Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, solo la idea de la historia es mía.
Escrito por: Alcione Yil de Cfiro / RinKo InuKaiCapítulo 8: Declaraciones sin fundamento...
- Primera parte -
- Jiya, tengo algo que hacer antes de llegar al Aoiya - dijo Misao caminando sin mirar hacia donde estaba el anciano, sus ojos se escondían bajo su flequillo.
- ¿Pero mi ángel¿ Qué puede ser aquello que tengas que hacer antes de llegar ? – preguntó curioso el anciano, esperando una respuesta por parte de la chica.
- Algo sin importancia... – dijo la joven para aplacar la curiosidad del anciano - debo hacer una declaración... – dijo por lo bajo para ella misma... necesita valor antes de actuar.
- Cómo quieras – dijo el anciano mirando de reojo a la señorita de mirada miel que estaba caminando al mismo paso que el ninja.
- No puedo creer que esa chica haya sido Okashira de los Oniwabanshu – masculló la joven observando como Misao se echaba a correr.
- Mi niña es la mejor – dijo Okina con orgullo, levantando su cabeza para después encontrarse con la mirada de la joven le sonrió.
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- Aoshi Sama... – El okashira al escuchar su nombre dicho con ternura por la hija de Misao giró su rostro para encontrarse con sus lindos ojos – lléveme con usted – dijo la niña pidiendo al espadachín que le dejará en el suelo.
- No – se escuchó la voz grave del hombre.
Soujiro dejó a la pequeña en el suelo, quien corrió hacia donde se encontraba el Okashira, deteniendo su paso al escuchar la negativa del ninja.
- Onegai... no quiero ir al Aoiya – dijo la niña con tristeza en su voz.
- Gomen nasai – respondió el Okashira sin prestarle atención directa... siguió su camino sabía que si detenía su camino y se encontraba con la figura de la pequeña acompañada de su tierna mirada no podría negarse... él sabía que la niña no podía estar en mejores manos que su padre... acaso no sabía quien era el hombre que le había rescatado...
- Demo... quiero ir con usted – dijo Saomi insistiendo corrió hasta alcanzar la figura del ninja, le tomó su mano ahora al mismo ritmo en que él caminaba le acompañaba en silencio.
Aoshi miró de reojo hacia el lado de donde había venido la cálida sensación... supo que Saomi tenía el mismo carácter de su madre... al parecer no le permitiría estar sólo para meditar y algo extraño pasaba en su interior... tampoco quería que eso ocurriese... así que al encontrar la brillante mirada de la pequeña con una hermosa sonrisa... supo que había sido vencido... le importaba poco que Soujiro Seta estuviera allí... la realidad era que la hija de Misao quería estar con él... y sobre su cadáver la apartarían de su lado... sólo Saomi Chan podía decidir... aunque fuera una niña... mostraba las cualidades más características de su madre... y eso le agradaba al por mayor.
Iosha hizo una reverencia a los hombres que se habían quedado sorprendidos por ver la expresión y actitud del Okashira...
- Con su permiso – dijo el niño, corriendo a la dirección donde se encontraba su padre... debía hablar con Saomi lo antes posible... el tiempo avanzaba y las cosas se complicarían... recordaba las palabras de Jiya... – "Cuando decimos verdades a medias... detrás vienen consecuencias completas" – ahora entendía lo que el anciano quería decir... se dibujo una sonrisa en sus labios recordando la cara de su padre cuando escuchaba que Saomi estaba en peligro...
- Aoshi Sama, cuando lleguemos al templo... y meditemos un poco... después me puede hacer figuras de papel? – preguntó con ojos brillantes la niña al hombre que la llevaba de la mano.
- ...- Aoshi le miró, chocando con sus lindos ojos, desarmado ante tal situación, se limito a asentir.
- Papá podemos ir a comprar un helado – dijo Iosha que les alcanzaba situándose a un lado del Okahira.
Aoshi dirigió ahora su mirada hacia donde venía la infantil voz, percatándose de que pertenecía a su hijo, le respondió afirmativamente ofreciéndole su mano y con una ligera inclinación de su cabeza.
El niño sonrió por primera vez, y asomó su cabeza hacia el frente, encontrándose con el angelical rostro de Saomi, le miró sonreír... sabía que la pequeña amaba los helados que tenían pequeños trozos de galleta de chocolate... a pesar de lo ocurrido sentía una paz interna y sabía que aunque las cosas se complicarán... lo enfrentarían juntos... como en otras ocasiones en el futuro... después de todo eran inseparables... siempre compartiendo sentimientos y emociones...
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- ¡COMO ES POSIBLE QUE TE HAYAS IDO SANOSUKE SAGARA... DEJASTE A KENSHIN SÓLO !... – gritaba una mujer de cabellos negros y mirada marrón frente a un hombre sentado de cabellos castaños que le miraba fijamente.
- Ya dije que LO SIENTO!... creo que es la trigésima vez... cuantas veces más quieres que lo repita – decía molesto el joven.
- Las que sean necesarias... YA TE LO DIJE NO HAY JUSTIFICACIÓN- dijo calmadamente... pero a medida que sus palabras avanzaban se aceleró y subió el tono.
- pues también ya te lo dije... no pude evitar sentirme aburrido e irme - dijo Sanosuke frustrado... su intento de conversación no tenía fin.
- ufff – bufó molesta la doctora – eres un caso perdido –
- Kenshin también es culpable... se fue sin dejar una nota – dijo Sanosuke justificando su acción y buscando compartir su culpa con el samurai.
- No estamos hablando de Kenshin – dijo Megumi mirándole sin pestañar.
- No es justo... a él siempre lo defiendes... – dijo Sanosuke evadiendo la mirada de Megumi.
- Fue IRRESPONSABLE DE TU PARTE... Kenshin no importa... me preocupan los niños... dime Cabeza de pollo... ¿ dónde están los niños... ? – decía la chica con preocupación expresada en su rostro... empezaba a caminar de un lado a otro.
- BASTA KITSUNE... VAS HACER UN HOYO EN EL SUELO... ¿QUIERES DETENERTE? – dijo el joven ya desesperado a causa de la actitud de la doctora.
- DEJAME EN PAZ...HAGO LO QUE ME VENGA EN GANA! – grito la joven con enojo reflejado en sus pupilas... – ahora me vas a decir que hacer... Cuándo ni tú sabes que hacer contigo – dijo por lo bajo la joven.
Sanosuke escuchó cada palabra que la joven decía... la sangre se le amontonaba en su cerebro, sentía hervir su cuerpo...
- Dilo en mí cara – dijo Sanosuke desafiante poniéndose de pie quedando justo a pocos centímetros de distancia a la mujer, quien detuvo su andar... dio un paso al frente, aceptando su reto, le miró directo a los ojos.
- No te tengo miedo Cabeza de pollo – dijo ahora desafiante.
- Odio que me llames Cabeza de pollo... quiero respeto – dijo Sanosuke.
-Tienes que ganártelo... deja de comportarte como un niño... asume las responsabilidades – dijo Megumi sin apartar su vista de la del luchador.
- Bien...Kitsune tonta... soy un adulto que no vez – dijo Sanosuke acercándose a su rostro de manera peligrosa.
- Eres un niño prisionero en el cuerpo de un adulto... voy a buscar a Kenshin y a los niños – dijo Megumi empujando el cuerpo de Sanosuke para que este le diera libertad de salir de allí.
El luchador perdió el equilibrio y cayó sentado en el banquillo donde antes se había encontrado escuchando sin chistar el sermón de la doctora.
- Espera... Ire contigo... – dijo el joven alargando su mano para alcanzar la muñeca de Megumi.
La doctora quiso resistirse, pero sintió un jalón con más fuerza que la suya y en el momento en que volteaba a reclamarle se tropezó con un cesto, cayendo justo a los brazos del luchador, que al querer evitar la caída de la joven cayó sentado, recibiendo frente a él, el rostro de la joven que accidentalmente había hecho rozar sus labios con los de Sanosuke, para después fundirse en un cálido beso que duro unos minutos hasta que su sistema respiratorio les envió la señal de que debían separarse.
- San..o..su..ke – susurró la joven débilmente… vencida por la sensación del beso... un sonrojo se apodero de sus mejillas, mientras el joven la acercaba más a él con un posesivo abrazo, profundizó el beso... una vez que sus ojos se cerraban, se abandonaron a las emociones nuevas experimentadas...
- Te acompañaré... - le dijo el joven una vez que sus labios se separaban, le miraba dulcemente - ... mi kitsune preciosa – beso su frente y le obsequió una sonrisa.
Megumi asintió somnolienta... aún sentía el cúmulo de sensaciones que recorrían su cuerpo... - ¿ qué había sido eso? – le gritaba interrogante su conciencia.
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- Estaremos castigados de por vida – decía un niño de cabellos azabache que miraba la carita pálida de su hermana – todo por seguirte el juego Meg Chan -
- Zouzo, deja a tu hermana, suficiente tiene ya con el susto que se ha llevado – la defendió el niño pelirrojo abrazándole.
La pequeña al sentir el contacto se soltó a llorar había reprimido la angustia durante mucho tiempo... se daba por vencida aferrándose con sus manitas a la cintura del pelirrojo, escondiendo su rostro en su pecho.
- Tenía tanto miedo de que algo malo le pasará – dijo la niña en sollozos.
- Tranquila... todo va salir bien... Saomi chan se ha marchado con Shinomori San... Iosha kun esta con ella... llevaba una sonrisa de oreja a oreja – dijo el niño dándole confort a la pequeña.
- Kennji tiene razón hermanita... ya no llores – dijo Zouzo pasando su mano por el cabello castaño de su hermana.
- ¿En... serio... Saomi se fue contenta..? – preguntó la niña mientras apartaba su rostro de su escondite.
- Así es – dijo el pelirrojo una sonrisa.
- Tengo hambre – dijo la hermanita del pelirrojo jalándole de su pantalón.
- Claro Rioko... debemos regresar al Aoiya para comer ... – dijo el niño buscando al samurai que platicaba aún con el espadachín.
Megan se libero del abrazo de Kenji, se limpió las lagrimas sonriendo tranquila tomó la mano de su hermano para comenzar a caminar detrás de los otros dos niños, Zouzo le miró extrañado, no entendía él por que de la actitud de su hermana... si sus padres llegaban a enterarse morirían... estaba preparándose para la reprimenda de su madre y su hermana no hacía otra cosa más que sonreír... acaso eso sería una risa nerviosa.
Soujiro y Kenshin conversaban amenamente, sobre los viajes y las experiencias vividas del espadachín, con su sonrisa característica el joven de cabellos castaños había preguntado al samurai quienes eran los niños que caminaban tranquilamente acercándose a ellos... Kenshin guardó silencio... no sabía que responder, no podía decirle que esos pequeños venían del futuro y como información extra que se trataban de sus hijos, mmm, que de hecho Aoshi se había llevado a su hija... lo pensó varias veces... Misao le mataría si el abría la boca... lo mejor era no decir nada...
- Himura San – dijo una vez más el espadachín intentando regresar a la realidad al joven de cabellera de fuego.
- ¿Oro? – pronunció distraído el pelirrojo centrando su vista en los cuatro niños que se paraban haciendo una fila horizontal quedando frente a ellos.
- Le preguntaba quienes eran estos niños... – dijo Soujiro posando su vista en la de los pequeños... sobre todo en la figura de Kenji... ese pelirrojo le era muy familiar... acaso era el primogénito de Battousai... imposible... cuando era el brazo derecho de Shishio nunca encontró en sus investigaciones que el samurai tuviera esposa... ni mucho menos hijo... sólo estaba la existencia de la chica Kamiya... la dueña del dojo.
- ahh... si... estos niños son discípulos de la escuela Kamiya Kashim... los hemos traído a Kyoto de campamento... – dijo Kenshin mirando a los niños... pidiéndoles complicidad...
Los pequeños le miraron interrogantes... acaso el mundo se estaba volviendo loco... primero su extraña llegada al pasado... luego el comportamiento extraño de Saomi Chan y Iosha Kun... y ahora la idea extraña del legendario Battousai... se dijeron mentalmente los niños... no les quedó de otro más que sonreír... haciendo una reverencia saludaron al mismo tiempo diciendo " Buenas tardes Himura San "
- Ya entiendo... son muy educados – les sonrió Soujiro – Buenas tardes – dijo respondiendo la reverencia.
- Creo que es hora de irnos... Kaoru Dono y Megumi Dono, ya debieron haber regresado a casa... la comida esta casi lista – se dirigió a los niños el samurai.
- Hai – los niños respondieron a coro... sumamente felices... sus organismos pedían a gritos comer... en la voz de ya.
- ¿ Soujiro, le gustaría comer con nosotros ? – miró al espadachín haciendo una pregunta sin pensar... lo había hecho por cortesía... ahora le había caído a cuenta la expresión desconcertada de Shinomori San y una furiosa Misao lanzándole Kunais... el Aoiya se pondría de cabeza y todo por mostrar hospitalidad.
- Por supuesto, Himura San... sería un placer – respondió con su habitual sonrisa el espadachín.
Los niños miraron extrañados la escena, las cosas no andaban bien... podían sentirlo, que ocurriría una vez que llegarán al Aoiya... de seguro sus padres les castigarían y sus madres estarían muy preocupadas... y como siempre Saomi chan y Iosha kun eran llevados con sus padres para meditar... seguramente reflexionarían de sus actos... pero que hacía ese Señor en ese lugar... algo era seguro Shinomori San no iba estar muy contento con su presencia... bastaba recordar su futuro para saberlo... acaso el samurai no lo sabía.
- Vamonos – dijo Kenshin mirando el rostro de los niños – no se preocupen no diré nada... tampoco creo que Aoshi San lo haga – dijo el pelirrojo viendo la sonrisa de calma de los niños.
Iniciaron su camino rumbo al restaurant... en escasos 10 o 15 minutos estarían en la entrada de lugar... el espadachín le siguió caminando a su lado, justo detrás de los niños.
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- ESTA RIQUÍSIMO! – decía la vocecilla dulce de Saomi mientras probaba de su helado, en un vaso de plástico azul que tenía dos bolas de nieve, adornadas con chispas de chocolate y pequeños trozos de galleta, tomaba de la cucharita el helado saboreándolo en su boca.
Aoshi caminaba rumbo al templo con la pequeña en brazos, le había pedido que le llevará en brazos, excusándose de que el susto le había quitado sus fuerzas.
- no vuelvas a subir a los árboles sin supervisión de un adulto – le dijo el hombre que le tenía en brazos.
- nunca más lo haré – sonrió la niña – lo prometo - besó la mejilla del Okashira.
Aoshi le miró en silencio, el cálido contacto de los labios tibios de la pequeña le era agradable... era como tener nuevamente a Misao protegiéndola de todo peligro... como había pasado el tiempo... ahora era una jovencita de 18 años que pronto se comprometería y tendría una familia... una hermosa hija así como ella... llena de vida, dispuesta a compartirla con los demás.
Saomi sintió la mirada de Aoshi – ¿ Quiere probar ? – preguntó la niña inocente tomando con la cuchara un poco de helado y llevándola a la altura de los labios del Okashira.
- Gracias – Aoshi abrió la boca... no pudo resistirse a la generosidad de la pequeña que le había compartido de su helado... era raro que él comiera helado... pero podía hacer una excepción si se trataba de esa pequeña muñequita de porcelana.
- Iosha kun... ¿ por qué no hablas? – preguntó mirando en dirección donde iba caminado el niño.
El niño le miró obsequiándole una sonrisa... amaba comer helado igual que su mamá... el helado combinado con tres sabores... chocolate... vainilla y fresa... ese era su debilidad... siempre podía comer a escondidas en compañía de su madre arriba de un tronco... antes de que su padre les encontrará para reprenderles por comer el postre antes de la comida... últimamente se había hecho muy cotidiano... sonrió recordando la sonrisa de su madre... era tan dulce... era la mejor ...
- Estas ocupado – dijo la niña soltando una risita que capto la atención de Aoshi – Aoshi Sama... ahora pruebe mi galleta – dijo la niña acercándole una galleta de chocolate a sus labios, Aoshi asintió... abrió su boca y mordió un pedazo, no entendía como esa pequeña podía lograr que él mostrará calidez y flexibilidad... ahora descubría que le gustaría formar una familia, donde pudiera pasar un momento a solas con sus hijos.
- Sabes que me gusta mucho el helado napolitano... igual que a mami – dijo el niño perdido en sus pensamientos.
- Lo sé... – dijo Saomi clavando su mirada en su helado – ¿ la extrañas ? – preguntó Saomi con tristeza.
- No... cierro mis ojos, puedo verla y sentirla junto a mí... ella no ha cambiado – dijo Iosha kun mirando a la niña, sonreía sólo para ella... como también lo hacía para sus seres más cercanos, su madre, su padre y el abuelo Jiya... era imposible no querer y respetar a ese anciano.
- Igual yo con papi – dijo Saomi mirando de reojo a Aoshi, sonrió recordando la cara de Jiya al verles en el pasado... aún se preguntaba como habían llegado hasta esa época.
Aoshi miró a Iosha kun... ese niño era tan parecido a él... en la forma de hablar tan correcta... sin mostrar sus emociones... igual que su semblante... pero le pasaba lo mismo que a él... cuando estaba con Saomi Chan era cálido y protector con ella... lo mismo había pasado con Misao, inconsciente y ajeno a la conversación de los niños.
- Iosha kun – dijo Aoshi dirigiéndose al niño.
- Hai – el niño volteo su rostro para encontrarse con el del ninja.
- ¿Cómo es tu madre ? - preguntó Aoshi con interés.
- Pues... – tragó saliva, hecho una mirada a Saomi, que había dejado caer la cuchara al escuchar las palabras del Okashira.
- ouch – expresó la niña con tristeza al ver tocar su cuchara el piso... llena de tierra.
- toma Saomi chan- el niño alzó su brazo con la cuchara en la mano - ya terminé mi helado -
Aoshi acercó a la niña para que alcanzare la cuchara que el niño le ofrecía, vio sonreír a Saomi... la imagen de Lita vino a su mente... sería una buena madre, si había enseñado a su hijo a compartir y mostrar sus emociones con mayor frecuencia a como lo hacia él, por lo que le recordó su pregunta.
- Te hice una pregunta – dijo Aoshi con firmeza y seriedad.
- Hai – asintió el niño – ella es muy linda... amable... es muy amorosa... es hermosa... me dice que quiere... me cuida... me canta cuando voy a domir... me abraza y cada vez que puede me atrapa en una lluvia de besos – dijo Iosha kun con la imagen de su madre besándole... sonrió.
- Casi siempre – sonrió Saomi, susurrando.
- Entonces... ¿ tú estas feliz con la madre que tienes? – preguntó dudoso el Okashira.
La respuesta no se hizo esperar, como era posible que no estuviera feliz con su madre, si era un ángel...
- Hai... la amo tanto... y soy completamente feliz... ella es única... es una mujer muy especial... – el niño le miró – Tú siempre lo has dicho papá.
-... – hubo un silencio por parte de Aoshi.
En su mente le costaba terminar de aterrizar la idea de pedir matrimonio a la hija del líder del clan vecino, en un momento sus pensamientos le traicionaban... al escuchar las palabras del pequeño se materializaba en su conciencia la figura de Misao, esas eran palabras con las que él la describiría como única y especial... sólo ella merecía esos calificativos.
- Papá dije algo malo – preguntó el niño extrayendo a Aoshi de sus pensamientos.
- No – respondió el ninja.
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Meg...umi – dijo kaoru en voz baja al ver la escena entre el luchador y la doctora... los observaba besándose... le había parecido extraño dejar de oír la discusión entre ellos que cuando no escuchó más palabras la curiosidad le ganó y fue a ver que ocurría, se alejo lentamente intentando no hacer ruido, para no arruinarles su atmósfera romántica... ellos dos si que hacían caso a los comentarios de los enamorados... " Lo mejor de las peleas... son las reconciliaciones".
- Kaoru Dono – Escuchó la inconfundible voz de Kenshin.
- Kenshin que gusto verte – dijo Kaoru sonriendo imaginando que tal vez ella en alguna ocasión podría estar en la misma situación que su amiga.
- Se le observa muy contenta – dijo Kenshin sonriendo.
Los niños entraron uno por uno sonriendo y dieron un saludo a la mujer... que abrió sus ojos de par en par al ver de pie a un lado del samurai a un joven castaño que le sonreía.
- Buenas tardes señorita Kamiya... un placer – dijo haciendo una reverencia.
- Bue...nas tardes Soujiro – dijo Kaoru de golpe, miró a Kenshin interrogante, acto que no paso desapercibo por el espadachín.
- si le incomoda mi presencia... puedo retirarme... sabré comprender – dijo Soujiro sin borrar su característica sonrisa.
- No es eso... perdona... es que no es normal encontrarte así como así – dijo Kaoru intentando disculpase.
- El joven Soujiro esta de paso y se me hizo fácil invitarle a comer – dijo Kenshin caminando hacia la cocina, haciendo una seña con la mirada a la joven, que sólo ella pudo entender.
- Tengo hambre – dijo la niña de cabello azabache y ojos zafiros.
- Ya voy a terminar de preparar la comida... prometido que estará en un 2 por 3 – dijo Kenshin guiñándole un ojo, entro a la cocina seguida de la joven kamiya.
- Acaso te has vuelto loco – dijo la joven en voz baja ayudando a terminar de cortar unas verduras.
- lo siento... fue una invitación de cortesía... – dijo kenshin bajando su rostro, escondió su mirada violeta tras su flequillo.
- Dirás que fue una invitación impulsiva... has pensado la cara que pondrá Misao cuando regrese... y la de Aoshi... mira que cuando supo que Saomi era hija de ese hombre... no hay que ser adivinos para darse cuenta que no le gusto la noticia – dijo Kaoru nerviosa poniendo los trozos de verdura en una cazuela.
- Shinomori... ya sabe que Soujiro esta aquí... claro que no sabe que esta en el Aoiya ... pero no creo que le moleste – dijo Kenshin prendiendo el fuego para cocinar.
- Oh por Kami... le has dicho que esos niños son... – dijo Kaoru alarmada.
- No... le dije que son discípulos del dojo y que los hemos traído de campamento – dijo kenshin.
- mmm¿ crees qué se ha creído el cuento? – preguntó curiosa la mujer – A lo mejor los hijos de Sanosuke y Megumi son más difíciles de asociar con ellos, pero no me dejarás mentir... nuestros hijos son como gotas de agua nuestras, falta que nos vean a un lado ellos para que sepan que son algo nuestro – dijo la mujer haciéndose un remolino.
- Bueno... no me ha dicho nada y eso que vio a Kenji – dijo Kenshin mirándole de frente – no te preocupes... ya verás que todo sale bien – dijo el samurai con una sonrisa, beso la mejilla de la joven brindándole tranquilidad.
- kenshin, espero que Misao no te quiera atravesar con las kodachis de Aoshi... no ahora que sé que tendremos unos hijos muy lindos – dijo Kaoru abrazando por la cintura a Kenshin.
- Tranquila... nada malo va a pasar... confía en mí... – dijo Kenshin correspondiendo el abrazo.
- Siempre lo hago – sonrió escondiendo su rostro en el pecho del joven.
- Aunque... hay algo extraño en toda esta situación... me ha dejado pensando – dijo Kenshin llamando la atención de Kaoru...
- ¿ El qué? - Preguntó Kaoru.
- Cuando estábamos en el parque... donde me encontré con Soujiro, La hija de Misao vio a Aoshi y lo más curioso es que quiso irse con él al Templo en compañía de Iosha kun y no le hizo caso a Soujiro... sabes como si no hubiera un lazo cercano entre ellos – dijo Kenshin pensativo.
- Eso si que es raro... aunque podría ser que Misao le ha contado a Saomi que aprecia mucho a Aoshi y por eso es que le gusta pasar tiempo con él... aunque siendo tan frío como es... no entiendo como esos niños pueden querer estar a su lado. – dijo Kaoru pensativa
- No lo sé... aquí hay algo que no encaja... pero no sé que es – dijo Kenshin soltándose del abrazo de Kaoru al ver que las verduras necesitaban algo de salsa.
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Sanosuke y Megumi salían de la habitación dispuestos a buscar a los niños cuando llegaron al comedor y se encontraron con las caritas de los niños, la paz regreso a sus corazones.
- Hola niños – dijo Sanosuke caminando hacia donde estaba Zouzo desordenó su cabello.
- estábamos en el parque... con Himura San – respondió el pelirrojo.
Kaoru que estaba con kenshin, escuchó desde la cocina la voz Sanosuke e indicó a kenshin que saldría a impedir que el cabeza de pollo fuera a decir algo imprudente.
- Jo Chan... debes estar feliz de que tus niños hayan regresado – dijo con picardía el luchador.
- Claro – sonrió- Pero que mal educado eres Sanosuke... ya saludaste a Soujiro – dijo Kaoru mirando a dirección donde estaba el espadachín.
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Misao paraba su carrera justo frente al Templo... estaba segura que como todos los días allí encontraría al Okashira meditando... debía tomar fuerzas y valentía para hablar con él... le dolía perderlo... cada vez estaba más cerca... con la presencia de Lita ... sus oportunidades se veían truncadas...
- Allá voy Aoshi Sama... espérame... – dijo dándose ánimos subiendo los escalones...
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Hola chicas que les pareció este capitulo... las cosas se han complicado y la autora se las complica aún más... espero que les parezca interesante y no tedioso...
Perdonen la demora… pero estos días he tenido de todo desde trabajos… exposiciones de clase… visitas… reuniones familiares en casa… mucha tarea y mucho estudiar por los exámenes que inician el lunes.
Procure que este capi estuviera más largo… tanto que se necesita de dos partes… así que espero estés contenta Alexandra Chan… que me dio queja en el reviews por lo pequeño del capi pasado.
La escena de Sanosuke y Megumi va dedicada a mis dos amigas Andy ( te gustó el regaño de parte de Meg) y a Marion que ella me ayudó a aterrizar la idea de cómo terminar la escena con un beso.
Para las chicas que me piden que Aoshi sea tierno... espero que les haya gustado la escena donde esta con los niños y sobre todo donde la pequeña Saomi le comparte de su postre.
Para las chicas que esperan romance entre Aoshi y Misao... no desesperen que en el próximo capi que es la segunda parte de este, habrá algunas sorpresas, aparte de la llegada de Okina con la susodicha al Aoiya... también el encuentro de Misao y Soujiro... ya veremos que ocurrirá, el lío no durá más de tres capis lo prometo... ya después vendrán otros deseos.
Agradezco a: Misao-21, Arcasdrea, shysie, sakura waters, Tao Jun Shinomori, misao de shinamori ( Hola amiga… espero que este capi te haya gustado, espero tu reviews) akari-aoi,
Yoshi ( Hola… disculpa la demora… espero que se te vayan aclarando algunas dudas, seguimos en contacto por msn) lissette (Hola, espero que te guste este capi, no dejes de leer y que cuando menos acuerdes el fic estará termiando) Arashi Shinomori, rakkelinha ( muchas gracias por tu apoyo... poco a poco desenredo esta historia... ya verás que ocurrirá con Aoshi y Misao ya no daré más vueltas al asunto, espero tu comentario en este capi) Alexandra Shinomori, misao-89 ( me llena de animos que te guste mi fic... muchas gracias por leerme... espero te guste este capi y verás que papel le doy a Sou). A las chicas que no respondi por acá es por que les respondo por medio de REPLY.
Buenas noches chicas... cuídense mucho, espero su comentarios... aunque sea unas líneas para saber si les ha gustado o no...
Otra cosa, como inicio exámenes y tengo mucho trabajo lo más probable es que me ausenté por dos semanas así que si llegó actualizar será de milagro... No prometo nada para no quedarles mal... ya que tengo algunos fics ya casi terminados... pero el tiempo no permite darles los toques finales... gomen a las chicas que esperan mis otras actualizaciones...
Le quiero mucho... una miembro Kazuko, orgullosa de serlo y tener amigas tan lindas como todas ustedes.
Atte: Alis Chan.
