Capítulo 5: el primer día
(KAY)
Entro en el aula, la que como me esperaba, sigue la temática del lugar, toda blanca e iluminada. Hay cuatro filas con cuatro asientos en cada una de ellas, dieciséis asientos en total. La que filera está más cerca de la pizarra –y de Macc- está ocupada por cuatro chicas que se las dan de listas, las demás son normales y mixtas. Levi me sonríe y se va a su asiento, cuyo está en la última fila. Yo en cambio, tal y como Macc me pide me acerco a su mesa. Al mirarle a los ojos, empiezo a pensar en cómo explicarle lo que pasó antes si ni siquiera sé porqué lloré exactamente. Vuelvo a centrar mi mente y pensamientos en que es mi primer día de clases en lo que vendría a ser un instituto de verdad, y me atrevo a dirigir la mirada y a sonreír a prácticamente cada uno de los alumnos sentado en el aula. Algunos tan solo observan, otros chismorrean con el de al lado, y otros me sonríen. Macc suspira y se levanta de su asiento.
-Chicos, esta es Kay Moone –me mira primero mí con una sonrisa, y después a ellos-. Viene de Imaria, nunca antes a estado en instituto, por favor, hacedle la vida fácil.
Entre los murmullos que despierta el comentario, me señala el único pupitre vacío del aula algo titubeante, como si no acabara de convencerle. Sin hacer mucho caso, me dirijo hacia mi nuevo asiento, riéndome por dentro al ver el giro de cuello en todos que provoca mi movimiento.
Miro a Levi desde mi asiento y me sonríe. Gesticula algo con la boca pero no logro entender que. Macc carraspea y ambas nos giramos.
-Abrid el libro en la página doce –dice Macc mientras apunta una serie de cosas en la pizarra.
Se oye un sonido a conjunto cuando todos empiezan a buscar la hoja nombrada. ¿Qué debo hacer yo? Sin libros y sin nada…
-¡Hey! –me susurra el chico de cabello azabache sentado al lado de mi pupitre- Si no tienes libro, podemos compartirlo.
Sus ojos color miel de romero contrastan con su pelo de una manera atrayente. Eso sin sumar su piel morena y su bonita sonrisa. También he tenido suerte con mi compañero de mesa.
-Sí por favor –susurro de vuelta.
-¡Profe! –exclama en voz alta- Kay no tiene libros, ¿te importa si junto mi mesa con la suya y compartimos?
Con algo de odio en sus ojos de lago adentro, Macc asiente, pide silencio y sigue con sus clases.
-Soy Ales –menciona acercando su mesa a la mía-. Mucho gusto Kay.
-Igualmente –contesto devolviéndole la sonrisa.
Leo por encima el texto de la página que Macc está explicando. Suspiro, yo ya he me he aprendido todo eso. Me fijo en Macc y escucho lo que dice. Suena mucho mejor saliendo de su boca, pero me sigue pareciendo un poco pérdida de tiempo. Pese a que pide coger apuntes y pone un par de ejercicios, paso de hacerlos, cosa que llama la atención de Ales.
-Deberías tomar apuntes –opina sacando un bolígrafo negro de su estuche.
-Tú tampoco los estás tomando –observo yo-. Llevas toda la clase mirándome.
El ríe y me muestra su cuaderno. Hay un dibujo precioso en blanco y negro de una chica de perfil, con mirada clara torcida hacia el que la observa. Soy yo. Sonrío complacida, la verdad es que me encanta.
-Es precioso –le aseguro aún sin dejar de mirarlo-.
-Eres todavía más guapa en la realidad, he de mejorarlo –dice con una sonrisa.
Sonrío tímida sin despegar la mirada del dibujo. Seguimos hablando sobre su hermoso e increíble talento, y me pregunta por los míos.
-Se me da muy bien cantar –le contesto-. Digamos que no puedo evitarlo, es uno de mis dones después de todo.
-Una sirena –afirma él convencido-. Eres una sirena, ¿verdad? Me lo he imaginado por tus ojos, muchas los tienen de tu color.
¿Cómo sabía eso? No demuestra un gran interés por las clases, ¿A caso más listo de lo que parece? Sea como sea, sus conocimientos llaman mi atención.
-¿Qué don tienes tú, Ales? –pregunto indiscreta.
-La curiosidad mató al gato –dice malicioso. Al ver mi expresión de "No me tomes el pelo" ríe y cede-. La fuerza, ese es mi don.
Nada más decir eso, un fuerte ruido llama la atención de todos nosotros. Un hombre vestido de negro, con un posado serio, firme y algo siniestro se acerca a Macc, le dice algo entre susurros, luego dirige su mirada hacia nosotros y rápidamente Ales, Levi y otros dos alumnos se levantan de sus asientos.
-Quédate el libro Kay y usa mis cosas si quieres –balbucea rapidísimo-. Quedamos a las cinco en la cafetería y me lo devuelves.
Me guiña un ojo y se va a la velocidad de la luz. ¿A que ha venido eso y quién es ese tío? Levi se ha ido corriendo también. Me quedo un tanto sorprendida, y aburrida ahora que Ales no está.
El resto de la mañana transcurre lenta, eterna. Pero mis ánimos no cesan, porque el simple hecho de pasear por uno de los pasillos, para mí es como un milagro. Cuando se acaban las clases de la mañana, para mi sorpresa, una avalancha de gente se abalanza sobre mí. Distingo a las tres de la primera fila –la otra abandonó el aula con el "hombre de negro"-, y a gente que antes no estaba en el aula y supongo que será de otra.
-Hola Kay –me saludo un chico con su pelo rubio bañado en gomina, sus amigos se ríen detrás de él y le animan con palmaditas en la espalda-. No sabes qué alegría eres para la vista aquí, ¡bueno en cualquier parte! Quizás me la podrías alegrar también los fines de semana…
Río ante el comentario, pero una de las chicas le empuja.
-¿Qué crees que haces? –le pregunta ella.
-No te enfades, era solo una broma.
-No me ha sonado a tal cosa –protesta dándole otro empujón.
Salen por la puerta discutiendo. No entiendo muy bien la situación, pero supongo que hay algo entre esos dos y son simples celos. Los demás chicos me saludan, me piden el móvil y se lo apuntan a toda prisa. Se van todos despidiéndose con una sonrisa en la cara. Todo el mundo me parece muy simpático, hasta que las niñatas de primera fila deciden joderme el día. Dos de ellas se acercan a mí, colocándose enfrente mío, la tercera, se sienta encima de una mesa bebiendo una botella de agua mineral, manteniéndose alejada.
-Ni se te ocurra dirigir la palabra a Ales –exige una de ellas-.
Me levanto de mi asiento, como soy bastante más alta, lo aprovecho para imponerle un poco.
-¿Y debería hacerte caso porqué…?
-Porqué le gusta a Vanesa.
"Y a mí que me importa" pienso desdeñosa. Recojo los libros y el material que Ales me ha dejado. Y me dirijo hacia la puerta, donde veo una sombra. ¿Alguien está escuchando nuestra conversación?
Otra de sus amigas, esta ya de mi altura, se planta en mi camino, indicándome así que no voy a salir hasta que el tema esté zanjado. Zanjémoslo rápido por favor.
-Para empezar, ni siquiera sé quien es Vanesa –suelto cansada-. Y para acabar, me da igual que le guste, no tengo la culpa de sentarme a su lado. Si tanto le gusta que se lo diga a él, no perdáis el tiempo conmigo.
La bajita, coge la botella de agua que su amiga estaba bebiendo y me la lanza, dejándome empapada antes de que pueda reaccionar. Noto mis piernas pesadas y frío en mi pecho y torso. A la que me doy cuenta, ya estoy cayéndome al suelo y mis piernas se han transformado en una grisácea cola de pez. Mierda, ahora sí que me he enfadado.
(MACC)
Una chica pelirroja viene corriendo en mi dirección interrumpiendo con sus jadeos y su acelerada respiración mi conversación con Mika.
-¡Profesor! –exclama con ojos aterrados- Las amigas de Vanesa se han peleando con Kay. Le han tirado agua y se ha transformado en sirena. Ellas salieron corriendo…
-¿¡Cómo! –chillo en mitad de la cafetería- ¿Dónde está? ¿Dónde ha ocurrido? ¡Kate!
-En nuestra aula –suelta rápidamente al sentirse presionada-.
Mika, Kate y yo salimos corriendo de la cafetería hacía el aula. Al llegar, nos encontramos con un bello ser está tumbado bocabajo, tiene su cabeza apoyada en sus brazos, su torso desnudo escondido entre su oscuro cabello, su cola que al igual que sus ojos es de diamantes, está alzada, moviéndose hacia arriba y hacia abajo lentamente. Sus ojos nos buscan y nos encuentra.
-¡Ayuda! –pide arrastrándose por el suelo-. No puedo levantarme.
-No te preocupes, Kay –dice Mika corriendo hacia ella-. ¿Estás bien? Macc vete a por toallas. ¡Corre!
Me desencanto, bajo a primera planta, cojo tantas toallas como mis manos me lo permiten del la lavandería, y vuelvo a subir tan rápido como puedo. Cuando llego ya han conseguido sentar a Kay en una silla, les doy las toallas a Mika y a Kate y le cubren todo el cuerpo con ellas, tapando sus sienes desnudas. Ay Macc, cálmate. Mika empieza a secarle la cola, que para mis ojos ya está seca, y Kate le ayuda a secarse el torso y el pelo.
-No me dieron a la cola con el agua, solo en el brazo y barriga –dice viendo los empeños de Mika por secar algo que ya lo está.
En pocos segundos, las piernas de Kay vuelven a ser piernas con pantalones incluidos y la camiseta lavanda que llevaba puesto sustituye su piel antes desnuda. Todos suspiramos al unísono.
-Muchas gracias.
-¿Porqué se peleaban contigo? –pregunto yo, ya sabiendo la respuesta.
-Por Ales –explica indiferente, mientras recoge las cosas del suelo y las deja en su pupitre.
Por Ales, todas las chicas se pelean por ese memo chulito. Sinceramente, me da rabia que Kay sea una de ellas nada más llegar. Tengo que cambiarla de sitio… No para alejarla de Ales, claro que no; que tontería. Solo para que no se metan más con ella por su culpa. A mí que se llevan bien me da igual. Completamente igual…
-¿No puedes controlar tu transformación? –pregunta ahora Mika, doblando las toallas.
-No. Es decir, puedo, pero tengo que estar mentalmente preparada. Si es de repente, como lo sucedido ahora mismo, no puedo concentrarme tan rápido como para frenarlo.
-¿Qué hay sobre la electricidad o las tormentas? –sigue sentándose en el pupitre de al lado.
-Puedo controlar cosas pequeñas –suspira-. Petar bombillas, dar un pequeño calambrazo a otro, y puedo crear una pequeña tormenta si es poca distancia. Nada como hacer que caigan rayos del cielo.
Así que eso es lo que le falla a Kay, el control de sus poderes. Entonces, la apariencia del director nos sorprende a todos. Con su calma e indiferencia dice:
-Kay Moone –una pausa que crea suspense en el ambiente-. Estás en nivel experto. Ven a mi despacho a las siete.
Todos nos miramos sin decir nada, simplemente no hacemos nada, no sabemos cómo reaccionar. ¿Acababa de ver lo ocurrido Griffin? Si es así, no entiendo el porqué permite estar en un puesto tan importante y a la vez peligroso a Kay, que apenas tiene experiencia.
-.-.-
Ha aparecido otro personaje importante, Ales ¿Quién será el amor prohibido de Kay? *_* En el siguiente, os enteraréis de los dones de Levi y de otros personajes! Además de que tienen de especial los que están en nivel experto… Jujujuju…
¡Vamos gente, aún espero mis revieeeeews!
P.D: Actualización de mi perfil, a los interesado en saber un poquito sobre mí, ya sabéis. ¡Un clic! ¡Gracias, en serio! :D
