Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son de J.K. Rowling y de la Warner, sólo la situación extraña es mía.
Antes de lo que lo esperaba estoy aquí, debo decir que no es mi pareja favorita, de hecho soy bastante cannon para las parejas, fue un reto escribir sobre ellos, pero aquí está.
Draco & Hermione.
Enjoy It.
Perfecta, ella es perfecta. A esa conclusión había llegado Draco Malfoy, luego de observarla detenidamente en Cuidado de las Criaturas Mágicas, mientras dibujaba con una cara de concentración al Bowtruckle. Siempre que pensaba en su perfección recordaba ese insignificante detalle, que extrañamente la hacía aún más perfecta, era una hija de muggles, una sangresucia. Realmente, el último tiempo olvidaba ese detalle con gran facilidad, tal como lo hacía con su linaje. Durante las vacaciones de aquel verano, había intuído, que el año que cursaba actualmente iba a ser el último relativamente tranquilo, quizás por eso ahora se fijaba aún más en ella. A veces se preguntaba porque todo tenía que ser tan difícil con la chica, desde que se conocían mostraban un odio mutuo, o al menos, eso se encargaba él de demostrar. Cada día que pasaba odiaba más a los amigos de ella, el estúpido de Potter y el maldito de Weasley, en especial al último, porque tenía la certeza que algún día iba a terminar junto a su amor platónico.
Hermione Granger, era la perfección hecha humano, era hermosa, con ese brillante cabello castaño que había logrado dominar parcialmente y que le daban un aire de salvajismo intrigante, sus hermosos ojos cafés, casi negros que brillaban de alegría cuando aprendía algo nuevo, su naríz respingona, sus labios ligeramente rellenos y su cuerpo delgado y estilizado, además de su increíble inteligencia, buena disposición, para con cualquiera, siempre que no fuera Slytherin, su valía, su carácter de los mil demonios, pero que le atraía de una manera inexorable, se veía pegado como aveja a la miel de ella. Claro que nunca lo sabría, no se arriesgaría que Hogwarts se enterara de que su debilidad era una sangresucia, él, de tan alto linaje, cómo lo era la familia Malfoy y la familia Black, no podía intersarse por alguien así.
A veces creía que el destino era realmente cruel y le gustaba jugar con las personas, porque justamente la muchacha que aparentaba ser perfecta para él, tenía un insignificante defecto, casi no se le podía llamar así, pero era el gran impedimento para que ella fuera suya. Le gustaba pensar que ella era adoptada, que, realmente, provenía de una de las más grandes familias de magos de Inglaterra y cuando supiese esa verdad, iría a él. Empero, siempre que veía cuando sus padres la recogían en el andén, no podía evitar ver cuanto era que se parecía a ellos, los ojos y el cabello de su padre, la nariz y la boca de su madre. Era innegable que ella era hija de esos muggles.
De vez en cuando sentía que la odiaba por no ser para él, la detestaba por no ser sangrelimpia y negarle el derecho de pensar en ella como algo más que una muchacha despampanante que se cruzó en su camino.
Aquel año, presentía que Dumbledore había querido jugar con ellos como marionetas, cada día sentía más desprecio por el anciano. Los habían hecho prefectos a ambos, de alguna manera siempre terminaba fantaseando que tenía que realizar rondas con ella, que en un pasillo recóndito la acorralaba, le confesaba sus sentimientos y la besaba como había querido desde casi tercer año.
Sinceramente, no podía creer su suerte, los Weasley y ese Potter, se habían ido, ella estaba sola y la última ronda antes de navidad debía hacerla con ella, porque Pansy estaba en la enfermería con un resfríado.
-Malfoy- me dijo a modo de saludo- Sé que ésto no nos agrada a los dos, así que mejor haz tú la ronda por las primeras tres plantas y las mazmorras, yo lo haré en los últimos pisos.
-Una muggle cómo tú no me da órdenes-le dije con fingido desprecio apuntándola con la varita, mientras la acorralaba a la pared más cercana.
-Vamos, atácame- dijo con una sonrisa desafiante sacando su varita del bolsillo de su túnica.
-Te odio y sabes porqué lo hago, porque eres malditamente perfecta y no eres para mí- le dije mientras me acercaba más a su rostro, que denotaba que estaba atónita. Miré su boca semi abierta y sin meditarlo más, me hundí en sus labios bruscamente. Movía mis labios contra los de ella, cómo si la pudiera hacer pagar por ser sangesucia, de pronto, ella me respondió y algo cálido se expandió por mi pecho, finalicé el beso con una tierna mordida en uno de sus labios y me alejé.
-Obliviate-La hechicé, así Hermione Granger, olvidó mi pequeño desliz, la dejé tirada en aquel pasillo del cuarto piso mientras me iba a hacer la ronda por los pisos inferiorres cómo había dicho ella.
Cualquier falta ortográfica me avisan para corregirla.
Bien, espero que les haya gustado, nos estamos leyendo
Frad Ex Nox
