Because of all the things that she means to me, tiene un peq gran problema...la autora (osease mi) está sksa de ideas XD, so-podrían compartirme algunas de las suyas? =P.
"x-mass hot III"
-¿Te gusta el puré de patatas?
Era una pregunta estúpida. O al menos eso pensó. Casi toda una media hora de silencio incómodo mientras cenaban y lo único que se le ocurre decir para romper el silencio es "¿Te gusta el puré de patatas?" ¡Por favor! ¡Que alguien me mate en este momento!, quiso gritar.
-Am, no mucho -respondió ella con timidez, sintiendo que de pronto era mala con las palabras.
Después de haber compartido con euforia la noticia de que pasarían Navidad juntos, por algún motivo las energías se fueron disipando y sólo quedó lugar al nerviosismo y hasta cierto punto a la inseguridad. Faltaban escasos minutos para la media noche, y la comida navideña estaba por terminarse también.
-Fue una gran cena -sonrió la pelirosa tan pronto terminó de comer -me sorprende que seas tan buen cocinero
El rubio la miró sonriendo, sin saber exactamente qué debía decir.
-Se hace lo que se puede -respondió tajante y volviendo la atención a su última cucharada de estofado. -"Estúpido, estúpido, estúpido" -se reprendió mentalmente.
Buscaba por todas partes algo que pudiera ser "buena conversación", pero su mente estaba tan aturdida que difícilmente podía recordar su propio nombre. No era para nada la cena que había imaginado, y podía ver en la mirada angustiada de la chica que tampoco había sido la suya.
-¿Fue mala idea haberme quedado? -preguntó ella con miedo en su voz, el chico sintió que estaba por caerse de la silla.
-¡Eh?, no, no, para nada! cómo dices eso Sakura chan! -se apresuró a responder él, literalmente saltando de la mesa.
Ella sonrió.
-No tienes porque alterarte. -le dijo.
Y él acabó por sonrojarse avergonzado.
-Lo siento -sonrió
-No, está bien -aseguró ella -yo también estoy algo nerviosa
-¿Lo estás?
-Claro que sí!, ¿acaso no es obvio?
"¿Acaso no es obvio?"
Naruto se quedó en silencio, con las mejillas sonrojadas y una luz tenue parpadeando insegura en sus pupilas. Inmediatamente después el bajó la mirada, clavándola en esa última cucharada que aún no se llevaba a la boca. Dudó por un instante antes de decidir, que quien no arriesga... no gana.
-Dime algo Sakura chan -empezó, la chica saltó en respuesta -¿acaso yo te g...
-¡Subamos a ver los fuegos artificiales! -gritó ella interrumpiéndolo parándose de golpe de su asiento y dirigiéndose a prisa rumbo a las escaleras que llevaban al segundo piso.
Naruto se sintió morir. ¿Eso había sido un rechazo? Se preguntó, pero algo en su mente le decía que tenía que ser algo más y, sin ser realmente consiente, siguió a la chica por detrás rumbo al siguiente piso como si fuera en un trance, dejando esa última cucharada olvidada en el plato.
Uno a uno fue subiendo las escaleras, maravillado por el movimiento rítmico de la falda de la chica al subir medio saltando los escalones; la vio girar a la derecha, determinada a no detenerse hasta llegar a su destino, ni siquiera se tomó la molestia de preguntarle a Naruto si tendrían acceso a la azotea. No, es más ni siquiera se dirigía a las escaleras que llevaban a esta, reaccionó al tiempo en que la seguía por el largo pasillo, dejando atrás la habitación de sus padres y el estudio al pasar.
Y de pronto comprendió a dónde llevaba el camino que ella había elegido...
...su habitación.
-¡¿Se fueron juntos?
Suiguetsu tuvo literalmente que cubrirse los oídos con las manos, el grito de Karin había sido más fuerte de lo que había supuesto y los tapones que llevaba no sirvieron de mucho.
-Cálmate Karin, ¿por qué te exaltas tanto? -le preguntó confuso sobre el porqué de la exaltación de la chica, después de todo, había sido ella quien predijo que eso sucedería más pronto que tarde.
-Ya temía que algo así pasara -murmuró ella un tanto molesta
"Lo sé" quiso decirle él pero optando porque tal vez fueran las palabras menos correctas, además, se dijo, había algo en el tono de la chica que definitivamente no cuadraba y se animó a preguntarle.
-¿Qué quieres decir? ¿Por qué es malo? A Sakura chan siempre le ha gustado Naruto
-¿Sakura chan? -preguntó incrédula y algo molesta, aunque tristemente Suiguetsu no se percató de ello
-Verdad que suena lindo -sino hasta muy tarde
Karin se dio la vuelta y comenzó a caminar lejos de él.
-Karin espera! No quise... demonios... -se maldijo antes de comenzar a correr detrás de ella -Karin!
-A veces creo, que esto es una mentira
-¿um?
Shion descansaba recostada encima del pecho de Sasuke, los brazos de la misma le rodeaban el torso, sin embargo tenía la mirada perdida en la ropa que yacía en el fino suelo de madera de la habitación aparentemente de Ino, probablemente la rubia se molestaría si los descubriera pero a Shion eso le importaba poco en ese momento. Sasuke tenía la mirada fija en algún punto distante del techo, recostado en la cama mientras jugaba con el cabello de la chica pasándolo entre los dedos de su mano izquierda.
-Tú, enamorado de mí -le explicó ella
-¿Quién dijo que estaba enamorado? -inquirió él -Lo que siento por tí, es más real que un simple enamoramiento -suspiró
A lo que Shion hizo un puchero.
-Eres extraño, ridículamente extraño. Pero tiene sentido. -le concedió.
-Tú también tienes tus rarezas -se defendió él, decidiéndose a mirarla al fin -Mira que gritar el nombre de Naruto en el clímax -se quejó a modo de burla y los cachetes de la chica se inflaron al instante.
Shion se irguió sobre ambas manos para mirarle de frente.
-Por qué me reclamas? -se quejó -Tú balbuceaste el de Sakura!
-No me dejaste opción después de oírte. -Le sonrió picaronamente animándose a acariciarle la mejilla con el dorso de la mano
-Sí, tienes razón. -Aceptó ella sintiéndose de pronto presa del hechizo que lanzaban los ojos onix del moreno -Será la última vez, ¿de acuerdo? La próxima, diré el tuyo. -Le prometió
-Hn -le sonrió.
Y una vez más esa noche se besaron.
-¿bromeas? ¿Sasuke planeó todo esto?
Y la verdad es que en secundaria, nada es secreto... Justo entonces Gaara se encargaba de explicarle la situación a su novia Matsuri mientras elegía qué comer de la mesa del buffet que había preparado Ino (con plato en mano y palillos en la otra), como Matsuri era la mejor amiga de Shion había decidido contárselo en primer lugar.
-Escuché que tenía interés en Shion pero no quise creerlo, entonces estaba con Sakura -le explicó el pelirojo consiguiendo el que ella se sobresaltara aún más
-¿Desde entonces? - cuestionó sin prestar atención a su comida y meneando el plato vacío de un lado a otro (por poco y le pega al chico con él)
-Pero al parecer las cosas le resultaron esta vez -concluyó él sonriente
-Lo dices porque ella se fue con él a casa ¿verdad? Que envidia -suspiró
Ok. Algo estaba raro ahí, pensó Gaara. Era cierto que su relación iba avanzando a paso lento, pero para ser honestos si bien no era la primera relación de Matsuri sí lo era de Gaara. Así que era normal el que de repente no supiera cómo pasar al siguiente nivel. Tampoco era que no hubieran tenido contacto en lo absoluto, es sólo que él le temía demasiado a esas experiencias por la facilidad con la que perdía el control, pero bueno, pensó, tal vez y sólo tal vez eso es justamente lo que ella quiere que haga. Perder el control
-Matsuri
La chica levantó la mirada.
-Sí Gaara sama
Gaara tuvo que reunir todas sus fuerzas y desviar la mirada para poder decirle lo siguiente
-¿Quieres, ir a conocer mi casa también?
Un palpitar, dos palpitares y el mundo comenzó a brillar.
-¡Gaara sama! -exclamó sonriente mientras lo envolvía en sus brazos.
Un paso, otro paso, y otro más y otro más. ¿Algún día iba a terminar de entrar a la habitación?, se cuestionaba Sakura. Era obvio que estaba siendo un tanto más atrevida al proponer ella la idea de subir a la habitación del chico, no porque no hubiese entrado antes, sino porque nunca había entrado bajo estas nuevas condiciones, reflexionaba. Su cuerpo temblaba hundido en nerviosismo y el corazón amenazaba con estallar si seguía latiendo de esa forma. Parada en el centro de la habitación, con el cuerpo frente a la puerta de vidrio que daba al balcón de la habitación del muchacho. Nada había cambiado, pensaba. Bueno, algunas cosas habían desaparecido, era cierto, pero había otras tantas que habían sobrevivido a la pubertad y seguían en los estantes de los muebles. Uno que otro juguete, los controles del x-box en el suelo frente al televisor, la ropa regada sobre la capa y otra gran parte salía como escupida por el armario a medio cerrar. Había tenido Naruto un conflicto sobre qué ponerse antes de ir a la fiesta? Era probable dada la reciente evidencia. Los posters y scrolls de anime se escondían detrás de la puerta de entrada y de la del medio baño que estaba dentro de la habitación, las sábanas de ninjas también habían sido reemplazadas por unas de un tono chillón naranja. Había cambiado y la vez no. Pero sobre todo seguía siendo de él.
-Sakura
-¡Ah!
Naruto por su parte, una vez había caído en cuenta de la dirección de la chica y sobreentendido lo que probablemente buscaba la misma, no se había sentido ya tan seguro y a la vez tan indeciso. No tenía dudas ya, era obvio que ella le correspondía, lo sabía, lo sentía! Pero eso justamente acababa con la poca seguridad que tenía en estos temas. Así que, sin querer queriendo, involuntariamente y por decisión propia comenzó a caminar lento, marcando cada paso que daba. La visión parecía tan surrealista mientras a cada paso se acercaba a esa ventana en la que se encontraba esa figura difuminada, que se recordaba era Sakura. Cuando finalmente llegó a la puerta, una especie de perfume en el ambiente empezó a intoxicarlo.
Era una fragancia exquisita, nubosa, casi perceptible, pero demasiado espesa, casi como un somnífero; sólo que éste le dejaba permanecer despierto mientras soñaba. No quería convertirse en el cazador que acecha a la presa, pero justamente era así como se sentía. ¿Sería correcto detenerse? ¿Acabaría por romper esa magia, o era la magia parte misma de la cacería? Ella estaba ahí, tan indefensa, de espaldas a él, tan sumergida en la misma droga que ni siquiera se había percatado de su presencia hasta que le llamó por su nombre.
Volteó a verlo y el tiempo se hizo aún más lento, aún más espeso, como si estuvieran sumergidos en agua, dentro de una pecera, flotando el uno frente al otro. Él la miró. Ella lo miró. Y de repente una nueva droga se desato dentro de sus venas, corriendo aceleradamente. El cuerpo sabía lo que tenía que hacer y las palabras quedaban al fondo de la mente mientras eran convertidas en acciones.
"Me gustas mucho, siempre me has gustado"
Él caminó hacia ella destruyendo el espacio que los separaba, sus labios tenían un sólo objetivo: los de ella. Y, sin necesidad de movimientos muertos, cayeron sobre los mismos en cuanto la distancia desapareció; el muchacho apoyaba su peso para poder besarla sosteniéndose a ella con la mano izquierda sobre el codo derecho de ella. Los ojos se cerraron desde mucho antes del primer contacto físico. Las respiraciones acompasadas y la suave presión de labio contra labio era más que suficiente entonces.
"Pero era tan difícil decirte lo que sentía"
Y entonces el cuerpo recibió nuevas instrucciones al compás en que los pensamientos desaparecían y presionaban, movían los hilos de sus extremidades. La mano de él bajó hasta la muñeca de ella y se abrazó a esta con fuerza jalándola hacia él obligándola a pegar su cuerpo al de él. Ella tropezó y casi cae sino fuera porque de repente se había vuelto más ligera que una muñeca de trapo "hazme bailar y bailaré" era la respuesta de su cuerpo. El soltó su mano que dejó sobre su espalda, y la abrazó por la nuca, la otra mano viajó hacia la izquierda de ella y los dedos se entrelazaron.
"¿Por qué? No lo sé... ¿cobardía? supongo..."
El besó terminó tan sólo para ser reemplazado por otro. Abriendo sus ojos al terminar el anterior y verse reflejado en los ojos del otro, buscando dudas, encontrándolas, buscando motivos, hallándolos, pero sobre todo el acuerdo de que estaba bien, ambos querían esto. El segundo beso fue mientras se miraban a los ojos, en tono de ensoñación; la droga cada vez corría con más fuerza.
Parpadeo. Otro beso. Cierra los ojos. Y respira. Una caricia. Una petición de entrelazar lenguas. Parpadeo. Asiente. Toca. Muerde. Juega. Besa. Y las piernas se vuelven de gelatina.
-¿Cómo llegamos al suelo?
¿Fue Sakura quién habló? ¿O fuí yo? -se cuestionaba el rubio sin dejar la tarea de besarla -Probablemente de la misma manera en que fuimos perdiendo las prendas... -murmura y ahora está seguro de ser él quien habla.
Él ha perdido el jersey negro que llevaba puesto y está seguro de haber perdido también el cinturón, de otro modo no sentiría floja esa parte de la ropa. Ella ha quedado con el fondo debajo del vestido, una pieza de seda que no ayuda a cubrir su ropa interior.
¿Debería bajar el tirante? -se preguntaba mentalmente mientras sentía la tela del mismo en los dedos -¿Debería?
Y de repente...
¡BAM! ¡BUM! ¡PAM!
Ambos detienen el contacto y miran el cielo a través de la puerta del cristal.
-¡ah! -Han quedado embelesados por el juego de luces de colores que nacen al explotar en el aire.
Los fuegos artificiales han comenzado a brillar. El reloj de las escaleras suena anunciando las 12 de la noche, es vispera de Navidad.
-Feliz Navidad Sakura chan...
-Feliz Navidad... Naruto
El sol brillaba con fuerza pero aún así no conseguía cambiar el aire frío que había en el ambiente. La Navidad y el Año Nuevo pasaron tan rápido como vinieron y faltaba poco para que las vacaciones de invierno terminaran. Era 3 de enero del nuevo año en curso y desde la fiesta navideña en la casa de playa de Ino, los muchachos no habían tenido oportunidad de verse otra vez. Más que nada porque la mayoría habían tomado las vacaciones ya fuera fuera de la ciudad o del país incluso. Sin embargo, ésto no era el caso ni de Naruto y ni del de Sakura. Que habían aprovechado desde la pequeña velada navideña en casa del rubio para formalizar su relación (al menos entre ellos) y se habían tomado las vacaciones para estar con el otro, así fuera sólo por teléfono.
La habitación de Sakura tenía un pequeño domo que quedaba exactamente encima de la cama. A pesar de que la habitación estaba ordenada, lucía desajustada por algunas prendas que caían de los bordes del colchón sobre el suelo y un par de pertenencias ajenas, como la mochila negra con rayas naranjas que descansaba a un lado de la puerta; ésta era sin duda del rubio
-Sí, dime algo que no sepa -murmuró una Sakura que estaba recostada sobre el cuerpo de no otro que Naruto, el pecho del mismo estaba desnudo y la chica jugueteba con los vellos dorados que salían del mismo, mirándo directamente a los ojos azules del chico
-¿También tú? -cuestionó él con sorpresa deteniéndose en la tarea de acariciar el cabello rosado de su compañera.
-¿Bromeas? Yo especialmente -se quejó ella sosteniéndo su peso de pronto sobre sus manos e impulsándose con las mismas hacia arriba para que su rostro quede a la altura del chico -las cosas se complicaron cuando comenzaste a salir con Hinata y yo con Sasuke, no era como que pudiera hacer algo después de eso
-Sí, entiendo. -aceptó él sonriendo y tomándola de los hombros para bajarla de nuevo y hacer que descansara sobre su cuerpo.
Sakura había perdido la playera y sus senos sólo estaban cubiertos por el bra; aún así a Naruto le encantaba el sentirlos contra su cuerpo aunque fuera por encima de la prenda, mientras se dedicaba con las manos a acariciarle las piernas por debajo de la falda
-Dime una cosa, ¿qué pasó entonces? -le preguntó él de pronto
-Hinata me dijo que le gustabas, justo después de que yo rechacé a Sasuke. Y no sé, decirle que yo sentía lo mismo no parecía lo correcto -respondió ella avergonzada
-Así que decidiste comenzar a andar con él -concluyó él razonando.
-En parte. -Aceptó no muy de buena gana.
Como no cedía, Naruto presionó...
-Y esperaste a que pasara un mes porque...?
-Estaba siendo egoísta ¿de acuerdo? -confesó al fin sonrojada -quería ser lo más honesta posible para cuando me decidiera a ayudar a Hinata contigo
Ese comentario pareció satisfacerlo de algún modo. Pues consideraba que él había hecho lo mismo pero para con Sasuke. Aunque de haber sabido que desde entonces las cosas estaban así.
-Hm, vaya par de tontos que somos -concluyó al fin con un suspiro que ella imitó.
-Algo hay de eso -dijo -pero ahora estamos juntos, y creo que eso es lo único que importa -le animó sonriendo.
Naruto la miró detenidamente a los ojos. Ella no tuvo de qué preocuparse, conocía esa mirada. Y, como una orden implícita, se acercó a él hasta besarlo. El peso en la cama cambió. Giraron por las sábanas mientras se besaban entre caricias que lograban acelerarles el pulso sanguíneo. El invierno no podía afectarles menos. Y, mientras el contacto se volvía más intenso, fue necesario cambiar de posición. Naruto se irguió apoyando su peso en los codos y Sakura se irguió con él sin dejar de besarle, quedando sentada en él. Él acarició sus senos con una mano, maseajeando majestuasamente los mismos al tiempo en que bajaba el tirante. Ella le respondió con un pequeño gemido y rozando su feminidad con su miembro masculino. Naruto pensó que esta vez podrían pasar al clímax o acercarse un poco más al menos. Y hacia allá se dirigían liberándose de las prendas que aún permanecían difícilmente en su sitio.
-¡Sakura!
Eso claro hasta que fueron interrumpidos.
-¿mamá?
-¡Haruno san!
O h... c r a p.
A/N : Looking for the right inspiration...
