Hola! Quiero aprovechar este medio para desearle a mi amiga Vero un feliz cumpleaños... este capitulo va dedicado a ti amiga. Gracias a mi beta preciosa Mary Sasori por toda su ayuda... Disfruten el capitulo tanto como yo escribiendolo.


Yukari

Por Amy Black

Capitulo 8 "Un pequeño corazón"

En mi corazón estará contigo,

Porque a una estrellita le he pedido

Que me trajera a mis papitos

Y me lo ha concedido.

Sonrió con alegría

Al fin tengo una familia.

Un grito rompió la serenidad, los pájaros salieron huyendo de los árboles cercanos. Una mujer corría hacia una pequeña que la observaba asustada y su sentir aumento cuando ella se aferro a su pequeño cuerpo.

- ¡Mi pequeña Yukari…! - Yoshino Nara, una mujer de carácter fiero y ceño duro se ablandaba mientras abrazaba fuertemente a la pequeña niña que temblaba con una hoja justo antes de caer del árbol.

- ¡Mami! ¡Mamá! – gritó la niña con voz angustiada, sus brazos cortos y blancos estiro hacia la persona que más querida… la joven Yamanaka.

Ino y Sakura se acercaron rápidamente pero la cercanía no consoló a la pequeña hasta que pudo atrapar la pierna de la mujer; al percatarse de aquello Yoshino libero su abrazo y la niña se aferro aun más a la joven.

- ¿Qué pasa aquí? – la pregunta de Sakura hizo reaccionar a Yoshino que limpiándose las lagrimas se dirigió a ambas chicas.

- Esta pequeña es hija de Shikamaru y por consiguiente mi nieta. – Su voz retomaba su asentó de siempre, el de una mujer estricta.

Sakura se giro para ver a Ino que sonreía con tristeza, aquello confirmaba sus sospechas. Su mano derecha acariciaba tiernamente el cabello de la niña que seguía aferrada ella y sus ojos permanecían cerrados.

- No puedo creer que ambas lo supieran y no le hayan dicho nada a mi hijo, pero la que más me sorprende eres tu Ino. – Para ese momento Yoshino se dejo llevar por su sentir y la razón se nublo. – Sé que sufriste a causa de mi hijo pero retener a su hija para hacerlo pagar y de paso lastimar así a una mujer que desea reencontrarse con su hija luego de que esta le fuera arrebatada al nacer, te vuelven una mujer sin misericordia. ¿Por cuánto tiempo pensabas ocultarlo?

- Yoshino san… creo que se excede al sacar conclusiones.

- No estoy hablando contigo Sakura Haruno. – Yoshino no podía contenerse al ver como la niña seguía aferrada a Ino. – Te aprovechaste de todo esto… te desconozco pero ahora mismo pienso arreglarlo. – Se puso de cuclillas e intento soltar a la niña, mientras el corazón de Ino palpitaba con premura y sentía las lágrimas al borde de sus ojos. – Me llevare a mi nieta.

- ¡Nooo! Suélteme… mami… mami. - La voz de la pequeña fue una daga en el corazón de Ino que seguía inmovilizada. – Déjeme…

- No tienes por qué temer Yukari, soy tu abuela y te llevare pronto con tus padres.

- No, usted miente… yo ya tengo a mis papitos – alegaba la pequeña comenzando a sollozar. – Mamá ayúdame.

De la nada una pequeña multitud de curiosos los había rodeado siendo testigos de la conmovedora escena. Finalmente el llanto de la niña hizo reacción a Ino, que fue poco a poco liberando su pierna para terminar de rodillas frente a Yukari; su intención era hablar con la pequeña y calmarla pero Yoshino vio clara su oportunidad y sujeto a la niña entre sus brazos.

- Espere Yoshino… déjeme hablar con la niña. – El ver los intentos de la niña por soltarse inquietaban más a la Yamanaka. – Solo déjeme que yo…

- Por supuesto que no, quien sabe que habrás dicho a mi nieta para que ella actué de esta forma tan… ¡YUKARI!- Gritó asustada Yoshino al sentir el cuerpo de la niña desvanecerse, Ino intento acercase pero la mujer la detuvo dejando solamente a Sakura hacerlo.

Sakura se acerco rápidamente para revisar a la pequeña. – Será mejor llevarla al hospital. – sugirió mientras tomaba en brazos a la niña.

- ¿Qué sucede aquí? – dijo Shikamaru de manera hastiado de aquel tumulto, su mano apretaba suavemente la de Temari.

Avanzaron lentamente hasta el centro, la escena que se presentaba los dejo aturdidos por un instante. Temari soltó a Shikamaru para correr hacia Sakura, sus ojos se inundaron y su corazón se contrajo.

- ¡Yukari! Mi niña… ¿Qué paso? ¿Qué tiene mi niña?

Ino sintió una punzada en su pecho al ver a la pequeña pálida, giro levemente la su cabeza y se encontró con la mirada Yoshino.

- Madre, ¿Qué ha pasado aquí? – cuestionó Shikamaru contento y preocupado.

- Lo siento Temari, por ahora no puedo responderte debo llevar a la pequeña al hospital allá responderé tus dudas.

- Yo te diré lo que está pasando. – dijo Yoshino en voz alta haciendo que todos le prestaran atención. – Esta mujer… - levanto su mano señalando a Ino. – Tuvo todo este tiempo a mi nieta, tu hija Shikamaru pero jamás pensé que esa niña que visitaba mi casa y que en un tiempo desee como hija luego contribuyera a nuestra pena.

- ¿De qué hablas madre? – Shikamaru aun siendo un genio le costó entender lo que su madre decía pero no así Temari.

- ¿Está fue tu manera de vengarte de nosotros? – cuestiono Temari mientras se acercaba a su suegra. – Sé que lo que hice no era de amigas pero no creo que hayas sido capaz de ocultar a la niña cuando te conté como me había sido arrebatada en su nacimiento. Si mi pecado fue grande contra ti, tú lo has hecho pagar miles de veces más. – la voz de la kunoichi estaba llena de enojo y decepción.

- Temari aguarda las cosas no son de esa manera yo…

- Es mejor guardar silencio Ino. – interrumpió Shikamaru levemente molesto. – Solo voy a pedirte no te acerques a nosotros, como ha dicho mi mujer ya hemos pagado todo culpa y todo dolor que te causamos.

- Esperen… están siendo muy injustos con ella – Sakura se acerco e intento ayudar a su amiga ante sus acusadores así como de los murmullos de los espectadores.

- Por ahora tu prioridad Sakura es nuestra niña, vamos al hospital. – Shikamaru tomo de los brazos de la chica a su hija. – Puedes venir con nosotros o quedarte con tu amiga pero debo recordarte tu deber como médico.

Sakura no tuvo más opción que seguirlos al hospital aun sabiendo el dolor que estaría pasando su amiga. Por su parte Ino se quedo sola en aquel lugar, la gente mencionaba cosas horribles de su persona e incluso sobre su esposo. No pudo más con tanto y una vez que estuvo sola se dejo caer al suelo mientras las lágrimas bañaban su rostro y el dolor en su pecho aumentaba.

Dos horas más tarde los Nara y Temari aguardaban en la sala de espera ansiosos de que saliera Sakura. Los minutos parecían torturarlos, sus manos entrelazadas y el cruel silencio tensaba aun más el ambiente. Finalmente salió la chica y su rostro solo incremento el estrés.

- Siento decirles pero la niña presentaba signos de un envenenamiento, Tsunade sama sugiere realizar una transfusión, pues desconocemos el tipo de veneno que sea y requerimos un donador y su autorización.

- ¡Veneno! – dijeron los cuatro con sorpresa.

- Así es, nos tomamos la molestia en investigar quien podría ser el mejor donador y eres tú Shikamaru. - dijo Sakura con voz seria.

Shikamaru tomo las manos de Temari entre las suyas y luego le dedico la más tierna sonrisa, que jamás había hecho. – No temas le daré cuánta sangre sea necesaria y estaremos finalmente juntos. Te lo prometo.

- Confió en ti y sé que me la traerás de vuelta. – Temari se acerco para besarlo y tras hacerlo él se fue tras de Sakura. A pesar de no estar sola la joven sentía la necesidad de estar con los suyos y como si sus deseos hubieran sido escuchados, en esos momentos ingresaban en la sala Gaara sama y Kankuro.

- ¡Hermanos! – grito Temari sin evitarlo mientras iba a su encuentro. – Justo deseaba que estuvieran aquí.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Gaara.

- La hemos encontrado pero un extraño veneno la tiene en este lugar y Shikamaru ha ido a darle su sangre en una transfusión para intentar eliminar el veneno de su sangre. – dijo Temari rápidamente.

- Tranquila, todo saldrá bien… aquí nos tienes para apoyarte. – Kankuro abrazo a su hermana fuertemente. – Ya quiero ver a mi sobrina.

Las horas pasaron lentamente, la tensión dentro de aquella sala se incrementaba mientras que dentro de la habitación, recostado sobre la cama Shikamaru no deja de contemplar a su hija mientras que su rostro volvía a su tono normal dejando aquella palidez. En las afueras del hospital Sakura se reunía con Ino para contarle sobre el estado de la pequeña Yukari. Siguió pasando el tiempo y con ello el final de día se acercaba, justo con el ocaso Shizune les informaba del éxito de la transfusión y que tanto Yukari como Shikamaru estaban bien pero necesitarían descansar ahí toda la noche. Ante las nuevas lo mejor era ir a descansar, pero no hubo poder humano que separará a Temari de aquel lugar y ante su insistencia Tsunade no tuvo más remedio que autorizarle pasar la noche a lado de las personas que más amaba. Pasaba más de media noche cuando Shikamaru abrió los ojos y se encontró con la más bella mirada.

- Hola… - saludo aun con debilidad.

- Hola… sabes que desde ahora ya no podre llamarte bebe llorón. – La sonrisa de Temari se hizo más grande al ver el rostro de molestia de su amado.

- No debería permitirte verme de esta forma, debería dejar que solo me vieras como un roble y no en estas condiciones…

- ¿Cuándo dejarás tus complejos machistas? No sabes que admiro cada cosa tuya y que tus debilidades ahora también son las mías al igual que tus fortalezas. – reprendió Temari con sutileza. – Ahora estamos juntos como una familia. – su mirada dejo la del joven para posarse en la de la niña.

- ¿Cómo no me di cuenta antes? Ella tiene tus ojos y me muero por volverlos a ver.

- No olvides que tiene tu mata de cabello, negro como la sombra que te sigue a todos lados.

- ¿Desde cuándo te volviste tan cursi?

- Síguele Shikamaru Nara y olvidare que estas convaleciente…

En otro lugar de la aldea un joven se despedía de sus compañeros y se disponía a llegar rápido a su hogar. En sus manos traía una pequeña muñeca e imaginaba la cara que pondría la pequeña al verla, no había imagino lo que era tener una familia completa hasta que la niña llego a casa por eso ahora entendía más el deseo de Ino por tener hijos. Su felicidad lo abandono la llegar a casa y lo asusto al escuchar los sollozos de su mujer, algo había sucedido mientras estaba de misión.

- ¡Ino! – exclamó mientras entraba a la sala. La encontró llorando sentada en el sillón individual mientras la penumbra reinaba en el lugar. - ¿Qué sucedió? ¿Le paso algo a la niña?

Pero Ino no respondió, si no que en un rápido movimiento busco protección en los brazos del hombre que amaba. Aquello inquieto a Sai, confirmando que efectivamente algo había pasado.

- Tranquila… cuando puedas hablar lo haremos…

- Sai, aparecieron los padres de la niña y su nombre es Yukari… la hija de Shikamaru y Temari… por la cual prometiste ayudarlos a buscarla y que por tal motivo estuviste ausente el día de hoy… - dijo Ino entre sollozos.

- ¡Ella era su hija! – Sai no sabía si debía sentirse feliz o triste por aquella noticia pero el corazón le indico el sentimiento… un vacio y entonces dejo caer la muñeca que aun sostenía en su mano. – ¿Es por eso que estas así?

Pero Ino ya no respondió pues no deseaba relatar a Sai lo ocurrido aquella tarde pero después de un rato se atrevió a relatar un poco más.

- La pequeña se puso mal y fue llevada al hospital… al parecer no pude extraer todo aquel extraño veneno y la cura que me dieron los Nara solo cubrió un tanto porcentaje. Por la tarde fui al hospital y me dijo Sakura que habían optado por realizarle una transfusión y gracias a Kami sama mañana podrá estar bien.

Sai no menciono nada sabía que para su querida Ino aquello debía ser tan duro como para él en ese momento y así permanecieron un buen rato hasta que ella se quedo finalmente dormida en su regazo. Sonriendo la tomo en sus brazos y luego la deposito suavemente sobre la cama pero extrañamente el sueño para él no llegó.

Justo al alba, Sai se levanto preparo un delicioso desayuno de frutas y cereal que tanto le gusta a su mujer y lo puso cerca de la cama para que ella pudiera verlo. Acaricio con ternura su rostro y luego salió de casa llevando en sus manos aquella muñeca que había comprado.

Los sueños de Yukari había resultado confusos pero en todos ellos una voz lejana lograba tranquilizarla. Poco a poco fue abriendo los ojos y se asustó al no reconocer el lugar donde se encontraba una suave y familiar voz logro tranquilizarla.

- ¡Temari san! – mustitó la niña antes de sentir un incomodo dolor en su brazo izquierdo.

- Tranquila mi niña, estarás bien te lo prometo. – dijo Temari sonriéndole y sin poder evitarlo la atrajo a su pecho. – Mi niña.

- ¿Ha despertado? – preguntó Shikamaru mientras se incorporaba de la cama.

- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están mi mamá y mi papá? – pregunto la niña inocentemente hiriendo a ambos jóvenes.

- Mi pequeña Yukari, nosotros somos tus padres ya no necesitas buscarnos más pues por fin te hemos encontrado. – dijo Temari restándole importancia al dolor de hace unos segundos. – Eres nuestra hija.

Yukari los observo unos minutos.

- Por eso querías tanto a mi padre, era la sangre que te llamaba pues él es tu abuelo. – explico Shikamaru.

- No es cierto… mi mamá y mi papá no son ustedes. Su hija no soy yo… - dijo Yukari mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió, un sonriente Sai ingresaba por ella sin imaginarse lo que pasaría.

Ino despertó al estirar su brazo y sentirse sola. Ver la charola con el desayuno la hizo sonreír pero al ver la nota que la acompañaba la hizo levantarse con premura y correr al baño para arreglarse rápidamente. La nota cayó al suelo justo cuando ella dejaba la casa.

"… he ido al hospital a ver a la niña y entregarle un regalo. Te ama Sai."

- ¡Papá…! – gritó Yukari estirando sus brazos hacia un sorprendido Sai.

- Hola pequeña, mira he traído un regalo para ti. – dijo el joven acercándose al niña y entregándole la muñeca, luego se dirigió a Shikamaru y Temari que observaban molestos la escena. - … me alegro mucho por ustedes porque finalmente han…

- A eso has venido, a terminar de herirnos… o a restregarnos que ustedes nos la han robado. – interrumpió Shikamaru molesto como pocas veces lo había hecho. Su tono de voz asusto a la niña.

- ¿No entiendo de que hablas?

- No intentes convencerme con tus caras de niño inocente que no sabes de lo que hablo. Todo este tiempo tú e Ino se han burlado de nuestro dolor porque a sabiendas que la buscábamos la han tenido con ustedes y de no haber sido por mi madre jamás lo habríamos sabido. – termino explotando Shikamaru.

- Shikamaru tiene razón Sai y si no quieren más problemas voy a pedirte que…

La puerta volvió abrirse una Ino ingresaba muy agitada.

- ¡Mamá! – grito nuevamente Yukari.

Las miradas de todos los adultos se giraron para ver a la recién llegada.

- ¿Qué clase de broma cruel es esta? – dijo Temari molesta por todo aquello.

- Yo… lo siento es que… - trato inútilmente Ino de explicar fue abruptamente callada por Temari, que con su mano había golpeado su mejilla.

- No quiero verte cerca de mi familia, me has escuchado. – exigió Temari.

- Márchense ahora mismo… o tendré que pedir que los saquen de aquí. – agregó Shikamaru, que ya estaba de pie a un lado de su mujer.

- Son malos… no los quiero… - dijo Yukari de pronto, sus manos cubrían su rostro mientras sollozaba. Temari se acerco rápidamente e intento consolarla. – No me toque, usted golpeo a mi mamá… es mala como Shikamaru san. Papi no me dejes sola. – sus manos dejaron su rostro y se aferraron con fuerza al brazo de Sai.

Las palabras de Yukari hirieron a los jóvenes, quienes sintieron a un más enojo por Sai e Ino pero por ahora con todo el dolor de sus corazones debían ceder para que la niña estuviera tranquila, debían hacerlo por ella. Temari se refugió en los brazos de Shikamaru.

- Tranquila pequeña… - dijo Sai a la niña. – No me iré a ningún lado, cuidaré de ti y te hare bellos dibujos.

Shikamaru sintió una punzada de celos, debía ser quien debiera hacer esas promesas.

- Vamos corazón debes tranquilizarte, porque hay muchas cosas que debes saber. – dijo Ino acariciando el cabello de la niña.

Temari deseaba sacar aquella descarada que se robaba el amor de su niña.

Poco a poco Yukari fue cobrando su tranquilidad, mientras sus padres reales se llenaban de rencor por que antes habían sido sus amigos. Sai seguía sin comprender lo que pasaba pero sabía que era prudente seguir así ya Ino se lo contaría, acaricio su mano haciéndole ver que la apoyaba.

- Ay una historia que debo contarte pequeña, y tienes que escucharla. – Ino se sentó a un lado de Yukari y acomodo su cabello.

- Me gustan las historias… - animo la pequeña.

- Bien entonces te la contare… - Ino sabía que sus amigos escuchaban y sabía que al terminar ella y Sai debían dejar aquel hospital. – Había una vez una joven pareja cuyo deseo más que nada era tener un hijito a quien amar y proteger pero sobre la mujer lo deseaba pues le resultaba muy difícil ver a todas sus amigas con hijos propios y verse a sí misma sola. Su esposo siempre la animaba con bellos dibujos pero sobre todo dándole mucho amor. Un día el joven esposo salió a realizar una misión sencilla debía revisar los alrededores y volver, pero a su retorno vio algo que lo alarmo… había un rastro de sangre.

- ¡¿Un animal herido? – la expresión de Yukari se alarmo.

"¿Qué clase de cosas le cuentas?... la vas a asustar" Pensó Temari con molestia.

- Inicialmente eso pensó pero se encontró con una gran sorpresa, se trataba de un niño… mejor dicho una niña. Al acercarse vio que estaba inconsciente y ardía en fiebre, sin pensárselo la tomo en brazos, para volver rápidamente a la aldea. Fue entonces que recordó que su esposa era una medico y la llevo a casa, donde la mujer se dedico a cuidarla pero había algo malo.

- ¿Qué era mami? ¿La mordió algún animal venenoso? -

- Eso creyó la mujer al principio pero tenía reciente herida lo cual indicaba que había estado en medio de una pelea e incluso pensó que tal vez había atacado a su familia y solo ella había logrado escapar. Dejo a su esposo con la niña y salió en búsqueda del único medicamento que sabía podía ayudarla. Fue a la casa de aquella familia que había conocido desde la infancia y que incluso el hijo de aquella familia era su amigo de niñez pero ellos no estaban y eso hizo que se angustiara pero al final encontró a un miembro de esa familia y pido la medicina que sin dudarlo le fue dada. Volvió a casa lo más rápido que podía.

- ¿Se curó la niña mamá?

- Para alegría del joven matrimonio pero su alegría se incremento cuando escucharon lo que tanto anhelaban. La niña los había llamado papá y mamá.

- Pero no eran sus padres, ellos tal vez la buscaban mami.

- Eso mismo pensaron y tras recobrarse de aquello, intentaron preguntarle a la niña por sus padres pero ella no lo recordaba, ni siquiera su nombre… la pareja decidió que era lo mejor avisarle al líder de la Aldea lo ocurrido y así lo hicieron, aquella mujer tan sabia les recomendó quedarse con la pequeña puesto que ella los veía como padres y que cuando recuperara la memoria debía devolverla.

- ¿Recupero la memoria la niña?

- Eso esperaban… aunque en fondo deseaban quedársela pues había entrado rápidamente a su corazón. Días después se encontraron con viejos amigos, otra pareja que había perdido por años a su hijita y cuando por fin la había encontrado algo había pasado y la había perdido de nuevo.

Justo en ese momento Shikamaru y Temari comenzaron a entender, aquello no era un cuento… eran los hechos que habían ocurrido. La culpa llego poco a poco.

- Acongojados el matrimonio decidió ayudar a sus amigos a buscar a su hija. Desde aquel día la mujer veía a la niña que ya la llamaba mamá y encontraba gestos de sus amigos en ella pero no debía presionar a la niña porque solo la asustaría. Un día por la mañana el joven esposo salió a realizar la búsqueda de la hijita de sus amigos mientras la joven esposa junto con una amiga llevaba a la niña de paseo.

-¿Qué paso mami?

- Mientras jugaba la niña, una mujer a quien ella no recordaba llego y la abrazo de pronto… era su abuela pero la pequeña no lo recordaba y aquello la asusto muchísimo…

- Pero mami eso me paso a mi… - Si de algo había duda era que esa niña era hija de Shikamaru pues su rápidamente ensamblo las piezas.

- Así es mi niña, ¿Quieres saber cómo sigue la historia?

- Si quiero….

- El susto causo un shock en la pequeña, lamentablemente eso acelero de alguna forma el poco veneno que había en su cuerpo y hubo que llevarla al hospital. Pero no todo fue malo mi niña, pues finalmente se había sabido la verdad. Ahora sé que te llamas Yukari y que tienes una familia, Sai y yo hubiéramos sido la tuya si no tuvieras ya una… nuestros amigos que buscaban a su hija por fin la encontraron luego de años.. Y tú eres ella…

Yukari sonreía. Lentamente giro su cabeza hacia Temari y Shikamaru, que la veían con sus ojos llenos de lágrimas. Sai comprendió entonces que era hora de marcharse, y se lo hizo sentir a Ino cuando tiernamente apretó su hombro…

- Entonces… Shikamaru san y Temari san son…

- Así es mi niña, ellos son tus padres… - confirmo Ino. - ¿Qué les dirás?

- Todas noches antes de irme a la cama le pedía a la estrella del norte los cuidara y los acercará a mí… sabía que algún día vendrían por mí porque me amaban. – Los ojos verdes de Yukari comenzaron a llenarse de lágrimas. – ¿Son mis papitos? Al fin los encontré… al fin me encontraron…

Temari no pudo más y fue al encuentro de la pequeña. Ambas se fundieron en un tierno abrazo. Shikamaru no podía dejar de ver la escena y sin soportarlo más se unió a sus mujeres en aquel abrazo. Ino y Sai dejaban la habitación sin que nadie se diera cuenta.

El aire golpeo el rostro de la pareja que salía del hospital, haciéndolos sentir nostálgicos pero sabiendo que habían hecho lo correcto. Sai abrazo con fuerza a Ino, no podía dejar de sentirse orgulloso de su mujer y aquello le confirmo aun cuanto valía.

- Lo que hiciste fue hermoso. – musitó Sai. – Eres una mujer de un gran corazón.

Ino sonrió con tristeza. – Fue difícil, me acostumbre tan rápido a una niña que no me pertenecía porque me hizo sentir completa y temo ahora a ese vacío.

- No digas eso amor, para ella no dejarás de ser alguien especial ya lo veras y que importa si por ahora no tenemos hijos propios… siempre existe la posibilidad de adoptar. – La sonrisa de Sai fue suficiente para calmar el dolor de Ino.

Caminaron rumbo a su hogar, sintiendo la esperanza en sus corazones. Mientras tanto en aquella habitación del hospital una pequeña seguía disfrutando de haber encontrado a sus padres. En su corazón no había más paso para más felicidad…

La felicidad no está escrita y los deseos siempre pueden volverse realidad. Yukari aprendió que por más oscuro que vea muy pronto llegara la luz.

"Soy Yukari Nara... y soy feliz. Ahora tengo a mis papitos y otros dos más, mis abuelitos, mis tíos y somos felices. Todas las mañanas me levanto temprano para abrazar a mis papás, bajo las escaleras y mi abuela tiene un rico desayuno preparado solo para mi, mi abuelo me enseña una técnica familiar y mis tíos insisten en que debo volver a mi aldea natal... por las tardes visito a mis otros papitos... y no podría ser más feliz...

FIN

Un capítulo más el ultimo.