Aquí traigo el segundo capítulo del fic, es un poco más cortito que el primero, pero espero que igualmente lo disfrutéis! ^^ Acabo de empezar el capítulo tres, así que tardaré un poquito más (supongo). ¡Espero que os guste!


Por otro lado, Toguro, quien se había llevado con él a Inezumi, reía internamente; al fin estaba liberado, después de doscientos años de tortura en una pelea infinita contra la sombra de Kurama… Por supuesto, una de sus prioridades era encontrar al verdadero y matarle con sus propias manos, pero a pesar de ello, ahora tenía algo así como una discípula, por lo que aprovecharse del poder que pudiese adquirir era más factible y entretenido que ir directamente a por su objetivo primordial.

Pronto ambos llegaron a un bosque en el mundo demoníaco, allí, Toguro decidió sentarse después de tanto tiempo estando de pie y de paso aprovechar para volver a escuchar todo lo que había ocurrido hasta el momento

-Eres un semi-demonio, estoy más que seguro de que podrás adquirir poder espiritual. –Pensó en alto.

-Ya lo tengo –afirmó Inezumi. –Mi poder consiste en soltar bolas espirituales… Sin embargo, no sirven de mucho… Explotan en cuanto alguien las toca… -Se entristeció bajando la cabeza.

-Bolas espirituales que explotan… -Repitió Toguro pensando. –Ja, ja, ja. ¡Más que suficiente! Ese poder nos vendrá bien… Verás, planeo ganar ese torneo y gobernar el mundo durante esos cuatro años, y cuando lo haga, todo volverá a ser como era todo hace doscientos años. Te aseguro que no te sentirás sola si eso ocurre. –Explicó Toguro mirándola a los ojos. –Aunque para conseguirlo, deberemos de conseguir a más gente… Así gane quien gane de nosotros, nuestro deseo se hará realidad… El problema es cómo encontrar a gente que desee lo mismo…

La maleza se movió con agresividad de pronto, Toguro se dio cuenta de ello y se puso en guardia.

-No deberías de hablar de tus planes maléficos en un bosque que no conoces… Más aun si se encuentra en el lado demoníaco –Una voz salía de entre los árboles. Ambos se encontraban en guardia. –Habéis tenido mucha suerte… Tenía pensado algo así. –Respondió la voz acercándose más a ellos.

-¿Quién eres? ¡Deja de esconderte! –Advirtió Toguro convirtiendo su mano derecha en una fila de cuchillas.

-No te pongas agresivo… -De detrás de uno de los árboles apareció una figura masculina. –Creo que nos llevaremos bien… -Un hombre algo robusto, con el pelo negro azabache, largo y los ojos violetas apareció.

-… Está bien, me fío de ti. –Dijo Toguro sin pensarlo demasiado.

La duda se dibujó en el rostro de Inezumi, Toguro se dio cuenta de ello y se explicó.

-Ese tipo dice la verdad… Te lo explicaré mejor –Dijo con una mueca algo molesta. –Hace doscientos años, el tipejo que poseía este cuerpo al que le falta un cacho de cabeza, me devoró. Este tenía el poder de copiar todos los poderes de la gente que se comiera y ese poder pasó a mí. En el momento en el que se comió a un tío que tenía el poder de leer la mente, me hice bastante más fuerte. –Dijo con una sonrisa. –Por cierto, debería de deshacerme ya de este cuerpo putrefacto… Me terminé de regenerar hace tiempo, así que ya puedo andar por mis propios medios… -Mientras hablaba, Toguro salía del cuerpo corroído y en mal estado de Makihara.

-Vaya… Había oído hablar de ti, pero… nunca pensé que fueras un tipo con tan poco sentido del asco… -Se quejó el hombre mirando hacia otro lado.

-Si no puedes aguantar esto, no se cómo aguantarás el matar a gente… -De pronto, los tres se callaron y Toguro rió ligeramente. –Vale, ahora si que lo se…

Inezumi les miraba sin entender nada, ella no podía leer la mente de nadie.

-Mi nombre es Teikohito, aunque me podéis llamar Teiko, suena más mono –Comentó el hombre haciéndose una coleta.

-Yo soy Inezumi… -Respondió algo tímida.

-Lo se, pequeña… Por cierto… Pretendéis presentaros al torneo, ¿No? Pero no parecéis muy entrenados… ¿Estáis seguros de poder conseguir algo?

-No seas idiota… Yo no puedo morir pase lo que pase –Explicó Toguro con calma. –Ella tiene un poder bastante interesante, si entrena, será bastante buena –Afirmó con una sonrisa malvada en los ojos. –Y tú… Bueno, tu poder es bastante agradecido.

-¿En qué consiste tu poder? –Preguntó Inezumi.

-Eso de momento, es un secreto. Sonrió sin maldad. –Bien, entonces, cuanto antes empecemos a entrenar, mejor será… ¿Estás preparada en cuerpo y alma para lo que puede ser el peor proceso de tu vida? –Preguntó Teiko sin mostrar duda.

-¿Cómo? –Preguntó Inezumi palideciendo.

-Era broma pequeña… Peor serán las luchas que tengas que pasar –Con esas palabras tan poco alentadoras, la revolvió el pelo.

Mientras tanto, Yusuke comenzó a pensar en una estrategia para Izaya. Tenían tres semanas como máximo para prepararse y él solo tenía de guía las enseñanzas de Genkai.

-Veamos… -Pensó Yusuke mirando por una ventana. –Tenemos tres semanas para lograr que manejes tu poder espiritual, mejorarlo, potenciarlo y pasarte la herencia… Yo tardé bastante más que tú en lograrlo, así que deberemos de ir un poco acelerados… Eso si… -Yusuke comenzó a recordar todo lo que Genkai le había hecho pasar. –No seré tan duro como lo fueron conmigo… -Dijo sudando en frío.

-¿A ti? ¿Cómo te enseñaron? –Preguntó Izaya curioso.

-Me dan escalofríos solo de recordarlo… Dormía en una cama de pinchos… Tenía que aguantar un montón de pruebas difíciles y… ¡Bueno! ¡Eso da lo mismo! –Dijo dejando de pensar en el tema. –Lo primero es lo primero. Debemos de intentar sacar tu poder espiritual solo cuando tú quieras –Explicó. –Vamos, intenta sacarlo.

Izaya, sin tener ni idea, intentó concentrarse y sacar algún tipo de poder de su mano, sin embargo, por mucho que lo intentara no ocurría nada.

-Vaya… Qué bien me vendrían ahora los consejos de Kurama… En fin, no podemos perder más tiempo en esto… Tendré que hacerlo por las malas. –Remangándose, Yusuke miró a Izaya fríamente. –Seré sincero. Si te he escogido, ha sido porque esa aura espiritual me ha resultado atractiva, no por otra razón… Pero si no eres capaz ni de invocar tu poder, entonces no me sirves para nada.

Izaya miró a Yusuke sin entender bien la situación.

-Voy a ir a por ti, a matarte –Advirtió. –Si no quieres morir, será mejor que aprendas ahora mismo a invocar tu poder.

-¿Qué? ¿Cómo? ¡Espera un momento! –Con nerviosismo, Izaya intentó parar a Yusuke, sin embargo, él ya estaba decidido.

Con una rapidez supersónica, Yusuke se colocó a escasos centímetros de Izaya, poniendo a este nervioso. Acto seguido golpeó su estómago.

Izaya voló por los aires hasta chocar contra la pared. Cayó al suelo con brusquedad, sin evitarlo, vomitó.

-Vamos, ya te he avisado –Dijo Yusuke calentando el brazo con el que le había golpeado. –Tienes suerte de que llevo casi cien años sin pelear y me he oxidado un poco… Un golpe como ese en mis buenos tiempos te hubiese atravesado sin duda alguna.

Izaya se levantó con dolor, poco a poco, pensando que Yusuke estaba loco.

-Yo que tú iría haciendo algo –Afirmó Yusuke volviendo a por él, esta vez, paso a paso, dándole tiempo a Izaya para reaccionar.

Este se levantó aguantando el dolor y salió corriendo.

-Correr no te servirá de nada –Desapareciendo del lugar, pateó la espalda de Izaya, enviándole esta vez al otro lado. -¿Es que acaso no quieres salvar a esa chica? ¿O ahora prefieres que Toguro la sacrifique en ese torneo? La gente como tú, que decide esas cosas porque cree que es débil… Me da asco… -Con esas palabras, Yusuke iluminó su puño. En cualquier momento podría lanzar un reigun.

Izaya, al escuchar sus palabras pensó para sí mismo. No quería perderla, mucho menos morir ahí, aunque fuera a manos de Yusuke. Volvió a levantarse y al ver que este volvió a desaparecer, enrabió. Su poder volvió a salir de su cuerpo.

-Aguántalo ahí –Advirtió Yusuke a menos de un metro suya, con el puño a escasos centímetros de su cara. –Si te hubiese alcanzado la cara, no lo hubieras contado –Advirtió Yusuke. –Creo que eres de mi mismo tipo… Disparar el aura será lo tuyo, seguro. –Pensó Yusuke. –Deja de malgastar tu poder.

Izaya se relajó y se sentó en el suelo con dolor.

-¿Qué haces? ¿Quién te ha dicho que descanses? ¡Vuelve a exteriorizar tu poder! –Afirmó contradiciendo su orden anterior.

-¡Pero…! –Izaya intentó quejarse, sin embargo, Yusuke habló antes de que lo lograra.

-¿Acaso prefieres que te mate ahora mismo? –Su mirada era seria. Izaya obedeció e intentó sacar su poder, lográndolo sin saber como.

-Eres rápido… -Pensó Yusuke en alto. –Creo que no te será muy complicado el entrenamiento… A ver, intenta concentrar el aura que expulsas tan campante en un solo puño.

-P-Pero… No se cómo hacerlo –Afirmó Izaya encorvándose un poco por el dolor de espalda de la patada de Yusuke.

-¡Tú solo concéntrate! ¡Qué has pensado hace un momento para que tu poder saliera? –Preguntó mirándole a los ojos.

-¡En que si n lo hacía me matarías! –Exclamó Izaya con cara de obviedad.

-Es decir… Que eres del tipo que saca sus poderes con el miedo… Vaya problema… -Suspiró Yusuke.

-¿Problema por qué? –Preguntó Izaya sin saber a qué venia.

-Porque es significa que tendré que vigilarte las veinticuatro horas bajo amenaza para que te salgan las cosas… -Como si lo que acabase de decir fuera lo más común del mundo, se colocó la mano en la cara y empezó a pensar en cómo mejorar a Izaya. –Estoy seguro de que si reaccionas con el miedo, también reaccionarás con la rabia y el odio…

-¿Por qué crees eso? –Preguntó de nuevo.

-Porque cuando alguien odia a alguien o se encuentra en estado de ira, es porque tiene miedo de perder algo… O de haberlo perdido. Casi todo se rige por el miedo. Así que aunque sea una contrariedad para el entrenamiento, estoy seguro de que nos será de ayuda en los combates que librarás para salvar a esa chica. –Afirmó Yusuke mirando por la ventana. –Por cierto, ¿sabes dónde estamos? –Preguntó esbozando una sonrisa.

-No…

-Estamos en las tierras de Genkai. Me las dejó en herencia hace mucho tiempo. Aquí fue donde ella misma me entrenó. Un día me fui a investigar todas sus tierras y me perdí… Menos mal que Koenma me encontró un día que me necesitaba…

Izaya se quedó en completo silencio y unió términos.

-¿Me estás diciendo… que has estado doscientos años perdido entre estos bosques?

-No, ¡claro que no! Menuda tontería… Fueron ciento cincuenta.

Ante las palabras de Yusuke, Izaya sucumbió al dolor y cayó al suelo, aprovechando así para descansar.

-¿Se puede saber qué haces? ¿No te he dicho antes que concentraras poder en un puño?

-Pero estoy hecho polvo… Te has pasado tres pueblos con los golpes… -Se quejó aun dolorido.

-¿Alguien te ha preguntado? –El semblante de Yusuke se hizo excesivamente serio, lo que metió algo de miedo en el joven aprendiz. –Te lo advertiré por última vez. Estoy oxidado de no pelear, pero… Cada vez que me desobedezcas en el entrenamiento o no te salga algo como quiero… Iré a por ti y te golpearé hasta matarte. –Sus palabras eran profundamente serias, lo cual no dejó a Izaya con muchas opciones. Sin decir nada más, obedeció, se puso de pie y siguió sus instrucciones.

El primer día de entrenamiento para Izaya y para Inezumi pasó satisfactoriamente. Mientras tanto, en el instituto se preguntaban su paradero, sobre todo Riruko…

En unos cinco días, Izaya consiguió manejar su poder espiritual a su antojo, por cualquier lugar del cuerpo.

-Bien… Hoy te dejaré descansar, has hecho muchos avances en poco tiempo, así que creo que te lo mereces. Sin embargo… Mañana comenzaremos a aprender a aumentarlo, tu poder es algo débil aun. Después de eso, aprenderemos a expulsarlo y finalmente, a moderar la potencia. Creo que cuando aprendas todo esto, serás capaz de al menos, rozar a Toguro.

-¿¡Rozarlo! –Izaya o podía creerse lo que oía… Con su cara hinchada de la inmensa cantidad de golpes que había recibido y de la de caídas que había sufrido al correr por el bosque al entrenar, parecía parte de algún show comédico.

-Así es… Tu poder espiritual se hará mucho más fuerte, sin embargo, para derrotar a Toguro necesitarás más que eso: Velocidad, flexibilidad, resistencia… Y mucho más poder espiritual…

-Pero… ¿Cómo voy a derrotarlo? ¡Se supone que es inmortal! –Izaya se estaba poniendo nervioso.

-No te preocupes por eso. No han pasado doscientos años en balde. Te aseguro que derrotarás a Toguro para recuperar a esa chica. Yusuke sonaba convencido, eso animó a Izaya más que nada.

-Ahora pírate, que quiero ver el nuevo episodio de hoy de mi serie, que se quedó muy interesante. –Con estas palabras, Yusuke se tiró al sofá y se puso a ver la tele. Izaya se fue por donde había ido cada mañana. Decidió volver a su casa y ver así a su madre, a la cual no había visto despierta en cinco días.

-¡Mamá! ¡Estoy en casa! –Dijo tranquilamente.

Su madre se encontraba en el comedor, mirando la televisión, la cual estaba apagada. Sus ojeras eran llamativa, parecía que no hubiese pegado ojo en casi… Cinco días… Izaya se dio cuenta de ello y tras dejar sus cosas en la habitación volvió para hablar con ella.

-Mamá… -Comenzó. Estoy bien, no debes de preocuparte por mí…

Su madre giró la cabeza con lentitud, como si su vida se hubiese esfumado.

-¿Y esas heridas? –Preguntó con un tono de voz tembloroso, roto, con una sonrisa en los labios pero con gran tristeza en los ojos.

-Entrenando con Yusuke… ¡Pero ya controlo mi aura! Puedo concentrarla donde sea –Intentó animar.

-Que bien, hijo. –Respondió del mismo modo que antes.

Izaya dejó de intentar animarla y se acercó un poco más, con vergüenza, debía de hablar con ella y convencerla de que no le diera más vueltas. Lo que menos deseaba Izaya, era que su madre sufriera por su culpa y acabase cayendo enferma o cualquier otra cosa.

-Mamá… -Musitó agachado la cabeza.

La madre respondió girando la cabeza para mirarle.

-Te… te prometo que no tendrás que preocuparte por mí… Cuando… cuando logre lo que quiero, no me meteré en más problemas de este tipo.

A pesar de esas palabras, la mujer no hacía amago de mejorar, lo que entristecía a Izaya.

-Te quiero, mamá… -Con esas palabras, dichas con la cabeza baja, Izaya salió no solo del comedor, si no también de la casa; necesitaba, de nuevo, tomar el aire.

Había perdido cinco días de clase, en ese momento les quedaría una hora aproximadamente de clase. En el fondo de su corazón tenía la pequeña esperanza de que Inezumi hubiese cambiado su forma de ver las cosas y hubiese vuelto a la escuela, por lo que se decidió a ir.

Tras ver que toda su clase salió y no ver rastro de Inezumi, se dio media vuelta con un suspiro.

-¿Piensas irte así sin más? –Preguntó una voz detrás de él.

-¿Ha venido Inezumi a clase? –Preguntó.

-Es de mala educación responder con otra pregunta… Pero no, desde aquel incidente en la cueva nadie la ha vuelto a ver… Ese tío era Urameshi, ¿Verdad? ¿Qué es lo que estáis…? ¡Oye! –Exclamó al ver que Izaya se iba sin escucharla. -¿Qué es lo que haces con él?

-Entrenar… Debo de hacerme fuerte para poder rescatar a Inezumi…

-¿Rescatar? ¿De qué estás hablando? ¿A esa pequeña rata?

Izaya miró a Riruko a los ojos, recordando las últimas palabras de Inezumi, con dolor.

-Deja de llamarla así. –Su frase fue tajante, tanto, que dejó a Riruko sin aliento por un momento.

-¿Y que vas a…?

-Me enfrentaré a Toguro en el torneo… Tengo mucho trabajo que hacer, por eso no voy a clase.

-¿Qué vas a presentarte? ¡Pero si eres un humano!

-Sí, un humano con poder espiritual –Afirmó iluminando su puño.

-… Está bien, en ese caso, nos vemos. –Diciendo esa frase con algo de bordería, Riruko se fue por su lado.

Izaya siguió por su camino sin percatarse de las intenciones de la joven al irse de aquel modo.

-Oye, ¿Estás enamorado de esa chica? –De detrás de Izaya apareció de pronto una voz, haciéndole dar un brinco, ruborizado.

-No… no me hables por detrás… Yusuke… ¿Qué…? ¿Qué haces aquí, Yusuke? –Preguntó alarmado.

-Me aburría, ese bosque ya no tiene misterios para mí… Así que he decidido dar una vuelta por la ciudad… Ha cambiado bastante –Afirmó mirando para muchos lados. –Pero no me cambies de tema. ¿Estás enamorado de esa chica? –Preguntó con cara de pervertido.

-¡No! ¿Cómo podría gustarme Riruko? –Afirmó con una pregunta retórica y cara de espanto.

Yusuke rió con malicia.

-No hablaba de Riruko… -Con esas palabras revolvió el pelo del chico. –Me voy a jugar a las tragaperras, aun existirán, ¿no? Hace demasiado que no juego y la verdad, las echo de menos.

Izaya no respondió, se quedó ruborizado mirando como se iba, saludando con el brazo sin mirar atrás.

El día pasó tranquilamente y demasiado rápido para Izaya. Su día de descanso se había convertido en un auténtico aburrimiento, en su mente, solo perduraba el deseo de recuperar a Inezumi como fuese. No cabía nada más.

Al día siguiente, Izaya volvió para seguir entrenando con Yusuke, en su mirada se podía ver algo más de determinación. Su día libre le había servido para pensar y concienciarse de que cuanto antes aprendiera todo, antes podría llegar a salvar a Inezumi.

Yusuke notó esa mirada y esa sensación de seguridad en él, por lo que quiso aprovecharla al máximo.

-Bien, debemos de aprender a expulsar el poder espiritual… La verdad es que en el mismo momento en el que me dijeron que podía disparar con mi aura lo hice, no lo pensé demasiado… -Comentó en alto recordando la primera vez que disparó un reigun.

-En ese caso, yo también seré capaz de hacerlo –Dijo sin miedo.

-Veámoslo… Quiero que me apuntes con tu dedo, concentres tu poder espiritual y aprietes el gatillo mentalmente. –Comentó abriéndose de brazos.

"Estoy seguro de que o será capaz de dispararme… Pobre ingenuo… Se ganará un buen capón" –Pensó Yusuke riendo malévolamente por dentro.

Sin embargo, al contrario de las expectativas de Yusuke, Izaya apuntó sin dudar y disparó un tiro limpio de aura, con toda la acumulada. Nuestro antiguo protagonista se sorprendió y lo paró con una mano, arrastrando un poco los pies.

-¡Maldita sea! ¿Cómo se te ocurre dispararme de verdad? –Preguntó enfadado, acercándose a él dándole igualmente el capón que pensaba darle. -¿Y si me hubieras matado?

-Ay… -Se quejó Izaya. –Si te hubiese matado, no me hubieses sido de ayuda… -Dijo con una lágrima en un ojo.

Yusuke no respondió ante esa frase, sonrió y después de echó a reír.

-Vas a entretenerme más de lo que pensaba… Muy bien, pensaba que no me dispararías, pero me gusta esa determinación… El poder que tienes es bastante más potente que el que tuve yo al principio… Así que creo que serás un gran sucesor. Ahora bien… Prepárate para sufrir lo indecible para mejorar en menos de dos semanas… -Comentó con los ojos fríos, con ganas de pelear y sobre todo, olvidándose por completo que no le haría sufrir como Genkai hizo con él.

Izaya, en el plazo de dos días logró moderar su fuerza, lanzando una cantidad u otra de aura dependiendo de la situación en la que se encontrara y del aura que requería hacer lo que quisiese hacer.

Por supuesto, lo logró mediante métodos crueles y amenazas de muerte de Yusuke; El entrenamiento de Genkai se había convertido en un juego de niños comparado con cómo Yusuke martirizaba al pequeño pero cada vez más fuerte Izaya.

De este modo, quedaban solo dos semanas para que comenzara el torneo.