Eran las 7:00 P.m. Todos los alumnos de Hogwarts estaban en sus respectivas casas esperando que el jefe de su casa los llamara para cenar en el Gran Comedor, como de costumbre.

En la sala Gryffindor, Ron le suplicaba a Hermione casi de rodillas que le pase la tarea de Herbología:

-Por favor Hermione, necesito que me pases esa tarea, y prometo no volver a pedirte otra tarea nunca.

-No Ronald, tuviste tiempo para hacerla, y además, los dos sabemos que no es la ultima. Ni la primera ni la ultima. Ya te pase dos tareas esta semana.

-Exacto, ya me pasaste dos. Dos, tres… Acaso no es lo mismo?

-Te parece lo mismo?- Dijo frunciendo el seño.

-Por favor Hermione… Dijiste que ibas a dárselo a Harry. Por qué se lo prestas a él y no a mi?- Dijo con desesperación

-Él no me pidió tareas antes, y además me pidió las últimas 4 preguntas solamente.

-Pero…- Ron quiso contestarle, pero fue interrumpido. La profesora McGonnagall estaba en la puerta de la casa. Iba a llevarlos a el Gran Comedor para la cena.

-Silencio Sr. Weasley.- Dijo la profesora.

Cuando todos los alumnos estaban listos para comer, Hermione se acercó a Ron, y le dijo:

-Lo lograste. Después de comer voy a ayudarte con tu tarea. No vas a copiarte, voy a ayudarte solamente.-

Gracias Hermione, eres maravillosa- Dijo, y en ese momento los pómulos de Hermione tomaron un color rosa, al igual que las orejas de Ron.

-De nada.- Dijo volviendo a su color natural.

Todos salieron a comer, con Ron sorprendido por la actitud de Hermione, y Hermione preguntándose cómo logro convencerla. Pero fue en vano, le tomaría varios años encontrar la respuesta.