¡Bueno! Finalmente llego con el capítulo 4. En este capítulo finaliza por fin el entrenamiento y a partir del siguiente, se centra en las batallas.

Se que los capítulos al ser un poco largos, pueden hacerse pesados, así que he pensado que cuando termine la historia, seguramente la borre y la suba en cachos más pequeños. Ocupará más capítulos pero será más llevadero... ¿Qué opináis?

Espero que os guste! Y muchas gracias por leerlo ^^


Yusuke e Izaya entrenaban casi sin descanso. El poder de Izaya aumentaba cada vez más. Aunque eso no era lo único que cambiaba en él: Su musculatura cada vez estaba más marcada, su resistencia, velocidad y agilidad también mejoraban cada vez más. Si se llegaba a esforzar llegando al límite, podía llegara a igualar a Yusuke. Solo faltaba algo más de tiempo para llegar a superarle y el mismo entrenador se daba cuenta de ello.

-Izaya –Interrumpió Yusuke en medio del entrenamiento. –Quiero pedirte algo.

-¿Qué es? –Preguntó Izaya, menos cansado de lo que estaría a esas alturas la semana pasada.

-Tu poder espiritual a tope casi iguala mi poder sin hacer esfuerzo alguno… Quiero que entrenes tu poder espiritual, y cuando llegues a igualarlo… Quiero que te prepares para morir. –Las palabras de Yusuke eran serias, al igual que su mirada.

-¿Q-Qué quieres decir? –Preguntó sin saber bien a qué se refería.

-Creo que he sido claro, ¿no? –Preguntó con burla.

-Si, lo se, pero… ¿Para qué?

-Bueno, vas a atener que enfrentarte a numerosos enemigos que querrán tu cabeza… Y no solo eso, debo de darte cierto poder propio, en tres semanas no podrías igualar a Toguro.

-¿Poder tuyo?

-… Hace muchos años, mi maestra me pasó a mí su poder, una sucesión espiritual, por así llamarla… Me la pasó antes de enfrentarme al hermano menor de ese plasta de Toguro… Creo que sería perfecto heredártelo a ti ahora que vas a enfrentarte al hermano mayor del forzudo que yo derroté. –Sonrió Yusuke

Izaya no respondió, solo asintió con la cabeza. La mirada de Yusuke le convencía sin dudar.

-Y también deberás de prepararte para matarme. –Afirmó perdiendo la sonrisa, con una mirada seria.

Izaya miró a Yusuke con sorpresa.

-¿Matarte? –Preguntó mirándole a los ojos con inseguridad.

-Así es. Tendrás que matarme para obtener mi poder.

Izaya rió ante la frase tan seria de Yusuke y sonrió por él.

-Que yo recuerde, en los libros de historia no se menciona que Genkai muriese, mucho menos a tus manos… Aunque, si lo que quieres es obtener una respuesta a esa pregunta… -Izaya se quedó pensativo unos segundos y después apartó su mirada de él. –Solo podría matarte si me dieses más motivos que las palizas que me metes…

Yusuke infló los mofletes, aunque se sintió satisfecho ante su respuesta.

-No es justo que seas un friki de la historia… ¡Has robado mi momento de superioridad! –Se quejó Yusuke metiendo sus manos en los bolsillos, emitiendo una mueca de molestia.

-¿Qué le contestaste tú a la maestra? –Preguntó Izaya con interés.

-La verdad, dude bastante en mi respuesta, pero finalmente la contesté que no sería capaz de hacerlo. Ella me contestó entonces que jamás le daría su poder a alguien que fuese capaz de matarla, pero que tampoco lo haría a alguien que contestase inmediatamente. La verdad es que me sorprendió bastante, incluso viniendo de la vieja. –Rió Yusuke recordando. –Cambiando de tema… Izaya, queda una semana para que el torneo comience… Quiero que alcances mi nivel en menos de tres días, si no, no puedo asegurar tu aparición en el torneo. –Comentó hablando en serio.

-En menos de tres días lo conseguiré –Sonrió Izaya seguro de si mismo.

-En ese caso, te dejo. Debo de buscar a Kurama y hablar con él antes de que comience el torneo… Ese asunto de Hiei me ha estado rondando últimamente… No me apetece ayudar, pero si enterarme un poco mejor de la situación.

-Eres un cotilla.

-¿A que te dejo sin poderes?…En fin, te dejo a cargo de estas tierras mientras estoy ausente. –Dicho esto, Yusuke se retiró del lugar, dejando el dojo completamente en silencio.

Izaya trató de disfrutar de ese silencio, sin embargo, duró bastante poco: Un aura espiritual se hizo presente a una velocidad impensable para un humano. Izaya se puso de pie lo más rápido que pudo, pero antes de darse cuenta ya tenía una katana apuntándole a la garganta.

-¿Dónde está Yusuke Urameshi? –Fueron las palabras frías y tajantes que salieron de la boca del allanador.

-¿Quién eres? –Preguntó Izaya sin quitarle los ojos a la katana.

-Eso no es de tu incumbencia, solo responde a mi pregunta si no quieres morir ahora mismo. –Su aura no emanaba ningún tipo de aura asesina, sin embargo, Izaya comprendió en seguida que hablaba en serio.

-… Acaba de irse –Respondió alzando finalmente la mirada hacia su asaltante. –Ha ido a hablar con Kurama…

-Ese maldito zorro… -Murmuró quitándole el arma amenazante. –Disculpa mis formas, debía de asegurarme de saber eso –Se disculpó, raramente, mientras guardaba el arma de nuevo en su funda. –Eres ese tal sucesor que se rumorea… Ikaya, ¿no?

-Izaya… -Le corrigió molesto. -¿Qué tienes que ver con mi maestro?

-Somos viejos enemigos… O algo así –Respondió mirando hacia fuera del lugar. –Supongo que deberé de irle a buscar por mi cuenta…

-¡Espera! –Interrumpió Izaya evitando que se fuera. -¿Eres Hiei? –Preguntó recordando la foto borrosa.

-¿Y qué si lo soy? –Preguntó algo molesto por la pregunta.

-¿Es cierto… que quieres destruir el mundo espiritual? –Preguntó echándole agallas.

-…Te diré algo… No te fíes de ese zorro plateado… En el momento en que dejó de ser humano para siempre, también dejó de lado su humanidad… -Comentó molesto.

-¿Qué quieres decir? –Izaya no comprendía bien la situación, aun así trato de aclararse.

-El único que pretende destruir algo es él… Hizo un pacto con un extraño hombre de ojos morados… Mis esbirros les escucharon de casualidad, por eso ha querido hacerme una emboscada… Pretende que el mundo espiritual aumente su vigilancia dejando la guardia baja en el mundo humano… Para acabar con este cuando tenga oportunidad.

-¿¡Acabar con el mundo humano! –Se sobresaltó Izaya. -¿Y por qué no lo reportas?

-No seas idiota, soy un demonio temido, heredero del trono que Mukuro dejó vacío… Nadie sería tan estúpido como para creer en mí… Además, lo que le pase al mundo humano no es asunto mío. –Añadió dándose media vuelta.

-Eso no es verdad. Si has venido hasta aquí buscando a Yusuke, algo deberá de importarte… Venías a avisarle, ¿no es cierto? –Sonrió Izaya con sinceridad.

Hiei respondió con una mueca.

-Si le ves antes de que le encuentre, házselo saber por mí… Si quieres… -Sin decir nada más, salió del lugar tal y como había entrado.

Yusuke tardaría tres días en regresar, por lo que era más probable que Hiei le encontrase antes y le hiciese saber todo. Hasta entonces, Izaya trataría de seguir entrenando sin pensar ni en Kurama, ni en Hiei, ni en Inezumi.

Por su parte, Yusuke llegó sin problema hasta el lugar de las inscripciones del torneo, donde encontró a Botan.

-Oye Botan, ¿Has visto a Kurama por algún lado? –Preguntó sin mucho ánimo.

-¡Yusuke! –Se emocionó la joven -¿Vas a ayudarle con lo de Hiei? –Preguntó alegre.

-De eso nada… Solo quiero saber más detalles de todo eso…

Botan se dio cuenta de que Yusuke añoraba en cierta manera los días pasados, eso la hizo recordar aquello que quiso contarle y al final no pudo.

-O-Oye, Yusuke… -Comentó dudosa. Era un tema un poco complicado y doloroso, quizás por eso, decidió olvidarlo la última vez. –Tú… ¿Tú crees en la reencarnación? –Preguntó tratando de no darle mucha importancia a la entonación.

-¿Eh? ¿A que viene esa pregunta tan absurda de un guía espiritual? –Preguntó con una mirada molesta. –Hay almas que de vez en cuando se escapan de su castigo o bendición y vuelven al mundo humano, Koenma mismo me lo explicó. ¿Qué tiene que ver eso con Kurama y Hiei?

-Ah… No, nada, solo quería ver si estos años no te habían sentado mal a la cabeza, ja, ja, ja, ja –Rió de manera histérica. Se vio incapaz de seguir con lo que quería decirle, por lo que optó por dejarlo para otra ocasión.

-Bueno, ¿Me vas a decir donde está Kurama o qué? Mira que eres rara…

-¡Oye! –Exclamó furiosa dejando de reír. –Se fue hace unos días… Dijo que volvería al mundo humano, no se donde estará.

-Con eso es suficiente… ¡Gracias Botan! –Tras su despedida, Yusuke volvió hacia el mundo humano, ya sabía donde se encontraría.

Cuando Yusuke llegó a su destino, ya se ponía el sol, dentro de poco tiempo sería de noche. El paisaje que pudo ver le echaba para atrás, pero aun así, decidió adentrarse. No tardó mucho en encontrarse al zorro espiritual, arrodillado y quieto, concentrado.

Esperó a que se levantara de nuevo, sin embargo, Kurama ya se había dado cuenta de la presencia de Yusuke sin ni si quiera abrir los ojos.

-Lo siento, no pensé que vendrías tú mismo a buscarme. –Afirmó levantándose. –Supongo que los cementerios no serán de tu agrado después de haber muerto dos veces –Rió Kurama ligeramente.

-No, no lo son… Aunque no precisamente por mi…

Ante sus palabras, Kurama guardó silencio sin perder la sonrisa. Al cabo de unos segundos, se acercó hasta él y siguió hablando como si el tema no le hiciese daño al viudo.

-¿Sabes? A pesar de los años, sigo pasando de vez en cuando a ver a mi madre… Si hubiese tenido familia propia, seguramente también vendría a verla. Es cierto que sienta bien, aunque ya sepamos de antemano que nunca nos escucharán… Puede que te venga bien ir a ver a Kei-

-Cállate. –Afirmó en un tono tajante. –Háblame de Hiei, de lo que escuchaste. Quiero saber qué ocurrió, solo he venido a buscarte por eso. –Explicó con dolor dentro de sí mismo.

Kurama guardó silencio unos segundos más, observando a Yusuke, quien para él, se había hecho un verdadero adulto.

-¿Vamos a tomar un café? –Preguntó adelantándose a él, para salir a fin de aquel tétrico lugar.

Yusuke acompañaba a Kurama, Izaya practicaba con ahínco… Mientras todo esto tenía lugar, Inezumi también avanzaba.

-¿Lo ves? Te dije que tu poder sería más que suficiente –Afirmó Toguro detrás de la joven, esbozando una tétrica sonrisa que haría llorar al niño más valiente del colegio. –Estoy seguro de que Izaya verá la fuerza que has adquirido y te alabará por ello.

-¿Si? –Preguntó la mujer sonriente a pesar de todas las heridas que tenía.

El entrenamiento de Inezumi fue tanto o más duro que el que Izaya tenía que soportar. Su cuerpo estaba debilitado y lleno de heridas, su delgadez dejaba ver que la comida era un recurso poco alcanzable a su mano… Y a pesar de todo ello, Inezumi seguía aguantando con una sonrisa en la cara…

-Si entrenas un poco más, estoy más que seguro de que no solo él, si no todo el mundo se dará cuenta de tu fuerza, Nezu-chan. –Comentó Toguro de buena fé. –Y cuando se den cuenta de ello no volverán a menospreciarte, te lo aseguro.

-… Aunque eso no ocurriese… En el mundo de los demonios hay gente que si me apreciaría… ¿verdad? –Preguntó Inezumi mirando a Toguro con tristeza.

-¡Por supuesto! Los demonios no somos como siempre se nos pinta… ¿Verdad que no, Teiko? –Preguntó mirando al hombre que se entretenía talando árboles a sablazo limpio.

-Ni punto de comparación… Los humanos son unos hipócritas… Y aunque no todos los demonios son de confianza, al menos los que lo son, lo son más que los humanos… -Comentó mirando de reojo al horrible ser que sonreía para si mismo, sin dejar de cortar árboles en trocitos.

-Bueno, es suficiente de momento –Comentó Toguro levantándose del suelo. –Queda poco para comenzar el torneo, ahora es cuando el verdadero entrenamiento da comienzo. Toma. –Toguro le lanzó a Inezumi una manzana roja. –Come, te vendrá bien, si pierdes demasiado peso te ganarán por la fuerza, así que a partir de ahora podrás alimentarte como es debido.

Inezumi se comió la manzana con gusto, sin decir nada al respecto ni mostrar felicidad o tristeza. Teiko dejó también su entrenamiento y al observar la escena murmuró.

-La manzana roja de Blancanieves… ¿eh? –Con un pequeño resoplido recogió su arma y se alejó del pequeño grupo.

-Os veré el día en el que comience el torneo… Debo de hacer unas cuantas cosas antes.

-Ten cuidado no vayas a cruzarte con alguien que no debas –Afirmó Toguro sin verle marchar.

-Deberías de perder esa mala costumbre de cotillear los cerebros ajenos. –Se quejó sin dejar de andar.

-Algún día… -Respondió Toguro sin cambiar su expresión.

Los tres días acabaron pasando. Izaya logró su objetivo, lo cual no sorprendió a Yusuke, quien ya se había dado cuenta de que el chico era todo un prodigio del poder espiritual. Tras una mirada melancólica al horizonte, Yusuke agarró los hombros de Izaya.

-¿Estás preparado para morir? –Preguntó con seriedad.

-Si, lo estoy. –Respondió Izaya sin dudar un instante.

-En ese caso podemos comenzar… -Tras un suave suspiro, Yusuke se concentró en si mismo, soltando a Izaya. El poder espiritual de Yusuke comenzó a emanar de una manera continua, pacífica. A los pocos segundos, en sus manos se formó una pequeña bola espiritual de color azul celeste, esta emanaba una gran cantidad de calor, al igual que el cuerpo de Yusuke.

Izaya observó la bola con interés, Yusuke la observaba con nostalgia, recordando el día en el que él recibió una bola parecida de su maestra.

-Recibe esto dentro de ti, Izaya –Dijo Yusuke sin apartar su mirada del dulce color. –Pase lo que pase, debes de sobrevivir, por el bien de Inezumi, ¿entendido? –Preguntó Yusuke alzando al fin la mirada.

-Por supuesto. No me iré de este mundo hasta tenerla de vuelta. –Comentó con firmeza.

Sin cruzar ninguna palabra más, Yusuke le cedió la bola, la cual se introdujo en el pecho de Izaya, desapareciendo de este modo tanto la luz como el calor que desprendía.

-No lo olvides… Debes de sobrevivir a toda costa… Y convertirte en mi heredero legítimo.

-¿Qué? –Fue lo único que Izaya pudo pronunciar hasta que un terrible mareo le tiró al suelo sin contemplaciones.

-Te he pasado mi honda espiritual, convirtiéndote al fin en mi heredero. Deberás de soportar todo el dolor o angustia que te produzca y entonces te convertirás en… -Yusuke no dijo nada más al ver que Izaya se había desmayado. -… Vive… -Fue lo último que Yusuke murmuró antes de desaparecer del dojo de su maestra.

"Tengo mucho frío…"-Pensó Izaya dentro de su propio sueño. "Me duele todo…"

-Debes de aguantar, te aseguro que si no pierdes tu voluntad, te convertirás en el siguiente heredero. –Una voz se escuchó totalmente nítida dentro de su propio pensamiento.

-¿Quién eres? –Preguntó Izaya flotando en el fondo negro de sus sueños.

Un poder espiritual de color azul se formó lentamente a su alrededor hasta que finalmente, la maestra Genkai se materializó dentro del sueño de Izaya.

-¿Quién…?

-Soy la maestra de Yusuke… Te hablo desde el más allá –Comentó tranquilamente.

-¿El más allá? –Preguntó Izaya mostrando una mueca de dolor al tratar de moverse.

-Aprovecharé ahora que el dolor es ínfimo para hablar contigo. –Respondió la maestra. –Si acabas aceptando este poder, te aseguro de que tu poder se desorbitará en poco tiempo… Tendrás que controlarlo si no quieres morir a manos de tu propio poder.

-¿Mi… poder…? –Preguntó Izaya sin entender muy bien de lo que hablaba.

-La honda espiritual despertará el poder que duerme en tu interior… Si alguna vez ese poder se descontrola, deberás de controlarlo por tus propios medios.

-¿Cómo?

-Tú mismo encontrarás la respuesta a eso, muchacho… Yo solo vengo a informarte para que no te pille por sorpresa –Comentó Genkai con su pasotismo habitual. –Además, un amigo de Yusuke me pidió que contactase contigo, esta era la única manera de conseguirlo. –Comentó haciendo un gesto con la mano.

Inmediatamente, un aura de color naranja se formó al lado del de Genkai. Una persona alta y con cara de pocos amigos hizo acto de presencia.

-Escúchame bien –Dijo sin demorar un momento. –Dile a ese estúpido de Yusuke que como se atreva a morir antes de pedirle perdón a Keiko, yo personalmente me encargaré de que su estancia allá donde sea que vaya se convierta en un completo infierno, ¿me has entendido? –Su tono, lleno de ira, asustó un poco a Izaya.

-Si…

-Pues ahí está… Dile a ese idiota… que ni se le ocurra… -Una vez repitió lo que quería, desapareció como si nunca hubiera estado allí.

-Pronto lo entenderás todo –Sonrió la maestra. –Todo lo que te está ocurriendo no es una coincidencia. –Tras decir estas palabras, Genkai también desapareció, dejando a Izaya por un segundo solo en aquel lugar oscuro y solitario. Inmediatamente después, Izaya despertó con un gran dolor en el pecho.

El dolor cesó de repente, Izaya se levantó extrañado, sin parar de pensar en lo que le había ocurrido en el sueño. Buscó a Yusuke con la mirada, pero no fue capaz de encontrarle, estaba solo.

Se acercó a una ventana para observar fuera, no se esperaba que en ese preciso momento, un dolor de cabeza insoportable se apoderase de él. Gritó con dolor y se agarró la cabeza con fuerza. En ese momento, sintió que todos sus músculos se agarrotaban, se le montaban o incluso se atrofiaban. El dolor que sintió en ese momento fue inmenso, tanto, que le pareció factible golpear a la pared con todas sus fuerzas, intentando que el dolor escapase por algún lado. Sin embargo, el dolor permanecía con él. Llegó un momento en el que Izaya dejó de ver, todo se llenó de negro y de pequeñas luces de colores, se cayó al suelo y ni si quiera se dio cuenta. Izaya pensaba que se moría irremediablemente.

Por su parte, Yusuke, quien solamente había ido a dar una vuelta, pensó en volver medio día después a ver a Izaya, después de todo, sentía preocupación por él.

En medio de sus pensamientos, una katana se interpuso en su camino; Un paso mal dado y se hubiese quedado irremediablemente sin cabeza.

-Nunca cambiarás, ¿verdad, Hiei? –Preguntó Yusuke sin moverse del sitio.

La katana se retiró de su sitio y una pequeña figura envuelta en una capa negra hizo su aparición.

-¿Te ha contado sobre mí? –Preguntó Hiei, sin ni siquiera tomarse la molestia de saludar.

-¿Quién? –Preguntó Yusuke extrañado.

-El chico al que haces de niñera.

-¿Izaya? No… ¿Debería de haberme dicho algo?

Hiei hizo una mueca de disgusto; contaba con que Izaya le hubiese contado toda la situación a Yusuke, sin embargo, no fue así, por lo que le tocaría explicarle a Yusuke todo.

-¿Kurama? ¿Acabar con el mundo humano? –Preguntó Yusuke extrañado. Sabía que Hiei no era de las personas que trataban de ocultar sus objetivos y mucho menos a cambio de revelar mentiras sobre compañeros… ¿Sería verdad?

-Yo también me sorprendí… No se los detalles, pero la información es absolutamente fiable. –Se explicó molesto. –No me importa lo que le pase al mundo humano, al fin y al cabo yo vivo en el mundo demoníaco, pero… Pensé que quizás a ti si te interesaría saberlo.

-¿Ahora te preocupas por mi? –Preguntó Yusuke con un deje burlón.

Hiei respondió con un quejido y yéndose del lugar.

-Espera –Le paró Yusuke. -¿Cómo puedo saber quien dice la verdad?

-Eso no es asunto mío… -Dicho esto, Hiei desapareció.

Yusuke suspiró. Jamás hubiese imaginado que el día en el que saldría del bosque, ocurrirían toda clase de cosas. Una parte de él, pensaba que habría sido mejor haberse quedado perdido, la otra, tenía unas ganas irrefrenables de que llegase el torneo y todo se solucionase.

Pasó medio día sin ningún inconveniente… Excepto para Izaya. El dolor había cesado hacía no más de dos horas, pero no era capaz de moverse. Su agotamiento, tanto físico como mental eran notables, por lo que ya ni siquiera tenía fuerza para articular algún quejido.

Escuchó unos pasos que poco a poco se acercaban a él, sin embargo, no pudo mirar quien era, no supo quien se acercaba a él hasta que le habló.

-¿Estás vivo?

Era Yusuke, quien le miraba en la distancia. Izaya intentó moverse, pero fue imposible para él.

-Tu dolor a terminado más rápido de lo que imaginaba… Yo estuve un tiempo más… -Recordó mientras le agarraba y le sentaba para darle agua de una botella. –El torneo comenzará en cuanto te recuperes, o al menos, reza por ello… Sabes, creo que la vieja tenía razón con todas las torturas que me hizo pasar… Al final me hizo más fuerte. –Rió dejando de nuevo a Izaya tumbado. –Voy a ponerte unos limitadores de poder espiritual. Solo podrás quitártelos cuando aparezca la batalla más decisiva, ¿de acuerdo? Si no eres capaz de aguantar las peleas sin ello, olvídate de recuperar nada.

Izaya cerró los ojos se quedó dormido en medio de sus palabras. Yusuke suspiró y le limitó el poder con las esposas que él mismo llevó una vez.

-…Esto no se parecerá en nada a aquel torneo que tanto sufrimiento nos hizo pasar… Si sobrevives a tres rondas, serás afortunado… Pero no queda otra alternativa… -Con la mirada perdida, Yusuke se llevó a Izaya a su casa nuevamente y dejó que descansara lo que fuese necesario. Al fin y al cabo, quedaban dos días para comenzar el torneo.

Izaya despertó a unas horas de que comenzase el torneo. Se notaba pesado y aprisionado en si mismo… Y no le faltaba motivo, las esposas espirituales no solo limitaban el poder espiritual, si no que además obligaban a usarlo continuamente si se quería uno mover con normalidad.

-¿Ya estás despierto? –Preguntó Yusuke desde una silla al otro lado de la habitación.

-¿Qué ha… pasado? -Preguntó Izaya desorientado.

-Ahora eres definitivamente mi sucesor espiritual –Explicó brevemente. –Quedan un par de horas para que comience el torneo, me alegro de que te hayas recuperado a tiempo… Realmente eres un prodigio… -Murmuró lo último.

Izaya miró el cuadro de la familia de Yusuke al levantarse y recordó aquel extraño suceso que ocurrió en su mente.

-Oye… Cuando me pasaste tu poder… Alguien me habló. –Comentó agachando la cabeza, tratando de pensar con la razón.

-¿Alguien? –Preguntó alzando una ceja. Él no tuvo oportunidad de escuchar, ni si quiera de pensar cuando el poder le fue transferido.

-Sí… Estaba flotando en mi mente y… De pronto apareció tu maestra, aunque eso no es lo raro…

Yusuke le miró sin decir nada, esperando que él mismo se explicase.

-¿Conoces a un tipo alto y con cara de malas pulgas? Preguntó desviando su vista a Yusuke.

-Se más explicito, yo mismo podría ser esa descripción. –Comentó hablando con obviedad.

-Pues… Tenía el pelo naranja… Iba vestido con un uniforme de color azul y…

Yusuke de pronto se levantó de la silla, mirando a Izaya con los ojos abiertos como platos. Izaya calló por unos segundos y seguidamente prosiguió. Dio por hecho que le conocía.

-Pues bien… Me dijo que ni se te ocurriese morir antes de disculparte… con Keiko… Porque si no, él mismo haría de tu muerte un infierno.

-Ese maldito Kuwabara, metiendo las narices donde no le importan incluso muerto. –Comentó Yusuke con ira. –Me ha puesto de muy mal humor… ¡Izaya!

Ante su exclamación, Izaya dio un pequeño bote, con miedo de él.

-Recupérate pronto, no puedo esperar a matar demonios después de haber escuchado eso…

Y tal y como Yusuke exigió, ambos se encontraron de camino al torneo en menos de una hora.

-¡Queridos espectadores! ¡Nos encontramos nuevamente en el torneo del mundo demoníaco, dispuestos a encontrar un nuevo gobernante para nuestro mundo durante los siguientes cuatro años! –La voz de la comentarista resonaba por todo el recinto mientras Izaya y Yusuke se encontraban en la lista de peleas.

-Veamos… Primero harán un todos contra todos… Eso lo han mantenido… Después irán a los combates individuales… Bien… Quedarán unos cincuenta participantes… ¿En qué bloque sales, Izaya? –Preguntó Yusuke buscándose en la lista.

-En el bloque N –Comentó señalándose.

-Perfecto, yo estoy en el… G. No habrá ningún problema.

De pronto, ambos callaron al sentir cierta presión espiritual detrás de ellos. Izaya se dio media vuelta aguantando la rabia, Yusuke ni si quiera hizo caso.

-Vaya, vaya, veo que derrotaros será más fácil de lo que pensaba. –Rió Toguro al sentir un podes espiritual mínimo en ambos. –Vas a sufrir mucho, chaval. –Comentó dirigiéndose a Izaya. -¿Verdad Inezumi?

Toguro dio un paso al frente y dejó que se viera la figura de Inezumi. Estaba más fuerte y delgada que antes, su poder espiritual era más alto… Y su apariencia estaba marcada por golpes y heridas. Su pelo ahora, era corto.

-Inezumi… -Los ojos de Izaya se entristecieron al verla así, aguantó su rabia y miró a otro lugar.

-Nos veremos en el ring… -Fue lo único que se escucho de los labios de Inezumi.

Izaya no respondió y dejó que se marcharan con la risa de Toguro de fondo.

-Has actuado bien, Izaya. Así su cara cuando vea tu poder será aun mejor. –Sonrió para tratar de darle ánimos, sin embargo, la imagen de Inezumi no se iba de su cabeza.

-¡Los favoritos de esta edición son Kurama, Hiei y Yusuke! ¡Quienes después de más de 150 años se reúnen en calidad de enemigos! –La comentarista seguía hablando.

-¿Enemigos? –Preguntó Izaya.

-Cuando te llevé a mi casa… aproveché para hacer unas cuantas cosas… Yo también pelearé en el torneo en nombre del heredero de Raizen. Ellos o harán bajo los pretextos de Yomi y Mukuro… Nunca me imaginé que la historia se repetiría con nosotros –Rió quitándole importancia.

-Pero… ¿por qué? –Preguntó Izaya. -¿No erais amigos?

-Simplemente he dejado de confiar en ellos… Si ambos se presentan ante mí acusando al otro, en ese caso, no puedo ser amigo de ninguno.

Izaya le miró sin comprender muy bien la situación, pero la aceptó, al fin y al cabo, no podía esperar otra cosa.

-¡Demos comienzo al torneo del mundo demoníaco de este año! –Finalizó la comentarista antes de dar inicio a todo.