Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, solo la idea de la historia es mía.
Capítulo 3: Pensamientos confusos
Decidió salir a caminar un rato para despejar su mente... iría al Templo a meditar un par de horas, recuperaría la paz de sus pensamientos... Allí estaba de nuevo el rostro de la hija de Misao, inocente, angelical y lindo... Le costaba admitirlo, pero el hecho de saber que el padre de esa pequeña era Soujiro Seta le había molestado en extremo... tanto que lo mejor había sido marcharse a meditar.
OoOoOoOoOoO
- ¿Qué les parece si salimos de este lugar y vamos a comer un helado?- preguntó entusiasta Sanosuke mirando a Megumi suplicante.
- Si mami ¿podemos? – cuestionaron los niños olvidando que en esa época Megumi aún no era su madre.
Sin poder negarse a la petición, la joven dio un "Si" tomando de la mano a la niña en compañía de Sanosuke que se dirigió hacia la salida, agitó su mano despidiéndose de las otras personas que se quedaban en el lugar.
- Kenshin nosotros también podríamos salir – dijo Kaoru como sugerencia al samurai.
- Claro Kaoru – el samurai asintió girando su rostro hacia donde estaban los niños - ¿ Niños a dónde les gustaría ir? - preguntó a los niños mirándoles sorprendido por el gran parecido que los pequeños tenían con ellos.
- Pues... – dijo el niño mirando hacia la salida – ¿Rioko a dónde quieres ir tú? – preguntó el pelirrojo mirando a su hermana.
- Quiero ir al parque – dijo la niña sonriendo.
- Entonces iremos juntos al parque – dijo Kenshin tomando la mano de la niña, después ofreció su mano libre a Kenji, con la mirada le indicaba a Kaoru que saldría detrás de ella.
La joven obedeció y sonrió llevando en su mente el pensamiento de que su familia salía de paseo.
- Yahiko Chan, ven con nosotros – dijo el niño pelirrojo ofreciéndole su mano libre al adolescente.
Yahiko miró hacia la salida buscando la vista de Kaoru pidiéndole permiso para acompañarles.
- Vamos Yahiko chan – no perdamos tiempo dijo Kaoru siguiendo su camino.
Yahiko sin perder más tiempo corrió y tomó la mano del pequeño dispuesto a pasar una bella tarde en compañía de los hijos de sus amigos. Se encontraba feliz, por fin la Jo chan conseguía cumplir su deseo.
- Bien... al parecer nos hemos quedado a solas... mmm... ¿ Qué podemos hacer? – dijo Okon observando sus amigos salir uno por uno de la habitación.
- Podríamos ir a buscar a papá – dijo la pequeña mirando de reojo a su madre.
- mmm... no creo que sea buena idea, tal vez no crea esta historia que todavía me resulta como un sueño – dijo Okon.
- Entiendo – dijo la niña con carita desanimada.
- Bueno preparemos algo de comer y visitemos a Hiko San – dijo Okon sonriendo – sígueme vamos a la cocina -
- Sí... ma... ¿Cómo debo decirte? – preguntó la niña curiosa.
- Puedes llamarme mami – dijo Okon saliendo del lugar, su hija caminaba detrás de ella.
OoooOoooOoooOoooOoooOoooOoooO
- Este es el lugar que Aoshi tiene como segundo hogar – dijo Okina entrando a la enorme construcción.
- Lo sabemos – dijo Saomi soltando la mano del anciano para correr a buscar al hombre que en un futuro sería parte importante en su vida.
- Vamos pequeño, si no caminas más de prisa tu hermana nos dejará atrás – dijo Okina caminando de frente sin dar tiempo al niño de decir alguna palabra.
Esbozó una sonrisa al verle allí sentado en posición de flor de loto... seguro que meditaba... camino en puntillas para no distraerle... no creía conveniente llegar corriendo y llamarle... ¿cómo podía llamarlo? ... mmm ...no podía llamarlo Okashira y de la otra forma... ni pensarlo ... no, no, no, no... había escuchado algunas veces que su mamá le llamará Aoshi Sama...
Siguió caminando en silencio y se sentó imitándole, ahora estaba a un lado del hombre que quería mucho, después de su mamá ella era quien más le quería.
- ¿ Misao? – preguntó el apuesto hombre sin abrir sus ojos.
- No, Aoshi Sama soy Saomi, la hija de Misao – dijo la niña.
-...- Aoshi no dijo una palabra más, abrió sus ojos lentamente, giró su rostro en dirección a donde había escuchado la tierna e inocente voz, se encontró con los dos ojitos brillantes que le miraban con admiración... igual a Misao, cuando niña, llegaba corriendo gritando "Aoshi Sama", "Aoshi Sama", interrumpiendo su meditación, abría sus ojos para encontrar a Misao jalándole el brazo pidiéndole que le hiciera figuras de papel... pero... la pequeña que se encontraba a su lado no era Misao, era casi su copia... con diferencia del peinado... las dos coletas le daban el aspecto de una muñequita de porcelana... una belleza de colección.
Saomi le obsequió una sonrisa, haciéndolo despertar de su ensoñación, la niña le habló...
- No quise molestarle Aoshi Sama, mamá siempre dice que " debemos respetar el momento de meditación del Okashira "– La pequeña le miraba atenta.
- Muchacho por fin te encontramos, era de suponerse que estarías buscando paz a tus pensamientos, me alegra que la hija de Misao este contigo... esta en buenas manos – dijo el anciano caminando hacia él lado izquierdo de la entrada para dejar a la vista detrás de él la figura de un niño de cabellos azabache.
Aoshi asintió observando al niño.
- Iosha ven pequeño, tu padre no muerde, ni atraviesa con sus Kodashis – dijo Okina haciendo una seña al niño de que entrase a donde estaba el ninja.
Se escuchó la risa de la pequeña Saomi al escuchar las palabras del anciano.
- Buenas tardes Shinomori San – dijo el niño haciendo una reverencia.
- Vamos Iosha, Aoshi Sama es tu papá, no seas formal y dile papi... como que Shinomori San – dijo la niña poniéndose de pie.
- Saomi tiene razón... No sigas el ejemplo de tu padre, eres muy serio pequeño – dijo Okina sonriendo
- ¿ Acaso le molesta Aoshi Sama?- preguntó la niña mirando al ninja.
- No – dijo Aoshi poniéndose de pie, camino hacia donde estaba su hijo lo tomó en brazos y lo levantó a la altura de su rostro, le miró fijamente y con detalle memorizando su rostro...
- Eres muy parecido a mí – dijo Aoshi bajando al niño poniéndolo en el piso.
- Hai – asintió Iosha sonrojado. Su padre era un hombre muy alto, fuerte y extremadamente serio, aún le costaba trabajo creer que su madre se casará con él, el hombre que le sostenía tenía razón el parecido entre ellos no sólo se presentaba en el físico, sino en el carácter también, algún día sería como su padre...
- Mamí siempre lo dice – dijo Saomi, al darse cuenta de lo que decía tapo impulsivamente su boca con sus manos.
Aoshi giro su rostro hacia ella, le miró interesado con su semblante serio, sin mucho esfuerzo dejó al niño en el piso, notó los ojitos cristalinos de Saomi, la niña bajo su rostro clavando la vista al suelo, el ninja se acercó, se acomodo frente a ella en cuclillas, para tomar delicadamente su rostro, quedando sus ojos frente a los de él; no pudo soportarlo más y la niña se abalanzó sobre él, le abrazo besando su mejilla susurrando un " te quiero mucho", Aoshi conmovido no hizo otra cosa más que corresponder al abrazo, le limpio las lagrimas con sus dedos, le brindó una nítida sonrisa, sin pensarlo le besó en la frente y le cargo en sus brazos...
OoOoOoOoOoOoOoOo
Misao había llegado a su habitación, se recostó en su futón boca abajo recordado a los pequeños de cabello azabache, Saomi Seta su hija y Iosha Shinomori, hijo de Aoshi, su Aoshi Sama... se daba cuenta que no había sido buena idea pedir ese deseo... era triste darse cuenta de su desdicha, de su futuro unida a un hombre que no amaba le dolía más enterarse que Aoshi nunca había dejado de verla como una niña, se iba a casar con otra mujer... la vida no era justa... no para ella... sus amigos lograron ser felices, tenían bonitas familias... incluso Okon conseguiría que Hiko San la hiciera su esposa... no había esperanza... en esos momentos había muerto para a ella...
Cerró los ojos para descansar por unos 30 minutos, después iría en busca de Aoshi necesitaba hablar con él... no podía hablarle sobre sus sentimientos, pero si podía decirle que ella no quería ser desposada por ese espadachín, no era nadie para quitarle su padre a ese pequeño niño... y su hija... ella debía comprender que era necesario no casarse con su padre para lograr su felicidad... pensamientos sin sentido... pensar en felicidad sabiendo que su Aoshi sama tendría una linda familia unido a la joven del otro clan... Su mente era una tormenta, sus ideas vagaban sin rumbo... no sabía que hacer...
Debía hacerse cargo de los niños, en ese momento Okina debería andar por ahí caminando por las calles de Kyoto, presumiendo que los pequeños eran sus nietos para conseguir chicas lindas.
Una vuelta... otra vuelta... y de nuevo una vuelta más... era imposible buscar tranquilidad y descanso, la idea de no ser la esposa de Aoshi taladraba en su mente, sin permitirle mantener la calma, se levantó del futón para ir en la búsqueda del ninja.
Misao bajó las escaleras entró a la cocina viendo una linda escena, Okon y su hija preparaban un pastel, la ninja mezclaba las cosas y la niña se las mantenía cerca.
- Voy a salir Okon, nos vemos después – dijo la voz apagada de Misao que salía por la puerta de atrás.
- Ok, cuídate Misao Chan, saludos a Aoshi San – dijo Okon moviendo su mano de izquierda a derecha disipando el humo hecho por la harina.
Misao corrió en dirección en donde estaba segura se encontraba el Okashira. Después de un tiempo llegó a su destino, subió los escalones cuidadosamente, entró al lugar lentamente mirando de un lado a otro buscando al ninja, llegó hasta la habitación principal del Templo para observar una escena que esperaba se congelará para siempre... Aoshi tenía en brazos a su hija, cariñosamente la había levantado para después besar su frente, un gesto extraño viniendo de él. Sin embargo, su corazón latió con alegría, sonrío para ella misma... su hija se veía muy bien en los brazos de su Aoshi Sama ... detuvo en su garganta sus palabras para entrar silenciosamente, lo último que deseaba era que la escena se desvaneciera con el susurro del viento, llegó hasta donde Okina estaba, parándose a un lado del Anciano, antes de que él le dijera algo, la joven hizo una seña de guardar silencio obsequiándole una sonrisa.
La pequeña niña obsequiaba una sonrisa al hombre que le tenía en brazos, había visto como Aoshi se acercaba a Iosha, sintió que oprimían su corazón. Ella también deseaba que su padre le abrazará, que le diera muestras de cariño como lo hacía cuando estaba en su casa... En su época.
-Arigato – dijo la niña mirando a los ojos al atractivo Okashira.
-...- Aoshi asintió sin dejar de mirar sus lindos ojos, como le recordaba esa pequeña a Misao.
El ninja giró sobre sus talones para decirle algo al anciano y la vió allí parada a un lado de Okina, le miraba con dulzura; el brillo de sus ojos era intenso... igual de hechizante que el de la pequeña niña que sostenía en brazos, la joven le sonreía, había tomado la mano de su hijo, se veía tan linda de la mano de su pequeño, como si fuera una madre que en silencio mostraba afecto a su hijo. Misao dejaba de ser una niña para ser mujer, una hermosa mujer sin duda alguna sería una buena madre... y buena esposa...
- Aoshi, - Habló el anciano - muchacho, me retiro, tengo asuntos pendientes, ahora que Misao esta aquí ambos pueden hacerse cargo de los pequeños angelitos, llévenlos de paseo a Kyoto, que conozcan lindos lugares... vamos niños díganles a sus padres a donde quieren ir, pasen una tarde en familia – terminó de decir el anciano saliendo del lugar.
OoOoOoOoOoO
Continuará...
Hola Chicas que les parece este capi, la historia continua, el capi 4 ya esta listo sólo hay que pasarlo a la compu, para describir la tarde que los personajes viven con sus hijos, espero sus comentarios...
Agradezco a las personas que me leen: Misao-21, gabyhyatt, CiNtHiA, rakkelinha, Alexandra Shinomori, yoshi, Tao Jun Shinomori
Las quiero amigas.
Gracias por su apoyo...
Alis Chan
