Hola!!!! Siento mucho la demora del capitulo pero he tenido algo de trabajo y no he podido escribir hasta ahora.... si tienen que echarle a alguien la culpa que sea Ivan (lo siento cariño) pero no me ha dejado tiempo libre jejeje. En fin espero les guste como ha quedado este cuarto capitulo. Marina, amiga ya sabes que este capitulo va con mucho cariño, gracias tambien a todos los que me han dejado un review en verdad son fabulosos. Gracias a todos.

Yukari

Por Amy Black

Capitulo 4 "Shikamaru & Temari"

***

Soy la cobarde No. 1

Pero que puedo hacer…

Solo huir para salvar mi vida…

Tengo miedo de los monstruos

Que asechan en la oscuridad,

De estar sola,

Sin mi papá…

¿Es que nadie vendrá?

Yukari temblaba bajo la cama, estaba asustada. Había sido despertada violentamente, unos estallidos ensordecedores hicieron que la casa temblara. Gritos y la repentina luz naranja la hicieron despertar.

- ¿Qué pasa? – se preguntó Yukari abrazándose así misma.

La puerta se abrió de golpe, asustando aun más a la niña que de inmediato se llevo sus manos a la boca. Vio solo unos pies, era un hombre lo supo por su tono de voz.

- Esta es la ultima habitación, la mocosa debe estar aquí.

Seguía temblando, de sus ojos lágrimas salían y aquel hombre seguía revisando la habitación. Su pequeño corazón latía con extremada fuerza y sentía que saldría de su pecho en cualquier momento.

- Shikaku san, papito… - murmuró Yukari temerosa.

Tras cinco angustiantes minutos, finalmente la pequeña creyó poder respirar con tranquilidad. Aquel sujeto parecía haberse marchado, pero en cuanto un suspiro de alivio escapo de sus labios un fuerte ruido volvió a estremecerla y hacerla gritar.

La cama que había servido de su escondite, había sido levantada con brusquedad dejando a Yukari descubierta. Aterrada miro al hombre, que sonreía maliciosamente.

- Así que ahí estabas mocosa. Finalmente te he encontrado. – murmuró el ninja mientras se acercaba a la niña. – Tantos problemas nos has causado, desde el día de tu nacimiento; veo que sin duda has heredado la belleza de tu madre, sobre todo el color de tus ojos.

- ¿Conoce a mi mami? – preguntó Yukari. La curiosidad había superado su miedo.

Una explosión termino con la esperanza de Yukari por saber la respuesta. Una mujer ingreso velozmente en la habitación, que ahora comenzaba a incendiarse.

- ¡Yukari! ¿Te encuentras bien? – preguntó Akane abrazando a la niña.

- ¡Maldita mujer! Has marcado el día de tu muerte. – gritó el ninja saliendo debajo de una viga.

- No creas que por ser una mujer no podre vencerte, tú serás el que morirá. – amenazó Akane poniéndose de pie y colocando a la pequeña tras ella.

- Tengo miedo… - musitó Yukari aferrándose a la pierna de su sensei. – TENGO MUCHO MIEDO… - gritó entre lágrimas.

Muy lejos de ahí una joven pareja continuaba su viaje, visiblemente fatigados pero deseosos sin duda por llegar a su destino. El hombre avanzaba más rápido que la mujer, pero cualquier intento de él por esperarla le causaba molestia, pues odiaba que la tratasen como una mujer débil. Sin embargo algo sucedía en ese momento, una palabra llegaba a su mente como un golpe certero a su corazón.

"… MIEDO…"

- ¡Temari! – gritó Shikamaru preocupado al ver el rostro pálido de la mujer. - ¿Qué ocurre? –

- Está en problemas, tiene miedo… puedo sentirlo… Shika… - dijo Temari antes de desvanecerse. Shikamaru evito que cayera.

- ¡Temari!... ¡No puede ser!, está ardiendo en fiebre…

Sin perder un instante Shikamaru, recostó a Temari sobre el suelo e improviso un campamento. No había opciones, la Aldea de la Hoja quedaba a día y medio y su destino estaba a dos días. Debía atenderla antes de que empeorara.

Ardía en fiebre y por más que intentaba bajársela no podía y la preocupación crecía. En momentos como este, deseaba saber sobre medicina. Verla en aquellas condiciones tras años de no estar con ella, lo hacían sentirse culpable; cuantas cosas había pasado sola. Pero fue sacado abruptamente de sus pensamientos, un gritó que antes lo exasperaba ahora era un cantico salvador….

- ¡Baka… Naruto!

- Dobe… siempre tienes que ser tan molesto…

- Vamos no tienen porque molestarse. Sakura chan, Sasuke teme llevan más de tres años casados y aun no tienen hijos… Hinata chan y yo, ya trabajamos en eso y…

- Cállate Naruto… siempre tan imprudente… - añadió Sakura sonrojada y enojada. - ¿¡Shikamaru!?

- No pensé que algún día me alegría tanto de escucharlos. – dijo Shikamaru sonriendo perezosamente. – Hola, tanto tiempo sin verlos…

- ¡SHIKAMARU! – gritó Naruto abalanzándose contra su amigo.

- Veo que los años no te han hecho cambiar, viejo amigo… - sonrió Shikamaru. – Aunque noto algo diferente en ti.

- Mírame muy bien Shikamaru, porque tienes frente a ti al sexto Hokage. – presumió Naruto sonriendo.

- Me alegra mucho que hayas logrado tu sueño amigo. – Shikamaru se sentía contento por aquel encuentro pero al ver el rostro de Sakura recordó lo que antes le preocupaba. – Pero no tengo tiempo para seguir hablando, Sakura necesito tu ayuda. Temari está enferma y necesito que la ayudes…

Y sin decir más Shikamaru guió a todos a donde se encontraba Temari. Sakura de inmediato la atendió, tenía fiebre alta y comenzaba a delirar.

- No tengas miedo. Pronto estaremos contigo…

*****


Una pequeña seguía aferrada al regazo de su sensei, mientras ella intentaba huir de su agresor para ponerla a salvo. Tras haber aventado una bomba de humo, Akane había tomado a la pequeña Yukari y había huido con ella.

- Akane sensei, ¿Dónde están los otros sensei? – preguntó la pequeña preocupada.

La mirada de la joven kunoichi se ensombreció, a esas alturas ella era la única sobreviviente ó al menos eso creía.

- Debemos huir Yukari, no miremos a atrás. En poco tiempo ese ninja que irrumpió en tu habitación nos alcanzara y tendré que pelear con él. – explico Akane con seriedad y tristeza. – Durante mi pelea, debes huir lo más rápido posible, debes ir a la aldea escondida de la hoja y buscar a Nara san.

- No, Akane sensei no quiero estar sola. – sollozo Yukari aferrándose a su maestra. – Usted irá conmigo a ver a mi padre, no la dejaré…

- Basta. Yukari hace tiempo en clase explique qué hacer en una situación de peligro. Dijiste que tu deseo es volverte una kunoichi, bien pues cualquier ninja debe obedecer las órdenes de su superior.

- Entonces no quiero ser un ninja…

- ¡Yukari! Debes entender la clase de peligro, esos ninjas te buscan por algún motivo que desconozco y por protegerte han muerto todos, no dejes que su sacrificio haya sido en vano. Debes ser valiente.

- ¡Han muerto! No… no es cierto…

- ¡Maldita mujer! No iras más lejos, voy a matarte junto a esa mocosa. – dijo de pronto el ninja que antes las había atacado. – Justu de espinas sembu… - gritó y de sus manos salieron muchas espinas de chakra.

- ¡Maldición! – murmuro Akane dándose la vuelta para que la pequeña no saliera lastimada recibiendo ella todas las espinas. Un grito seco salió de su boca, la pequeña se asusto.

- ¡Akane sensei!

- Tranquila Yukari. – respondió Akane bajando a la niña. – Ahora voy a atacarlo, huye lo más lejos que puedas. Y entrega esto a Nara Shikaku y ahora mi niña se valiente, cuida tu vida y se feliz.

- Sensei, no quiero una despedida. – lloraba Yukari. – No quiero… no quiero…

- No discutiré contigo, cuando te lo indique correrás lo más rápido que puedas. Recuerda no detenerte por nada y desconfía de todos. Tu objetivo es llegar a la aldea escondida de la Hoja.

Entre sollozos y lágrimas la pequeña asintió. Akane se incorporó y tras gritar "Ahora", inicio su pelea de la cual no estaba segura de salir bien librada. La niña corrió lo más rápido que le permitieron sus pequeñas piernas; corrió por mucho tiempo y callo la mayor parte, sus rodillas estaban lastimadas, su rostro lleno de tierra y sus ojos estaban rojos de tanto llorar.

- Te mataré mujer y luego iré tras esa chiquilla. Tu sacrificio será en vano. – rio el ninja.

- Si moriré al menos me llevare una parte de ti conmigo. No te será tan fácil la pelea te lo aseguro.

Y sin más tregua la pelea inicio. Entre técnicas y kunais, la pelea fue subiendo de intensidad. La sangre corría por las heridas y las respiraciones se hicieron pesadas, pero la pelea seguía en marcha.

- Ríndete mujer y tal vez perdone tu vida.

- No lo hare. Jutsu… aro de hielo. – gritó Akane y el ninja contra el que peleaba quedaba inmovilizado. - Eso no durara mucho, tengo que darme prisa. – mordió su dedo y luego hizo un movimiento de manos, tras finalizar el movimiento toco el suelo. – Jutsu de invocación, sal de ahí Pahrous.

Un lobo gris de gran tamaño apareció. Que aulló a la mujer, Akane sonrió presintiendo que tal vez fuera la última vez que viera a su fiel amigo y este también lo presintió.

- Pahrou, viejo amigo te he invocado para alcances a un pequeña y la lleves a la aldea de la Hoja. Debes reconocerla, es Yukari; cuida de ella y amigo, fue un gusto combatir a tu lado.

Un aullido resonó en el lugar antes de que el lobo desapareciera. Una lágrima silenciosa recorrió el rostro de la kunoichi y luego frunció el seño a su enemigo.

- Gastare todo mi chakra en este último ataque, pero te derrotare. – sentenció Akane, sin sospechar lo que estaba por venir. Entonces sintió un dolor punzante en el costado derecho y comenzó a sentir que mareo.

- Eres una tonta, creías que me derrotarías tan fácil. Mujer deje que hicieras tu última jugada y gracias a ello me llevaras directo a esa mocosa. – dijo el ninja soltando retirándose de la kunoichi quien cayó en el suelo.

Yukari seguía corriendo, seguía llorando. El miedo comenzaba a entorpecer sus pasos, haciéndola caer pero la última vez había hecho que su brazo izquierdo se lastimara severamente y de su boca escapo un grito de dolor. Volvió su vista hacia su brazo lastimado, estaba cubierto de sangre un trozo de madera se había incrustado en él; había caído en la trampa de algún cazador. Intento quitar el trozo de madera pero todo resulto inútil, su fuerza no era la necesaria.

- Debo seguir huyendo… - musito Yukari con dolor.

Siguió corriendo e igual siguió cayendo. Sus pasos entorpecían cada vez más, estaba exhausta, asustada y lastimada. Justo estaba por volver a caer, cuando algo suave y peludo la detuvo su pequeño rostro sucio se sorprendido.

- ¡Pahrous san!

La llegada lobo provoco que las lagrimas volvieran a inundar el rostro de la pequeña. Tan pronto mojaron el bello pelaje gris del lobo, este giro su cabeza hacia la pequeña y comenzó a lamer su rostro.

- Lo siento, soy una total cobarde. Mientras mi sensei pelea yo estoy aquí llorando. –murmuraba Yukari intentando inútilmente detener el llanto. - Estoy segura de que Akane sensei te mando Pahrous san.

El lobo gruño con ferocidad, mostrando todos los dientes señal de que el enemigo se acercaba. Un kunai salió de entre los árboles, dando justo en el blanco, en la espalda de la niña. El lobo aulló e indico a la pequeña que subiera a su lomo, con sus últimas fuerzas Yukari subió.

Apenas Pahrous la sintió sobre de él, inicio su carrera hacia la aldea de la hoja. Su olfato le hizo saber que la pequeña estaba herida, su respiración comenzaba a dificultarse y el lobo supo que no contaba con mucho tiempo.

El ninja que había arrojado la kunai maldijo cuando el lobo inicio su partida y justo inicio el trayecto fue alcanzado por otro de sus compañeros.

- ¡Takashi senpai! Creí que había muerto tras la explosión

- Morimoto, eres un idiota si pensaste que moriría sin cumplir la misión. – dijo el ninja sonriendo con superioridad. – He logrado herir a la mocosa, aunque ha logrado escapar con la ayuda de un lobo.

- Maldita mujer, su invocación llego antes de que pudiera hacerlo.

- Descuida, el kunai que la hirió tenía un poderoso veneno. Este la atacara en 12 horas. – Takashi volvió a sonreír. – En verdad Sasori sensei era una genio.

- Pero y si logran encontrar el veneno, la mocosa podría vivir.

- Temari san, nunca dijo quien era el padre de la bastarda y ese es el único que podría salvarla. Sasori san, sabía muy bien como elaborar los mejores venenos y sobre todo que no fuera fácil eliminarlo.

*******


Habían pasado varias horas desde que Temari enfermera y para tranquilidad de Shikamaru ahora se encontraba mejor.

- Mujer problemática. – musitó Shikamaru viendo a la mujer que dormía a su lado. – Supongo que estás reuniendo fuerzas. – sabía de ante mano que en cuanto ella abriera los ojos iba a querer reanudar el viaje, sin hacer caso a las recomendaciones de Sakura.

- ¿Qué ha pasado? – murmuro Temari abriendo los ojos.

- Me alegra que despertaras. Te dio un poco de fiebre, según Sakura tus defensas bajaron drásticamente debido al estrés. – explicó Shikamaru. – Yo también deseo encontrarla pero no crees que debemos asegurarnos de estar en óptimas condiciones.

- No puedes pedirme que pierda más el tiempo. – respondió Temari mientras se incorporaba. - No sabes la angustia que invade mi corazón desde que me entere de que seguía viva, no habrá momento de calma hasta que la tenga en mis brazos. Puedes intentar comprenderme ó es demasiado problemático para ti entender mi posición de madre.

- Pero mujer, estas débil y a ese ritmo avanzaremos lento. – trato Shikamaru de hacerla entender. – Hace dos días nos encontramos con mi padre y este nos confirmo que en ese lugar hay un orfanato. Temari, los niños no se irán de la noche a la mañana y si nuestra pequeña está ahí, nos reuniremos con ella.

- No me harás cambiar de idea, prefiero avanzar despacio, pero sentir que me acerco más a ella, que esperar aquí a recuperarme y estar con angustia de saber si me necesita. – una sonrisa de decisión apareció en sus labios y Shikamaru simplemente al verla supo que no ganaría aquella discusión.

- ¡Mendokusai!... creo que he perdido mujer pero al menos me permitirás llevarte en mi espalda, no avanzaremos más rápido pero en comparación que si te dejara sola.

- Muy bien señor, no quiero ofender su lado masculino. – Temari sonrió mientras subía a la espalda de su amado.

Y el viaje se reanudo. Aunque no iban a gran velocidad, el corazón de Temari estaba lejos de sentirse más sereno algo le decía que necesitaba llegar lo antes posible. Ahora podía entender aquellos sentimientos que en el pasado oprimían su corazón, era su instinto maternal.

La fragancia masculina de su hombre, comenzaba a sedarla y conducirla a un calmado sueño. Mientras tanto Shikamaru disfrutaba de poder tenerla tan cerca, si alguien le hubiera dicho que terminaría con esa mujer no le hubiera creído y sin embargo ahora no podría vivir sin ella.

El viaje continuo sin mayor problema, al menos dos horas; de pronto la paz fue interrumpida al escuchar una explosión cercana, Shikamaru se detuvo y Temari despertó.

- Maldición, hay un enfrentamiento cercano. – anunció Shikamaru.

- No se necesita ser un genio para darse cuenta de eso.

- No empieces mujer, ¿cómo te sientes?

- Mucho mejor, puedo combatir no te preocupes. – aseguro Temari.

Un ruido los puso en alerta y unos minutos después apareció un lobo gris, cojeaba y en su lomo reposaba un ser de pequeño tamaño.

- ¡Un lobo! – dijeron Shikamaru y Temari a una voz.

El lobo se detuvo al encontrarlos y se recostó en el suelo.

- Trae una pequeña y esta herida. – dijo Temari acercándose al animal. Con sumo cuidado tomo a la niña, su rostro palideció al sentirla un tanto fría. – Shikamaru esta niña está muy herida.

- El lobo también está herido pero nada grave. – Shikamaru tras revisar al lobo se acerco a su mujer. – Esta niña está muy mal, debemos ayudarla lo antes posible.

Yukari sentía débil pero un extraño calor, la hizo abrir los ojos. Una mujer le sonrió, su rostro era dulce y sus ojos de verde precioso y de pronto vio algo más, un hombre de extraño rostro, de cabello negro la miraba con preocupación. Una sonrisa apareció en sus labios.

- Papá… por fin te encontré…

Continuara…