Terribles escenas pasaban en diversos lugares del mundo, varias guerras habían sido desatadas sin razón, provocando las mas terribles enfermedades y hambre en poco tiempo, dejando muerte a su paso. Pareciera que esta epidemia llegaba a todos lados del mundo y tanto Grecia como sus aldeas colindantes sufrían por lo mismo.
- Al parecer otra guerra toca a nuestras puertas.
La voz seria de una diosa llegaba a escucharse cual susurro del viento y esta miraba a su fiel caballero de rubios cabellos y dorada armadura, quien con una mano al frente y su palma extendida asentía, su rostro mostraba suma seriedad al igual que la de su diosa y comprendía perfectamente a lo que se refería.
- Cuatro jinetes han salido como heraldos, proclamando la resurrección del dios de la guerra.
Shaka hablaba fríamente, Saori solo le miraba con ese semblante dulce con una tristeza en sus ojos, esta se levanta y se encamina al gran balcón mirando el esplendor de su santuario.
- Conviértete en paz y revitaliza esta tierra, conviértete en vida y alimenta al corazón de esperanza, conviértete en esperanza, bríndale fuerza al cuerpo herido y cansado y tu mi principal guerrero, conviértete en justicia, une la vida, la paz y la esperanza en una sola y derrota a la muerte, al vencerlo las demás plagas se debilitaran y morirán. Caballeros, conviértanse en santos creadores de milagros.
El sacrificio.
Mu se encontraba en su templo sentado en las primeras escalinatas de su templo mirando al frente y a la vez a la nada.
- Esperanza!.
La noche anterior había experimentado una sensación distinta, agotadora pero placentera, por fin comprendía el significado de lo que era ser uno.
Lentamente y sin hacer mucho movimiento Mu se separaba de una joven que se encontraba dormida y desnuda a su lado en un paisaje griego y al aire. La madrugada presentaba su frío viento y su rocío acompañado por un suave aroma, sus manos tomaban su armadura para colocársela, el peso de aquel manto dorado era liviano a comparación de aquel peso que caía en su alma, en su corazón.
Al quedar ya vestido jira hacia la dama dormida acercándose cauteloso para arrodillarse frente a ella, su mente se repetía una y otra vez su deber como caballero pero también el hombre que apenas y reinaba en ese cuerpo ahora le parecía mas fuerte, sus puños se apretaron y decidió enterrar aquella voz que rogaba que la dejara con vida, sus dientes se apretaron con gran fuerza y su mano estirada completamente calló en ella, dispuesta atravesarle con esta el pecho.
Un cosmos repentinamente frenan aquel rápido y mortal ataque del caballero, este cosmos dorado era fuerte, pero lo envolvían en una sensación de paz y calidez que no le fue difícil resistirse.
- Athena!
Sus ojos se abrieron de par en par y su mano se colocó a un lado, este cosmos era de su diosa y envolvía a su caballero como si lo acogiese en sus brazos como a un niño.
- Mu, acaso ya no crees en la esperanza?.
- Athena……….yo no he conocido ese significado. En este momento siento que ni si quiera existe.
Mirando su mano temblorosa comienza a cerrarla fuertemente, apretando sus dientes de igual manera y bajar su rostro completamente.
- Mi deber es protegerla, no importa el costo, estamos dispuestos a aceptarlo.
El puño del caballero comienza a sangrar de tan fuerte que este lo tenía apretado.
- Muéstrale a ella la esperanza que los caballeros pueden hacer, demuéstrale que eres un santo capaz de hacer milagros.
- Milagros, Seiya y los demás lo han visto muchas veces, por que yo no?.
- Esta es tu oportunidad de verlo con tus ojos Mu, ellos se apoyaron en su amistad, sobre todo en su objetivo, nunca perdieron la esperanza y al final por su valor crearon milagros.
- Tiene razón, no debo darme por vencido, si hay una salida después de todo.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Mu, al mismo tiempo que los rayos del sol salieron iluminando el santuario, Mu se levanta y mira hacia donde el sol se levantaba.
- Gracias Athena, pase lo que pase, no dejaré de creer.
Mu se levanta y mira la insignia de su templo.
- Maestro, le demostraré que también soy un santo capaz de hacer milagros, de creer en la esperanza.
En la aldea Ángela miraba tristemente aquella escuela destruida, las bandas habían avanzado en exceso y ya muchos temían de salir de sus casas a causa de los destrozos y maldades por parte de estos. No había duda que una guerra se había desatado en ese lugar.
- Miren quien salió de su casa.
- Es una bella mujer.
- Eso es ser valiente señores, o debo decir estupido.
La chica mira a aquellos bandoleros sin temor en sus ojos, mostrándose seria.
- Que pasa Ángela? No le temes a la muerte?.
La voz de un hombre se escucha por entre los callejones, pero no deja ver su figura.
- O porque tu novio es un santo de oro ya te crees muy valiente?.
Este aparece de un gran salto desde la azotea de una caza, haciendo que el piso se cuarteara bajo sus pies a causa de la armadura que tenía, la cual se veía magnifica, de un color blanco, con incrustaciones de oro y en su cabeza varias tiaras mostraban la apariencia de coronas, mientras la sonrisa elegante y maliciosa de este individuo lucía en su rostro.
- Kai!.
- El mismo preciosa.
Este hace una reverencia mientras los demás comenzaban a reírse.
- De donde sacaste esa armadura?.
- Jaja, Crees que tu santucho es el único en poseer una?.
Ángela frunce el seño.
- Como sabes tanto de Mu?.
- Mu!. Con que así se llama?. Valla, valla, valla. Al menos su lápida tendrá nombre.
Todos comienzan a soltar carcajadas mientras el rostro de la mujer se vuelve mas molesto y serio con aquel hombre que deja de reír al verla.
- No te gustan nuestras bromas, que lastima. Siendo una de nosotros no deberías estarte molestando por las burlas que les hacemos a los estupidos del santuario.
- Estupidos del santuario, acaso es otra banda?.
Uno de los bandoleros se preguntaba a lo que Kai mira a este con un semblante molesto.
- Tu si que eres idiota. El santuario si existe, no es una leyenda, ni cuentos de hadas. Esos idiotas desde hace varios años, desde la mitología se creen superiores, incluso que los mismos dioses, por eso merecen la muerte como castigo al igual que su diosa.
- No blasfemes Kai, al desafiar a una diosa te estas buscando solo la muerte.
Kai mira a Ángela molesto y la toma de su muñeca fuertemente haciéndole que esta diera un pequeño quejido.
- La que no debería desafiar eres tú. No lo vez Ángela, nuestros padres tuvieron el honor de ser los sacerdotes al servicio de Ares, lastima que tu padre no quisiera que tu fueras el sacrificio a nuestro dios, por eso los demás sacerdotes incluyendo mi padre no tuvieron mas remedio que matarlo.
Ángela lucia furiosa, sus ojos celestes ardían en ira, dejando caer varias lágrimas.
- Eres un idiota si piensas que serás un dios, me repugnas.
Esta le da una bofetada a Kai, quien se enfurece y apretando mas la muñeca de la chica hace que se arrodille en el piso.
- Maldita ilusa, si crees que tu santo te vendrá a salvar. Tu destino ya esta marcado y aunque sea a rastras vendrás con migo.
Sus ojos se abrieron de par en par, Kai solo ríe malicioso frente a ella soltándola bruscamente.
- Si es cierto que esos caballeros existen y uno de ellos se enfurece con nosotros por lo que le llegue a pasar a esta mujer es seguro que moriremos, yo no quiero luchar con esos santos! No quiero morir!.
Un aterrado hombre comenzaba a hablar, provocando temor en los demás. Kai se molesta y extiende su brazo, un cosmos rojizo aparece de su mano soltando un ken que hace que el hombre quedara sin cabeza, todos se sorprenden al ver tal brutalidad y sangre derramada que miran a Kai, quien solo reía.
- Mejor preocúpate por mi poder que por esos santuchos buenos para nada.
Este voltea y mira a sus chicos dándole la espalda a Ángela.
- Alguien mas quiere desertar?.
Todos negaron y mormuraron, Ángela ya no pudo soportar mas y sale corriendo de allí.
- Que, maldita no escaparas. Atrápenla!.
- He si!.
Sin perder tiempo todos salen tras de ella mientras Kai, apretaba sus puños molesto. Ángela había logrado burlar a todos y esta intenta salir de la aldea en su caballo pero un ken rojizo explota en la tierra haciendo levantar al caballo y haciendo caer a la chica en la arena que en cierta forma amortiguó su caída.
- Tan pronto te vas, si la fiesta apenas comienza.
Ángela retrocede con su cuerpo aun en el piso.
- Piensas avisarle a tu novio?.
Este la toma de su muñeca fuertemente incorporándola y acercándola a su rostro y tomándola bruscamente de sus cabellos.
- No creas que no lo se. Se que encontraste el santuario, que eres una maldita traidora y no suficiente con eso te entregas a un maldito caballero dorado.
Ángela abre sus ojos de par en par.
- Sorprendida, crees que no me iba a enterar, ese maldito santucho lo acabaré con mis propias manos y purificaré tu cuerpo con su propia sangre hasta que quede sin ninguna gota, entiendes!.
- Nooo!.
Ángela suelta un gran grito de desesperación, Kai la azota contra el suelo y su cabeza golpea una piedra pequeña, haciéndole solo perder el conocimiento.
Un terrible presentimiento llegó a Mu, este voltea en dirección de la aldea, mientras su capa se alborotaba con el viento violento que se había desatado.
- Tengo un mal presentimiento.
Las hojas y piedrecillas eran arrastradas con fuerzas volviendo sus ráfagas mas violentas.
- La tarde se ha puesto mas roja de lo normal. No es buen augurio.
- Mu!.
- Milo, Aioria.
- Tu también lo sentiste?.
Aioria preguntaba serio
- Si.
- Al parecer la lucha va a comenzar.
Milo hablaba con mucha seriedad hacia Mu quién los observaba atento.
- Lucha?.
Contestaba Mu, Aioria y Milo asentían.
- Shaka nos dijo que no tardaría en desatarse una nueva guerra entre dioses.
- Ares.
Contestaba Mu serio.
- Si. Por eso queríamos que estuvieras al 100, tu cosmos había perdido ese brillo y lo mas probable es que hubiéramos llegado con un cadáver.
- Ahora es distinto y eres el mismo caballero de Aries que conocemos.
- Todo eso es gracias a Shión y a Ángela.
- Athena!
Los tres contestaron al unísono poniéndose de rodillas, la diosa había bajado hasta la primera casa junto con Shaka sosteniendo su magnifico báculo, el cual representaba a la diosa de la victoria.
- La sacerdotisa encargada de darle vida a Ares a sido llevada a su templo.
Mu aprieta sus puños mostrando molestia, mientras sus ojos se encontraban abiertos de par en par.
- Ángela es la sacerdotisa de Ares.
- ¿Cómo!.
Exclamó Aioria.
- Ella al igual que ustedes defienden la justicia y la paz del planeta, es ahora de regresarle el favor.
Todos asienten y se incorporan.
- Conviértanse en los santos de la esperanza, la justicia, la vida y la paz.
Con una sonrisa la diosa les daba sus buenos deseos mientras los santos prometían en silencio lograr su objetivo.
- Mu, estoy contigo, juntos salvaremos a Ángela de ese dios.
Aioria tomaba del hombro a Mu y le mostraba una sonrisa.
- Yo también estoy con ustedes, traeremos a Ángela sana y salva, la profecía no se cumplirá.
- Gracias…..Milo.
Milo le da unas palmadas a Mu en el hombro, quienes mostraban su compañerismo a través de sonrisas y el pulgar levantado.
- Yo también iré con ustedes.
- Kanon!.
Respondieron los tres sorprendidos.
- Esa chica si que debe de ser admirada, desafió al santo de la primera casa y sobrevivió.
Kanon pone una sonrisa picara en su rostro a lo que mu comprende y sonriendo solo asiente.
- Bueno que esperamos?.
- Vamos por Ángela salvemos esta tierra una vez mas.
Milo y Aioria contestaban entusiasmados. Mu y Kanon hacen una reverencia, mientras que Shaka les mostraba que se quedaría a cuidar de Athenea.
Los primeros en salir fueron Kanon y Aioria, quienes envueltos en una ráfaga dorada se elevaron al cielo y se confundieron entre las estrellas. Milo se colocaba su yelmo mientras caminaba aun lado de Mu.
- No vallas a morir amigo.
- Claro que no Mu, es una promesa, ha, quiero ser el padrino del bebé ok.
- ¿Qué!.
Milo se envuelve en su cosmos dorado y desaparece en el firmamento, Mu solo niega con la cabeza mostrando una sonrisa para después desaparecer tal y como los demás santos lo hicieron.
Dentro de un templo grande y oscuro, iluminado por antorchas que despedían un color rojizo iluminaban una estancia donde una mujer de rubios cabellos ataviada con un vestido rojo se encontraba inconsciente, sus muñecas eran aprisionadas al muro, su cuerpo caía ligero mientras los ojos de cuatro espectadores envueltos en tinieblas miraban la escena con alegría, uno de ellos con blanca armadura se acercaba a la chica con una daga en sus manos y sin perder la sonrisa de sus labios.
- Pronto vendrás a la vida señor, nosotros, tus cuatro jinetes te esperamos.
Continuara…..
Hola a todos, como ya ando de vacaciones pues me he decidido a terminar este fic, los agradecimientos los pondré en el siguiente fic, disculpen pero hay fallas técnicas por aquí jojojoj bye.
Saludos a la banda lectora.
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