Un encuentro amistoso
-¿irás a practicar con Sango hoy?
-Si querida señora Kaede, ¿necesita algo?-
-No te preocupes pequeña, que esta anciana aún puede valerse por sí misma-
-Si mmhh, será mejor que no se mueva tanto, mire que no se ha recuperado del todo-
-ahh ya… ya no me siento tan adolorida, me recupero bastante rápido-
-¡No sea necia!, sé perfectamente que aún le duele su pierna, la caída que sufrió al bajarse de su montura le produjo una severa lesión además a su edad debería cuidarse más, así que nada de moverse y mantenga reposo-
-¡pero qué chiquilla…ahhh me salió ésta! –
- Sabe que la quiero mucho y quiero que se sane pronto, vendré por la tarde a cambiar su vendaje y le traeré sus alimentos, me parece que Shippo vendrá en la tarde así le hará compañía mientras yo practico, hasta luego señora Kaede- Y como todas las mañanas se retira brindándole un cálido beso en la vetusta mejilla , cosa que habían mantenido desde el día de su accidente como ritual y luego esbozando una gran sonrisa hacia ella se retira de la choza en la que tanto ella con la venerable anciana Kaede vivían.
Los días habían estado tranquilos, sin mayor suceso o noticia, y todo transcurría naturalidad, para Rin esto era un alivio, pues se podía disciplinar con mayor serenidad, y a pesar de que los días se habían vuelto rutina, los disfrutaba bastante, pues desde pequeña siempre había tenido una fascinante curiosidad por las cosas haciéndola ahora perita en varias materias, no sólo en la defensa y sino en la medicina y vaya que sabía bastante, tanto hasta el punto de que era ella muchas veces la solicitada para preparar medicinas o para curar a convalecientes , además su amiga y mentora le había facilitado el acceso a la información que en ese tiempo no había o no existía. Muchas veces hasta era llamada la curandera del pueblo, cosa que la hacía enrojecer bastante, pues sólo se consideraba una asistente de su querida Kaede. Pero era cierto, todo esto sólo lo hacía para impresionar a ese demonio, quería sentirse merecedora de él, autosuficiente, demostrarle de una vez por todas que ella era capaz de resguardarse ante los peligros y que él ya no necesitaría empeñar su valioso tiempo en protegerla; quería ser un arma, una herramienta, ser necesaria, y hasta combatir junto a él aunque le desagradara desde siempre pensar en dañar a cualquier ser, sea cual sea, pero a decir verdad estaba dispuesta a responder al mandato de su querido amo… si tan sólo le permitiese regresas con él podría continuar con sus viajes como los recordaba en tiempos de antaño, que hermoso sería….pensaba ella. Quién pensaría que esa criatura ya era más que necesaria para aquel de mirada fría.
-¡Rin concéntrate! Has herrado bastante, ¿qué te sucede él día de hoy?-
-Lo lamento mucho Sango-
-¿Porqué estas tan distraída?, ¿en qué piensas?-
-Yo… no nada olvídelo, por favor continuemos, desde ahora será enserio- Estirando su mano Sango le facilita la reincorporación a una mullida Rin preparándola nuevamente para la pelea, qué estaría pensando, sólo ella lo sabía, y una vez de pie continuaron con su feroz práctica, en la cual la experimentada mujer no mantenía clemencia, quería sacar el mayor provecho a su pupila pues creía que poseía un gran potencial para la batalla, pues la joven había logrado sorprenderla bastantes veces. Al recibir golpe tras golpe algo se despertaba en ella, un fuego interno brotaba de su ser y la controlaba dejando su mente consiente fuera dominio y con movimientos rápidos y golpes certeros había logrado derribar a la experimentada dejando a su valioso hiraikotsu diez metros lejos de ella. Sango nuevamente había sido sorprendida por las habilidades de Rin, ésta joven había logrado derrotarla después de una tarde entera de haber errado, y ahora era ella la que yacía en el suelo aún con un rostro impresionado, se reincorporó después de unos minutos aún adolorida y miró atentamente el afligido rostro de la joven.
-Perdóneme Sango no quise…-
-Rin, desde ahora en adelante me acompañarás a las misiones-
-¡Qué! Pero Sango no me siento preparada para…-
-No digas tonterías Rin, estás más que preparada además me vale bastante una mano más ya que Kohaku dudo mucho que regrese pronto-
-Bueno si usted lo dice… lamento mucho lo que hice, no sé qué pasó-
-No estés tan afligida pequeña Rin, sólo despertó tu instinto de protección-
-Si muchas gracias por el entrenamiento Sango, debo ir ahora a buscar los alimentos para la señora Kaede, se me ha hecho bastante tarde, con su permiso me retiro y nuevamente gracias por todo, hasta luego-
-Hasta luego querida Rin y mañana llega al alba pues partiremos a misionar-
-¡Enserio! ¡Si lo haré, no se preocupe estaré temprano, hasta luego!- Agitando su mano se despide nuevamente y comienza a correr en dirección a su choza donde la esperaba su venerable Kaede, se había hecho tarde y le preocupaba que estuviera molesta, tal vez tenía hambre o sed y ella no había estado ahí para brindarle agua y su comida, Sólo espero que no esté molesta.
-¡Se te ha hecho tarde!-
-Lo sé, lo sé, lo lamento, ¿cómo se encuentra señora Kaede?-
-No te preocupes querida, he estado bien, Shippo me ha ayudado bastante-
-Si la he estado acompañando toda la tarde, ¡tú entrenamiento ha durado más de lo normal!-
-Gracias Shippo, si lo sé y lamento las molestias, señora Kaede enseguida traigo los ungüentos y preparo la cena-
-Está bien querida, muchas gracias.-
-¿Shippo te quedarás a comer?-
-Me quedaré sólo porque tú la haces-
-¿Qué dices mocoso, si fuera yo no la comerías?-
-No me refería a eso…. ¡Rin, Rin quieres que te ayude!
- Ahahah, no te preocupes Shippo , ya has ayudado bastante-
-Shippo porqué no le muestras el retrato que hiciste de Rin-
-¡ME PROMETIÓ QUE NO LO DIRÍA!-
-¿De qué hablan, que retrato?-
-Vamos Shippo no seas tan tímido y muéstrasela-
-¿Hiciste un retrato de mi?, ¡muéstramelo vamos di que sí, quiero verla!- Un Shippo no muy seguro muestra el retrato de la joven, ésta se ruborizo ante tal obra pues era realmente hermoso, no se esperaba que la detallara con tanto cuidado, realmente era muy hermoso.
-¿Puedo quedármelo?-
-¿Realmente la quieres?-
-Sí, es hermoso Shippo, por favor-
-Entonces es tuyo-
-¡Gracias Shippo!- Realmente agradecida abraza al joven kitsune, mostrándo ese típico hábito de abrazar calurosamente a las personas dejándolas cohibidas o realmente avergonzadas ya que la proximidad que podía llegar a tener con algunos realmente no la medía, simplemente lo hacía cuando sentía la necesidad de hacerlo aunque ya muchos estaban acostumbrados.
La noche llegó muy rápido, habían tenido una cena bastante entretenida pues el kitsune y la joven humana parloteaban y reían de todo, realmente se llevaban muy bien y disfrutaban mucho de la compañía del otro además que siempre Shippo traía anécdotas que hacían que las dos mujeres se retorcieran de dolor a causa de la risa pero luego de unas horas éste tuvo que retirarse, ya era hora de dejar descansar a las dos humanas, otro día continuaría con sus historias.
…
-Hace un buen tiempo que no visitaba a la mocosa amo, ¿le llevará algo?, Tal vez un nuevo Kimono o no sé una joya, el otro día estaba hablando con un artesano que hacía joyas muy lindas, decía que trabaja sólo con oro y plata pero para mí era un farsante, estos ojos reconocerían el oro….-
-Yaken…-
-Si amo-
-Silencio-
-Discúlpeme amo, guardaré silencio- Así transcurrió por un breve tiempo y cuando Yaken se encontraba cabizbajo no había caído en la cuenta de que su amo se había detenido, pues al verse en el suelo a causa del choque adopto su típica forma reverencial para pedirle perdón, pero al notar el rostro de éste prefirió guardar silencio.
-Iremos en esa dirección ahora-
-Porqué amo, ¿cambió de idea?, ¿qué sucede allá?-
-Ya verás-
-Sí amo, como usted diga-
Al cabo de unas horas llegaron aquel lugar, Sesshomaru sabía el propósito de estar ahí, pero su fiel sirviente seguía en la duda, hasta que a sus oídos llegó un ensordecedor sonido de unos árboles cayendo, al parecer un ogro de gran tamaño estaba haciendo destrozos cerca de un pueblo, pero al ver con más detención no estaba destruyendo él lugar, más bien estaba escapando a duras penas de aquel lugar, pues detrás de él estaban unos exterminadores tapados completamente asechando aquel monstruoso ser . Se quedaron a ver como eso dos exterminadores acaban con aquel ser, hasta que uno dio el último golpe y acabó con éste; estos dos estaban aún absortos por aquella batalla pues no se habían dado cuenta de que eran observado por un demonio de gran envergadura.
-¿Amo qué sucede, por qué estamos aquí, los conoce?-
-¿Tan ciego estas Yaquen que no te has dado cuenta?
-pero porque me dice cosas tan feas amito lindo…-Aquel demonio se acercó un poco más a esos dos exterminadores y como exterminadores que eran se dieron cuenta casi inmediatamente de su presencia, pero no atacaron, sólo observaron, hasta que éste desenfundó su bakusaiga, y uno de los ellos adoptó su posición de lucha, pero es detenido por el otro, éste último quiso enfrentarse solo a aquel imponente demonio, y adoptó la posición de lucha para comenzar a atacar mientras que en un lugar seguro su fiel sirviente alababa a su amo diciendo que acabara con ellos, que eran unos insectos y que no merecían ni siquiera estar cerca de él, pero sólo era ignorado por aquellos dos que luchaban y aunque parecía que lo hacían con todas sus energías, o bueno uno en realidad si lo hacía no parecía una lucha violenta, cosa que desconcertaba a Yaken, ya que había visto a su amo pelear tantas veces de una manera fría y sanguinaria.¡ Acabe de una vez con ellos amo! Repetía incesante aquel sirviente, mientras que los otros dos aún peleaban, el exterminador tenía movimientos delicados y ágiles, como si fuera una pluma, pero con golpes certeros junto a su naginata hasta que un último movimiento de aquel demonio hizo que perdiera el equilibrio y callera al suelo, ¡Amo ahora si acabe con ese insecto!, pero aquello que vio lo aturdió más pues su amo le había extendido la mano a aquel exterminador para ayudarlo a levantarse y éste lo aceptó con gracia y mientras seguía observando lo que vio lo dejó con la boca abierta más aún, completamente aturdido, pues veía como aquel exterminador como si fuera poco se había lanzado a los brazos de su amo, mientras éste lo a sujetaba con sus fortalecidos brazos.
-¿Estás bien?- preguntó el demonio suavemente a aquel ser que tenía en sus brazos, mientras que éste último se saca su máscara y deja al descubierto un rostro suave y dulce, mientras que caía una gran trenza negra hacia un lado. Si lo estoy mi querido amo, respondió la joven que ahora lo miraba con unos ojos embelesados, se miraron por unos minutos olvidando que el resto los miraba un tanto confundidos hasta que salieron de su transe a causa de aquella molesta vos que nuevamente hacía acto presencia, lo que produjo que se separaran un tanto avergonzados.
-¡ALÉJATE DE MI AMO!-
-¿qué sucede señor Yaquen? ¿ya no me reconoce?-
-¡¿Rin…?, ¡pero que haces con todo ese ropaje, te queda muy feo!-
-¿Usted lo cree?-
-Rin no le hagas caso a esa rana, realmente te ves muy linda- Hacía ahora acto de presencia Sango, quien sólo hace un leve asentimiento hacia Sesshomaru en muestra de respeto mientras que él hace lo mismo.
-¿¡A quién le dices así chiquilla tonta?-
-Yaken ya cállate-
-Si amo disculpe-
-Que felicidad que estén por estos lados, los he extrañado bastante, ¡AH-UH! Amigos los he extrañado mucho, están tan lindos-
-Rin-
-Dígame amo-
-Muéstrame tu arma-
-Sí, por supuesto- Sesshomaru miró detenidamente aquella arma, era un arma simple y bastante gastada, no lo suficientemente buena para herir a alguien, pues no tenía el filo para hacerlo.
-Tu arma no te protegerá, ni siquiera tiene filo-
- Se lo he dicho bastantes veces pero no hace caso-
-Si lo sé es que no me gusta hacer daño-
-Eso no te salvará cuando tengas que enfrentarte a otro demonio-
-Mmmhh ya lo sé, pero es que no me siento cómoda, me da pena- Sango y Yaken veían un tanto incómodos pues se sentían excluidos de aquel encuentro, bueno ni modo, Sango no tenía nada que hacer ahí así que sólo se retiró, pero el molestoso de Yaken también se quería retirar de ahí, pues sintió que su presencia era más que necesaria, y tomando las riendas de Ah-Uh comienza a seguir a la exterminadora de monstruos.
-¿Amo porqué no había venido a verme?
-Tenía otras cosas que hacer-
-Ahhh ya veo-Mostrando su rostro cabizbajo a causa de la pena, Sesshomaru toma su rostro de la barbilla y la mira directamente a los ojos.
-Pensaba hacerlo pero no podía-
-Bueno eso ya no importa estoy muy feliz de estar con usted, no se vaya tan pronto por favor-
-No lo haré-
-¡Enserio! Ahhh que felicidad! Amo gracias por venir, ¿vio como luche?-
-Sí, peleas mejor que antes aunque aún tienes un débil manejo con tu arma-
-Sí, la señora Sango también me ha dicho lo mismo, pero estoy esforzándome- Mientras nuevamente Sesshomaru se regocijaba con la dulce vos de su pequeña que hablaba incesantemente, se recuesta bajo la frondosidad de un árbol cerrando los ojos, lleno por dentro, se sentía tranquilo pues por fin estaba con la joven, y por un momento la joven dejó de hablar para recostarse a su lado apoyando parte de su cuerpo sobre él, esto lo tomó por sorpresa, pero aceptó recibirla y que podría hacer si esa joven lo dominaba en cuerpo y mente, y así se quedaron por unas horas mientras suaves caricias eran dadas.
