Capítulo 3:
(KAY)
Un molesto repetitivo sonido me hace abrir los ojos. Un techo de mármol, vidrieras azules… No fue un sueño, sigo aquí, sigo en Claire's Powers. No puedo evitar sentirme feliz y sonreírme.
Un mar de carcajadas estalla a mi izquierda. Levi, la propietaria, me acaba de estampar su almohada en la cara. Se la devuelvo, pero la alcanza sin esfuerzo alguno. Entonces se pone seria de repente.
-¡No sonrías! –exige seria con su cabello bicolor –rubio trigo con mechas castañas- muy despeinado y ojos cansados- Son las seis y media de la mañana, tenemos clases y en la cafetería hoy sirven un menú de asco. Así que no sonrías, te lo prohíbo.
Empiezo a reírme y salgo de la cama para ir a ducharme. Nos conocimos ayer, pero con ella me siento como si nos conociéramos de toda la vida. Tiene una especie de aura que desprende confianza, no sé cómo expresarlo. Nos quedamos hasta más de medianoche hablando de cosas puntuales que nos habían pasado. Eso sí, ella no tocó mi pasado, ni me preguntó ninguno de mis motivos por los que yo había decido huir, cosa que agradezco, así que aun teniendo algo de curiosidad por como ella y Macc acabaron siendo hermanastros, tampoco pregunté. Pese al sonido del agua y estar medio absorta en mis pensamientos, oigo como des de la habitación, grita que irá a comprarnos algo para desayunar, porque si salgo formaré mucho escándalo. Termino mi ducha de agua bien caliente y cuando empiezo a secarme el pelo, oigo voces en el otro lado de la puerta. Me lio a lo cutre una toalla en la cabeza y me encuentro con Macc y Levi sirviendo el desayuno. Un termo con café, otro con leche, zumo, manzanas, bollos de chocolate, cereales… Un banquete de buena mañana.
-Buenos días. ¿Quieres café?
Asiento y le correspondo el saludo, no me esperaba que fuera él la verdad. Nos quedamos mirando y me pierdo en sus ojos. Algo me pasa cuando estoy con él. Espera… Oh dios, ¡aun llevo la toalla en la cabeza! La deslizo hasta los hombros y me seco las puntas para disimular un poco. Me pilló… se está riendo. Arg, mierda.
-Me he encontrado con Macc en la cafetería y le he ofrecido desayunar con nosotras –explica mientras coloca servilletas-, ¿te importa?
-No –balbuceo todavía ligeramente sorprendida-. Un momento, voy a dejar la toalla.
Cuelgo la toalla de la ducha y rápidamente me peino. No dejo de repetirme "Mierda, mierda, mierda…" hasta que me doy cuenta de que lo que hago no tiene sentido. ¿Por qué lo hago? ¡Ni que me gustara! Solo lo encuentro guapo, inteligente, comprensivo… nada del otro mundo. Con ese pensamiento de la cabeza, vuelvo a la habitación y me siento en la silla, algo enfadada conmigo misma. Macc ya me ha servido una buena taza de café con leche y aparte, cojo una manzana.
-¿Puedes desayunar con tus alumnas? ¿No es demostrar preferencia? –pregunto curiosa. Necesito saber si hoy ha sido un día puntual o debo acostumbrarme a verle cada mañana. Tampoco es muy importante, pero más vale prevenir que curar…
-Tienes razón, pero digamos que Levi es VIP, por lo de ser mi hermanastra –explica dándole un mordisco a su bollo.
-Nadie piensa mal, y dudo que lo hagan aunque estés tú –comenta despreocupada. Hace una pausa para dar un sorbo al zumo y sigue- Así que acostúmbrate a que te sorprenda alguna que otra mañana.
Después de confirmar mi duda, desayunamos tranquilos. Macc me agarra del brazo a la que Levi va al baño.
-Oye, tengo que decirte una cosa.
Me pongo nerviosa aunque sepa que no se trata de nada de lo que me gustaría. O sea, no. No me gustaría. Solo… Bueno que me entran los nervios.
(MACC)
Noto que Kay se pone un poco nerviosa. Y yo me pongo nervioso solo de pensar que ella lo está. Hay una pausa algo pesada, y rompo el hielo.
-Ayer por la noche conseguí contactar con el director –explico centrándome en el principal punto de la conversación-. Ha permitido que te quedes, pero hablará con tus padres.
Ella se abalanza sobre mí y me lo agradece una y otra vez. Levi sale del lavabo y se desconcierta al vernos así. Kay le abraza a ella también y le explica el motivo de su felicidad. Ambas empiezan a dar saltitos sobre el mármol blanco. Me alegro por Levi, ya que le cuesta hacer amigos por su situación familiar.
(KAY)
Me abruma la felicidad cuando Macc me dice que me puedo quedar. Mis padres no estarán de acuerdo, pero sé que me quedaré. Estoy a muchísimos pasos más cerca de mi sueño.
Salimos de la habitación para ir a clases pero de repente nos paramos delante del despacho de Macc.
-Tú y yo nos quedamos aquí –dice Macc abriendo la puerta-.
-¡Que te vaya bien el examen Kay! –exclama Levi con una sonrisa, y se va corriendo por el pasillo con su energía.
-Examen, ¿¡Qué examen! –pregunto atemorizada-. ¡Sí no sé nada!
Sin decir nada, Macc me empuja hacia dentro y me presta su butaca.
-Tú la necesitas mi butaca más que yo –ríe dándome dos hojas grapadas-. En este internado hay tres niveles según tus conocimientos. Novato; normalmente son los de recién llegados como tú o gente que tiene muy poco control de sus poderes, ellos tienen clases de repaso por la tarde. Avanzado, este es el nivel intermedio; no eres el mejor, pero tienes un buen entendimiento de magia y unas notas regularmente buenas. Y el último, experto; conoces todo sobre la mágica y lo que tenga relación. Obviamente controlas tus poderes, aparte de sacar notas excelentes.
Me desea suerte y tan tranquilo, coge un libro de encima del escritorio y empieza a leerlo.
Hago un intento por relajarme y me leo las preguntas. Para mi sorpresa, las veo todas fáciles. La primera hoja, son preguntas sobre varias materias, biología, física, historia… La segunda es sobre seres mágicos, y curiosidades sobre los dones. Creo que me lo sé todo. ¿No puede ser, no? Es decir, mis padres siempre se han opuesto rotundamente a cualquier información, charla o demostración de mis poderes, y eso no ha impedido que yo me haya informado por mi cuenta, pero me sigue pareciendo demasiado fácil.
-¡Kay! –Macc llama mi atención- Despierta, escribe algo. Puede que no sepas hacer la segundo hoja pero la primera deberías.
-Sí, sí sé hacerla –afirmo releyéndomelo para empezar a poner algo-. Tan solo estaba pensando que poner exactamente.
-Tienes una hora, así que apúrate.
Asiento suavemente con la cabeza y me concentro en el examen. Contesto absolutamente todas las preguntas de la mejor manera posible. Me sobran diez minutos que Macc aprovecha para corregir.
-Vaya, creo que no volveré a cuestionarte cuando digas que estas pensando, tienes un diez de diez de la primera parte. ¿A qué instituto ibas? ¿A un privado?
-No. Tenía un tutor que venía a mi casa; nunca he ido al instituto ni al colegio.
Macc se impresiona un poco. Sigue corrigiéndome la segunda parte, mirando mi examen como si fuera una especie de pergamino con jeroglíficos.
-¿De dónde has sacado esta información? ¿Te la enseñaba tu tutor?
Río ante la idea, cualquier cosa relacionada con la magia en mi casa no es bien recibida.
-¡Claro que no! –exclamo dándole a entender que eso es imposible- ¿Sabes eso que se dice? Eso de que como más te prohíben algo, más ganas tienes de hacerlo. Pues eso me paso a mí. Me compre un baúl con un compartimento oculto que me costó un ojo de la cara, y en él guardaba libros que cogía prestados de la biblioteca o que compraba en librerías especializadas. Un libro concretamente me costó más dinero incluso que el propio baúl. Toda esa información es mucho dinero.
-Kay, tienes un nueve coma ocho de diez. Nunca antes ha habido una nota como así en este lugar. Nunca. Solo te has equivocado en el color de unos bichos.
-¿En el de los dragones subterráneos verdad? ¡Lo sabía! Sabía que debería haber puesto ocres…
-¡Has sacado la nota más alta de todos los alumnos de este sitio! Depende de la prueba física que te haré esta tarde de que seas experta o avanzada. Tengo que hablar con el director ahora mismo, un momento.
Macc se va como si sacar un nueve coma ocho fuera imposible, ¡pero si no es nada! Podría a ver sido un diez… ¡por un color! No es que me queje, estoy contentísima con mi nota, pero tiendo a ser muy competitiva conmigo misma, siempre intento superarme.
(MACC)
Es simplemente imposible. Una persona que nunca antes ha ido a un instituto de magia no puede sacar la nota más alta de toda la historia. Incluso ha escrito información que la mayoría de expertos no saben. La nota más alta vista en este examen ha sido de un ocho coma nueve, proveniente de un alumno que ya debe estar muerto y la segunda, un ocho coma setenta y cinco de Levi. No puede ser.
Marco los números velozmente. Espero, espero, espero, sigo esperando… "Cógelo, cógelo…" pienso ansioso.
Una mano toca mi hombro derecho.
-.-.-
¿Quién será? O.O ¡Pues otro personaje clave, eso está garantizado! Además causará un gran impacto en Kay…
Espero que la historia en general os vaya gustando, ¡Y ya sabéis! Como siempre, espero reviews! :D
