El mundo de Twilight, así como sus personajes son propiedad de Sthepenie Meyer, solo la trama es mía, el resto (que comprende al maravilloso, sensacional, hiper-sexy Edward Cullen) es todo de ella... además, si fuera ella ya hubiera publicado Midnight Sun (v.v como la envidio...)
Desde Alfa hasta Omega
by Hana Hime
La mujer del agua
Leah
Odio las fotografías, se los juro, realmente las detesto… las aborrezco con toda mi alma. Y si hay algo que odio aún más que a las fotografías, son los espejos… espejos de vidrio, espejos de agua, espejos oculares… cualquier cosa que llegara a reflejar mi rostro.
Miré nuevamente mi reflejo en el pequeño espejo de bordes azules floreados y sentí tantas ganas de romperlo como siempre lo hacía si encontraba uno… solo que esta vez me contuve. Mi mamá sabía que no era fácil para mí, por lo que jamás había un espejo en casa, en ninguna de las habitaciones, ni siquiera en el baño…
La culpa fue mía por hurgar en sus cajones para buscar no-sé-qué-cosa que me había pedido… debía de ser el único de la casa, debía de ser de mi mamá… y por lo oculto que estaba, debía de ser algo importante para ella… miré a ambos lados, más por costumbre que otra cosa, ya que podía oír la respiración más cercana a 2 kilómetros, y lo olfatee levemente.
Bingo.
Este era un efluvio que conocía… y bastante bien de hecho. Charlie. Era un regalo del padre de "Bells" como la llamaba Jake. From Charlie to Sue.
Y ante tal revelación quise tener la fuerza para poder romperlo. Pero en lugar de eso lo guardé en el cajón y huí. Salí corriendo de mi casa como alma que lleva el diablo. Me dirigí al bosque y antes de que pudiera dar dos pasos en la hierba ya estaba entrando en fase.
¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!
Todo el maldito mundo estaba siguiendo con su vida… incluso los dos miembros más recientes de la manada de Sam habían imprimado a alguien… en cualquier momento Seth imprimaría a alguien ó sería imprimado y estaría sola… totalmente sola.
Realmente lo estaba intentando, lo juro… ponía todo mi esfuerzo en volver a ser la de antes, en ser la Leah confidente, alegre, simpática, agradable, tranquila… esperanzada, idiota, idealista y por sobre todo enamoradiza… y era exasperante. Y era difícil. Pero no imposible… al menos de eso quería convencerme.
Corrí más… y más… más allá de la zona que los Quiloutes protegíamos… más allá de la zona de los chupasangre. Tan lejos como fuera posible. Ahora entendía como se sintió Jacob cuando recibió la noticia de que la chica vampiro iba a casarse. Entendía realmente por primera vez la gran necesidad que tuvo de escapar… de no salir de fase, dejando al animal dominar el cuerpo y la mente. Alejando el dolor. Así también recordé las palabras que le dije antes de que se marchara y me prometí darle una disculpa. Este sufrimiento no se lo desearía ni a mi peor enemigo.
Corrí y corrí… tratando de no pensar, de no sentir, simplemente de huir de esa felicidad ajena que parecía burlarse de mí.
No sé cuanto tiempo corrí… miré al cielo a través de las copas de los árboles y debían de ser cerca de las siete de la tarde… y mi estómago lo confirmó con un gruñido de hambre.
Clavé las garras en la tierra húmeda y cerré los ojos, enfocando mis sentidos en la caza. Escuché cada caída de hoja del bosque, el paso del río cercano, los peces saltando en el agua, los grillos que empezaban a asomar a cantar, los pequeños pájaros con sus cantos desiguales y lo que más me interesaba. Un corazón bombeando sangre. El ruido de unas grandes pisadas sobre las hojas caídas y la tierra. La respiración desigual de algo… un animal grande.
Ahora me concentré en el olor. El olor a resina, a descomposición de hojas y seres muertos, el olor del agua dulce del río, el olor de los diferentes árboles, el efluvio de los pequeños roedores y el olor de ese gran animal. Un venado.
Bueno… seguía sin agradarme mucho la idea de comer animales, pero cada vez era mejor en eso de "dejarme llevar" por el animal, como decía Jacob.
Puse en "off" mi sesera humana y le di el "ok" a la bestia.
Antes de que contara tres, ya tenía al pobre venado entre mis garras y dientes, dando su último aliento, sirviendo a la cadena alimenticia, como quieran decirle.
Puaj puaj puaj… si hay algo peor que la carne cruda… es el hecho de que me guste… ahora entiendo un poco (solo, un POCO) a la chica vampiro cuando le dieron sangre siendo humana y le pareció rica…
Del venado no quedó nada… y saciada mi hambre, dejé que los pensamientos que estaba tratando de frenar acudieran a mi mente.
¿Qué era lo que debía hacer? Mi madre deseaba que me quedara en casa, igual Seth y Jacob… pero ¿Era eso lo mejor? Quedarme en un lugar donde sufriría más de lo necesario no era justo para mí ni para los demás… ya estaba realmente harta de que al pensar en mí pensaran en una molestia.
Sentía que no pertenecía del todo a mi hogar, como si fuera una extraña, una persona non grata en mi propia casa… esa persona a la que había que contentar, frente a la que había que actuar para apaciguar.
Si La Push no era mi lugar… ¿A dónde ir? Pregunta difícil… no nos daban una de las mejores educaciones en la escuela de la reserva, por lo cual mis probabilidades de entrar en una buena universidad eran pocas… además de que no tenía dinero como para entrar a una, y no era muy buena en las tareas manuales tampoco, se me daba por dejar caer las cosas o romperlas con facilidad. Era una verdadera patosa en esas cosas. Conclusión, muy pocas probabilidades de conseguir empleo o seguir una carrera fuera de la ciudad, ya que en La Push y en Forks no había universidades o empleos para los que sirviera. Diablos…
¿Había algo más desesperante que esto? Mi posible futuro frustrado por mi origen. No era la primera vez que lamentaba esto… o sea Do you remember la licantropía?? O yeah… haber nacido EN La Push y JUSTO cuando aparecieron los chupasangre había sido mi error.
Aún recordaba la noche en que, contando las leyendas de la tribu, comprendí la enormidad del problema, aunque a Jake no le gustaba que le llamara así. Eran dos espíritus los que estaban dentro de mí, el animal y el humano, pero a la vez eran uno. Tan intrincadamente enredados y fusionados que jamás se separarían.
Lo que era aún peor, era el hecho de que empecé a plantearme preguntas que serían realmente insólitas para el resto de la humanidad. ¿Sería yo la primera mujer loba? ¿Era algo natural ó justo se dio por la peculiaridad de que era menopáusica a mis 20 tiernos años? ¿Sería diferente mi desarrollo del resto de la manada por ser mujer? ¿Nunca jamás podría tener hijos ó podría si dejara la licantropía? ¿Alguna vez alguien me imprimaría o yo imprimaría a alguien? Dado el supuesto caso de que pudiera tener hijos luego de dejar la licantropía, ¿Heredarían mi pequeño problema peludo?
¡No!
No, no podía permitirlo. Jamás condenaría a alguien más a esto. Mucho menos a mis hijos, si es que existía la posibilidad de que pudiera tenerlos.
Eso iba directamente en contra de la esencia misma de la manada, ya que supuestamente lo que se buscaba era la supervivencia del gen. Por eso la búsqueda de la compañera se reducía a simple predisposición genética.
¡DIOS!
No importa por donde lo mires, la cosa apesta. Y pensar en eso, solo lo hace peor. Lo mejor sería que pensara en esto en otro momento.
Comencé a andar lentamente hacía donde sentía el efluvio del agua y me encontré a la orilla del río. Revertí la fase. Miré mis tobillos y solté una hermosa lista de maldiciones que hubiera hecho sonrojar a un marinero. Era obvio que en mi rápida escapada ni siquiera me había percatado de que no llevaba mi atado de ropa en los tobillos. Totalmente desnuda me di cuenta de que no tendría que preocuparme. Los demás miembros de la manada ya me habían visto en contadas ocasiones y no se les había movido un pelo y no había nadie a los alrededores como para preocuparme por taparme.
Me arrodillé sobre la arena y tomé agua entre mis manos. Estaba helada, tanto el agua como la arena, pero eso era algo que no me afectaba en lo más mínimo. Mi cuerpo era tan caliente que hasta podrías freír un huevo encima. El agua resbaló por mis labios, limpiando los rastros de sangre que caían por mi mentón. Quedé abstracta al ver el líquido rojizo caer por mi cuerpo, mezcla de la sangre del venado y el agua de río. Sin darme cuenta seguí el rojizo flujo por mi cuerpo hasta el río y quedé prendada de lo que allí vi.
Mi propio rostro me miraba desde allí.
Nuevamente la Leah del espejo me buscaba. Me miraba con esos opacos y vacíos ojos negros que parecían más los de un animal hambriento que a los de una chica. Su rostro sin el más mínimo rastro de delicadeza, casi andrógino. Más hombre que mujer, más animal que humano.
No había nada que rescatar en ese rostro. En MI rostro. Nada que hiciera voltear a un hombre, nada que consiguiera conmover a alguien. Absolutamente nada.
Nadie jamás me amaría, nadie jamás me diría que era mínimamente bonita, nadie voltearía para mirarme, nadie me miraría de la manera en que el vampiro miraba a Bella, en la forma que Sam miraba a Emily, de la manera que Charlie miraba a Sue.
- ¡¡Arrggg!!-gruñí adentrándome en el agua helada, golpeando una y otra vez, deformando y destruyendo el reflejo que parecía mirarme con sorna.-¡Te odio! ¡Eres inútil! ¡Inútil! ¡Horrible!-grité como posesa. Había perdido el control de mis emociones por completo. -¡Te odio!-grité por última vez antes de sentir como unas fuertes manos atrapaban las mías. Volteé mi rostro con toda la intención de matar al que había osado verme desnuda y encima detenerme. Le iba a demostrar lo que una loba enojada podía hacer cuando caí en cuenta de quien era.
-¡Tú...! ¡No! ¡¿Seth?! ¡Suéltame! ¡Noo…!- grité atropellada e incoherentemente. Forcejeé inútilmente para que me soltara, solo para lograr que él me abrazara.
-Ya estoy aquí… ya pasó… aquí estoy Leah… ya pasó…-me arrulló una y otra vez. Su presencia sirvió como calmante y simplemente olvidé todo. El río, el frío, la desnudez, La Push, Sam, el universo entero. Lloré entre sus brazos como nunca me permití hacerlo. Como una niña, sin reparos, lloré a gota suelta un largo rato. Mi garganta y mis ojos se secaron y simplemente hipaba aferrándome a él.
Cuando volvió a hablar, casi di un respingo.
-Nunca vuelvas a decirlo… -susurró, pero lo hizo tan convincentemente que parecía una orden del Alpha.- Nunca vuelvas a decir esas cosas… no eres inútil, mucho menos horrible… Leah, te prohíbo que te odies… -quise reír con la sola idea de que Seth me prohibiera algo, pero preferí callarme- eres la persona más hermosa y buena que he conocido… es solo que no te das cuenta…
Me alejó suavemente de sus brazos sin llegar a soltarme y apuntó al agua.
-Observa… Yo no veo nada horrible allí…-susurró con una voz extraña que no parecía la de él.
Un extraño impulso me hizo taparme con los brazos y mirar lo que él me había indicado. Era mi reflejo, pero a la vez no lo era.
La mujer del agua tenía el cabello largo y negro, y le caía como una cascada por los hombros, la espalda y el pecho. Sus labios eran carnosos y de un color coral raro y llamativo para su tono de piel. Esos ojos no eran ni opacos ni vacíos. Eran de un color gris plateado y eran brillantes como perlas negras. Las oscuras pestañas eran increíblemente largas y sus delgadas cejas delineaban a la perfección sus ojos.
Era exóticamente hermosa. Era yo.
El descubrimiento me dejó pasmada. Simplemente no podía pronunciar palabra. Pero no fue necesario.
-Eres hermosa Leah. Así que por favor… no vuelvas a decir idioteces… ¿Ok?
-¿Co-cómo sabías que estaba aquí?-pregunté. Realmente me ponía nerviosa el tono de voz que usó para decirme Hermosa. Definitivamente no estaba acostumbrada y nunca lo haría.
-Te sentí cuando estabas en fase… y sentí que estabas… mal…-su cara se contrajo al decir esa palabra, como si lo hubiera abofeteado.- Así que decidí seguirte… callé mis pensamientos y traté de reducir al máximo mi lado humano. Así llegué aquí sin que te percataras…-de pronto su rostro entero se sonrojó.
Confusa intenté encontrar la razón de ello y cuando lo encontré, empecé a gritar de nuevo.
-¡Me viste! ¡Idiota degenerado! ¡Te voy a…!- quedé muda al instante al comprender otra cosa-Estoy desnuda…-un silencio sepulcral nos invadió y ambos nos sonrojamos al mismo momento- ¡Suéltame! ¡Vete de aquí!-empecé a golpearlo.
-¡Ya-ya voy! ¡Aww! ¡Leah! ¡Eso duele! ¡Leah!-lloriqueó cubriéndose la cabeza para protegerse de mis puños y las piedras que le lanzaba, mientras se alejaba a la orilla.
-¡Veteeeee!-grité por última vez antes de percatarme de que no tenía nada con que cubrirme. Iba a largar otra hermosa lista de puteadas cuando descubrí que sobre una roca de la orilla, Seth había dejado una muuuy larga camiseta suya color negra.
-No te preocupes, no estoy mirando… -dijo de espaldas.
Me acerqué lentamente y me la puse.
-Gracias Seth…-dije en un susurro. Esto era bastante embarazoso.
-De nada…-sonrió volteándose a ver.
-¡Seth!-grité bajándome más la remera.
-¡Lo siento! ¡Lo siento!-dijo volteándose rápidamente- Yo iré primero a casa… tomate el tiempo que quieras… pero vuelve antes de la cena ¿De acuerdo?
-Si… allí estaré.
Seth se alejó y me pareció escuchar una risita suya antes de irse.
Comprendí mientras sentía como Seth entraba en fase, que jamás me iría de La Push hasta que él encontrara a su compañera… no lo dejaría solo, de la misma manera en que él no me había dejado a mí. Por más doloroso que fuera, no me iría de su lado.
Una calma que no reconocí se adueñó de mí y a la vez una pequeña frustración. Ninguna chica, por más imprimación que hubiera de por medio, sería lo suficientemente buena para mi Seth… pero bueno… aún tenía tiempo como para digerir la idea.
Bueno amigos, aquí está... el segundo capítulo de esta historia que espero los esté atrapando.
Personalmente, encuentro al personaje de Leah muy interesante. Sabiendo por experiencia la inseguridad que puede adquirir una al ser rechazada o estando en esos momentos de melancolía, es necesario que, a veces, alguien nos abra los ojos.
Así mismo, es durísimo ver como las demás personas a tu alrededor siguen con su vida, mientras uno se estanca, ya sea por miedos, odios, problemas o simplemente por la comfusión. Más díficil que soportarlo, es hacerlo sin sentir envidia.
Este capítulo empieza a demostrar en cambio en la relación de ambos. El primer paso es que ambos se dan cuenta de que además de hermanos, son hombre y mujer... ;) si leen con atención se van a dar cuenta de ciertas señales...
Espero hayan pasado felices pascuas!!!!
Muchos x.o.x.o.
Hana ^^
