Una despedida, una rosa y un beso.

Mu y Kiki habían terminado sus entrenamientos un poco antes de lo que normalmente lo hacían y estos se dirigían al antiguo templo de Shion, que siempre utilizaba como taller para así poder reparar los sagrados mantos dorados.

-Aquí esta su armadura maestro.

Kiki volteaba a ver a su maestro estando levemente inclinado para alzar la gruesa caja, pero Mu solo veía al mar con los brazos cruzados.

Kiki solo levantó sus hombros y puso la caja sobre la mesa de mármol viendo resbalar un sobre blanco.

-Y esto?.

Kiki deja la caja y baja la mano para observar el papel, viendo por ambos lados se da cuenta del nombre escrito al frente.

-Señor Mu, es para usted.
-He!.

Mu medio volteo a ver a su pupilo, quien le agitaba lo que al parecer era una carta.

-¿Para mi.
-Así es.

Kiki llegaba a su lado y se la entregaba, Mu bajó ambos brazos para después tomarla y ver de quien era y en efecto, decía su nombre.

-De quien será?

Extrañado este la abría y comenzaba a leer el contenido, Kiki se paraba de puntillas para ver si lograba ver algo, pero sorpresivamente Mu arruga el papel.

-Pasa algo maestro.
-No, nada.

Mu se adentró al templo y se dirigió a su armadura, este lo abre y deja ver un gran fulgor dorado, Kiki al ver tal iluminación provenir de esta solo sonríe.

-Maestro la armadura vive!.

Mu asiente, mientras Kiki se ponía su lado.

-Tráeme mis herramientas, aún tengo que trabajar en ella.
-Si.

Entusiasmado Kiki sigue las ordenes de su maestro, mientras el seguía serio apretando con fuerzas la carta que tenía en su mano.

El final del día llegaba y por fin la armadura se encontraba nuevamente arreglada y la caja dorada era cerrada, Mu dejó la armadura puesta e la repisa, Kiki ya comenzaba adelantarse para llegar a casa.

Al llegar las luces en el interior se encontraban apagadas, cosa que a Kiki le pareció extraño, pero a Mu ya no.

-Que extraño Ángela no se encuentra aquí.

Mu se aleja y camina hacia otra parte.

-Adonde va señor Mu?
-Enseguida regreso Kiki no tardo.

Kiki deja salir un pesado suspiro, mostrando un rostro inconforme.

-Siempre es así, nunca dice con exactitud donde va.

Este cierra la puerta, mientras Mu seguía caminando iluminado por esos rayos rojizos, mostrando su semblante serio.

-Por que sentí ese abrazo tan calido, diferente… acaso?.

Ángela se encontraba bajo un árbol sentada, cerca del río donde la otra vez se encontraba bañando, a su espalda su caballo se encontraba comiendo el pasto que había ahí y haciendo leves ruidos.

-Por que permito que él haga eso, ningún hombre me había abrasado, a excepción de mi padre, a quien ya no recuerdo.

Su mano sube hasta su pecho, donde el día anterior había sufrido un terrible golpe por parte de Afrodita.

-Te duele?.

La voz de Mu se escuchó, Ángela sube un poco la cabeza.

-Un poco.

Mu mira a la chica con sus ojos entre cerrados, comunes en él, para después agacharse frente a ella.

-Aioria solo hizo una curación superficial.

Las manos de Mu se levantaron un poco.

-Puedo?.

Dudoso pregunta, ella solo asiente sonrojada y bajando la cabeza. Las yemas de los dedos de Mu solo rozan levemente el pecho de Ángela, haciendo que un pequeño brillo rodeara su mano, ella siente algo diferente y alza un poco la cabeza, aquella punzada acompañada por ese malestar estaban desapareciendo, mas bien, habían ya desaparecido. Mu baja la mano con la vista baja, pareciera que observaba el pasto pero Ángela supo que su mente no estaba apreciando aquel césped casi amarillo.

-Pasa algo?.

Mu solo se levantó y comenzó andar unos cuantos pasos para verla.

-Si quieres irte puedes hacerlo cuando gustes, tus heridas están bastante bien para que logres hacer el recorrido de regreso.

Ángela baja la mirada, Mu se acerca mas y le extiende algo que Ángela reconoce.

-Esto…

-Esta carta era dirigida a mí, por eso la leí.

Ángela la toma y la deja en su regazo.

-No sabía como decirlo, y al parecer estaba causando muchos problemas.

Ella se levanta y comienza andar hacia el caballo, Mu solo la miraba.

-De hecho tenía pensado irme el día en que usted recayó.

Mu pone su rostro a un lado bajando la mirada. El silencio volvió a predominar dejando que la brisa corriera. Mu mira nuevamente hacía Ángela, observando su vestido, la parte baja de este ya lucia deteriorado por la rasgadura que esta le había hecho para envolver sus muñecas.

-Dime Mu, puedes tutearme.

Mu caminaba hacia ella quien voltea y lo mira.

-No se como… agradecerte por los cuidados que has tenido con nosotros y……….

El calla unos momentos, bajando la mirada, sus manos sostienen las manos de Ángela, quien se sorprende y se ruboriza un poco.

-Que hubiese sido tan grosero con tigo aquella vez. Aún no me lo perdono.
-Mu, no, no es necesario, yo tampoco debí ser tan entrometida.

Ella se suelta de las manos de Mu comenzando a montar su caballo.

-Que harás ahora.
-Tal vez es hora de regresar.

Mu abre sus ojos de par en par, pero después desvía la mirada.

-Te marchas!.

Kiki llegaba y en voz alta preguntaba.

-Kiki!.

Ángela baja del caballo y camina hacia Kiki dándole un abrazo, Mu solo miraba serio a ambos.

-Me temo que si.
-Te extrañare.

Kiki hablaba con un nudo en la garganta evitando llorar.

-No es para tanto amigo, además estoy cerca, puedes visitarme cuando quieras.
-Si, pero siento que no será lo mismo.
-Lo se.

Ángela decía casi con trabajos, pero no quería verse débil ante él, menos delante de Mu.

-Te…visitare..lo prometo… discúlpame Ángela.

Kiki se zafa de ella y corre hacia el lado opuesto, Ángela solo miraba triste la situación.

-Ki…ki.
-A él nunca le han gustado las despedidas.

Mu se acercaba a ella, hablando de forma seria.

-Entiendo.

Ella se levanta y camina hacia su caballo montándolo y dirigiéndolo hacia donde Mu se encontraba, este estaba apunto de pasarlo cuando Mu sostiene el caballo de las riendas.

-Quédate. Solo esta noche.

Habló como si fuese un susurro hecho por el viento a lo cual ella comprendió, bajando su cabeza y levemente apretando sus labios ella habló.

-No, lo siento yo…

Una lágrima corrió por su mejilla y zafó la rienda bruscamente de la mano de Mu.

-No quiero lastimarlo más.

El caballo emprende la carrera, Mu se queda estático, sus ojos mostraban gran sorpresa, bien podía darle alcance fácilmente pero, algo en la mente de la chica se había adentrado en los pensamientos del caballero, y era su rostro mostrando dolor ante los golpes de Afrodita y Máscara de la Muerte, mientras un líquido carmín corría de sus labios.

Nuevamente el sol volvía iluminar esa mañana, en casa de Mu las cosas se notaban distintas, ambos se encontraban sentados comiendo el desayuno, pero mas bien era observarla y andarla meneando continuamente. Mu mejor decidió retirarse de allí con el plato intacto, había perdido el apetito y se dirigió a su templo, donde permaneció toda la mañana.

-Buenos días Mu.
-He, Shaka, buenos días.
-Parece que la chica ya regresó a su casa.

Mu solo asiente.

-Siento un gran vacío dentro de ti Mu, no es como el anterior.
-Shaka. Tú sabías sobre el mensaje de mi maestro, no es así?.

Mu interrumpe al caballero más cercano a un dios, quien solo posa su rostro hacia Mu, como si este lo observara.

-Si, lo sabía.
-Por que no me lo dijiste.
-Por que yo no era el indicado, con trabajos tus amigos se acercaban a ti sin que tú te pusieras a la defensiva.

Mu baja el rostro.

-Ángela es una chica que el destino le pone grandes pruebas y algunos deberes, ella siente mucho cariño por ti y por Kiki, tal vez por eso no se desapartó de ustedes.
-Ella merece una vida mejor, con migo no puede ser, es mas no se si le correspondo.

Shaka sonríe burlón.

-Mu, si que eres ingenuo, claro, en cuestiones de amor. Sabes, mejor resuelve esa gran duda que tienes dentro de ti, antes de pensar en lo mejor para los demás.
-Otra vez me guías a ella?.

Shaka sonríe más.

-Así que te diste cuenta.
-Shaka, tu no comes galletas.

Mu sonríe sarcástico, mientras Shaka dejaba salir una leve risa.

-Es bueno tenerte de vuelta Mu.

Shaka se aleja sonriendo, mientras Mu lo seguía con la vista con una ligera sonrisa.

Los días pasaron y entre la bulliciosa gente que recorría el mercado una sombra avanzaba casi como perdida, fuera de este mundo, solo sostenía una pequeña canastilla entre sus manos y su mirada pareciera que solo veía al frente, esta después choca con alguien y deja caer la canastilla además de las cosas de la persona con quien había chocado.

-Lo siento andaba distraída.

Ángela comenzaba a ayudar a recoger las cosas de la persona con quien había chocado cuando una mano blanca sostiene la suya.

-Señor Mu!
-Te dije que solo me dijeras Mu.

Mu le esbozaba una sonrisa, Ángela se alegró en verlo. A los pocos minutos ellos se encontraban en uno de los parques grecos charlando, Mu solo veía detalladamente a la chica sin prestarle mucha atención en lo que decía, ese vestido rosado hacía que el color de sus ojos resaltara mas. Ángela se percata de su distracción así que agita su mano frente a Mu, quien pestañea y se acomoda rápido en el asiento.

-He! Perdona estaba, estaba distraído.

Mu bajaba la mirada algo apenado, mientras Ángela solo esbozaba una sonrisa.

-Bueno, te preguntaba como esta Kiki.
-Él, esta bien, aunque te extraña mucho.

Ella baja la mirada.

-Lamento haber salido así del santuario, pero, sentía que ya no podía permanecer mas tiempo allá.
-No te sentías cómoda.
-He, no como crees, usted y Kiki se portaron muy bien conmigo.
-Dime Mu.
-He! Hay perdona, es que no me acostumbro.
-Tan estricto me veo.
-Pues a decir verdad desde que te conocí, pues, si.

Mu se sostiene su cabeza algo apenado.

-Y por que estabas tan distraída.
-Yo, pues…

Ella calla un momento medio sonrojándose, no podía decir que estaba pensando en él y en Kiki. En cierta forma, mas en él.

-Estaba pensando en Kiki, siento que me vi muy grosera.

Ella lució algo nerviosa que decide mirar a otro lado, Mu sabía que en cierta forma mentía.

-Por cierto. Tienes planeado hacer algo esta noche.
-Yo!.

Contestó Mu algo dudoso.

-Lo que pasa es que… Bueno… quería hacerles una cena a ti y a Kiki para que disculpen mi grosería.
-No hubo alguna Ángela, no te preocupes.
-No importa de todas formas quiero hacérselas, que dicen?.

Mu veía a la chica con una sonrisa.

- Si, por que no?.

Ángela se levanta alegre y toma la mano de Mu.

-Entonces los espero a las ocho, les prepararé algo delicioso, bueno me voy o no terminare a tiempo.

Con una despedida fugaz la chica emprende la carrera, Mu solo la veía alegre y en cierta forma se sentía contento de volver a verla.

Eran las siete mientras Mu y Kiki se alistaban para irse. Mu vestía un pantalón negro y una playera sin mangas del mismo color, Kiki vestía pantalones de mezclilla azul y una playera en color beige.

-Valla, parece que llegó en mal momento.

Milo llegaba mostrando una sonrisa a los dos.

-Vamos de salida señor Milo, Ángela nos invitó a cenar.
-Ángela, valla, parece que esta chica aún da señales.
-Y a mi me alegra que las de.

Kiki contestaba entusiasmado.

-Pero al que noto diferente es a Mu.

Milo llegaba junto al ariano y le tomaba de los hombros, sonriéndole y guiñándole un ojo.

-No se a que te refieres.
-Ja, hazte, toma.

Milo le acerca una rosa blanca.

-Hay Milo gracias pero que detalles tan raros tienes.

Milo pone un semblante algo molesto mientras veía la cara de burla de Mu.

-Que gracioso, es para Ángela.
-De tu parte?.

Mu contestaba algo sarcástico y molesto dándole la espalda.

-Que tierno.

Concluía Mu.

-No seas celoso.
-Quien dijo que estaba celoso.
-Síguelo disimulando cornudo. Te la doy para que tú se la des en tu nombre, no pensarás ir con las manos vacías.

Mu la toma y no evita sonrojarse.

-Yo.
-Si, tu, quien mas?.

Milo da unas palmadas a Mu y lo mira burlón.

-Apuesto que esta será la misión mas difícil para ti.

Este se retira mostrando una sonrisa de victoria.

-Por que tengo el presentimiento que ya sabías que iría con ella.
-Las noticias corren muy aprisa, además que Kiki se lo contó a Aioria.

Mu hace una pequeña mueca, Milo sale y cierra la puerta tras de si.

-Bueno maestro será mejor irnos, no debemos dejar a Ángela esperando.

Mu quien observaba la flor solo asiente dejando salir primero a Kiki.

Por fin llegaban a la casa de Ángela y desde fuera un aroma agradable llegaba a percibirse, Kiki corre a ver a Ángela, pero Mu se detiene, sentía mucha pena, no sabía como dar esa simple flor, en cierta forma Milo tenía razón, esta era la misión mas difícil para él.

La puerta se abre y decide adelantarse, Kiki abrazaba contento a Ángela e inmediatamente pasa, Ángela se levanta y mira a Mu con un rostro tierno y una sonrisa, Mu se queda estático, Ángela lucía hermosa en ese vestido negro, una diadema roja sostenía su pelo cenizo, que siempre le gustó como esta se lo dejaba suelto. Su mano esconde la rosa tras de él, aún sentía que no era momento de dársela.

-Lamento el retraso.
-No te preocupes llegaron justo a tiempo.

Kiki como era de esperarse se encontraba ya sentado, la mesa se encontraba arreglada, en ambos extremos se encontraban dos velas y la iluminación era breve por las lámparas que se encontraban iluminando tenuemente la habitación (que dirán muy romántico pues nones, hay niños presentes jajajaja).

Varios platillos estaban servidos, desde pescados y carnes hasta pequeños aperitivos. Kiki por supuesto empezó a tomar varios bocadillos a lo que Mu le reprendió levemente.

-Compré esto antes de venir, espero le guste, según me dijeron es el mejor vino tinto de la aldea.

Ángela salía de la cocina y por arte de magia ambos guardaron compostura, Mu solo asentía mientras era llenada su copa, mientras Kiki acercaba la suya.

-Yo también quiero probarlo.

Ángela terminó de servirle a Mu y le miró incrédula mostrándole una ligera sonrisa, Mu por su parte negaba con la cabeza. Así la cena terminó, Kiki por supuesto seguía comiendo los entremeses, mientras Mu y Ángela platicaban en la pequeña estancia con sus copas de vino, Ángela la sostenía levemente con la yema de los dedos mientras que Mu la tenía en una pequeña mesa de centro.

-Entonces tienen poco que regresaron al santuario?.

Mu asintió.

-Valla, Jamir debe estar muy lejos.
-El lugar es lejos pero fresco, hay gran quietud allí, a comparación del santuario.
-Bueno, como tu me dices que es Jamir pues si el santuario es mas ruidoso.

Ambos se quedan callados, Mu observaba como ella solo mecía la copa entre sus dedos.

-Será mejor retirarnos, Kiki ya se quedó dormido en la mesa.

Ángela sonríe, Mu se levanta para tomar al chico en brazos.

-Quédense esta noche aquí, el clima ha cambiado y esta mas fresco por las noches.
-Creo que no seria correcto.
-Como crees, además ustedes me dieron su hospitalidad en su casa, debo corresponderles.

Mu asiente y ambos comenzaron a avanzar en la casa, pasando un pequeño pasillo dos habitaciones se encontraban, Ángela se adelantó para encender una pequeña lámpara que se encontraba en la mesita de noche, para después acomodar las cobijas para que Mu colocara a Kiki.

-Siempre le pasa esto cuando tiene una buena comida.

Ángela solo le muestra una sonrisa mientras cubría a Kiki con las cobijas

-Este cuarto era de mi madre, la cama es amplia, pueden dormir los dos a gusto.

Esta saca del closet una frazada y la coloca al final de la cama.

-Si gustas puedes quedarte a descansar, iré a levantar la mesa.
-He, no, deja te ayudo.
-No es necesario.
-Hiciste una gran cena para nosotros, mínimo debo ayudarte en esto.

Mu se adelanta, ella alegre le sigue. A los cuantos minutos ambos se encontraban en la cocina, Ángela lavaba los platos mientras Mu le ayudaba a guardarlos, en ese tiempo ambos permanecieron en silencio, que en cierta forma comenzaba a incomodar.

-Listo terminamos rápido. Gracias.

Mu asiente.

-Gustas un poco mas de vino.
-Si.

Los dos van a la estancia donde vuelven a charlar, después de la conversación en la sala ambos salieron fuera, cerca de la orilla del mar, Ángela tenía una estola cubriendo sus brazos, mientras que Mu parecía que el viento algo frío pareciera no inmutarle.

-Eso dicen.
-Enserio, muchos me creen muy serio.
-Y tu como te crees, en verdad eres serio?
-Algo, pero mi maestro decía que era un demonio como alumno, pero que siempre tenía una sonrisa en los labios.
-Y eres como Milo.
-Milo!.

Mu giró hacia otro lado evitando que viera su rostro molesto.

-Si, se nota que el si va a menudo a fiestas.
-Ha! él si.

Ángela nota el cambio de carácter de Mu.

-No te agrada.
-Al contrario es muy buen amigo, por cierto, por que preguntas de él?
-Por que como los veo muy apegados, pienso que tienen algunas cosas en común, vamos, que van a las mismas reuniones, digo no siempre se reúnen para entrenar o si?.

Mu se rasca la cabeza nervioso.

-Pues a decir verdad si, yo casi no salgo del santuario, bueno, esta es la primera vez.
-Enserio?

Una sonrisa algo maliciosa salía de labios de Ángela.

-Por que esa sonrisa?.

Preguntaba algo burlón Mu.

-Por que podría ser una mala influencia para ti, sabías?.

Ángela se acercó y bromeaba con Mu quien solo reía.

-Ha si, y que mala costumbre me puedes enseñar.
-Quien sabe, soy impredecible.

Ella retrocede y escucha como algo crujía bajo su zapato, casi resbala pero Mu la sostiene, ella solo se preocupó por lo que había pisado.

-Ya vez, te puedo enseñar a matar cangrejos.

Mu sonrió levemente mientras seguía sosteniendo a la chica de su cintura y apoyando la mano de ella en su hombro con fuerzas.

Ángela jira su rostro y ve que se encontraba muy cerca de él, sus ojos intensamente verdes y entre cerrados solo se fijaban en ella, claramente ambos sentían sus respiraciones y nadie pronunció alguna palabra.

-Mu.
-Si.

Ambos solo susurraban y comenzaban acercarse lentamente.

-Crees que soy mala.
-No, creo... que yo si.

Ya no hubo palabras, ya que ambos juntaron sus labios fundiéndolos en un beso, al principio comenzaron con lentos y torpes movimientos, cuando Mu tuvo mas experiencia tomó control de la situación y saboreo los labios de la chica una y otra vez, comenzando a soltarla de la muñeca y recorrer con sus dedos su brazo, para así llegar a su espalda, Ángela hace lo mismo, podía sentir como sus largos cabellos se movían lentamente y rozaban por su mano.

Ambos poco a poco se separaron y obviamente desviaron sus miradas. Al poco rato estos caminaron hacía la casa, claro sin decir nada en el trayecto. Mu cerró la puerta tras de si, mientras Ángela tomaba las copas vacías de la pequeña mesa de centro. La mirada de Mu era puesta en ella y no la despegaba, por inercia, por impulso o tal vez por deseo él se acerca a ella y antes de que tomara la última copa él la detiene, tomándolas piezas y dejándolas en el mismo lugar, mientras los ojos celestes de ella solo se fijaba en lo que hacía aquel chico de cabellos lilas. Mu se puso frente a ella observándola por largo rato, ella no dijo nada pero un leve rubor apareció en sus mejillas. Las manos de él subieron lentamente y con dos de sus dedos comenzó a recorrer el rostro de ella avanzando por sus mejillas hasta llegar a sus labios, los cuales fueron recorridos por su dedo pulgar lentamente, este entrecerró sus ojos y comenzó nuevamente a acercarse a ella, quien solo cerró sus ojos y se limitó a seguir los movimientos del lemuriano, quien después de lentos besos tomó la cintura de la joven y poco a poco la comenzó a llevar al sillón donde quedó levemente recostada, mientras Mu se encontraba sentado casi recostado en ella, sin apartar sus labios, las manos de Ángela subieron por su largo cabello hasta llegar a la pequeña liga que desató con facilidad, Mu hizo lo mismo solo que este le quitó la diadema que tenía, ella al llegar a su cabeza entrelazó sus dedos en su cabello acariciando su cabeza lentamente.

-¡Ángela¡señor Mu!.

Kiki había despertado y medio somnoliento llegaba por el pasillo, Mu se levantó rápido pero sin hacer mucho alboroto, Ángela solo se incorporaba, por suerte se encontraban en el sillón que daba a espaldas al pasillo, así no muy fácilmente se hubiera visto lo que ellos estaban haciendo.

-Pasa algo Kiki.
-Donde esta el baño?

Kiki preguntaba a medio bostezo y con su mano frotando uno de sus ojos.

-Ven te enseño.

Ángela se lleva a Kiki, mientras Mu se levantaba del sillón y por inercia mira hacia una de las repisas de enfrente donde había un platón y en el centro de este un espejo, sus cabellos estaban algo revueltos y sus mejillas rojas, este rápidamente se arregla sus cabellos, que hubiera dicho Kiki si lo hubiera visto así, peor, que hubiera llegado hasta ellos, ahora si que sus sentidos se perdieron por completo en aquel beso.

Kiki salía del baño y sin decir nada a su maestro sigue de largo para volver a la cama, Mu lo observaba desde el marco de la puerta cuándo escucha a Ángela llegar por el pasillo y apagar las luces.

-Que pase buenas noches.
-Igualmente Ángela.

Mu le susurraba a Ángela mientras ella le ponía una sonrisa, Mu solo acarició levemente sus cabellos y ella desviando la mirada y con una sonrisa se aleja al cuarto de enfrente.

-Cualquier cosa no dude en llamarme.

Mu asintió, ella entró a su cuarto y cerró, Mu hace lo mismo y entre cierra su puerta, acostándose en la cama sin taparse y estando vestido solo toma una almohada y la abraza con fuerzas, una sonrisa se dibujo en su rostro quien después dejó escapar un suspiro.
Mientras Ángela terminaba de ponerse su camisón, esta se sostenía el pecho y miraba a la ventana, su corazón latía a mil por hora y pareciera que este se le fuese a salir de golpe. Todo era silencio y quietud, solo un susurro se oyó de tan silenciosa habitación.

-Mu.

Continuara……

Pues ahora si me salió lo cursi, que digo cursi¿Qué es peor que cursi? Jajaja, pero ya quería beso entre estos dos, obviamente la visita aún no termina sobre todo la madrugada jajja no piensen mal.

Saludos y gracias enormes a …..

Xanxel : Jejje pues sii! ya habrá mas beshitos y apapachos por parte de ellos dos, haber ahora que pasa con ellos y el cuartel de chismosas que hay en el santuario jajaja.

Shadir: Verdad que los que nacen con ese signo como que son medio orgullosos o testarudos, pero bueno, a este biscochito se le perdona todo jajaja. En cuanto a los muertitos pues talvez meta a mas, como es el caso de Kannon, a los otros pues ya esta en veremos ya que por ejemplo Camus ya casi todos lo dan por muerto desde la pelea de las doce casas. :p

Angela Mort. Jajajaja el nombre te quedó como anillo al dedo verdad chamacota, y es que desde cuando tengo ese nombre en mi cabeza, sobre todo si llego a tener una niña jajaja y es que me encantó su significado, que precisamente es Mensajero.

Pilla Doll. Por eso luego adoro al Milo por que luego en algunos fics se pasa de galante aun que también de mujeriego y pues yo le complementé eso de gigoló jajaja, en este capitulo me inspire de la vez que Shiryu va a Jamir para que le reparen su armadura además que es allí donde le aconsejan que no debe sangrar, claro cosa que jamás en la vida los caballeros hacen caso.

Gracias por los reviews, la verdad hacen que una se inspire y pues nada mas arreglo el cuchitril que tengo por página Web y daré a conocer los fan arts jeje.

Saludos a la banda lectora.