Bueno me tarde una eternidad esperando que solucionaran el problema, al fin pude publicar... disculpen la tardanza...
Espero les guste...
¿Tengo opción?
El sol salía imponente en el horizonte reflejándose sutilmente en el lago. Meses atrás a Rose le habría parecido la imagen más hermosa que podía ver. Pero ahora todo carecía de color en su vida, no tenía ánimos de nada. Su familia y amigos le habían hecho mucho daño, se dejaron guiar por las mentiras de un chico que odiaban llegando al punto de casi matarla.
-Señorita Weasley, le agradezco guarde reposo. Usted aun esta débil –indicó la enfermera Jensen. –Miré, ni ha tocado el desayuno.
Rose solo se limitó a volver a su cama, nada la haría sentir mejor ni olvidar el dolor que sentía en esos momentos. Una vez acostada intento dormir, pero al cerrar los ojos veía todo color rojo, sentía la sangre correr por sus piernas y el dolor punzante en su vientre. Automáticamente se abrazó a si misma buscando calor ya que sentía todo su cuerpo frio, vacio y sin vida.
Cuando cumplió 11 años se sintió tan emocionada al recibir la carta de Hogwarts, de seguro sería una Gryffindor como su madre y conocería amigos tan espectaculares como los que solía contarle antes de dormir. Pero nada de eso se comparaba con el día que la nombraron Gryffindor.
Sus primos estaban felices por ello, la recibían con abrazos y le decían lo orgullosos que estaban de ella y Rose se sintió especial por ello. Sus primos habían olvidado la decepción que sintieron cuando Albus entro a Slytherin. Luego con el pasar de los años volvieron a ser una familia unida, ya no les importaba que Albus fuera una serpiente, eran familia y debían apoyarse.
Todo era perfecto en su vida, solo faltaba una cosa y eso era amor. Rose tenía varios meses ilusionada por un chico de su clase, su nombre era John Maxwell. Era un chico hermoso, su cabello negro caía rebelde sobre sus ojos azules. Era de piel pálida y algo flaco, pero para Rose era perfecto. El día que le pidió ser su novia la había hecho tan feliz, eso sucedió para su tercer año.
Rose abrió los ojos y sonrió con amargura, "Que tonta fui" pensó derramando unas cuantas lagrimas. Su vida no era para nada perfecta, sus padres le dieron la espalda en el momento más importante de su vida y cuando más los necesitaba.
Ron Weasley caminaba hecho una fiera de un lado al otro, maldecía y gruñía cada vez que se le presentaba una oportunidad. De un momento a otro se detuvo y fijo su mirada en su hija que lloraba desoladamente.
-Las lágrimas no harán que tú y ese… -el pelirrojo gruñó con ira. –No te diré que lo abortes porque no soy un asesino. Lo tendrás y lo darás en adopción.
-Papá, no puedes… -Ron no permitió que terminara ya que su mano cubrió toda su cara. Rose cayó al suelo por el impacto.
-Ron, ya basta nada lograras con pegarle –intervino Hermione molesta. –Ya arruino su vida de todas formas.
Rose abrió los ojos como platos al escuchar esas palabras, ¿había arruinado su vida? Pero un bebe es lo más hermoso que puede ocurrir, ¿no?
-Estas castigada para siempre, te quedaras para navidad en Hogwarts y no saldrás al pueblo los días de visita –sentenció su madre.
Al principió pensó que tenían razón, que se había equivocado pero nunca imagino que pudieran llegar a tales extremos. ¿Quitarle las salidas? ¿Prohibirle pasar con su familia las navidades? Era una locura, pero estaba equivocada lo peor estaba por llegar ya que sus primos estaban molestos y decepcionados.
La primera broma fue la mañana del 7 de noviembre, James había planificado la broma del año y quien más que su primita para lograrlo. Esa mañana Rose llegó al gran comedor como todos los días, solo que desde su confesión siempre estaba sola. Tomó una pequeña porción de fruta y jugo de naranja, se lo llevó a la boca para tomar un poco e inmediatamente lo escupió.
En el vaso había varios insectos muertos, ella nunca había adquirido ese miedo por ellos pero ese era el límite. Empezó a gritar horrorizada mientras escuchaba las risas de sus primos y de su hermano. En ese momento debió reaccionar, pero no lo hizo. Pensó que cada una de esas bromas pesadas se las merecía por ser una mala persona.
-Buenos días… -la voz de Malfoy la saco de sus pensamientos, sin embargo no parecía alterada por su repentina llegada.
-Hola…
-¿Cómo… te sientes? –preguntó cohibido.
-¿Cómo debería estar? –se sintió estúpido al recibir esa respuesta, ¿Cómo podía preguntar eso?
Scorpius guardo silencio y se sentó con la mirada gacha, Rose lo observó de reojo y le intrigó la sonrisa que había dibujado en sus labios. Sin embargo, lo que pensaba era todo menos lo que ella imaginó. Scorpius recordaba el secreto que había guardado desde que llegó a Hogwarts y la vio, solo su mejor amigo sabía la verdad.
Subió la mirada para encontrarse con la de ella, sus ojos ya no brillaban, se podría decir que carecían de emoción alguna. Sintió un nudo en la boca del estomago y un dolor molesto en su pecho, le dolía verla sufrir. Él se había enamorado de Rose Weasley desde el primer momento que la vio, habían hablado muchas veces gracias a su compañero de cuarto Albus. Pero todo cambio cuando se enteraron del pasado de su padre, Draco Malfoy.
Albus Potter le había atacado, lo había pisoteado y aun lo hacía con la escusa de "Te lo mereces por ser hijo de un mortifago" desde ese día él había cambiado, todos habían cambiado. Sin embargo, el amor que sentía por la pelirroja nunca menguó, siempre quedó allí escondido y sin intenciones de salir. Su mundo se destrozó por completo cuando ella se emparejo con ese niñato de Maxwell, por eso decidió que ella no se merecía ni sus insultos.
Pero el día anterior había sido uno de los más aterradores de toda su vida, vio miedo y preocupación por esa criatura que llevaba en su vientre. Él podía reconocer en cualquier mujer esa aura materna. Era obvio, tenía una madre y ella iba a tener un bebé, su hermana. Scorpius podía ver en su mamá ese brillo especial y la preocupación que vio en Rose todos esos días antes del accidente.
El rubio aparto la mirada y se concentro en un punto específico del piso. Su piel se erizó al recordar el grito de la pelirroja y las suplicas para salvar a su bebé.
-¿Por qué? –Rose rompió el silencio que ambos habían creado.
-Explícate –se limitó a responder.
-¿Por qué interferiste ayer? No debo importarte, no debo importarle a nadie –susurró sin emoción.
-Te equivocas… -respondió sintiendo cada vez imposible respirar.
-De todas formas gracias por intentarlo –Scorpius la miro a los ojos mostrando confusión. –Gracias por intentar salvarnos.
-Vi en tus ojos ese brillo que solo una madre puede tener –dijo sin mirarla a los ojos, temía que su respuesta fuera dolorosa para ella.
-Gracias… -Scorpius se sintió molesto, ¿Por qué rayos le daba las gracias?
-¿Por qué me agradeces, Weasley? me confundes –espetó con desesperación.
-Por ser la única persona en creerme… creo que te juzgue mal –la pelirroja intento esbozar una sonrisa sin mucho éxito.
De pronto Scorpius fue consciente de la bandeja de comida que estaba en la mesita de noche.
-¿No comerás?
-No tengo hambre –dijo encogiéndose de hombros.
Scorpius suspiró y negó lentamente con la cabeza.
-Eres cabeza dura… hagamos un trato –la pelirroja lo miro, de pronto estaba interesada en lo que su nuevo "amigo" le iba a proponer.
-Si no comes yo… simplemente no comeré y moriré de hambre por ti –Rose lo miró horrorizada, luego frunció el ceño.
-Estás loco, Malfoy… -susurró con sorna. –Un paso a la vez… dame una manzana –le indicó molesta y él sonrió triunfante.
-Está bien, comeremos lo mismo –hizo un hechizo para duplicar la manzana y le ofreció una. Minutos después Rose ya había terminado con ella y él por igual. –Vendré por ti a la hora del almuerzo, ¿me esperas?
-¿Tengo opción? –el rubio negó con una sonrisa picara en el rostro. –Está bien, te esperaré.
La enfermera Jensen observaba todo desde una esquina sorprendida de cómo ese chico influía tanto en ella. Scorpius Malfoy le haría bien de eso no cabía duda.
Gracias a todos por tomarse tu tiempo y leer, en especial a:
Alfy-Malfoy, Adriana Potter Weasley, Princessmalfoy10, saritadinamita19, Kabegami, lizzie rodriguez, alastor82 y a todos los que no he nombrado :) besos
