Nuevas Curiosidades
-¡Qué!-
-Que te quedaste dormida en sus brazos y el te trajo-
-¿Pero porqué no me despertó?-
-Pero si estabas muy cansada, además ya era muy tarde para que estuvieras por ahí sola-
-¡Pero si estaba con él!, señora Kaede…me ha hecho enojar-
-(Entre risas) Pero que puchero es ese pequeña, mejor cámbiate que tienes mucho que hacer y además…, ¿espera qué haces?-
-¿Qué cree usted?, quizás lo pueda alcanzar-
-¡AHHH Pero mocosa quítate, estas muy gorda! Me aplastas todo mi cuerpecito-
-¡Señor Yaken no lo había visto! Entonces….Que alivio, eso quiere decir que aún está mí querido señor…-
-Eso es lo que te quería decir, él aún no se ha ido, está donde siempre te espera-Esbozando su gran sonrisa regresa a la choza junto a una Kaede toda ajetreada por el ritmo de la muchacha, a pesar del malestar que sufría podía ahora moverse un poco mejor debido a la medicina de su joven compañera, pero ahora existía una intranquilidad en su corazón, la visita de anoche no había sido la más grata.
Flashback
-Señor Seshomaru, tanto tiempo sin verlo, veo que nuevamente Rin se ha quedado dormida… -Sesshomaru acomodaba dulcemente el cuerpo de la joven entre las mantas de su tatami para protegerla del frio y brindarle una mayor comodidad a la joven, mientras que Kaede veía embelesada el cariño que profesaba ese ser de frío aspecto, era increíble cómo se transformaba cuando se trataba de ella, pues quien lo viera no se lo creería, ni su mismo hermano creía muchas veces que se tratara de él, pues bastaba que se alejara un poco de ella, y ese ser frío hasta el hielo regresaba como si nada hubiera pasado. Kaede se vio interrumpida por sus pensamientos cuando se vio observada por aquel ser que la miraba penetrantemente.
-¿Q..qué sucede, ocurre algo malo señor Sesshomaru?
-Hueles a muerte-
-¿Qué quiere decir?-
-Sabes perfectamente a lo que me refiero-
-mmmhh ya veo… creí que eran suposiciones mías, he soñado constantemente con mi difunta hermana, no quería imaginar que se tratara de esto… ¿Podría decirme si ocurrirá pronto?-
-No tengo cómo saber eso-
-Ya veo, ¿podría no decirle nada a la pequeña?- La joven dentro de las cobijas comenzaba a remecerse en pos de despertarse pero unas manos fuertes acarician suavemente su cabello en un intento de regresarla al sueño y así no percatarse de lo que estaba sucediendo, ésta como si estuviera bajo un encanto volvió a caer en los brazos de Morfeo musitando leves palabras audibles sólo para el poderoso ser que la acariciaba "no me deje señora Kaede".
-No le diré nada-
-Muchas gracias Señor Sesshomaru-
Fin del flashback
-¿Qué sucede señora Kaede?, se ve muy pensativa…-
-Cosas de viejos pequeña, no me hagas caso… vamos apúrate que deben estarte esperando-
-¡Sí! Regresaré para cambiarle la venda, y hacer el almuerzo, no se preocupe, ésta vez no me retrasaré, Por cierto ¿hoy regresa Kahome con Inuyasha cierto?-
-Mhh creo que mañana, pero no estoy segura pequeña, sabes que el gasto de energía para Kahome es bastante alta cuando va a su mundo-
-mmmhh si es cierto, bueno estaré atenta-
-Ya ve, apresúrate… no querrás hacer esperar al youkai más temible de todos –
-¡Si!- Saltando y cantando Rin se dirige al lugar de encuentro que tenían ellos dos desde hace mucho tiempo, mientras que es seguida por Yaken, pues estaba harto de la exasperarte cantidad de niños que querían aprovecharse de él, por suerte no estaban los dos chiquillos descendientes de esa sangre impura, vaya que eran fastidiosos o así lo veía Yaken pues era el que más sufría con las visitas que le brindaban a la joven Rin, aún así amaba ver a la mocosa, era un dolor de cabeza pero por Dios cómo la amaba, jamás lo diría en todo caso.
-¿Señor Yaken por cuánto tiempo piensa el señor Sesshomaru quedarse?
-¡Y yo que voy a saber mocosa! Con suerte me dirige la palabra-
-¡Bueno con migo puede hablar todo lo que quiera!-
-¡Ahh ya cácalle …!-
-¿Señor Yaken que le ha pasado?- Nuevamente el pequeño demonio caía víctima de una de las piedras de su lord, pues yacía inconsciente en el suelo balbuceando cosas sin sentido-
-¡Señor Sesshomaru! Qué alegría verlo nuevamente, pensé que se había ido sin despedirse de mí, pero mi señora Kaede me contó que usted estaría aquí esperándome, ¿Por cuánto tiempo se quedará? Ojalá que sea harto tiempo porque pensaba en que usted tal vez podría ayudarme a mejorar mi técnica, o no sé tal vez pasear por los campos de flores, eso me gusta mucho, hay muchas flores de distintos colores como blancas, amarillas, rojas, azules….-
-Rin-
-Dígame señor-
-Acompáñame-
-Claro que sí, espere…¿ dejaremos a al señor Yaken ahí?-
-Ya se repondrá-
-Claro que sí, Ah-Uh ¡cuiden del señor Yaken!-
….
-Ya hemos llegado-
-¿Qué hacemos aquí señor?- Sesshomaru acercándose un poco a las raíces de un viejo árbol saca una hermosa alabarda, tenía detalles muy finos y sutiles con bellas incrustaciones de diamante de distintos colores, realmente una obra de arte.
-Ten-
-¡Pero amo, esto es muy bello!, ¿será su nueva arma?-
-No, te equivocas, es tuyo-
-¿¡Lo dice enserio! Vaya es muy ligera, Pero amo es muy delicado, no quiero arruinarlo y no…-
-Si no lo quieres sólo regrésalo-
-¡No! ¡Si lo quiero, Sí lo quiero!-
-Enfréntate a mi entonces-
-… cómo usted diga- Ambos personajes adoptaron la posición de lucha y en unos instantes comenzaron a batallar, a pesar de que la vestimenta le era un tanto incómodo no la obstaculizaba para desplazarse ágilmente, jamás alcanzaría la velocidad de su amo, pero para una humana vaya que era bastante. Sesshomaru no la atacaba más bien esperaba que ella lo hiciera, pues él sólo se limitaba a esquivar sus ataques, hasta le causaba cierta gracia ver la torpeza de la joven y como una niña de mal genio comenzó a irritarse de que no la tomara enserio, Enojarte no te servirá de nada, le decía su amo que ya estaba al tanto de la idiotez de su pequeña, cosa que le hacía más gracia aún. A pesar de que era poco lo que expresaba su rostro la joven lo conocía lo suficiente como para saber que le hacía gracia la forma en cómo ella peleaba, quería demostrarle que era buena en lo que hacía pero… ¡QUE ESPERABA ÉL SI ES UN YOUKAI Y NO CUALQUIER SINO EL MÁS PODEROSO! Y yo … yo soy una simple humana… se decía la bella joven en su mente, le exasperaba la situación pero estaba decidida a no seguir siendo motivo de burla y fue así como su mente se agilizó, un instinto animal la comenzó a dominar y empezó a batallar fieramente, provocando un cambio de actitud por parte de su amo, quien ahora se veía un tanto extrañado por la repentina forma de pelear de la joven, y claro que comenzó a estar más atento pues noto la mirada fría y calculadora de ella, fue así cómo ella logró apuntar la alabarda a su cuello, se supo derrotado y dio por finalizada la práctica, pues de ser una batalla verdadera ella habría estado lejos de herirlo obviamente, pero aún así le llamó mucho la atención el cambio de actitud de la joven.
-Bien Rin-
-¿Sólo eso me dirá?-
-Que extraño, volvió a ser la misma de siempre, no hay ni siquiera registro de aquella mirada-
-Qué sucede amo… ¿Porqué me mira así?
-Regresemos-
-Amo espere, tengo muchos deseos de tomar un baño, hay por aquí cerca un riachuelo, no me demoraré nada se lo prometo- Aquellas palabras llegaron a la mente de Sesshomaru como detonantes, pues a él vino el recuerdo de ella bajo las aguas de aquel lago poco profundo, esa imagen que lo asechaba para atormentarlo a cada momento, y el recuerdo de esa fragancia que emanaba el desnudo cuerpo de su protegida era su peor pesadilla, que terrible para él tener que revivir aquella experiencia tan traumática nuevamente no?
-Haz lo que quieras-
-Si amo- No avanzó mucho pues el riachuelo estaba más cerca de lo esperado y rápidamente se desvistió para entrar en el agua, sentía vergüenza de que tal vez su amo pudiera verla, pero que tonta era, que podría a él interesarle de un cuerpo humano se decía para así en pos de intentar relajarse, pero eso no la reconfortó de hecho sintió un dolor que no sabía expresar muy bien y tan pronto lo tuvo, quiso aplacarlo pensando otro tipo de cosas, pues ella no podía permitirse sentir tales cosas y menos si se referían a su amo, quién pensaría que unos ojos la miraban sutilmente a través de la espesa maleza.
-Ese aroma … terminará por dominarme- Cerrando los ojos una leve sonrisa brotó por una de las comisuras de sus labios, mientras hacía usufructo de uno de sus mejores sentidos.
