El leve despertar de la guerra.
Una larga semana pasó en aquel lugar cálido de Grecia, las actividades de todos se encontraban de lo mas normales, el mundo pareciera que se hubiese detenido en su estancia corta en el santuario, pero en realidad todo seguía su curso, nadie pararía si tu no estabas en el.
Así pensaba una joven de azulados ojos y tierna mirada quien veía silenciosa a los pequeños jugando en el patio de la escuela, en cierta forma las que mas notaban su distracción eran las pequeñas, quien a lapsos de tiempo la veían detenidamente, notándola algo extraña y callada.
Al finalizar las clases los infantes regresaban a las manos de sus padres, quienes venían por ellos.
Al quedar el aula sola la chica mira a los pupitres vacíos suspirando, sentía que alguien le faltaba y no sabía que era o mas bien quien era.
Esta cerró torpemente la puerta del aula, apoyando en una de sus piernas levemente levantada una gran hilera de libros que tenía en sus manos y así con trabajos se fue caminando hasta su casa, ya casi al llegar, uno de estos libros cae, la chica soplando a uno de sus flequillos de su frente de forma ya exhausta se inclina levemente, haciendo que varios cayeran al suelo.
-Grandioso.
Esta exclama algo molesta y comienza a levantar los libros con rapidez, cuando una mano toma varios haciendo que la chica mirara hacia aquella persona quién le había ayudado.
-Gracias.
Fue solo lo que la chica dejó salir casi en un susurro, mientras los ojos azulados de un hombre de bronceada piel le comenzaba a sonreír.
-¿Que haces tú cargando todos esos libros sola.
-Yo….Pues.
La chica no podía responder claramente pues solo pensaba en donde había visto a ese joven, ya que lo sentía familiar.
-¿Tan rápido olvidas a la persona que te perdonó la vida.
-He!.
El fugaz recuerdo de un hombre en medio de la lluvia con un porte imponente le llegó a la mente.
-¡Eres el chico que derribó mi caballo!.
Milo solo miró algo avergonzado a la joven.
-Si, ese soy.
-Milo, creo que así te llamó el señor Mu la otra vez.
-Valla a mi me olvidas y a ese seco si lo recuerdas.
La chica solo ríe nerviosamente y se ruboriza un poco.
-Perdona, solo que lo tengo muy en cuenta por Kiki.
La chica ríe y el joven solo le mira, para concentrarse después en los libros que ella tenía en sus manos.
-Deja ayudarte, deben estar pesados.
Milo le sostiene la gran hilera comenzando avanzar unos cuantos metros, dándole la espalda a la chica.
-Que pena, si quiere le ayudo con unos cuantos, deben estar pesados.
Milo voltea hacia ella mostrando como fácilmente sostenía los libros con un solo brazo, sosteniendo un bulto negro en la otra, mostrando un rostro algo arrogante. La chica recordó que con quien estaba no era una persona común y solo siguió su andar a su lado llegando a los pocos minutos a su casa.
-Con que ese es el árbol que derribó Kiki.
-Así es, por fin comprendí lo que quiso decirme con que me ayudaría.
-Los caballeros que residen en el santuario no muy fácilmente pueden decir su identidad.
-Entiendo. Pero que torpe soy, pasa, seguramente debe estar acalorado.
La chica abrió rápidamente la puerta de la casa y esta dejó pasar a Milo, quien se adelantó y colocó los libros en la mesa. La chica se apresuró a servirle una bebida al joven y regresó con el, con un vaso largo de cristal en una bandeja pequeña.
-Siempre tengo limonada fresca, el verano esta cerca y obviamente el calor aumenta.
Milo solo asiente y toma el vaso tomándose el contenido de un solo golpe, la chica miraba sorprendida.
-Lamento haberlo desviado de su camino.
-En realidad no lo hizo.
-Ha no!
La chica le extiende su mano para que el tomara asiento, pero antes de que el se sentara, cortésmente le ayudó acomodarse en una silla junto a el, para así acompañarla en la mesa.
-Encontré esto casi a unos cuantos kilómetros de donde estábamos el otro día.
Milo le entrega un bulto negro a la joven quien lo extiende.
-¡Mi capa!. Gracias. ¿Pero, dijo que estaba a kilómetros de allí.
-Así es, la encontré cuando entrenaba, siempre salgo todas las mañanas a correr por allí.
-Entiendo, cielos con ustedes si que me sorprendo de las cosas que hacen. Por cierto, gusta que le sirva más.
-Encantado.
Milo le extiende el vaso a la joven y esta sonríe, a los pocos minutos la chica traía el vaso lleno junto con una jarra de cristal y unas cuantas frutas en una bandeja.
-Por cierto como se encuentra Kiki, tiene semanas que no lo veo.
-Esa pequeña pulga se encuentra bien, no ha dejado de entrenar estos días, pareciera que usted le activó esa llama que le daba energías.
Milo toma varias uvas y las come, la chica desvía la mirada hacia la mesa jugueteando con sus dedos, pero fácilmente se le podía notar un rostro alegre.
-Bien, me retiro, debo regresar al santuario.
Milo se levanta de la mesa y comienza caminar hacia la puerta acompañado por la chica.
-Una vez mas le agradezco mucho lo que ha hecho, lamento las molestias.
-No fue una molestia.
-Ha! Espere, le quiero dar algo.
Milo ve que la chica sale rápidamente hacia la cocina y trae una pequeña bolsita en sus manos.
-Son galletas, las preparé yo para Kiki, esperaba que viniera en estos días.
Milo toma el pequeño bulto y muestra una leve sonrisa en sus labios.
-Está bien, el enano ahora me debe un favor.
La chica no evita sonreír.
-Gracias, sobre todo por dejarme pasar a verlo.
-A mi no me de las gracias. Ella fue quien me dio la autorización.
La chica lo mira seria.
-A ella.
-Athena, ella fue quien la dejó pasar.
El joven se despide haciendo un leve movimiento con su mano, mientras la joven correspondía de la misma manera, viendo al joven perderse tras la luz del sol que comenzaba a ponerse.
En las afueras del santuario, un joven de cabellos lilas se encontraba sentado sobre una gran roca algo pensativo, su vista se encontraba perdida en aquel piso terregoso que a menudo el viento dejaba arrastrar las piedrecillas que lo adornaban.
-Que haces aquí?
La mirada de Mu se levanta para mirar al recién llegado.
-Te dije que cuidaría esta semana la entrada.
-Esperas que ella venga?
-No digas tonterías.
-Pues desde ahora no tendrás que hacerlo, Athena aprobó que se hiciera un barranco en esta zona, los caballeros de plata están dispuestos hacerlo, además que varios maestros han dado su consentimiento para que sus pupilos vengan aquí a resguardar la zona mientras se hace. Desde ahora la única entrada será por tu templo.
-Entiendo.
Mu baja la cabeza, quedando nuevamente serio mirando el suelo. La envoltura rosada de una singular bolsa le llamó la atención, pues Milo se la había puesto cerca de sus ojos.
-Y eso?
-Que no vez que son galletas.
-Galletas?
-Ángela se las mandó a Kiki, creo que así la llamaste cuando fui por ti para ir donde Atenea.
Milo suelta la bolsa y esta es sostenida por Mu, quien solo se limitó a mirar al frente.
-Creí que no te gustaba bajar a la aldea.
-No, últimamente no. Por cierto.
El bronceado joven mira a Mu.
-La chica esta libre?
Mu serró los ojos molesto, apretando los dientes levemente.
-Has lo que quieras Milo, no me importa.
Este se aleja de allí dejando a un milo algo sorprendido, pero este después puso una mirada de satisfacción. Por lo tanto Mu miraba al frente muy serio y la bolsa apenas sostenida por la yema de sus dedos, cuando este entra a la casa Kiki lo esperaba sentado en la mesa algo aburrido.
-¡Maestro Mu, ya regreso!.
Mu mira a Kiki y le arroja suavemente la bolsa, la cual Kiki atrapa con ambas manos.
-Y esto?
-Ángela te los manda.
La voz desganada de Mu hizo que Kiki no hiciera mas preguntas, este gira sobre sus talones y abre la puerta nuevamente.
-¿Saldrá maestro.
-Iré a mi templo, nos veremos mañana Kiki.
Kiki miró a su maestro de forma seria, era mejor no preguntar. Mu se encaminó a su templo llegando a el y recargándose sobre del pilar se dejó resbalar en el, para quedar sentado en el suelo.
Fin de semana, eran los únicos días en que podía pensar, los viernes prefería desvelarse revisando todos los libros de los pequeños para así disfrutar de esos dos días, como siempre, iba a el bazar de ese día, era tranquilo el camino, mas sin embargo era inevitable el ver como adolescentes continuamente venían a estropear ese ambiente tranquilo, continuamente varios puestecillos eran bandalizados y mucha mercancía robada.
-¡Vamos anciana. Suelte las monedas.
-¡Pero eso lo gané yo.
-Creo que unos cuantos golpes la harán reaccionar.
-¡Ya vasta¡¡Cobardes!.
Los vándalos miran furiosos a la persona que les había gritado.
-¡Valla!. Ángela nuevamente metiéndose en donde no le importa.
-Y ustedes mas haciendo daño a gente indefensa.
-Ja.
Aquel chico de larga estatura y delgada confección se acerca a la chica sosteniéndole de la barbilla con uno de sus guantes.
-Si no fuera por que amo ese angelical rostro que tienes, te haría papilla ahora.
La chica se zafa del hombre bruscamente con una mirada seria y molesta.
-No me intimidas, no me importa que destruyas lo material que poseo, pero es indignante lo que haces con estas personas.
El chico la sujeta fuerte de su brazo.
-Por eso me encantas pequeña bribona. Pero ya veras, el día en que te arrodilles ante mi suplicando esta cerca, por que seré un dios, lo oyes, un dios.
El joven suelta bruscamente a la chica haciendo que casi cayera, mientras él y otros tres chicos de su misma edad le seguían.
Un agudo sonido atravesó por sus oídos, los ojos azules de la diosa se abrieron y mostraron un semblante serio.
-Algo maligno ha despertado.
-Veo que lo sintió.
Un hombre de cabellera larga y dorada como el trigo se acercaba a su diosa por su espalda, con ambas manos juntas como si hiciera una plegaria y sus ojos cerrados, al quedar unos cuantos metros de la joven se arrodilla.
-Hay que estar alertas caballero Shaka, esta energía se comienza a manifestar, pero no atacará aún, pues apenas esta despertando.
Shaka asiente y se levanta del piso, alejándose del lugar, la chica de unos cabellos intensamente violetas mira hacia el enorme balcón que dejaba ver una maravillosa vista, sus cabellos se agitaban ligeramente, mirando aquel camino infinito.
-Los guerreros de un dios han salido a la luz, solo por la ambición de los humanos, me pregunto ¿quien será tu sacrificio?.
El viento se alborotó violento, las guerras se manifiestan, pero aún no han dado batallas.
Mientras tanto Mu seguía absorto en sus pensamientos, muy difícilmente se apartaba de ellos y se mantenía así sentado en las escaleras de su templo como fiel guardián.
-Escorpio a entrado en la constelación cercana a Aries, eso significa problemas.
-He.
-Problemas Mu.
-¡Shaka!.
El hombre a pesar de tener sus ojos serrados, pareciera que miraba fijamente al lemuriano y este solo se levanta del piso.
-Que has querido decir con eso?
-Leo las estrellas.
-Pensé que esas tonterías no las hacías.
-No las hago, pero quise romper el hielo.
Shaka dibuja una leve sonrisa, Mu entendió la indirecta, Shaka a pesar de mantener la vista siempre cerrada podía notar los conflictos que había en el santuario.
-Buenos días señor Mu, igualmente a usted señor Shaka.
Kiki llegaba al templo de su maestro con una bolsa en sus manos y comía de su contenido.
-Que comes Kiki?
Shaka guiaba su rostro hacia Kiki y preguntaba serio.
-Son galletas, gusta, me las hizo una amiga de la aldea.
Shaka guía su mano al interior de la bolsa y sostiene una comenzándola a comer.
-Dices que las hizo tu amiga?
-Si, están deliciosas ¿verdad?.
Kiki mira a Mu.
-Milo me dijo que Ángela me las hizo.
-Son buenas, pocas personas se toman la molestia de hacer este tipo de cosas, mas a un extraño. No lo crees Mu?.
Mu fijó su vista en Shaka.
-Me retiro caballeros, tengo que orar a mi templo. Kiki, no olvides que debes dar las gracias, creo que tu maestro a veces olvida enseñarte eso.
Mu abre los ojos de par en par mientras Shaka se retiraba lentamente hacia su templo, terminándose la galleta que tenía.
-Dale mis reconocimientos Mu, sabe cocinar muy bien.
-¡Si!.
Kiki contestó muy alegre y movía su mano efusivamente, Mu bajó la mirada seguía serio, en su cabeza todo era un caos, desde que esa chica llegó a su vida no dejaba de pensar en ella.
La tarde llegó y en los oídos de una chica solo se escuchaba el sonido del romper de las olas, el viento arrastraba el calido aire que traía consigo el aroma del mar, sus ojos se mostraban fijos al frente y sus cabellos cenizos ondeaban tapando levemente su rostro.
El columpio donde ella se mecía se agitaba ligeramente y solo se escuchaba el crujir de la cuerda, la chica sostenía con fuerzas una de ellas mientras que la otra se apoyaba en su regazo, pronto alguien tomaba ambas cuerdas y empuja a la chica, esta se asusta y por el impulso se suelta y cae del columpio, este se detiene en seco por una fuerte mano evitando que se siguiera balanceando, las puntas de la chica se encontraban unos centímetros arriba del suelo y su cintura era fuertemente sostenida, ya que este hombre le abrazaba con su mano rodeando su cuerpo casi por completo.
-¡Milo!.
El rostro galante de este mostrando una ligera sonrisa veía atento el rostro de sorpresa de la chica.
-Lamento haberte asustado, pensé que me habías escuchado, hice mucho ruido al llegar aquí.
-Perdona estaba tan distraída que no te escuche.
-Si, lo noté.
El joven siguió mirando a la joven quien sentía que comenzaba a ruborizarse por como el la veía.
-Hola Ángela.
La voz de Kiki distrae a la pareja y en cierta forma alivia a la chica ya que no resistía la mirada que el escorpión le ponía. Kiki miraba pícaro a Milo con un semblante que casi le gritaba te agarramos con las manos en la masa¿te agarramos, pues por que un hombre de semblante serio acompañaba a su pequeño alumno, quien fríamente les miraba, viendo a la chica prácticamente en brazos de este caballero. Milo ve a Mu con un aire retante y baja a la joven con cuidado.
-¡Kiki!. ¡Que sorpresa!.
La chica apenada contestaba, pero se sorprende que Milo se ponía al frente de ella.
-Veo que interrumpimos.
Mu contestaba serio mirando a Milo, este seguía con el mismo semblante de hace unos momentos.
-Al contrario Mu, al cabo dudo que la situación importe, o si?
Milo se ponía levemente de lado levantando su dedo índice un poco. Mu frunció el seño levemente, el escorpiano comenzaba a retarlo, algo muy inusual en el.
-Esos juegos déjaselos a los niños.
-Miedo Mu?.
Kiki veía atento a su maestro, pareciera que ambos se batirían en una pelea.
-¡Vasta!
-He!
Ambos chicos se sorprenden al ver a la joven en medio de ambos con los brazos extendidos, frente a Milo y dándole la espalda a Mu.
-Tranquila, solo es un entrenamiento.
Milo reía algo burlón, la chica no se movió de su postura.
-Yo no quiero verlos entrenar, menos si usarán los puños, para mi eso no es entrenar.
Milo abre los ojos sorprendido y baja rápido su dedo índice.
-¿Por qué cubres a Mu?.
La chica se sorprende por lo que decía Milo y baja las manos lentamente.
-En realidad no, se que el es capas de defenderse.
Ángela mira ligeramente sobre su hombro a Mu. Milo deja a un lado el rostro de sorpresa y serrando sus ojos ríe.
-Ya entiendo.
Este mira a Mu.
-Ganaste Mu. Pierdo con honor ante ti.
Milo camina hacia Mu y le da su mano, este la toma y Milo se marcha ante la mirada de los tres, en un lugar no muy lejos de allí oculto en las sombras de los árboles, un cosmos rojizo iluminaba levemente las sombras, la sonrisa de sus labios se dibujaba en su rostro y al parecer este cosmo no fue percibido por los caballeros que estaban presentes, haciéndolo casi indetectable.
-Será mejor que nos retiremos, solo veníamos a agradecerle.
Mu hablaba algo seco con la joven y esta comenzó a sentirse apenada. Mu dio media vuelta y comenzar a caminar, Kiki lo miró con extrañeza y solo le quedó agitar su mano despidiéndose de la chica, quien solo movió su mano ligeramente.
Continuara…………
Pues ya aquí dejando capítulos, hay chiquito quien te hizo tan serio y bonito jojojo. Iba a poner este capitulo desde ya hacia algunos días y pues creo que hubo un error en la página o fue mi pecerita que no me dejó acceder ni pa dejar un review.
Saludos…
Shadir (Elena): Gracias amiga por los comentarios, y pues quise hacer un fic serio y pues ponerme en el papel de esta diosa, aun que en cierta forma me ayuda al estar en un foro interpretando a esta chica :p.
Xanxel: Si dios tuviese rostro este seria MU, Haaaaaaaaaaaaaaaaa! Y que puedo decir esta mono el hombre. Gracias por la invitación ya estoy en lo de tus fics, buscando por tu nick y pues entre a tu perfil personal donde mencionas algunos, aunque olvidas el titulo del otro :p ya te estaré poniendo mi opinión por allí jejejje.
Eva cion: Verdad que es re tierno Mu, y mas al ver esas imágenes que hacen, donde esta él dando de comer a Kiki, hay se ve re tierno, este si lo quiero para padre de mis hijos jejeje :p. Un saludo enorme y pues espero sigas disfrutando este fic.
Pilla Doll: Jjajaja pues si tienes razón, pero quien le manda a ese muchachito ser tan serio y guapote jajajajaja.
Suke-88: Gracias por tu review y pues ya ando actualizando espero te siga gustando.
Lady Fiorella: Esta parejita de Maestro pupilo es la que mas me a gustado y pues mas el maestro jajajajaja, me alegro que te guste y espero que los demás capítulos también sean de tu agrado
En general la verdad es un halago enorme que les guste esta historia, a todos muchas gracias me hacen sentir como pavo real jaja al rato le digo al Shaka que me de chance de ser el nuevo caballero del pavo jajajaja aun que en mujer jejejej.
A los anónimos un saludo y espero que me dejen sus comentarios, que con esto anima a esta loca escritora a seguir plasmando sus ideas aquí.
Saludos a la banda lectora.
