Disclaimer: Made in Stephenie Meyerland. Yo solo vivo ahí, y juego con ellos al parchís.
Summary: – Tanya está tan podrida por dentro, y es tan fea por fuera, que su contraparte tendría que ser un ángel... – Murmuró Jasper mientras veía el espejo. Entonces pensé que podría formar una perfecta pareja con esa loca pitonisa que maldijo a mi novia.
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Breathless
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Me pasé las manos por la cara y me la froté. Miré al techo y empecé con mi cuestionario existencial de medianoche, pero a diferencia de cuando era adolescente, ahora no me hacía las trilladas preguntas de: ¿por qué no me querrá? No, ya no.
Al contrario de lo que todos decían, Tanya era más cariñosa de esta forma. Quiero decir, más expresiva, antes solo se preocupaba por ella misma, pero yo no podía ser así y pensar de esa forma… En el estado en el que ella estaba, eso parecía ser muy mezquino de mi parte.
Me quedé sin respiración al contemplar en mi mente las posibilidades. Tan amplias pero a la vez tan limitadas por una línea invisible. No iba a dejarla. ¡No señor! Ahora está muerta en vida, si la abandonaba sería polvo, justo en esta etapa de su vida necesitaba apoyo más que nunca, un hombro en el que llorar, porque Tanya no solía sufrir en silencio...
Además, ningún hombre la amaría tanto como yo.
Recuerdo que mi madre, cuando tenía diecisiete y era un ignorante de la vida, un playboy que jugaba con la virginidad de las chicas y apostaba por ellas –me avergüenza reconocerlo– que llevaba una chupa negra, que tenía una harley, y traicionaba a sus amigos… En fin, una mierda, una escoria total… Mi madre, me sacó de mi agujero de sexo y drogas. Después de largas conversaciones sin ningún signo de tristeza sino una determinación intimidante, me dijo:
"El amor te tomará. Y será lo suficientemente fuerte como para hacerte cambiar"
Y lo hizo. Entonces llegó Tanya Denali de Alaska. Cuando la vi pasearse a sus anchas por el instituto, sonriéndole a todas y a todos… Creí ver al sol.
Unos preciosos ojos celestes, enmarcados por pestañas doradas que parecían estar tejidas por oro, me miraban con abierta curiosidad. Desde ahí, nos empezamos a conocer, y yo moría por darle el mundo, por darle todo el amor que mi corazón era capaz. Le regalé joyas, bolsos, vestidos y zapatos que ella aceptó gustosa, y me los pagaba con su sonrisa. Haría lo que sea para ver esa sonrisa.
Entonces llegó el momento, el momento en que nuestro amor llegó a la cúspide de éste. Podía sentir sus caricias expertas –tampoco pregunté nada– y ardientes que solo lograron excitarme más. El vaivén de nuestros cuerpos era una sensación inexplicable, todo en la habitación ardía, las ropas por el suelo… Ella era genial.
Y se hizo mi mundo, mi cielo y mi infierno y yo no podía parar.
Os preguntaréis, por qué con esta relación tan profunda y estable… No le he propuesto matrimonio.
Simple, mi Tany era una mujer libre, en el buen sentido de la palabra. Ella decía, que los matrimonios eran para gente insegura, que necesitaba atarse a un anillo para asegurarse de tener a su pareja al lado, según ella, nosotros éramos mejor que eso. Y realmente pude ver su punto.
Por eso, me ahorré la humillación de pedírselo.
Sonreí negando con la cabeza, mientras me vestía, ¡es que la amaba tanto que no me cabía en el alma…!
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La relación más larga que he tenido. ¿Realmente era amor lo que teníamos Tanya y yo? ¿Es qué no podía existir una guía para saber si era amor?
¿Ven a lo que me refiero con preguntas existenciales?
Me di la vuelta en la cama. Tres de la mañana.
Pero qué estúpido que soy, madre mía. Claro que esto tan puro y hermoso que teníamos Tanya y yo era amor. Si a ella le duele algo por supuesto que a mí también, si ella sufre yo… bueno, sufro.
La posibilidad de romper, se fue tan rápido como había llegado.
Por un momento, el poema con el cual soñé anoche se me cruzó por la mente. El jardín de Calixto y Melibea estaba más precioso que nunca, todo lleno de flores y capullos… A estas horas de la madrugada, cuando aún no salía el Sol, el jardín tenía un aire celestial que lo envolvía que lo hacía parecer más mágico de lo que era.
Alguien por las tardes, se debe de haber encargado y preocupado de dejar las enredaderas cortadas, y adornadas de lamparitas redondas chinas.
Me pasé por el objetivo de mi adoración después de Tanya, y me acaricié los árboles, los arbustos, las rosas abiertas y las que estaban por abrirse…
La historia cuenta que Calixto, un mozo de la clase alta, se enamora de Melibea. Al reencontrarse cerca de la catedral éste le comunica sus sentimientos pero ella lo desprecia.
Calixto vuelve a su casa y confiesa su amor a su criado Sempronio, quien le propone utilizar los servicios de la una vieja bruja conocida como "Celestina", que puede ayudarle a conseguir el amor de Melibea
Celestina logra entrar en la mansión de Melibea y con malas artes intercede a favor de Calixto, consiguiendo vencer la esquivez de la joven, que termina correspondiéndole
Los criados de Calixto Sempronio y Parmenio, de acuerdo con Celestina, pretenden explotar la pasión de su amo, que ya había ofrecido a la vieja una cadena de oro si lograba sus propósitos. Los criados, tras reclamar su parte a la vieja y a ante la negativa de ésta, la matan y huyen, pero son apresados y muertos por la justicia.
Calixto, que suele visitar a Melibea trepando hasta este jardín, oye en la calle una pelea durante una de sus visitas. El joven, en muestra de valentía a su amada y pensando que uno de sus nuevos criados podía tener problemas desea intervenir en ella, pero al bajar por la escalera cae al vacío. Calixto muere y Melibea, al saberlo, sube a una torre y se arroja desde lo alto.
Entonces quedamos, en que esto sería algo así como un Romeo y Julieta de Forks.
Cuando le conté la leyenda a Tanya, simplemente se rió y meneó sus rubias hebras al viento, diciendo: "Cuentos y tonterías infantiles…" Yo solo la miraba, y reía acompañando su risa sinfónica, pensando lo especial que era mi novia…
Pasé mi mirada por el jardín. Perfectamente podado, y me alegraba que alguien, después de tantos siglos, aún lo cuidara… Este jardín lo conocí yo con quince años, y ha aguantado todas mis penas porque he llorado sobre su césped, estuvo ahí conmigo cuando estuve enamorado o creí estarlo, y presenció mi confesión con Tanya.
Por supuesto, ella no dijo nada de este jardín, solo se sentaba sobre las flores diciendo que opacaban su belleza. Yo solo me reía como el enamorado que era.
Me levanté de la banca en la que estaba sentado y caminé por el sendero, haciendo tiempo para ir a la feria de nuevo. Cuando llegué al pozo de los candados, estaba lleno de estos. En donde en cada uno, rezaba una inscripción de amor.
Con livianos acordes de violines,
llanto de ruiseñores,
ecos de voz lejana y clara risa
de jóvenes amantes habladores.
Y otros jardines tiene. Allí la fuente
le dice: Te conozco y te esperaba.
Y él, al verse en la onda transparente:
¡Apenas soy aquel que ayer soñaba!
Y otros jardines tiene. Los jazmines
añoran ya verbenas del estío,
y son liras de aroma estos jardines,
dulces liras que tañe el viento frío.
Y van pasando solitarias horas,
y ya las fuentes, a la luna llena,
suspiran en los mármoles, cantoras,
y en todo el aire sólo el agua suena.
She says: Mierda. Mierda y más mierda. Puede que me vayan a matar, pues sí. Aquí en España son las 12:59... Bueno seamos sinceras, 1:00 y pues no me dio tiempo de subir los dos capítulos de "Tú mi sirena y yo tú humano" pero ya los tengo listos. Los amarán.
¿Me aman a mi?
Si lo hacen, por favor, por lo que más quieran dejen un review a este intento de escritora.
Si alguna le interesa alguno de los poemas que irán apareciendo, por favor que me lo diga, gustosamente le enviaré la dirección de donde lo conseguí.
Un besito no, un gran beso al estilo Edward, calmantes para sus vidas estresadas hechas por las laboriosas manos de Jasper y...
...Abrazos de osa, ¡por supuesto!
