"El Abrazo del Ángel"
Jigen No Hanashi
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"… sus cuerpos ardían en deseo en medio de aquella tormenta primaveral, el ulular del viento era ignorado por Marina mientras aquel galante caballero de cabellos dorados desgarraba la tela que la cubría, ella no pudo más, se olvidó por completo de su estatus dentro de la casa real y montó sobre aquel semental que se le ofrecía con urgencia…"
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Cap 4.- Libros
-¿Es mi imaginación o todas estas historias son iguales?
-Son todas iguales, por eso no las leo… aunque, creo que Millerna tiene una colección completa.
-Tu familia tiene aquí una colección completa.
-Es bastante vieja a decir verdad, los últimos en actualizar estos libros debieron ser mis abuelos.
La pelirroja lanzó el libro con fastidio al lado del sofá donde había ya una buena pila de libros leídos a medias, solo había terminado de leer el primero, los demás no aportaban ningún material interesante a su parecer, lentamente se incorporó para observar con cuidado los demás títulos incluidos en la pequeña biblioteca de la sala, de pronto se detuvo para voltear a ver al pelinegro a sus espaldas, había estado leyendo el mismo libro casi desde que llegaran, ella comenzó a buscar con insistencia entre el resto de los libros hasta encontrar otros cuatro volúmenes escritos en diferentes reinos y en diferentes épocas, eligió el que parecía ser el más nuevo y volvió a sentarse.
-¿Estás segura de que quieres leer eso?
-Quiero ver hasta que punto son más entretenidos antes que los otros que estuve hojeando.
-Esto será interesante.
El dragón blanco sonrió mientras tomaba una especie de tarjeta delgada de madera pintada y la colocó en el medio de la página que estaba leyendo antes de cerrar el libro y colocarlo en la mesita de al lado, se reacomodó en el sillón y observó a la pelirroja con atención, al principio se veía concentrada, poco a poco, mientras iba pasando las páginas para leer algunos extractos comenzó a sonrojarse cada vez más y más, a juzgar por la forma en que su pecho subía y bajaba, podía asegurar que estaba respirando cada vez más y más rápido, era divertido, la expresión de su nueva esposa cambiaba constantemente mientras se coloreaba cada vez más y más hasta llegar a un punto en el que no podía ponerse más roja, estaba seguro de que ella no tardaría en cerrar el libro espantada cuando perdió de vista su rostro, ahora sumergido completamente en una de las páginas casi al final, la curiosidad lo venció, se puso de pie y sigilosamente como un gato acechando a su presa, se colocó a espaldas de la ojiverde para averiguar que había captado su atención de aquella forma, notó que las manos que sostenían el libro temblaban un poco, así que se apresuró a concentrarse en ver lo que había, lo primero que notó fue el esquema de una posición que no aparecía en el libro que había estado leyendo, el dibujo era más detallado de lo que había esperado, se veía al instante que había un hombre recostado de espaldas con una mujer encima, a juzgar por las dos ilustraciones y las líneas alrededor de la mujer, estaba seguro que aquello indicaba rotación, luego comenzó a leer la página de al lado, estaba escrito de una forma menos poética que el manual que él había estado leyendo, sin embargo, era mucho más preciso en la descripción de la técnica y las sensaciones que debería sentir cada miembro de la pareja, se sentía desconcertado, no recordaba haber visto ninguna posición con la mujer encima cuando hojeó el otro manual.
-¿De donde se supone es este libro?
-De Egzardia… ¿Dónde queda?
-Cerca de Asturia… la cultura ahí es muy… particular…
-Ya lo creo que si, no parecen ser tan machistas.
-¿Perdón?
-Quedas perdonado… si me dejas intentar todas estas-Dijo la joven mientras acariciaba algunas cuantas páginas más, tanto anteriores como posteriores a la página en cuestión.
-Muy graciosa… déjame verlas y te digo.
-Primero di que me dejarás, luego te dejaré verlas.
-No estoy seguro de que esa sea una buena idea.
-¿Confías en mi?
-Pues… casi siempre…
-¡QUÉ GROCERO!... además no te voy a lastimar.
-Mi orgullo podría quedar muy lastimado.
-Le pondré una venda si es necesario… ¿entonces si?
-Lo pensaré.
-Bien, mientras lo piensas, no te dejaré tocarme.
-Eso es injusto.
-Es solo un incentivo para que lo pienses mejor, ahora, si me disculpas, creo que iré a seguir leyendo a otra parte.
-¡ESPERA NO… demonios!
No supo que había sucedido, solo sintió uno de los dedos de su esposa en la espalda y las piernas se le durmieron antes de que pudiera terminar de levantarse de la posición que había tomado recostado sobre el espaldar del sofá, la observó alejarse como si nada pasara, escuchó una puerta cerrándose, y las piernas comenzaron a responderle de nuevo, se sentía frustrado y molesto, y muy a pesar de la curiosidad que lo corroía por dentro, fue más su orgullo, se negó a si mismo la oportunidad de perseguir a la joven pelirroja y obligarla a hacer cuanto se le ocurriera, tomó el libro olvidado en la mesa y retomó la lectura donde la había dejado, su animo decayó aun más al darse cuenta de que el interés por ese libro en particular había disminuido notablemente ante el hallazgo de aquel otro más completo, a pesar de tener una fecha anterior de imprenta… ¿sus padres lo habrían leído?... sacudió la cabeza para despejarla, lo que sus padres hubieran hecho en aquella casa no era de su incumbencia…
…
- "nayamigoto wa BERI- no JAMU tsukete
sukoshi tsumeta MIRUKU TI- de nomihosou
UINKU suru yozora no Shinin' Star
tenshi ga asobu
BI-tama mitai
Ah KARAFURU na kibun de
kuchizusamu amai MERODI-
FUIRUMA ga mawaridasu
Ah Ah Ah Ah…"*
El aroma a panecillos inundaba la casa, hacía rato que habían terminado de comer y a decir verdad, Slanzar seguía resentido con su esposa, había decidido no ceder ante sus juegos y esperar a que fuera ella quien lo buscara a él para ceder a sus instintos, sin embargo, aquel aroma lo había hecho traicionarse, estaba ahí, de pie en la puerta de la cocina, escuchando la melodiosa voz de su mujer cantando en un idioma para él desconocido, la veía moviendo las caderas de acá para allá mientras llevaba el ritmo de la canción con el cuerpo a la vez que acomodaba los trastes que había utilizado y lavado ya, la observó mientras preparaba una bebida caliente y lo que parecía ser un plato hondo con azúcar; se quedó ahí, absorto hasta que la canción terminó y con ella el embrujo, los panecillos ya se encontraban fuera del horno recibiendo un baño de azúcar, cuando estuvieron listos decidió salir de la cocina, no pudo cumplir con su cometido, una mano delgada ya lo había detenido con delicadeza.
-Pensé que querrías comer un poco.
-Solo quería… saber que… que estabas haciendo, había mucho ruido.
-Mentiroso.- Aquellos ojos verdes le dejaron ver su propio reflejo mientras una sonrisa traviesa se formaba en el rostro que tenía en frente, no supo cuando, pero de pronto se encontraba sentado en la sala, viendo el fuego de la chimenea con un panecillo a medio comer entre las manos, había una taza con aquella bebida dulce hecha con leche en la mesita de al lado, y la ex sacerdotisa en el mismo sillón que había ocupado casi toda la mañana, con el libro de la discordia en una mano y un panecillo en la otra, simplemente se apresuró a terminar el pan, estaba por levantarse cuando la vio cerrar el libro y dejarlo frente a él.
-Terminé de leerlo, es todo tuyo.
-¿Y yo para que quiero esto?
-No lo se, para satisfacer tu curiosidad tal vez, yo voy a dormir, ya es de noche.
-¿Ya?... bien, te alcanzaré en un momento.
-Van, espera… tienes azúcar en el rostro, déjame quitártela.
Ella se acercó despacio, atraída por los minúsculos cristales dulces, acercó la mano al rostro masculino y justo antes de comenzar a retirarlos, acercó también su boca para tomarlos con la punta de la lengua y degustarlos, uno en la comisura de los labios, otro a media barbilla, uno más en el labio inferior del pelinegro… y no pudo contenerse más.
Era extraño, de pronto ya no importaban el orgullo, el sueño, el frío del invierno o el aroma a panecillos recién horneados que inundaba la casa, lo único importante parecía ser devolverse aquellos besos tiernos con sabor a dulce, poco a poco, aquellos besos ingenuos dejaron de ser suficientes, la inocencia del momento se iba perdiendo en el tiempo a la par que la lujuria se hacía presente, la ropa estorbaba, acariciar el cuerpo del otro se había vuelto igual de necesario que respirar, en algún momento también las caricias dejaron de ser suficiente y ambas bocas comenzaron a recorrer aquellos espacios cubiertos de piel ajena para tratar de saciarse del otro, en un momento ambos se habían dado cuenta de lo que hacían, deteniéndose al instante, el rey ángel de Fanelia observaba confundido la situación mientras la princesa cefiriana sonreía desde su puesto, se veía imponente y voluptuosa, excitante también; Slanzar no sabía bien que hacer, su mente le decía que protestara, que cambiaran de posición, pero su cuerpo no le respondía como era debido, especialmente cuando la sintió envolviéndolo en aquel calor húmedo que ahora reconocía con facilidad, estaba dentro de ella, tendido de espaldas sobre un sillón que se había quedado sin cojines en algún momento de la velada, ella comenzó a moverse, dejándolo a él en un trance hipnótico ante el bamboleo inevitable de su senos, no tardó mucho en tomarlos entre sus manos para poder sentir la redondez y firmeza que el ejercicio y la edad les habían brindado, no pudo negar que se sentía excesivamente agradable, además no estaba haciendo ningún esfuerzo esta vez, pensó que podría aguantar un poco más de lo normal, de pronto, ya no le molestaban pequeñeces como quien estaba arriba y quien abajo, solo quería amar a aquella joven pelirroja de ojos verdes que lo enloquecía en todo sentido, se dejó llevar, deleitándose en la variedad de sensaciones que recibía mientras su compañera se movía de tantas formas y en tantos ritmos distintos…
Cuando todo finalmente acabó, estaban abrazados, ella sentada sobre él, rodeándolo con las piernas, sus cuerpos cubiertos de sudor y un indicio de cansancio en los rostros de ambos, el dejo de una sonrisa satisfecha en ambas bocas y un brillo especial en aquellos ojos de grana y esmeralda.
-Te Amo Van...
-Y yo a ti
-Gracias
-¿Tanto te gustó?
-No es eso… no importa como lo hagamos, siempre me gusta
-Entiendo… ¿Nos vamos a dormir?
-Esta bien… por cierto… ¿qué haremos mañana?
-Empacar nuestras cosas y descansar un poco…
-¿Es necesario que descansemos?
Slanzar ayudó a su mujer a retirarse con cuidado, la vio recostarse en el sillón y abrazar uno de los cojines mientras él se ponía un pantalón encima, la notó sonriendo con cierta malicia en el rostro, él sonrió también justo antes de lanzarle la camisa azul que había llevado todo el día, se incorporó para apagar la chimenea que era ahora la única fuente de luz, y le ofreció la mano para ayudarla a levantar una vez que terminó de ponerse aquella prenda masculina encima.
-Mañana es nuestro último día aquí, después de eso volveremos a Fanelia donde estaremos demasiado ocupados trabajando… y tal vez esperando un hijo, necesitaremos descansar para comenzar despiertos con nuestras vidas.
-¿Y si jugamos antes del desayuno y después de eso descansamos?
-Déjame pensarlo y mañana te digo.
-¿Cómo que te deje pensar… ¡VAN!
Él estaba sonriendo, la había callado con un beso y ahora iba subiendo con rapidez las escaleras como si hubiera hecho alguna travesura, ella también sonrió lista para comenzar la persecución, al parecer tendrían que descansar al día siguiente, la noche auguraba poco descanso para los amantes la víspera a su retorno a la vida cotidiana.
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Notas de la autora:
Se que me tardé pero nomás no me salía del todo, tampoco había tenido suficiente tiempo para escribir, así que tuve que hacerlo en pedacitos, espero les haya gustado, y si, se que es extraño que un lemon casi H de repente se pase a lime, pero pienso que así está mejor, digo, pienso que ya escribí demasiado descriptivamente, es hora de dejarles algo a la imaginación, de verdad, a algunos les quedará algo mucho mejor que lo que pudiera haber escrito. En fin, gracias por continuar leyendo hasta aquí y no olviden dejar comentarios, sugerencias, quejas o hasta pedradas, todo lo recibiré con gusto, después de todo, el último capítulo aun no está escrito, no se cuando lo voy a empezar, pero tomaré en cuenta todos los comentarios y sugerencias que envíen.
SARABA
Casi lo olvido… la canción que canta Luin mientras hornea es "Fruits Candy", la estrofa que está cantando dice algo así como:
"Nuestras preocupaciones van untadas con mermelada de bayas
Bajémoslas con un poco de té frío con leche
Una brillante estrella en el cielo nos guiñará
Un ántel juega
con un sentimiento colorido...
Ah ...como mármol,
Silbo una dulce melodía
Mientras la película gira alrededor
Ah Ah Ah Ah"
