Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.
Capitulo 6. Problemas y Aciertos.
– Hermosa, maravillosa, eres perfecta mi ninfa – Edward con sus manos empezó a tocar su plano vientre, dirigiéndose hacia aquellas cumbres de hermosura.
– Hazme tuya.
– Que así sea.
Fue cuando Bella se posiciono de mejor manera sobre Edward, ella deseaba llevar el control, definitivamente deseaba montarlo y él, no verbalmente había aceptado.
Era una unión que estaban esperando, ambos sabían que no era la mejor situación para conocerse, pero lo hicieron, y se enamoraron quizás de la manera menos lógica pero aun así lo hicieron. Y ahora que les queda, amarse con todo lo que tenían, que eso era simplemente el uno y el otro. Sabían que se pertenecían.
La cama era lo bastantemente fuerte, como para resistir los fuertes embates de Bella, ella estaba reclamando lo que era justamente suyo, a Edward, él le pertenecía, al mismo tiempo le dejaba claro que no existirían más recuerdos en torno al pasado de ambos. El amor era claro y preciso, se respiraba en el ambiente de esa habitación, era claro y evidente. Ambos lo sentían, claro que no era tan solo la atracción animalesca como en el primer encuentro, ahora era algo más profundo, con más sentimiento y deseo, con amor.
Bella, lleva un ritmo frenético con sus manos apoyadas en el duro y fuerte pecho de Edward, mientras que las manos de él se encontraban ayudando a las caderas de Bella a no bajar el ritmo. Edward todavía reclinado contra las almohadas, no despegaba su mirada de la de Bella, los ojos de ambos, brillaban más con cada nueva embestida.
Cuando estaban a punto de culminar, sus cuerpos estaban sudorosos, los músculos de ambos estaban al cien por ciento de su demanda física, era como si estuvieran en el maratón de Nueva York. Sabiendo que ambos estaban en las puertas de su nirvana, Edward despego su torso, alcanzando la altura de Bella, las manos de él encontraron una nueva posición, acunando la cabeza de ella, mientras su rostro alcanzaba la exacta altura del de Bella, capturo sus labios, dando el más bello beso apenas tocando los de ella, entregando de un pequeño contacto una gran cuota de agradecimiento por aquel encuentro.
– Vamos, acompáñame, entremos juntos al nirvana, tu y yo siempre, por siempre y para siempre, no hay vuelta atrás, aquí no existe el retorno Bella, tu siempre, por siempre y para siempre.
Con la última embestida, y con los ojos vidriosos; con las lágrimas a punto de salir, Bella subió sus manos hacia el rostro de Edward, capturando sus labios con la misma fiereza con que estaba danzando en las caderas de Edward.
Y llego, de la manera más fuerte que ninguno de los dos había podido experimentar, increíble a cada encuentro que tenían, el orgasmo de ambos era cada vez más potente increíblemente, era como si sus sentidos fueran más sensibles a media que ambos se conocían cada vez más. Despegándose del beso, Bella no pudo evitar un gemido reflejando el profundo éxtasis que Edward le hacia experimentar. Inmovilizados, Bella empezó a recuperar el ritmo de su respiración; juntando ambas frentes, las miradas de ambos se juntaron, a medida que se iban relajando, su parte baja también, en realidad aquel centro era una delicia, estaba calientito y… todavía con una que otra contracción muscular esporádica que mantenía con vida la humanidad de Edward. Ahí fue cuando se dio cuenta que habían cometido un error inconsciente. La unión era muy próxima, el contacto era muy directo. Edward abrió sus ojos bruscamente, y miró sutilmente el poco espacio que había entre ellos, y vio directamente la evidencia, ahora más que nunca no podría separarse de Bella.
– Mierda, amor, se me olvido lo lamento, no estaba preparado, me pillaste volando bajo.
– ¿Por qué pasó Edward, porque estas así de nervioso?
– Amor, no me puse condón, lo siento – los ojos de Edward mostraban una culpabilidad muy cercana a la de una confesión de un crimen, increíblemente como si fuera lo peor que hubiera cometido.
– Edward, calma, mierda… pero calma, el problema amor es ahora otro… no se que hice o que movimiento provoque, que ahora no me puedo despegar de ti ayúdame… ok, se bueno – Bella acaricio el rostro de él, con el deseo de calmarlo, de despreocuparlo, luego verían lo que ese encuentro podría haber provocado. Y una vez más se maldecía internamente ella, ¿quien le había dicho que mejor dejara las pastillas luego de su quiebre con Jacob?, Alice, tonta por haberle dicho ese pequeño comentario, y ella doblemente tonta por haberle hecho caso. Pero algo interiormente le decía que no se preocupara, que si algo pasaba el único que no la iba a abandonar por nada del mundo seria Edward. Ella y él ahora eran uno solo.
Edward, un poco más calmado, abrazo a Bella, y la fue reclinando contra las desordenadas sabanas de la cama, al mismo tiempo él giraba sus piernas y estiraba las de ella, prácticamente la tenia acostada, cuando con una atractiva lentitud, fue despegando de apoco sus caderas.
Había salido casi por completo, cuando el teléfono de la casa volvió a sonar fuertemente, para luego dar paso a la contestadora automática, y prontamente la voz de Carlisle se escucho por todo el inmueble.
– Tenemos que tener mucho cuidado con Carlisle, parece que siempre nos interrumpirá en estas situaciones comprometedoras – dijo cómicamente Edward.
Bella soltó una pequeña carcajada – pero haber déjame escuchar lo que nos dice, en una de esas nos está despidiendo de la empresa por parecer unos burdos conejos.
– Amor, todavía no has visto esa faceta en mí, solo tienes que prepararte – le respondió cómicamente Edward.
Bella salió de la cama, y agarro nuevamente la parte de arriba del pijama de Edward. Salió de la habitación, y se dirigió al primer piso, para escuchar de nuevo el mensaje de Carlisle.
Edward, también salió de la cama, buscando los pantalones de su pijama dentro del desastre de las sabanas, los encontró al mismo tiempo que sentía que ambos celulares vibraban a más no poder, tomo las dos Blackberry, y vio que cada unos poseía varias llamadas pérdidas. Y la preocupación dentro de Edward volvió a nacer. "Algo paso" pensó Edward, salió raudamente, iba en la mitad de las escaleras, cuando escucho un grito de Bella.
– ¡Que paso! – corriendo más rápido.
– ¡Edward! – Bella lloraba desesperadamente.
El teléfono sonó de nuevo y Edward abrazando protectivamente a Bella lo contesto.
– Aló… si soy yo… ¿Cómo?… pero que mierda… quien mierda fue… y que esperan estos inútiles porque se demoran tanto en averiguar… si papá me estoy calmando pero me preocupa Bella, se enteró de la peor manera, me preocupa… ni loco me separo de ella… si nos quedaremos acá… si ya tengo mis sospechas… al maldito lo mato, lo siento papá por la violencia, pero es verdad está atacando a lo más preciado que tengo… si papá esto ya es más serio, estamos en una guerra… si cuídate… no creo que de inmediato, quiero que se relaje un poco… dentro de una hora quizás, pero definitivamente comeremos con ustedes, te recomiendo que solo nosotros cuatro. Mi mamá se tiene que enterar de muchas cosas… si yo también te quiero nos vemos…y papá por favor cuídate – Edward corto el teléfono.
Tomo a Bella, la llevo hacia la cocina, la sentó en uno de los bancos de la isla, saco un vaso y lo lleno de agua y luego le puso unas cucharadas de azúcar y se acerco con el vaso a Bella – amor, tomate este vaso, te ayudara a relájate, sé que es difícil… pero inténtalo amor, por favor.
– Edward… mis cosas, todo se incendió, lo perdí todo, en ese departamento estaban todas mis cosas, mis recuerdos, los pocos que tenia… ¡amor lo perdí absolutamente todo! – le dijo entre sollozos, Bella. A su vez, ella seguí buscando su protección en su abrazo, y él no se lo negó, la abrazo de la forma más protectora que encontró, Bella hundió aún más su rostro en el pecho de Edward, pero el llanto persistía.
El teléfono de Bella empezó nuevamente a vibrar, Edward lo acercó y leyó quien estaba llamando. Era Jacob.
– Amor, es Jacob, le voy a contestar, no estás en condiciones de hablar, por lo tanto yo le digo todo, ¿está bien? – de la manera más diplomática.
– No seas muy duro… si quieres puedo hablar.
– No, quiero que primero te tomes esa agua y luego te darás un baño, para relajarte un poco. Luego iremos a la casa de mis padres, trata de ir respirando y recuperando tu ritmo natural – con cuidado, Edward tomo el celular de Bella y se alejo un poco, necesitaba darle espacio a Bella para que se recuperara de apoco.
– Jacob – contesto Edward, con un tono de voz muy parecido al que utilizaba en las reuniones.
– Be… y tu quien mierda eres, ¿dónde está MI NOVIA? – gritó por el teléfono Jacob. Hablaba tan fuerte que Bella escuchaba perfectamente desde su posición en la cocina. Estaba preocupada por la reacción que pudiera presentar Edward, mas la preocupación de Jacob hacia ella, no le importaba. Se encontraron las miradas de los amantes y Bella lo miro de como pidiéndole que fuera cauto con las reacciones volátiles de Jacob.
– Calma – le susurro a Edward.
– No te preocupes, está hablando con el hombre hecho tempano – le susurro a Bella, cuidándose que no se escuche en el teléfono.
Recuperando en cierto sentido su humor – hace media hora no lo parecías – respondió Bella.
Edward, puso los ojos en blanco y agradecido de que Bella estuviera recuperando su humor, volvió a poner atención a la chillona voz que salía del teléfono de Bella.
– Lamento decirte que Bella es tan solo tu ex novia, nada más. Y mi novia, está con su novio, y está sana y salva gracias a mí en realidad – nuevamente con un tono políticamente correcto y frío, desesperando aun más a la persona que se encontraba al otro lado de la comunicación.
– ¿Y se puede saber quien mierda eres?, y porque dices que Bella es tu novia, yo soy el único hombre de Bella.
– Mira chuchito, primero me bajas el tono, no estás hablando con el hijo de tu vecina, segundo, no eres el único hombre en la vida de Bella, lamentablemente fuiste el primero, pero en el pasado y es donde estarás. Bella es mi novia dentro de todas las de la ley, y pronto espero que sea algo más – esto último mirando a Bella que se sonrojo – y para tu información soy Edward Cullen, así que te informo, que Bella está bien y no sigas llamando ya que ella no está disponible.
– Comunícame con Bella ahora, Bella para mí siempre está disponible – interrumpió Jacob interrumpiendo irrespetuosamente.
Edward miró a Bella, y ella respirando profundamente y tomando lo que quedaba de agua con azúcar, saco fuerzas de la flaqueza y le pidió el teléfono a Edward
– Jacob…
– Bella al fin… ¿quién es ese pelafustán? como así que es tu novio, es imposible ¡YO, Soy tu novio!
– Jacob, cállate, por favor, y cálmate, si querías saber como estaba, pues ya lo sabes, estoy perfectamente bien, no es necesario que insultes a Edward. Segundo, no quiero que me vuelvas a llamar, sé que me llamas por el incendio, pero de verdad no quiero más llamadas tuyas, yo ya di vuelta la página, ¿quedo claro? – le respondió Bella fríamente en el mismo tono empleado por Edward.
– Así que con esas estamos, ok, de acuerdo, pero solo te pido que no vuelvas después llorando porque ese imbécil se canso de ti.
– ¡AH! – exclamo Bella cortando abruptamente, y Edward, sintiéndose culpable por pasarle la comunicación con Jacob, se acerco, y la abrazó – no lo soporto, ni siquiera pregunto como estaba, solo le preocupaba que estuviera con alguien más que él, como si fuera un premio o un objeto. Me hizo sentir como si lo estuviera traicionando, y no me daba nada de su apoyo, que era lo que más necesitaba, oh Edward, ¿tan mala soy?, ¿acaso soy yo el problema?
– No amor, por ningún motivo, Jacob estaba solo exaltado porque se entero de la peor manera en que tu ya diste vuelta la página – decía mientras la sacaba de la cocina – mejor, ponte algo de mi ropa, y nos vamos a la casa de mis padres, tenemos mucho que conversar, además tengo algunas sospechas de quien quemó tu departamento.
– Y quien piensas… ¿crees que Aro y su familia tuvieron algo que ver?
– Si y no, porque si lo hicieron, están sospechando ya de nosotros, lo cual nos impide ir así de simple por la vida, eso significa que tendremos que tomar medidas de seguridad más serias y con mayor razón tienes que venir a vivir conmigo, y si no, puede ser que esté sobre reaccionando y sea un presentimiento de persecución. Por lo mismo quiero confirmarlo con mi papá.
– ¿Pero esta noche qué hago? ¿Me quedo con tus padres?
– Por ningún motivo, dormiremos aquí, y empezaremos nuestra vida amor, y como le dije a Jacob, espero que pronto seas algo más que mi novia, quiero que pronto seas algo más cercano e importante – Edward acuno el rostro de Bella y deposito un tierno beso en su boca – vamos, que tienes que vestirte, da lo mismo si vas así de informal, total la situación lo amerita, no quiero que te pongas tu traje de oficina nuevamente, pretendo que Esme te vea, para que sepa que estas sana y salva, comeremos algo, y trazaremos algún plan con mi padre, para luego volver, y esperar.
– ¿Que quieres esperar?
– Un nuevo movimiento, no me extrañaría que el próximo departamento en explotar en la cuidad fuera el mío, además tenemos que "escondernos", ya que deben pensar que estamos muertos, me encantaría hacerles creer eso por unos días más.
– En realidad ahora sí que estoy un poco asustada Edward – con tono cuidadoso y con los ojos vidriosos respondió Bella.
– Amor calma, nada te va a pasar, mientras estés a mi lado, te voy a proteger con mi propia vida.
– No quiero que sacrifiques nada, por favor, ni tu libertad, tu casa, no puedo invadirte de tal manera, debo irme.
– No, ¡estás loca amor!, de verdad, si te digo que es mejor que estés conmigo es verdad, me encanta tenerte, es como un sueño hecho realidad que estemos juntos, además, te encanta esta casa, tú me dijiste que era la casa de tus sueños. Bella algo debe significar que estemos juntos por esta especie de milagro, y que esta sea la casa de tus sueños… amor, esta es tu casa, desde el primer momento que la pisaste.
– Edward… tu eres un milagro – Bella lo abrazó fuertemente y rompió en un llanto sentimental, lleno de temor, agradecimiento, estaba en una situación realmente visceral, ya que al mismo tiempo estaba viviendo una profunda alegría y temor, por ella y por Edward. Si algo le pasaba a él, ella simplemente se moriría, no podría seguir viviendo sin él. Su vida había cambiado definitivamente.
Llegaron a la casa de los Cullen; al parecer estaban todos, Edward apretó la mano de Bella, dándole tranquilidad – si te preguntan algo, siéntete con toda la libertad de responder o no, pero como los conozco y como se cómo deben estar, te van a bombardear con preguntas, por lo tanto te recomiendo que partas de inmediato a la habitación de mis padres allí hablaremos con mayor tranquilidad – con una mirada llena de seguridad.
– Ok, pero lo único que quiero es que no te pelees con tu familia por mi culpa, por favor Edward.
– No, no me voy a pelear, solo voy a protegerte, todavía estas un poco choqueada, para que empieces a dar explicaciones del departamento y de porque estamos juntos y llevas mi ropa ¿no crees?
– Si, bajemos ya quiero ver a Esme, la pobre debe estar al borde de los nervios.
Ambos bajaron calmadamente del auto, tomados de la mano, reflejando la unión, siendo abiertamente una pareja. Edward abrió la puerta con una calma terapéutica, y pasaron hacia el living de la casa, toda la familia en pleno se encontraba allí. Alice, fue la primera en saltar hacia Bella y Edward.
– ¡Edward, Bella!, ¡por dios! ¿Dónde se habían metido?, Bella estás bien… dónde estabas; bueno calma todo saldrá bien, te vas a quedar en mi habitación y no iras a trabajar esta semana, ya llame a tus padres para confirmarles que no estabas en el departamento. El incendio de tu departamento ha aparecido en todas las noticas, menos mal…
– ¡ALICE, para! de verdad por favor, Bella necesita espacio, mamá por favor la puedes llevar a tu habitación… gracias, papá, necesitamos hablar en privado – hablo Edward en un tono frio, que silencio a todos, especialmente a Alice.
– Pero Edward…
– Alice, lo digo de verdad, deja a Bella sola con Esme, tienen muchas cosas que conversar, Jasper por favor llévate a Alice. Emmett, tu también es mejor que acortes tu estadía y vuelvas a Los Ángeles lo más pronto posible – tanto Jasper como Emmett asintieron rápido, dejando a una Alice, totalmente molesta.
– Pero quien te crees que eres, como es que llegas con Bella así como así, dando órdenes, ¡NO! Jazz, no me sacaras de aquí, tengo que estar con Bella, es mi amiga ¡Edward!
– Alice, por favor te lo digo de verdad para de ser tan inmadura y hazte a un lado. Y para que te vayas en calma y en paz, tanto Bella como yo estábamos en mi casa. Jasper por favor.
– ¡¿Cómo que en tu casa? Desde cuando tienes casa y como es que yo no sabía sobre eso.
– Alice por favor, hazle caso a tu hermano, mañana hablaremos las dos largo y tendido, pero ahora retírate con Jasper, de verdad estoy bien. Edward y yo necesitamos hablar en privado con tus padres. Prometo luego contarte todo. Pero por favor por tu seguridad vete – le pidió Bella, con los ojos vidriosos, y en un tono muy cercano a la suplica. Recién ahí Alice lo consideró.
– Esto no se queda así Edward, no me la compro de que un instante a otro, llegues con Bella de la mano y con una casa para ti solo – el tono de Alice contenía cierto rencor justificado que su hermano le ocultara información.
– No tepreocupes Alice, que yo seré el primero en remendar mis propios errores, entre ellos esta actitud, pero te lo vuelvo a repetir, la situación lo amerita, y hay cosas que no debes saber Alice, todo es por tu bien, no te preocupes, que tu sabes que yo cuidare a Bella con mi propia vida.
– Bella, calma se que estás en buenas manos, tienes todo mi apoyo, y el de Emmett también, cuídate por favor – susurrándole al oído – y lo que tengas con Edward, aun más recibes mi apoyo y aprobación, por fin encontró la horma de su zapato y naciste para él – le dijo Rosalie, dándole un abrazo amistoso y hermanable.
– Gracias de verdad Rose – con los ojos vidriosos Bella.
– Vamos Bella, será mejor que descanses, vamos hija necesitas dormitar un poco – Esme trato de llevarse a Bella al segundo piso, pero no soltaba a Edward.
– Ve amor, vas a estar bien, en cinco minutos subiré con mi papá, y allí todos hablaremos – con eso Bella lo soltó, claro que todos tenían cara de sorprendidos, como era eso de "amor", cuando paso, y desde cuando Bella y Edward son pareja, la interrogación se veía en el rostro de todos.
– Bueno como se habrán dado cuenta, tengo una relación con Bella, y es seria, pero ahora les pido un poco de espacio; lo que acaba de suceder a todos nos sorprendió y Bella no se enteró de la mejor manera, a si que por favor necesitamos espacio. Más adelante estaremos más claros y dispuestos a recibir su bombardeo de preguntas, pero de verdad, ambos necesitamos espacio y la situación ahora es un poco complicada.
– Calma Edward, lo entendemos – Jasper coloco una mano en su hombro – yo mismo me encargare de tranquilizar a este pequeño monstruito.
– Gracias amigo de verdad. Emmett hermano, no es por echarte pero tú y tu familia necesitan estar en un lugar seguro, de verdad considera el regreso a Los Ángeles – aconsejando como solo un hermano mayor aconseja a su hermano menor.
– Tu hermano tiene razón Emmett. Aunque me gustaría que tomaras la decisión mañana para que le des tiempo a Esme de despedirse de ustedes – le dijo Carlisle, con su tono de diplomacia y de paternidad más confiable, dándole seguridad a Emmett.
– La situación de verdad se complicó, ¿cierto? Ella está produciendo lo mejor que en todos estos años Londres no lo logro, Edward, ahora si que te veo como mi hermano, ahora te ves como un humano al menos – acerándose a Edward, Emmett le entregó un abrazo fraterno, en ese abrazo se estaban reconciliando verdaderamente.
– No entiendo nada, y no me moveré de hasta que algunos de ustedes me explique algo coherente – Alice con su posición desafiante, con ambas manos en sus caderas.
– Alice, hija por favor, lo último que necesitamos ahora son tus berrinches.
– Pero ¡PAPÁ!, yo también soy de la familia.
– Entonces demuéstralo Alice y por algún momento en tu vida guarda silencio, y espera el momento exacto para comprender lo que está ocurriendo. Porque para que sepas, esto no es como el cotilleo entre tus amigas o en tu taller. Esto es serio, lo que paso en el departamento de Bella era con la intención de matarnos a los dos, así que Alice, hermana, te lo pido por última vez, por lo que más quieras vete, y hazle caso en todo a Jasper, es con quien más segura vas estar por favor – le termino diciendo en un tono de suplica Edward.
– Vamos Alice, se buena y copera por favor – ahora le suplicaba Carlisle.
– Está bien, pero no crean que esto se queda así. Ambos – señalando a Edward y a Carlisle – me explicaran que en qué problema están metidos… vuelvo mañana, y no me esconderás a Bella por siempre Edward, de verdad hablare con ella y no me ocultaras más cosas… ya vámonos Jazz, antes que me enoje más.
Alice por fin salió de la casa con Jasper, seguidos por Emmett y Rosalie.
– Fue difícil… pero lo logramos ahora si que podemos hablar, vamos que nos están esperando.
– Ni que lo digas, nunca me imagine una reacción tan difícil de Alice – respondió Edward. Los cambios estaban recién empezando, y estos comenzaban en casa, eso lo comprendió muy bien. Tendría que enfrentarse a muchos desafíos prontamente, y Alice era solo el comienzo.
Carlisle y Edward, subieron al segundo piso y se dirigieron a la habitación principal, allí estaban abrazadas Bella y Esme, las dos estaban muy unidas, los hombres estaban pasmados, estaban llorando o riendo. Realmente no sabían.
– Amor, lamentamos interrumpir, pero costó un poco que tu hija se fuera con Jasper.
– Ahora es solamente mi hija no… que justicia, pues mira Bella, atenta, los Cullen son así, los hijos no siempre son de ellos – comentaba cómicamente Esme.
– Mamá, no le llenes de cosas raras la cabeza a Bella, es completamente innecesario – dijo Edward sentándose en el sillón para dos personas que había en la habitación, y de inmediato Bella termino de romper el abrazo con Esme para dirigirse a los brazos de Edward. Buscando el apoyo y la seguridad que solo en los brazos de aquel hombre podría encontrar, Bella se acurruco contra el pecho de Edward, sin importar la presencia de sus ahora suegros. Que rápido cambiaba todo. Mientras Edward apoyaba el mentón en la cabeza de Bella, dirigió la mirada a sus padres, quienes miraban sorprendidos la acción. En ese momento Edward tomo la decisión de aclarar todo el mal entendido, ser honesto y decir por fin la verdad a sus padres, solo esperaba que el apoyo incondicional de Bella nuevamente se hiciera presente.
– Bella, creo que es hora, ¿corresponde que les contemos todo no crees?
– Si, ya es tiempo.
El rostro de Esme estaba completamente blanco con los ojos casi fuera de órbita – estas embarazada.
– No, Esme, no todavía… creo, no es a lo que nos referíamos Edward y yo; era a que nosotros nos conocimos antes, en mis vacaciones, claro que ambos no sabíamos quienes éramos en realidad, se podría decir que fue un encuentro fortuito – explico Bella, con un tono sereno, que despertaba en Edward un alivio que esperaba con ansias, al parecer Bella se había relajado en los brazos de Esme, y todo podría seguir su curso dentro de lo normal en estas complicadas situaciones.
– ¿Como así un encuentro fortuito… y en tus vacaciones… no entiendo Bella? – Esme con un poco de extrañeza.
– Simple, madre, cuando Bella estaba en el Caribe, también coincidió con mi viaje, gracias a Dios ambos estuvimos en el mismo ciudad, en el mismo hotel, en el mismo lugar a la hora precisa y en el momento justo, para prendarnos mutuamente. Claro que de eso nos dimos cuenta cuando nos volvimos a ver ayer, ahí nos dimos cuenta que algo más profundo había pasado, nos habíamos enamorado de inmediato, solo que reaccionamos cuando nos volvimos a ver.
– ¿Y entonces como denominas lo del Caribe, Edward, si ustedes dijeron que ni siquiera sabían quiénes eran?
– Se podría decir Esme, que fue un encuentro del tipo touch and go… pero con consecuencias absolutamente mortales – le respondió Bella, quien dirigía su mirada totalmente prendada a su hombre, con una mirada de absoluta devoción.
– Nunca me lo hubiera imaginado de ti Bella, ese tipo de reacción – comento sorprendida Esme.
– Ni yo Esme, pero Edward despierta en mi sensaciones y experiencias que nunca creí que existían.
– Así que fue de esa manera, conquistada en el primer encuentro. Igual romántico, pero aun así me defraudas Edward, le estas siendo infiel igualmente a Tanya, lo lamento Bella, pero es verdad; no es así como te eduque hijo, pensé que eras mejor persona, me cargaría pensar en Bella como la otra, o quizás la nuera que siempre he deseado y nunca tendré.
– Mamá por favor calma, obviamente no le he sido infiel a Tanya, aunque le hubiera devuelto varias, pero como tú los has dicho no me educaste de esa manera, por lo cual, cuando me vine de Londres, estábamos muy distanciados, era cosa de horas separarme totalmente de Tanya. Y eso fue, en la mañana, a primera hora en realidad, mi relación con Tanya fue declarada como pasado totalmente, pero verdaderamente murió en Londres. Solo aparentaba los días anteriores para mantener una fachada frente a Aro y su familia, era necesario. Pero todo cambio cuando encontré a Bella de nuevo, esta vez no la iba dejar escapar, no es así amor – Edward abrazo como mayor ímpetu a Bella, mientras ella descansaba su cabeza en el hombro de Edward con una sonrisa alegre, pero que aun así marcaba un sesgo de preocupación.
– ¿Bueno entonces que tienes pensado hacer hijo? – pregunto Carlisle rompiendo la burbuja de amor que se había creado.
– Primero quiero saber que recogiste de la oficina luego de que se supo de la explosión – pidió Edward.
– Bueno, la explosión creo que fue, unos quince minutos luego que ustedes se marcharon del edificio, según mis cálculos, pero las autoridades nos avisaron a la hora de realizada la explosión, luego que corroboran la información de Bella, creo que tu celular no se lo consiguieron por ser numero privado, pero en un principio llamaron a Alice, y luego a la empresa. Estaba hablando con ella y tratando de tranquilizarla cuando Ángela llego a mi oficina con la cara completamente desfigurada, ella también pensaba que estabas en el departamento – explico Carlisle.
– Interesante, el tiempo calza justo, si nos hubiéramos ido a tu departamento, amor, ambos seriamos, chicharrones ahumados – dijo Edward pensativamente pero nunca abandonado su humor. Bella al imaginarse esa imagen tembló un poco, y de paso golpeando sutilmente a Edward por hacerla imaginar eso.
– Tonto, no digas estupideces; pero Carlisle quien más pensaba que estaba en mi apartamento, si solamente tú y Ángela sabían que nos habíamos retirado – quiso saber Bella.
– Que inteligente amor mío, tienes razón… eso es nuevamente interesante, quizás haya otro soplón dentro del piso, padre, hay que investigar no podemos arriesgarnos nuevamente – dijo pensativo Edward.
– Lo que verdaderamente a mi me preocupa, hijo es que Bella haya entrado dentro del circulo de ataque de Aro sin que ustedes hayan hecho alguna demostración fuera de sus oficinas; y si hijo tu padre me conto lo que paso en la mañana – le dijo Esme, como leyendo la mente veloz de su hijo.
– Bueno, no sé quien abra sido pero lo averiguare, muy pronto, eso me obliga a volver a la oficia.
– Edward, no – pidió Bella cerrando los ojos y hundiendo su rostro en el pecho de este.
– Hijo Bella tiene razón, será mejor que aparezcan mañana o por lo menos tú solo pero mañana, sería mucho tentar al diablo si te apareces ahora, nada te asegura que puedas volver sano y salvo, sabemos que ellos están a otro nivel ya, tienes que tomar más precauciones sobre todo con Bella a tu lado. Hijo lo del departamento fue solo un sobre aviso, ellos no están jugando con cosas pequeñas desean jugar con cosas grandes. Saben que tu estas metido hasta el fondo y lo más seguro es que sospechen que posees pruebas contundentes. Por lo tanto la única vía es matarte, si no a nosotros antes – dijo Carlisle mirando seriamente su hijo. Cuando Carlisle pronuncio esa última frase ambas mujeres temblaron a raíz de la terrible situación que sería si eso se convirtiera en realidad.
– No me abandones, que cuando tú no estás soy una completa cobarde – le susurro Bella en el oído a Edward, con el objetivo de que él solamente escuchara.
– No, antes muerto – respondió Edward, alzando su rostro y mirándola profundamente.
– Bueno chicos, hoy descubrimos, varias cosas entre ellas unos cuantos problemas y aciertos que no servirán para llevar a puerto tu plan hijo…
– ¿Por qué lo dices tan seguro papá, descubriste algo nuevo? – el rostro de Edward se lleno de esperanza, la cual llevaba un tiempo ausente.
– Bueno en realidad tiene que ver cuando Félix, empezó a preguntar por la carpeta esa; que según lo que me habías hablado tu, es bastante importante.
– La que estaba en casa – dijo Bella reintegrándose a la discusión.
– Sí, esa carpeta contiene las pruebas necesarias para encerrar a Félix, de por vida en la cárcel, que sumado con la explosión del departamento, en una de esas nos olvidamos para siempre de él.
– ¿Pero qué pruebas pueden ser tan categóricas para eso hijo? – pregunto con bastante curiosidad Esme.
– Félix, es un traficante de tomo y lomo, trafica droga de todo tipo, y lo peor es que ha ocupado medios de la empresa. Con unos contactos que tengo en el FBI, me enteré que lo tienen en observación y que en unas semanas comenzaran las investigaciones, y las pruebas que hay en esa carpeta son fundamentales, para culparlo y enjuiciarlo – comunico muy tranquilo Edward.
– Maldición… ahora sí que estamos fregados… – Carlisle comentaba susurrando muy preocupado, y Edward lo entendía, si no movían correctamente las piezas dentro de este juego, todos ellos y la empresa se iría directo al infierno.
– Carlisle, calma, tu y yo sabemos que Edward, lo tiene todo bien preparado, por algo él notó desde mucho antes el problema con tus padres, como siempre nos quiso proteger y se marchó por mucho tiempo a Inglaterra, pero amor, alégrate ahora está de vuelta, y con nosotros y por lo que veo es para mucho tiempo más.
– Hijo, no sabes lo arrepentido que estoy – Carlisle se dio la vuelta hacia él, y con los ojos llorosos continuo – yo debería haber tomado tu lugar, debí haber desafiado a mi primo Aro, y a toda su familia, no es justo que tu lleves esta responsabilidad tan grande, no es necesario de verdad hijo, no es tu misión.
Soltando a Bella cuidadosamente, Edward se levanto del sillón y se dirigió a donde estaba su padre, y tomándolo fuertemente de los hombros – papá, tu no podías asumir esto, eres muy diplomático, en esta misión se necesita saber trucos de mafiosos como ellos, y gracias a dios ustedes dos me criaron con la facultad de adaptarme y adquirir todas estas triquiñuelas, por lo mismo, no podía obligarte a asumir una responsabilidad, que ambos sabemos que sería muy difícil para ti, porque tu a ellos todavía los consideras familia, mientras yo no, yo los considero como los asesinos de mis abuelos. Por lo mismo no sientas arrepentimiento o lastima por mí, es una misión que yo mismo escogí, y que hasta el momento nos ha costado un poco, porque me he distanciado de ustedes. Pero eso ahora cambiara – Edward confortando a su padre.
– Yo… yo creo que voy a la cocina… voy a… – Bella medio dubitativa, se sentía incómoda en un momento tan íntimo entre padres e hijo. Era raro, se sentía como una entrometida.
– No amor, no, ahora necesito aclarar lo segundo, o tercero ya no se – le dijo Edward.
– No Edward de verdad, están en un momento intimo, no debería estar presente.
– Pero como se te ocurre decir eso Bella, no amor por ningún motivo, no. Ahora no te puedes ir, es importante… Bella, tú eres mi otra mitad.
– Bella, no es por presionarte, pero de verdad ya eres de la familia, por favor, quédate – hablo Esme tratando de convencerla para que se quedara.
– Pero…
– Amor, vamos estamos juntos en esto ¿no? Acuérdate de esto, estamos juntos ahora somos un equipo. Ahora cada cosa que se nos venga, como la explosión, volver a la oficina, que nos vallamos a vivir juntos, ahora somos uno amor… que mas necesitas para convencerte – Edward acuno su rostro con una convicción digna de imitar.
– Pero Edward no te quiero presionar en nada. No quiero que te sientas obligado a esto.
– Bella esto ya lo hablamos y no hay discusión, ahora ayúdame a decirles a mis padres como vamos a concretar nuestra relación – le corto Edward casi de manera dictatorial.
– Uff, ok está bien, pero quiero cooperar con todo de acuerdo. Bueno, Carlisle, Esme – dirigiéndose seriamente hacia ellos – la cosa es que… bueno, de verdad Edward y yo… su hijo y yo…
– Somos novios, y pronto nos vamos a comprometer – Edward soltó la bomba.
– Y piensan que esta situación es la más propicia para comprometerse… chicos ya vieron lo que paso en el departamento de Bella, solo porque alguien sospecho de su cercanía nada más… Edward no puedes, estarías arriesgando a Bella a peligros innecesarios – le dijo Esme comprendiendo en cierta medida el temor que tenia Bella en iniciar y exponer esta relación.
– Mamá, te aseguro que mi relación con Bella, si no al contrario, Bella nos puede ayudar mucho dentro de su espacio de seguridad. Te aseguro con mi propia vida que Bella no correrá ningún peligro. Solo tengo que hacer mi último movimiento y volveremos a la realidad. Mamá no me pidas que deje a Bella, ella es mi complemento y yo soy el suyo, somos uno – argumento Edward como si su vida se fuera en ello.
– Esme, estoy de acuerdo con Edward, si no, no estaría en la posición que estoy ahora, Edward es mi complemento y créeme que sin él, ahora no estaría parada con mis dos pies firmes sobre la tierra. Y estoy dispuesta a enfrentar todo lo que sea necesario para llevar esta relación adelante, y si eso significa ayudar a Edward, eso hare – con eso Bella aclaro cualquier duda que poseían los padres de Edward con respecto a esta relación.
– Bueno como todo está claro, necesitamos comer, algunos tenemos hambre. Además quiero hacer una llamada – Edward tomo la mano de Bella y salieron de la habitación, tras ellos iban sus padres.
Los cuatro bajaron y fueron a la cocina, dispuestos a comer. Bella y Esme se encargaron de la comida, había algunos restos y los estaban calentando, era increíble lo cómodo que Edward se sentía, ver a las dos mujeres que más quería juntas y dentro de todo felices, a pesar de la situación en que estaban. Carlisle, le toco el hombro suavemente, para llamar su atención – hijo a pesar de todo estoy orgulloso de tu elección, Bella es una estupenda mujer, y parece que verdaderamente están hechos el uno para el otro. Felicitaciones hijo, ojala que todo les resulte de buena manera, solo espero que no haya ninguna complicación.
– Papá prepárate, los problemas están empezando – respondió Edward con mucha cautela; salió con su celular, se dirigió al living, para no preocupar a ninguna de las dos mujeres, se sentó en uno de los sillones y marco el teléfono. Sujetando el puente de su nariz con sus dedos, en actitud pensativa, y enfriando su mente, se llevo el teléfono a su oído.
No alcanzo a sonar un segundo tono cuando le contestaron, sin dejar tiempo para responder Edward empezó a hablar con ese tono frio – Félix, primo, si me quieres matar, esfuérzate un poco más. No estás jugando con cualquier persona. Si vuelves a atacar a Bella nuevamente o solo acercarte a ella, te juro que con mis propias manos te mato, así que piénsalo nuevamente si quieres asustarme, porque no es tan fácil, cuídate las espaldas Félix, solo eso te digo, cuídate las espaldas.
– ¡Maldito!, te juro que cuando te encuentre…
Edward lo cortó, sabiendo a ciencia cierta que Félix, ahora está retorciéndose de la rabia y también asustado, cuando Edward amenazaba, no lo hacía en vano. Lentamente subió su mirada, y se topo con su tesoro personal.
– Edward, por favor, no tientes al diablo, no quiero vivir entre amenazas, si voy a tener algo contigo, quiero que sea seguro, amor por favor, no tientes tu suerte.
– Calma Bella, solo estoy protegiendo lo que es mío, y si tengo que amenazar para mantenerte sana y salva así lo hare… te amo, eso es lo que importa.
Edward la abrazó protectivamente, y capturo sus labios, de una forma sensual, olvidando cualquier forma suave y casta. Bella olvido lo que estaba pensando. Los labios fuertes y suaves de Edward, se abrían paso en la boca de ella, lo mismo que su lengua, a Bella ya le costaba respirar, y sus piernas estaban fallando. Se tuvo que sujetar de la mejor manera, agarrando los hombros de Edward, y luego afirmándose más abrazándolo por su cuello acercándolo cada vez más a su cuerpo, sin dejar ningún espacio libre. Edward puso sus manos en su cintura, también tomándola con más fuerza, una de sus manos se fue a su cuello, con el objetivo de que la cabeza de Bella no se despegara de él, mientras que la otra iba hacia abajo y se quedo junto en el lugar en donde la espalda se transforma en algo más. Ambos estaban a punto de acomodar sus cabezas, cuando sintieron un carraspeo desde el pasillo, pero no era nuevo. Lentamente ambos se separaron, despegándose de apoco. Miraron hacia donde provenía aquel sonido, y volvieron a encontrarse con alguien que ya antes los había interrumpido.
– Edward, Bella no creo que Esme esté muy contenta, no le gusta que le hagan esperar cuando ya tiene la comida servida, así que por favor, ya saben… no me gusta encontrarlos siempre en esta situación; vamos, que Esme nos espera – un poco avergonzado Carlisle.
Tanto Bella como Edward se terminaron por separar; Bella roja, como un tomate, y Edward totalmente risueño, con una risa nerviosa, ese beso ayudo a los dos a liberar un poco de la tensión acumulada. Bella sabía que ya no había retorno, pero tampoco deseaba uno. Su relación con Edward iba a ser peligrosa, pero si no la poseía, ella misma no sabía cuál era su límite. Edward misteriosamente había tocado cada fibra de Bella, había llegado hasta el fondo, ahora era su universo. Mientras tanto Edward pensaba en cómo actuar sin ser notado, tenía a su otra mitad, quien sobre todo era la razón de su existencia, ella era mucho más importante que esta misión. Pero él no es de los que abandonan la batalla, la iba a terminar y de la mejor manera, para luego llevar a cabo sus otros planes, realizar su futuro con Bella. Y su deseo más fuerte que nació hace algunas horas, el de crear una familia. Lo deseaba con ansias.
