Una larga espera.
Sobre las ramas de un estrecho árbol un hanyou esperaba el encuentro con una jovencita que no había aparecido durante toda la noche dejando a más de uno realmente preocupado, él sabía perfectamente con quien estaba, de hecho todos los sabían, pero eso de desaparecer toda una noche era algo que jamás había hecho antes, aún era una pequeña y pasar la noche con uno de los demonios más temidos no lo reconfortaba para nada, por muy unidos que fueran esos dos. Aunque viéndolo de otro modo realmente sabría que su hermano jamás dañaría a la joven, él la quería… Feh… Por fin se digna a aparecer esta niña…pero… ¿qué demonios?…
-¡Pero dónde demonios te habías metido!, Dios apesta a ese imbécil-
-¡ Inuyasha..! Pero que susto me ha dado… bueno yo…la verdad es que…yo…-La verdad es que el puro hecho de recordar lo que había estado haciendo la hacía enrojecer como tomate, sentía una gran vergüenza, para peor justo había dado con él, ese con olfato de perro para su desdicha, sólo esperaba que no se diera cuenta, pero realmente por su apariencia tendría que ser muy tonto para no verlo.
-Te estabas metiendo a hurtadillas a la aldea… ¿¡Creíste que no lo notaría? ¡Cielos como apestas a ese tonto!, además por qué usas su ropa…- Fue ahí cuando cayó en la cuenta de lo que realmente estaba sucediendo, realmente no supo cómo continuar, Sesshomaru intimó con ella, quién lo pensaría… Dios es que no lo puedo creer, siempre pensé que la quería de otra forma, ¡ahhh ese imbécil siempre se sale con la suya! ya me las pagará… Sus pensamientos fueron abruptamente interrumpidos al notar el afectado rostro de la joven, era obvio que el tema le era delicado e íntimo, así que no abordaría más el tema, además que trataba también de su medio hermano.
-Bueno ya… andando, todos están preocupados y te están esperando…-
-Mmmh Inuyasha… puedo pedirte un favor…-
-¿Ahora qué sucede?-
-Es que no quiero que la señora Kaede me vea así, puedes… puedes traerme algo de ropa mientras me doy baño en el lago… por favor….-
-¿Qué te traiga qué? ¡Estás loca o que mujer!….-
-Por favor…-
-Pero cómo molestas niña…- Decía el cascarrabias de Inuyasha, derrotado una vez más por los dulces e inocentes ojos suplicantes de la joven, mientras se alejaba murmurando cosas sólo entendibles por él dejando sola a Rin en la entrada del pueblo un poco más aliviada, no tardaría mucho en asearse pues sólo quería estar presentable para su querida anciana Kaede, ahora tendría que estar más amorosa y pendiente de ella como nunca, pues la había dejado sola toda una noche y a decir verdad siempre sentía una gran responsabilidad con la anciana miko y más ahora con el cargo de conciencia.
No tardo demasiado en asearse, y colocándose un kimono fresco y limpio sobre su cuerpo se sintió rejuvenecida, dobló el haori de su amado Sesshomaru junto a la gran estola y se encaminó al encuentro con Inuyasha, quien la esperaba a sobre la copa de un árbol. El trayecto a su choza fue silencioso y un tanto incómodo, Rin realmente estaba preocupada por lo que tal vez estaría pensando Inuyasha, no se arrepentía de lo que había sucedido, de hecho estaba sumamente feliz, se había entregado en cuerpo y alma a su querido Sesshomaru y eso para ella era el gesto más romántico y bello que podía haber, pero el sólo hecho de estar ahora caminando con su hermano le era un tanto incómodo. Realmente quería aligerar la tensión pero hasta que llegaron a la choza nadie habló, fue realmente reconfortante para los dos al momento despedirse, bueno al menos para Inuyasha, pues Rin sólo se liberaba de uno, para luego hacer frente a otro peor, su querida Kaede.
-Bue..buenos días…-
-Buenos días Rin, ¿cómo amaneciste?-
-Mhh Bien, eso creo, ¿cómo está usted?-
-Bastante bien pequeña, hoy me siento de lo mejor, te dejé algo en la cacerola, nada de carne sólo vegetales como te gusta a ti-
-gr…gracias- que extraño, porque no me dice algo o me regaña, no entiendo…-¿Desea algo? Más tarde iré a buscar verduras en los sembradíos-
-Estoy bien pequeña, saldré por un momento a dar un paseo, tanto tiempo encerrada ha hecho que se me agarroten los músculos-
-¿Pero y su pierna?-
-Tranquila, tranquila, estoy bien descansa un poco que te hace falta-
-SI…. Gracias…-Todo esto le resultaba realmente inquietante, ni siquiera un regaño o una reprenda nada, como si nada hubiera pasado, tal vez estaba dolida o sentida, o tal vez por qué regañarla si estaba con la persona que más la cuidaba y atesoraba. Rin estuvo un buen rato meditando la conducta de su tutora. Se intentó distraer ordenando sus cosas, toco el haori de su señor suavemente y la llevó cerca de su rostro, inhalando profundamente aquel exótico aroma masculino que la embriagaba, en ese momento todos sus inquietudes y pesares se desvanecieron, como si el recuerdo de hace unas horas la envergara en un sueño hipnótico y la hiciera revivir todas esas sensaciones otra vez - no puedo creer lo que pasó, jamás en mi vida soñé tener tan cerca a mi amo al punto de sentir su aroma en mi cuerpo, me estremece sólo revivir el recuerdo…y ahora sufro por no tenerlo a mi lado… no se tarde señor Sesshomaru- Poco a poco sus pensamientos fueron remplazados por imágenes que veían a ella sin ningún orden o deseo aparente, estaba cayendo poco a poco en los brazos de Morfeo, se acurrucó como una indefensa criatura sobre la estola de su amado, ¿en qué minuto ello lo comenzó a amar?… ni ella lo sabía.
….
-Rin despierta…. Rin-
-Mhhh qué sucede- decía entre regañadientes la joven.
-Ya es medio día, Despierta, anda vamos-
-¡Ya es medio día!, he dormido mucho, tengo mucho que hacer, ir a buscar vegetales, yerbas, sembrar el huerto que lo tengo abandonado, entrenar con Sango-
-Tranquilízate, vamos anda, yo te ayudaré-
-Gracias sssee… ¡Kagome!, ¿pero que hace aquí?-
-Te vine a ver, quería hablar contigo, pero primero debes cumplir con tus quehaceres-
-mhhh ya veo…¿Inuyasha le contó… cierto?-
-Sí, pero después hablaremos de eso, ahora cámbiate- A pesar de que siempre supe lo que él sentía por ella, aún me cuesta tanto creer el relato de Inuyasha, sabía que él sentía cosas por ella, pues esa forma de contemplar a alguien con esa mirada es sólo la de un hombre enamorado, lo sé porque Inuyasha me ve de la misma forma; Rin ahora es una mujer, ahora me doy cuenta, antes la veía tan pequeña e indefensa y ahora ante mi ha caído la realidad como un balde con agua fría , será que a veces la siento como mi hermana menor, mmmhhh me pregunto cuánto tiempo Sesshomaru esperó ese momento, sólo espero que no la haga sufrir, si hay alguien que no lo merece es ella.
….
-Amito lindo por fin ha llegado, estábamos muy preocupados, ¿pero amo y su…?-
-Fuujin, Hitoshi infórmeme sobre lo ocurrido-Demandó el imponente demonio con un rostro sereno e inalterable.
-Si señor por favor síganos, se le ha preparado una campaña con su puesto al centro- Sesshomaru guiándose por sus dos soldados hacia su carpa de campaña digna de un rey es seguido por sus otros dos sirvientes leales, los cuales no salían de la comprensión, su amo olía mucho a humano, más específicamente a Rin, pero sólo Ah-Uh y Yaken lo sabían, pues Sesshomaru se había encargado de que nadie más supiera de la joven y de sus continuas visitas a un pueblo humano, no deseaba exponerla ante ningún peligro pues eran muy pocos en los que confiaba, prácticamente en nadie se fiaba.
-¿Y bien?-
- Señor como le había contado, Raijimbo ha atacado dos de sus fuertes, más específicamente la sur y la suroeste y se dirige hacia el norte-Ayudándose con un gran mapa sobre una mesa muestra claramente el recorrido del ejército enemigo-Al parecer ese imbécil ha incrementado su técnica, está utilizando la mente de los demonios inferiores para incrementar el número de su ejército, ya han acabado con cinco pueblos humanos, y eso no es todo, se nos ha informado que se a alianzado con un antiguo enemigo de su padre señor, Izao el guardián de las tierras del oeste-
-Señor ya no son diez mil demonios a su cargo, son más de quince mil y se siguen sumando-
-vaya…No sabía que habitaba un gran número de demonios en estas tierras…-
-Jaken-
-Discúlpeme amo no fue mi intención inte…-
-Tráeme otro traje de combate-
-¿qué? Es cierto amo porqué no está trayendo su….-Una sola mirada fría como el hielo cae sobre él-¡Disculpe disculpe no me mate por favor!, enseguida voy a buscarle uno, mejor que el anterior sin duda alguna… chaito-
-Ese enano es realmente un chiste…-
-Hitoshi-
-Dígame señor-
-Recluta a la mayor cantidad de soldados, no quiero basuras como las que colecciona ese imbécil de Raijimbo y reúnelos en estos tres puntos, crearemos una barrera para que no puedan seguir avanzando, y encárgate de proteger éste sector en especial-
-¿Ese es donde vive su medio hermano cierto?-Otra mirada fría cae pero ahora a uno de sus soldados, dándole a entender que no era asunto suyo-Disculpe señor, me retiro de inmediato-
-Fuujin, prepara la campaña para la batalla, nosotros atacaremos de frente al anochecer, no deben estar lejos- Este acató y se retiro del lugar dejando a Sesshomaru solo dentro de ella. Viéndose solo en la privacidad de su carpa sacó un obi femenino de sus ropajes, lo tomó y le dirigió una suave mirada, podía sentir aún aquel dulce aroma proveniente de su mujer, esa tela sería un vestigio eterno de aquella noche.
-Rin…-
….
Habían pasado ya seis meses y la joven aún no recibía una noticia de su querido señor Sesshomaru, la angustia la embargaba de tal manera que no podía concentrarse en tus tareas habituales y todo esto fue debido a una noticia que recibió hace unos meses atrás.
Flash back
Era una tarde cualquiera, todos reposaban a causa del molesto calor que no permitía las actividades cotidianas bajo el sol, sólo unas agudas voces se escuchaban, más que nada eran risotadas provenientes de los pequeños que jugaban ignorando al inclemente sol, sólo esos sonidos habitaban aquel lugar, hasta que hubo silencio, a más de uno llamó la atención, sobre todo a ese con aquel agudos sentidos.
-Qué sucede Inuyasha-Preguntó su amada mujer quien despertaba perezosamente a causa del repentino movimiento de su marido.
-Se acercan…-
-¿Quiénes?-
-Unos demonios, son dos o tres no sé muy bien, pero se acercan a gran velocidad-
-Inuyasha los pequeños….-
-Ya lo sé, tranquila, tráelos adentro, yo iré a ver qué sucede-
Tenía razón eran tres hombres, más bien unos soldados youkais, no entendían que hacían aquí, y la verdad es que se veían muy atemorizantes, no sabe por qué, pero sintió una leve similitud con su hermano, aquellos llevaban trajes muy parecidos a los de él.
-¿Qué demonios quieres?-
-¿Es usted Inuyasha, hijo bastardo del fallecido general Inu-No-Taisho, y medio hermano de nuestro señor Sesshomaru?
-Sí, ¿porqué?, ¿¡le sucedió algo a Sesshomaru! -
-Estas tierras han sido reclamadas por nuestro señor Sesshomaru, y lo ha designado a usted como jefe y protector único de esta aldea-
-De qué demonios están hablando, ¡ahhh pero qué coraje! Quién se cree ese majadero de Sesshomaru al venir a reclamar estas tierras-
-Estas tierras le perteneces por herencia, además de haber combatido por ellas-
-Entonces también son mías, No tiene derecho a ….-
-Se equivoca señor… usted es un hanyou, no posee linaje puro, sólo un day-youkai puede ser gobernador y dueño de tierras- Aquel comentario mordaz tomo de sorpresa a Inuyasha, era cierto, él era hijo de una humana y un youkai, su sangre jamás sería pura, y le fastidiaba bastante cuando se lo recordaban.
-¿Inuyasha qué sucede?-
-Al parecer estas tierras han sido reclamadas por el imbécil de mi hermano…siempre intentando fastidiarme de cualquier manera-
-En fin, de cualquier manera necesitamos que firme ésta acta, donde usted reconoce legítimamente que es jefe de esta aldea-
-Inuyasha fírmala, no creo que tu hermano lo esté haciendo simplemente para molestar-
-Pero si el jefe de aldea es la anciana Kaede, yo no me…-
-Jefe de aldea es designado por el que gobierna las tierras que usted pisa, además de ser el más apto para protegerla- Decía ya hastiado aquel youkai al ver como esto le tomaba más del tiempo necesario. Le entregó el pergamino para que lo leyera y lo firmara, una vez cumplido con eso se marcharían, pero nuevamente son cuestionados por preguntas, que a él y a sus compañeros les parecía incoherentes e innecesarias.
-Mi hermano… ¿qué sucede?, ¿porqué de repente toda ésta formalidad?-
-Nuestro señor se encuentra en guerra, está batallando arduamente por la protección de sus tierras-
-Ese desgraciado nunca me dice nada-¿Contra quién pelea?-
-Raijimbo, terrateniente de las tierras del sur, e Yzao, el guardían de las tierras del oeste-
-Jamás había escuchado de ellos-
-Me lo imaginaba… con su permiso nos retiramos- Observaron por unos minutos como aquellos youkais bien armados se retiraban, y aún rondaban muchas preguntas en sus cabezas.
-Había escuchado que una guerra había comenzado hace poco, ¿por qué nunca me informa de nada?, ¿quién se cree que es?-
-No creo que lo haga para fastidiarte Inuyasha, y dudo que lo haga tanto por ti, debe temer por la seguridad de Rin, es por eso que prefiere que te quedes… me imagino que por eso te designó como jefe de aldea-
-mmmhhh… ese desgraciaso-
-¿Qué está sucediendo?… ¿qué sucede con el señor Sesshomaru?-
-¡Rin!…-No había notado que estaba detrás de nosotros, ¡demonios!-
-Tranquila,escucha… Sesshomaru se encuentra liderando una guerra… tú sabes que él es muy fuerte y…-
-Pero cómo me dices que me quede tranquila Kagome… Si le sucede algo yo…yo…-
-Ya niña, basta, él es muy poderoso, además de orgulloso y petulante y … y odioso… no le sucederá nada, ya no quiero que llores-
-Pero…debería ir a verlo, hacerle compañía…-
-¡Niña tonta!, ¡realmente crees que le serías de ayuda!, ¡sólo le estorbarías! ¡Eres una ingrata!…-
-Inuyasha ya basta, estas siendo muy hiriente-
-Yo sé…sé que no soy fuerte y que no podría hacer mucho, sé que sólo soy una humana, pero… pero si debo morir por él… ¡LO HARÉ!- Gritando a todo pulmón escapa de ahí corriendo a toda velocidad, mientras grandes lágrimas se desbordaban por sus ojos, realmente no sabía que pensar, que hacer, qué no hacer, sabía perfectamente que sólo sería un estorbo pero necesitaba ver que estaba bien, lo amaba con todo su corazón y más, y si algo le sucedía ella moriría. No pudo avanzar mucho ya que unos brazos la detuvieron, golpeo pataleo hasta que el cansancio la venció.
-No te das cuenta que debo protegerte, si algo te sucede Sesshomaru no me lo perdonaría, eres parte de mi familia Rin es por eso… que los debo proteger con mi propia vida-
-Es verdad Rin-Se apresuro a decir Kagome, quien llegó a los minutos después de Inuyasha- Somos tu familia, y no dejaremos que algo te suceda, sabemos que eventualmente te irás con él pero por el momento quédate con nosotros, espera a que él llegue a ti, además que los niños sufrirían mucho si de repente te marcharas…- Rin no contestó, su mente aún divagaba, pues era invadida por una gran cantidad de emociones y pensamientos irracionales; Inuyasha y Kagome lograron calmarla un poco, y lentamente se la llevaron siendo aún cargada por el hanyou a su choza, la recostaron y se marcharon aún preocupados por la joven pero confiando en el buen juicio de la joven.
-Señor Sesshomaru, yo lo esperaré-
Fin del Flash-back
…
-Señora Kaede me preocupa, no entiendo porqué aún no sana su pierna, ya han pasado más de seis meses… no lo entiedo…-
-Rin debes entender que no son una mujer joven, ya tengo bastante edad, más de la que me gustaría recordar-
-¿Qué está intentando decir?-
-Simplemente eso… mi querida niña, has sido como una bendición para mi, debo reconocer que estos últimos años han sido maravillosos, mi pequeña te quiero tanto que a veces me confundo al pensar de que en realidad no eres mi hija-Tocando dulcemente el rostro de la joven, siente una cálida humedad deslizándose por su vetustos dedos – No llores pequeña, no me gusta verte mal-
-No recuerdo mucho el rostro de mi madre, o de mi familia, a pesar de que sueño constante mente con ellos, pero siempre estarán en mi corazón, además… jamás se lo he dicho pero usted es como una segunda madre para mi, agradezco al cielo haber compartido estos años con alguien como usted… me ha enseñado tanto que no sé como agradecerle-
-No tienes nada que agradecer mi pequeña Rin, que ahora es una mujercita… sólo deseo que seas feliz y siempre hagas feliz a tu prójimo-
-Porqué ciento que se está despidiendo de mi…-
-Porque lo estoy haciendo mi pequeña, mi cuerpo ya no me responde como antes, y cada día que pasa más débil me siento-
-No diga esas cosas por favor… usted es la mujer más fuerte que conozco, sé que una buena alimentación y ejercicio diario la pondrán como nueva, sólo debe darse él ánimo…-
-Lo intentaré… pero ya no llores más pequeña-
Esa noche Kaede falleció, su cuerpo fue cremado junto a su arco y flechas, una taciturna ceremonia se llevó a cabo, nadie habló, nadie se lo esperaba en realidad. Rin la acompañó en todo momento, no había podido llorar, hablaron casi todo el día de eso, y ahora que finalmente había sucedido le parecía irreal, como uno de eso típicos sueños que la asechaban constantemente, como el de sus padres. Porqué… por qué, se decía constantemente, porqué tenía que ver irse a la gente que más amaba, ¿era un castigo? ¿Algo terrible había hecho?- Si tan solo Sesshomaru estuviera aquí- Rin regresó sola a esa choza, ahora que no estaba su amada señora Kaede le parecía tan grande aquel lugar, estaban todas sus cosas aún ahí, hasta su comida estaba aún caliente…Se acostó en su futón y se arrullo como una pequeña criatura indefensa y cuando ya no pudo más se hizo un mar de lágrimas, no podía dejar de llorar, sentía que todo se le había venido encima, el recuerdo de la trágica muerte de sus padres, la constante preocupación por su amado, ya que había escuchado constantemente que disminuía el número de soldados y que estaban perdiendo, y ahora la muerte de su venerable anciana Kaede… lloró y lloró hasta muy entrada la mañana, sintió a los pajaritos cantar afuera de su choza, pero ella no te tenía energías ni siquiera para prestar atención- En qué falle, le suministré todas las yerbas posibles para curarla y aún así no fue suficiente, ¿porqué?... Tal vez era el destino…no lo logro entender...-
Inuyasha y Kagome, junto a los demás hicieron lo posible para sacarla de ahí, de hecho le habían ya preparado una habitación, era muy joven aún para sustentarse ella sola, pero no aceptó, ella no se alejaría de esa choza hasta que su amo viniera por ella, se los dejó muy claro a todos , así que Inuyasha se vio en la obligación de construirse otra cabaña cerca de la de ella, no dejaría que viviera sola, pero tampoco la obligaría a vivir con ellos, así que no le quedó otra opción y Rin no se podría negar.
Con el paso del tiempo Rin recobró su energía, su huerto ahora estaba muy grande, y hacía lo imposible para mantener impecable su choza, además mantenía un horario más estricto con Sango pues entrenaba con esa extraña alabarda que su amo le había obsequiado y a decir verdad se había vuelto bastante diestra con aquella arma.
-Bien Rin… ¡Ataca!-
-Sí- Lanzando su arma en dirección a Sango salta atajándolo en el cielo para ahora caer sobre su entrenadora, pero su hiraikotsu la golpea haciéndola azotar en el suelo fuertemente-Más concentrada Rin o ya estarías muerta- Se levanta rápidamente y ahora con toda velocidad corre hacia ella, lanzando nuevamente su alabarda-¡No te servirá de nada!- Pero no tenía contemplado que Rin sería más rápida e intentando esquivar la alabarda, Rin la arremete por atrás dejándola desprotegida y a su merced-Muy Bien…ahaha eres muy rápida-
-¿te lastimé?... lo lamento- Pero tan pronto Rin la ayudó a levantarse esta casi la golpea, Rin alcanza a darse cuenta y ahora la lucha se había vuelto cuerpo a cuerpo, hasta que Rin nuevamente la deja en el suelo.
-Veo que has sido superada nuevamente por tus alumnos hermana-
-¡Kohaku!-Gritan ambas contrincantes.
-Tanto tiempo hermano… ¡estas muy alto!-
-Es cierto ¡Kohaku que alegría verte!-
-Estaba echando de menos esta aldea, así que quise dar una vuelta por aquí-
-Rin hemos terminado nuestra lección de hoy-
-Si Sango, Kogaku me gustaría mucho que charláramos, hace mucho tiempo que no nos veíamos, pero ahora debo retirarme, ¡hasta luego! ¡visítame luego estaré en mi cabaña!-Gritaba la joven mientras corría hacia su hogar.
-Rin espera… ya se fue…-
-Ven vamos, pasa un tiempo con tu hermana, además que mis hijos hace tiempo que no te ven, ¡estarán muy felices!-Abrazando a su hermano del brazo lo lleva a su choza prácticamente arrastrándolo, mientras éste seguía mirando en dirección a Rin, quien desaparecía por la curvatura del camino.
Ya era de noche y la visita de Kohaku ya había terminado, Rin había recordado como en antaño hablaban sin parar, bueno al menos ella, ya que su amigo era bastante silencioso; y reían de anécdotas y cosas tontas, realmente eran muy amigos, así como con Shippo, aunque Shippo la hacía reír más porque él era gracioso por naturaleza.
Miró hacia el cielo antes de acostarse, pidiendo como todas noches por el bienestar de su amado y luego se fue a dormir apoyándose en su estola teniendo como último recuerdo su rostro. Pero en otro lado un joven se sentía desdichado, su amiga desde la infancia le había contado en parte su amor por aquel ser que había cuidado de ellos cuando eran pequeños, bueno… siempre lo había sabido pero jamás se espero que él le respondiera de la misma forma, quiso pensar que en realidad eran ilusiones de una joven enamorada, pero al ver la tan característica estola de aquel sujeto le hizo ver la realidad, y no sólo eso, Rin poseía una gran variedad de obsequios que provenían de él, si lo pensaba bien ese hombre tan frio y osco siempre había demostrado una especial atención en ella, y además un hombre que visita a una mujer para traerle bellos obsequios es porque la pretende de alguna forma, la corteja o quizás … no encontró otra respuesta.
-Kohaku, ¿qué sucede?-
-Nada…. Sólo pensaba-
-Hermano tuve mucho miedo por ti, hace más de un año que estalló la guerra entre los youkais y no tuve noticias de ti-
-Lo lamento… esos bastardos acabaron con varias aldeas humanas, intenté hacer lo posible para ayudarlos, pero muchos murieron… -
-Sí, nos hemos enterado… no han llegado hasta acá, me imagino que Sesshomaru debe tener muy protegido este sector…-
-Al parecer los ha logrado mantener apartados… pero hasta que no acabé con los dos al mando ésta maldita guerra seguirá-
-Tienes razón… sólo espero que no hayan más muertes, querida debemos rezar por esas pobres almas que han sido cruelmente víctimas de la guerra-
-Si…-
Kohaku sólo estuvo unas semanas y luego se marcho, más que nada quería proveerse de armas y alimentos para aquellas familias que habían sido desoladas, Miroku lo acompañó, quería ser de utilidad, y estar al tanto de lo que ocurría en la región, además de mantener informado a los demás, dudo dejar por un momento a su familia, pero tanto Sango como sus hijos lo apoyaron verazmente, Sango era hábil y perfectamente podía cuidar de su familia, además no estaría sola.
Así se mantuvieron por casi un año más.
….
-Hasta que te encontré…Raijimbo-Aquel ser tenía un aspecto temible y poderoso, usaba una gran armadura negra en su cuerpo y lo que más se notaba a simple vista era ese largo y alborotado cabello negro, era tan largo que le llegaba casi hasta las pantorrillas. -Pero Sesshomaru, si te he estado esperando desde hace tiempo-
-No me hagas reír… imbécil, sólo eres un cobarde que se esconde detrás de otros …-
-¿Un cobarde dices?, te demostraré que tan cobarde puedo ser-
-Te informo que ya no tienes a Yzao a tu lado, acabé lenta y tortuosamente con el infeliz-
-…¡Maldito!-Aquel comentario cayó como veneno sobre él, no dudo ni un segundo en atacarlo de frente usando su espada, atacó con todas sus fuerzas, pero no era rival para Sesshomaru. Las espadas chocaban produciendo grandes sonidos y destellos sobre el cielo, el peliplateado debía admitir que era formidable su manera de pelear, pero a decir verdad le estaba tomando más del tiempo necesario, quería dar el último golpe de una buena vez y acabar con esto, pero antes de acabarlo éste hizo uso de su mejor técnica, tal vez no sería tan fuerte en Sesshomaru pero debía intentarlo. Justo al momento del ataque, apareció la imagen de Rin cerca de él, se veía tan hermosa riendo sin parar sobre un campo llena de flores, hasta que todo se tiño de rojo, un líquido rojo comenzó a brotar por el abdomen de la joven y de repente su sonrisa se desvaneció por una llena de miedo y dolor-No Rin… No…-
-Eres un estúpido Sesshomaru, como bajas la guardía de esa manera- La vos de ese ser logró sacarlo de ese sueño aterrador y palpando su abdomen vio su palma roja, era él el que había sido herido. Que tonto error había cometido, hubiera sido mejor matarlo mientras aún estaba en su ensoñación pero la exasperante vos lo despertó.
-¿Cómo te atreves?, ¿cómo te atreviste usar ese truco tan barato sobre mi?, te mataré…- Casi al susurro salían esas palabras llenas de rabia y odio, poco a poco sintió como un fuego interno lo dominaba y fue así como sin desearlo comenzó a transformarse en esa bestial criatura, Raijimbo sintió miedo, quiso escapar, pero aquel bestial ser lo agarro entre sus colmillos y comenzó a triturarlo sin clemencia alguna, ejerció tal presión que partió en varias partes su cuerpo, lo hizo añicos, pero el sabor de su sangre le desagradó de tal manera que escupió el cuerpo sin vida con asco y éste cayó inerte sobre el suelo, todo había terminado… al parecer.
Regresó más débil a su forma humana a causa de esa letal herida que sangraba sin cesar y perdiendo su energía comenzó a caer él también, pero la energía de tenseiga lo protegió envolviéndolo en un haz de luz y tan pronto brillo desapareció.
…..
El crepúsculo se hacía latente en el horizonte, y el sonido de los animales y las personas cada vez disminuía más, se apresuró en tomar sus cosas para regresar a casa, pero por una extraña razón quiso tomar el camino más largo, ese por el cual debía atravesar entre la soledad de los árboles. Caminó lentamente admirando el paisaje que le permitían los árboles hasta que muy pronto el denso follaje se lo impidió. Infantilmente comenzó a recorrer la corteza de los árboles con sus dedos como si de piernas se trataran, así estuvo por un momento entreteniéndose mientras terminaba su recorrido por la por el lóbrego camino, hasta que algo la detuvo, se quedó paralizada, será una ilusión pensó… no sería la primera vez; se dio media vuelta intentando regresar por el mismo camino pero algo agarró su muñeca impidiéndole continuar- No es una ilusión….-
-Rin…-
…
Hola! siempre se me olvida poner comentarios, y tampoco soy como buena para escribirlos, pero será, en fin gracias para los que han leído mis historias, me entretengo haciéndolas.
Así, se me olvidaba, soy media disléxica, bueno de hecho tengo un alto grado de dislexia así que si les cuesta leer o no entienden es por eso… intento revisar varias veces lo que escribo pero igual siempre veo una equivocación después, así que sorry. Bueno eso besos
