El sol aún se encontraba bastante alto cuando Arleen llego al lugar de la cita, faltaba casi una hora para el atardecer, pero estaba demasiado impaciente como para quedarse en su guarida más tiempo. Tenía muchas ganas de volver a verlo, de partir con el hacia lo incierto y esperaba con paciencia. Llevaba ahí solo unos minutos cuando vio su figura caminando en su dirección las mismas ropas que siempre portaba y una simple bolsa de cuero al hombro para el viaje. Ella llevaba prácticamente lo mismo, y ocultas en su cinturón un juego de diez navajas que le servirían en caso de contingencia.

-¿Todo listo Arleen?

Ella por respuesta solo asintió con la cabeza, estaba demasiado emocionada para emitir sonido alguno.

-Bien, entonces vayamos.

El caminó rumbo a la puerta de la ciudad con paso decidido, ella se limito a seguirlo, salieron de la ciudad a la pradera y lo que ocurrió a continuación no se lo estaban esperando. De algún lugar que no pudieron ni podrían definir en largo tiempo comenzaron a aparecer pequeños seres de color negro, eran como niños pero deformes con unas pequeñas antenas sobresaliendo en sus cabezas y su manera de moverse era muy curiosa.

-¡Ladrones! ladrones del camino que conocen la magia, ten cuidado Arleen.

-Si.

Ella se coloco a espaldas de él, dejaron caer las bolsas de viaje y se prepararon para la batalla, ella saco las navajas ocultas en su cinturón y el un par de discos con la parte exterior afilada como navajas y cuatro puntas, que llevaba ocultos entre la ropa. Las criaturas comenzaron a rodearlos, mirándolos con curiosidad, explorándolos, y entonces uno sin previo aviso salto a la cara de Eal apenas dándole tiempo para reaccionar.

Lanzo un golpe contra la pequeña sombra, directo a la cabeza con ambos discos bien sostenidos por las asideras en forma de cruz que llevaban al centro, esperando con esto atraparlo en el aire y con el impacto de ambas armas derrotarlo. Sin embargo justo cuando las cuchillas se aproximaban a su cabeza la criatura desapareció en el aire, o mas bien eso le pareció a Eal. En realidad la sombra se desbarato en una especie de liquido negro y se convirtió en eso, en una sombra al ras del piso que Eal no detecto hasta un momento mas tarde cuando la criatura se volvió a reconstruir en el pequeño espacio que quedaba entre Arleen y el dispuesto a atacarla a ella, esta vez reacciono mucho mas rápido, propinándole un golpe con el brazo que aunque no lo saco del combate al menos lo alejo un buen tramo de ellos.

Eal recupero su posición de batalla y pego su espalda a la de Arleen quien había visto lo ocurrido solo con el rabillo del ojo.

-No parecen muy fuertes, pero no te confíes, conocen algunos trucos.

-Pude notar eso amigo mió. Si lo que quieren son estas joyas no las conseguirán, no dejare escapar mi sueño así como así.

Tras esta frase arrojo al aire dos de las pequeñas navajas que tenia ya en su mano derecha, estas volaron directo a un par de sombras q se acercaban pero en el acto desaparecieron contra el piso haciéndola fallar.

La batalla se prolongo por un buen tiempo, esas criaturas como sombras fueran lo que fueran, obedecieran a quien obedecieran, venían en grandes cantidades y aunque derrotaban a unas cuantas en golpes mas llenos de suerte que de estrategia, las criaturas seguían redoblando sus numero hasta que los dejaron exhaustos.

-Bien amiga, parece que esto es todo.

-No me rendiré Eal, no así. ¡Luchamos demasiado por esto¡No acabare así!

Las lágrimas inundaron los ojos de Arleen mientras se lanzaba en un desesperado ataque contra diez de las sombras que recién habían aparecido. Eal la siguió con la mirada y vio como derrotaba uno tras otro al grupo de enemigos recién llegados, esto le infundió renovadas fuerzas y se puso de pie para terminar esta batalla, justo en ese momento a espaldas de Arleen un nuevo enemigo aparecía, era muy similar a los que habían estado enfrentando excepto porque este tenia la complexión y tamaño de un adulto y no de un niño.

La nueva criatura levanto su brazo izquierdo y lanzo un ataque sin piedad contra Arleen que aún golpeaba al último de sus enemigos. En un movimiento puramente instintivo Eal logro colocarse entre la cosa que atacaba y Arleen deteniendo el golpe con las navajas de sus discos, al observarlo de cerca noto como el brazo de la criatura ahora se había transformado en una especie de navaja. Entonces su enemigo levanto el otro brazo y lanzo un nuevo ataque contra los discos de Eal que comprendió que este era el principio de una serie para romper su defensa.

-¡Huye!

-¡No te abandonare!

-¡Te digo que huyas!

-Pero…

La última palabra de Arleen fue tragada por el quinto impacto de los brazos-arma del nuevo enemigo, comprendió que no podía hacer mas que obedecerle y salio corriendo hacía el bosque que lindaba con la pradera, al llegar a los árboles escucho un sonido que solo podía ser una de las armas de Eal al caer al pasto.

-¡OYE!

Volvió rápidamente la cabeza, sorprendida por el grito de su compañero.

-¡No olvides esto! –Le arrojo la pequeña piedra violeta mientras que con una sola mano detenía el ataque del enemigo- véndelas a un buen precio para comenzar una nueva vida. ¿Lo memorizas?

Ella sonrió con una lágrima escurriendo por sus mejillas, asintió con la cabeza y continúo su carrera hacia el bosque.

Justo cuando ella penetraba en los árboles mas cercanos, Eal dejo caer el brazo con el que detenía los golpes, estaba demasiado cansado, además la herida en su brazo derecho no dejaba de sangrar, había sido por eso que tuvo que soltar el arma. Volvió a mirar a los ojos amarillentos de su enemigo iluminados en una profunda maldad, en su boca una mueca se formo llena de satisfacción, un ultimo golpe con ambas armas en su pecho seria lo que le arrojaría contra el piso, de sus ojos brotaron dos pequeñas lagrimas mientras esperaba que Arleen lograse llegar con bien a LaCross y empezara esa nueva vida que tanto anhelaba aunque fuera sin el.