Grandes acciones
Será una de las tantas ilusiones que solía tener… si lo pensaba bien, ésta era un tanto diferente, ya que nunca habían obstaculizado su camino o la habían cogido de esa manera; tardó en reaccionar pero se dio vuelta lentamente, apoyando parte de su cuerpo en el robusto árbol que le brindaba respaldo, sentía que en cualquier momento sus piernas le traicionarían y mientras mantenía su rostro cabizbajo sintió una suave caricia levantar su rostro; ella atemorizada de quien podría ser no quiso abrir sus bellos ojos, no soportaría que fuera nuevamente jugarreta de sus alucinaciones.
-Abre los ojos- Le escucho decir y lentamente ella obedeció; esas orbes doradas mantenían un contacto directo con los de ella, y en cuento sintió su mirada se sintió desvanecer, era él, por supuesto que era él, y en cuanto recobró su compostura se tiró a sus brazos, sentía que la dicha se desbordaría por todo su cuerpo y no dudo en besarlo, pero aunque aquel le respondió no fue de la manera que ella lo esperó o se lo imaginó, entonces… ¿qué sucedía? Se separó de él mirándolo con extrañeza y vio esa mirada inquebrantable, apacible, imperturbable, dignas sólo de él, pero algo llamó su atención, su tez estaba algo más pálida de lo usual, fue en ese momento cuando ese olor llegó a ella, inundando todo su alrededor, era el olor a sangre, la sangre del gran Sesshomaru. ¿Cómo no lo había notado?, cuando en grandes cantidades brotaba…
Se quedó paralizada al ver la sangre de su amado en sus manos, ignorando completamente como aquel youkai se poyaba difícilmente sobre la corteza del árbol en un intento de ayudarse a sí mismo a descansar sobre sus raíces, mientras que con una de sus manos hacía presión en la herida para evitar la pérdida de su sangre. Al verlo en el suelo herido se abalanzó nuevamente a él, pero ahora intentando ver su herida, estaba decidida a ayudarlo, lo había hecho muchas veces antes con los aldeanos cuando necesitaban su ayuda y no sería ahora cuando se quedaría de brazos cruzados y menos con él. Pero éste al ver sus intenciones la apartó con una mirada muy fría, "No lo hagas, no soy un humano que necesite de tus cuidados", pero ella lo ignoró y se volvió acercar a él, no estaba interesada en lo que podría decir, su mente estaba única y exclusivamente enfocada en ayudarlo, pero nuevamente él la apartó tomando una de sus muñecas, no para dañarla, pero sí para alejarla y en respuesta ella se soltó muy despreciativamente de su agarre, No deseo… ni perderé a otra persona que amo ,!entiéndalo de una vez! Le dijo muy tajantemente dejándolo sorprendido, era la primera vez que ella le hablaba de esa forma, con esa determinación y furia en sus ojos, era claro que no le temía, no lo hizo cuando pequeña, no lo haría ahora ni nunca.
-Por favor, sólo déjeme hacerlo- Repitió la joven reparando en su error y suplicando ahora con su mirada, pero éste no respondió, sólo desvió su vista hacia otra dirección, para la joven fue más que suficiente e inmediatamente se acercó a él analizando la letal herida. Un humano ya habría muerto pero él a pesar de la pérdida de sangre estaba bastante consciente, y a pesar de que mantenía la mirada fija hacia otro lado no podía negar que se sentía tranquilo y seguro junto a la joven.
-Necesito que se quite la armadura señor-
-No es necesario que hagas estas cosas, mi forma de sanar es diferente a la de ustedes…- La joven ya hartada de su actitud comenzó a quitarle su armadura, y cuando lo logró notó que había algo brillante, se acercó un poco más para ver lo que era y cuando decidió tocarlo un grito agudo de dolor escapó de ella-
-No lo hagas- Demonios ese imbécil… pensó-¿Qué haces?-Miraba un tanto confundido a la joven, quien se desprendía de su kimono, no le importaba pues debajo de él tenía puesto un traje muy similar al de Sango, lo usaba cuando practicaba con ella, o cuando salían a merodear por los alrededores. Aquel kimono lo colocó entre sus manos, ya que aún sentía el dolor punzante a causa de la quemadura; aquel fragmento metálico era parte de una espada y poseía un veneno realmente letal.
-Rin no lo hagas- Demandó el demonio, mas ella lo ignoró y volvió a tomar esa metal incrustado con sus manos ya cubiertas de la tela de su kimono, pero el veneno desintegraba rápidamente la tela, logrando alcanzar nuevamente la piel de la joven-¡Rin no sigas, ya basta!- Ordenó levantando la voz, la logró separar empujándola hacia un extremo pero nuevamente ella se recompuso y esta vez con sus dos manos totalmente descubiertas tomó el fragmento - ¡Si no lo hago no cicatrizará, debo hacerlo!- Sesshomaru estaba impresionado y dejaba mostrar inconscientemente su rostro sorprendido, a veces le sorprendía tanto la actitud de los humanos, tan tercos y testarudos dispuestos a todo con tal de ayudar a aquellos que aman… él la conocía pero aún así le era increíble como alguien podía demostrar esa clase de amor y afecto para con él.
Suaves lágrimas de dolor recorrían el rostro de la joven, pero aún así estaba empeñada en retirar aquel fragmento, utilizó todas sus fuerzas y por fin lo logró; se deshizo de él arrojándolo hacia un lado y se sentó a descansar sobre sus piernas mirando fijamente las graves quemaduras de sus manos, les resultaba un tanto difícil moverlas a causa del dolor, pero no podía desistir ahora; se acercó nuevamente al demonio quien a minutos perdía la conciencia, pero la recuperaba pronto al sentir a la joven tan mal herida.
-Ha cesado la hemorragia, que alegría…, creo que tengo algunas plantas medicinales ahora…- Colocó una serie de plantas sobre su herida que eran altamente desinfectantes, y rápidamente colocó su obi alrededor de la cintura de su señor para cubrir la herida - Con esto bastará-
Sintió unos leves pasos detrás de ella y rápidamente tomo su alabarda con un gran dolor que logró disimular, pero sólo era Inuyasha, quien había sido atraído por el olor a sangre de su hermano.
-¿Padre?-
-Imbécil-
-¡Eres tú! Feh! Pero entonces… ¿qué demonios haces vestido así?-
La joven se sintió un tanto descolocada, era cierto, Sesshomaru no estaba usando su vestimenta habitual, la razón era un tanto obvia pues ella tenía tanto su estola como su haori, pero no era sólo eso, era su apariencia en conjunto, no estaba usando su cabello suelto, más bien lo tenía amarrado completamente, como una cola de caballo, y su nueva estola era como un gran manto que cubría su cuerpo, se veía mucho más imponente que antes; ella no lo había notado, al principio sólo miró su inconfundible y bello rostro.
-¿Pero qué demonios te sucedió?- Sesshomaru como siempre mantuvo silencio ignorando a su medio hermano, le fastidiaba un poco que lo viera en ese estado tan deplorable, además no tenía deseos de malgastar la poca energía que tenía.
-Inuyasha, debemos llevarlo a la choza para que descanse, está muy mal herido-
-No-
-Pero señor Sesshomaru… no puede quedarse aquí-Pero éste sólo la ignoró
-Ya ves Rin… el muy testarudo prefiere quedarse aquí solo y mal herido antes de que yo lo ayude-Decía Inuyasha con una leve molestia y resentimiento en sus palabras, él era orgulloso pero su hermano lo era aún más y jamás se dejaría ayudar por un hanyou.
-Ya veo… entonces yo me quedaré con él- Sesshomaru miro de soslayo las manos de la joven, sus suaves y delicadas manos ahora estaban estropeadas, podía sentir fuertemente el olor de su piel quemada y siendo una humana una infección o un mal tratamientos en sus heridas podría traerle graves consecuencias, además por su causa estaban así, y realmente se sentía muy molesto consigo mismo por permitirle acercarse, no se había imaginado que el desgraciado de Raijimbo le había dejado una sorpresa…como odiaba verla así, no lo dudo y de apoco comenzó a levantarse nuevamente ayudándose con el árbol y emprendió su camino en dirección a la aldea, más que nada a la choza de la joven. Él la conocía, y ella podía llegar a ser tan testaruda como él cuando se lo proponía, es por eso que no podía permitirle que ella mantuviera esa negligencia consigo misma con tal de velar por el bienestar de él. Tanto Inuyasha como Rin lo quedaron mirando sorprendidos, a pesar de sus heridas él seguía moviéndose con esa soltura tan típica de él, sin duda un ser admirable y a pesar de las múltiples peleas o rivalidades Inuyasha siempre lo había admirado y hasta cierto punto le gustaba ser reconocido como el hermano menor del poderoso Sesshomaru. No tardó mucho en descubrir las intenciones de su hermano ya que él también podía sentir las quemaduras de la joven, tal vez está preocupado por Rin pensó e inmediatamente tomó las cosas de la joven para no permitirle levantar nada.
-Vamos Rin…Sigámoslo-
-Sí….-
…..
-¡Pero Rin…mira tus manos! Cómo eres tan descuidada, esto tardará años en desaparecer y tú mejor que nadie lo sabes…-
-Ese inepto de Sesshomaru… ¡feh! Ni siquiera procuró tener cuidado contigo…-
-¡No lo trate así, él estaba mal herido y era mi deber ayudarlo!… además…. él siempre ha velado por mi…-
-¡Feh!...Tonterías-
-En fin…Deberás colocar tus manos cada dos horas en este recipiente con yerbas, el agua fría te calmará los dolores e impedirá que las quemaduras sigan avanzando, además estas yerbas son altamente cicatrizantes, y luego deberás vendarlas siempre con una tela limpia y desinfectada…-
-Gracias Kagome…-
-Será mejor que dejes de practicar por un tiempo con Sango… de lo contrario tus manos no podrán sanar…-
-Si lo sé… ya me lo imaginaba…- Tan pronto como Kagome la curo se dirigió a su choza, se sentía un tanto incómoda a causa de las reprendas y los comentarios de Inuyasha, él nunca reparaba en lo que decía y a veces podían llegar a ser muy molesto, cómo le hubiera gustado unos cuantos abajos de Kagome.
…
-Le traje unas vendas, con esto será más fácil cubrir su herida-
-Rin- Sesshomaru se acercó peligrosamente a la joven, quien estaba arrodillada a un lado de él, éste tomó ahora sus manos vendadas y las quedó mirando unos momentos, dejando a Rin bastante avergonzada, de hecho era muy fácil avergonzarse con la mirada penetrante y la voz suave y viril del demonio. Sentía su corazón golpear su pecho, y su cara arderle del rojo intenso que dominaba en sus mejillas, desde que lo había visto mal herido no había disfrutado realmente de su presencia; habían sido casi dos años sin saber nada de él, más que de una constante guerra que él estaba liderando. Que felicidad volverlo a ver…
-¿Qué sucede señor Sesshomaru?-
-No tenías que haberlo hecho…- Dijo aún mirando las manos de la joven.
-¡Claro que sí! He estado mucho tiempo preocupada por usted, de hecho todas las noches pedía por su bienestar…además, jamás me perdonaría si dejara que algo le pasara…Esto no es nada, pasará muy pronto- Los ojos del youkai se dirigieron ahora al rostro de la joven, la miró por unos momentos, hace tiempo que no lo hacía, podía notar leves cambios, su rostro estaba más estilizado, había dejado atrás ese rostro infantil y ahora poseía el rostro de una mujer, no sólo su rostro sino su cuerpo, estaba más voluptuoso, y ese aroma que lo volvía loco ahora lo desquiciaba, simplemente perfecto pensó.
Pero algo llamó su atención, la joven no poseía rastro de su aroma, desde esa noche que la había marcado se presumía que ella también tendría su olor, pero no era así…. De hecho una vez marcada el olor de los dos se fundiría para siempre en uno solo independiente de que fuera humana o no, y siempre había sido así, era una tradición en los youkais perros, pero por alguna extraña razón con ella no era así. Algo pasó por su mente pero de inmediato descartó esa idea, Rin sería incapaz de traicionarlo, además no poseía el olor de ningún otro macho, más que el de su hermano. La soltó y se volvió apoyar en su antigua estola, ignorando a la joven, aún le azotaba un par de dudas en su cabeza, además que su mente la tenía aún ocupada en sus sirvientes y soldados, en cuanto recobrara la suficiente energía se marcharía.
-Se ha quedado dormido…Es la primera vez que lo veo dormir tan profundamente… que tranquilo se ve-Dijo la joven, quien no podía salir de su impresión, pues con todos los años de conocerlo jamás lo vio descansar realmente, siempre se apoyaba bajo la sombra de un árbol y cerraba los ojos, mas siempre estaba alerta de todo; pero esta vez sí dormía, lo hacía profundamente, se veía tan inocente que hasta la hizo reír, jamás se hubiera imaginado verlo tan frágil. Que bello es pensó la joven; se quedó sentada en la misma posición, no quería moverse ya que no quería despertarlo y así se mantuvo por varias horas admirándolo hasta que el sueño logró caer en ella, y apoyando su cabeza en una de sus rodillas cerró los ojos entrando así también al mundo de los sueños.
…...
Abrió los ojos perezosamente, y en su rostro sintió la matutina brisa helada de todas las mañanas, ya esta amaneciendo pensó, se sintió un poco descolocado con el lugar, y por un momento olvidó donde estaba, hasta que vio a la joven dormir a su lado muy incómodamente, se quedó toda la noche pendiente de mi…, la tomó suavemente entre sus brazos y la acostó, ella pareció no notarlo, y delicadamente la cubrió con las mantas; ya era hora de marcharse, se quitó las vendas y vio que sólo tenía unas leves marcas, prácticamente nada, de hecho habían sanado más rápido de lo que se imaginaba, entonces si habían hecho efecto aquellas yerbas que la joven le había puesto, que tonterías dijo sonriendo para sí mismo. Cuando se dispuso a colocarse su armadura notó que la joven había despertado, a pesar de que lo había hecho todo muy silenciosamente, qué está haciendo le preguntó, debo marcharme le respondió, y ella inmediatamente se levantó a abrazarlo.
-No se marche por favor-
-Debo hacerlo-
-¿Por qué?- No le permitió responder ya que chocó sus labios con los de él, no quería alejarlo, había esperado lo suficiente para volverlo a ver y no permitiría que se marchara tan fácilmente, ella lo necesitaba. Lo siguió besando y el demonio no tardó en responder, para él el tiempo alejado de ella también había sido tortuoso, necesitaba sentirla cerca y así la comenzó a atraer más contra su cuerpo, le quitó rápidamente su traje de entrenamiento que aún llevaba puesto y la dejó completamente desnuda, se abalanzó sobre ella sin pudor y la comenzó a recorrer con sus manos, ella hizo lo mismo; ambos se necesitaban desesperadamente y a pesar del evidente dolor en sus manos no le importo tocarlo, los besos continuaron cada vez más intensos entre jadeos y gemidos hasta que no pudo más y la penetró, Rin al sentirlo no pudo evitar gemir de dolor y placer, lo necesitaba tanto y era a él al único que quería. La siguió penetrando con fuerza mientras la miraba a los ojos, quería detallar todas las expresiones de la joven; la jaló más hacia él para poder penetrarla mejor y ambos gimieron al mayor contacto entre sus sexos. Cada vez aumentaba más el ritmo, estaba perdiendo el control de sí mismo hasta que llegó a su punto máximo, ambos llegaron juntos al orgasmo y él se dejó caer sobre sus pechos exhausto mientras que la joven aún trataba de recobrar el aliento; que fácil se dejaba dominar por la joven pensó el poderoso youkai, no deseaba separarse aún de la joven y aún intrigado por el aroma de ella la volvió a morder, asegurándose de que nadie más se le acercara con alguna intención extraña, la joven casi no reaccionó a causa de la mordedura, estaba tan exhausta que sólo sintió una molestia, además el dolor de sus manos mitigaba cualquier otro dolor. Cuando por fin liberó de sus colmillos toda esa esencia venenosa cerca del cuello de la joven lamio suavemente el sector tratando de bajar la hinchazón, su saliva era un buen analgésico. Era pocas las veces que se podía permitir hacer eso, por lo general eran una o dos veces, más no pues aunque jamás lo admitiera los de su raza se comprometían en cuerpo y alma una sola vez con su pareja luego de que la encontraban, él lo sabía por eso estaba seguro de que ahora si funcionaría, sin embargo durante toda su vida pensó que era una gran estupidez. La joven no preguntó la razón de su mordedura, aunque le asaltaba la duda, mas solo se acercó y lo miró directamente a los ojos, así estuvieron un rato, hasta que ella acortó la distancia y lo beso muy suavemente, dejando que el contacto de sus labios fueran suaves caricias, sentía mariposas revolotear en su estómago y aún estando con él le parecía tan irreal, viéndolo frío, taciturno, siempre con un semblante que no demostraba nada y ahora besándola tan suavemente como si con esos besos intentara demostrar todo el amor que tenía. De repente se separó de él y se dio media vuelta dándole la espalda dejando un tanto confundido al youkai, ¿por qué yo? Preguntó murmurando después de dar mil vueltas esa pregunta en su cabeza, y él sólo la miraba confundido, pero ella continuó, Hay tantas mujeres youkais, hermosas y dignas de usted…¿ porqué esta aquí usted con migo?, dijo haciéndose un puñito, apenas duras aguantando esas lágrimas rebeldes que intentaban escapar. ..No hagas preguntas tontas respondió después de cavilar por unos segundos, no entendía cómo ella no era capaz de verlo si para él era más que obvia la razón, se suponía que era él el que no entendía sobre esas cosas, pero aquella respuesta no dejó tan satisfecha a la joven pues siguió siendo un puñito sobre las mantas, los humanos son tan complicados pensó.
La joven después de haber dado mil vueltas al asunto se dio vuelta apoyando su cabeza en su hombro, el sueño llegaba nuevamente a ella, realmente estaba cansada y acomodándose mejor sobre él dejó escapar entre susurros unas dulces palabras que hicieron mucho efecto sobre el youkai "lo amaré por siempre"
Cuando por fin se dispuso a marcharse observó las manos de la joven, todas ocultas por esos vendajes, sintió en su pecho la necesidad de hacer algo, y tomando sus dos manos comenzó a quitar los vendajes con sumo cuidado lo suficiente para no herirla más, además de no despertarla y frotó el agua aromatizada con esa gran cantidad de yerbas, cuando ya hubo terminado prefirió dejar algunas de esas plantas húmedas en sus manos y así vendar con extremo cuidado. No era un experto sobre ese tema ya que nunca necesitó procurar de sí mismo, pero algo había aprendido con el paso de los años. La miró por unos segundos más y se retiró, asombrado de sí mismo por lo que había hecho.
-Ya te retiras- Dijo su medio hermano quien veía la espalda del imponente demonio alejándose, mas éste sólo continúo con su paso- ¿Volverás pronto cierto?- La continua insistencia hizo detener su caminar y le dirigió una sola mirada por el rabillo del ojo asintiendo levemente -Volveré por ella-
…..
Holaaa, les dejo un saludo y agradezco nuevamente a los que leen mis historias, yo feliz las escribo :D. Besos
