Una noche juntos
-Te has retrasado-
-Lo lamento mucho señor, preparaba el almuerzo para la señora Kaede, sabe…ella está mal de una pierna y la estoy cuidando hasta que se recupere, ¡ahhh es cierto! Llego su hermano junto a la señora Kagome, me entretuve hablando por un momento con ellos, espero que no le haya molestado-
-¡Pero qué tonterías estás hablando niña tonta! ¡Al amo jamás se le deja esperando! Ahh ver ahora aprendes o te daré su buen merecido-
-Silencio Yaken-
-Lo lamento mucho amito bonito, no era mi intensión molestarlo- Repetía exclamadamente el pequeño youkai mientras reverenciaba repetidas veces a su señor, éste último sólo se limitó a ignorarlo, retomando su lugar de descanso bajo la frondosidad del árbol que en antaño había sido designado como el lugar de encuentro entre ellos; la verdad es que Sesshomaru evitaba al máximo estar cerca de la aldea, no soportaba el nauseabundo olor de los humanos, además que no tenía deseos de hacer frente al fastidioso de su hermano. Mientras apoyaba su espalda con los ojos cerrados sobre la corteza del árbol noto que la joven se le acercaba, al abrirlos observo cómo la muchacha le tendía una extraña fruta, tenía un olor agradable para él pero la rechazó, él odiaba la comida humana.
-Vamos amo es muy deliciosa, dulce y jugosa, Kagome la ha traído de su tiempo, no es usual verla por aquí, además es mi fruta favorita, sólo de un mordisco…-
-No, sabes que no l…-
-si si… usted odia la comida humana- dijo rolando los ojos, enfureciendo un tanto a su amo por aquella conducta, más sólo lo dejó pasar mirando hacia otro lado, pero Rin no se daría por vencida, ella veía como Yaken y Ah-Uh degustaban aquella fruta como si fuera un manjar y ambos eran demonios, entonces en su cabeza surgía la duda del porqué él no disfrutaba de aquel alimento si era un demonio igual que ellos, bueno no como ellos, pero bueno, ella se entendía. Así fue como en un intento de hacer que su amo disfrutara de aquel fruto ella lo comenzó a devorar gulosamente ante él, masticándolo suavemente, y lamiendo el jugo que se desbordaba por la comisura de sus labios muy lentamente, pero lejos de incitar al demonio a que probara dicha fruta, lo que provocó en él fue algo completamente distinto. La imagen de Rin mordiendo esa fruta dulce y jugosa era realmente sensual para él, no podía quitar la mirada de esos labios carnosos llenos del dulce jugo y esa lengua que se movía lentamente intentando saborearlos; los quiso morder, lamerlos, jugar con su lengua y degustarse con esos labios hasta dejarlos secos, y cuando todos esos pensamientos comenzaron a arrasar en su cabeza su cuerpo comenzó a ser víctima del deseo, fue así como se abalanzó sobre ella pero la cordura y sensatez logro llegar a él casi al instante y para no llamar la atención de los expectante y más aún la de Rin , le quitó la fruta de las manos para luego alejarse ella, ahora era él quien devoraba aquella fruta intentando de alguna forma sentir el sabor de su boca en aquel fruto. ¿Estás feliz ahora? Preguntó el demonio irónicamente a una anonadada Rin, pues aún no lograba salir de su estupefacción, pero al ver cómo su amo devoraba la fruta, la inocente joven carcajeo ruidosamente ante aquel espectáculo, ella jamás lo había visto comer así de guloso algo, por lo general él era muy correcto y educado.
-¿Te hace gracia?- Preguntó como si en realidad fuera una suave amenaza mientras arqueaba una de sus cejas.
-Lo lamento mucho, pero no puedo evitarlo, me da mucha risa, jamás pensé que caería tan rápido-Decía entre risas pero lejos de serenar al youkay, las últimas palabras de la muchacha cayeron como dinamita dentro de él, era cierto, cómo era posible que se hubiera descontrolado de aquella forma con tan leve insinuación, ¿tanto la deseaba?, sabía que lo hacía, ya no discutiría con él mismo por eso, pero ¿tanto era? Debía controlarse o de lo contrario terminaría haciendo algo de lo cual se terminaría arrepintiendo.
Aquella escena también fue observada por sus sirvientes, a pesar de que Ah-Uh seguía comiendo sin dar importancia, Yaken logró ver esa mirada en él, lo conocía lo suficiente y no quería pensarlo pero tal vez su amo se había enamorado de la pequeña Rin, su amo había caído muy bajo pensaba él, después de conocerla jamás había vuelto a ser él mismo, caería tal vez de la misma forma que lo había hecho su padre y quizás… sus pensamientos fueron interrumpidos pues una piedra lo dejó aturdido, quiso exigir quién había sido el responsable pero al ver el rostro realmente enfurecido de su amo sudo frío, ¿será que puede leer la mente? No creo pues de ser así yo ya estaría bien muerto pensó.
-Señor Sesshomaru, ¿a dónde va?...¿lo puedo acompañar?- El silencio respondió su pregunta, pero cuando sus otros dos acompañantes también empezaron a seguirlo, les fulminó una mirada de soslayo bastante determinante haciendo que ambos pararan en seco, bueno mejor para Yaken pues ahora más que nunca se sentía inseguro respecto al reciente altercado que habían tenido, mejor, así disfrutaría de una larga siesta.
-¿Amo a dónde vamos?, ¿está molesto por lo de recién?, lo lamento no quería hacerlo enojar, es sólo que me cuesta mucho controlarme pero prometo no hacerlo nunca más, "mmmhh no me responde… tal vez si lo está, no debí haberlo hecho, pero que tonta soy…".- Sus pensamientos fueron interrumpidos al ver que su amo nuevamente tomaba asiento bajo la frondosidad de un árbol, se acercó un poco para poder apreciar su rostro, pero lo que hizo la hizo entender que ya no estaba molesto, le extendió el brazo y de inmediato ella se sentó en su regazo, pocas veces lo había hecho, ya que él no era un ser que disfrutara del contacto, pero en ocasiones hacia una excepción con ella cuando no había nadie más cerca, además que así aprovechaba del silencio, pues ella siempre se quedaba muda cuando estaban así.
-Pero qué me sucede, porqué mi corazón late tan rápido… no es la primera vez que estoy así con él… y sin embargo… ahora lo siento diferente-veía cómo su amo reposaba su mano cerca de su muslo, esto la apabullaba, pero no decía nada, ya que de alguna manera le era placentero. El demonio sentía gracia al ver a la joven toda avergonzada, podía escuchar los latidos de su corazón como si fueran los suyos, y a decir verdad tenerla tan cerca de si también lo volvía loco, comenzó a oler su cabello y se acercó un poco más a su cuello hasta casi tocarlo con sus labios, la joven como respuesta s escondió su rostro entre los ropajes de él, intentando inútilmente esconder el carmín de sus mejillas pero su amo cada vez la tocaba más, estaba intoxicado por el aroma que desprendía la joven, tanto que no controlaba sus acciones, sólo se dejaba llevar como bestia que era, en todo caso tampoco le interesaba parar con lo que hacía, pero en cambio Rin sentía vergüenza de cómo su amo la tocaba, jamás había sido acariciada de esa manera, aquel pasaba sus garras por sus muslos y sus piernas muy suavemente y con cada pasada de sus manos lograba subir un poco más el kimono de la joven hasta lograr dejar expuestas las blanquecinas piernas de la joven mostrando una comprometida parte de su intimidad; Rin se sentía mareada, avergonzada, pero algo muy por dentro de ella quería que él siguiera, por primera vez en su vida estaba experimentando lo que era la sexualidad, el sentir deseo y placer por alguien. Podía sentir la respiración acompasada de él cerca de su cuello, no supo explicar en qué momento se quitó la armadura pues él ya no la traía puesta, esto le facilitó a ella aferrarse un poco más a él, ahora ya corrompida por el deseo adoptó una posición bien comprometedora con su amo, rodeo sus brazos alrededor de su cuello y sin vacilaciones lo besó, él respondió aquel beso agarrando su nuca desesperadamente con sus dos manos intentando no alejarla y suavemente la acostó en el suelo, con él sobre ella. Los besos siguieron incrementando su intensidad, demasiado para el gusto de ella, le era difícil seguir al youkai y en un intento de poder absorber una bocanada de aire lo alejó, pero algo llamó su atención, aquel dorado de sus ojos se había desvanecido, ahora yacía un extraño carmín en ellos, además de su mirada, penetrante, fría y lujuriosa; en ese momento la joven sintió miedo, sólo había visto esos ojos cuando él acaba con un poderoso contrincante. Molesto por la interrupción tomo las delicadas muñecas de la joven y las llevó por encima de su cabeza, y con la otra mano desgarró su kimono dejándola completamente desnuda y a su merced. Posó descaradamente su mano por esos voluptuosos pechos masajeándolos, apretándolos para luego lamerlos con gula, cuando ya no pudo más desató su obi violentamente mostrando parte de su perfecta y robusta virilidad a Rin, ella al ver esto su miedo sólo se incrementó, no era así como se lo imaginaba, aquel ser al que ella adoraba ya no estaba, se había convertido en ese demonio salvaje. El ya no podía más, su miembro dolía, reclamaba por ella, debía penetrarla así que con fuerza se posicionó entre las suaves piernas de la joven gruñendo bestialmente al sentir los pliegues virginales de su sexo, pero cuando se adentró a poseerla sintió un olor salino, bastó sólo eso para que se detuviera y recuperara su cordura, la vio hecho un puñito con sus ojos muy cerrados y débiles lágrimas que intentaban escapar, ella le temía fue lo que pensó, pero qué demonios estaba haciendo. Se alejó de ella lo más rápido que pudo y se vistió, alejándose de ella.
-Amo, por favor no se vaya, no me deje sola-Decía entre débiles llantos.
-¿Por qué… porqué lo hiciste?-
-Disculpe, no entiendo-
-¿Porqué dejaste que te hiciera esto?-Rin guardó silencio por unos segundos, la verdad es que no sabía que responder, pero ante su silencio vio que su amo comenzó a alejarse de ella harto de que no obtuviera una respuesta, pero nuevamente se detuvo a causa de su vos.
-Porque usted es mi amo, y yo le debo todo a usted- Dijo la joven, lo decía porque en parte era cierto, pero aquella respuesta no fue del agrado de él, de hecho lo molestó más y sólo le dedicó una mirada por el rabillo de su ojo.
-¿Sólo por eso?... Tú no me debes nada, puedes hacer lo que se te dé la gana-
-Sí lo sé, pero… pero ….- acercándose a él lo abrazó por la espalda tomando desprevenido al demonio- No es sólo por eso… yo…. Si no es con usted no es con nadie más- Aquellas palabras lograron ablandar a Sesshomaru, ella sólo me esperaba a mí se dijo a sí mismo, no pudo evitar sonreír con eso y tomó sus manos acariciándolas, se dio media vuelta quedando frente a frente para luego depositar un suave beso en los labios de Rin, sólo quiero estar con usted logró decir la joven entre susurros pero siendo perfectamente escuchados por esos hábiles oídos. Ahora tendría cuidado, sabía que ella era virgen, lo sentía en su esencia y no deseaba herirla por nada del mundo; desprendió esa ropa desgarrada deslizándolas por los hombros, y la dejó desnuda a su merced, se dio el tiempo para mirarla y degustarse con lo que veía y sonrió al ver el rostro tímido de la joven, tomó delicadamente sus manos y las llevó a sus hombros haciendo que ella deslizara su haori por su espalda y dejándolo semi desnudo, Rin se apabulló con ese cuerpo, era tan masculino y fuerte, que inconscientemente comenzó a deslizar sus manos por el torso del youkai provocando una corriente eléctrica en él, las deslizó hasta llegar a su obi y ahí se detuvo un tanto insegura, hazlo le dijo Sesshomaru, y al escucharlo comenzó a desatarlo dejando descubierto nuevamente el prominente miembro de su señor, lo tocó suavemente y al ver la reacción de su amo lo siguió haciendo, su respiración se había hecho lenta y carrasposa, no soportó más distancia que había entre los dos y la acercó estrechándola entre sus brazos, comenzaron a besarse nuevamente y Rin lo rodeo con sus brazos, la diferencia de estatura comenzó a molestar así que la levanto haciendo que ella rodeara su pelvis con sus dos piernas, el contacto entre sus sexos provocó un leve gemido entre los dos, ella quería que la penetrara, pero él aún quería hacerla disfrutar. La llevó a un lugar más cómodo aún ella sentada sobre él, acariciaba su espalda desde el cuello hasta sus muslos, atrayéndola un poco más a su virilidad, el constante roce entre sus sexos lograba excitar enormemente a la pequeña quien inconscientemente se mecía frotando su cuerpo contra él de él, provocando en el demonio una serie de gruñidos, realmente le era placentero sentir esos pechos robustos meciéndose en su pecho, se separó un poco de ella, quería acariciar esos jugosos pechos, lamerlos y devorarlos, quería escuchar a su pequeña decir su nombre entre gritos y gemidos, "por favor hazlo ya" le decía la joven entre suspiros, pero aún no, la haría sufrir un poco más, comenzó a deslizar su mano por su abdomen hasta llegar a esa tibia humedad, buscó aquel pequeño botoncito para poder estimularlo, lo tomó entre sus dedos y comenzó a acariciarlo al principio suavemente, pero poco a poco comenzó a aumentar la velocidad, provocando que la joven se arqueara de placer, él la miraba fijamente como ella gemía y fue ahí que ya no pudo más, la penetro de un solo golpe, ella gritó causa del dolor, sintió como algo se desgarraba en su interior, a pesar de que su amo la había preparado lo suficiente para que no doliera tanto era inevitable sentir ese agudo ardor, Sesshomaru se movió lento al principio, pero poco a poco comenzó a embestirla con movimientos fuertes y rápidos, y poco a poco Rin comenzó a disfrutar de aquello, pues sus gritos ahora era de placer, ella quería más y más y él cada vez la embestía más fuerte comenzando a perder la cordura, la embistió por una última vez y luego se derramó en ella, mordiéndola cerca de su cuello inyectando todo su veneno para finalizar el acto de apareamiento de la que sería su mujer. Se quedaron así por un rato abrazados respirando dificultosamente aún él dentro de ella. Ya estaba muy oscuro y el único manto de luz que los cubría era la luna, ya debería regresar, se preocuparán por mí dijo la joven, pero él no permitió que ella se moviera de sus brazos, la miró a los ojos y la comenzó a besar, no te irás a ningún lado, fue así como nuevamente comenzó a embestirla, primero suavemente y luego fuerte, sacando nuevamente esa bestia interna, logrando llevarla nuevamente al orgasmo. Así estuvieron hasta muy entrada la madrugada, cuando ella por fin se quedó dormida, él la abrazó y la cubrió con su estola para que el frio no hiciera efecto en su delicada piel.
Muy entrada la mañana, a su nariz logró llegar un olor indeseable por él, debía ir a su encuentro primero él para no ser visto con la joven, no la expondría ante nadie jamás; se vistió completamente pero dejó su estola junto a Rin para protegerla, sólo sería por unos minutos, se retiró de aquel lugar mirando una última ves cómo su mujer dormía apaciblemente, asegurándose de que nada viniera a importunar aquel sueño y sólo se retiro cuando sintió seguro aquel sector y luego se dirigió a la dirección que le indicaba su nariz. Llegó hasta un claro y miró al cielo, no había nada aparentemente pero conforme pasaban los segundos apareció un punto en el cielo y poco a poco comenzó a revelar su forma, aquel era un gran dragón rojo y sobre él estaba un gran hombre con un traje de guerrero.
-Veo que es imposible sorprenderlo mi señor- Dijo irónicamente aquel guerrero, el cual era siervo devoto y guerrero implacable de Sesshomaru.
-¿Qué es lo que quieres?-
-Veo que estaba muy ocupado mi señor, disculpe que lo haya molestado-Le resultó un tanto extraño que su Sesshomaru oliera tanto a un humano, pero no indagaría en eso, pues no era de su incumbencia.
-Fuujin… no hagas perder más mí tiempo-
-La fortaleza del sector oeste ha sido atacada mi señor, nuevamente Raijimbo nos arremete con su ejército, señor según lo que han investigado nuestros espías se trata de un número mayor al de diez mil soldados-
-Firmé un acuerdo con él en el cual no volvería a pisar mis tierras a cambio de no acabar con su vida –
-El anuló ese tratado asegurando que ahora le sería imposible acabar con él, señor el número de soldados sigue aumentando y cada vez comienza a acercarse más a estas tierras, debemos contraatacar inmediatamente, ya han logrado arremeter con dos de nuestras fuertes y sigue avanzando-
-Si ya sabias que debías contraatacar, ¿porqué pierdes tiempo en venir a decírmelo?-
-Porque necesito de su autorización para reunir a las tropas mi señor, además necesitamos que una vez más usted vaya a la cabeza, amo no quiero ser insistente pero nuestro número no iguala al de ellos-
-¿Estás diciendo que podrían ganarle al poderoso Sesshomaru?-
-No amo, perdóneme, pero usted sabe que es necesaria su presencia- Sesshomaru se debatía internamente, no quería dejar nuevamente a la joven con la que había intimado, pero no podía hacerse el desconocido ante tales eventos, eran sus tierras las que estaban peligrando, deseo por un momento llevarla consigo pero descartó al instante esa idea, él lugar era totalmente inestable y muy peligroso, jamás se perdonaría si algo le llegase a suceder, además aún no era el momento para llevársela, aquella anciana miko le había arruinado sus propósitos desde un principio, Rin tendría que enfrentar ciertas cosas que le serían imposible evadir.
-Ve a buscar a Yaken y a Ah-Uh, llévatelos a la fortaleza real-
-¿Amo combatirá junto a nosotros?... Aquel ser despreciable nos informó que terminaría con todo esto si le era entregada su alabarda…-
-No me hagas reír, si quiere guerra le daré una que será peor que el mismo infierno- decía entre dientes aquel mientras desaparecía entra el follaje de los árboles dejando a su guerrero atrás.
…
-Rin despierta- Antes de despertar observo el cuello de la joven, aquellas marcas que él había hecho hace sólo unas horas ya no estaban, por lo general en las youkais hembras tardaba una semana en desaparecer, fue extraño, ella era una humana...sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar un leve gemido de la joven quien despertaba perezosamente entre sus brazos.
-¿Amo?, ¿qué sucede?-
-Debo… marcharme-Dijo dificultosamente mientras miraba a duras penas el rostro somnoliento de la joven.
-¿Pero porqué? Quédese un tiempo más por favor amo, no quiero que se vaya-
-Rin… debo hacerlo-
-¡No, iré con usted!, ¡no le estorbaré! Amo le ayudaré en todo lo que necesite y no lo molestaré, lo juro, ni siquiera hablaré si eso le molesta, ¡pero por favor no me deje!- Decía ahora entre sollozos y lágrimas, mientras agarraba inútilmente el brazo de su amo para que no se alejara, para él era terrible cada vez que se despedía, pero ahora era peor pues su relación había cambiado después de haber pasado la noche juntos, ella en un intento desesperado rodeo sus brazos alrededor de su cuello y comenzó a besarlo, no quería soltarlo.
-Rin… escucha, no será para siempre-Decía suavemente mientras la besaba apasionadamente-
-Prométalo, que cuando regrese me llevará con usted-
-Lo prometo-Dijo alejándose ahora de ella, pues resignadamente ella lo soltaba deslizando sus brazos por el cuello de éste. Sesshomaru comenzó a quitarse su armadura y con esto su haori, dejando su torso desnudo para luego entregárselo a la joven quien estaba desnuda y sólo la cubría a duras penas la estola del él. Ella se lo puso y lo amarró fuertemente a su cintura, le quedaba bastante grande pues Sesshomaru le llevaba varios centímetros de diferencia además de tener un cuerpo muy tonificado. La besó una última vez y colocó su estola alrededor de la joven.
-Pero amo…-
-No mas amo, sólo Sesshomaru-
-¿Y su estola?-
-Quédatela, te protegerá más a ti que a mí- Se separó a duras penas de ella, tomó su armadura con un brazo y se dispuso a caminar sin voltear a tras, escuchó el llanto de la joven, aunque era apenas audible, siguió su marcha hasta no escucharla más y luego desapareció entre la espesura del bosque.
