Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, solo la idea de la historia es mía.

Escrito por: Alcione Yil de Cfiro / RinKo InuKai

Capítulo 13: Confesiones de amor...

Tercera parte – " Sueños Frustrados "

El Okashira se encontraba sentado en posición de flor de Loto meditando... va como si pudiera... Tenía días sin poder concentrarse... sin lograr poner su mente en blanco... el asunto de la aparición de los niños rondaba en todo momento en su mente... no entendía él por que de la llegada de esos niños... ¿acaso el destino intentaba decirle algo?... Y lo peor era que no podía dejar de pensar en Misao, en su felicidad... como si está dependiera de él... le molestaba de sobremanera imaginarla con una sonrisa en brazos de ese cretino... Soujiro Seta... ¿Cómo había permitido Misao a su corazón enamorarse de ese espadachín?... nadie le merecía... nadie podía cuidarla mejor que él... el Okashira... era su responsabilidad velar por su seguridad... se lo había prometido a su padre y a sus amigos... Pero había un problemilla más... aunque le costará admitirlo en ese poco tiempo que había convivido con su hijo le había tomado cariño y sobre todo a esa pequeña muñequita de porcelana que al igual que Misao le despertaba los sentimientos más cálidos que escondía en lo profundo de su helado corazón... había deseado tanto... traicionado por su inconsciente que esos pequeños no pertenecieran a nadie más que a Misao y a él... se reprochó por lo que había pensado... Misao era su protegida... era diez años menor que él... no podía aprovecharse de una pequeña que podía ser su hermana... sus pensamientos y su corazón le hacían una mala jugada... Misao no era su hermana... no era una pequeña... era una mujer muy hermosa... que sólo quería para él... para nadie más... que no fuera él... Abrió sus ojos de golpe... perturbado por sus pensamientos...

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Había caminado lo suficiente para sentirse satisfecha, al ver frente a ella la inmensa y antigua construcción donde encontraría al apuesto líder del clan de los Onis. Lita se sintió feliz, por fin podría contemplarle y pasar con él unos momentos a solas... conversarían lo suficiente para ganarse su confianza... dibujo una sonrisa en su rostro subiendo las escaleras una a una sin prisa... Llevaba en sus manos los utensilios correspondientes para llevar acabo la ceremonia del té... era todo lo que ella había deseado... un hombre fuerte... valiente... atractivo... alto... una mirada hipnotizadora... un sueño hecho realidad... unos minutos más y estaría con él...

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Todo seguía en silencio... habían olvidado la situación en la que se encontraba su querida Misao... esa jovencita llena de alegría... que ahora en su rostro marcaba su tristeza y la frustración en su voz.

Okon le vió salir del lugar y salió detrás de ella para hablarle.

- Missi Chan ... – dijo la mujer con duda.

- Los niños están en mi habitación – dijo Misao limpiando las lagrimas que corrían de manera involuntaria por sus mejillas... como odiaba mostrarse débil – cuida de ellos hasta que yo regrese – terminó su diálogo con voz determinante.

La ninja no tuvo el valor de comentarle que Lita, su rival, ya había emprendido el camino hacia el templo antes que ella, mucho menos le diría que ella era la culpable de que no encontrará lo necesario para preparar el té al Okashira, le miró caminar lentamente hacia al norte, no todo estaba perdido, sin embargo todo era tan difícil para la joven, que ella no entendía como el tiempo podía ser tan cruel con ella y de paso ese viejo libidinoso que en lugar de ayudar a su " ángel ", le perjudicaba alentando a la tonta ninja del clan vecino...

Misao siguió su camino sin mirar atrás... ya no había vuelta de regreso, estaba decidida le diría a su Okashira lo que sentía... ya nada importaba si no iba poder estar con él... por más que se lo preguntaba no entendía como era que terminaría siendo esposa de ese espadachín... lamentaba no corresponderle y ver que el futuro de su pequeña hija se desvanecía viajando en silencio con el viento... la imagen se iba perdiendo en su mente... movió bruscamente su cabeza de un lado a otro... como podía borrar de sus pensamientos la imagen de la pequeña Saomi mirándole con ternura y con una hermosa sonrisa en su rostro... – Lo siento mi niña... no puedo vivir así – se dijo en silencio vacilante en su andar.

- Buenos días Misao San... ¿ se siente bien? – se escuchó la voz preocupada de un hombre.

- No puede ser...- pensó frustrada -... el destino estaba dispuesto a herirle ... no era lo suficientemente fuerte como todos creían... giro lentamente su rostro para encontrarse con el joven que se notaba preocupado por conocer su estado.

- Se ve pálida señorita – dijo el joven posando sus manos en los hombros de la ninja, para sostenerle.

- Estoy bien, Soujiro San, no es nada – dijo Misao desviando su mirada, temía terminar gritándole que le odiaba por el simple hecho de arruinar su vida en el futuro... tal vez el no tuviera la culpa... él no sabía nada...

El joven le obsequio una sonrisa, brindándole confort... algo había en la mirada de esa jovencita que le mantenía en calma... era una joven muy hermosa, el anciano del Aoiya tenía razón... esa ninja tenía algo especial que le atraía... la sensación de protegerle paso por su mente como flash... le observó responder su sonrisa con una mas nítida y poco motivada... sintió el deseo de abrazarla y sentir su frágil cuerpo junto al suyo... lo pensó antes... no era correcto... asustaría a la joven con su acción... le observó detalladamente fijando su vista en la ella... por Dios era tan bella... ese brillo en su mirada que no quería perderse en ningún momento.

- Podría soltarme... - dijo Misao sintiéndose incomoda por la insistente mirada de Soujiro.

- Lo siento... - dijo Soujiro sin borrar su sonrisa, alejo sus manos de los hombros de la joven.

- Debo irme – Misao empezaba a caminar – Con su permiso -

- Permítame acompañarle – dijo el joven aprisionando la mano de la joven con la suya –onegai... – clavo su mirada en las esmeraldas de Misao.

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Okina vió entrar a Okon con preocupación reflejada en su rostro, sin decir nada más, camino hacia el pasillo para tomar escaleras arriba e ir en busca de dos querubines que tenían muchas cosas que explicar... sonrió divertido al recordar la conversación de esos niños cuando habían llegado... era increíble la imaginación que los niños podían guardar en sus pequeñas cabecitas... esos dos pequeños eran unos traviesos, sobre todo Saomi que con el hecho de verle... era como ver a Misao. Meditando en lo que hablaría con los niños y las preguntas que les haría se encaminó hacia la habitación de su ángel. Corrió el Shoji con cuidado escuchando las vocecillas de los pequeños, al entrar observó a los pequeños en el piso dibujando... Saomi estaba acostada boca abajo, tenía en sus manos un pincel y delineaba con delicadeza con tinta café el contorno de un tronco, al frente de ella se encontraba Iosha sentado con las piernas cruzadas.

- ¿De que quieres hablarme? – preguntó la niña posando su vista en la del pequeño frente a ella con curiosidad y preocupación... un poco de temor asomaba en su voz.

- De la idea que se te ocurrió... – dijo Iosha girando su rostro hacia la puerta.

- Buenos días pequeños... ¿Cómo durmieron? – preguntó Okina entrando a la habitación, interrumpiendo la conversación que iniciaba entre los niños de cabellos azabache.

- Buenos días – respondieron los dos pequeños al mismo tiempo – muy bien, gracias – sonrieron.

- Me alegra mucho – dijo el anciano observando lo que los niños dibujaban – tienen talento – el anciano se acercó a ellos para inclinarse a observar con más detalle – El trazo es perfecto -

- Gracias – Saomi sonrió al escuchar las palabras del anciano dirigidas a su dibujo – Tú nos enseñaste Jiya -

- Ya decía yo... que un Genio les había dado clases – el anciano se vanaglorio por percatarse del buen trabajo que había hecho en enseñarles a esos dos pequeños el arte de la pintura.

Saomi soltó una risita al escuchar las palabras de su bisabuelo... ese hombre no había cambiado... seguía igual... pasado... presente... futuro... seguía siendo el mismo hombre.

- Misao tuvo que salir... así que cualquier cosa que necesiten pueden hacérmelo saber o le dicen a Okon – dijo el anciano posando su mano en su barbilla... pensando en la manera de iniciar el tema que le interesaba aclarar con ellos.

- Lo sabemos – Iosha le miró agradecido por el gesto que se tomaba en preocuparse por ellos.

- Mami dijo que iba al Templo a llevar el té a Aoshi Sama – dijo Saomi haciendo otro trazo.

- Que raro... – Okina tuvo una idea realmente malvada... pero sabía que daría una lección a esos pequeñines – Lita San fue a llevarle el Té a Aoshi... creo que mi ángel va dar su vuelta en vano – el anciano sonrió al observar la sorpresa dibujada en los rostros de los niños... habían dejado de trabajar en sus dibujos... lo que habían escuchado no les había gustado para nada.

- Pero... – dijo dudativa Saomi – Misao San siempre lleva el té al Okashira -

- mmm... eso es cierto – movió su cabeza afirmando – pero se me ocurrió que si Lita y Aoshi van a contraer matrimonio en un futuro debían conocerse mejor y como se ofreció a llevarle el té, no vi inconveniente, así que ella se fue antes que Misao – dijo el anciano sin perder ningún movimiento de los niños.

- Eso no es cierto – dijo Saomi ansiosa.

- ¿ Qué no es cierto pequeña? – preguntó Jiya curioso, sin quitar su vista de la pequeña.

- Debemos irnos – dijo Iosha con un tono turbado y frío – vamos – posó su mano en la muñeca de Saomi y tirando de ella... salío corriendo del lugar sin dar ninguna explicación.

Okina había abierto sus ojos de par en par al ver la reacción del hijo del Okashira... al parecer la idea de que su "madre" estuviera con su futuro padre no le había agradado del todo... el anciano sonrió satisfecho por su acción... por fin todo se iba a solucionar...

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Aoshi se encontraba de pie observando en silencio hacia el horizonte... había decidido dejar a un lado su momento de meditación... ese día sería inútil alcanzar una perfecta concentración... así que se había puesto de pie... caminado por los pasillos cubiertos de madera del antiguo Templo ubicado al norte de Kyoto... un lugar lleno de paz y tranquilidad. Ahora sólo esperaría la llegada de la joven que ocupaba sus pensamientos desde días atrás...

Lita había caminado por los pasillos del templo, entrando en las habitaciones, esperando encontrar al Okashira... sin éxito... parecía que el apuesto hombre no había puesto un pie en ese lugar... dejó las cosas para realizar la ceremonia del té en una mesa de madera... y siguió su búsqueda hasta salir por la puerta trasera que le permitía tener una vista hermosa de toda la ciudad... al recorrer el lugar con su vista le vió de pie mirando hacia el horizonte... realmente era un hombre que imponía fuerza con su presencia... observaba su ancha espalda y su perfil bien delineado... era un hombre atractivo... caminó lentamente hacia donde él estaba... característico de los miembros de un clan ninja...

El Okashira sintió la presencia de alguien más... era un Ki diferente al de su pequeña Misao... no hizo ningún movimiento esperando a que la presencia recién llegada se acercará hasta que sintió que estaba justo detrás de él... giró rápidamente para tomar del cuello del kimono a la jovencita... Lita abrió sus ojos con sorpresa... no estaba preparada para aquello... ¿ acaso le mataría?...

- Aoshi ...- dijo en hilo de voz la jovencita pálida por la cercanía y el susto al sentir como la mano del Okashira le tomaba bruscamente del cuello del Kimono y le alzaba sin dificultad del piso... sus pies volaban... cerró sus ojos esperando lo peor.

-... – Aoshi guardó silencio, la soltó... su expresión era serena... depositó el ligero cuerpo en el piso y caminó a paso lento adentro del Templo...

Lita seguía en el mismo lugar, donde el Okashira depositó su cuerpo... sin poder moverse... estaba asustada por la reacción del hombre... en un segundo pensó que su fin había llegado... ese ninja era de temer... con el simple hecho de sentir su ki... había actuado para defenderse cuando ella estuvo tan cerca de su cuerpo... su respiración empezó a normalizarse... más tranquila giró su cuerpo observando como Aoshi caminaba por el pasillo... sin pensarlo dos veces corrió hacia donde él se dirigía...

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- Seta San¿ podría esperarme aquí? Iré a buscar a Aoshi Sama ... no tardaré – dijo una jovencita de cabello trenzado.

- Señorita Misao, ya le he dicho que me llame Soujiro... no soy muy mayor – dijo el espadachín mirando a la jovencita que había acompañado hasta el Templo.

- Sí... claro – Misao dijo algo nerviosa – ahora vuelvo -

- aquí estaré esperándole... no lo dude – dijo el chico de sonrisa para sentarse en uno de los escalones que llevaban a la entrada de una antigua, pero bien cuidada construcción.

- gracias – la chica asintió y corrió escaleras arriba para ir en busca del hombre que amaba... ya estaba decidido... no se casaría con ese joven que era amable, que era valiente, que incluso era de buen ver... pero ello sólo tenía ojos y corazón para un solo hombre su Aoshi Sama... no pasaría de hoy para decirle lo mucho que la ama... aunque eso implicará perderlo y seguir su vida como una solterona o era vivir con el Okashira como su esposa o sola... - Lo siento saomi Chan – pensó desilusionada...

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Aoshi seguía caminando hacia una de las habitaciones que utilizaba frecuentemente para meditar... - ¿ Qué hacía la señorita Kuno en el templo? - se preguntó en silencio... se encontraba intranquilo ya era hora de que Misao estuviera con él ... contándole todo lo que ocurría en su ausencia en el Aoiya... sin parar de hablar... hacer la ceremonia del té y después compartir con él ese momento que para él era muy intimo... lo podía pasar a solas observándole de vez en cuando con su maravillosa sonrisa, dejándose contagiar de su felicidad secretamente... entró a la habitación dirigió su mirada a la mesa y encontró lo que tanto buscaba las cosas para llevar acabo la ceremonia del té... pero faltaba el ingrediente principal su Misao... su incondicional acompañante... ¿dónde estaba? ... algo andaba mal... muy mal... ella nunca desaparecía sin antes ir a buscarle... pero ... y si tenía que ver con la visita inesperada de la jovencita de cabellos castaños ... giro su cuerpo para salir del lugar topándose con la figura de la señorita Lita...

- Yo ... – la joven le miró directo a los ojos... sintió flaquear sus piernas... sus rodillas temblaron... le tenía tan cerca... su corazón saltó de alegría al sentir el aroma del Okashira golpear su nariz.

- ¿Acaso tienes algo que decirme? - preguntó con tono frío y sereno.

- S...i – su voz tembló... sentía un nudo en su garganta... que rayos le ocurría...

Aoshi clavó su vista azul hielo a la mirada miel de la jovencita... estaba preocupado por la ausencia de su protegida... debía salir a buscarla lo antes posible... no podía perder el tiempo con alguien que no le decía nada...

- Yo ... – la chica tomó valor... respiro profundo sin dejar de mirarle – quiero decirle algo que para mí es muy importante-

- Hai – el joven asintió... el tiempo corría...

- Por Kami... estoy muy nerviosa... no sé como empezar – pesnó la ninja ... cerró sus ojos recordando las visitas que Aoshi hacía tiempo pasado a su aldea... para hablar de asuntos importantes con su padre... y ahí estaba ese divino recuerdo... cuando pudo contemplar por primera ocasión del hechizante y penetrante color azul hielo de sus ojos... una mirada fiera... fría ... un océano glacial lleno de tranquilidad... volvió a tomar fuerzas desde lo más profundo de su ser... ella no se iba ver como una cobarde delante del Okashira del mejor clan existente en Japón... ya lo había decidido ... ese hombre tenía que ser su marido.

El Okashira observó que la joven cerraba sus ojos... no le decía nada... el tiempo era oro... no podía desperdiciarlo ocupándolo en asuntos sin relevancia... si la jovencita no tenía nada que decir ... lo mejor era que siguiera con su inquietud de encontrar a Misao. Aoshi siguió su camino con paso firme... pasando por un lado de la joven... sin tomar mayor importancia a lo que ella quisiera comunicarle...

- Yo te amo – dijo la señorita Lita al tiempo en que tomaba con fuerza el brazo del Okashira con su mano... no podía permitirle que se marchará sin antes compartir con él sus sentimientos... le vió detener sus pies... estaban completamente fijos... adheridos al piso de madera.

El apuesto líder sintió como la mano de la joven se aferraba a su brazo para detenerle... las palabras de la señorita Kuno fueron directas y sus pies no respondieron más a la orden de su cerebro para seguir adelante... que estaba ocurriendo... no le miró... estaba de pie entre la entrada y salida de la habitación... las palabras golpearon su mente como un balde de agua fría... sin desearlo escuchó atento las palabras de la jovencita de cabellera castaña.

- Te ame desde aquella vez... en que salvaste mi vida de la muerte... – Lita seguía hablando sosteniendo con fuerza el brazo del Okashira... como una suplica para que no se marchara, la joven mantenía su vista baja... clavaba su mirada a la oscura madera que cubría el piso - ¿Recuerdas aquel momento en que sacaste mi cuerpo del río? – hizó una pausa alzando su rostro caminando de tal manera que quedó cara a cara con la persona a la que declaraba su amor - ¿Lo recuerdas? – preguntó con firmeza buscando la helada mirada de Aoshi.

Claro que recordaba el momento... él estaba de regreso al Aoiya... hacia la ciudad de Kyoto cuando escuchó el grito ahogado de una niña de alrededor de 10 – 12 años... como ninja ... y líder de su clan... era su deber salvar la vida de un inocente... era parte del código que debía respetar y hacer cumplir... su sorpresa fue mayor al descubrir que la chica que había salvado no era nada menos que la hija del Okashira del clan Vecino ... aquel hombre con él que había pasado algunos días platicando sobre su actual liderazgo, proponiendo y formulando los tratados de paz. Fijo su vista en la de ella... sus ojos miel pedían una respuesta... pero él no respondió.

- ¿ Por que lo hizo? – una vez más respiraba profundamente y formulaba una pregunta más... necesitaba escuchar su voz... necesitaba respuestas... por kami... era desesperante... - ¿ habría alguien que entendiera a ese hombre? - se preguntó su conciencia al borde de la locura a causa del sepulcrural silencio.

En ese momento, sintió el cálido Ki de su pequeña Misao... ella se encontraba a unos cuantos pasos de la habitación... con su sentido sumamente desarrollado del oído ... gracias a su entrenamiento como espía... percibió los pasos de la ninja alejarse... aumentando la velocidad poco a poco... debía seguirla... encontrarla ... necesitaba hablar con ella... aclarar algunos asuntos que le inquietaban... sólo ella podía darle paz a su alma ... con su sonrisa... con su compañía... ella disiparía sus dudas... respondería una a una sus interrogantes...

- Era mi deber – respondió cortante el Okashira... ahora que sabía que Misao estaba cerca ... era necesario que fuera tras ella... la conversación debía terminar en ese instante... no había nada más que hablar... nada que aclarar.

... Su deber... las palabras le golpeador sin piedad al corazón... ¿ cómo podía ser tan frío? – Entonces... – la voz de Lita tembló por primera vez en toda la conversación... ¿dónde había quedado su valor?.

- No le correspondo – dijo Aoshi sintiendo que la joven disminuida la fuerza de la prisión de su brazo.

- Yo... – intentó decir algo más.

- No será nunca – respondió el Okashira interrumpiéndole.

- ¿Es por ella? – preguntó con un hilo de voz... su garganta era un nudo... las lagrimas asomaban en sus lindos ojos... – Misao – susurró la joven para soltar por completo el brazo del joven y dejar caer su cuerpo al frió y duro piso de madera.

-...- No respondió... siguió su camino en la búsqueda de Misao... no quería pensar en nada más que encontrarla... le preocupaba tanto lo que ella hubiese escuchado de esa conversación... que hubiera malinterpretado las palabras... pero ¿por qué?... la imagen de su hijo se desvanecía en su mente... lamentaba haber rechazado la única posibilidad de su existencia... – Gomen nasai – dijo en voz baja para ir en busca de su protegida.

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Habían pasado unas cuantas horas de que Okina hubiera dicho a los niños que Misao había ido en busca de Aoshi... pero que había un pequeño inconveniente la señorita Kuno había emprendido el camino hacia el Templo antes que ella, se preguntaba ¿ cómo estarían esos dos pequeños ?... esperaba que eso les hubiese servido de lección para que pudieran contar a sus padres la verdad... lo que había comenzado como una inocente e inofensiva travesura... se había tornado en un martirio para ambos jóvenes... les conocía desde pequeños y estaba completamente seguro que al igual que su Misao, el Okashira también estaba sufriendo por el dilema en el que se encontraba... por fin le diría su ángel cuanto le amaba... dejó andar su mente al pasado... recordando la conversación entre los pequeños de cabello azabache...

Los niños de cabello azabache se apartaron del grupo sentándose cerca de la entrada del comedor, la pequeña niña se acercó al niño diciendo en voz muy baja algunas palabras.

- Iosha chan, ya viste mami es muy linda y joven... además todavía no se casa con papi... – dijo la niña

- Hai – dijo el pequeño en susurro asintiendo.

- necesito de tu ayuda... sólo sigue mi juego Iosha chan ¿sí? – dijo la niña mirando de reojo al pequeño niño que no cambiaba las expresiones de su rostro.

-... - el pequeño de ojos claros asintió, escuchando a la pequeña niña que estaba sentada quietecita a su lado.

-Iosha... ¿ recuerdas el nombre del hombre que sonríe siempre y se hace cargo de mi entrenamiento para aprender defensa? – preguntó curiosa la pequeña de dos coletas.

- ¿El Señor Seta? – respondió interrogante el niño, sin mirar a su acompañante de conversación, puesto que su mirada se encontraba fija en su madre... una preciosa jovencita de ojos esmeralda.

- Ajá... se como se apellida Seta San... ¿cuál es su nombre? – preguntó nuevamente la niña observando a Iosha... esperaba su respuesta.

- Soujiro Seta – dijo el pequeño mirándole de reojo...

- Arigatou hermanito – dijo Saomi sonriendo traviesamente por lo bajo, observando el punto donde antes mirará Iosha.

El anciano sonreía al recordar la idea que se le había ocurrido a Saomi... definitivamente pondría a sus padres de cabeza... esperaba que para esa hora ya todo estuviera aclarado... Entró a su habitación para descansar un poco... debía prepararse para la buena noticia... no podía esperar a ver el rostro de esos dos jóvenes... y sobre todo los de los visitantes... no había duda quedarían boquiabiertos... pero sería una noticia que a todos daría paz y felicidad...

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Misao corría desesperada por los pasillos de madera... intentando salir de ese infierno... no era posible... la felicidad se le iba de las manos... justo en el momento en que le diría a su Aoshi Sama lo mucho que le amaba... que le admiraba... gritar a todo el mundo que el era el único hombre con quien quería vivir el resto de su vida... corrió escaleras abajo, sintiendo la interrogante mirada del espadachín que borraba por primera vez su sonrisa... al verle correr se puso de pie para correr tras ella...

- Señorita Misao... espere – grito el joven castaño.

Misao seguía metida en sus pensamientos... sentía su corazón romperse en mil pedazos... sus lagrimas correr desesperadas en sus sonrojadas mejillas... una mezcla de odio... desilusión... desesperanza y temor... embargo su alma... estaba sola... completamente sola... una vez más Aoshi le abandonaría... se casaría con Lita y le dejaría al cuidado de Jiya... hasta que se hiciera vieja... si antes no moría de dolor... por que antes muerta que verse casada con el joven que le perseguía... no daría más oportunidades... ella no se conformaría... ni daría migajas de cariño y amor aún hombre que no le merecía.

Soujiro corría detrás de Misao sin entnder el comportamiento de la joven... había percibido sus ojos hechos cristal... acaso ese tempano de hielo le había lastimado... si era así él... que ocurría con él... sentía que por fin encontraba paz... esa paz que había salido a buscar... ese sentido que intentaba dar a la vida... desde que conocío a Himura San... su única idea era ser otra persona... ahora lo entendía Misao era la respuesta que había buscado durante todo ese tiempo.

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Iosha y Saomi corrían por las calles en dirección al templo... debían encontrar a sus padres y hablar con ellos... las cosas habían ido demasiado lejos... no eran "Dios" para controlar el destino o el tiempo... pero nada había sido hecho con mala intención...

El corazón de la pequeña niña de coletas se oprimió al ver aquella escena... no era posible... su mamá y ... estaban abrazados...

- ¿Qué ocurre Saomi Chan? – preguntó su acompañante curioso, al darse cuenta que ella paraba en manera brusca su camino.

- allá – dijo la pequeña con temblor en su voz señalando lo que observaba.

- ¡Oh no! – dijo sorprendido el niño ... ¿acaso ya era demasiado tarde?

- Nunca nos van a perdonar – su voz se hizo un hilo fino de voz, sintiendo el abrazo acogedor de Iosha se soltó a llorar.

- Siempre hay solución – dijo el niño abrazándola con fuerza – papá siempre lo dice -

- Ten... go mie...do I..os...ha k...un – dijo la niña con un nudo en su garganta.

- No tienes por que – dijo el pequeño caminando sin rumbo... debía ser fuerte por ambos... ya era suficiente... no podían soportarlo... ya se le ocurriría algo que hacer... por lo pronto debía llevar a Saomi a otro lugar donde pudiera recuperar la calma con tranquilidad.

La pequeña se dejó guiar por Iosha... esperaba dormir, tener un sueño placentero... para después despertar junto a su familia... ahora todo era tan confuso...

Los dos cuerpecitos se perdieron a paso lento entre un camino desconocido para ellos... sólo querían olvidarse de todo... solo por un momento pequeño... sólo por un ratito...

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- Misao... detengase ... onegai – dijo el joven alcanzando con su mano la muñeca de la joven de cabellos azabache... la tomó con fuerza... eschandole sollozar... sin pensarlo... la atrajó a su cuerpo para consolarla... abrazandola... escuchaba el latir de su corazón... muy diferente a las de sus victimas... su cuerpo era cálido... frágil... no deseaba soltarla jamás.

Misao guardaba silencio... había querido soltarse del abrazo del castaño... pero no tenía fuerzas suficientes... mentira... se sentía tan sola... que ahora el abrazo de ese joven ... era un premio de consolación... que sólo por ese momento se permitiría... cerro sus ojos... sin corresponder el abrazo... dejó que el joven le acariciara su cabello con delicadeza...

- Confie en mí... señorita Misao – susurró cerca del Oído de la joven... – usted no esta sola -

Sonrió tristemente al escuchar esas palabras... por supuesto que lo estaba... Jiya le había traicionado... Aoshi le había abandonado... y sus amigos estaban tan ocupados celebrando sus buenas nuevas... que no había quien se ocupará de ella... talvez sólo por esa ocasión le permitiría hacerle compañía... no dejaba de ser un extraño... que podía pasar después... nada...

- Si necesita hablar sobre algo... aquí estoy – dijo el castaño intentando dar seguridad y calma a la joven.

- Gracias - susurró Misao haciendo el intento por apartarse.

- Misao... yo ... – Soujiro dudaba en seguir hablando.

Misao sentía que el joven no quería separarse de ella... – por favor suélteme – dijo con voz apagada.

Soujiro la soltó para posar sus manos en sus hombros, acercó una mano al rostro de Misao para poder contemplar ese hermosa mirada esmeralda brillante que tanto le gustaba, levantó su mentón delicadamente para fijar su mirada castaña en la ella.

- Ten... go que ir..me – Misao tembló al sentir el contacto del espadichín... nunca había estado tan cerca de alguien que no fuera su Aoshi Sama o alguno de sus amigos...

- Necesito decirle algo – dijo Soujiro sin apartar la vista – Yo estoy sintiendo algo especial por ti – dijo Soujiro acariciando cuidadosamente la mejilla de la joven.

Misao al contacto alejo su rostro, queriendo liberarse de la cercanía que tenía con el espadachín.

- Lo siento – dijo Misao con valor – yo no puedo corresponderle – le miró con firmeza, por algo había demostrado que podía ser la Okashira... no iba ser una cobarde...

- Sólo quiero una oportunidad – dijo Soujiro soltándola.

- Gomen – dijo Misao dando tres pasos hacia tras... marcando distancia de por medio.

- Onegai – quiso acercarse, pero observó que Misao se preparaba para alejarse más...

- Yo ... – Misao titubeó – estoy enamora de otra persona – dijo seguir de sí misma, había prometido estar sola antes que casarse con alguien más que no fuera su Aoshi Sama.

- Entiendo – dijo el joven con una sonrisa – le deseo suerte...- suspiró - es un casi difícil

- ¿Nani?- preguntó mirándole curiosa.

- No es fácil vivir en el polo norte – dijo Soujiro mirándole divertido – usted sabe de lo que habló -

Misao sonrió comprendiendo lo que él le decía – Arigatou

- Usted es fuerte Misao... luche por alcanzar lo que más desea en este mundo – dijo el joven caminando para quedar a un lado de ella – siempre se encuentra el camino... yo lo seguiré buscando -

- Hai – Misao asintió sonriente... la calma regresaba ... él tenía razón iba luchar ... ella quería vivir en el polo norte .

- ¿Nos vamos? – preguntó curioso Soujiro – déjeme acompañarle al Aoiya.

- Entonces... permítame invitarle a comer – dijo Misao sonriendo, debía tener la mente disipada de malos ratos... y el estómago lleno para el contraataque...

- Esta bien... – sonrió – tendré que sacrificarme -

Caminaron juntos rumbo al Aoiya, ajenos a todo... no tenían idea de lo que les esperaba... una terrible sorpresa...

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Los pequeños niños de cabellos azabache habían caminado por largo tiempo... no sabían cuanto había pasado ya... tenían hambre... el cielo empezaba a nublarse... aún era de tarde... sin embargo estaban perdidos... Iosha dirigió el camino de ambos hasta dejar caer sus cuerpos casados a la sombra de un árbol... se habían ido por el sendero largo que les llevaba a las afueras de Kyoto... pero adonde se dirigían... a Tokio o a Nagano... o alguna ciudad desconocida...

No podía creer lo que sus ojos habían visto... tenía que ser una pesadilla... quería despertar pronto, ver el bello y sonriente rostro de su madre mirándole con ternura, diciéndole cuanto le amaba... observó a la pequeña que estaba a su lado con lagrimas en sus ojos... la entendía... su idea había sido una locura, se lamentaba por haberle apoyado en llevarla acabo... él pudo haber detenido esa travesura y no lo hizo... la abrazo con todas sus fuerzas sintiendo las pequeñas gotas mojar su Gi... le dolía verle sufrir... cuantas veces su padre le había dicho que debía protegerla... pero ahora no había podido hacer nada para impedir que fuera lastimada... cerró sus ojos recordando las palabras que habían desencadenado esa absurda travesía...

- Ajá... se como se apellida Seta San... ¿cuál es su nombre? – preguntó nuevamente la niña observando a Iosha... esperaba su respuesta.

- Soujiro Seta – dijo el pequeño mirándole de reojo... - ¿ qué era lo que se tramaba ahora..?. – se preguntó en silencio.

- Arigatou hermanito – dijo Saomi sonriendo traviesamente por lo bajo, observando el punto donde antes mirará Iosha.

- ¿ Qué piensas hacer? – preguntó preocupado, sin hacerlo notar a su hermana, conocía esa sonrisa, ella tramaba algo que de seguro los metería en problemas serios, sin embargo le dejaría seguir con su ocurrencia... como su hermano mayor le apoyaría... aunque la idea no le convenciera del todo...

- Nos vamos a presentar, pero no seremos hermanos, yo seré hija de mami y tendré otro papi... y tú serás hijo de papi, pero tendrás otra mami... – dijo Saomi en voz muy baja para que no les descubrieran.

Él le había mirado de reojo nuevamente sin perder su postura, seguía sin ninguna expresión en su rostro - ¿ A quién has escogido para que sea tu padre? – preguntó fríamente el pequeño, la idea no le agradaba para nada... pero antes de poner "peros" debía escucharla.

- Mi entrenador, el hombre de la eterna sonrisa... Soujiro Seta – dijo la niña en susurro.

-...- Había guardado silencio... sabía de los rumores del eterno pleito que su padre tenía con ese hombre, al parecer cuando eran más jóvenes habían tenido serios problemas y no sólo en el tiempo en que su padre se había unido a Shishio... era por otros asuntos... la guerra se había declarado entre ellos por otra razón que hasta ahora desconocía...

- Tú debes escoger a tu mamá... – le miró curiosa, intentando descifrar sus pensamientos – ¿ qué te parece tu entrenadora?... si Lita San, ella puede ser tu mami – dijo la niña sin quitarle la vista de encima... disimulando para que los demás no les prestaren atención.

-mmm...- meditaba en las palabras de su hermana... parecía una idea inofensiva... después de todo sus padres no eran pareja aún ... ya después les confesarían que ellos eran sus padres y no los que se habían inventado... recordó la mirada molesta de su madre... cuando su padre, el Okashira le había dicho que la señorita Lita iba entrenarle para mejorar su defensa... era el trabajo de ella ... su madre era la mejor ninja de todos los clanes existentes... incluso había vencido a su sensei en un combate hacía muchos años... sin embargo en el estado en que se encontraba... ella no podía entrenarle... también se preguntaba por que le molestaba tanto a su madre que Lita San fuera su sensei... sus padres guardaban muchos secretos...

Recordaba sus entrenamientos, todas las mañanas dos horas al día, siempre estaba su madre o Jiya presentes en su entrenamiento y cuando tocaba su entrenamiento a su hermana con Seta San, su padre siempre estaba ahí... también se había molestado... aunque lo había disimulado lo suficiente para que los demás miembros del clan no se percataran de ello. Ahora que lo pensaba era la única vez en que había percibido malestar y tensión entre la relación de sus padres... aunque todo se solucionó cuando cada uno sugirió que estaría en el entrenamiento de ambos... su padre en el entrenamiento de su hermana Saomi y su madre en el entrenamiento de él o en su representación Okina San... eso era lo que Jiya había dicho...

- ¿ Estas de acuerdo con mi idea ? – preguntó Saomi, curiosa, sacándole de sus pensamientos.

-Hai – respondió mirando de reojo a su hermanita, Jiya tenía razón, su pequeña Saomi era un angelito travieso parecido a su mamá, con ese rostro tierno y dulce difícil negarse a colaborar en sus travesuras o ideas que sólo a ella se le ocurrían, seguramente sus padres les reprenderían por engañar a los adultos, si lo pensaba bien, aún ellos no estaban casados y de alguna manera no afectarían la relación de sus padres en ese tiempo... no se verían obligados a comprometerse por el simple hecho de su existencia en un futuro... aunque se preguntaba si había alguna relación entre sus padres... ellos nunca hablaban de su forma en que habían declarado su amor... Jiya siempre decía que eran una pareja... dispareja... opuestos y terminaba con su frase celebre " Los Opuestos se atraen... ustedes dos no son la excepción de la regla".

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Hola … por fin esto esta listo… bien… lamento la demora… pero no saben cuanto me ha costado escribir este capi… pero me siento satisfecha y espero que les guste… así que si leen … les pido sus reviews… así sabré si valió la pena la espera y mi gran esfuerzo...

En los siguientes capis vienen los extras ... que serán dedicados a los papis del Futuro por petición de ustedes... les agradezco mucho su apoyo...

Este capi a aclarado la situación de los niños para ustedes los lectores... y las relaciones de los demás personajes ya se verán sobre todo que ya me voy a centrar en Misao y Aoshi...

Este capi va dedicado a todos los que me leen y en especial a Misao-22, Tao chan,( Gracias por la idea de la escena de Lita y Aoshi), Cinthia(Gracias por leerme antes de tiempo) y a mi amiga Lita Chan( Hay amiga lamento que tu personaje no sea muy querido... :S) Alexandra Chan, otro capi largo como te gustan, gracias por leerme antes...

Agredezco a : Misao-22, Les Chan, Misao de Shinomori, Naoko Chan, Ali chan, Silvia Chan (bienvenida , gracias por leerme , besos),Ane chan, Shysie, Tao Chan, Yoshi Chan, Gabyhyatt chan, Alexandra Chan, A mi comadre, Sakura Chan, Kori Chan, a mi nita chan(akari), mi amiga Rinoa chan, que me dejaron reviews... y también a Chi2 chan y Araceli Chan(Miara Makisan), que siempre me leen pero no tienen tiempo de dejar su reviews... Gracias a todos los que me leen y no dejan comentario... que les cuesta dejar una o tres líneas... ... besitos...

DEJEN REVIEWS ... ALIS CHAN

Pd. Por cierto el Jueves 27 de este mes es mi cumple... :P ( un comercial)... espero felicitaciones...