N/A: Creo que pude agradarle a los que se pasaron a comentar, pero a luna no pude por ser anónimo, pero no quita que te lo agradezca niña. Y como ya puse las advertencias en el capitulo pasado, pues no le veo el caso volverlas a colocar. Sin otra cosa por el momento, les dejo otro capítulo.
Discleimer: Todos los derechos pertenecen a Masashi Kishimoto.
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2. Lo que vivo…
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La vida siempre puede ser tan variable, tan difusa e indefinida que nunca sabes lo que vas experimentar. Algunos tienen vidas felices, padres protectores, hermanos consentidores, parientes comprensivos, amigos tolerantes y parejas amorosas…
Yo no los tengo.
Mi perspectiva de la vida nunca ha sido positiva, nunca ha tenido el valor para serlo. Mi familia es tan discordante; mi padre puede llegar a ser un verdadero demonio si se lo propone, sus golpes no son una caricia y ni una maldita palabra que sale de su boca es de apoyo. Yo simplemente lo ignoro. Mi madre, aquella dulce persona que se supone tenía que ser, se trata de una vanidosa mujer preocupada por su avaricia. Por ella misma. Ignorando lo que se supone, debía ser su rol de madre "amorosa" de familia.
Sólo existe una persona que siempre está junto a mí.
En las noches entra a mi habitación, se recuesta a mi lado y comienza con cálidas acaricias sobre mi cabello. Dice en susurros a mi oído cuanto me quiere y como desecharía su deplorable existencia por protegerme.
Al escuchar esas palabras salir de su boca, me parece un avieso y perverso sueño.
Si tomo en cuenta que quien me "profesa" aquellas palabras de amor cada noche mientras piensa que estoy dormido, es mi hermano.
Yo me quedo quieto, no lo enfrento. ¿Para qué? Son simples palabras que en cualquier momento se las puede llevar el viento.
Pero hay veces que en verdad imagino que es un sueño. Una alucinación de mi dañada mente de adolescente que forma parte de mi solitario mundo gris. Ya que por la mañana, sigue tan serio, tan frio y tan distante como es su personalidad. Ni me da una mirada, ni un saludo amable, simplemente nada.
Mi hermano; frio, calculador y distante es el que todos conocen. Solo yo puedo ser capaz de obtener su doble personalidad.
Para mí está bien, no quiero palabras dulces de él. La marcada distancia que mantiene en los días me agrada, él puede saber que yo no siento lo mismo.
Él lo tiene claro…
Y yo en verdad lo agradezco.
Esto es mi día a día en lo que se supone una casa y una familia, común y corriente
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Los días de la semana pasan con la misma rutina. Una semana más y yo sigo atormentándome con los pensamientos incomprensibles de mi mente. Me limito a observar a esa persona que descompone mis supuestos sentimientos.
¿Se le puede llamar sentimientos a un deseo?
Un deseo retorcido de placer y erotismo que se funden en mi persona.
Es raro, algo ilógico, pero en éste preciso momento es lo que siento.
Lo observo de reojo, esta tan tranquilo con aquella sonrisa sobre su rostro. Somos los únicos en el pasillo, todos se han ido, las clases han terminado y es tarde.
¿Mi oportunidad?
Él me ignora, ni siquiera somos amigos, pero yo sé todo de él. Después de todo soy su perverso acosador. Claro que aprovechare la oportunidad, no tengo nada que perder y mucho que ganar.
Casi parezco un fantasma, con un sutil movimiento me coloco tras él, le toco el hombro y él gira para mirarme confundido.
No lo dejo articular palabra, mis oscuros ojos se clavan en sus azules. Percibo un fascinante reflejo de sorpresa en ellos.
Sin siquiera medir las consecuencias, aprovecho aquel descuido para tomarlo del cuello y estamparlo contra los casilleros provocando un fuerte sonido. Un sonido que paso desapercibido para las mudas paredes que eran nuestras únicas acompañantes. Él no despega su vista de mí en ningún momento. Seguramente se imagina que estoy completamente loco y voy a golpearlo.
Frunce el ceño, trata de zafarse pero no puede. Ya que, mientras una de mis manos toma su garganta, la otra se aferra para sostenerle ambas muñecas.
No puede moverse, pero me reta con sus ojos azules.
Lástima por él, porque yo no soy un perdedor, me encantan los retos. Siempre obtengo lo que quiero, y si tengo que usar la fuerza para lograrlo, así lo hare.
Me abalanzo sobre él. No, sobre sus labios.
Ya no lo soporto, ya he llegado a mi límite de paciencia, la que nunca ha sido la mejor de mis virtudes. Estando junto a él, se ha esfumado de mi cuerpo como si en realidad nunca hubiera existido.
Sus labios se unen con los míos, los presiono de una manera tan brusca y desesperada. Siento el dolor que seguramente él también está experimentando. No es un beso de historias románticas, no es un roce suave y delicado. No, es diferente, es agresivo como su personalidad y la mía.
¿Se le puede llamar a esto un beso?
No es una caricia de amor, es un roce brusco de efusión y arrebato.
En aquel borde de mi límite, mi mano se aferra más a su cuello, en un simple reflejo presiono mis dedos con mayor fuerza, cerrando cada vez más y más aquella dolorosa opresión. Comienzo a sentir como le cuesta respirar, como jadea en mi boca mientras yo aspiro su aliento.
No sé si lo lamentare después. Mi mente se ha cerrado a esas cuestiones.
Sólo una cosa cruza mi psique manteniéndola completamente ocupada…
Voy a corromperte, Naruto…
Y sé que te va a gustar.
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N/F: Otro capítulo más, y poco a poco las cosas se irán desarrollando. Y aprovechando me gustaría decir que sus comentarios me gustaron, y tienen razón nadie es un as, por eso son fics, pero ya saben que me gustaría que dejaran sus comentarios para saber que les pareció.
Hasta la otra.
Sado-Henng
