Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.

Capitulo 5. Largas Confesiones

Salieron del edificio, era raro salir tan temprano y saber que no habían hecho nada, pero contradictoriamente se sentían como si les hubiera pasado un camión por encima, estaban agotados. Pero sabían que tenían que salir, había muchas cosas que hablar y que aclarar. Más sobre su recién nacida relación, a la que ambos deseaban ponerle un apellido.

Estaban tomando el camino hacia la casa de los Cullen, Bella estaba extrañada ya que sabía perfectamente que no irían a ese lugar, por lo cual no pude evitar preguntar – ¿a dónde vamos?, a la casa de tus papás.

– No, vamos a mi casa.

– ¿Queda por acá?

– Sí, como sabrás mis papás poseen también los terrenos aledaños a su casa, y en parte son nuestra "herencia" o más bien parte de ella, y pues yo lo estoy ocupando en vida, y en el terreno que me corresponde empecé a construir mi hogar hace un año y medio, ya que como estaba en Inglaterra, el trabajo fue lento claro que Esme y Carlisle me han ayudado mucho, en algunos casos ellos tomaban las decisiones, pero como son mis padres, conocen muy bien mis gustos gracias a dios, acertaron en la mayoría de las elecciones, ahora que volví, escojo con Esme, la decoración – le explico Edward.

– Parece que es verdad, sin duda trabajas siempre son los mejores – le comento Bella.

Bella reconoció la senda del camino que llevaba hacia la casa de los Cullen, pero Edward en vez de tomar la bifurcación que llevaba para la casa, siguió derecho, internándose aun más en el bosque que resguardaba el sector Cullen dentro del Country Club. Si bien Bella nunca había entrado a esa zona, realmente le extrañaba lo tan frondoso del paraje.

– ¿Por qué es tan frondoso el paraje en este sector? – no pudo evitar preguntar Bella.

– Porque no ha sido intervenido.

– Y para entrar a tu casa eso no lo piensas cambiar.

– En realidad creo que es segura esta frondosidad, tanto para ojos curiosos, como para los medios y otros inesperados y desagradables visitantes que se dejen caer como paracaidistas – le respondió Edward, haciéndole ver a Bella, lo verdaderamente seguro que se veía el entorno más próximo de la casa de Edward, a parte era una belleza natural lo que estaban viendo sus ojos, Bella nunca pensó que un lugar tan verde y natural pudiera estar precisamente en Chicago.

Edward poco a poco fue disminuyendo la velocidad, y entre los arboles empezó a aparecer una casa majestuosa, la de los sueños de Bella, aquellos sueños que la atormentaban hace algunos meses, en donde veía a unos niños jugando por ahí, pero lo que más le llamaba la atención era la sensación que le despertaba esa casa en aquellos sueños. Primero un deseo irrevocable de pertenencia y amor a ese lugar, como si fuera de ella. Segundo una sensación de seguridad y confianza, como si fuera su refugio. Pero era extraño, sumamente extraño que ella soñara anteriormente con esa casa precisamente, si recién la estaba conociendo y además había conocido a Edward hace menos de una semana. Sí, todo resultaba muy extraño.

La casa era estilo country inglés, otro gusto semejante entre ella y Edward, algo le decía que era por algo que nuevamente se encontraba con gustos afines con él particularmente. Porque era inevitable comparar su situación con Jacob, o más bien lo que tuvo con él. Si bien se complementaban en alguna medida, pero siempre cada uno en lo suyo, puede que fueran geniales compartiendo espacios públicos, pero sus espacios privados ahí se quedan, espacios solo para ellos. Mientras que con lo poco que había convivido con Edward, Bella ya no diferenciaba en los límites de los espacios públicos y privados entre ellos, eran tan semejantes que no sabía en donde empezaba o terminaba ella misma, solo estaba segura que era la perfecta complementación de Edward, los dos formaban una sola unidad. Realmente ese hombre la revolucionaba.

Edward estaba expectante, la actitud de Bella era lo que más le preocupaba, ella muy fijamente sentada en el asiento del copiloto era la reencarnación de la neutralidad, nuevamente le era imposible a Edward descifrar lo que estaba pasando por la cabeza de Bella, adentro él sabía perfectamente lo que tenía que hacer, primero confesarse y luego interrogarla. Para luego amarla como nunca la había amado, sin ninguna restricción.

– Bueno Bella, hemos llegado – le dijo, e inmediatamente se bajo y fue hacia la puerta de Bella para abrirla, tendiéndole la mano la ayudo a bajarse del auto – ven vamos te invito a mi humilde hogar.

– Por favor Edward creo que vas a tener que definir y replantearte el concepto de humilde, definitivamente esto no lo es cariño, creo que estas un poco errado.

– Me gusta cómo suena eso en tu voz, cariño – dijo Edward acercándose a ella para depositar un casto beso en sus labios. Era increíble los extrañaba un montón dentro de esas cuantas horas que no le había sido posible tocarla. Simplemente esa mujer era maravillosa, como si fuera hecha para él.

Entraron a la casa, la cual era majestuosa, la entrada era simple, lo primero que uno veía al entrar era el living, el cual estaba amueblado, y poseía en uno de sus muros una chimenea artificial1, el espacio en si era grande, y poseía un gran ventanal que daba a un tarraza y luego al gran jardín trasero, era espectacular, en el fondo se podía divisar parte de una cancha de golf. Los adornos, eran increíbles, calzaban perfectamente con el gusto de Bella, todo se regía por los cánones de decoración británicos, casi victorianos, se notaba que Edward estaba orgulloso de ser un inglés en los Estados Unidos, y lo dejaba en evidencia. A su vez el living consistía de dos sillones de cuero muy similares a los de la oficina de Bella, pero más grandes y con apariencia mucho más acogedora.

Y sobre todo esa era la sensación que le despertaba esa casa a Bella, el sentirse acogedora, familiarmente aceptable, ella miraba todo con un asombro que tenia totalmente sorprendido a Edward, Bella se veía tan natural dentro de la casa, que nuevamente lo confirmaba, ella era para él y solamente para él.

– Te gusta… la casa o más bien lo poco que has visto de ella.

– Me encanta, es como si me hubieses leído el pensamiento y mis gustos, amo tu casa.

– Ojala que también me amaras a mí, además de mi casa. Por cierto amo que te guste tanto como amo también que descubrimos que tenemos gustos muy semejantes. Ves estamos hechos el uno para el otro.

– Ay Cullen ¿y a ti que bicho te pico, que te bajo tanto el romanticismo ah? – dijo Bella, entrando al living, y dejando sus cosas en el sillón, se quito sus zapatos y sintió en sus pies desnudos la suave alfombra que cubría el living. Estaba completamente maravillada con el entorno del jardín de la casa, definitivamente era la casa de sus sueños.

– En realidad, Edward esta es la casa de mis sueños, es espectacular.

– Y eso que no has conocido el resto, pero creo que eso será mejor para más tarde, quieres algo para tomar, mientras te pones cómoda por favor. Además creo que mientras más pronto hablemos mejor.

– Si, yo también lo creo, me gustaría tomar una bebida… no quiero tomar alcohol todavía.

– OK no hay problema espérame… estás en tu casa.

"Esto es mi paraíso personal", se dijo Bella, no cabía en su lógica mente tal comprensión, todo es maravilloso, él esmaravilloso. Sus reacciones la sorprendían hasta a ella misma, era increíble cómo se transformaba con Edward a su lado, era otra mujer, se sentía otro ser, alguien que presentaba un nuevo significado; se complementaba con alguien y ese alguien era Edward, ahora lo que necesitaba era ver si él estaba dispuesto a complementarse con ella.

Edward volvió con las bebidas de la cocina – creo que después podemos continuar con el tour de la casa, pero necesitamos hablar ahora; en serio y sin interrupciones físicas, ponte cómoda que esto va para largo – dijo Edward a su vez acomodándose, descalzándose y también tocando la mullida alfombra, se dirigió al equipo de música que estaba en la pieza y puso una pacífica música de fondo.

Se sentaron frente a frente en el mismo sillón apoyados en el respaldo, buscando la posición más honesta que hayan podido encontrar. Ambos querían respuestas y necesitaban tomar pronto una decisión. Si querían algo entre ellos no podían estar así por más tiempo.

– ¿Quien empieza tú o yo? – pregunto Edward.

– Tu, eres el más complicado en este minuto – le respondió Bella.

– Bueno, existe una razón más allá del porque me fui a Inglaterra era más que un simple capricho, fui en busca de unas pruebas por un asesinato que ocurrió años antes. No creo que nadie te lo haya contando antes, pero mis abuelos paternos, Edward y Elizabeth Cullen fueron asesinados. O mejor dicho eso es lo que yo postulo. Según las investigaciones fue un accidente en auto. Pero por lo menos yo no me quede conforme, mi papá estaba lo bastantemente impactado como para realizar una pericia más profunda, aparte mí "querido" tío Aro estaba muy cercano a él, y era muy fácil influenciarlo. Por lo cual se conformo con el primer informe. Mientras tanto yo no. Era bastante curioso en esa época, y todavía no era lo bastantemente audaz como para pasar desapercibido, a si que cuando empecé a inmiscuirme más, Félix fue el primero en darse cuenta que estaba metiendo las narices. Y como un buen hijo fue de inmediato a notificar a su papi que yo estaba metiendo las narices. Y fue en mi fiesta de graduación cuando mi tío se me acercó y me amenazó – a Edward poco a poco le iba cambiando la cara, de una de pseudo tranquilidad a complejidad, y también preocupación; solo le estaba contando el principio a Bella, quedaba mucho por contar.

– ¿Crees que alguien mato a tus abuelos, que no murieron en ese accidente? – Bella estaba totalmente impactada no podía pensar en nada más que abrazar a Edward y decirle que todo había sido una pesadilla, que no tenía que asumir tal responsabilidad.

– Tengo serias posibilidades de que fue Aro; como sobrino, era muy lejana su línea de herencia y por lo tanto tenía que empezar el corte de cabezas.

– Eso quiere decir que…

– Sí, el siguiente es mi papá con mi mamá, y realmente planifica su accionar, por lo tanto si los mata, los mata juntos.

– Pero entonces porque te fuiste a Inglaterra, ¿qué encontraste allá?

– Me fui, a Londres, a la casa de mis abuelos, ahí está toda la herencia, que ahora está en mi poder, claro que Aro eso no lo sabe, por eso necesitaba crearme el perfil de novio de Tanya, tenía que despistar a los espías de Aro en especial a Félix, que fiel a su padre le comunicaba cada paso mío, ahora le debe estar diciendo que acabo de terminar con Tanya quien ya debe haber corrido a sus brazos.

– ¿Porque estás tan seguro de eso?

– Porque los conozco, además desde que empecé con los planes para mi vuelta a Chicago, me demando descuidarla, en lo cual también me aproveche para tomar la distancia que necesitaba para volver, estando aquí, completaría lo que me falta del rompe cabezas que estoy armando.

– ¿Y te queda mucho?

– En realidad no sé, todo depende de lo que logre averiguar en cuanto a su función en Chicago, su función en Londres, ya lo tengo, y las pruebas están bien guardadas, pero el problema es que Félix sabe que estoy escondiendo algo, pero tengo la capacidad de controlarlo en la empresa, es importante mi puesto, más bien nuestro puesto. Bella, debes tener cuidado, es cosa de tiempo en que se enteren que estoy contigo en una relación verdadera, y serás el blanco de muchos ataques, consignas y amenazas contra nosotros, y en especial contra mí. Voy a necesitar tenerte cerca, no puedo ni quiero alejarme de ti. Quiero que tengas claro que no tiene que ver en esta cosa de la investigación, quiero dejarte en claro esto. Si fuera solo eso, yo mismo te trasladaría a otra empresa o a otra ciudad. Pero me hechizaste, soy tu prisionero – fue cuando Edward se perdió en las almendras de su ninfa, era una belleza, al parecer lo comprendía está ahí con él, todavía no huía o pedía ayuda al 911, estaba ahí con él.

– Yo tampoco me quiero alejar Edward, pero quiero saber, porque no tomas la vía simple conmigo.

– Porque estoy cansado de estar guardando las apariencias de ser un cobarde – exasperado se levanto del sillón, y empieza a caminar como león enjaulado por el living – no quiero, no me pidas ocultar lo que siento por ti, y yo quiero que no ocultes absolutamente nada de lo que sientas por mi Bella.

– Pero el directorio… – le interrumpió Bella.

– Amor – tomándole las manos – nuestro único problema es Aro, y yo me voy a encargar de él, estando los dos juntos somos indestructibles, si acaso quieres estar conmigo a todo esto.

– ¡OH!, Edward.

Como pudo lo sentó de nuevo en el sillón, y se acomodo a horcajadas en su regazo, le acuno la cara y le dijo – me podrás decir muchas cosas, loca, insaciable, aburrida, pesada, suspicaz, tonta, inútil, ingenua, lo que sea, pero nunca deberás poner en duda lo que siento por ti, yo tampoco quiero ser cobarde, no quiero ocultar lo que siento por ti – acercando sus frentes, dejando sus miradas cada vez más cerca la una a la otra – yo tampoco me quiero alejar de ti. Créeme que el rato que estuviste con Tanya fue realmente una tortura, deseaba descuartizar a la tipa esa, como se atrevía ella a estar cerca de ti. Me hiciste sufrir, Edward, solo te pido que nunca más – dándole pequeñas caricias en su rostro; Bella trato de controlar ese resurgimiento de rabia que le dio por recordar a la oxigenada.

Te amo – mágicamente se dijeron al mismo tiempo; ambos desearon chocar sus labios en una inusitada pasión, que poseía caracteres de necesidad, para ambos ahora era una necesidad besarse, ahora que no iban a tener interrupciones.

Los labios de ambos se estaban adorando con pasión, y al mismo tiempo devorándose, cada labio se acoplaba y complementaba con el sentimiento más profundo de sus seres, se estaban declarando nuevamente, con el objetivo de dar inicio racional a su relación, ya no a encuentros fortuitos o sorpresa. Ahora ambos se estaban diciendo lo que querían del otro.

Estaban en su propio mundo, entregándose la confianza que necesitaban, pero la mente de Edward era incontrolable y recordó lo que había escuchado hace algunas horas en la oficina de Bella.

– Amor, no quiero romper esta preciosa atmosfera, pero me asalta una duda.

– Dime.

– ¿Quién es Jacob?

– Ah, él… bueno este, es un poco complicado – acomodándose en el regazo de Edward.

– Cuidado Bella… por favor no te muevas tanto que quiero conversar de él contigo, quiero saber como es mi competencia.

– Edward tú no tienes competencia, déjame acomodarme.

– Bella no juegues con fuego y explícame quien es Jacob, porque, en realidad me siento un poco celoso… a decir verdad, tengo unos pequeños deseos de matarlo… pero quiero saber quién es de tu propia boca – le dijo Edward posicionando sus manos en sus caderas, con el objetivo de tratar de controlar esos mortales movimientos que lo estaban matando, tenía que saber quién era Jacob antes de hacerle a Bella la forma de expresión más física de su amor.

– Bueno, Jacob, era mi novio, termine con él antes de viajar a mis vacaciones en donde y gracias a Dios te conocí, el problema es que a Jacob no le ha quedado claro que terminamos, sigue pensando que entre nosotros puede haber algo.

– Bueno si es eso déjamelo a mí, que en menos de un minuto me demoro en dejarle claro lo que pasa entre nosotros – Bella acerco su rostro al de Edward capturando sabrosamente la boca de su hombre.

Pareciera que todo estaba quedando claro, y sobre todo que Bella estaba de acuerdo en el actuar autoritario de Edward, porque en realidad estaba cansada de Jacob y sus pretensiones, sobre todo porque no eran para nada reciprocas. Rompiendo suavemente el beso, Edward le pregunto – Jacob, ¿te sigue persiguiendo?

– Le ha costado asumir que la relación se acabo, me recrimino mucho el hecho del viaje y ni siquiera le he contado que te conocí.

– Bueno entonces, en ese caso vamos hacerle saber que tú ya tienes a alguien a tu lado.

Riéndose Bella, nuevamente beso más profundamente a Edward, queriendo iniciar algo que necesitaba, era una necesidad vital, pero tenía que hacerle una pregunta antes – Edward, necesito que me respondas con la verdad – sujetando con ambas manos el rostro de él y sosteniendo profundamente su mirada – ¿Alguna vez sentiste algo por Tanya?

– ¿Quieres que sea honesto? – Bella afirmo con la cabeza sin apartar la mirada, al mismo tiempo Edward suspiro, tensando sin querer a Bella, ella no sabía si realmente deseaba escuchar esto pero era necesario – en un principio si, Tanya no es fea, es especial, sentí algo por ella – Bella se tenso completamente su mirada cambio, sus ojos se estaban cristalizando y Edward se recrimino a si mismo mentalmente.

Con la intensión de moverse, Bella trató de salir del regazo de Edward. Y este al mismo tiempo apretó su agarre en las caderas inmovilizándola – Pero – empezando a subir las manos por su cuerpo hasta acunar el rostro de Bella – fue solo un deseo físico, nada más.

– Pero aun así sentiste algo por ella – tratándose de moverse – ¡déjame salir, suéltame! – le exigió a Edward.

Edward la soltó, se había asustado, la reacción de Bella era extraña, estaba enojada y molesta, pero a la vez sabía que era pasado. La mente de Bella pensaba a una gran velocidad, se estaba imaginando a Edward en una cama, como la del hotel, con Tanya, la modelo, la rubia, ella con su cuerpo perfecto y él besándola por todo su cuerpo, devorándola.

– Bella, por favor que haces, que piensas… ¡AMOR! – prácticamente le gritaba a Bella, se veía que ella estaba absorta en sus pensamientos, abstraída totalmente de la realidad.

Rápidamente la alcanzo dentro de la habitación y la abrazó por detrás, sosteniéndola fuertemente, fue cuando se dio cuenta de que Bella estaba llorando angustiosamente, en un silencio desgarrador, su cuerpo se remecía fuertemente, casi incontrolablemente. Estaba temblando de la impotencia de sus pensamientos, las piernas le empezaron a fallar y Edward la giro hacia él; acunándole el rostro y elevándolo, le dijo sobre sus labios – Bella amor, por favor que diablos estas pensando, yo te amo, lo de Tanya paso, fue una cosa básica, fue carnal, nada más allá, amor escúchame – suplicándole mientras ella seguía derramando lágrimas a través de sus mejillas con los ojos cerrados – amor vamos, vuelve a mí, te amo, eres la única quien ha entrado tan profundamente en mi. ¡BELLA! Por favor, amor, vamos abre los ojos – fue cuando se dio cuenta de que el también había empezado a llorar – Bella amor, estoy llorando, me estas matando, vuelve a mi amor, vamos, no dejes que esas fantasías ridículas nos distancien. Te necesito cerca.

El teléfono de la casa empezó a sonar, pero ninguno de los dos se inmutaba, estaban inmersos entre sí. Sonó la contestadora.

Señor Cullen, soy Ángela, perdón por la osadía de llamarlo a su residencia privada pero no contestaba su celular, y su padre me dijo que lo llamara. Señor Cullen, ha ocurrido un problema, el Señor Félix, está preguntando por usted, y está exigiendo documentos, pero por orden de su padre me tiene prohíbo pasárselos. Señor Cullen también ha estado preguntado el Señor Félix por el folio Eclipse, el cual desconozco, le pregunte a su padre por él y me dijo que lo escondiera. Señor Cullen cuando escuche este mensaje, puede hacer el favor de llamarme y corroborarme donde está y donde guardo ese folio antes de que el Señor Félix me pregunte de nuevo, por favor si no sería mucha molestia – y la llamada se acabó.

– Mierda – dijo secamente Edward, logrando lo que anteriormente no le había resultado. Bella abrió sus ojos, los cuales estaban rojos a raíz del llanto, y fijo su roja mirada hacia Edward, demostraba una preocupación absoluta, habían cesado esas horrorosas imágenes de Tanya y de él en una cama de blanca sábanas.

– ¿¡Que paso! – pregunto alarmada Bella.

– El maldito con la puta esa, lo averiguaron… como mierda se enteraron – cargándola a Bella al estilo noche de bodas, Edward subió al segundo piso de la casa, y abrió como puedo la puerta de su habitación – amor será mejor que te recuestes, estas un poco cansada y hace unos minutos no te sostenías, quédate en la cama que vuelvo pronto.

– No me dejes – Bella apretó su agarre en Edward.

– Amor, no voy a salir de la casa te lo prometo, solo dame cinco minutos mientras voy por los celulares y al auto.

– ¿Me vas a explicar que es ese folio y porque te preocupaste tanto?

– A cambio, si tú me prometes que nunca máste pondrás como lo hiciste antes y tampoco pensarás que prefiero a otra mujer sobre ti ¿de acuerdo?

– Si, está bien.

Bella se recostó en la gran y cómoda cama de Edward, se notaba que era nueva, pero tenía un armazón antiguo, alzando su mirada observo que la cama poseía unos barrotes en los cuales se le podían poner cortinas. Contemplo por primera vez la pieza, que seguía el estándar de la decoración del primer piso, todo en estilo inglés. Si duda Edward era un inglés muy orgulloso de su cultura. Pero a pesar de eso, aquella habitación se estaba convirtiendo en la pieza favorita de aquella casa, a pesar de lo poco que había visto. Parándose lentamente de la cama, fue desvistiéndose, gracias a que había descubierto las puertas de lo que sería el closet de Edward, se dirigió en ropa interior a el, y descubrió que era un walking closet, pero con la particularidad de que se encontraba lleno hasta la mitad, la otra mitad estaba vacía, justamente un lado lleno y otro vacío. Esperando ser llenado, se estaba preguntado porque estaría así, dándose cuenta de que era un replica al otro lado, las mismas gavetas y repisas, definitivamente esperando por la ropa de alguien.

Dirigiéndose hacia la ropa de Edward, Bella se soltó el sostén, y se lo quito, ya que dormiría más cómodamente sin él, dejó el sostén distraídamente sobre los sweaters de Edward, y abriendo los cajones encontró el que debía ser el de los pijamas. Saco una prenda superior negra de algodón, se la puso, esta le llego hasta la mitad del muslo.

Luego se dirigió hasta la cama. Pero en la mitad del trayecto Edward entró nuevamente a la habitación y con los celulares en la mano y una carpeta en la otra, miro por primera vez a Bella.

– Te queda mucho mejor a ti que en mi, además veo que decidiste ponerte cómoda, adelante esta también es tu casa, tu pieza, tu closet, tu cama.

– Gracias por la confianza, de verdad que mantenerme con esa ropa de trabajo me estaba matando, a parte me quiero relajar – Bella se sentó en la cama, y sutilmente se arropo al interior de esta con las mantas.

– Bueno entonces yo también me pondré cómodo para explicarte este folio.

Edward comenzó a desvestirse poco a poco, revelando la perfección de su cuerpo. El cual era por primera vez admirado por los ojos de Bella en una situación con la luz del día en pleno. Esa pieza era muy luminosa.

Con paso firme y seguro Edward se acercó a su closet, y sacó la parte de abajo del pijama que estaba ocupando Bella. Vestido solo con un pantalón Edward se acerco hacia la cama con una carpeta en la mano. Los celulares habían quedado en un rincón en la pieza. Se acomodo en el respaldo de la cama y Bella se acurruco más cerca de su cuerpo. Era increíble que ambos, con su dedicación al trabajo, se estuvieran acostando en la cama cerca del medio día.

– De esa carpeta depende tu vida. Porque si lo es, también depende la mía – le dijo Bella, siendo esta confesión muy parecida a una nueva declaración de amor, haciendo a Edward querer un poquito más a la mujer que estaba a su lado.

– No es tan así, pero esta carpeta, contiene las pruebas necesarias para sacar a Félix de la empresa y denunciarlo a la justicia por su tráfico de estupefacientes. A mí me daría lo mismo que mi primo sea un traficante, mientras más lejos mejor, pero el problema que lo hace a través de la empresa y eso nos puede involucrar como una parte de su lavado de dinero. Pero lo que pretendo es primero sacar a Félix, y a su hermano Dimitri que ahora está en Alemania. Para luego dejar solo a Aro y desquitarme un poco con él, sacarlo definitivamente de la empresa y distanciarlo de mi familia. En la cual tú estás en el primer lugar – dijo Edward para luego besarle amorosamente la frente.

– Y las pruebas del asesinato de tus abuelos, no es que me interese, pero quiero saber y también las debo esconder en la oficina.

– ¿Acaso ya eres mi cómplice señorita Isabella Swan?

– Absolutamente, tu cómplice, tu compañera, tu amiga, tu señuelo, tu mujer, tu amante, tu ninfa.

– Esa última es la que más me gusta – dejando la carpeta en el suelo, abrazó a Bella fuertemente, y posicionándose sobre ella, empezó a besarla, de una de las maneras más eróticas posibles. Sus labios magistralmente abrían los de Bella, e inmediatamente esta permitía el paso de la lengua. No podía creer lo rápido que se excitaba Edward, pero aún así ella separo sus piernas con el fin de que la cadera de Edward encajara en el espacio y ella sintiera más directamente la dura protuberancia que se sentía entre medio de las telas de algodón.

– ¿Siempre te excitas así de rápido, Apolo?

– No… mmm; maldición que me haces, es solo contigo, de un segundo a otro izo bandera más rápido que cualquier solado de guerra. Te lo repito y no me cansaré de hacerlo, pero eres la única que me hace sentirme de esta manera tan fuerte y tan rápido – le dijo Edward sobre sus labios, y a la vez mordiéndoselos de vez en cuando.

El aire se iba tensando, la atmosfera estaba cada vez más densa, pero estaban a plena luz del día, no estaban escondiendo ningún secreto, estaban solamente ellos, de la manera más honesta posible.

Bella aprovecho su posición y con cuidado de no pegarle a Edward o mejor dicho a su sensible protuberancia, se quito las bragas, y las dejo entre las sábanas. Y Edward sonrió en su boca, una vez más ambos estaban sincronizados, querían lo mismo y al mismo tiempo.

Edward inmediatamente se saco sus pantalones, y aquello golpeó sutilmente una de las caderas de Bella, haciéndola gemir sutilmente.

– Me encantas cuando te provoco esto… eres solamente tú, lo sabes eres solamente tú.

Con un gesto de total picara, Bella cambio de posición, ahora estaba arriba de Edward a horcajadas de él sentada nuevamente en su regazo. Se saco la polera, quedo completamente desnuda.

– Hermosa, maravillosa, eres perfecta mi ninfa – Edward con sus manos empezó a tocar su plano vientre, dirigiéndose hacia aquellas cumbres de hermosura.

– Hazme tuya.

– Que así sea.

– ¿Está todo listo?

– Si Señor, está todo listo.

Aro se giro calmadamente hacia su hijo y con una mirada amenazante y un tono de voz severo le dijo – nunca más, quiero que cometas este mismo error, me entiendes. Tu misión es destruir a Edward, yo estoy enfocado en los estúpidos de Carlisle y Esme. Si bien nos complico la llegada de este hijo prodigo lo dejo en tus manos. Creo que es suficiente para ti verdad; créeme no desearías que me arrepintiera.

Félix temblando del nerviosismo por haber tentado a su suerte, le asevero a su padre que confiara en él. Tendría más vigilado a Edward, no confiaría tanto en Tanya como lo había hecho antes. Edward se deshizo muy fácilmente de ella, por supuesto debió haber sospechado desde Londres; tendría, desde ahora que cuidar aun más sus espaldas.

Aro se volvió a comunicar con su Walkie talkie – detonen los explosivos a la cuenta de tres – dirigiéndose a Félix – espero que sea verdad que están en el departamento de la niñita esta, supongo que tu fuente es fidedigna.

– Si padre, están en el departamento de la Swan esa.

– Entonces, 1… 2… 3… ¡FUEGO!

En ese mismo instante se escucho una profunda y fuerte explosión en el edifico de Bella, su departamento se estaba incendiando.

1 DE LAS DE GAS, HAY QUE PROTEGER EL AMBIENTE, EL BRITANICO PROTEGE NUESTRO MUNDO….