Capítulo 4: Desde el puerto
No habían llegado ni siquiera los primeros rayos de sol al islote aquel cuando Katara notó que el loco durmiente se había despertado antes que ella. La tibia silueta de su esposo se había quedado estampada a lado de ella, pero con una ligereza como la mismísima brisa matutina. "Seguro debe estar meditando", fue la primera impresión de Katara.
Sin pereza alguna se levantó de la cama para disponerse a preparar algo de desayunar.
-finalmente, si lo has decidido así, llévalo a cabo. Es todo lo que te pido. Termina esto de la mejor manera posible. Tú te quedarás tranquilo, y tus seres amados también - sugirió Roku, quien hablaba con Aang en una charla en el mundo espiritual.
-Esto ya lo veía venir, Roku. Cien años en un iceberg no dejan consecuencias hermosas - dijo el avatar actual en broma.
-y lo veo. Luces un poco más acabado que antes.
-el doctor solo le dijo a Katara lo que yo ya sabía.
-¿Por qué jamás se lo dijiste a tu esposa?
-...porque temía que esa especie de nudo que tiene ahora por dentro comenzara desde mucho tiempo antes.
-Aang; estás sufriendo un cambio espiritual de magnitudes colosales. Ten en cuenta que, a comparación de otros avatares, tienes mucho tiempo para prepararte para el mundo de los espíritus, o al menos para que no dejes cosas pendientes entre los tuyos. Pese a que tus hijos son grandes, el hecho de perder a un padre es algo que no se supera con facilidad.
-solo sé que no quiero que mis hijos se enteren de esto. Katara está enterada...por desgracia.
-no tienes opción. Al menos mientras tengas momentos de memoria sana, deberás indagar en ti mismo sobre lo que vas a hacer y que partirás a este mundo muy pronto. Espero que este sea el último viaje en vida que hagas. Disfruta el tiempo que te queda en el mundo de los humanos. Lo extrañarás.
Roku le dio una palmada en el hombro a su amigo, el cual le devolvió el gesto con una sonrisa. Enseguida de ello, con la reverencia habitual se despidieron; el avatar había vuelto a su estado normal. El sol salía hacia otro rumbo de la isla Ember, con lo cual dio la bienvenida al nuevo día. Bajó de la roca para disponerse a dar de comer a Appa, el cual se encontraba hambriento.
Tal como la dama había predicho; el avatar se encontraba meditando sobre la misma roca donde el día anterior había contemplado juntos la puesta del sol. Se levantó para dirigirse al interior de la casa, donde su esposa lo esperaba para tomar el desayuno, el cual lanzaba su olor hasta donde él meditaba. Entró sin hacer ruido alguno para sorprenderla con un abrazo repentino desde atrás.
-Hola mi vida - susurró a su oreja, dándole enseguida un beso en la mejilla.
-buenos días, cariño - contestó Katara haciendo un par de tazas de arroz sencillo.
-¿Qué te parece si nos vamos a pasear al centro para ver qué hay de desayunar?
-Estoy preparando algo para comer ahora mismo
-¿Y a la hora de los alimentos? ¿Te parece?
-sería buena idea
-por ahora vamos a comer el manjar que hayas preparado.
La maestra agua tomó las manos de su marido entre las suyas para besarlas. Se recargó contra su hombro para preguntarle:
-¿Ya te sientes mejor?
-bastante mejor ¿por qué?
Se creó un silencio breve, solo para que él lo rompiera:
-este amanecer es hermoso. Tenía mucho que no veía uno similar.
-ya somos dos.
-dime algo...
-¿Qué sucede?
-¿Por qué ayer fue un día tan mudo?
-no lo sé...
-¿En serio? - preguntó con sarcasmo, cosa extraña en él. Mientras tanto, su esposa dio un suspiro para armarse de valor al instante, pero aun serena, Katara volteó hacia él:
-no estaba bien. Aun me duele saber que...
-¿Saber qué?
-este...pues...no, parece que nada. Solo sentémonos a comer.
Los dos lo sabían; él moriría pronto. Katara no tenía la menor idea que él lo sabía. Es por eso que calló. Por eso y nada más.
O-O-O-O-O-O
Aang se encontraba bastante motivado ese día, y al menos eso le levantaba la moral a su mujer. Era extraña esa comodidad, pero tenía mucho desde que no la sentía.
De camino hacia el centro de la isla se encontraron mucha gente que reconocía a Aang, y varios más que reconocían a Katara, por lo cual en momentos se tuvieron que separar. Por fortuna no fue mucho tiempo, y algunos mercaderes les obsequiaron desde frutas hasta artículos como bolsos tipo reino tierra o bufandas.
-¡No creí que hoy nos trataran así! - dijo Aang con suma felicidad, como si fuese un niño al cual le hubieran dado un caramelo o un juguete nuevo.
-¡Es inceíble! ¡Ayer apenas eramos unos ancianos caminando sobre Ember!
-¡Y hoy somos...somos...
-hoy somos otros...
-parece que siempre lo hemos sido. Eso, o quizás ayer caminamos por una zona habitacional
Ambos rieron al unísono. Traían cargando un par de cosas, las cuales dejaron en la casa para poder seguir caminando sobre Ember. El lugar había crecido, tanto en población como en número de construcciones. No creían posible recorrer en todo el día la isla entera.
Llegó la hora de la comida; no faltó quien se ofreciera a recibir a la pareja legendaria por esos rumbos. Dados los gustos del avatar, fue casi imposible que se les antojara consumir algo de todo ese manjar. Optaron por regresar a la casa para llevar alimentos a la orilla de la playa; sería como una especie de día de campo sin campo, sino playa.
La tarde les llegó, y con ello, un nuevo ocaso que se manifestaba ante ellos.
Comieron un par de ensaladas caseras que se atrevieron a armar. La carne ya no era una opción plena para ellos. No estaban tan ancianos, pero Katara respetaba los gustos culinarios de su marido.
-un nuevo ocaso frente a nosotros - comentó el avatar
-un nuevo día que terminamos juntos - contestó su mujer tomándolo de la mano.
-Ember me comenzó a aturdir ¿y a ti?
-algo falta...algo perdió esta isla desde que no está Sokka...
Ambos suspiraron ante la certeza de dicha premisa.
-Tengo otro lugar en el itinerario
-¿otro lugar?
-si... ¿Acaso pensabas que íbamos a vacacionar a Ember solamente?
-bueno...el médico te indicó que...
-¡Que el médico se vaya hasta la isla cola de ballena! ¡Además, es una sorpresa que te tengo lista!
Katara no tenía idea de cómo reaccionar. Después de días tan austeros de sentimientos y lleno de incertidumbre y cierta congoja, no concebía cómo Aang podría estar tan animado, y de repente tan callado ¿Acaso la enfermedad se estaba haciendo más grave? Entonces preguntó:
-¿Y hacia dónde vamos?
-iremos a un lugar bastante especial. Lo conocemos, y sé que lo recuerdas...
¿Cuál sería el lugar? Habían viajado por casi todo el mundo. Cualquier lugar podría ser ese lugar ¿O no?
Al caer la noche, la pareja empacó sus cosas para subirlas a la silla de Appa. Al llegar el amanecer, ambos partieron hacia el sitio "sopresa" del cual Aang le había hablado...
¿A dónde irán?
El título del capítulo pertenece a una canción del mismo nombre de una de mis bandas favoritas, solo para aclarar. Sé que
no tiene nada que ver con el capítulo respecto a su contenido, pero habrá quienes hemos leído cosas con un nombre que no tiene
nada que ver con su contenido. Decicí hacer lo mismo.
Aclaro un par de puntos:
1.-estos dos capítulos quizás parecieron aburridos. Como sea, lo mejor está por venir.
2.-ya están casi todos los capítulos acabados. Solo requiero inspiración para pulirlos bien.
Les agradecería si dejaran sus comentarios. A quienes me leen y no tienen cuenta de fanfiction, lo pueden hacer.
Nos vemos en el próximo capítulo, y feliz año de Korra; 2012 ;)
