Disclaimer: No, lamentablemente los personajes no pertenecen, ojalá así fuese pero no, son de la Gran Jotaká Rowling
Wiiii, después de mucho tiempo vuelvo con un drabble de nuevo :3
Harry & Ginny esta vez :3
En fin, lean.
Sinceramente, Harry se estaba volviendo loco con esto de ganar la copa de Quidditch. Los largos y frecuentes entrenamientos ya estaban empezando a fastidar al equipo.
Particularmente hoy, el entrenamiento fue horroroso, una tormenta descargándose sobre nosotros como si fuera el mismísimo diluvio del que hablaban los muggles. Estando calados hasta los huesos, Harry nos gritaba instrucciones iracundo, al vernos incapaces de seguirlas, pero realmente estabamos extenuados. Toda la semana habíamos tenido entrenamientos como éste. Cómo Kate estaba en San Mungo, Harry nos presionaba aún más
Viendo que ya no eramos capaces de aguantar más, finalmente anunció el final del maldito entrenamiento, prácticamente todos corrimos a los camarines a guarecernos de la lluvia.
Harry entró de los últimos con la caja de las pelotas levitando a su lado derecho y con la escoba en la mano izquierda. Verlo así, con la ropa de entrenamiento pegada a su cuerpo me volvía a hacer sentir como la niña enamoradiza de antaño, suprimí el suspiro que iba a escapar de mi boca. De repente Dean apareció delante de mí ocultando la maravillosa visión que venía entrando y la realidad me bajó de las nubes; tengo novio y no debería andar fantasiando con otros chicos, aunque Dean se haya vuleto un pesado en las últimas semanas.
Una vez listos, Dean y yo, ibamos saliendo de los camarines rápidamente, eramos casi los últimos, sólo quedaba Harry que siempre se iba al final. Cuidando de no mojarnos demasiado, de pronto recordé que había dejado mi varita arriba de la banca. Le apremié a Dean que avanzara el solo para que no se mojase más y yo me devolví al edificio al lado de la cancha.
Entré maldiciendo mi suerte, ubiqué rápidamente mi varita y me dirigía hacia ella cuando lo vi. Venía saliendo de las duchas con una toalla amarrada firmemente a sus caderas y con otra secándose el cabello. No sabía en qué momento Harry había desarrollado esos músculos, pero por Merlín que no me importaba que estubiesen. Me aseguré de que no se me resbalaba la saliva por la comisura de la boca. Él parecía no percatarse de mi presencia, siguió avanzando hasta donde estaban sus cosas y ahí fue cuando me divisó. Sus mejillas se colorearon, haciéndolo ver tierno, presentí que mis orejas también se estaban rojas.
-¡Ginny!-Me habló exaltado- ¿Pero qué haces aquí?
-Yo...olvidé mi varita- Titubeé mientras la tomaba de la banca. Una loca idea atravesó mi mente, decidí ponerla en práctica antes de acobardarme.
-Ah, bueno- dijo mientras volvía a sus cosas aún sonrojado.
Mientras Harry fingía estar despreocupado ordenando sus cosas y vistiéndose, me acerqué sigilosamente a él. Le sorprendió verme tan cerca cuando levantó la mirada. Me perdí en su mirada verde esmeralda tan limpia, pero no me detuve sólo ahí y bajé mi mirada a sus labios ligeramente entreabiertos. Sin pensarlo muchos más me lancé a besarlos cómo siempre había desado, eran más suaves de lo que aparentaban. En un comienzo sus labios se movieron torpemente con los míos, pero rápidamente me siguió el ritmo. Sus manos se afianzaron en mi cintura, mientras las mías subieron a su pecho recién cubierto con una camiseta. Me deleité con todas las emociones que él podía transmitir con un beso. Me separé de él cuando mi conciencia despertó, recién había notado la magnitud de mis acciones. Harry tenía una sonrisa embobada que me satisfizo mucho.
-Obliviate- Susurré mientras lo apuntaba, el no debía recordar este pequeño lapsus, salí cuando aún estaba inconciente sentado en la banca.
-Quizás así también se te olvida un poco tu obsesión con la copa- murmuré mientras salía cerrando la puerta, mientras conjuraba un hechizo para repeler la lluvia.
Pido disculpas por cualquier horror ortográfico, me avisan si encuentran alguno.
Veré si se me ocurre algún otro pronto, nos estamos leyendo
Frad Ex Nox
