Un Inicio
Su apariencia en esos momentos podía parecer distinta, pero había sido ocasionada en el mismo instante.
Por un lado, James Potter presentaba un buen enrojecimiento en su mejilla izquierda; por el otro, Lily Evans presentaba un fuerte sonrojo opacando sus pecas hasta convertirlas en nada.
El motivo:
La no pareja oficial número uno de todo Hogwarts caminaba despreocupadamente, tomados de la mano por uno de los pasillos más solitarios del castillo hablando sobre nada en particular.
Él con una radiante y enorme sonrisa en el rostro, ella con una delgada y fina.
-¿Lily? – dijo de pronto dispuesto a aprovechar la oportunidad.
-Sí – repuso la chica completamente indiferente a lo que su compañero planeaba hacer.
Y de pronto, la pelirroja sintió como el chico la jalaba hasta hacerla chocar (delicadamente) con la pared, junto a una armadura. Lily estaba por soltarle su repertorio de insultos cuando una mano en su rostro y los labios del chico sobre los suyos se lo impidieron.
Abrió los ojos a más no poder, sorprendida ante la acción del moreno. Shockeada, solo lograba ver un poco del rostro masculino, los ojos cerrados y un poco del flequillo despeinado. Las sensaciones que invadieron su cuerpo comenzaban a nublarle la vista y a atontarle el cerebro.
Apenas pudo corresponder inconscientemente el beso, cuando al siguiente momento, terminó.
James dejó escapar un suspiro antes de abrir los ojos. Pestañeó un par de veces y sonrió como nunca en su vida, Lily estaba estática, con los ojos abiertos de la impresión.
-Genial – murmuró James.
Y Lily finalmente despertó, la había besado, el muy idiota la había besado.
Le estampó la mano en la mejilla.
-Idiota – murmuró sonrojada hasta las orejas y comenzó a alejarse rápidamente del lugar.
/
Sirius cabeceó en dirección a ellos para que Remus y Peter los viera. Sonrieron al mismo tiempo.
-Quiten esas absurdas sonrisas en este momento – ordenó la pelirroja.
Los chicos obedecieron al instante componiendo su mejor cara de miedo. En cuanto Lily se perdió escaleras arriba, los chicos se apresuraron a James.
-Ese es mi Jimmy – soltó Sirius – ya era hora.
-Descuida, lo rojo se va en un par de horas – dijo Remus evitando la carcajada.
-¿Lo dices por experiencia Lunático? – preguntó James levantando una ceja.
-Claro, e visto muchas de estas en Sirius.
-Muy divertido, muy divertido – exclamó Black ante las burlas de los otros.
-Lily da miedo – soltó Peter.
-Sí, demasiado – dijeron Sirius y Remus al mismo tiempo – mucho…
-Oigan, están hablando de mi chica – soltó James fingiendo molestia.
/
Ultimo día de clases y finalmente vacaciones de invierno.
El paisaje lucia blanco y espectacular, el río congelado y las copas de los árboles glaseadas.
Cuatro merodeadores y una pelirroja descansaban bajo la sombra de un árbol, cerca del río, al cobijo de unas encantadoras llamas azules que los mantenían calientes. Lily y Remus discutían sobre sus clases, Peter comía, Sirius observaba su alrededor (chicas), James… en un ágil movimiento que pasó desapercibido por todos y tomando el momento idóneo, se recostó apoyando la cabeza en el regazo de la única chica presente.
-Seguro que viene en los EXTASIS – finalizó Lily.
-Para eso falta una eternidad – exclamó Sirius.
-Seis meses Sirius, seis meses – repuso Remus.
-Hay que prepararse correctamente – siguió la pelirroja.
-Si claro, lo que digan – dijo Sirius dándoles por su lado y siguiendo con lo suyo – ahí está Emma Guilanhop – y sin más, fue por ella.
Remus rodó los ojos y abrió su libro por la mitad. Lily se quedó pensando.
-¿Porqué Sirius corre tras todas las chicas? – preguntó sin poder contenerse – es un casanova.
-Todo es patológico Lily – dijo Remus tras su libro, Peter asintió con la boca llena.
-¿Qué quieres decir? – repuso ella.
-La verdad tiene un profundo temor por las chicas – siguió el joven licántropo – y lo expresa de esa manera.
-No te creo.
-Tenemos una teoría – siguió James – Sirius es así de mujeriego por que su adorada madre lo quiere mucho.
-Es sarcasmo – aclaró Peter.
-Creo que tú le encantarías Lils – dijo James.
-Es sarcasmo – repitió Peter.
-Así que Sirius compensa esa falta de amor con todas las chicas que se le ponen en frente – terminó Remus.
-Comprendo – dijo Lily frunciendo el cejo. Lo pensó un poco y bajó la mirada – ¿qué crees que estás haciendo? – soltó al ver a James acomodado en sus piernas.
-Tu plática con Remus me dio sueño, así que… – respondió encogiéndose de hombros.
-Quítate – ordenó la pelirroja.
Remus y Peter sintieron que era hora de una espléndida retirada.
-Cinco minutos más – repuso el de lentes.
-Quítate – repitió la chica – ahora.
-Vamos pelirroja, sé que te gusta.
-Solo si tu cabeza estuviera separada de tu cuerpo – rugió ella comenzando a colorearse.
Silenciosamente, Remus y Peter se levantaron y comenzaron a alejarse.
-Que graciosa – James sonrió, lo que hizo que Lily sacara su varita – De acuerdo, tranquilízate linda.
-No me digas linda.
Potter comenzó a incorporarse y a mitad de su camino una traviesa sonrisa se dibujó en su rostro, rápidamente y antes de que ella pudiera reaccionar, se levantó de tope hasta unir sus labios con los de la chica.
Y cuando lo notó, Lily supo que estaba perdida, después de todo había estado esperando ese contacto desde que abofeteó al chico por su atrevimiento. No pudo más que cerrar los ojos lentamente y dejarse llevar.
Para cuando terminó y James se incorporó, Lily estaba completamente en órbita, medio adormilada y con un extraño adormecimiento justo en el punto de contacto.
Un sonido extraño, muy parecido a aplausos los sacó de su estado de ensoñación. Lily deseó que la tierra se la tragara y terminó de sonrojarse al ver como los presentes aplaudían con ganas y comenzaban a silbar, solo los Slyttherin y alguno que otro personaje parecían molestos e indiferentes.
Cuando volteó a verlo, James le guiñó un ojo provocándole un fuerte retorcijón en el estómago.
-Parece que formalmente somos novios Lily – le susurró.
-Por supuesto que no – el sonrojo comenzó a disminuir y se puso en pie de un brinco.
-¿Sueles besar chicos que no son tus novios? – preguntó Potter imitándola.
-Fuiste tu quien me besó – dijo intentando no ser escuchada.
-Entonces, ¿sueles corresponder besos de chicos que no son tus novios? – James fingió alarmarse.
-Yo no correspondí nada.
-Sigue repitiéndolo y tal vez te lo creas – repuso James ampliando la sonrisa.
-Eres un…
-¿Guapo y talentoso Gryffindor con el que quieres pasar el resto de tu vida? – propuso.
-Desagradable, prepotente e insufrible.
-No está mal – se encogió de hombros y después, tomándola de la mano comenzó a caminar – tengo hambre, vamos querida Lils pelirroja novia mía.
-No soy tu novia – repuso ella apretando los dientes e intentando en vano soltar su mano.
La gente a su alrededor seguía aplaudiendo y felicitándolos al pasar.
/
Para el día de navidad, Lily no podía seguir negando el hecho de que formalmente era novia de James Potter, lo intentó y fracasó.
El profesor Slughorn brincaba cada vez que los veía y la profesora McGonagall sonreía discretamente cuando pasaban discutiendo a su lado.
El adornado castillo no había logrado alegrarla cuando cayó en la cruda realidad de su relación y mucho menos cuando pasaba bajo un muérdago.
-Lily, cariño – soltó James con voz melosa, la que ella más odiaba – ¿dónde te escondiste? Estuve buscándote cielito.
-Deja de hacer eso – rugió ella.
-De acuerdo – accedió y optó su voz normal.
Caminaron en silencio durante un largo rato, uno al lado del otro.
-¿Y bien, qué quieres? – le preguntó la pelirroja.
-O sí – repuso el chico sonriendo – ¿Qué opinas de Edward?
-¿Cuál Edward? – repuso ella entrecerrando los ojos – no conozco a ningún Edward.
-Me refiero al nombre.
-¿Al nombre?, ¿porqué lo preguntas?
-Para nuestro hijo, por supuesto – dijo el chico como si fuera lo más obvio del mundo – Edward James Potter, no suena mal.
-¿Cuál hijo? – soltó ella escandalizada – no voy a tener ningún hijo contigo.
-O vamos, paulatinamente pasará – dijo él divertido – ¿te gusta el nombre?
-No – casi gritó – olvídalo.
Llegaron al gran comedor, pocos alumnos quedaban ahí, por supuesto los cuatro merodeadores y algunos profesores.
-Lo supuse, ¿y Elswyth?
-¿Elswyth? – repitió ella – ningún hijo mío se llamará Elswyth.
Algunas carcajadas a su alrededor le hicieron caer en cuenta de que había gritado eso último.
-¿Loki, Robert, Oscar, James-James? – la chica lo vio feo – bueno, propón algo.
-¿Por qué solo nombres de niño? – dijo de pronto.
-Si es niña se llamará Nicole – respondió James inmediatamente.
-Estás loco – sentenció la chica.
Sirius, Remus y Peter se habían quedado con sus cubiertos a mitad de camino observándolos discutir, se les hacía tanto divertido como horrorizaba. Por un lado era interesantísimo presenciar su tema de conversación, por otro lado, no deseaban estar ahí cuando se agotara la paciencia de Lily. Un arma de doble filo.
Pronto la parejita comenzó a ser el centro de atención de todos, todos los presentes, incluyendo a Dumbledore.
-¿Qué les parece Sirius? – propuso Black en un susurro.
-¿Sirius James Potter? – preguntó James – acaso estás loco, ese nombre no mola.
-Y David – gritó un ravenclaw.
-Mejor Rocco – dijo un Hufflepuff.
-Albert.
-Jason.
-Tom.
-Andrew.
A Lily le ardían las orejas de la pena y no sabía dónde esconderse. James negaba o encogía los hombros a cada propuesta.
-Yo propongo Albus – repuso el director levantando la mano.
/
-Vamos Lily, no te enojes así – le pidió James – solo intentaban aconsejarnos.
Desde que salieron del gran comedor, Lily le había impuesto la ley del hielo a casi la mayoría de los presentes. Ni siquiera la sala común logró apaciguarla.
-Cierra la boca – no era una petición.
James decidió obedecer sin rechistar y aún que a ellos no se lo habían pedido, tanto Sirius, como Remus y Peter acataron la orden.
Los Gryffindor restantes decidieron irse temprano a la cama, mejor dormir a seguir soportando el momento de silencio de los merodeadores (que en ese estado no eran divertidos).
-Harry – dijo Lily de pronto.
-Soy James – repuso el chico.
-Me gusta el nombre de Harry – aclaró antes de ponerse en pie e irse directo a su habitación.
-Harry James Potter – dijo el chico – nada mal.
Sus tres amigos estaban con la boca abierta.
/
-Lily, amorcito – canturreó James alcanzándola en el pasillo.
-¿Qué es lo que quieres? – se notaba que seguía molesta.
-¿Uno no puede ir con su linda novia a desayunar? – preguntó fingiendo molestia.
-O por favor, solo quieres fastidiar – repuso la chica – vete.
-No seas así pelirroja – el chico tomó su mano.
-No estoy de humor – soltó su mano y enseguida, el chico rodeó su cuello con el brazo – dije que no estoy de humor.
-amorcito – reprochó James haciendo un esfuerzo por mantener su agarre.
-Deja de decirme así – le pidió-gritó – aún no sé como haré para ver a Dumbledore después de lo de ayer.
-Descuida, de seguro ya lo olvidó – repuso él.
-Es un genio, él no olvida nada.
-Gran cosa. A lo sumo tendremos que ponerle Albus a nuestro hijo.
-James.
-Exacto, Albus James.
-… – quiso gritar y se limitó a contar – Escucha James, no presiones quieres.
-¿Eh?
-Apenas estoy aceptando nuestra relación, o lo que sea que esto sea – agregó – y ya estas pensando en nombres de bebé, ¿acaso estás loco?
Potter lo pensó detenidamente y se sintió estúpido.
-Lo siento.
-Está bien – dijo después de soltar un suspiro.
-Ok – James se repuso rápido, tomó la mano de la chica y siguió su camino.
-Tengo un mal presentimiento de todo esto – dijo la pelirroja más para sí.
-Mira, muérdago – gritó James y de inmediato corrió hasta ponerse bajo él.
¿FIN?
Perdonen la demora :P
Espero que el fic les haya gustado, a mi me gustó escribirlo.
Dejen sus reviews y nos vemos en la próxima OK?
Adiosin
XD
