Gracias por todos sus comentarios y una gran disculpa por no subir más capítulos más seguido. Espero les guste.


¿Huesos?

La voz de Booth y luego el silencio. Alcanzó su brazo al otro lado de la cama y cayó sobre la almohada vacía obligándolo a voltear. Se obligó a abrir los ojos y a levantarse. Pantalón de la pijama y al baño. ¿Huesos? Ninguna respuesta. Le hacía falta el agua en su cara para despertar completamente y su reflejo en el espejo para recordar de lleno la noche anterior. La única expresión que podría tener su cara era de felicidad. Una sonrisa se dibujaba mientras pasaban por su mente, como una película, una tras otra las escenas que su Huesos y él habían protagonizado. ¿Su? ¿De verdad había dicho eso? Hablaba el romántico Booth.

Hora del café de la mañana. Booth caminó hacia la cocina con la esperanza de encontrarla parada frente a la cafetera o con una taza humeante en la mano, sólo esperando que él apareciera. ¿Huesos? Ninguna señal. Booth tomó su celular. Tecla de marcación rápida 2. No es que fuera su persona favorita número 2, pero es que la compañía telefónica tenía apartado el 1 para escuchar los mensajes de voz. Y Parker había apartado su número de la suerte, el 5. El 3 y 4 eran de su jefe directo y de Charlie del FBI. Luego iba Sweets y el Jeffersonian. (¿Sweets en marcación rápida? No preguntes) Los últimos dos eran de Pops y Caroline.

El número que usted marcó está fuera del área de servicio.

Le sugerimos intentarlo más tarde

Huesos, ¿dónde estás?

Háblame en cuanto recibas este mensaje.

Una taza de café después y Booth se preparaba para salir. Una ducha caliente. Brennan diría que el agua fría da más energía, lo que sería casi perfecto después del cansancio de la noche anterior. No es que se estuviera quejando. Perfección total sería si Brennan se hubiera quedado y, por lo consiguiente, compartido la ducha con él. Iba a ser difícil sacarse esas imágenes de hace apenas unas horas, se habían quedado grabadas en su mente y bajo el agua Booth no buscaba tampoco borrarlas. Bajo el agua lo único que lograba era añadir escenas extras a esa grabación, pensando en Brennan y la espuma de jabón deslizándose por sus piernas…

¿Era eso el tono del celular? Se puso una toalla alrededor de la cintura para ir hasta la cama. Un mensaje de Parker.

¡FELIZ AÑO NUEVO PAPÁ! TQM 3

YA ME QUIERO REGRESAR CONTIGO PARA IR A PATINARR!

Sólo sus personas favoritas le podían provocar una sonrisa tan grande. Responder.

Feliz Año Nuevo campeón. Ya pronto iremos a la pista, no te desesperes. Yo también te quiero mucho.

Terminó de enviar el mensaje y oprimió la tecla 2 de nuevo, pero sólo recibió el mismo mensaje con la misma voz que no era la que deseaba escuchar. Jeans, camiseta y tenis, y la sudadera con la que Brennan había dormido. Si la había usado por unos minutos. Y salió del departamento.

Atravesar Washington en su SUV al mediodía del primero de enero le habría tomado menos de una hora si no se hubiera desviado a su departamento. La idea de que Brennan estuviera trabajando en un día como hoy y después de una noche como la de anoche era inaceptable. (Es Brenan, Booth, piensa como ella). Toc, toc. Huesos, abre la puerta, no puedes quedarte encerrada hoy. Silencio.

La pregunta ahora no era dónde estaba Brennan si no por qué había desaparecido del departamento sin decir nada. Piensa como ella. De hecho no podría hacerlo. Nunca antes Booth había experimentado algo similar con Brennan, no tendría idea de cómo Brennan se comporta la mañana siguiente. Ahora sabe que no le gusta quedarse en cama, ni compartir el desayuno. Booth habría estado feliz de prepararle el café y unos huevos con tocino. Bueno, ella sólo tomaría el café. ¿Lo habría hecho con todas sus parejas anteriores? (¿Ya somos una pareja?) Alguna vez Booth llegó con café muy temprano a su departamento y se sorprendió al ver salir a un hombre casi desnudo de su recámara, pero no le dio tiempo ni chance de que desayunara con él. Seguro que con Sully había tenido varios desayunos.

Booth atravesó la puerta de seguridad del Jeffersonian cuando el reloj casi daba la 1:30 pm., algo tarde para un desayuno, pero el estómago y la actitud de Booth habían decidido entrar a su oficina y sacar a esa mujer enseguida para llevarla a comer. Algo, lo que sea, para esa hora ya no importaba. Lo que importaba era cómo lo haría. ¿Cómo haces para que alguien como la necia e impredecible Dra. Temperance Brennan deje de trabajar en lo único que parece interesarle en una tarde del primer día del año y te haga el suficiente caso? ¿Qué palabras serán las que hagan ese milagro?

Brennan había decidido trabajar el día 1 de enero y ahí estaba, como siempre, parada en aquella plataforma, frente a la plancha llena de huesos. Sólo ella y nadie más. Booth la miró desde la puerta. Ella estaba de espaldas pero sabía que él estaba ahí. Y no volteó.

- Huesos, ¿qué haces escondida aquí?

- No estoy escondida. Hay mucho quehacer, Booth. No iba a desperdiciar el día.

- No, claro que no, el día está hermoso afuera, ¿por qué desperdiciarlo en algún parque? Huesos, ¿qué pasó contigo? ¿Tan mal estuve anoche?

- Booth, discúlpame por salir sin avisarte, pero había trabajo por hacer aquí y no quise despertarte.

- ¿Trabajo que no puede esperar un día? Mira a tu alrededor, Huesos, es el primer día del año, nadie trabaja hoy.

- Yo sí trabajo, Booth, lo sabes.

- Trabajabas, tiempo pasado. Ayer mismo te dije que nunca más lo harías porque pasarías el día conmigo.

- El acuerdo era pasar juntos la celebración y ya pasó. Además tú también dijiste que hoy era mi día y que podía pasarlo como yo lo quisiera y yo quiero estar aquí, así que, si no te importa, prefiero trabajar sola.

- No entiendo qué te pasa, Huesos, estábamos muy bien, celebrando las fiestas y de repente no quieres ni voltear a verme. Parece que hubiéramos dormido juntos.

Booth sonrió travieso, pero Brennan no emitió sonido alguno. Seguía sin voltear a verlo, con la mirada perdida en los huesos. Booth pasó la tarjeta y subió la plataforma para acercarse más a ella. Los dos estaban solos en el área y en el edificio, podía oírse un alfiler si hubiera caído. Booth rodeó la plancha de huesos para estar de frente a Brennan pero ella no cambió su posición.

- Huesos, sólo quiero saber que estás bien.

- Estoy bien, Booth.

- Huesos, mírame.

Brennan levantó la cabeza y lo miró fijamente. Su semblante era serio y seco. Hacía mucho que Booth no veía esa reacción en Brennan.

- Estoy bien

- Ok, si se te ocurre decirme algo más, ya sabes dónde encontrarme.

Y Booth salió del Jeffersonian.

La noche estaba cayendo cuando Booth marcó el número 5 en su celular. La vocecita emocionada del otro lado logró hacerlo olvidar por unos minutos el día que estaba pasando. En su cabeza tenía muchas preguntas. Brennan siempre lo había hecho preguntarse tantas cosas, pero después de anoche, las preguntas se habían incrementado al doble. Quería averiguar las respuestas pero al mismo tiempo deseaba abandonar esos pensamientos y descansar su mente. Ir a dormir temprano era la solución más viable. Al apagar las luces de su recámara, las luces de su celular se encendieron.

Tengo algo más que decirte. ¿O ya es muy tarde?