Hola a todos, de nuevo estoy aqui trayendoles una nueva actualización y espero que les guste.

Quiero dedicar este capitulo a mi amiga Rose Hatake que ayer fue su cumpleaños... amiguis te deseo lo mejor hoy y siempre.

A mi beta le mando un gran abrazo y gracias por toda su paciencia. A mi amiga Sabaku no Temari, tambien le agradezco su ayuda.


Yukari

Por Amy Black

Capitulo 5 "Un encuentro inesperado"

Soy una princesa,

Buscando mí reino…

Pero de pronto,

La oscuridad me atrapo...

Tengo miedo,

Entonces la luz aparece

Y veo su rostro,

He encontrado al rey.

¿Eres mi papá?

Un túnel negro y al final una calida luz. ¿Debo ir a ella?

Yukari, no sentía más dolor... era más bien miedo por estar sola en aquella oscuridad. Una voz resonó en aquella penumbra.

"... nosotros vamos a cuidarte... vas a estar bien"

Era una voz femenina, que le daba tanta tranquilidad que sentía que podía dejar atrás su miedo, era tan dulce como la más rica golosina. "Mami"

"... estas a salvo con nosotros..."

Aquella segunda voz fue masculina, tan calida que se podía sentir cobijada, tan varonil y segura que le daba tanta seguridad. "Papi"

Fueron las voces las que la motivaron a acercarse a la luz. Abrió sus ojos lentamente, la luz le lastimaba. Poco a poco fue acostumbrándose y alcanzo a ver unas siluetas.

- Shikamaru, ha vuelto en si. – Temari sonreía, habían pasado la noche en vela cuidando de ella.

- Es buena señal, aunque procura que no se mueva mucho. La herida fue algo profunda y podría abrirse de nuevo. – Shikamaru se acerco trayendo un poco de agua. Tendría sed luego de haber tenido fiebre tan alta.

Las siluetas comenzaron a volverse nítidas. Fue entonces que vio a una mujer, su sonrisa era dulce y sus ojos era color verde; pero fue el hombre quien llamo más su atención, su rostro parecía cansado, su cabello era negro estaba recogido en una coleta. Yukari sonrió al verlo.

- ¡Papá!...

Aquellas palabras sorprendieron a la pareja, tanto o más que la primera vez que la escucharon de sus labios. Pobre pequeña, escapando herida sobre el lomo de un lobo en la mitad del bosque y un Ninja siguiéndola con la intención de matarla.

- Tranquila pequeña, todo estará bien. – murmuraba Temari, tomando con una de sus manos el vaso con agua que le ofrecía Shikamaru. – Debes tener sed, toma un poco.

Ver aquella escena le resulto conmovedora a Shikamaru, fue como ver el retrato perfecto de su familia. Temari se veía tan maternal, que le parecía extraño y aquella pequeña tan frágil. Actuaban como madre e hija, ahora más que antes deseaba encontrar a su pequeña. Le hubiese gustado que ella lo fuera, pero al mismo tiempo agradecía que no lo fuera, no porque tuviera algo malo simplemente no deseaba que hija hubiese pasado por todo aquello.

- ¿Cómo te sientes linda? – preguntó Temari, apartándole del rostro un mechón rebelde.

- Me siento bien. – respondió Yukari con timidez pero sin apartar su vista de Shikamaru. – Te pareces mucho a mi papá. – señalo.

- Oh en verdad, y dime pequeña... ¿Quién es tu padre? – preguntó Shikamaru sin poder evitar curiosidad. - ¿Y que fue lo que te paso? ¿Dónde están tus padres?

Yukari bajo la mirada con tristeza, todos habían muerto por salvarla. – Mi papá, es el mejor del mundo... él... – pero de pronto la niña callo. ¿Estaría bien confiar en ellos? La habían salvado pero y… si todo era un plan. Su respiración se agito con aquel pensamiento. No sabía si debía responder y sin embargo le costó menos de un minuto pensar su respuesta.

- Mi papá, es el mejor de todo el mundo, el más fuerte. Él es un shinobi de la aldea de la Hoja, salió a una misión y yo no quería que se fuera, lo desobedecí y lo seguí pero me perdí... - Yukari puso cara triste para darle veracidad a su historia. - Y me encontré a unos ninjas enemigos...

Temari no pudo evitar sonreír al escuchar aquello, pues para cualquier niña su padre es el mejor. Eso le hizo recordar su infancia y la imagen que solía tener de su padre, cuando aun vivía su madre. Por su parte Shikamaru, comenzó a pensar en quien podría ser el padre de la pequeña por lo que se atrevió a preguntar.

- ¿Y cómo es tu padre?

- Él tiene el cabello negro y unos ojos dulces... - Yukari comenzó a sentir que la voz se le quebraba. Debía a toda costa ir a la Hoja o perdería de nuevo a su padre. - ... siempre me sonríe y me dice que sea valiente... y... lo extraño mucho... él... - pero no pudo terminar de hablar, el hecho de recordar a Shikaku la hizo llorar y aferrarse a la yukata de Temari.

- Tranquila chiquita... veras que pronto estarás con él. - dijo Temari consolando a la niña. Pobrecita realmente se sentía demasiado afligida, era tan pequeña. Poco a poco comenzó a quedarse dormida. - Tus padres deben estar tan tristes como tú por no estar contigo... no te desanimes, nosotros te ayudaremos. - susurro mientras sonreía con cierta tristeza.

- ¡Temari!... no podemos ayudar a la niña. - Shikamaru se sintió un poco mal tras decir aquello y ver la mirada molesta de su amada. - No me lo tomes a mal... pero ¿qué pasará con nuestra hija?

- Entiendo Shikamaru, tu preocupación es igual a la mía pero quiero que entiendas. Si nuestra pequeña se encontrara en una situación como esta, ¿No te gustaría que alguien la ayudara a volver con nosotros? - respondió Temari acariciando el cabello de la pequeña, que ahora dormía en su regazo.

- Claro que me gustaría que alguien la ayudara. - dijo Shimamaru observando a la niña. – Pero esta pequeña me hace sentir inquieto. ¿De qué estaría huyendo?

- Deja de guiarte por tu cabeza y hazlo con el corazón. – Temari sonrió al hombre frente a ella. – Mi corazón me dice la ayude y que la proteja. ¿Qué te dice a ti?

- Mujeres siempre tan sentimentales. – bufo Shikamaru por lo bajo. – Me sorprende que una guerrera como tu se guie por su instinto y no por la razón.

- Hombres, nunca entenderán el corazón de una madre. Antes te hubiera dicho que la lleváramos a la población más cercana y continuáramos nuestra misión, pero no ahora que mi corazón se fija en cada pequeño y busca en sus rostros, la sonrisa, la mirada, el gesto que haría mi pequeña. – la mirada de Temari se hablando mientras hablaba.

- Temari… - musitó Shikamaru tomando la mano de su mujer. – Tienes razón… tal vez perdamos un par de días, pero ¿qué opinas si la llevamos a la aldea?. - sugirió acercándose a ellas. – Tengo curiosidad por saber ¿Quién es su padre?, tal vez sea uno de mis amigos... después de todo no los he visto en algunos años. - su mano acaricio el rostro de Temari y luego lo hizo con el de la pequeña. - El tenerla con nosotros me hace sentir como si estuviéramos con nuestra hija.

- Yo también siento lo mismo.


Varias horas pasaron antes de que Yukari volviera abrir sus ojos, su olfato fue atrapado por un delicioso aroma y fue entonces que se dio cuenta de que moría de hambre. Trato de incorporarse, pues estaba recostada boca abajo pero al intentar hacerlo una punzada de dolor la hizo gritar.

- No te muevas linda, tu herida aun no sana. – dijo Temari preocupada mientras la ayudaba a sentarse. – No puedes hacer movimientos bruscos.

- Pero me duele mucho. – respondió Yukari entre lágrimas. – Además yo… quiero hacer pipi… - dijo lo último sumamente colorada. – También probar eso que huele tan rico.

Shikamaru las vio alejarse y continuo observando las nubes mientras su mente divagaba entre los rostros de sus amigos y el de Yukari. ¿Quién podría ser su padre? Aquella pregunta se negaba a abandonar su cabeza.

- … mmm… que problemático… hasta ahora solo tengo dos candidatos y es absurdo que sean cualquiera de ellos…

"… Mi papá es el mejor de todo el mundo..."

Aquellas palabras de Yukari regresaron a su mente. ¿Y si su hija pensaba lo mismo de él? ¿Podría ser un buen padre? ¿Podría darle todo lo que ella necesitará? Ante aquellos cuestionamientos un ligero temblor lo invadió. Madurar y crecer eran más problemáticos de lo que hubiera imaginado. Sus ojos volvieron a mirar las nubes.

Minutos más tarde sintió como alguien se acurrucaba a su lado, dejo sus pensamientos y sus queridas nubes. Y su mirada se encontró con los tiernos ojos de Temari, quien acomodaba dulcemente a la niña a su lado.

- Shikamaru… vaya vago… no puedo dejarte un solo momento porque de inmediato comienzas a holgazanear. – regaño Temari, tratando de sonar enfadada pero la risa le gano.

- Pero mujer, de esta manera me amas… - respondió Shikamaru cínicamente.

- Detesto cuando tienes razón… pero por la niña intenta ser más activo… que ejemplo le estas dando…

Una ligera risa invadió de pronto el ambiente, ambos adultos se giraron en torno a la pequeña que reía.

- Son muy graciosos… - dijo Yukari.

- Te parecemos graciosos… - dijo Temari con sorpresa.

- Se quieren mucho… puedo verlo. Su hijita de seguro desearía ya estar con ustedes… yo, ya quiero estar con mi papito.

- ¿Cómo es que sabes de nuestra hija? – preguntó Shikamaru.

- Temari san me contó que la buscan, deseo que la encuentren pronto. – respondió Yukari melancólica, pues imaginaba a una niña como ella en espera de sus papás tal y como ella lo hacía antes de conocer a Shikaku san. – Lamento quitarles tiempo de viaje.

- No te preocupes nena. Ahora trata de descansar un poco en lo que se termina de cocinar el estofado. – dijo Temari. – Y Shikamaru, procura no dormirte y cuida a Yukari.

- Hai hai…

- Con un hai es suficiente… - reprendió Temari, antes de dirigirse a la olla que estaba en el fuego.

Shikamaru no puedo evitar sentirse vagamente familiar y aquel sentimiento lo inquieto. ¿Se sentiría igual con su hija?

Temari comenzó a cantar una vieja melodía aprendida de su difunta madre, cuando ella esperaba a Gaara. Durante su embarazo la había cantado todo el tiempo pero había dejado de hacerlo tras creer que su niña había muerto.

"… eres como el sol

que hace brillar hasta la luna,

cuando estas feliz

como tú risa no hay ninguna…

una en un millón...

eres mezcla de ternura e ilusión…

Carita de ángel sonrisa de cristal…

carita de ángel quisiera adivinar,

como es que haces tú

para lograr que el mundo gire al ritmo de tu corazón no te imaginas cuanto es que te quiero yo…

Carita de ángel…" (1)

Yukari por su parte comenzó a dormirse, arrullada porque aquella canción que vagamente le resultaba familiar y lograba alejar sus miedos. Una sensación de protección la cobijo y sintió como una suave caricia. Era como saber que su llegada era deseada y anhelada. Su mente la conducía a recuerdos muy lejanos, que ella misma no sabía interpretar.

- Mamita… - susurro Yukari entre sueños.

Corría el viento y golpeaba su tierno rostro infantil. Las risas escapan de su boca como la más tierna melodía, era feliz en medio de aquel jardín. Se dejo caer para ser acariciada por el césped y sus ojos se sorprendieron cuando una mariposa se detuvo sobre su nariz.

- Hola mariposita... ¿cómo estás?

La mariposa emprendió su vuelo, provocando que la pequeña la siguiera con la mirada. Se levanto y trato de alcanzarla pero hubo algo que llamo aun más su atención. Giro su cuerpecito y se encontró con dos figuras lejanas, que susurraban no le costo trabajo saber de quienes se trataba.

- ¡Mami!...¡Papi! – musitó.

Corrió con todas sus fuerzas en su dirección pero por más que lo intentaba, se alejaban cada vez más. Lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, el miedo comenzó a entorpecer sus pasos, haciéndola caer.

- ¡Mami!...¡Papi! – gritó Yukari con desesperación. – No se vayan.... no me dejen solita, tengo miedo.... MAMÁ... PAPÁ...

Pero ellos siguieron alejándose sin reparar en las suplicas de la pequeña, que seguía cayendo tratando de darles alcance.

- No se vayan... no me dejen...

- No llores mi niña... no estás sola. – respondió una voz tras ella. – Nosotros siempre estamos contigo, cuidándote. – era dulce y tierna aquella voz, como la de Temari san.

- Nunca te dejaremos. No llores mi dulce flor del desierto. – esa voz era más varonil, justo como la de Shikamaru san. – Las niñas fuertes no lloran.

Y entonces sintió un calido abrazo, sus padres la abrazaban y la hacían sentirse segura. El viento volvió a soplar, llevándose con el a sus padres y la luz cegó sus ojos.... había despertado.

- Vamos Temari, incluso para mi es muy problemático... – murmuró Shikamaru fastidiado. – No sería mejor apresurarnos a la Aldea.

- No, no arriesgaremos a la pequeña a una infección solo porque al señor le parece problemático tratar de hacer un refugio mas grande... pronto comenzará a llover. – regaño Temari.

- Bueno y que tiene de malo tratar de llegar a la aldea, estamos tan cerca y calculo que la lluvia llegaría durante la noche.

- Ya te lo dije Nara, no voy a arriesgar a la niña a una infección ó que su herida vuelva a abrirse, solo porque el señor le tiene miedo a la lluvia.

- Mujer problemática... en fin si ya estas dispuesta a viajar, podríamos usar alguna cueva como refugio ó tienes algún problema con eso.

- No tengo ningún problema, pero no creo que haya una cueva por aquí genio. – dijo Temari sonriendo. – Así que mueve tu trasero y ayúdame a hacer una casa de campaña más grande.

Yukari sonrió al escuchar todo aquello y cerró sus ojos con la intensión de seguir oyendo.

- ¿Crees que lo haremos bien? – preguntó Shikamaru de pronto. – Es tan fácil con ella pero será lo mismo cuando tengas a nuestra hija.

- No lo sé. Espero que donde sea que este, se encuentre bien. – respondió Temari con cierto pesar. – Quisiera tenerla conmigo.

- Yo también quisiera que lo estuviera. Cuando estemos los tres juntos, podré respirar con tranquilidad... seremos una familia y te prometo no dejarte nunca más... – dijo Shikamaru abrazando a Temari.

- Oh Shikamaru, ya quisiera estrecharla entre mis brazos... – dijo Temari entre sollozos.

Aquellas palabras estremecieron a Yukari. Ellos sufrían por su hija y ella sufría por sus padres, porque no habían sido ellos los padres que siempre espero. Lágrimas escaparon humedeciendo su rostro. Que derecho tenía ella en postergar más el encuentro entre ellos y su hijita.

- No soy mala... quisiera quedarme con ellos pero no son mis papitos – se dijo así misma. – No son mi papitos... los míos se olvidaron de mí, solo tengo a mi papito y debo ir con él... pero ¿qué debo hacer?

Pensó en muchas maneras de escapar, pero todas concluían en que sería encontrada. Debía intentarlo aunque fueran pocas las posibilidades. Abrió sus ojos solo para encontrarse con la pareja besándose.

Dio un fuerte suspiro y trato de serenarse. Un punzada de dolor proveniente de su espalda la hizo fruncir el seño, aun así logro girarse.

- Se están besando sus bocas... – dijo Yukari con picardía. – Nunca había visto uno en persona.

Shikamaru y Temari, se separaron sorprendidos antes aquellas palabras. Sus rostros enrojecieron levemente, como un par de adolescentes siendo descubiertos.

- Yukari, no debes moverte. – reprendió Temari acercándose a la niña.

- Deberías hacer caso pequeña, no me gustaría tener que reprenderte por no hacer caso. Es problemático. – añadió Shikamaru.

- Lo siento. – dijo Yukari apenada ó fingía estarlo. – Pero quería ir hacer pipi...

Yukari y Temari se alejaron un poco del campamento. Una vez que hubo terminado la pequeña con la ayuda de Temari, le dijo.

- Temari san, ¿Cómo conociste a Shikamaru san?

- Bueno cariño, tuvimos una manera muy peculiar de conocernos pero tras haberlo hecho siempre de alguna u otra manera terminábamos juntos. Aun eres pequeña para entenderlo.

- Y ¿tenias muchos amigos masculinos?

- Tenía unos cuantos, ¿por qué de pronto eres tan curiosa pequeña?

- Lo siento, mi mami también dice que son muy curiosa... – respondió Yukari sabiendo que mentía pero todo era parte de su plan. – Mi mamá es como tú, muy bonita.

- Ay pequeña...

- Shikamaru san, es un hombre masculino muy guapo pero nunca lo he visto reírse, mi papá tiene una linda sonrisa... ¿También es problemático reír? A veces me cuesta hacerlo pero debes en cuando lo hago, Akane sensei solía decir que en ocasiones la mejor arma es una sonrisa. Particularmente encuentro interesante ganarle a Mamoru sensei en Shogi... y ver como se enoja pero sonriéndole se le quitaba el enojo y... – de pronto Yukari guardo silencio, había cometido un error... no debía hablar de más.

- ¿Qué ocurre pequeña? – preguntó Temari desconcertada.

- Nada, solo que las nubes se me hicieron bonitas... aunque se ven algo irritadas, tal vez porque hoy no pude hablar con ellas... – respondió Yukari cambiando el tema.

- Problemático, Shogi... nubes...tal vez la presencia de Shikamaru la este afectando ... – pensó Temari sin dejar de ver a Yukari.

- Mejor vamos con Shikamaru san, no vaya a decir que nosotras mujeres femeninas somos problemáticas.... – dijo Yukari entre risas.

Al regresar al campamento Shikamaru no se encontraba solo, un Ninja lo acompañaba. Yukari pudo ver sobre su frente la banda de su aldea y al reconocer el símbolo con lagrimas en los ojos grito.

- ¡PAPÁ!

Continuara...

(1) Cancion interpretada por Tatiana, de nombre Carita de Angel.