N/A: Por cuestiones técnicas me quede un tiempo sin Lap y mi musa Sahí me abandono por completo sin esperarlo. No he podido contestar sus comentarios, pero sepan que los tomo mucho en cuenta y lo aprecio. Sin otra cosa que pase por mi cabeza, les dejo el capitulo.
Discleimer: Todos los derechos pertenecen a Masashi Kishimoto.
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3. Lo que soporto…
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Sentado aburrido en el sofá de mi casa, cambio el canal de la televisión a cada minuto sin encontrar algo entretenido. Después de la escuela es lo más "productivo" que hay en mi hogar. Ni siquiera el internet satisface mi vicio. Se supone que debería estar realizando las actividades de la clase, pero me fastidian demasiado y las dejo hasta la noche. Las cuestiones de sobresalir para mantener orgullosos a mis padres me dejaron de importar hace mucho tiempo.
Mi subconsciente esta irrumpido por diferentes litigios.
Naruto
Recuerdo la mirada desafiante que poseía cuando lo solté, dejándolo respirar. Me fascinó su mueca de dolor, pero no quería matarlo. ¿Me pregunto cómo se verían mis manos manchadas con su sangre? Tal parece que por ahora me conformo con mi quimera. Su desconcierto me incita, él quería explicaciones y yo no sé las daría. Nunca he dado cuenta de mi vida a nadie. No comenzaría ahora.
Sin una maldita palabra de mi boca, me di media vuelta para caminar a la salida. Sé que él no lo dejara de esa manera, me seguirá. Y yo lo estaré esperando.
No termino de comprender mi propia actitud…
Paso a un nuevo canal, siendo interrumpido por el insistente sonido del timbre que retumba en mis tímpanos. Se supone que mi amada familia no regresara hasta la noche. Cada uno de ellos tiene sus propios horarios, prácticamente una casa vacía. Hasta parece que en verdad vivo solo. No me toman en cuenta, estoy acostumbrado a ser ignorado.
_ ¿Se te perdió algo?_
Pregunto con el tono burlón que le fastidia. Justo al abrir la puerta, tengo frente a mis ojos la razón de mis delirios. Molestarlo me resulta tan deleitante como el simple hecho de tocar su piel caliente con la humedad de mi saliva. Aquella tez que recorro noche tras noche en mis incontables sueños sórdidos y sicalípticos que seducen mi instinto. Pensando en ese idílico placer, mi miembro despertará por completo. Y esa boca que tengo ante mí, sería perfecta para hacer una digna tarea de felación.
Él no ha notado mi condición. Me sigue mirando con enojo contenido, una expresión nueva que me gustaría transformarla en una de dolorosa satisfacción.
_ ¡Dime tú qué rayos te pasa, cabrón!_
Mal hecho, Naruto. Venir a reclamarle al "perturbado" a su propia celda confinada de rehabilitación, no ha sido tu mejor idea. Lo único que provocas es ser atacado por tu cazador. Dibujo una sonrisa arqueada y lo jalo con brusquedad para pegar su cara a la mía. Desvía la cabeza para evitar cualquier contacto. Mala idea por tu parte. Me incita a jalar sus rubios cabellos hacia atrás para levantarle la cara y mirarlo directo al sutil azul de sus ojos.
_ ¿En verdad quieres saberlo, dobe?_
No dudé en arrastrarlo adentro y cerrar la puerta de un fuerte golpe. Lo lleve a la sala, estampándolo contra el sillón más grande, me sorprendió la facilidad con la que lo hice. Miento, él trató de zafarse sin éxito, eso me provoca a someterlo con mayor fuerza. Hago oídos sordos a sus reclamos y maldiciones.
Es tan excitante desafiarlo de esta manera. El cuerpo de Naruto tembló ligeramente ante mi expresión. Atormentar su mente con mis propios miedos, es más de lo que mi libido puede soportar. Y lo volví a besar. Ya no estábamos en la escuela para contenerme. El nuevo escenario que presenciaba mi arrebato por aquel diáfano cuerpo, es el exagerado espacio elegante que representa la habitación de la sala de "convivencia familiar".
Sus ojos me miran con esa mezcla de rencor e imposibilidad.
Tengo ventaja al ser más fuerte que él, coloco uno de mis brazos sobre su clavícula, apretándola con fuerza para inmovilízalo. Su cuerpo completo esta bajo el mío, sus brazos están a los costados aprisionados por los muslos de mis piernas, al estar a horcadas sobre su abdomen, mis rodillas sirven de firmes cadenas. No lo dejo hablar, cualquier maldición se queda en mi boca al apretarla contra mis labios, lo único que puede salir de ella, es el rastro de saliva que se escapa por las comisuras de sus labios.
_ Hmm_ suelta un gemido al sentir que muerdo su lengua.
Estoy empezando a creer que es masoquista.
Mis sentidos están fuera de control. Me pierdo de la realidad al romper el primer botón de su camisa de uniforme…
Sin poder proseguir.
Un fuerte dolor proveniente de mi cabeza. Más exacto, de mis cabellos al ser tironeados con fuerza, deteniendo mis vehementes movimientos. Ni siquiera tengo tiempo de enfocar bien al agresor cuando siento un fuerte golpe. Un puño lleno de ira se estampa contra mi rostro. Caigo de mi lugar sobre la mesita de centro, esa de cristal que ha quedado hecha añicos por no soportar mi peso.
Advierto el escozor de los vidrios sobre mis palmas, la tibieza de la sangre y el sabor metálico en mi boca. Escupo para sacarla de mi cavidad. Y una sínica sonrisa se coloca en mi rostro…
No esperaba menos del gran Uchiha Fugaku.
Mi padre, frente a nosotros me mira con odio, con desprecio y con asco. Se lo que provoco en él, nunca fui "santo de su pedestal". Y Naruto esta tan sorprendido de la furia de mi padre, que estoy seguro que no recuerda lo que estaba a punto de hacerle.
_Largo de aquí_ sisea con ese tono ronco y grave que tiene. Una presencia tan pesada, que saca por fin a mi obsesión del estado de escepticismo. Por un momento veo lastima en sus ojos claros, me molesta. No quiero que Naruto piense que sabe el porqué de mi comportamiento. Pero sabe que no es el momento de replicas.
Él se marcha y yo me quedo tirado en el mismo lugar. Escucho el tremendo portazo de la puerta, devuelvo mis ojos al frente.
Al parecer Fugaku tratara de enseñarme las reglas de su "respetable" hogar.
_Jodido desviado_ escupe con soberbia_ ¡No quiero que un maricón como tú venga a ensuciar mi casa!_
Me sorprende lo acostumbrado que estoy de escuchar sus palabras. Ni siquiera me sorprenden. Me pregunto qué haría si supiera lo que su amado primogénito siente por mí.
Y ante mi descaro, la furia en sus ojos aumenta.
¿Me pregunto que castigo utilizara esta vez?
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N/S-H: Ya saben que se agradecen sus comentarios y opiniones, por falta de tiempo no pude responder los anteriores, pero para la próxima lo prometo.
Hasta la otra
Sado-Henng
