El mundo de Twilight, así como sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía, el resto (que comprende al maravilloso, sensacional, hiper-sexy Edward Cullen) es todo de ella... además, si fuera ella ya hubiera publicado Midnight Sun y/o Forever Dawn (v.v como la envidio...)
Desde Alfa hasta Omega
By Hana Hime
Despertar animal
Su olfato lo captó y sus ojos reaccionaron primero, abriéndose de pronto.
Sintió ese delicioso aroma y cada parte de su ser se agarrotó, cada célula de su cuerpo se contrajo para luego liberarse con una sola orden, primitiva, implacable: TÓMALA.
Todo lo que alguna vez había sido humano, todo lo que alguna vez había sido SETH CLEARWATER desapareció, se esfumó ante el aplastante instinto animal que rugía, rasgaba, aullaba por ese único y bendito aroma que reconocería en cualquier lugar, en cualquier momento y por el que retaría a duelo a cualquiera de los demás animales de la manada. Incluso Sam.
Durante un segundo se sintió totalmente desorientado en su propia casa. Pero el llegarle, gracias a la brisa, una nueva marejada de ese olor, se dio cuenta de que el mundo había perdido todo su significado. Si el rastro iba a través de la pared, pobre pared, así como cualquier árbol, roca ó ser que se atravesara en su camino.
Salió de la casa totalmente desquiciado, con las manos curvadas como garras y respirando agitadamente. Debía encontrarlo. Con una profunda bocanada bastó para saber dónde había ido la portadora de aquel olor tan devastadoramente irresistible, tan insoportablemente apetecible.
Todo el maldito entorno estaba impregnado de aquel bendito aroma que ponía cada faceta de su virilidad en alerta.
Pues había muy pocos apetitos imposibles de soportar para los animales como ellos, y uno de ellos, el más poderoso, era el satisfacer el reclamo de una hembra en celo.
El bosque, la distancia, el tiempo, el mundo, incluso su familia, su manada, se reducía a mierda bajo el puente ante ese aroma.
El animal supo al instante que viviría y moriría, y mataría por ese aroma. Que tomaría a la dueña para hacerla su hembra y tenerla así para siempre.
Lo poco humano que quedaba en él en ese momento, creyó reconocer a la portadora del aroma, pero era tanta la excitación que todo pensamiento coherente murió antes de ser siquiera planteado.
Leah
Maldición!!-grité para mí misma, al universo y a nadie en especial, cuando lo sentí corriendo detrás de mí. ¿Podría alguien tener más mala suerte que yo?
Había escuchado hablar de ello a los ancianos, pero nunca les había prestado atención. Especialmente porque no los había escuchado con mis propios oídos, sino a través de los recuerdos almacenados en los demás.
La parte lupina era fuerte, el animal en nosotros era poderoso y por lo tanto nuestros sentidos eran más desarrollados que los de los humanos normales. Así mismo, había otras cosas en nosotros que eran más fuertes que en los humanos. El instinto era una de esas cosas. Creo yo, podríamos dividirlo en el instinto de supervivencia, el de protección, el de alimentación, el de posesividad, el de manada, y el más importante y difícil de ignorar, el de apareamiento.
Éste último se desataba SIEMPRE luego de la imprimación, aunque de manera leve, y era totalmente desencadenado cuando la pareja estaba en su época más fértil, luego de la pubertad.
Y si bien Seth no había imprimado a nadie, debí de haber supuesto que mi olor, el aroma de mi deseo, lo haría reaccionar.
En el momento en que comencé a correr, mi maldita mente se dividió. Leah, la humana, gritaba casi frenética -CORRE!! NO le arruines la vida!!! CORRE!!- y proyectaba en mi confusa sesera, todas y cada una de las ocasiones en que había salido lastimada por culpa de los hombres -¡¿Quieres volver a ESO?!¡¡CORRE!!- todas y cada una de las veces que Sethy me había sonreído pensando en su vida futura, cuando fuera adulto, tuviera compañera y ella le diera los hijos que siempre deseó.
Leah, la bestia contraatacó breve pero más concisamente que la humana. Hizo trastabillar cualquier excusa de mi parte noble con solo incentivarme a pensar en el placer, el goce, la euforia que despertaría y tomaría todo de mí en el apareamiento.
Siseé con anhelo hacía aquello que hace tanto no sentía. Como siempre, la parte animal era certera y atacaba donde más dolía.
Logré con mucho (muchísimo) esfuerzo introducir algo de cordura a la bestia.
"Si continúas, Él sufrirá… SETH, él, SUFRIRÁ… imagina eso durante un solo segundo…"
El pensamiento, la imagen, la sola mención era dolorosa como nada. Lo suficiente para que el instinto de supervivencia de la bestia se pusiera alerta, despejándome la mente y el razonamiento.
-Al río… ve al río…-gruñó la bestia casi a regañadientes. Al fin la epifanía vino a mí con esas palabras… el río, el agua borraría mi aroma.
Creo que establecí un nuevo límite de velocidad con la acelerada que pegaron mis patas. Luz, envídiame. Sonido, trágate mi polvo.
Fue instantáneo el alivio que sentí al ver el río. Me zabullí en el como si estuviera envuelta en llamas y aguante la respiración, rezándole a Dios, a las estrellas… a quien fuera… que no me encontrara.
Seth
Seguí ese delicioso aroma, llevado por cualquier cosa, menos por mi cordura, de eso puedo estar seguro.
Solo deseaba alcanzar a la dueña de ese olor, hincarle los dientes y hacer mil cosas con ella. Cosas que, si bien se me habían pasado por la cabeza alguna vez, eran totalmente salvajes y ajenas a mi carácter, y totalmente non-sanctas.
La tenía cerca, tan malditamente cerca y aún así no podía verla. Maldito y espeso bosque. Y, por si fuera poco, la maldita lluvia no ayudaba en nada a identificar el aroma, solo lo acentuaba, lo densificaba, haciéndolo casi espeso. Era como una droga… fuerte, desquiciante, adictiva.
Llegué al río solo para darme cuenta de que el rastro había desaparecido.
Se me había escapado. La había perdido.
Mi lado humano quiso, lisa y llanamente, largarse a llorar. Mi lado animal en cambio quería destruir algo, quería aullar, correr y no rendirse, seguir buscando el efluvio. Aún sabiendo que sería inútil.
-o-o-o-o-o-
En ningún momento al joven Clearwater se le ocurrió pensar que, siguiendo a la portadora del aroma a la velocidad que lo hacía, solo otro licántropo podía ganarle. Y mucho menos pensó en la única licántropo de la manada.
Y es que simplemente, algunas personas no ven lo que está frente a sus narices… hasta que ya es demasiado tarde.
Para todas aquellas personas que me han dejado un poco de amor en sus reviews, traigo esta rapidíisima actualización n.n!!!
Los amoo!!!!!!!
Para que vean que los reviews DAN RESULTADO!!!!!!!
En especial unos tan boniitos!!!!!!!! (L)
Muchoos kisses (& bites), especialmente a:
Megamolpe
Takahashi
Yadee (gomenasai!! trataré de no hacerte esperar tantoo!!)
Maxi Oneill
Clarisse
Mucho love-love para ellas!!!!!!!!!!! (aplaudan carajooo!!)
Hana ;)
P.D: nadie me preguntó... pero SÍ!!! vamos a tener l'mon!! L-E-M-O-N, lemooonnnnn~ no AHORA AHORA, pero pronto, fretta!! fretta!!
Porque ellos van a piiiiiiiiiiiii y luego van a piiiiiiiiii y ella va a piiiiiiiiiiii con su piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
