Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, sólo la idea de la historia es mía.
Capítulo 4: Un paseo en Kyoto
Ambos niños miraron interrogantes al anciano, las palabras se las había dicho como si él conociera su secreto, las sospechas se confirmaban Jiya era un hombre muy astuto, sabio e inteligente.
- Si Jiya- dijo la niña actuando naturalmente, con una hermosa sonrisa que había heredado de su padre, Okina le guiñó un ojo en señal de complicidad a su infantil juego.
El anciano salió del lugar, dejaría todo en manos de Misao. Ella sabía como convencer Aoshi de llevar a los niños de paseo y pasar una divertida tarde en compañía de sus hijos. Algunas veces los jóvenes podían dejarse cegar pos sus emociones, ¿Cómo no podían darse cuenta de lo obvio?, la diferencia que marcaba el color de una mirada.
- Y... ¿ Qué podemos hacer ahora? - Preguntó nerviosamente Misao, intentando disimular su grado de ansiedad. La joven posó su mirada a los niños con el fin de recibir una respuesta.
- Pues a comer un helado... vamos al parque ó a la plaza que esta justo en el centro de la ciudad... – dijo la pequeña niña observando al hijo del Okashira.
- Hai – respondió el niño asintiendo. Misao le observó divertida, olvidando por un momento que ese niño no era suyo, centro sus pensamientos en mencionarse a sí misma que el niño era el vivo retrato de su Aoshi Sama pero en pequeño, la joven sonrió, gesto que no pasó desapercibido para el okashira, mirándola interrogante acorto la distancia que había entre él y ella.
- Nos vamos – dijo Aoshi con Saomi en brazos dirigiéndose a la salida.
- Siii - gritó la niña con alegría – mami no te quedes allí parada... te dejaremos atrás – dijo la pequeña feliz en los brazos del Okashira.
-Esperen¡YA VAMOS! - dijo Misao apretando suavemente la mano de Iosha para salir corriendo detrás del ninja.
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- Me da dos helados de chocolate y dos de sabor nuez, en cono por favor – dijo Sanosuke amablemente a la señorita que trabajaba en la nevería.
El joven castaño espero unos escasos minutos mientras la señorita depositaba las bolas de helado en los conos.
- Aquí tiene – la mujer extendió su mano con los helados – son 80 yenes – terminó de decir la señorita entregando a Sanosuke los helados.
- Gracias– Sanosuke le entregó el dinero y tomó con sumo cuidado los conos con helado.
- A usted Señor, que tenga un buen día en compañía de su familia -
Sanosuke sonrió al escuchar el comentario de la jovencita, se encontraba lleno de orgullo al ver a Megumi sentada en una banca de madera, acompañada de sus hijos uno en cada lado, que esperaban deseosos sus helados.
- Mami, papi viene con mi helado de chocolate – dijo el pequeño Zouzo observando acercarse a Sanosuke hacia ellos.
- Así es pequeño, el " Cabeza de pollo" viene con tu helado – Megumi depositó un besito tierno en la cabecita de su hijo.
- No le digas cabeza de pollo, mami, tú en casa siempre lo llamas "KOISHI" – dijo el niño inocentemente.
La doctora no pudo evitar el sonrojo que se apodero de sus blancas mejillas al imaginarse llamando a Sanosuke con tal cariño... todo el tiempo se peleaban era algo casi imposible... Como pedir al naranjo dar peras.
- Han llegado los helados – dijo el castaño sonriente. Sanosuke entregó un helado de chocolate al niño – este es para ti Meg chan – entregándole uno de sabor nuez – este es tuyo, Kitsune – dijo Sanosuke acercándole un cono con helado de chocolate.
- No papi,- el niño atrajo la atención del luchador.
- ¿ Eh? – le miró el joven de mirada castaña.
– No digas Kitsune a mamá, dile Koishi como lo haces en casa – dijo Zouzo mirando inocentemente a Sanosuke.
El luchador, en ese momento, casi deja caer su helado... gracias a Dios reaccionó, su cara se encontraba colorada
- Papá, tu cara se puso del color del cabello del tío Kenshin – dijo la niña sonriendo y señalando su rostro.
- Meg Chan tiene razón, mira mami – dijo el niño probando de su helado señalando con su dedo índice la cara de su padre.
- ¿Estas nervioso Sanosuke? – preguntó Megumi recordando lo que su hijo le había dicho... Hizo un espacio para que el luchador se sentará – Vamos siéntate, aquí a mi lado – dijo Megumi divertida coqueteando, el tono de su voz era meloso... – Koishi – parecía ser un juego divertido... Un sacrificio por su hijo.
¡ Qué ! ... ¿ nervioso... YO ?... que cosas... dices Megumi – tragó saliva acercándose para tomar asiento entre la doctora y su hija – talvez orgulloso de escucharte llamarme "KOISHI" – dijo más seguro siguiendo el juego.
La " familia SAGARA" siguió disfrutando de su tarde, jugando en el parque, corriendo de un lugar a otro detrás de una pelota... permitiendo a la pareja conocer el uno del otro su lado paternal... Cosa que en cada minuto les acercaba más y más como si fueran una pareja comprometida en matrimonio... incluso actuaban como tal, esos niños lograban que ellos actuaran de forma extraña... pero no desagradable.
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- Jo chan, eres una tortuga – gritó un joven que corría detrás de una niña.
- Tú puedes mamá – dijo la niña sonriendo.
- Ya verás cuando te alcance Yahiko Chan – gritaba Kaoru corriendo detrás del él.
- JAJAJAJA- se carcajeó Yahiko – en un siglo Jo Chan, si tienes suerte – le gritó enseñando la lengua a la chica.
Kenji sonrió iba caminando a lado de su padre, observando atentó la escena de persecución.
- La relación de Kaoru Dono¿ siempre ha sido la misma con Yahiko? – preguntó el niño curioso.
- Pues si... ¿ Por qué la pregunta? – dijo el pelirrojo mirando de reojo al niño que caminaba a su lado.
- Lo que pasa es que en el futuro es igual – el niño sonrió - siempre Yahiko y mamá se la viven peleando cuando no inicia ella es él – observaba a su padre – He llegado a la conclusión de que es una forma de mostrarse cariño -
- Sí, estas en lo cierto una relación fuera de lo común – dijo Kenshin con una sonrisa.
-¿ Kaoru Dono y usted son novios? – fue la pregunta inocente del pequeño.
- ¿oro? – soltó de golpe el joven pelirrojo nervioso no tenía idea de qué contestar.
- Ya veo... aún no le dice lo que siente por ella – dijo el niño mirando a Kenshin.
- Pues... aún no... ¿ Cómo lo supiste? – preguntó Kenshin desviando su mirada... sus mejillas se teñían de un rojo claro, apenas perceptible.
- Cuándo papá esta nervioso o no tiene idea de que contestar responde con su característico... ¡ORO!... mamá dice que desde que se conocieron es así... – Terminó de decir el niño para salir corriendo tras Yahiko y su hermana, también quería disfrutar del paseo.
-- El samurai no tuvo tiempo de seguir con la conversación, veía al alegre pequeño correr tras sus amigos, le causaba una gran confusión saber que Kaoru sería su esposa, se preguntaba que le había ayudado a expresar sus sentimientos... Su futuro hijo se marchaba en el momento en que le cuestionaría sobre la declaración de amor entre ellos.
Kenshin observó tranquilo y alegre por largo tiempo el correr de sus hijos tras una pelota de gran tamaño, acompañados de risas y gritos de júbilo. Yahiko y Kaoru parecían dos niños más, disfrutando de los juegos infantiles. Tendrían el tiempo necesario para seguir conviviendo, tenía algunas preguntas en mente por lo pronto la tarde pasaba sin mayor problemas.
OooooOooooOooooOooooO
Aoshi Sama... ¿puedo pedirle algo? – preguntó dulcemente la niña atrayendo la atención del Okashira.
- Hai - Aoshi asintió observando la carita angelical de la pequeña que tenía en brazos.
- Yo quiero que usted nos haga figuras de papel – dijo Saomi obsequiando una sonrisa, esperando ansiosa la respuesta del ninja.
-- Aoshi asintió sin quitar sus ojos de encima del rostro de Saomi.
- Makimashi San¿se encuentra cansada? – preguntó Iosha mirando de reojo a la joven, sentía la tibieza de su mano, era como la de su madre, cálida, suave y nivea.
- No Iosha , estoy bien- Misao sonrió al yo en pequeño de su Aoshi Sama.
Caminaron por unos 20 minutos por las calles de Kyoto, las personas les saludaban y sonreían observándoles con sorpresa al identificar a sus pequeños acompañantes. Misao se sonrojaba al escuchar los comentarios de los comerciantes y compradores: "Mira que linda familia", "Esos niños son precioso, tienen padres atractivos"... " Una linda pareja en compañía de sus hijos". Aoshi seguía su camino en silencio... no queriendo prestar atención a los comentarios... le parecían palabras exageradas ¿ Qué nunca habían visto dos adultos caminando con dos niños por las calles?...
Saomi sonreía y Iosha con su carita seria tomaba la mano de Misao con delicadeza, no quería apartarse de su lado, la cálida sensación y el aroma que la joven desprendía de su cuerpo le hacia pensar que caminaba con su familia como hacían en su época, cuando su papá y mamá daban paseos o iban de compras...
- Aoshi Sama... ¿ podemos comer algo? – preguntó curiosa Misao.
- Hai- dijo Aoshi dirigiéndose a un local donde vendían arroz y Susshi.
Un momento agradable compartiendo los alimentos... La pequeña Saomi había dicho que su madre siempre le decía que era importante dar gracias por los alimentos y pedir por la purificación de estos a Dios... Una escena inolvidable las cuatro personas sentadas a la mesa cerrando sus ojos y poniendo sus manos pegadas a la altura de la frente - Saomi les hizo repetir " Gracias Dios por la comida que nos das... purifícala... amén" - . Un gesto que resaltaba la madurez y el buen trabajo que Misao hacia en el futuro en su papel de madre.
Siguieron su paseo hasta llegar a un parque... Saomi corrió hasta los columpios pidiéndole a Misao que le ayudará a mecerse, reía y mostraba su felicidad, mientras que Aoshi y Iosha las observaban... la frase popular " de tal palo tal astilla" se venía a la mente de la ninja... Por todos los cielos esos hombrecillos eran dos estatuas tan parecidas, podría pasar toda una vida observándoles. Así pasaron lo que restó de la tarde, observando a Saomi y a Misao jugar.
Llegó el momento de regresar al Aoiya, caída la noche. Misao llevaba de la mano a su hija, era un torbellino, tendría batería de sobra hasta que la observó bostezar y la pequeña jaló de su mano con fuerza atrayendo la atención de Misao.
- Dime- dijo Misao mirándola.
- Tengo sueño – respondió la niña frotando sus ojitos, su rostro asomaba el cansancio de su jornada.
-¿Quieres que te lleve en mis brazos? – preguntó Misao cariñosamente.
- Si – la niña asintió.
Justo cuando la joven se disponía a cargar a su hija, El Okashira con un delicado y cuidadoso movimiento la tomó en brazos, continuó su camino sin emitir palabras dirigidas a Misao; Acomodando a la pequeña contra su pecho le susurró un cálido... " Duerme", raro en él. Saomi sintiéndose protegida en los fuertes y cálidos brazos obedeció cerrando sus ojos.
Misao se acercó a Iosha y le tomó de la mano brindándole una sonrisa que él correspondió.
- ¿ Tienes sueño?- preguntó Misao con interés al niño.
- No – respondió moviendo su cabeza de un lado a otro tranquilo.
- Bien- dijo Misao siguiendo a su, ahora, amor platónico.
Al llegar al Aoiya encontraron las luces apagadas y en la puerta de la cocina una nota:
" Chicos, salí de paseo con mi hija... no regreso hasta mañana "
Okon
Misao bostezó, el cansancio se manifestaba en su espalda, en sus brazos; debía dormir, dando un merecido descanso a todas las emociones del día.
Quién le diría que su deseo se hiciera realidad, pero que la suerte para con ella no pintará de buena manera, ya que mañana sería otro día y pensaría con más calma en como regresar a los pequeños a su época.
Aoshi le miró interrogante, con el fin de saber donde debía recostar a la pequeña copia de Misao.
Misao interpretando la pregunta reflejada en sus hechizantes ojos azul hielo, le dijo que la recostará en su futón mientras ella instalaba a Iosha.
- Él dormirá conmigo – fueron las últimas palabras que le dirigió el Okashira en ese día a Misao antes de desaparecer por el pasillo que le llevaba a la habitación de la joven.
- Ya escuchaste Iosha, dormirás con Aoshi Sama – dijo la ninja con una sonrisa simulada, escondiendo su tristeza.
- Si – el niño le siguió en silencio, llegaron a la habitación del Okashira, se encontraba en orden. Misao acomodó el futón para recostar al pequeño, se acercó para besar su frente, deseándole buenas noches y dulces sueños.
El pequeño cerró sus ojos recordando la sonrisa y canción que su linda y cariñosa madre le dedicaba todas las noches... por ahora la sonrisa bastaba...
- Gracias Aoshi Sama – dijo Misao observando desde la entrada de su habitación como el ninja tenía un gesto amoroso para con su hija, besaba de manera paternal la mejilla de Saomi.
Aoshi siendo consciente de ser descubierto en su muestra de sentimientos hacia la pequeña, no dijo absolutamente nada... silencio que Misao interpretó como un " no es necesaria la gratitud... fue un placer..."
Le vio caminar hacia ella y pasar por alto su figura siguiendo su camino hacia su habitación, donde su hijo le esperaba...
Había algunas preguntas en el aire... alguien tenía que dar respuesta a estas... la pregunta era... ¿Quién?
En los brazos de Morfeo rendidos los miembros del Oniwabanshu y sus invitados disfrutaban en recordar en sus sueños sus paseos y los angelicales rostros de sus hijos a los cuales abrazaban de manera protectora y con cariño...
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Continuará...
Hola chicas... muchas gracias por su paciencia... disculpen la demora... pero bueno un estudiante tiene muchos deberes y a mí me exigen mucho mis maestros... ando muy ocupada con mi Tesis y pues ya inicio exámenes debo estudiar.
Este capítulo completito va dedicado a Alexandra Shinomi, quien me alentó a escribir antes de lo planeado... te agradezco tu adición por mi fic.
Agradezco a las siguientes personas: gabyhyatt, Misao-21, yoshi, Alexandra Shinomori, TAO JUN SHINOMORI, sakura waters.
Alis chan (R.I.)
