Hermione se preguntaba donde estaban. No los había visto en el tren, ni en el banquete de bienvenida, y como si todo esto fuera poco, un fuerte rumor corría por la escuela, que habían llegado en un auto volador, y que el sauce boxeador los había lastimado, o matado. ¿Dónde estaban Harry y Ron?

Estaba decidida, iba a ir a buscarlos, estaba muy preocupada. Estaba por agarrar un abrigo cuando la puerta de la sala se abrió y aparecieron Harry y Ron con sus respectivos bolsos.

-¿Dónde estaban?- Chilló Hermione.- Ron, te perdiste la selección de casa de tu hermana, sin mencionar que todo Hogwarts comenta que llegaron en un auto volador, y que el sauce boxeador casi los mata.

-Ginny es una gryffindor de nacimiento y no estamos muertos…- Dijo Ron preparándose para el regaño que Hermione iba a darles.

-Son muy irresponsables…- Dijo, pero fue interrumpida por Harry.

-No fue nuestra culpa, el tren se fue, y no podíamos perdernos un año en Hogwarts, ¿O si?

Hermione se rindió ante ese argumento. En verdad no quería pasar ni un día más sin verlos.

-Harry, no me respondiste mis cartas en todo el verano. Hasta Ron respondió algunas.- Dijo.-¿Tan ocupado estuviste?

La profesora McGonnagall llegó para avisar a todos los alumnos de la casa Gryffindor que era hora de acostarse.

-Es una larga historia Hermione, mañana en el periodo libre te lo explico.-Dijo Harry.

Hermione se despidió y cuando desapareció por las escaleras caracol dijo:

-Buenas noches chicos.

-Buenas noches Hermione.- Dijeron al unísono. Mientras agarraban sus pesados bolsos y pensaban que sería de ese año, su segundo año en Hogwarts.