Cursiva; pensamientos o flashback
No necesitamos un pasado perfecto
Anteriormente en "la trampa de Alicia"
-Arashi… Cada día me estoy enamorando más y más de Sesshomaru y ya lo (amo un poco… es verdad que muy pero muy muy muy profundo en mi ser tengo un cierto amor por Inuyasha… Pero ese amor es la fantasía que tenia de un final feliz con el príncipe equivocado, ahora tengo mi príncipe y se que puedo ser feliz… Por culpa del sueño de cenicienta y Julieta eh perdido muchas oportunidades en la vida, no dejare que pierda este amor que siento en este momento.
-Tss, eres muy inocente Naraku… Kikyo no le llega ni a los tobillos a esta cantidad de poder, pero… ¿Por qué apurarse? mejor dejemos que las cartas se revuelvan un poco, de todos modos ganare esta mano- a la mujer saco una daga plateada de su manga junto con una foto-…Además, será divertido saber cuál de las sacerdotisas es tu hija… tómalo como un favor, me asegurare de hacértelo saber antes de acabar contigo – Murmuro al silencio antes de salir del pasillo y retirarse a su habitación.
-Aja, aja, la colita de Sesshomaru-sama es muy suavecita y cómoda para dormir – Me comento Rin abrazándose a ella misma.
-¿Kagome?
-Sessho… ¿tu me quieres?
-La media luna es hermosa, una línea blanca entre toda la oscuridad… Eso es lo que eres para mi, princesa, un atisbo de luz que ilumina mi soledad como nunca nadie lo había hecho… Esa es la razón por la que te quiero y tal como la noche no sería nada sin la luna yo no soy nada sin ti… tu eres mi luz… y a quien amo…
-Sessho… maru…te necesito conmigo… realmente… realmente… ¡te amo Sesshomaru!
Firma Kagome Higurashi… sobreviviente…
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Una joven mujer caminaba a paso calmado y con una dulce sonrisa en su rostro, muy diferente a sus pensamientos en ese momento. Con la mayor gracia posible abrió su celular negro, marco en unos segundos un numero. Al escuchar la voz del otro lado tomo todo el aire posible y grito…
-¡KAGOME VEN AQUÍ EN ESTE INSTANTE O DESPIDETE DE TU CASA!- Grito a los cuatro… no; siete vientos la mujer causando que los peatones que caminaban por la misma vereda se resbalaran o gritaran por el susto.
-ha-hai!- Respondió una fina voz de niña al otro lado de la línea antes de cortar la llamada.
-uuuff…- Suspiro cansada la mujer antes de volver a poner ese semblante dulce y tranquilo, característico suyo- Que voy a hacer contigo, Kagome.
-Pues evitar gritar, Naomi-chan, eso le hará daño a tu bebe – Le aconsejo una vendedora de un kiosko que escucho su grito, aunque ese aullido lo escullaron hasta el centro de la ciudad.
La castaña se giro a verla con una sonrisa antes de acercarse apoyarse en su ventanilla- Pero no reclamarle le hará daño a sus modales… ¡yina ayúdame! Solo tiene 4 años y se comporta como un demonio ¡incluso el bebe en mi vientre es mas tranquilo!
La mujer, una anciana rellenita de cabello canoso y mirada simpática, estallo en carcajadas- Pues no se le puede hacer nada, Naomi, aunque haya sacado tu físico y sentimentalismo tiene la misma personalidad inquieta de su padre… y eso no lo vas a poder cambiar – Le informo apuntándola con un lápiz con una princesita de felpa al final.
-Soy consiente de ello, Yina – Le garantizo la castaña alejando a la princesa de su cara cuando su celular volvió a sonar- Un momento… ¿mochi-mochi?... – Contesto mientras se alejaba de la anciana, la cual meneaba la cabeza negativamente.
-Naomi, Naomi, Naomi… te quejas de la hiperactividad ¿no te das cuenta que tu la sufres diez veces peor?
-Naomi siempre ah sido muy inocente, dudo que se haya dado cuenta.
La mujer volteo hacia el "misterioso comprador"- ¡Oh! Kaito… Tiempo sin verte – Le saludo con una amable sonrisa.
-Desde la boda de Naomi, de hecho – Dijo el hombre con un rostro triste y una sonrisa forzada.
La abuela se compadeció un poco del chico, después de todo siempre había sido débil hacia los amores no correspondidos- Realmente lo lamento, Kaito, pero el es mejor para ella de lo que tu pudiste ofrecer- Pero no por eso iba a perdonar a los infelices que hicieron llorar a su prácticamente hija.
El hombre, de pelo anaranjado y ojos verdosos, bajo la cabeza avergonzado- Se que jugar con los sentimientos de Naomi fue un poco malo, pero…
-¡Un poco! Hundiste a mi pequeña contigo en el mundo de las drogas e incluso en uno de tus "idas al mundo de colores" intestaste venderla a un prostíbulo por mas droga ¡ESO ES POCO!- Le grito eufórica la anciana sin importarle que las personas se pararan a escucharla, aunque lo hicieran pensarían que es una trama de telenovela.
-¡Se lo que hice! Y realmente, realmente lo lamento... Nunca quise hacerla sufrir…
-Si como no – Le contesto irónicamente la anciana perdiendo la buena cantidad de paciencia que tenia, Naomi tenia razón; ese chico solo trae dolores a quienes lo rodean- Promete el cielo y la tierra a mi niña y cúmplelo si quieres, pero no intentes interferir entre ella y su marido porque solo perderás tu tiempo… y tus piernas con suerte – Le garantizo la mujer haciendo salir pequeñas lanzas de diamantes de sus manos, no por nada era una bruja de cristal.
El hombre se quedo mirándola un largo rato con la mirada perdida antes de contestar- Se todo el daño que le eh causado a Higurashi, no quiero quitarle el sueño a ese infeliz… así que esperare que ella venga corriendo a mi cuando no quiera estar con ese inútil – Le informo el muy desgraciado antes de darse media vuelta y caminar hacia su hotel. Yina estaba eufórica, roja, desesperada, irritada, espantada y un millón de palabras que no se escribir pero entiendes lo que quiero decir.
-Ella no tendría porque alejarse de su hogar y mucho menos ir contigo – El hombre se detuvo un poco para voltear a ver a la abuela, quien tenia una terrorífica sonrisa – Ella ya tiene a su hija y a su bebe en camino, no te necesita.
Eso le cayo como un balde de agua fría para el. A pesar que era cierto que se habían casado hace unos 3 años no esperaba que ya tuviera una hija ¡y otro en camino! Después de todo la chiquilla, en sus "horas felices", le había confesado que quería que entre cada hijo que tuviera quería unos cuatro o cinco años para poder dedicarse a atenderlos de bebes, aunque en ese momento el solo le había dicho que era una perra por pensar en sexo y todo eso y se burlo, junto a todos los drogadictos de la casa, de la chica. En ese momento nunca le paso por la mente que la castaña se refería a los NIÑOS no a cómo crearlos.
Sin decir ni un suspiro el hombre retomo su camino, pero en dirección al aeropuerto para volver a Europa, no podía verla, la vergüenza no le había permitido hablarle antes ¿Cómo podría si ahora cuando la viera a los ojos solo vería la cara de su hija? Y más encima una que no era suya… Era un tonto, tonto es tonto para definirlo, era cien veces peor que Rebecca Black cantando, y eso ya es mucho. El deseaba regresar el tiempo, la vida, el mundo… El solo quería otra oportunidad, pero no la tendría; no de nuevo.
-Yinaobasan! BUENOS DIAS! – Grito una pequeña de unos 4 años corriendo lo más rápido que sus cortas piernas le permitieron. El grito hizo que el hombre se girara a verla; una chiquilla pequeña de pelo negro recogido en dos coletas con unos moños con 3 esferas rojas, vestía un vestido crema hasta la rodilla y zapatitos café claro.
-¡Kagome-chan! ¿Qué haces aquí? ¿no deberías estar con NA-O-MI?- Le pregunto la señora prácticamente gritando el nombre de Naomi y mirando de reojo al ojiverde.
Los pájaros en los cables salieron volando ante el grito de la niña.
-EEEEEEEEEEEHHHH? ¿ES DECIR QUE NO ESTA MAMÁ AQUÍ?- Grito desesperada la pelinegra corriendo de un lado a otro agitando los brazos y piernas como estrella de mar- ¡OH SANTOS M&M VA A MATARME!
-Mou, mou, tampoco es para tanto Kagome-chan… Oye Kagome… ¿kag?... ¿me estas escuchando? –Trato de consolarla la señora, pero la preocupada y asustada Kagome seguía corriendo de un lado a otro gritando cosas como "no quiero morir" "ni siquiera eh entrado al colegio" o "dios McDonald, apiádate de mí"… Bueno ese último era extraño -,-U
Paralelo a esa escena de despedida tal como un exportador de película dramática Kaito miraba a la pequeña Kagome, pero su flequillo le tapaba los ojos. Y, al igual que un lector que acaba un libro, el señor cerró el último capítulo de su romance favorito con su personaje favorito se dio la vuelta y siguió caminando decidido a no volver nunca más a la vida de Naomi, ya que no resistiría la tentación de volver a leer esa novela aunque eso seria destruir el libro de dibujos de esa niña. A pesar que camino junto a muchas personas hacia el aeropuerto ninguna vio la solitaria lagrima que recorría su mirada, y ninguno vio como la niña se quedaba viendo al hombre de pelo anaranjado preguntándose si lo tenía así por comer muchas zanahorias. Pero Yina la saco de sus pensamientos para llevarla donde su madre, que estaba en una clase de maternidad junto a su esposo.
-Obasan – Le llamo Kagome tirándole a unas cuadas del estudio donde se daban las clases.
-¿Si querida?- Le pregunto la abuela viendo sus perfectas uñas azules recobrar el color rosado de los humanos.
-¿Kaito es como nosotros?- Le pregunto inocentemente, pero ese comentario desconcertó a tal grado a Yina que su habitual tono rosado cambio radicalmente a un opaco gris para acabar en blanco puro.
Miro de reojo los brillantes ojos rojos de la niña- Realmente eres hija de la sacerdotisa de tu madre…
-Aunque no se que es sacerdotisa ¬.¬ ¿Kaito-kun es también uno?
-Si fuera eso seria monje ¬¬
-¡Disculpa por tener cuatro años y no saber palabras tan difíciles!
-Hai, hai – Le respondió cansada la abuelita – Pero no, Kuro-san no es como nosotras y el no es nada tuyo así que no vuelvas a hablar del
-¿Kuro-san es…?- La pelinegra iba a preguntar algo más pero al ver la suplica silenciosa en los ojos de su abuela adoptiva decidió callarse. El resto del camino fue en un sepulcral silencio solo roto por los zapatos de Kagome al tocar el suelo al saltar como Heidi.
-¡Kagome!- Le saludo su madre con una brillante sonrisa, probablemente había olvidado que Kagome se escapo del jardín para ver el festival de teletubies, aunque realmente había ido con sus amigas Yuka, Eri y Ayumi. La chica solto un suspiro ante este pensamiento antes de correr a los brazos de su madre, feliz de sentir como la panza de su madre estaba creciendo con su tan añorado hermanito dentro.
-¡Hey! ¿ni un saludo para mí?- Le pregunto una voz varonil al lado de su mami. Rápidamente se soltó de los cálidos brazos de su madre y corrió hacia su papá, pero antes de siquiera tocarlo, le dio una rápida mirada; alto, cabello negro como el suyo, pequeños ojos carmesí, mirada penetrante y amigable, facciones un tanto toscas y a veces escalofriantes para los demás pero para ella era su papá, la persona en la que más confiaba en el mundo y le perdonaba haberle dicho a su madre que había hecho la cimarra, después de todo echa le había contado que sus exnovias le seguían mandando cartas.
Sin pensarlo dos veces se abalanzo con fuerza sobre su padre feliz de sentirse protegida entre sus brazos.
Y contenta como solo ella podía estarlo cerró sus ojitos sintiendo el varonil aroma de su padre, sin saber que lo olvidaría.
Nadie de la de la región recordaba lo que allí paso, o tal vez no querían recordar, pero todos soñaban con una bomba, fuego, una ciudad destruida, muertos, el gobierno liderado por Kaito, el asesinato de Yina, una perla que salió de Kagome y la salvo a ella y a su familia, Onigumo siendo absorbido por los poderes de su hija y desaparecer, una familia que escapo y como los ojos de la niña cambiaron a un color café.
-Ya veo- Se dijo el árbol sabio despertando de sus visiones- datos familiares, pero busco algo mucho más detallado…- Murmuro el árbol sabio volviendo a cerrar los ojos.
A kilómetros de allí, en los brazos de un apuesto daiyoukai, la dueña de esos recuerdos se estremecía al sentir como alguien, o en este caso algo, abria esos recuerdos que quedaron sellados en su subconsciente, pero sin querer la sacerdotisa, al liberarse de esa invasión, cambio el rumbo de la lectura hacia su acompañantes youkai.
Un niño, de unos 8 años, estaba sentado en medio de una amplia habitación amarilla por los rayos del sol pasando por las paredes de bambu. El niño tenia corto pelo plateado y marcas moradas en las mejillas, estaba vestido con un traje de emperador chino amarillo con figuras negras en las mangas, en otras palabras lucía un recordatorio de la derrota de otro reino asiático ante el ejército de su padre; un honor para cualquier niño pero para el…
Enojado el chico se sacó el sombrero, aun con sangre, del emperador. Y mandando miradas de odio hacia el mismo aire se fue refunfuñando hacia el patio central, tu también lo harias si supieras como tu padre engañaba a su madre con algo tan sucio como insignificante humana ¡Una humana!
En su cabeza de infante, y hace poco en la de adulto, no pudo comprender como alguien en su sano juicio se enamoraría o al menos soportaría a esas sanguijuelas humanas, excepto los humanos que tenían que conformarse con su misma especie, ¿pero su padre? De todos los youkais del mundo ¿Por qué su padre? Podía tener una posibilidad de un 0,000000000001 si el era soltero ¡pero el estaba casado con su madre! Con una de las daiyoukais más hermosas y poderosas que hayan existido. Y lo peor, lo peor, era que su tío lo amenazo que si le decía a su madre mataría a Inuyaisho; dejando al clan indefenso antes una alianza liderada por los youkais gatos.
-tss…- Gruño el pequeño- apenas soy un niño y tengo tanta presión…- Se lamentó dejándose caer de espaldas en el acolchado suelo de hojas y ramas secas. Y, por primera vez en días que escuchaba a su padre con la humana a solas en la habitación y sonidos que mataron su inocencia, pudo dormir tranquilamente… Hasta que sintió aquel perfume.
Se levantó de golpe olfateando el aire dándose cuenta que era su madre, Irazue, quien volvía después de una temporada de viajes. Rápidamente el chico corrió a todo lo que sus piernas pudieron hacia la entrada de la casa maldiciendo ser cómplice en infidelidades , lamentablemente cuando llego a la entrada de la cabaña de verano rodeada de una cerca de pinzas de cangrejo gigantes, resistentes y nutritivas como decía su padre, se dio cuenta que la puerta estaba abierta con las maletas de su madre a un costado de la entrada, se apresuro a correr atrás de ella.
Mientras tanto Irazue ya había llegado al frente de la habitación que compartía con su esposo, al principio sintió el olor de una hembra que hizo que sus músculos se tensaran y luego se aliviaran al darse cuenta que era una humana y era supuestamente "imposible" que el poderoso inu-demonio se enamorara de una humana ¿cierto? La muy inocente estaba por abrir la puerta cuando el llamado de una cabellera plateada la detuvo y se giro contenta hacia su hijo- ¡Sesshomaru! Ven con mamí ^-^
Sesshomaru no se hizo de rogar y salto feliz a los brazos de su madre después de una semana sin verla, aunque para los youkais es como un día, la extraño mucho. Escondio aun más su cabecita en el pecho de su madre pidiéndole disculpas mentalmente por lo que le ocultaba con tanto esfuerzo.
-¡Sesshomaru! – Le llamo tomándolo de los hombros – Que alegría verte!
-Yo igual estoy feliz mamá – Susurro el pequeño Sesshomaru con un pequeño rubor bajo sus ojos.
-Jejejeje, te ves muy lindo ruborizado, igual que tu padre – el peliplateado palideció a la mención de ese hombre- Ahora si me disculpas voy a saludarlo…
La mujer se paró y nuevamente estaba por abrir la puerta. Sesshomaru entro en desesperación por una causa que aún desconoce ¿será que muy en el fondo quería que esa humana formara parte de su familia? Quizás nunca lo sabra… Con la excusa de que era lo mejor para su clan se abalanzo sobre la puerta bloqueándole el paso a su madre.
-Ohhh… mamá ¡ES DECIR QUE MAMÁ QUIERE ENTRAR AL DORMITORIO DE PAPÁ! – Grito lo último esperando que su padre lo escuchara y escondiera a la mujer, lo cual hizo ya que se escuchaban apresurados pasos adentro de la habitación.
-Así es, dulzura, pero déjame pasar…- Al ver como Sesshomaru no se movio lo empujo con un pie tirándolo al otro lado del pasillo.
-¡mamá no entre…!
-¡Irazue! Cariño, bienvenida a casa- Le saludo el guerrero aun en calzoncillos y todo despeinado- Que sorpresa que ya estés aqui
-Así es llegue un… poco… más temprano- Le contesto la mujer con una sonrisa forzada y una voz media tristona; por la mente del chico cruzo que quizás ella ya sabía de los amoríos de su esposo.
El "ídolo" de su hijo también lo presintió y cambio su fachada de "esposo amoroso que te espero toda la semana" a "debemos terminar"- Izayoi, tenemos que hablar…
La expresión de la mujer paso de nerviosa a palida luego a sonriente y termino seria- ¿de que… debemos hablar… exactamente? – Pregunto lentamente acostumbrándose a ocupar un tono tan indiferente.
-Algo personal
-Si tienes algo que contarme lo mas bien que Sesshomaru puede escuchar – Contesto ella tomando a su hijo de los hombros delante suyo como si fuera "evidencia" de algo.
El demonio contrajo los músculos de la cara gruñendo- ¿Con que poniendo a nuestro hijo en medio nee? Que buena madre eres…
Ahora la peliblanca se puso chora- ¿Acaso hay otra mujer calificada para ser su madre?
Para Sesshomaru era como un juego de ping-pong(tenis de mesa) en el que tienes que ladear la cabeza para ver la pelota y apostar un jugo de naranja a que uno de tus mejores amigos gane y apoyarlo, pero para el niño era ver a sus padres a punto de separarse y apostar quien saldrá vencedor de esta pelea y apoyarlo llevara a perder al otro. Un increíble odio surgió de su ser; iba a decirle a su madre lo de esa mujer para que esto acabara de una vez, no podía resistirlo mas… Se estaba rompiendo, lo estaban rompiendo a su antojo por un tercero, un tercero que no era el…
Cuando volvieron a su castillo, uno gigantesco blanco por fuera con hermosos patios y decoraciones y rodeado de una poderosa barrera, el interior del antes hogar se pintó de gris. Todos los días la pareja peleaba por cualquier razón y de alguna forma siempre sacaban a Sesshomaru en ello, a veces como escudo para que Inutaisho no se fuera y a veces como excusa para ir a "entrenar" a otra aldea a pesar de que siempre dejaban al niño botado en el bosque, mientras el padre se iba con Izayoi y la madre con amantes que le dijeran que valia la pena. La familia Taisho se había roto antes de siquiera poder unirse, y todo se hizo peor cuando se enteraron de que Inuyasha llegaría al mundo.
-¡NO ACEPTARE A UNA HUMANA EN MI CASA! ¡NO PUEDES OBLIGARME, INUTAISHO! - Le grito Irazue a su esposo cuando el comenzó a traer las pertenencias de la humana consigo.
El hombre la miro con la cara mas terrorífica que puede existir- ella es MI pareja ¡Y NO PERMITIRE QUE UN HIJO MIO DEAMBULE SOLO!
-¡¿Y SESSHOMARU? Yo sé como lo has dejado botado cuando sales a "entrenar" infeliz- Le refregó en cara la mujer sin saber como su hijo se balanceaba en la pared pidiendo que pararan.
-¡NO ME HABLES DE PATERNIDAD, PERRA! Tú y toda tu estirpe antes que yo me casara contigo no eran nada! No vengas a decirme lo que puedo o no puedo hacer – Término golpeando la de un puño quebrándola.
-¡No me grites! – Le grito la mujer tirando un florero al piso rompiéndolo antes de retirarse enfurecida a su habitación dejando a un enojado Inutaisho que comenzó a romper todo a su alrededor.
Las cosas se calmaron un poco cuando Izayoi llego a la casa, seguramente era porque Irazue a pesar de odiar a esa mujer no quería que un niño como Sesshomaru sufriera la estupidez de su padre. Los sirvientes, quien siempre eran risueños y conversadores, se volvieron callados y fríos, al igual que los que vivían en esa casa. Inutaisho estaba todo el día en los aposentos de su nueva mujer, Sesshomaru había sido sacado de las clases y estudiaba solo alimentándose de como acabar con los humanos e Irazue había caído enferma, la enfermedad del amor no correspondido, su cabello caía a mechones, estaba en los huesos y casi no salía del cuarto en el que alguna vez estuvo su esposo.
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Al árbol le dio un escalofrió- Sacando de lado que tengo el material perfecto para escribir una telenovela y NO tengo manos… ojala que no se entere que leí su mente TT_TT soy muy joven para ser convertido en una mesa de noche TT_TT – Lloraba en soledad el árbol.
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Llego la mañana y junto con ella la gente se levanta (excepto los murciélagos) y con esa gente también estaban nuestra parejita que acababan de despertar de extrañas pesadillas, por parte de Sesshomaru, y recuerdos confusos, por parte de Kagome. Pero ambos estaban muy pálidos al despertar.
-¿Kagome? ¿tuviste pesadillas? – Le pregunto Sesshomaru con su normal cara de poker, pero si mirabas sus ojos verías como sus pupilas temblaban un poco.
-mmm, no diría que pesadillas pero si pensamientos confusos- Le respondió Kagome golpeándose la cabeza con una mano- ¿y tu?
Sesshomaru resoplo- Si, claro ¬-¬ como si tuviera miedo a algo.
La pelinegra sonrió complacida antes de ponerle una mano en la barbilla a Sesshomaru y hacer que la mirara a los ojos- A mi no me engañas, Fluffy – Le susurro divertida de como el poderoso demonio desviaba la mirada como un niño pequeño.
-Pe-pero como sea…- cambio de tema el daiyoukai poniéndose de pie y extendiéndole una mano – ya es hora de ir a nuestra casa
La miko se ruborizo ante la idea de vivir junto al guapo youkai, pero, arrogante como era, no dejaría que la viera en menos así que gustosa acepto su mano- ¿y fueron muy malos los sueños?
El demonio la giro a ver con una sonrisa- Los sueños son sueños, tu eres el único verdadero.
(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)(L)
Solo dire una palabra; (L)
Por razones que en este momento debo pasarle el computador a mi mamá no responderé reviews pero lo hare a la próxima ¿vale? :): )
GRACIAS POR COMENTAR
Musica de hoy: China Anna Mcclain- Calling all the monster
