Visita mortal de viejos camaradas.

Calurosa tarde en el santuario, pero esta pronosticaba que dentro de un breve momento una tormenta llegaría, un loco verano en Grecia.

Una sombra escurría casi como arrastrada por el viento, era la sombra de una chica que parecía estar flotando entre recuerdos.

Esa mañana se extrañó que Mu le diera alcance en el lugar donde ella acostumbraba a bañarse, claro fue un accidente.


En los entrenamientos Mu miraba a su pupilo, pero las palabras del escorpión resonaban en su cabeza a cada rato.
Le explicaste a ella lo que pasa cuando un hombre ve su rostro?
Ángela miró a Mu, quien lucía serio.

-Que pasa? Es una falta?
-Si.
-Grandioso y ahora que hago?

Milo sonrió burlón.

-Casarte con el.

Los ojos de Ángela se abrieron de par en par.

-O matarlo, tú elijes.

Las risas de el santo del escorpión aun sonaban en su cabeza, lo peor es que si el estaba siendo tajante en las reglas con Ángela sobre el uso de la máscara, era increíble que el rompiera la primordial, no quitársela.

-Que tonto soy.

Cerraba sus ojos y sostenía con fuerzas su cabeza.

-Pasa algo maestro Mu.
-No Kiki. A decir verdad, necesito hacer una cosa, no te importa quedarte solo unos momentos.
-No señor Mu, de hecho le iba a pedir que me dejara ir con los otros alumnos del santuario a entrenar.

Mu sonríe aliviado.

-Discúlpame Kiki por dejarte tanto tiempo solo, lo recompensaré, lo prometo.
-Pierda cuidado, bueno nos veremos mas al rato.
-¡Kiki!.

Mu se escuchó algo autoritario.

-No seas tan rudo con ellos, recuerda que su nivel es mas bajo que el tuyo.
-Está bien maestro no se preocupe.

Kiki se aleja corriendo del lugar, Mu solo lo observaba alegre y cruzado de brazos. Este después se dirige a la casa y abre la puerta tocando levemente en ella, pero le extrañó que no hubiese contestación.

-Ángela esta ahí!

Mu entra y observa el lugar.

-Donde habrá ido?.

Susurraba mirando el lugar. Se encontraba todo ordenado.

-Creo haber escuchado que iría a lavar la ropa de Kiki, iré a ver si esta allá.

Mientras en el río, Ángela terminaba de lavar la ropa y esta se secaba la frente con la mano, si que hacía calor esa mañana. Esta mira el cristalino río y tentada solo sonríe, viendo a todos lados se percata que se encuentra sola y detrás de una gran roca decide desvestirse y quitarse la sofocante máscara que la cubría, para después meterse al agua, esta se encontraba perfecta y la refrescaba, así que decidió zambullirse dentro de esta por un rato.
Mu en ese momento había llegado al lugar, y miraba a todos lados, percatándose del cesto con la ropa lavada, pero no a la joven, Ángela en ese momento salía a flote, sus ojos se encontraban cerrados y sus cabellos tapaban su busto mientras el agua cubría de sus caderas hacia abajo. Mu quedó estático, mirando a la mujer hasta que esta enderezó su rostro y lo vio, dejando escapar un grito.

-Lo siento, no pensé…

Mu le daba la espalda tapando sus ojos con su mano derecha y apretando su puño izquierdo.

-Maldición, que clase de caballero soy, me quedé como un estupido parado.

Mu se decía para si, Ángela por el nervio pisa en falso y la corriente la lleva a un lugar mas profundo, cuando intenta ascender esta se da cuenta que había introducido su pie en exceso entre las piedras del río y esta la habían atrapado e intenta salir del apuro, Mu le extrañó que la chica se quedara muy callada.

-¡Ángela!.

Este mira lentamente hacia atrás y se da cuenda que ella no se encontraba, sus ojos se movían de un lado a otro y ella no salía. Pronto sintió la desesperación de la joven por zafarse y este se arroja al agua, Ángela seguía esforzándose, cuando siente que alguien apartaba fácilmente las rocas que aprisionaban su pie y la subía a la superficie.

-Te encuentras bien?.

Los ojos aceitunados del Lemuriano miraban los celestes de la joven, quien se encontraba asustada y respirando agitada.

-S-si, gra-gracias.

La chica comienza a sonrojarse mas, un hombre la sostenía de sus caderas y ella se encontraba desnuda, Mu igualmente comenzó a sonrojarse, tenía a la chica sin ropas y pegada a su cuerpo y esto hacía que los colores le subieran al rostro. Su mano rápidamente sacó la toga vino que siempre tenía enzima de sus ropas y envolvía a la joven con esta para así sacarla del agua.
Mu la deja cerca de sus prendas y este se encamina hacia otro lado.

-Vístete, te esperaré del otro lado, necesito hablar con tigo.

Mu sin mirarla siguió de largo y se lleva el cesto consigo, Ángela se viste rápido y se dirige con él, este se encontraba recargado sobre un árbol aún con las ropas húmedas y cruzado de brazos, en ese lugar se podría apreciar gran vegetación debido al río, Ángela aparece ya arreglada con su cabello suelto y esta sostenía en una mano la máscara, mientras su rostro lucía algo avergonzado y bajo.

-Perdona, no sabía que te encontrabas bañando.

Mu habló muy seco, y con los ojos serrados, Ángela toma asiento a un lado de él sobre el césped, esta asiente levemente, no habló. Mu se pone frente de ella y agachándose, percibiendo su seriedad, pues su vista se encontraba puesta en el suelo.

-Toma.

Una daga larga con una empuñadura liza y dorada era puesta frente a ella.

-Y esto?.

Mu se levanta y camina hacia otro lado, dándole la espalda.
-Si un hombre ve tu rostro usando esa máscara comete una grave falta, dañando tu honor.
-Pero? Para que me das esta daga?.

Mu aún de espalda y con la vista al frente comenzaba hablarle, igualmente con ese tono serio.

-Si un hombre ve tu rostro tienes dos cosas para limpiar tu honor. Debes matarlo o..

Este mira a la joven quien ya se había puesto de pie.

-Amarlo.

Mu habló como si fuese un susurro, pareciera que esa palabra fuese la mas difícil de pronunciar. Ángela quedó en silencio y una gran sorpresa se dibujaba en su rostro, pero después cambió ese semblante a uno mas serio y se acercó a Mu, quien se enderezó frente a la joven, la frágil mano dirigía el filo hacia el cuello de Mu, quien solo miraba serio a la chica desde que comenzó a caminar.

-No me importa, viviré con la deshonra.

Con un ágil movimiento esta baja el arma resbalándola por su mano y llevar el mango hacia Mu, quien lo toma, Ángela toma el cesto de ropa y se aleja.

-Que clase de decisión es esa.
-Solo yo me entiendo.

Mu se encamina hacia ella, poniéndose enfrente, quitándole el cesto y colocándolo en el suelo aun lado de él.

-Creo que no entendiste.
-Si entendí muy bien. Y no acepto ninguna.
-Se podría saber por que.
-En primera, ya habías visto mi rostro desde hace mucho. Acepté ponerme esa sofocante cosa para no meterlo en líos, no dije que aceptaría el rito.
Mu se aleja de allí sin decir mas, Ángela solo sostiene su frente, mirando la prenda color vino de el Ariano en el cesto, pareciera que había ofendido a Mu.

Milo caminaba por el santuario, viendo detenidamente las peleas entre los caballeros mientras ve a Mu caminar aprisa hacia su templo.

-Mu, que bueno que te veo.

Milo se acerca a su lado siguiendo el paso de su amigo.

-Pasa algo?

Mu no contesto.

-Valla tan mal están las cosas?.

Mu se detiene en seco y mira a Milo molesto.

-Esta bien, esta bien, solo quiero traerte la armadura para que la arregles eso es todo, Aioria me pidió lo mismo.

Mu mira serio a Milo.

-Dile a Aioria que los espero en el antiguo templo de mi maestro, allí aremos el rito para revivir las armaduras.

Sin decir mas este se aleja, dejando al escorpión.

-Y a este ahora que le pasa?.

Milo se rasca la cabeza, cerrando sus ojos, para después dirigirse a donde acostumbraba entrenar Aioria.

-Fue un rechazo?.

Mu se preguntaba para si.

-Si fue así que me importa. Maldición, por que me aqueja tanto!.

Mu suelta enfurecido un fuerte golpe a una gran roca que se encontraba a su lado, destrozándola por completo.

-Con las ropas mojadas?
-Si, como sea el caso el carnerito estaba muy enojado.
-Y no le preguntaste que tenía.
-¿Preguntarle? Aioria, si tenía una mirada para matar a quien sea.
-Mas a ti Milo, como hablas.
-Bueno ya, vamos a reparar las armaduras, que como esta el carnerito, no nos conviene hacerlo esperar.

Aioria asiente y ambos parten por sus armaduras a sus respectivos templos para ir a donde Mu se encontraba para repararlas. Estando allí, Aioria pudo percibir la molestia de Mu, pero en cierta forma se sentía aliviado que no fuese con el humor de antes.

Las armaduras se colocaron al frente de sus dueños y estas se encontraban realmente dañadas, así que tuvieron que hacer el antiguo rito para revivirlas, dejando derramar gran cantidad de sangre en ellas, Mu solo hizo su trabajo final para restaurarlas y así estas quedaron listas, parecieran nuevas y ni un rasguño había, estas brillaban con intensidad cual si fueran nuevas y estas se colocaron en sus dueños.

-Un gran trabajo Mu, ya extrañaba sentir mi armadura así.
-Tienes razón Milo, se encuentran como nuevas y ciento un gran cosmos apunto de explotar en mí.
-Calmado gato, no queremos arruinar el templo de el carnerito.

Mu solo sonrió levemente, ambos después guardaron sus respectivas armaduras en sus cajas.

-Bien Mu nos retiramos, no hay duda que tu trabajo fue muy bueno.
-Hasta pronto Mu.

Ambos caballeros se despedían de Mu, este después mira hacia su lado izquierdo, dejando sus herramientas en una repisa de mármol se dirige a un lado, donde saca una gran caja dorada, jalando de la cadena deja ver una armadura supuestamente dorada, ya que incluso ese color había desaparecido dejando un metal opaco, sin vida, muy deteriorada, mas que las del escorpión y la de Leo.

-Esta sufrió mas daño que las otras, esta mas que muerta y necesitare mucha sangre para revivirla, aún siendo un caballero del zodiaco, mi cuerpo es mortal, de un humano común.

Este guardó silencio, quedándose mirando la armadura que tenía al frente.

-No importa, tengo que hacerlo, este manto pronto pasará a manos de Kiki, no la debo dejar morir, aún faltan batallas que atender.

El cosmos de Mu se iluminó, sorprendentemente este volvía a brillar intensamente como en ocasiones anteriores, su mano se extendía derecha al frente y de su muñeca, grandes cantidades de sangre comenzaban a caer en la armadura.


Sus recuerdos se acababan al igual que el día pues el ocaso llegó, esta mira hacia la pequeña casa que se encontraba completamente sola, y en la mesa la máscara, un sobre que daba las gracias y una despedida, esta se pone su capa gris y comienza a dirigirse hacia donde se encontraba su caballo guardado, cuando se detiene y va hacia el interior de la casa tomando el sobre lo arruga y lo coloca en una de las bolsas de su capa, era mejor buscar a Mu y despedirse de el en persona, hacerlo de esta manera se le hacía la peor de todas.

-Tu si que estas loco Milo, usar la armadura así para cuidar la entrada.
-La mía no sufrió mucho daño, pero que puedo decir de la tuya, sobre todo la de Mu.
-Si, Mu fue el primero en lidiar con los espectros, sobre todo con Afrodita y Máscara de la Muerte.

Milo asiente.

-Mira, es Ángela.
-Parece que se dirige a donde se encuentra Mu.
-Crees que entre ellos dos…
-Milo, no se por que últimamente estas tan al pendiente de las relaciones del santuario.

Milo ve burlón al león.

-Solo me provocan lástima.
-¿Lástima?
-Por que no gozan con otras mujeres, solo se anclan a una.
-Valla, si fuera una mujer ya te hubiese dado un gran golpe, por lo cínico que te escuchas.
-Hey, no crees que eso pasó con el cornudo.
-¿Hablas de Mu?
-Algo hizo el carnerito y posiblemente Ángela lo tiró al agua.
-No seas tan metiche Milo. Pero.

Aioria dibuja una gran sonrisa maliciosa y burlona.

-Ya me dejaste intrigado, para mí que eso pasó.
-Ahora tu por que tan interesado.
-Vamos, Mu es el mas serio y centrado aparte de Shaka de las doce casas, la verdad no me lo imagino haciendo travesuras.

Ambos ríen y siguen la platica, mientras Ángela llegaba al templo donde Mu se encontraba guardando algo, pero por el oscuro panorama y la breve iluminación en el templo por parte de algunos rayos esta solo pone atención en Mu.

-Se encuentra ocupado?.

Mu no contestó, solo negó con la cabeza.

-Yo..quería.

Ángela no sabía por donde decir que se iba, Mu solo toma asiento en el suelo, tomándose la frente.

-Se encuentra bien?.

Ángela se agacha y toca su frente.

-¡Tiene fiebre, seguramente por permanecer con la ropa mojada.

Mu solo la miró a los ojos, su aspecto lucía agotado, Ángela toma su muñeca para tomarle el pulso y siente como esta se encontraba húmeda.

-Sangre!.

Sus dedos se encontraban manchados de un líquido carmín y esta la veía asustada.

-Señor Mu, que hizo!.

Ángela miraba muy asustada a Mu, este solo la vio con ese mismo semblante débil.

-Las armaduras necesitan sangre para poder revivir.

La voz de Mu se escuchó como un leve susurro.

-Armaduras! Cuales armaduras!. Bueno no es tiempo de dar explicaciones.

Ángela decidió dejar sus dudas para después y esta se rasgó la parte inferior de su vestido para hacer unas improvisadas vendas y colocárselas en ambas muñecas, después intenta incorporar al chico, sosteniéndole de su cintura y pasando un brazo sobre sus hombros, no noto cuando dejó caer la carta al piso, la cual fue arrastrada por el viento, quedando atorada en la caja dorada que mantenía la armadura. Mu solo veía al suelo, pareciera que pronto perdería la conciencia, la lluvia comenzó a caer en ellos y el solo sintió como la chica se las ingeniaba para colocar la capa sobre él y así no mojarse. Mu solo vio a Ángela, su mirada estaba puesta al frente, la lluvia fría comenzaba hacer que sus mejillas y labios se pusieran rojos, en esa piel tan blanca, le pareció realmente bella.
Al llegar a la casa la chica lo recuesta en la cama y le comenzó a quitar las ropas húmedas y lo cubrió con una sabana. Se encontraba muy asustada, la herida que tenía era muy profunda, al final logró detener la hemorragia, pero Mu ya había perdido mucha sangre.

-Ángela! Que le pasa al señor Mu.
-Kiki, que bueno que llegas. La verdad no se, solo mencionó que las armaduras necesitan sangre para revivirlas.
-Así que hizo el antiguo rito.
-Antiguo rito.
-No me hagas mucho caso Ángela, pero él va estar bien, ahora de él depende el de sanar, y se que con tus cuidados él se recuperara muy rápido.

Ángela se sonroja y sonríe, Kiki tenía mucha confianza en ella.

Media noche y solo la iluminación de una vela era la que acompañaba a Ángela, Kiki se encontraba dormido y la chica levemente reía de la forma en como lo hacía, completamente extendido en su cama, esta lo cubre, para después sentarse a un lado de Mu, quien seguía inconsciente, esta mojaba continuamente pañuelos húmedos y los frotaba en su rostro ya que la temperatura no disminuía. El torso del caballero se encontraba al descubierto y Ángela pudo notar como este se encontraba marcado debido al ejercicio, pero esta decidió no pensar mas.

-Hay Ángela que clase de pensamientos tienes, el se ve una persona seria, madura, que niña me estoy viendo.

El trapo nuevamente fue humedecido y esta lo pasaba por su frente, no notó cuando Mu había extendido su brazo y la había tomado de la muñeca.

-Mu!.

Mu abre los ojos, mirando a la chica quien lucía algo preocupada.

-Estaré bien, solo necesito descansar, y no sangrar por un buen tiempo.

Ángela solo sonríe levemente y asiente con la cabeza, ambos se miraron por un breve tiempo.

-Ángela, sobre lo de esta mañana.
-Será mejor que descanse, no debe preocuparse por eso.

Ángela se levanta llevándose la bandeja y tirando su contenido.

-A mi me importa.

Esta mira hacia la cama de Mu, este ya se había incorporado.

-Usted me dijo que si descansaba podría recuperarse.

Ella lo toma de los hombros para que este volviera a recostarse, pero Mu la toma de una de sus muñecas alejándola de él.

-Ángela, dígame por que no aceptó ninguna de esas opciones que le dije.

Está seguía sostenida de la muñeca levemente inclinada, solo baja la mirada y toma asiento en la silla que se encontraba aun lado de la cama, colocando la mano en el regazo de Mu, quien seguía sosteniéndola.

-No quiero que por una tontería así muera.
-No es una tontería.
-Para mi si.

Ella desvía la mirada a un lado con un gesto molesto.

-Me imagino que su respuesta será igual en la otra.

Ángela mira a Mu.

-No, bueno, yo no quiero a nadie a la fuerza, que clase de amor saldría de eso.

La mirada de ella se entristeció.

-Y eso me deja en el maravilloso principio.

Un gesto algo alegre se mostró en ella, Mu solo esbozó una muy ligera sonrisa y de nuevo se recostó quedando de lado, dándole la espalda a la chica, haciendo que el silencio volviera a reinar.

-Ángela.
-Si.
-Si me conocieras mas, cual elegirías?.

Ella se sonrojó, Mu seguía serio mirando a la pared.

-Créeme que no seria el de quitarte la vida.

Ella se aleja y sale de la casa, Mu solo giró hacia ella viéndola salir, este se recostó y dibujó una gran sonrisa. Ángela solo se recargó en la puerta, su corazón latía mucho y se encontraba muy apenada y sonrojada.
Un nuevo día llegaba y como era común en las mañanas Kiki se levantaba temprano para comer los desayunos que Ángela le hacía.

-Kiki, si sigues comiendo tan rápido te ahogaras.
-Es que hoy si amanecí con mucha hambre.

La chica ríe mientras sostenía una bandeja y esta la llevaba hacia Mu.

-Tenga, esto le ayudara a recuperar la sangre perdida.

Esta hablaba con mucha dulzura, Mu solo sonríe y se incorpora de la cama.

-La verdad es sorprendente como se ha recuperado en una sola noche.
-Te dije ayer que no te preocuparas, el señor Mu es bastante fuerte.
-Irán a entrenar.
-Si.
-Valla si que me dejan sorprendida, yo a comparación de ustedes ya me hubiera muerto.
-Te estas diciendo débil?.

Mu le hablaba algo serio.

-Bueno a decir verdad, si. Ustedes son como yo, pero han despertado tantas cosas y los han vuelto muy fuertes.

Los ojos de Mu miraron fijamente a la chica.

-Yo no lo creo así. No necesitas de un cosmos ardiente para ver que eres fuerte.

Mu sostiene la mano de la chica quien sonríe. Kiki solo miraba ambos algo raros.

-Parecen novios, con esas miraditas que se lanzan.

Kiki sonreía burlón, los dos jóvenes solo alejaron sus manos y siguieron con sus actividades, claro sonrojados.
Mu se alistó para ir a los entrenamientos junto con Kiki, y este aguardaba al pequeño sentado en la orilla de su cama, Ángela comenzaba a arreglar la cama del pequeño cuando nota que Mu intenta levantarse pero este por poco cae.

-Señor Mu, se encuentra bien!.

Los brazos de ella lo sostenían, Mu trataba de no caer al suelo mientras era incorporado a su cama.

-Creo que no debería salir. -Lo peor ya pasó Ángela, créame.

Ella se aleja y se sienta en la cama de enfrente.

-Su rostro no me convence.

Ambos quedan callados, Mu solo opta por levantarse y se apoya en la silla de la mesa.

-No necesito convencerla, puedo hacerlo.

La mano de Ángela hace que el brazo de Mu se apoye en sus hombros y esta comienza a caminar con él hacía la puerta.

-Ángela que hace.
-Como no lo voy hacer cambiar de opinión le ayudare. Si llega sin problemas a donde comúnmente van a entrenar lo dejaré seguir solo.

-Y si no.
-Lo regresare a casa. Que dice, trato hecho?

Mu solo le esboza una sonrisa y asiente con la cabeza, Ángela solo toma con su otra mano su máscara colocándosela y ayuda a Mu en el recorrido.

-Valla, por fin llegas Mu.

Milo le hablaba al recién llegado y nota que este venía apoyado de Ángela.

-Buenos días Ángela, hoy nos acompañaras en los entrenamientos.
-Pues al parecer no, veo que el señor Mu ya se encuentra mejor, no hubo ningún problema en el camino.
-Problemas?
-Si señor Milo, ayer mi maestro intentó reparar su armadura.
-Tu si que estas loco Mu, esa armadura estaba mas que muerta. Será mejor que vallas a descansar. Debiste perder mas de la mitad de tu sangre.
-Soy un santo, no tienes por que tratarme como un principiante, me encuentro bien.
-Si, la señorita Ángela le estuvo cuidando toda la noche.
-Valla Mu!. Quien fuera tu para que esta hermosa dama me cuidara.

Ángela se sonroja por el comentario del escorpión, Mu solo cerraba sus ojos algo serio sentándose en las primeras escalinatas del enorme coliseo.

-El bicho ya va empezar.
-Vamos cornudo no te pongas así es una broma.

Este le daba una leve palmada en el hombro, Mu seguía serio pero ya era comprensible que estuviera así.

-Bueno será mejor que me retire, así podrán entrenar a gusto.

La voz de ella sonaba bastante avergonzada y prefería emprender la graciosa huida.

-Si, es lo mejor, no quiero que te lastimes.

Mu la veía con una ligera sonrisa, Milo no perdía detalle.

-Bueno hasta pronto. Kiki si tu maestro se pone mal avísame.
-Con gusto señorita Ángela.

Ella se aleja mientras Mu no la perdía de vista, Milo solo lo veía de forma picara.

-Kiki comienza con el calentamiento, necesito hablar con tu maestro.
-Esta bien señor Milo.

Ambos jóvenes miraron a Kiki alejarse, Milo cuando vio al chico lejos le da leves codazos a su amigo.

-Hee! A ver, a ver, esa cara seria ya cambió y pareces un hombre que ha sido flechado.
-No se de que hablas.
-Hazte carnerito.
-No a pasado nada y dudo que sea de tu incumbencia.

Mu aleja el brazo de Milo hacía otro lado comenzando a caminar.

-Te resfriaste ayer.
-Si, contento.
-Pobre debió ser por esas ropas húmedas que traías puestas. Ya vez quien te manda hacer enojar a Ángela, hasta te arrojó al agua con todo y ropas.
-Estas mal, ella se encontraba bañando y me arrojé al agua para salvarla, la corriente la atrapó y no pudo salir.

Los ojos de Milo se abrieron de par en par.

-La viste desnuda.
-Yo?.. no!. Solo la salvé, por lo mismo la tomé de sus caderas.
-Y estando ella desnuda.
-No seas mal pensado, solo vi su abdomen, solo eso. Se veía hermosa.

El carnero no evitó suspirar, cuando se percata de la mirada de Milo que expresaba, burla y curiosidad.

-Te enamoraste!.

Mu se sonroja y camina veloz hacia otra parte.

-Te enamoraste, el cornudo de la primera casa ya se enamoro.
-No lo estoy diciendo Milo.
-Pero con ese suspirito y esas palabras no lo creo hermano.
-Hable en voz alta, un error no significa que ya me enamore.

Frunciendo el seño intenta en vano apartarse de milo, pero este lo seguía molestando.

-Dilo carnero.
-Decir que?
-Que te enamoraste. Te puedo dar consejos.
-Ha si!.

Este se detiene y mira incrédulo a Milo.

-Claro, sabes a las mujeres les vuelve locas que les des besos detrás de sus oídos, que les acaricies las piernas…
-Estas loco, dudo que eso les guste.
-Créeme soy el mejor en esa rama. A ellas les gusta.
-Pero depende de que rama te refieras, Ángela no es así, su corazón es puro, virgen.
-Sobre todo lo de virgen,
-Milo das asco.

Este se retira.

-Cuando quieras consejos me avisas soy muy bueno en ello.

Mu solo le extendió su mano despidiéndose. Milo solo sacaba una sonrisa galante.

Mientras Ángela llegaba a la casa y esta con la mirada baja no se percató que no se encontraba sola, ya que dos sombras se encontraban dentro y estas se voltearon a ver al recién llegado.

-¿Quiénes son ustedes.
-Lo mismo preguntamos.

La voz gruesa de un hombre se escuchó y esta no sonaba nada amable.

-Mi nombre es Ángela, estoy aquí por el señor Mu.
-Ángela.
-Miren, si es la chica que ese mocoso anda buscando.
-Ahora si ese sufrirá nuestra venganza.
-Venganza! Acaso intentan hacerle daño a Mu o a Kiki.
-Jaja, esa pequeña sabandija de su pupilo no nos interesa, es a Mu a quien queremos.
-Se arrepentirá de habernos atacado en la primera casa.

Este se escucha mas enérgico, dando un golpe al frente destrozando la mesa fácilmente, Ángela sale y corre para advertirle a Mu, pero esta es desviada por la otra sombra y corre dirección a la primera casa.

-Déjala, no la necesitamos.
-No lo creas, algo tiene esta chiquilla que nos ayudara.

Ambas sombras encapuchadas salen tras la chica, mientras Mu se percata de aquella energía que había entrado en el santuario.

-Kiki, ve con Ángela, tengo que ir a la primera casa.
-Si señor Mu.

Kiki hace su telétransportación, mientras Mu se apresura en llegar a las doce casas haciendo lo mismo.

-Vamos chiquilla solo queremos entablar una conversación.

Este entorpece su paso poniéndose al frente y riendo burlonamente.

-No seas tan brusco. A las mujeres no hay que tocarlas ni con el pétalo de una rosa.

Una flor roja es arrojada hacia ella y esta rompe la máscara que cubría su rostro.

-Pero que bella es, se nota que Mu no pierde el tiempo.

Esta comienza a retroceder haciendo que quedara en la orilla de una pronunciada pendiente, pero tenía un semblante muy serio.

-Tienes un hermoso rostro, ese semblante solo te hace ver fea.

Este la toma de su muñeca y la arroja con fuerzas, haciendo que cayera a aquel vacío que era común encontrar en los alrededores del santuario, ella solo dio un leve grito, cerrando con fuerzas sus ojos, cuando siente que es tomada por su muñeca fuertemente.

-Mu.
-Ángela, sostente!.

El cuerpo de Mu se encontraba levemente recostado en el piso, mientras sostenía a Ángela de su brazo.

-Pero miren quien llego.
-Ustedes, que rayos hacen aquí?. Ya no deben estar en este mundo.
-Pues hemos revivido gracias a la voluntad de otro dios y hemos venido a saludarte.
-Máscara de la muerte, Afrodita!.

Los antiguos guerreros de las doce casas habían revivido y estos se mostraban ante Mu, con las mismas armaduras que Hades anteriormente les había dado.

-Hemos venido a vengarnos, por tu culpa quedamos como unos patéticos ante los 108 espectros, pero ahora las cosas han cambiado, otro dios nos ha dado este don. Prepárate Mu que ahora tú y esa chica verán el sufrimiento que hay después de la muerte.

Mu abre sus ojos de par en par, Afrodita y Máscara de la muerte comenzaron a patearlo con fuerzas. De la boca de Mu pronto un hilo carmín se dibujó, y unas cuantas gotas cayeron sobre la mano de Ángela.

-Mu! Estas sangrando!.

Mu solo apretaba sus ojos con fuerzas, mientras los otros dos caballeros le pateaban sin compasión.

-Mu, suéltame, si sigues así morirás.

-NO! NO PIENSO SOLTARTE.
-Eres el mismo tonto que conocí, ahora por eso morirás.

Ángela se molesta por el comentario del hombre de pelo largo y azulado, así que toma una roca con su otro brazo y se la arroja al rostro de Afrodita, haciéndolo retroceder, Mu aprovecha y detiene las patadas de Máscara Mortal con su mano disponible y lo arroja varios metros de allí, dándole la oportunidad de subir a Ángela.

-Te encuentras bien?.

Mu la sostenía de su cintura, ella solo asiente.

-Maldita mujer, has lastimado mi bello rostro. La pagaras caro.

Afrodita se dispone a atacarlos cuando Mu la sostiene y se teletransporta hacía el templo de Aries, ambos caballeros le dan alcance pronto.

-Tontos, vender su alma a otro dios no les garantiza que él les devuelva la vida, ustedes solo vieron por si mismos, por eso los detesto.
-Jajaja, con tal de vengarnos nos damos por bien servidos, no sabes cuanto disfrutare ver a esa mujer desangrándose.
-¿Qué dices!.

Mu ve con horror que Ángela fue herida, una de las rosas blancas de Afrodita había llegado a su pecho.

-Pero cuando!. -Mi velocidad es mayor Mu, o tu te has debilitado?. De cualquier forma morirás.

Afrodita emprende la carrera hacia Mu con gran velocidad, este solo lo miraba sorprendido, su falta de sangre le hacían lento.

-¡SCARLET NEEDLE!.

Un ligero rayo color carmín atraviesa el pecho de afrodita y este grita por el dolor, cayendo de bruces al suelo, solo se veía su cuerpo temblar.

-Que se siente que te atraviesen el pecho.
-Milo, Aioria.
-Te sorprendes en vernos Máscara de la muerte?.

Aioria contestaba muy serio y veían de forma retante a ambos intrusos. Máscara de la muerte y Afrodita se sorprenden al ver a ambos santos con sus vestimentas doradas.

-Muévanse, el problema no es con ustedes!.

Máscara Mortal gritó molesto.

-Que.
-Así es Milo, este es asunto mío, no se metan.
-Mu!.

Mu recuesta a la chica en el piso, quien se encontraba ya inconsciente, Aioria se acerca a ellos.

-Estas loco, ni siquiera tienes puesta tu armadura.
-No es necesario Milo, no las usare en gente que ya esta muerta.
-Como dices!

Máscara de la muerte contestaba entre dientes.

-Estas loco Mu, como te atreves a pelear y en estas circunstancias.
-Déjalo Milo, el sabe lo que hace.

Aioria se introduce al templo de Mu con Ángela en brazos, Milo le sigue, Aioria recuesta a Ángela al final del templo y pone su mano cerca de su pecho, en ese momento la rosa se marchita y en cierta forma la cura.
Fuera del templo el semblante de Mu se notaba demasiado serio, su rabia no se notaba con facilidad pero si era percibido por aquellos dos santos.

-No importa que técnica use, de cualquier forma, morirán.

Afrodita se incorpora rápido y mira burlón a Mu, quien se encontraba frente a su templo y con sus ojos cerrados.

-Tu si que eres tonto, tus técnicas ya las hemos visto, no podrás usarlas dos veces en contra de un santo.

Mu no hace el menor caso, comenzando hacer arder su cosmos, aquel brillo dorado parecía que lo iluminaban como si fuese un segundo sol y este lo envolvía por completo.

-Ustedes ya no son santos, sus ojos solo han visto el cosmos de un dorado elevado al séptimo sentido, pero yo que he llegado al octavo, mis técnicas son mas fuertes.
-Que dices.
-El octavo sentido!.

Mu aprieta más sus manos, su cosmos brillaba intensamente envolviendo a Máscara de la Muerte y a Afrodita.

-La intensidad de su cosmos ha cresito enormemente.
-No puedo moverme!.

Los rostros de ambos cambiaron de semblante, se mostraban temerosos.

-Maestro Shion, gracias a usted mi cosmos vuelve a brillar, si no hubiera cambiado era seguro que en esta batalla hubiese muerto.

Su cosmos volvió a crecer y sus manos se pusieron al frente y abriendo sus palmas un brillo comenzó a emanar de estas haciendo aparecer de ellas varias estelas luminosas acompañadas por pequeñísimas estrellas.

-¡STARDUST REVOLUTION!
-¿Qué.
-Nooo!

Como si fuesen cometas ardientes atraviesan los cuerpos de ambos, perforando su armadura al instante, estos fueron arrojados bruscamente al frente perdiendo fácilmente la vida.

La primera estancia fue iluminada, Milo solo quedó de espaldas serio ante el fulgor que se originaba tras de él, para después desaparecer.

Todo acabó, Mu se encontraba cabizbajo con su mirada en el piso y sus brazos lentamente se iban bajando. Ambos caballeros que aguardaban a su compañero lo vieron atravesar el templo. Aioria sostenía a Ángela apoyada en su brazo, Mu se acercó a un lado de ella.

-Estará bien.

Mu solo asintió.

Los ojos de ella comenzaron a abrirse lentamente hasta que vieron perfectamente la figura de un hombre de cabellos violáceos sosteniéndola y mirándola fijamente.

-Mu, Aioria, Milo.
-Todo esta bien, aquellos tipos que te molestaron ya no volverán hacerlo.

Milo hablaba con cierto tono de sarcasmo, Aioria sonreía, mientras que Mu seguía serio. Ángela se incorporaba, Mu la sostenía y en cierta forma lo sentía muy protector.

-Gracias Mu, me alegro mucho que tu estés bien.

Mu asiente con una muy ligera sonrisa en su boca, Milo y Aioria veían la tierna escena.

-Gato, sobramos aquí.
-He, ha… si. Yo me voy a ver a Marín, seguramente sintió este cosmos.
-Yo iré a mi templo.
-Milo.
-Que.
-Tu templo esta del otro lado.
-Ha, si ya lo sabía nada mas te estaba poniendo aprueba.

Después de que ambos santos tomaran diferentes direcciones, Mu y Ángela quedaron solos, predominando entre ellos un gran silencio.

-Bueno, será mejor irnos, Kiki debe estar preocupado.

Mu la sostiene de su mano, haciendo que ella dejara de caminar, su vista se posó en ella y lentamente su mano se acercó a su mejilla rozándola con sus dedos, comenzando avanzar hacia ella lentamente, al estar cerca de su rostro lo desvía abrasándola fuertemente, Ángela solo abrió sus ojos de par en par, pero después esta se alegró, abrasándolo escondió su rostro en él, para dejar caer unas cuentas lágrimas.

-Maldito santo Ateniense. Esos estupidos, jamás debieron volver a la vida, son unos incompetentes. Pero al menos sacaron a la chica de su escondite, miren no es tonta encontró el santuario. Al menos ese santucho la protegió antes que esos ineptos la mataran, por ahora te perdono la vida, pero cuando te vuelva a ver las cosas cambiarán, te cortare los brazos, te arrepentirás de estarla abrazando.

Una figura misteriosa observaba muy bien oculto a ambos chicos, rabioso mejor se retiraba pero ya este era el primer aviso para que el telón de las desgracias se abriese.

CONTINUARA:

Perdón la tardanza pero ya aquí tengo mi fic, puse a estos dos, ya que me pareció buena la idea que reaparecieran además que en el ova a mi forma de ver fueron los que mas interesados estaban en regresar a la vida que defender a Athena, bueno también como no los vi llorar sangre jojojo.

Elena: Hay que bueno que la emoción que transmito en mis fic ustedes la puedan percibir, un saludo enorme.

Xanxel: Pues ya estoy poniéndoles gotitas cariñosas no tardara mucho el besito jejejejej.

Evacion : Jjejje ssiii! es re tierna la relación Mu, kiki y pues quise meterles a esta chamacota para cambiar un poco las cosas en sus vidas y me alegro que este siendo aceptada.

Lady Fiorella: Que bueno que te siga gustando aun que eso de cursi yo también tengo un poco jejejeje.

Angelitaaaa! Que gusto de verte aquí jejje pues si ya ando sonsacando a la Pandora y al Kravenoso, claro a este le valió jajajajajja saludos y pues espero te guste mi fic, a mi me gustaron mucho los tuyos si que sacas cada puntada jajaja.

A todos los lectores pues ya ando haciendo los fan arts de este fic espero les lleguen a gustar, claro, por eso y por otras circunstancias pues me han hecho atrasar el fic, pero de que lo acabo lo acabo jejeje.

Saludos a la banda lectora.