Los templos del desastre.

El templo de la Guerra.

Todos ya se encontraban en escena, solo faltaba que el actor principal se presentara para dar comienzo a las guerras mas desastrosas que jamás había vivido la tierra, esta vez Atenea se enfrentaría al dios mas sangriento y que la guerra era su principal elemento, eso, si los cuatro jinetes lograran vencer a los santos Atenienses antes de que la última gota de sangre de una mujer cayera para darle vida a este despiadado dios.

La gran estructura que aprisionaba a Ángela fue lentamente desprendida de aquella pared de gruesa piedra, como si fuese un mecanismo antiguo la chica quedó sobre una especie de repisa dejando al descubierto una estatua que significaba la gloria del dios Ares, donde diversos canales llegaban a sus pies.

- A llegado la hora, el mes que glorifica al dios de la guerra al igual que su planeta regente nos han dado su bendición para que resurjas, Ho! Ares.

La daga se alzó en alto y rápidos cortes fueron hechos brutalmente en las muñecas de la joven que se encontraba ya consiente sobre aquella repisa dejando salir un agudo grito.

- Ángela!.

- No te detengas Mu.

Kanon con voz seria reprendía al caballero de Aries.

- Hemos llegado.

Exclamó Aioria, haciendo que Kanon y Mu se fijaran en el caballero de Leo, mientras Milo se encaminaba hacia él.

- El santuario de Ares, desde hace mucho tiempo este ha sido prohibido, sobretodo maldecido por los habitantes de Grecia.

Milo hablaba con gran seriedad cosa, rara en él.

El santuario de Ares desde tiempos míticos era un lugar temido, ya que constantemente se encontraban en guerra, muchos de los jóvenes con deseos de luchar se unían a este dios despiadado, solo los mejores luchaban a su lado y llegaban a convertirse en sus sacerdotes, ya que continuamente estos iban de pueblo en pueblo reclutando a mas jóvenes, cosa que para los habitantes de Grecia veían con malos ojos y sobre todo temor, todo aquel que se enlistaba muy rara vez se le veía de nuevo.

Los pasos de los santos atravesaron las enormes escalinatas hasta llegar a un templo que tenía un amplio pasillo que incluso llegaba a ser iluminado por tenues colores rojizos de algunas antorchas, los santos atenienses veían con rareza el lugar, sus sentidos se encontraban mas alerta que de costumbre, ya que habían avanzado mucho sin que nadie los hubiese recibido.

- Así que estos son los bufones de dorado.

- Jjajjaa. Ya verán en lo que se han metido.

Varios delincuentes, para ser precisos los que acompañaban a Kai en la aldea se presentaban con mas hombres y estos de forma amenazante comenzaban acercarse a estos santos con diversos tipos de armas.

- Estos si que son gente sin cerebro, no saben con quienes se meten.

Milo hablaba burlonamente mientras ponía un gesto arrogante.

- Adelántense yo me encargo de ellos.

- Aioria!

Exclama Milo mientras que los bandidos hacían bulla y reían burlonamente.

- Aunque los veas de forma insignificante son personas comunes y corrientes, conociéndote no tendrás compasión de ellos.

Milo frunce el seño y se rasca la cabeza nervioso.

- Que bien me conoces.

Aioria mira por entre su hombro y mira a Mu.

- Mu, sigue adelante yo te cubro.

Mu muestra una sonrisa y asiente comenzando a correr, los otros dos santos hacen lo mismo, saltando ágilmente pasan sobre aquellos bandoleros quienes los vieron sorprendidos.

- Pero que rayos, no los dejen pasar.

- Hey, se olvidan de mi?.

Aioria los ve con un gesto confiado y sonriente, mientras que comenzaba a encender su cosmos.

- Pero que chi… es lo que le rodea?

Uno de los vándalos exclamaba con temor, mientras algunos retrocedían.

- Bahh! Tonterías, ya veras lo que le hago a tus efectos especiales. Quien esta con migo?.

- Seee!

El grito de los vándalos alentó a los que se encontraban temerosos y comenzando a mover de forma amenazante sus armas se abalanzan sobre Aioria.

- No usare todo mi poder, con poco bastara.

Aioria decía para si mientras aquellos hombres furiosos se le acercaban, Milo, Kanon y Mu seguían corriendo cuando notan un gran resplandor a sus espaldas, estos se detienen y miran atrás.

- Estará bien, esos tontos no son nada para el León, hay que seguir adelante.

Kanon emprendía de nuevo el camino, Milo y Mu solo asintieron para seguir a su compañero.

Mientras Aioria tenía su puño extendido y sus ojos cerrados mientras su cosmos iba disminuyendo poco a poco hasta apagarse, en el piso todos los bandidos se encontraban retorciéndose de dolor y unos contrabajos se trataban de levantar, pero quedaban inconscientes en el intento.

- Eso es lo que se merecen por subestimar a un caballero de oro.

- Jjajaja. Si crees que somos los únicos que cuidamos este maldito lugar estas muy equivocado.

- ¿Que dices!.

Aioria levanta aquel sujeto por el cuello, quien miraba al techo con sangre corriendo de su labio.

- Tus amigos se acercan a una muerte segura, ya que de seguir corriendo se encontrarán con los templos del desastre, los cuales están custodiados por los cuatro jinetes del Apocalipsis.

- ¿Que dices!.

- Jajjaja. Mas vale que te apresures a detenerlos antes que solo veas esas costosas armaduras tiradas en el suelo cubriendo sus cuerpos putrefactos y muertos jajajajajjaja ahora si le harán honor a su nombre "santitos" jajajajajajjajajajaja.

Aioria deja caer y comienza a correr para darle alcance a sus amigos escuchando las risas de este individuo amplificarse por el eco del lugar.

- Parece un templo dentro de otro templo.

Milo exclamaba, mientras los otros se encontraban a sus espaldas.

- Lo que cruzamos hace un rato era apenas y la mitad del gran vestíbulo.

- Como!.

- Aun nos falta mucho por recorrer.

Mu exclamaba con seriedad.

- Ven y mira. Y salió otro caballo bermejo y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, que se matasen unos a otros y se le dio una gran espada.

Los pasos ensordecedores llegaron a los oídos de los santos al igual que la voz fría y hueca, mostrando frente a ellos a un caballero de gran estatura con una armadura de un color tan rojo como la sangre sosteniendo una espada tan negra como la oscuridad mas infinita, la cual tenia una empuñadura bastante grotesca..

- Pero miren quienes se encuentran en la puerta de mi casa, los santos de mayor rango, las latas de oro jajajajajajajjaja.

Los caballeros pusieron posturas de defensa y miraban con molestia al primer visitante.

- Así que tú eres uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Aioria llegaba y se incorporaba ante sus amigos.

- Pero que maldita peste hay aquí, que las ratas doradas comienzan a invadirnos.

Este ríe burlonamente.

- Contesta, eres uno de los jinetes.

Aioria lo miraba fijamente, el otro solo miraba con una sonrisa burlona dibujada en sus labios.

- Perdonen mis modales señoritas, me presento ante ustedes, soy Tacuya pero me conocen mejor como GUERRA!.

Su espada se alza y arremete contra los caballeros quienes solo saltaron ágilmente hacía otra dirección para liberarse del ataque, la espada de aquel hombre deja una gran abertura en el piso y este levantaba el arma dejando ver pequeñas piedrecillas resbalar de ella..

- Jajajajjaa pero si parecen moscas en vez de santos.

Todos se molestan y aprietan sus dientes.

- Eso es solo un poco de mi poder.

Este avanza y se acerca a Milo.

- Tu no eres inmune a ello, la guerra es el primer paso para las demás catástrofes, tales como la sequía, las enfermedades, hasta llegar a la muerte, así esta formado este templo, para vencer y llegar a Ares es necesario destruir esas catástrofes lo cual es imposible, tu lo viste niño bonito, la ira y la guerra combinados pueden incluso a tratar de matar a sus propios hermanos de sangre o sus camaradas.

Sus risas calaron hondo ante el santo del escorpión, asiendo que la sorpresa apareciera en su rostro.

- Así que fuiste tú.

Las imágenes de una pelea por una mujer hicieron que por poco Milo se confrontara con aquel amigo que se podrían decir que eran casi hermanos, los dorados así lo creían.

En el templo del Ariano un hombre de cabellos azulinos y bronceada piel llegaba a donde se encontraba el guardián de ese lugar.


-Todo bien?
-Claro ¿Por qué no habría de estarlo?
-Ya te pedí disculpas varias veces. No me obligues a arrodillarme por que seguirás esperando.

Mu mira molesto a Milo y se aleja a la entrada de su templo.

-No te lo pedí.

Este cruza sus brazos.

-Mu ¿me creerías que ese no era yo?.

Mu lo mira.

-Sentí una rabia muy grande en ese momento, no sabía por que, pero sentía que me retabas.

Mu seguía mas atento a lo que decía el caballero del escorpión.

-Sentía que me habías provocado y ansiaba matarte, pero.
-Pero?.

Mu le insistió a que terminara.

-Cuando vi a la chica protegiéndote noté mi grave error. No te niego, iba en busca de diversión con ella.

Mu frunció el seño y miró hacia otro lado.

-Oye, tu ganaste, limpia y justamente, no se por que te enojas de algo que no pasó.
-Ubícate Milo, hablas como si yo fuera algo de esa jovencita. Es mas según dices que gané y ni siquiera nos batimos a duelo.
-Ja, eres un ciego. Y en cuanto a lo último, te creo bastante capacitado para que lo comprendas fácilmente.


El recuerdo terminó y Milo apretó sus puños con fuerza.

- Váyanse! Esta es mi pelea.

- Milo!.

Aioria lo veía con sorpresa.

- Los alcanzare, lo prometo.

Todos asienten y dejan a su amigo con aquel jinete quien había usado al santo del escorpión, Milo odiaba eso, el era regidor de su vida, y este había osado en convertirlo en marioneta.

- Sufrirás por eso, prepárate a recibir las agujas del escorpión.

Milo elevó su cosmos al infinito, mientras su dedo índice apuntaba a su oponente materializándose una uña de color carmesí como si fuese la punta de la cola de un alacrán a punto de picar mortalmente a su victima.

- Vamos santo prepárate para morir a manos de la guerra.

Un color rojizo emanó de aquel jinete envolviendo su espada, aquella habitación en donde se encontraban perdió aquel panorama, distorsionándolo, formando el vacío del espacio, mostrando a los pocos segundos la constelación del escorpión y a su lado un jinete sosteniendo su espada montado en un corcel.

Mu, Aioria y Kanon siguieron adelante, Ángela solo apretaba sus ojos con fuerzas, aquel fino canal llevaba su sangre a aquella estatua bañando sus pies.

Continuara…

Pues no se si los jinetes tienen constelación o si influyen en la mitología pero se me hicieron buenos guerreros como pal diosito de la guerra, además si ya pusieron a don luciferio por que no ponemos a estos loquillos en este fic.

Saludos a….(atrasados y actuales)

Elena: Jajaja como estoy haciendo al Milongas pero luego le aplaudimos la cara entre las dos, nada mas horita que le eche la mano al Musito precioso.

Pilla Doll: Me encanta este Milo porno jajjajajaja, Mu anda en las nubes por que después de eso jeje es difícil tener los pies en la tierra (jojoj digo no?). Espero que ya no haya dudas con lo de la sangre, si en definitiva adoran al Milo y si que se preparen por que los santos van a patear sus locos traserillos.

Xanxel: Ese espíritu chocarrero si que me va dar un susto en las noches algún día jojojojo, espero que el capitulo anterior ya te haya resuelto las dudas que tenías, ya que me encanta el suspenso jojojojojo. Me creerías que de varios capítulos que escribo es por que tengo la música aquí, de hecho por eso me inspiré en lo del son fic que hice, en el capitulo de "Mi mensaje y mi última enseñanza" me inspiré por la canción de Luís Miguel, la incondicional, la verdad las canciones si que inspiran jojoj y la verdad gracias que bueno que te sigan gustando las loqueras de esta servidora.

Lady Fiorella: Si en definitiva el top 5 de este capitulo se lo lleva en primer lugar el Milo por sus palabritas y Mu con sus sonrojos jojo. Ha! en cuanto al templo nada mas terminando la batalla lo haces antro o lo grafiteas a tu gusto jajajajajaj

Anjelita Mort jojojoj. Chica que bueno que estas aquí alentando a esta servidora por cierto ya mande tu top 5 claro fue un privado por que mi correo anda loco, a veces me deja entrar y otros no, espero te siga gustando y mas con el Milin lengua larga, aún que ahora si lo puse serieson al pobre jajajja, un saludo y nos vemos en la Cascarita jajajja.

Shadir: See! Que se cuiden de mi Musito XD ahora si se vienen las batallas.

Pues enormes saludos a la Banda Lectora y espero les siga gustando los veo en el siguiente cap.