Me disculpo si la manera en cómo se van encadenando los recuerdos y los hechos de plano no concuerda. Traté de hacerlo un poco más diferente pero, espero sus comentarios.

Capítulo 6: Mirando adentro del recuerdo

Tras más de cuatro horas de leer cientos de pergaminos, Aang estaba molido. Bajo las sábanas de su cama había pergaminos y libros. La luz más tenue del cuarto era testigo de todo lo que estudiaba sobre los hechos de los años en los que no estuvo.

Ser un avatar culto era bastante valioso en esos años.

En eso, Katara entró a su habitación.

-ya es tarde. Deberías tratar de dormir.

-tal vez tengas razón.

El avatar se puso de pie para estirar los músculos; su figura varonil, casi escultural y desarrollada para sus plenos dieciséis años lo hacían lucir un cuerpo celestial. La quijada varonil y ese porte alto que adquirió hacían que casi cualquier adolescente que lo veía pasar por donde pasaba se muriera de una especie de orgasmo visual.

Katara sintió una reacción similar al verlo. Solo hasta entonces notó lo atractivo que era físicamente. Y pensar que todo eso era para ella.

Además ella tampoco se quedaba atrás. Aang notó que al entrar traía el pijama veraniego, donde no dejaba nada a la imaginación.

Su cuerpo de catorce años se quedó atrás contra el cuerpo de mujer de dieciocho años.

Ella se acercó a su prometido, con el cual se casaría en pocos días.

-descansa un poco. Sé que lo necesitas. Mañana tienes cita con el consejo de la ciudad de Ba Sing Se...

-estaré bien - contestó el avatar - además...casi no tengo sueño.

-pues...creo que yo...mejor me voy a dormir...

Katara se sentía algo avergonzada al tener esa clase de pensamientos insanos, empero, Aang sabía muy bien hacia donde iba la pedrada:

-¿por qué no te quedas a dormir?

Los colores se le vinieron al rostro...

-bueno...yo...pues...

Él se paró de la cama para darle un abrazo juguetón, el cual terminó por tumbarlos en el lecho. Ambos rieron. Tal vez fue cuando sus miradas se toparon en el camino cuando experimentaron en la obscuridad sobre un manto negro: sentir sus respiraciones agitadas, la tibieza uno del otro, húmedos y exhaustos, con besos y caricias cubriéndoles toda la piel. Siempre era así la locura de una primera vez.

Mas en aquel entonces no conocían algo que se llamaba "ir con el momento". Actualmente sabían el significado de esta palabra, y pese a su edad, supieron rendirse ante la epifanía provocada ante el movimiento final de un acto que pareciera ser solo locura y desenfreno. Lo era; solo que con amor. Trocitos de memorias que se mezclaban con los trocitos de cristal del techo de la cueva. Aquella pareja no recordaba la última vez que esa epifanía se manifestó. Empero, debían admitir que estaban viejos; ambos durmieron tendidamente, pero felices de saber que no podían ya ni sorprenderse ni defraudarse. Él, como imperial avatar majestuoso y ella en el hombro aun musculoso de Aang...

"pero la tormenta que nos tomó de sorpresa cerca del desierto...fue lo que ahora te tiene en cama"

Fin del flashback y del recuerdo dentro del recuerdo (perdone las molestias)

Fuera de sí mismo, Aang se disputaba entre la vida y la muerte. Lo que había parecido una noche tan bonita siguió a un día tormentoso que hizo que el avatar se resfriara.

Tenzin y los demás vinieron a verlo, temiendo que tal vez lo peor sucediera. No querían nada de eso para él, mas todo indicaba que tal vez los espíritus tomarían decisión

-está en una clase de limbo - comentó Tenzin - me es raro ver a mi padre de esta manera. Siempre en movimiento y siempre yendo de un lugar a otro. No es la naturaleza nómada. Si necesitas algo, mamá, dímelo.

-gracias Tenzin - contestó Katara - si algo sucediera, mandaré el halcón mensajero a que te avise.

-de acuerdo, mamá.

-cierto, mándame saludos a Pema ¿Cómo está ella?

Tenzin se ruborizó:

-muy bien. De hecho, tal vez nos casemos el próximo año.

-me alegro por ustedes, hijo

La maestra agua abrazó con suma alegría a su hijo, el cual justo enseguida se despidió de ella para partir hacia el pequeño islote donde residía ya con su actual novia.

Esa noche fue tal vez la más larga de su vida, justo después de que Aang comenzara a hablar cosas en alguna lengua antigua que jamás descifró. Se tranquilizó un momento y su respiración se fue haciendo lenta...

-¿Qué sucederá al amanecer? - lo meditó seriamente, aunque con miedo...

¿Acaso se sentía lista para la aciaga voluntad del destino?