Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.
Capitulo 7. Pérdidas.
Félix, cortó el teléfono luego que Edward, lo dejara con la palabra en la boca, y supo que estaba en un tremendo lio, y eso significaba que correría sangre. Tenía que comunicárselo a su padre, los periodistas estaban como locos buscando rastros de la pareja, ya que las policías ya habían entrado al departamento y no habían encontrado nada que indicara que el departamento estuviera habitado.
Félix salió de la habitación y se dirigió al despacho donde estaba su padre, se estaba preparando, Aro estaría furioso. Con cautela abrió la puerta, y entro sigilosamente; una voz llena de ira pero sin gritar hablo – Félix, hijo justo contigo deseaba hablar, espero que vengas a decirme que Edward Cullen está muerto.
– No, el maldito está vivo y ella también… aparentemente no estaban en el departamento.
– ¡OBVIAMENTE QUE LOS DESGRACIADOS NO ESTABAN EN EL DEPARTAMENTO!, no hay rastro de algún maldito cuerpo en ese puto departamento, que piensas que soy Félix, otro de tus subordinados, acaso… – dijo Aro furioso, ahora dirigiéndose hacia él y con los ojos dispuestos a matar todo lo que fuera o se cruzara por su camino – aquí tu eres el responsable, y tu posees responsabilidad en esto, cuando te dije que te arrepentirías de esto si te equivocabas, lo dije en serio. Te deshaces ahora mismo de esa niñita molesta, sabe mucho, y nos fallo, quien nos falla se muere, no me gustan los inútiles, luego encontraras alguien más que te caliente la cama. De acuerdo… a esa niña la matas y déjame a Edward Cullen a mí, se nota que te quedo grande – termino Aro finalmente, hastiado de la situación.
Félix totalmente impotente apretaba los puños llenos de furia, como odiaba a Edward Cullen, el maldito era perfecto, siempre delante de él y su padre, "su amado" padre siempre sacándole en cara sus diferencias. Como que nunca pudo atrapar a Cullen en Londres, el estúpido le leila la mente o que… y ahora en Chicago menos, no podía, le era imposible. Pero eso pronto terminaría.
– Qué esperas, llama a tu matón y a esa niñita y coordina, que esperas, que te marque yo los números… no me vengas con tu idiotez – lo apuro Aro.
Félix, bien obediente y al mismo tiempo furioso como si se lo llevara el mismo diablo, llamo primero a Tanya.
– Tanya… si en 20 minutos nos vemos en tu departamento, si allí hablaremos espérame… – hablo rápidamente a Tanya, y luego marco nuevamente y dejando que sonara un poco, alguien al otro lado le constó – necesito que me hagas un pequeño trabajito, y que sea rápido y silencioso en 20 minutos en su departamento… si sabes la dirección, el departamento de Tanya Denali, si por favor, que nadie te vea obviamente… si gracias… mañana cuando se sepa la noticia te pagare… no en la cuenta, si la ultima, ok conforme, no me falles.
– Por lo menos ellos no te fallan, porque entonces me tienes que fallar a mí… Félix, el tiempo se acaba, necesito deshacerme de los Cullen ahora, especialmente de Edward, sabe mucho, se que sabe perfectamente lo que paso esa noche en el accidente, y debe tener pruebas, por algo volvió de Londres. El siempre apuesta a ganador, y si se quiso meter en la boca del lobo, fue por algo. Te lo repito Félix, si te metes con Edward, procura que no te pille – terminó diciendo Aro, con el propósito de que Félix, abandonara el despacho, y así lo hizo.
Félix, salió del despacho, y lleno de rabia, poco a poco fue mentalizándose de la perdida de Tanya, en realidad ella había cumplido su tiempo, con justa razón, como decía Aro ella tubo la función exclusiva de calentarle la cama y fue genial. No comprendía como el imbécil de Cullen estaba desperdiciando tal manjar. Pero fue mejor para él. En parte también estaba aliviado de la presión de Tanya, ella era muy demandante, si lograba casarse con Cullen, él tendría que ser el segundo, el amante clandestino y realmente Félix Volturi no estaba para esos tratos.
Ahora podría actuar más tranquilo no tendría que rendirle cuentas a nadie, pero no podía también cometer más errores, era verdad que quedaba poco tiempo. Edward Cullen de seguro ya tenía todo el plan trazado para hacerlos caer. De eso estaba seguro, por algo había decidido de la noche a la mañana volverse a los Estados Unidos. Maldito entrometido, pronto iba a encontrar el fin Cullen, bajo seis metros bajo tierra, y eso no era una amenaza.
Estaban abrazados el uno al otro, totalmente desnudos, en aquella cama, fantástica, amplia y cómoda, y aparentemente muy resistente. Bella reposaba en el pecho de Edward, mientras la cabeza de él estaba sobre la almohada, pero inclinado hacia la cabeza de Bella. Luego de la comida con sus padres, ambos volvieron de inmediato a la casa, antes que el resto volviera, Bella no quería hablar con nadie. Estaba cansada o por lo menos antes de volver a la habitación de ellos. De inmediato, Bella salto a sus brazos y ambos cayeron a la cama. Y fue como una danza, sutil pero a la vez llena de pasión y amor mutuo. Quizás después de eso Bella realmente quedo cansada. Y parece que así fue, ya que se durmió de inmediato, y Edward se había quedado pensando en lo que haría al día siguiente.
Pero al parecer el amanecer de esta pareja no iba a ser tranquilo, el celular de Edward empezó a sonar estruendosamente, haciéndolo quejarse, empezó a moverse sutilmente. Estos movimientos provocaron que Bella se despertara, abriendo los ojos levanto su cabeza y lo primero que vio fue a Edward, con el seño fruncido molesto por el sonido, ella con una sonrisa en su boca, deshizo el fruncimiento con sus dedos, besándolo – amor, está sonando molestosamente tu celular, harías el favor de contestarlo.
– Mmm, no… quiero dormir, estoy casado, me dejaste cansadísimo ayer y anoche, eres mala, mejor contéstalo tú… – le dijo gruñendo Edward, como un niño mimado, se giro más hacia Bella, abrazándola aun más, acercándola a su cuerpo.
Bella se estiró como pudo a pesar del duro cuerpo de Edward, y alcanzo el Blackberry, lo extraño es que quien llamaba aparentemente era una mujer, Irina. Algo paso dentro de ella, prendió como pasto seco, un sentimiento raro, como reclamando lo suyo, eran celos. Celos pero como si fuera una leona. Se sentó bruscamente en la cama y Edward se despertó por completo, y cuando miro la cara de Bella, se asusto un poco, su semblante era de seriedad absoluta – quien es Irina – pregunto fríamente Bella, que ya se estaba imaginando quien podría ser, y estaba pensado lo peor, lo más sano que pensaba era, que ella podría ser una antigua amante de Edward, pero porque estaría llamando tan temprano… eran muchas las dudas – ¡Edward, responde quien es Irina! – dijo Bella, demostrando su furia.
– Es la hermana de Tanya, que raro… – dijo Edward e inmediatamente sospecho que algo había pasado, quitándole el Blackberry con sutileza, contesto el teléfono – Aló… que paso Irina, porque me llamas a esta hora…
– ¡Edward!… ven… te necesito por favor.
A Bella le cambio la cara, estaba enojada, los celos la estaban cegando, cuando sus miradas se juntaron, Edward entendió lo que estaba pasando por la cabeza de Bella.
– Irinia, que paso, ahora no estoy disponible, estoy con mi novia, no puedo ir Irina, menos si es por uno de tus caprichos, llama a alguien más.
– No… es algo mayor, es Tanya… está… ella… está… está MUERTA, Edward Tanya está muerta, la mataron tiene un disparo en la frente, ven por favor, urgente…
– ¿Cómo?, Tanya, muerta… – Edward estaba totalmente sorprendido, con los ojos fuera de órbita, y mirando a Bella, quien tenía la boca tapada con su mano, en un gesto de sorpresa absoluta. Tanya que ayer estaba vivita y coleando estaba muerta, y alguien la había matado… tenían que salir pronto.
Y así lo hizo Bella, sin importarle su desnudez, ahora común entre ellos, salió de la cama y fue al baño, mientras Edward pensaba en lo que iban a hacer, tendría que dejar a Bella en un lugar seguro, mientras él iba al departamento de Tanya. Las piezas se estaban moviendo.
– Irina cálmate, en una hora estaré allá, espérame y espera a la policía, no toques a Tanya, y cuenta todo cual fue, ¿de acuerdo?
– Sí, no te preocupes, no la he tocado, pero apúrate por favor ven.
– Sí, nos vemos en un rato… – corto de inmediato Edward. Buscando a Bella entro al baño, mientras ella se duchaba. Edward olvido en parte lo que estaba tratando de planear, cuando vio a la mujer que estaba duchándose, sin pensarlo más entró con ella a la ducha, sorprendiéndola bastante.
– Tú sabes que te amo más que nada en esta vida, eres la razón de mi existencia. Pero lo que no entiendo es cómo te puedes poner así de rabiosa y furiosa, si sabes a ciencia cierta que desde aquella noche en el Caribe no ha existido ninguna otra mujer – Edward aprovecho el susto de ella para atraerla fuertemente a su cuerpo, y acercando su rostro al de ella capturo sus labios, y la batalla comenzó. Él se dispuso a conquistarla de nuevo, como si la hubiera perdido, pero sabía perfectamente que ella estaba sentida. Lo alcanzo a leer en su mirada, lo decía todo. Estaba celosa.
Rompiendo el beso antes que se olvidara como respirar, tenía que encarar a Edward. Eso no se podía quedar así, sin importarle cuan fantástico era, las cosas no se podían quedar así, no sabía quién era Irina. Sí, estaba rabiosa y picada, ninguna mujer tenía justificación para llamarlo tan temprano, solamente ella tenía esa facultad.
– ¡Para!, antes de todo este amor por mí, y la relación… la importancia de nuestro amor y fidelidad y todo eso… ¿quién es Irina? – Bella trato de separarse, gracias a dios la ducha era amplia.
– Irina es la hermana de Tanya.
– AH.
– Si, ah… Bella, nunca dudes de mí.
– Lo siento, pero es que fue algo incontrolable, algo que no puede controlar. Lo siendo si te moleste, pero soy así, es como un tómalo o déjalo.
– Lo tomo, a ojos cerrados. Solo que también estoy protegiendo una de las cosas más lindas que tenemos… nuestra honestidad, la quiero proteger también, si la conservamos, podemos sobrellevar cualquier situación y sobre todo ahora.
Bella lo miro profundamente, viendo la solicitud de confianza de Edward en su mirada, con un suspiro tomo el jabón de baño y empezó hacer espuma y con una esponja, empezó a lavar a Edward y a ella. Él se dejo querer, mientras ella lo enjabonaba, el tomaba el shampoo que había, y colocando una dosis en su mano, lo refregó en la cabeza de Bella.
– Lo siento es el único que tengo por mientras, a la tarde paso a comprar.
– No está bien, me encanta el olor de tu cabello.
Terminado ambos cada tarea, Bella enjabonándolos, y Edward lavando el pelo de ambos. Salieron de la ducha, mientras Bella se echaba unas cremas que le había dado Esme, Edward partió al walking closet, y lo primero que vio entre sus ropas, fue un lindo sostén de encaje negro, de Victoria's Secret, y tomándolo delicadamente, esbozó una picara sonrisa – este es un regalo amor – alzando su voz.
– Que cosa Edward – pregunto Bella desde el baño.
– Este bello sostén que me dejaste entre mis ropas.
– Ah, que lastima tendrá que ser para después, ya que hoy lo voy a ocupar, creo que a la tarde también tendrás que pasar al mall, tengo que comprarme un poco de ropa, me da vergüenza seguir pidiéndole ropa a tu mamá.
– Si tienes, razón pero creo que lo de la ropa tendrás que ir con Alice, creo que debe tener deseos de matarme, por lo de ayer, se que le encantaría salir contigo a comprar ropa.
– Amor, soy amiga de Alice antes de conocerte, y sé que ya debe tener todo planeado para un día Barbie Bella, y sobre todo si es para crear un nuevo guardarropa.
– Lo siento, de verdad Bella, si no nos hubiéramos reencontrado ahora estarías en tu departamento, con tus cosas, y saliendo para el trabajo, sin ningún temor o problema.
– Claro y siendo además la mujer más aburrida y frustrada sobre la faz de la tierra. Edward tu revolucionaste mi mundo y no me arrepiento de nada, si tengo que enfrentar a un grupo de matones y de mafiosos, estaré bien, porque tu estarás a mi lado, y enfrentaremos junto cualquier adversidad.
– Te amo, preciosa, mi ninfa – dijo Edward, tomando el rostro de Bella, con su mano libre, y acercándolo, para darle un beso, el cual juntó sus labios, tocándolos como cuando tocaba la seda, y pétalo de rosa, para luego seguir vistiéndose. Bella recuperó su ropa interior, y ambos dentro del mismo walking closet estaban vistiéndose. Bella pensó nuevamente en lo cómoda que se sentía, era como ver a una pareja de casados, haciendo su rutina. Y eso era lo que deseaba fervientemente, deseaba que pasara pronto todo lo que tenía que pasar, y quería vivir con ansias sus proyectos con Edward, los cuales todavía no estaban pensados, pero cualquier cosa que lo involucrara resultaba fantástico.
Pronto bajaron hacia la cocina, y sacando unos mugs de café, Edward los preparó, según lo apreciado por Bella no tenían mucho tiempo. Estaba preparando algo de fruta cuando Edward hablo – te voy a dejar a la casa de mis padres, luego quiero que llames a los padres de Tanya, mi mamá tiene los números. Preséntate como alguien de confianza, y si te preguntan por tu cercanía a mí, diles en último de los casos de desconfianza que eres mi esposa, pero creo que van a ser dóciles, si se ponen muy difíciles dales con Esme. Les tienes que decir que se vengan lo más pronto posible a la casa de mis padres, si no corremos el riesgo de que les pase algo. Creo que ellos están a dos horas de distancia de Chicago, según lo último que me comento Tanya. Amor – le dijo Edward interrumpiendo su tarea, y mirándola fijamente – si pasa algo llámame sin dudar, pero necesito que te quedes con mis padres, sería muy razonable que nuevamente te quedes todo el día de nuevo en la casa. No sería seguro que salgas por favor.
– ¿No puedo ir contigo?
– No, no quiero exponente, piensa en varias cosas, primero voy a ir al departamento de Tanya, segundo lo más seguro que se aparezca Félix, tercero esta Irina, y si te ve conmigo, no creo que tenga las mejores reacciones. Y cuarto pero más importantes, van a estar los medios, amor, no quiero exponerte, no sabemos cómo reaccionaran estos mafiosos.
– Pero por eso mismo debería acompañarte y si te pasa algo – interrumpió Bella, con una voz de preocupación absoluta.
– No va a pasar nada, mis guarda espaldas van a estar allá, los llamare cuando vallamos de camino, pero amor por favor, no salgas del recinto, puedes volver a la casa pero que mi papá te venga a dejar.
– Si entiendo, pero prométeme que no te vas arriesgar a nada por estar en ese departamento, quiero que vuelvas, sano y completo como te dejé.
– No te preocupes – dijo Edward finalmente dándole un beso en la frente. Ambos terminaron sus tareas, y salieron prontamente hacia el auto de Edward, quien manejando rápidamente entre las cuervas del sendero, llegaron pronto a la casa de los Cullen.
Solo había dos autos, el de Esme y el de Carlisle, quien aparentemente no había salido todavía. Mejor así pensó Edward. Estacionándose cerca de la puerta de entrada.
– Amor no me voy a bajar, pero lo más seguro es que mis padres no sepan sobre la muerte de Tanya, a sique por favor explícales, y dile a Carlisle, que necesitas comunicarte con Eleazar Denali, el papá de Tanya. El entenderá de inmediato. Pero te repito por favor, quédate en la casa, no salgas, si quieres le puedes pedir a cualquiera que te lleven a nuestra casa, pero no quiero que te arriesgues – le volvió a repetir Edward.
Bella giro su rostro, con la preocupación en su mirada, mordió su el labio inferior – si lo hare no te preocupes, pero prométeme tu algo a mi – cambio su cara a una seriedad absoluta – prométeme que no harás nada osado, ni loco, no te enfrentaras a nadie, y que volverás pronto muy pronto. Ya te extraño, te necesito junto a mí, te necesito cerca; entiendes verdad, vuelve pronto – y acercando sus labios depósito un beso muy suave, casi como una caricia en los labios de Edward – te amo más que a mi propia vida, vuelve por favor.
– Te lo prometo, y voy a volver apenas pueda, no te preocupes, voy a estar seguro – dijo Edward.
Luego Bella se bajo del auto, y camino hacia la puerta de entrada, tocando inmediatamente el timbre de la casa, se dio vuelta pero el Audi R8 ya no estaba. De inmediato se abrió la puerta sin dejarle tiempo para pensar en lo triste e incompleta que se sentía ahora. Se topo con el sorprendido rostro de Esme, que se notaba que recién se había levantado de la cama.
– ¿Bella?, cariño tan temprano por acá… ¿paso algo? – pregunto Esme con un dejo de extrañes de verla en su casa tan temprano y además no tenia buena cara.
Ambas entraron y se toparon con Carlisle, quien viéndole la cara a Bella supo que algo había pasado.
– ¿Bella que paso?, y donde está Edward – pregunto Carlisle.
– Bueno, hoy en la mañana no tuvimos un buen despertar, Irinia llamo a Edward, diciéndole que Tanya estaba muerta en su departamento.
– ¡Qué? Tanya… oh mi dios, ¿y Edward fue a su departamento? – Esme, quien no cabía dentro de la sorpresa.
– Espero que Edward haya ido con seguridad, es peligroso que valla así. Y supongo que sabe quien pudo haber sido, verdad Bella – quiso saber Carlisle.
– Sí, creo que lo sabe, pero no me dijo, solo que tenía que estar allí lo más pronto posible y que estaría con sus guardaespaldas, y que volvería pronto, pero aun así estoy muy preocupada por él – le contestó Bella.
– Gracias a Dios que Edward esta razonando con más lógica, antes iría sin nada, creo que en ese cambio entras mucho en consideración Bella. Bueno vamos a terminar de tomar desayuno, de acuerdo; y luego saldremos con Alice.
– NO, por favor, no puedo, tengo varias cosas que hacer, entre ellas un favor que me pidió Edward. Carlisle, necesito comunicarme con Eleazar Denali, necesito hablar con él. Y lo lamento Esme, Edward me rogo que no saliera, que estuviera entre las casas, pero hoy no era buen día para salir.
– Lo siento de verdad Bella, yo y mi cabeza, de verdad; insisto que mi hijo es muy precavido a veces pienso si de verdad es solamente un empresario en vez de un agente policial o espía – Esme en tono de divertido, Bella se le quedo mirando y pensando, en cierto sentido tenía razón… que era Edward en verdad.
– Vamos al despacho Bella, ahí llamaremos a mi amigo Eleazar y hablaras con él – le dijo Carlisle.
Terminado de tomar desayuno finalmente en el despacho de Carlisle, los tres se acomodaron para que Bella pudiera hacer la llamada a Eleazar. Carlisle, pasaron dos o tres tonos cuando contestaron.
– Buenos Días, señor Denali, soy Isabella Swan llamo de parte de Edward Cullen, necesito que se dirija lo más prontamente hacia la casa de Carlisle y Esme Cullen, lo estaremos esperando y por favor, venga con su esposa.
– ¿Swan?... no conozco ese apellido pero si dice que llama de parte de los Cullen debe ser importante, ¿cuando llego Edward a Chicago? No me aviso, y Tanya todavía está en Londres, que raro, solo Irina está en Chicago. Si no es mucha molestia me puede explicar porque me llama tan temprano. Acaso paso algo… comunícame con Edward por favor.
– No puedo señor Denali, Edward no está, por favor, no me gustaría contarle por teléfono.
– Quien es usted para hablar de tanta confianza con Edward… además el es novio de mi hija Tanya.
– Señor Denali, le repito no le puedo decir nada, solamente que Edward le pide que venga lo más pronto posible… – Bella nuevamente fue interrumpida pero esta vez por Carlisle.
– Eleazar, soy yoCarlisle, necesito que vengas ahora a mi casa, es de suma urgencia, en realidad es de vida o muerte, amigo por favor, toma a tu señora y ven ahora mismo.
– Carlisle, que pasó… ¿Quién es Isabella Swan?
– Isabella Swan es la mano derecha de Edward, y creo que Tanya y Edward terminaron, mi hijo me hablo que ya estaban mal desde Londres, creo que Tanya no estuvo de acuerdo con el retorno hacia Chicago.
– Hace semanas que no hablo con Tanya, que raro… bueno si lo dices así creo que iremos, pero mañana.
– Eleazar, ¡no! Es ahora o ahora. Paso algo que debes saber pero en persona. Por favor.
– Está bien Carlisle, pero quiero saber más quién es esa Isabella Swan.
– Calma que lo vas a saber… adiós amigo nos vemos dentro de un rato – inmediatamente Carlisle cortó, con la cara de preocupación latente. Y mirando a las mujeres en la habitación – creo que esto será mucho más complicado de lo que pensaba Edward… Bella por favor no digas que tienes una relación con mi hijo hasta que él lo estime conveniente, o él mismo lo diga. Eleazar y Carmen van a estar muy sensibles, creo que ya fundamos la preocupación en sus corazones.
– Ojala que lo tomen bien, igual perdieron una hija, es razonable que quizás reaccionen mal en cuanto a la relación de Edward y Bella… calma tengo la corazonada de que todo va a salir bien – dijo Esme.
Edward llego a la calle en donde estaba el edificio de Tanya, estaba rodeada de policías, y uno que otro medio, estaciono el auto, se puso sus gafas, y salió tranquilamente del auto. De inmediato se acerco un detective del FBI, arrinconándolo en la acera, y entrando al edificio. Pero nadie se inmutaba o extrañaba, los medios tampoco lo notaron, gracias a la presencia del detective. Recién en frente al asesor por primera vez se dirigieron la palabra.
– ¿Saben quienes fueron? – preguntó Edward.
– No.
Se abrieron las puertas y ambos hombres entraron. Ahí recién se notaron con más tranquilidad, afuera era muy peligroso descubrir sus verdaderas identidades.
– Seth, como está la hermana.
– Bien, solo que luego que llegamos entró en estado de shock parece.
– Como que parece.
– Lo siento jefe, pero en verdad no sabemos muy bien, no habla nada y no responde a los paramédicos ni nada.
– Seth no quiero que ningún medio suba, no es apropiado, y cuando saquen el cuerpo, que lo hagan por la salida de emergencia y si pueden por el subterráneo, nada de puertas principales, ¿ok?
– Si jefe, el detective a cargo de la investigación del asesinato está tomando todas las precauciones para sacar al cuerpo sin que los medios se den cuenta.
– Perfecto; y quien está a cargo Seth.
– El agente Newton.
– Mmm creo que lo he visto una sola vez; en Inglaterra no me lo he topado… creo.
– Quizás puede ser una coincidencia de nombre jefe, ya que el agente Newton no ha prestado funciones a la Interpol.
– Puedes que tengas razón Seth – termino Edward justo cuando las puertas del ascensor se abrieron, estaban justo en el piso del departamento de Tanya.
La escena era impactante, había entre unos diez funcionarios entrando y saliendo de las diferentes habitaciones del departamento buscando pistas o elementos que le ayudaran a descubrir quien habría sido.
Edward y Seth, entraron al departamento, y lo primero que vieron fue al cuerpo de Tanya tendido en la entrada, con los brazos simulando la postura de la crucifixión, y sus piernas extendidas derechamente contra el suelo del departamento. Su rostro estaba casi perfecto, solo tenía un certero disparo en su frente, por lo que dedujo Edward, había sido casi a quema ropa, con una arma potente, pero ligera, y que sin duda había ocupado silenciador. Ya que el cuerpo había sido encontrado recién en la mañana, y ningún vecino se había percatado del asesinato.
– Cullen… creo que sigues con esa fama de atraer a las mujeres como un imán, desde hace treinta minutos la hermana de la víctima no deja de murmurar tu nombre.
El agente Newton estaba en frente de ellos, mirando fijamente a Edward, quien a su vez también lo miraba analizándolo profundamente, sabía perfectamente que ese Marshall lo estaba escudriñando muy profundamente.
– Agente Newton, soy Edward Cullen, creo que me necesitan.
– Señor Cullen, la hermana de su novia está en la habitación – dijo Seth tratando de bajar un poco la presión del ambiente, ralamente estaba tenso, quizás Newton no estaba tan contento con que Cullen hiciera acto de presencia.
– Con su permiso Agente – dijo Edward de la forma más educado posible, paso como pudo dentro del departamento, necesitaba sacar a Irina lo antes posible. No quería que le pasara algo más, y según lo acordado con Bella, Eleazar y Carmen pronto estarían allí.
– Oh, Edward – llorando desconsoladamente, Irina se le tiro en los brazos, era comprensible, por fin veía un rostro conocido, estaba mal, estaba desesperada, a su hermana la habían asesinado, y ella lo había descubierto, las preguntas que le hicieron los agentes, fueron rudas, y nada consideradas, necesitaba apoyo y por fin Edward había llegado – oh mi Dios, Edward esto es espantoso, porque tardaste tanto en llegar te necesitaba tanto – Irina lo seguía abrazando fuertemente. Las esperanzas en ella estaban creciendo, aunque sonara algo totalmente frío, ahora que no estaba Tanya, podría empezar hacer los movimientos, deseaba ser algo más que una simple amiga para Edward.
– Me demore porque estaba ocupado Irina, ahora suéltame, por favor, necesito sacarte de aquí, y llevarte para que te revisen y luego nos reuniremos con tus padres, y te irás con ellos.
– No te quedarás conmigo – le respondió Irina completamente dubitativa. Como deseaba que nunca más la abandonará y sobre todo que la abrazara con sus fuertes brazos.
– ¿Por qué debería, quedarme contigo? – le pregunto Edward, con un gesto de su cara entre asombro y rechazo.
– Por aquella vez en Londres, Edward, estuviste fantástico, eres realmente genial.
– Irina por favor, te lo vuelvo a repetir por última vez, estaba borracho, no me acuerdo de nada en verdad, perdí totalmente la consciencia. Además se acaba morir tu hermana por favor ten un poco de dignidad y aléjate – le interrumpió bruscamente Edward, lo está exasperando aquella mujer, siempre supo que Irina era una mujer muy demandante pero nunca pensó que fuera tan necesitada y arrastrada cual serpiente.
Separándose completamente, Edward logró ojear lo que le estaba preocupando, la habitación de Tanya, la cual gracias a Dios todavía no había sido intervenida, y vio algo que completamente lo sorprendió, un conjunto de llaves sobre el tocador de Tanya. Gracias a sus talentosos dedos, inmediatamente atrapó aquellas llaves en sus largos dedos, y con maestría se las echó en el bolsillo de su pantalón sin que Irina se diera cuenta. Con Eleazar discutiría sobre que se trataban esas llaves.
Su Blackberry empezó a vibrar en el otro bolsillo, y mirando hacia Irina, contesto, era su Bella. Con un tono que el dejara en claro que ya no estaba disponible contesto – hola amor, dime.
– Edward, cuando regresas.
– Me queda poco, en media hora estoy allá, te contesto Eleazar.
– Si, pero finalmente fue tu padre quien lo convenció, parece que no fui lo necesariamente confiable, lo lamento de verdad. Pero igual era muy misterioso para él, es muy comprensible.
– Si, lo sé, debería haberle llamado yo antes, bueno lo importante es que viene. Mira voy a llevar a Irina para que la revisen, está en estado de shock, y luego iremos a la casa, y ahí hablaremos de acuerdo… ah se me olvidaba, no sería mal que llamaras a Ángela y le dijeras.
– Edward, ya lo hice. Ahora creo que desempeño mi puesto de trabajo mucho mejor que tu no crees; bueno apúrate si. Tengo que hablar contigo – esa última frase le extraño Bella sonaba preocupada, haciendo que la ansiedad de Edward incrementara un poco más pero siempre bajo control. Que estaba sucediendo, que era lo que tenía tan tensa a Bella. Luego que termino la frase, inmediatamente Edward de forma apurada se despidió, Irina estaba con los ojos más vidriosos que nunca y parece que iba a recriminarle algo.
– ¡¿AMOR?, ¡Edward esto que significa, cómo es posible si tú eres el novio de Tanya! – le recrimino Irina, entre espanto y decepción.
– Si lo mismo pregunto Cullen, acaso no nos ha dicho algo trascendental – Newton, metiéndose abiertamente en la conversación y en la habitación.
– Agente Newton si desea interrogarme, adelante pero exijo minino un trato formal, si usted encuentra que soy sospechoso hágamelo saber, creo que es de suma importancia tratar de forma formal esta investigación. No cree.
Newton estaba furioso, le fastidio la presencia de Edward desde un principio, sus jefes siempre lo trataban con diferencia y un respeto admirable, como era posible, si era tan solo un civil; o por lo menos era eso lo que aparentaba.
– Newton, nosotros sabemos los pasos a seguir en esta investigación; vamos Irina que tus padres nos estarán esperando dentro de algunas horas – dijo Edward realmente enojado, no deseaba exponer más a Bella, la policía todavía no se podía enterar que ella era su novia, sobre todo en relación a la investigación de la explosión del departamento.
Tanto Irina y Edward salieron del departamento, y Edward sin brindar ninguna declaración y con Newton realmente furioso, por la actitud de este, como lo odiaba. Mientras Seth seguía escoltando a Edward hasta la llegada de su auto. Dejando adentro a Irina y su llanto de cocodrilo, Edward se giro hacia Seth – en algunas horas llegara Eleazar Denali, y con el seguiré la investigación, solo quiero que estés pendiente a tu celular por cualquier avance, o necesidad que se presente ¿ok?
– Si jefe, no se preocupe, estaré pendiente – respondió Seth.
– Gracias Seth, nos vemos, ¡ah! Y cualquier avance en la explosión del departamento de Isabella Swan mándamela sin chistar.
– Si no hay problema pero se puede saber porque desea saber sobre esa investigación.
– No, lo siento Seth, luego te pondré al tanto. Adiós.
Edward por fin entró al auto, y partió con Irina hacia un centro médico para que la revisara lo más pronto posible, necesitaba llegar a la casa lo más pronto posible. Tardaron alrededor de una hora, pero mientras Edward estaba en la sala de espera le aviso a Bella, que se demoraría un poco más. Irina estaba un poco desequilibrada, su reacción al verlo entrar a la pieza no era de esperarse pero aun así, tenía que mantener la distancia. Cuando hablo con Bella, también le aviso que en unas cuantas horas llegaba Eleazar, tenía que llevarlo a su casa para mostrarles las llaves y las carpetas.
En la casa de los Cullen, estaban casi todos, los autos en la entrada habían aumentado, había llegado Alice.
Mientras Esme estaba en una de las habitaciones de invitados, arreglándola para el matrimonio Denali, Carlisle, había ido a su oficina para no despertar sospechas, además le traería unos papeles a Bella y Edward, para que su trabajo no se atrase tanto.
Alice y Bella estaban en el columpio del patio trasero, estaba en medio de una conversación muy necesaria entre ambas.
– Todo pasó muy rápido, no lo puedo creer; en verdad te querían matar – Alice no cabía en su asombro por el peligro que Bella había pasado hace algunas horas atrás.
– Si, increíble no – respondió Bella añorando la posibilidad de estar entre los brazos protectores de Edward.
– O sea, hace menos de una semana me confesaste, que te acostaste con mi hermano en tus vacaciones, luego se reencuentran en la oficina, en menos de 24 horas son absolutamente la pareja más inseparable del mundo y de repente ¡zas!, explota tu departamento y al día siguiente muere Tanya. ¿Cuándo paso todo eso? ¿Por qué me siento como si estuviera llegando de un viaje larguísimo? – siguió reflexionando Alice.
– No sé pero creo que es debido al ritmo en que se desenvuelve Edward.
– Ah, porque ¿acaso tu eres el mundo de Edward ahora?
– No lo sé, pero lo que sé es que Edward es mi mundo, y que si algo le pasa me muero.
– ¿Por qué; algo debería pasarle a Edward?
– Alice, Edward está haciendo cosas muy peligrosas, nada malo obviamente, Edward es un tipo correcto, bueno lo conoces desde mucho antes que yo, pero está en cosas serias.
– Que cosas podrían ser tan peligrosas; en verdad no me las imagino, Edward nunca es de los que se meten en cosas peligrosas. Simplemente no me lo imagino.
– Alice, Edward está investigando… no sé si deba contártelo yo; pues es de tu familia.
– Bella, tu ya eres de esta familia; vamos dime.
– Edward está investigando el asesinato de tus abuelos, tiene serias sospechas de que son muy cercanos quienes llevaron a cabo ese crimen.
– Mis abuelos… asesinados; no lo puedo creer – Alice se levanto del columpio, procesando toda la información que había recibido en esa hora de conversación con Bella, con razón Edward estaba tan cambiado, tan diferente, tan oscuro – por eso se fue a Inglaterra – se dijo a si misma Alice.
– Si, según lo que él me ha dicho, porque no se creyó desde un principio que hayan tenido ese accidente en auto.
– Claro, si el abuelo Edward, le enseñó a conducir al propio Edward, y tu y yo sabemos que mi hermano conduce como conductor de la fórmula 1.
– Por lo mismo Alice, ahora que comprendes a Edward, te pido por favor que no lo presiones, él ahora está bajo mucha presión sobre todo desde que mi departamento explotó, se culpa así mismo. Imagínate ahora que Tanya murió, el pobre debe estar muy presionado.
– Si lo entiendo ahora todo, pero no puedo creer que Edward haya callado esto por tanto tiempo; Bella fueron años.
– Alice lo hizo para protegerlos, de verdad, recién ahora que volvió le confirmo las sospechas a Carlisle, y a Esme. Si lo no compartió con ustedes, es por protegerlos.
Ambas quedaron en silencio nuevamente, reflexionando lo que habían conversado, ahora todo se hacía más real a Alice.
– Bella, donde vas a vivir por mientras que encuentras otro departamento.
– No creo que busque otro departamento, la casa de Edward, o sea nuestra casa, es exactamente como la que describimos aquella tarde ¿te acuerdas?
– Si, esa tarde en que ninguna de las dos paraba de llorar, fue cuando terminaste con Jacob, aun no puedo creer que te exigiera que volvieran a La Push, cuando tu tenias toda tu vida, y él podía perfectamente adaptarse; pero lo mejor fue cuando hablamos. Con Jasper anoche también hablamos, y estamos haciendo planes para casarnos, pero ahora no se.
– Alice, sigue adelante con tus planes, no podemos dejar que estos abusivos nos amedrenten, tenemos que seguir la vida normal como si nada hubiera pasado.
– Tienes razón Bella, tienes toda la razón.
Luego sintieron un auto llegar, pero como no tenían posibilidad de mirar hacia afuera, Bella no quiso entusiasmarse por si era Edward o no. Ambas seguían en el columpio, balanceándose sutilmente, con una mirada melancólica. Alice por los descubrimientos y las situaciones que se estaban desarrollando. Mientras que Bella de verdad estaba extrañando a Edward, necesitaba de sus brazos protectores, de sus palabras diciéndole que todo saldría bien, que nada pasaría.
Pero no alcanzaron a pasar otros dos minutos más cuando se sintió la llegada de un segundo auto, esta vez el sonido se semejaba al de un deportivo, un auto como el de Edward, haciendo este reconocimiento que Bella levantara la cabeza. Alice hizo lo mismo. Mirándose tomaron la decisión de ingresar a la casa, para encontrarse con Esme recibiendo a un matrimonio que según Bella debería ser Eleazar y Carmen Denali, y más atrás una joven hacia ingreso al hogar, era tan estupenda como Tanya, y guardaba una cierta semejanza con ella.
– Es Irina – le susurro Alice, corroborando las dudas de Bella, de verdad que era como modelos de Victoria's Secret las hermanas Denali, y sus padres estupendos también.
Esme hizo contacto visual con Bella y Alice, y se dirigió a ellas, para presentarles a los recién llegados.
– Bueno y estas que acaban de aparecer son mi hija Alice, y Bella Swan – Esme con un orgullo en su voz.
– A sí que ella es Isabella Swan; en verdad no haces juicio a tus rumores, con razón Carlisle estaba tan orgullos de ti – le dijo Eleazar, que con sus ojos la miraba fijamente.
– Alice, pequeña como has estado – esta vez fue Carmen que se fundió en un abrazo con Alice.
Cuando Carmen y Alice, rompieron el abrazo, Carmen miro la entrada nuevamente, y vio a Irina. Quien estaba completamente ida, con la mirada fija en ella.
– Irina, hija – dijo Carmen corriendo para fundirse en su abrazo, e Irina estallo en llanto, justo cuando la puerta de la entrada se abría nuevamente, y entraba Edward, con su caminar seguro y la mirada observadora, por las personas que se encontraban en el living. Encontró a Elesar quien lo miraba con un asombro completo, también con Esme que lo miraba con compasión, Alice también lo miraba pero con una comprensión y apoyo que sabía perfectamente seria incondicional. Carmen sostenía fuertemente a Irina, y al mismo tiempo miraba con mil preguntas en sus ojos a Edward. Esme lo miraba con orgullo y evaluándolo si le había ocurrido algo. Pero no encontraba la mirada de Bella, estaba mirando al suelo. De verdad le estaba preocupando esa actitud, pero primero, tenía que hacer algo antes que cayeran los demás en desesperación.
– Eleazar, Carmen; la razón porque les que pedimos que vinieran tan pronto, es porque Tanya, hoy en la mañana Irina la encontró muerta, con un disparo en su frente – Edward con voz fría, como si estuviera leyendo un informe.
Carmen y Eleazar estaban en blanco, la sorpresa los dejo sin respiración. Y con razón era comprensible pero tenía que decirlo así, de una sola vez. Pero ahora su atención estaba en otra persona.
– Bella – la voz de Edward fue suave, pero ella no levanto la cabeza. Edward empezó a avanzar a través de la habitación, ¿qué había pasado?, la preocupación le estaba carcomiendo la conciencia – Bella por favor, mírame – le suplico Edward.
Bella empezó a retroceder… y fue cuando Irina levanto su cabeza, su llanto iba disminuyendo, y se giró para encarar a Edward.
– Es ella verdad, aquella que estaba en tu conciencia todo el tiempo.
– Irina, por favor ahora no.
Bella alcanzo a salir de la casa, y se fue al fondo del patio. Y Edward la empezó a perseguir.
– Esme, explícame – le pidió Eleazar.
– Eleazar, Edward y Tanya terminaron al llegar de Inglaterra, y cuando paso todo esto ellos ya estaban muy distanciados – respondió Esme.
– Fue eso… por eso Tanya no me hablaba, no me contactaba prácticamente, no me hablaba sobre ella y Edward – dijo Irina quien estaba más tranquila y ahora procesaba la reacción de Edward y su comportamiento completamente frio, desde que habían salido del edificio.
Alice miraba con preocupación la actitud de Bella, parecía que no le había contado todo como ella había pensado desde un principio. Bella sabía algo más, y Edward no se lo había dicho. Si que se llevaría una buena discusión. Pero luego salió la diplomacia y hospitalidad de Esme – bueno, será mejor que descansen, fue un viaje duro, su habitación esta lista, y creo que Irina necesita una ducha.
– Si tienes razón Esme, vamos hija, Eleazar, luego conversaras con Edward, hay tiempo, vamos nuestra hija nos necesita – le pidió Carmen.
– Alice, necesitan espacio vamos, acompáñame y dime que te dijo Bella, necesitamos hablar – le dijo Esme.
Edward ahora si que estaba preocupado, porque estaba así Bella, que es lo que le pasaba. La logro alcanzar y tirando de unos de sus brazos, la jalo hacia él. Busco su mirada – Bella que pasa por favor.
– ¡Me mentiste!, nunca fuiste honesto conmigo, maldito, confiaba en ti; porque no me lo dijiste, me dejaste ahí sola pasándome los peores pensamientos que me podrían pasar, y tu nada, ni una palabra – Bella trataba de golpearlo. Pero era imposible esos brazos eran de acero, imposibilitaban cualquier movimiento.
– Bella nunca fue mi intención, lo lamento, perdóname – Edward intentando encontrar su boca. Como la había extrañado, su presencia le había hecho falta. Pero a la vez había comprendido su error. Pero era mucho decirle lo que era en verdad, no la quería seguir poniendo en peligro, no a ella. Era tu tesoro no dejaría que nadie le hiciera daño – no podía decirte amor, no quiero que nadie te haga daño.
– Más daño me haces ocultándome las cosas, es que no entiendes. Que sufro más cuando me entero así de las cosas.
– Bella por favor – suplico Edward por fin, encontrando sus frentes y sus miradas, conservando un espacio entre sus bocas casi milimétrico.
– Quiero escucharlo de tu boca, no de mis suposiciones. Dímelo – exigió Bella.
– Amor, no…
– No me subestimes Edward, sabes que somos uno, si tú me proteges, entonces yo te protejo, estamos a un mismo nivel. Esta relación es igualitaria. Estamos en una relación igualitaria. Confía en mí, y me llevaras a confiar nuevamente en ti – le insistió Bella.
Edward no abría su boca, con las miradas juntas, y buscando una respuesta; no había nada, Bella lo miraba con los ojos más cristalinos que nunca, y con sus manos aferradas al cuello de Edward trataba de encontrar algún sentido a esta situación.
Ambos estaban respirando el mismo aire, era insoportable la tensión. Bella quería respuestas y las quería ahora.
– ¡Edward vamos dímelo! Quien eres, que haces.
– Bella… yo no quiero ponerte en esta situación por favor comprende – pidió Edward cerrando los ojos, y respirando profundamente.
– No confías en mí – sentenció Bella.
– Amor no es eso – Edward abrió sus ojos mostrando el contenido esmeralda y encontrándose con esos chocolates que ahora eran su vida.
– Entonces ¡dímelo! ¡No seas un cobarde!
– Bueno si eso es lo que quieres – e inmediatamente Bella asistió con la cabeza – soy…
