Y aquí estoy de nuevo con el siguiente capítulo. Como os dije, estuve estas últimas semanas viajando por US así que tuve tiempo para escribir.

Y nada, aviso que me releí el último capítulo y como vi bastantes fallos he rescrito algunas partes. Ocurrir ocurre lo mismo, pero creo que ahora está mejor narrado.

Y nada, como siempre agradecer a: Polgara Dream, Lector, ninfa, sasuchan, may, dafne10, strawberryBlack y luna por sus maravillosos reviews. ^_^

Y ahora a leer.


Capítulo 4: Aprendiendo sobre el pasado

No podía apartar mis ojos de la figura dormida sobre mi cama. Era extraño como el destino jugaba con nosotros arrebatándonos algo preciado e irreemplazable en un momento dado para más tarde devolvérnoslo sin previo aviso.

Nunca pensé en volver a ver a mi padre. Los pocos recuerdos que conservaba de él eran borrosos, indefinidos, sentimientos más que recuerdos completos y ahora, tenía aquí a la persona que me había traído al mundo y de alguna manera me había empujado a ser quien era hoy en día.

Nunca hubiera imaginado que algo como esto pudiera ocurrir. Las memorias que había obtenido en la mente de mi padre habían sido muy esclarecedoras aunque me sentía culpable por el precio que había tenido que pagar. Debido a mi sed de conocimiento había sido rudo y brusco por lo que mi extracción le había provocado mucho sufrimiento.

Era consciente de que el hecho de que Harry Potter estuviera ahora inconsciente era completamente mi culpa. Hacía ya unas horas que había perdido el conocimiento y en ese momento no había podido evitar agacharme y sostenerlo en mis brazos, como si aquella persona frente a mí fuera el más valioso regalo del mundo. Y en verdad lo era. Había recuperado a mi padre, al famoso héroe del mundo mágico del que todo el mundo me había hablado pero al que yo no había podido conocer en profundidad.

Había visto suficiente en su mente como para saber qué era lo que había ocurrido, aunque aún quedaba una incógnita. ¿Por qué no había revelado nada? ¿Por qué había ocultado su presencia a Lily y a mí? Estaba seguro que sabía que yo, su hijo, era el Dark Lord que gobernaba por completo el mundo mágico. ¿Había decidido ocultarse por que no aceptaba mi papel en esta nueva era?

Por mi mente no dejaban de flotar preguntas y teorías sobre lo que podía haber hecho que Harry Potter actuara como lo había hecho y dentro de mi ser moraba la esperanza de que no fuera nada relacionado con mi descenso por las artes oscuras y mi papel como dark lord.

Decidí levantarme del sillón en el que estaba sentado y acercarme a la cama a asegurarme por décima vez en tres horas de que respiraba con normalidad. Había decidido no llamar a ningún medimago hasta no haber podido hablar con mi padre en persona. No había evidencias de que estuviera en peligro de muerte, a pesar del ligero sangrado por su oreja izquierda, pero yo no era sanador. Aunque estaba prácticamente seguro de que no moriría debido a un ataque de legeremancia no podía evitar que mi cabeza se inundara con dudas y preocupación.

Me acerqué unos pasos observando a aquel ser durmiendo imperturbable. Su cabeza estaba ligeramente ladeada permitiéndome de ese modo ver su rostro con claridad. Mi padre no era el hombre más atractivo que había visto pero si que tenía un cierto encanto que evitaba que apartara mis ojos de él. Mi mirada recorrió aquel atrayente rostro, desde sus labios rojos e hinchados que parecían haber sido mordidos con fuerza, hasta aquellos deliciosos ojos, ahora cerrados que dejaban entrever unas pestañas largas y rizadas.

Lo curioso era que a pesar de que ahora había cambiado tanto su apariencia como su identidad no podía dejar de sentir una gran fascinación por él. Era imposible no fijarse en la aura adorable y cautivadora que derramaba por cada poro de su ser.

Me sentía un poco culpable ante esto. Ciertamente no era de esa clase de personas que no tenían moral alguna y sabía que cualquier relación sentimental entre padre e hijo estaba más que mal vista por la sociedad. Ni siquiera los linajes sangre limpia habían permitido que tales relaciones ocurrieran dentro de la propia familia

De pronto mi padre empezó a moverse y a susurrar 'no, no, no…' mientras zarandeaba la cabeza de un lado a otro. Me acerqué más a él sentándome en el lado derecho de la cama para poder así posar una de mis manos sobre su cabello y acariciarlo con suavidad.

"shhhh… Tranquilo…" Susurré bajito intentando que se calmara. Sentí una gran calidez cuando al oír mis palabras se relajó y dejó de agitarse. Su rostro era alarmantemente adorable y por un momento quise acercarme y depositar un suave beso en su frente.

Tras observarle durante unos instantes más decidí que era hora de ir a por algo de cenar. Normalmente ordenaba a los elfos domésticos que lo prepararan y me lo trajeran directamente, pero esta vez prefería ser yo el que fuera a las cocinas de la mansión y recogiera la comida. De este modo el paseo me serviría para poner en orden mis pensamientos y decidir cuál sería el camino a seguir con respecto a mi padre.

Echando un último vistazo al hombre sobre mi cama me dirigí hacia la salida de la habitación cerrando tras de mí la puerta.


Me desperté súbitamente con un recuerdo en mi mente que esperaba fuera producto de mi imaginación. Al mirar a mí alrededor me di cuenta de que esa no era mi habitación y que si el malestar que sentía significaba algo era que todo lo que me temía había ocurrido de verdad, mi hijo Albus había descubierto mi identidad.

Me recosté con dificultad en la cama dándome cuenta de que mis ropas habían sido sustituidas por algo más cómodo, un pijama en azul claro de un tejido muy suave.

Ahora ya más ubicado y mucho más consciente pude discernir donde estaba. Aquel cuarto era realmente ostentoso repleto de tapices y cuadros antiguos, y al centro, donde me hallaba yo, estaba aquella cama enorme con sabanas de seda azul oscuro y con cortinillas de tela blanca medio transparente. Era la habitación más majestuosa que había visto en mi vida y si la ropa en aquella silla de la esquina probaba algo era que esta habitación debía ser la de mi hijo.

Dejé de observar fascinado aquel lugar cuando oí que la puerta se abría. No tardó en aparecer a aquel a quien había estado evitando durante tanto tiempo.

"Veo que ya has despertado." Dijo sonriéndome modestamente.

Le miré unos segundos antes de contestar. "Sí." Susurré escuetamente. El silencio se apoderó de la habitación y fue entonces cuando me percaté de que llevaba algo en sus manos. Él debió notar que lo miraba con curiosidad porque no tardó en explicarlo.

"Te he traído algo de cenar. Con el estómago lleno uno siempre se recupera mejor." Comentó sonriendo ligeramente de nuevo.

La situación era extraña. Nunca pensé que mi hijo cuidaría de mí y me alimentaría de esta manera y menos siendo él quien era.

"Gracias." Contesté brevemente apartando mi vista de él.

Al oír mi agradecimiento se acercó a mí caminando lentamente y cuando estuvo a centímetros de la cama depositó la bandeja sobre mis piernas haciéndome un gesto con la mano para que empezara.

"Es sopa de pollo y un trocito de merluza a la plancha. No sabía que era lo que te gustaba así que… bueno… pensé que esto seria adecuado."

Era realmente encantador ver a Albus vacilando y no pude evitar sonreír ante tal situación.

"No te preocupes. Me encanta la sopa de pollo." Dije agarrando la cuchara y depositándola dentro del bol para coger una cucharada del caldo.

Tras este breve intercambio de palabras el silencio se instaló de nuevo en la sala. No sabía que decirle y por ello continué comiendo con calma esperando a que Albus empezara una conversación. Pasaron varios minutos en los que yo continuaba comiendo y él me miraba fijamente sentado en una silla en la parte izquierda de la habitación. Sabía que la paciencia de mi hijo acabaría en algún momento, así que cuando se levantó de repente de su asiento supe que no podría evitar la conversación que se avecinaba.

"Padre." Oí que decía con inquietud.

Levanté mi vista de la sopa para observarle con calma evaluando que camino sería mejor tomar.

"Al." Contesté con temeridad. Sabía que Albus se sentía un poco herido por haberme ocultado de él, de él, de James y Lily. Mis razones había tenido y ahora tendría que explicarme si quería que mi hijo no pensara lo peor de mí.

Parece que Albus me leyó la mente porque la pregunta que más atemorizaba no se hizo esperar.

"Temo preguntarte el porqué." Dijo mirándome con aflicción.

"No entiendo." Contesté devolviéndole la mirada.

"¿Porqué decidiste no contarme lo que había ocurrido y te ocultaste?" Añadió con desazón mientras yo me mantenía allí estático mirándole con culpabilidad.

"Al, hay muchas razones por las que decidí no darme a conocer en esta época. Una de ellas, es porque realmente no pertenezco a este mundo, yo debería haber muerto aquel día." Contesté incómodo levantándome de la cama y alejándome de él unos pasos.

Durante medio minuto ninguno habló, yo intentando buscar como explicar mi comportamiento y él esperando una respuesta que no le hiriera.

"Como sabes acabé en esta época por pura casualidad. Ni siquiera sé aún que es lo que ocurrió aquel día." Afirmé con pesadez. Caminé unos pasos más y me giré encarándole. "No tengo mucha idea de cómo acabé aquí, tal vez por una distorsión espacio-temporal debido a las altas cantidades de magia, o simplemente por el hecho de que aún soy el amo de las reliquias o… no sé, podría haber miles de razones pero cuando llegué aquí y me enteré de cómo todo había cambiado decidí no intervenir en vuestras vidas." Mi cara estaba seria y le miraba rogando comprensión. Di unos pasos hacia adelante acercándome a él de nuevo y cuando estuvimos a menos de un metro posé mi mano sobre su hombro.

"Al, comprendí que no era justo interferir en tu vida, en la de James o en la de Lily. Sé que fuisteis criados por Ron y Hermione y que vivisteis con ellos hasta que os graduasteis. Estoy seguro de que cuando Gin y yo desaparecimos fue difícil para todos vosotros y no quería reabrir la herida. Habíais seguido vuestras vidas sin mí y el saber que habíais sido felices tras nuestra muerte era suficiente para mí." Mi voz había adquirido un tono sombrío y triste.

A pesar de que había decidido no inmiscuirme en sus vidas eso no menguó la necesidad de hacer una pequeña búsqueda básica de todos ellos.

"Entiendo porque decidiste no acudir a nosotros, pero Lily y yo hubiéramos preferido tenerte en nuestras vidas a pesar de todo." Replicó con resentimiento.

"Compréndeme, en ese momento no sabía como había llegado aquí y sigo sin estar muy seguro. Además había posibilidad de que no fuera a largo plazo y no quería haceros pasar de nuevo por lo mismo una segunda vez."

Nos quedamos unos segundos mirándonos el uno al otro sin decir nada hasta que mi hijo rompió el silencio.

"A pesar de todo me alegro de saber que estás aquí." Dijo al fin haciéndome sonreír.

"Yo también Al." Mi sonrisa de alguna manera infecciosa hizo que él también sonriera y en segundos ambos estábamos riendo alegremente como unos tontos.

"Supongo que querrás avisar a James y a Lily." Ante mi afirmación se quedó un poco pensativo pero no tardó en contestarme.

"Sí, me gustaría decírselo a Lily si fuera posible pero sólo si tú estás de acuerdo." Dijo con lo que parecía incomodidad.

"Tranquilo estoy de acuerdo. Me encantará ver a Lily. ¿Por cierto que es de ella? Sé que fue a la universidad mágica en París pero no quise indagar mucho más." Pregunté con curiosidad. Buscar sobre el pasado de mis hijos solo había hecho más difícil el apartarme de sus vidas, por eso decidí no seguir averiguando cosas sobre ellos.

"Lily estudio medimagia en París durante cinco años y ahora mismo está viviendo en Bélgica con su marido Rupert." Explicó con monotonía.

"Me alegro de que le vaya bien. Sabía que estaba en la universidad pero no que estuviera casada." Declaré con sinceridad.

"No hace mucho de su matrimonio. Llevan juntos estos últimos 5 años pero se casaron hace tan sólo seis meses."

"¿Y James? ¿Qué es de él?" Ante mi pregunta vi como su rostro se tornaba serio.

Durante lo que me parecieron minutos no hubo respuesta alguna por parte de Al. Parecía pensativo mirándome fijamente y al final no pude aguantarlo y le llamé la atención.

"¿Al, que ocurre?" Pregunté nervioso ante tanto secretismo.

"Supongo que no lo sabes." Dijo al fin mirándome con abatimiento.

"¿Saber el qué?" Los ojos de Al brillaban de una manera extraña y cuando me respondió supe por qué.

"Padre, James está muerto. Muerto a manos de los rebeldes."

Aquellas palabras me hundieron en lo más profundo de mí ser. Por merlín, James, mi hijo mayor muerto.


Pues nada, aquí acaba el capítulo. Siento que no sea muy largo pero la verdad es que creí oportuno dejarlo aquí. Y nada, espero que al menos haya aclarado un poco por qué Harry no quiso darse a conocer en el futuro.

Gracias de nuevo a todo el mundo por leer el fic y bueno, no se cuando actualizaré el siguiente por que empiezo de nuevo el cuatrimestre el día 17, pero intentaré subirlo antes de que acabe el mes.

Un beso a todos,
Debauchi