Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.

Capitulo 8. Honestidad.

Anteriormente:

Quiero escucharlo de tu boca, no de mis suposiciones. Dímelo – exigió Bella.

Amor, no…

No me subestimes Edward, sabes que somos uno, si tú me proteges, entonces yo te protejo, estamos a un mismo nivel. Esta relación es igualitaria. Estamos en una relación igualitaria. Confía en mí, y me llevaras a confiar nuevamente en ti – le insistió Bella.

Edward no abría su boca, con las miradas juntas, y buscando una respuesta; no había nada, Bella lo miraba con los ojos más cristalinos que nunca, y con sus manos aferradas al cuello de Edward trataba de encontrar algún sentido a esta situación.

Ambos estaban respirando el mismo aire, era insoportable la tensión. Bella quería respuestas y las quería ahora.

¡Edward vamos dímelo! Quien eres, que haces.

Bella… yo no quiero ponerte en esta situación por favor comprende – pidió Edward cerrando los ojos, y respirando profundamente.

No confías en mí – sentenció Bella.

Amor no es eso – Edward abrió sus ojos mostrando el contenido esmeralda y encontrándose con esos chocolates que ahora eran su vida.

Entonces ¡dímelo! ¡No seas un cobarde!

Bueno si eso es lo que quieres – e inmediatamente Bella asistió con la cabeza – soy…

– Edward, por favor, se honesto… – le pidió Bella con lagrimas en los ojos, no aguantaba más quería corroborar lo que ya desde la mañana le estaba rondando la cabeza. Aquella conversación con Carlisle, le había entrado las dudas, y después que averiguo quien era Eleazar, mayor ímpetu de duda le creció al interior. De verdad se sentía como víctima de una traición, Edward le estaba ocultando algo tan grande y grave como eso… no le cabía dentro de su propia lógica.

– Creo que lo sabes mejor que yo.

– ¡Pero lo quiero escuchar de ti, no de suposiciones baratas!

– Soy… soy un agente encubierto.

Bella se despego un poco de la frente de Edward, necesitaba verle los ojos, esos pozos esmeralda estaban vidriosos, al igual que sus chocolates, era pura y santa verdad, ahora sí que se estaba volviendo loca, quien mierda era el hombre que amaba.

El silencio reinaba entre ambos, hasta que Edward, separándose definitivamente de Bella, empezó a caminar al interior de la propiedad, y Bella dentro de su asombramiento lo siguió.

Mientras iban caminando a una cierta y pequeña distancia del uno del otro, Edward empezó hablar.

– No podía presentarme como "Hola hermosa, eres lo mas fantástico que he visto en mi vida, quieres tener algo conmigo, por cierto soy un agente", lo siento amor no podía, cuando te conocí, ambos sabemos las circunstancias, hasta ahora me pregunto si fue el alcohol, la necesidad de tener algo, o verte en ese condenado vestido. No lo sé, pero de lo único que tengo certeza es que hubo algo que actuó como imán esa noche, y ahora solo me arrepiento de meterte en esto, no sabes cuánto, lo siento.

– No…

– Como quisiera ser otra persona en este momento, decirte que nos vallamos de esta asquerosidad, que nada va a pasar, absolutamente nada, solo nuestras aventuras y deseos. Como me gustaría ser libre para poder ofrecerte todo lo que te mereces pero no puedo, Bella. Soy un cobarde, no puedo salir de esto, tuve la oportunidad y no la aproveche, me tienen a sus pies, tengo que seguir adelante, no puedo dar marcha atrás, no puedo.

– Edward…

– Bella, lo siento no sabes lo que se siente ser el causante de esas lágrimas, no sabes lo que se siente que tenga que ver como yo rompo esta relación, siendo que te necesito tanto ahora y siempre será así.

– Edward como me gustaría que fueras solamente mi competencia en el trabajo aquel frio empresario, pero algo no lo quiso así desde un principio. Edward, para de caminar y se valiente, mírame a los ojos – sostuvo el rostro de Edward firmemente – no te quiero perder, no te puedo perder. Esto es solo una prueba más, tú estás en una circunstancia complicada, que nos obliga a pensar en cómo le vamos a ser para echar adelante esta relación. Pero eso no significa que terminemos todo, solo porque me ocultaste información para protegerme. Lo entiendo y yo haría lo mismo, pero me asusta lo que pase ahora en adelante. Porque en un principio pensé que estabas en las trincheras, pero ahora estás en la línea de fuego. No te puedo perder, eres con quien he sido más feliz en mi vida, estos últimos días han sido perfectos, a pesar de las explosiones o muertes, pero lo han sido porque tú has estado ahí todo el tiempo, eso es lo que necesito.

Edward literalmente estaba llorando, su ninfa lo estaba haciendo de nuevo, le estaba dando la fortaleza para seguir adelante. Porque era justo reconocerlo, que si no hubiera sido por ella en el Caribe, Edward no volvía vivo. Habría vuelto dentro de un cajón.

– Soy un agente secreto de Scotland Yard, no como James Bond, pero algo por el estilo – empezó a decir Edward regalándole una sonrisa torcida a Bella – me fui justo cuando termine la secundaria, entrando a un plan especial, el cual también se complementaba con mis estudios universitarios. Desde un principio presente mi misión, la muerte de mis abuelos, que dentro de otras características no eran gente ordinaria en Inglaterra, al contrario, entonces que el nieto mayor ingresara a las filas y propusiera la investigación profunda del caso, les ayudo en demasía. Aquí es donde Eleazar participa. El fue el que me recluto desde acá, me mando para Inglaterra. Amor fue terrible, me decía a cada rato que se sentía como si estuviera traicionando a su mejor amigo, mientras yo insistía en la posibilidad de enrolarme.

Luego de esto los ánimos estaban más calmados, se sentaron en el suelo y se apoyaron en el tronco de un viejo roble; continuaron la conversación, las piernas entremezcladas, y Bella completamente reclinada sobre él.

Estaban en silencio, los dos estaban al mismo ritmo en su respiración, la calma estaba reinando por ahora.

– Ahora que vamos hacer, es una situación distinta – Bella en un tono calmado y que solo él la podría escuchar.

– No sé, pero lo que sé es que tú no te vas arriesgar más – le dijo Edward tratando de sonar convincente, y Bella lo noto, ¿es que acaso habían más problemas? Edward no lograba relajar su rostro, pero él sabía que la decisión que acababa de tomar era de suma importancia y si en verdad deseaba una vida prospera al lado de Bella tendría que hacer difícil paso.

– ¿Cómo estaba Irinia? – pregunto Bella tratando de plantear un tema de conversación.

– Muy choqueada, cuando salimos de su revisión guardó un silencio profundo, no sé en verdad como lo habrá tomado, pero estaba muy mal en el sentido de que estaba muy confundida, en especial cuando llegue al departamento, en otras palabras estaba un poco mal enfocada.

– ¿Cómo así?

– Estaba hablando unas cosas totalmente incoherentes, y reavivando unos problemas del pasado, demasiados irracionales para repetirlos.

– Mmm, si es entendible, Edward ella perdió a su hermana y ella misma la encontró.

– Lo cual no lleva de nuevo a mi situación.

– Edward entenderé si no deseas hablar, lo sé, solo que cuando llegó Eleazar me recordó mucho al estilo de los detectives, me miraba realmente raro, como si estuviera escaneándome.

– Bella… tengo unas dudas.

– Dime.

– ¿Cuándo empezaste a sospechar que no era un simple empresario?

– Luego de que me dejaste Esme repitiera una y otra vez el hecho de que ojala estuvieras con tu seguridad, y sobre todo cuando en el escritorio de tu padre existiera un sobre de la Interpol con tu nombre, ahí fue cuando me gano mi curiosidad. Y con mucho cuidado separe el sobre sin que Carlisle se diera cuenta.

– ¿Lo abriste?

– No todavía, lo tengo en el bolsillo del pantalón.

– Amor, tu sabes que la curiosidad mató al gato.

– ¿Quién dijo que era un gato?

– Bella no tienes a tu suerte.

– Edward la estoy tentando desde nuestra primera noche juntos.

– Bella, mi sobre.

– Edward, mi verdad.

– Todavía tengo otra duda – Edward conservo aquel tono serio, y con la mirada fija en los ojos de Bella – ¿confías en mi?

– Siempre – dijo Bella sin pensarlo ni un segundo, haciendo que Edward se levantara y de paso a ella también.

– Tenemos que volver, claro que esta conversación no ha terminado, por favor no quiero que le comentes a nadie más esta situación; por favor.

– Si está bien, ¿pero quien más sabe a parte de mi?

– Eleazar y recientemente mi padre, pero como a mi madre no le puedes ocultar nada, creo que ella posee grandes sospechas, lo que significa que me está esperando para atrincherarme contra la pared y empezar el cuestionario.

Ambos con relativa calma pero sumidos en sus pensamientos volvieron a la casa, tomados de la mano caminaron al compas, increíblemente sincronizados. Quien los viera por fuera diría que eran la pareja perfecta, lastimosamente la situación y el contexto en que estaban les imposibilitaban vivir de esa manera. Y disfrutar de su perfección.

Entrando a la casa, se toparon con Eleazar, fue ahí cuando Edward lo pudo ver realmente, sin ninguna duda ese hombre estaba destruido, por fin todo estaba cayendo por su propio peso. Había perdido a una hija, estaba con la mirada completamente pérdida, pero cuando escuchó los pasos desde la terraza, levantó la vista y se topo con la imagen de esta pareja perfecta. Y su mirada lo decía todo, era de una profunda incredulidad, y llena de preguntas… de las veces que él había ido a Inglaterra a verlos, porque ahora al lado de esa mujer, podía ver a Edward como un hombre más, como un humano. Esa mujer develaba al verdadero hombre detrás de la fachada de Edward Cullen.

Las miradas de los dos hombres se toparon. Las cosas sucedieron como no estaban estipuladas. Tanya había muerto, una víctima más de todos estos mafiosos. Tanto Edward como Eleazar sabían que la relación entre Edward y Tanya, en su mayoría era una fachada, un espejo simulador, con la distinción de que solamente ellos lo sabían. Muy lentamente Eleazar se paró, y se acerco a Edward quien todavía tenía sujeta a Bella de la mano.

Con cautela y muy despacio, con lagrimas naciendo en sus ojos, Eleazar abrazo a Edward, quien en verdad era como un hijo más, puso su frente en contra del hombro del joven, y rompió en llanto, que claramente era la demostración de arrepentimiento y pena. Arrepentimiento por el hecho de haberse perdido tanto tiempo con su hija, por privilegiar otras cosas. Y pena por el hecho de perder dos hijos ahora, a Tanya y a Edward. Eleazar creía que dentro de alguna remota posibilidad, tanto Tanya como Edward terminarían formando una linda y gran familia.

– Lo lamento de verdad Eleazar.

– Yo no sé que lamento más, si cuando tu y Tanya terminaron o la verdad que nunca quise asumir se hizo realidad – dijo Eleazar separándose de Edward.

– Pero sabias que desde un principio los problemas de Tanya a raíz de la cercanía con Félix.

– Si lo sé y créeme que de verdad me estoy lamentando no haber hecho algo más cuando estaba en mis manos la posibilidad de salvarla, no hice absolutamente nada, no sabes lo arrepentido que me encuentro.

– Eleazar, sobre todo tu sabes que no sirve para nada mirar al pasado, lo mejor es mirar hacia adelante, Tanya se fue, y ojala que esté en un lugar mucho mejor que nosotros, o por lo menos eso espero. Pero tienes todavía personas por quien luchar.

– Admirable, tu Edward uno de mis pupilos, me está aconsejando de la manera más sabia posible, no termino de sorprenderme. En verdad en Inglaterra desarrollaste un excelente personaje en frente de los demás, eres otra persona, completamente.

Acomódense en el living, trataron de encontrar la calma, sabiendo que las mujeres estaban en el segundo piso, con Irina; Edward se acomodo, y empezó lo más serio, lo más que le preocupaba a Edward, el asunto de Bella.

– Eleazar, necesito que hablemos de lo importante, las cosas se están complicando. Hace algunos días detonaron el departamento de Bella, y tengo la intuición de que fue Aro y compañía, además Seth pronto me dará los antecedentes de la investigación de Bella, solo quiero corroborar unas cosas, y creo que estaríamos listos para empezar el comienzo del final.

– Me alegro por el contacto con Seth, pero momento, primero, ¿encontraste los antecedentes que necesitabas dentro de la empresa?, y luego cuidado con el detective que está arriba de Seth, creo que es Newman.

– No, NEWTON – lo interrumpió momentáneamente Edward, pero en un tono que denotaba mucha pesadez, cosa que le extraño a Bella.

– Por lo tanto Edward, el detective Newton va a venir para interrogar a Bella, y no podrás ejecutar tu posición, no te conviene enfrentarte a ese agente, no estás en tu terreno. Se consiente, además él, supuestamente te tiene que facilitar los antecedentes, calma Edward.

– Lo sé Eleazar, pero…

– Actúa fríamente en estos casos, Edward, en realidad en todos, no puedes darte la libertad de mostrarte sensible frente a tus enemigos.

Bella de nuevo se estaba asustando, el tono de Eleazar la ponía tensa. Mientras Edward está inclinado hacia este en frente de él, no soltaba su mano. Pero aun así había algo raro en el aire, que no la dejaba tranquila.

– Bueno Edward ahora cuéntame quien es esta linda señorita.

– Ella es Bella Swan, mi otra mitad.

– Edward, de verdad la encontraste, en estas circunstancias; debes tener un cuidado máximo con ella, y según lo que puedo apreciar ahora, es que ya la tienen identificada Edward.

– Si sobre todo eso lo sé, pero ya tengo algo pensado sobre aquello.

En eso la puerta principal se abrió, y entro Carlisle; quien mantenía su aspecto informal, y casi despreocupado, pero cuando se fijo en la gente de la sala, en su rostro se formó un gesto de sorpresa.

– Amigo, mi amigo, Eleazar, cuanto lo lamento – dijo Carlisle abrazando fuertemente a su amigo y reconfortándolo; necesitaban mutuamente un apoyo más fuerte y potente para aquellas situaciones.

En eso se escucharon pasos en la escalera, la primera en bajar fue Alice. Quien en su cara expresaba todo, especialmente lo estresante de la situación en lo referente a Irina y la pena de la muerte de Tanya, a pesar de lo que mal le caía era evidente que ella seguía siendo humana y sentía la desolación y la injusticia que se estaba cometiendo, Tanya no tendría porque haber muerto.

– Papá – dijo Alice, que por un momento pareció una niña pequeña y refugio en los brazos de su padre.

Viendo esa imagen tan conmovedora a Bella se le apretaron las entrañas, ¿acaso no era suficiente la presencia de Edward? ¿En verdad estaba extrañando a su familia? Y la respuesta era sí, tan solo todo sería mucho más sencillo si verdaderamente Edward estuviera al lado de ella. Pero, ¿Cuándo lo perdió? Edward estaba distante a kilómetros de distancia, pero la mano de él no soltaba la suya, él estaba pegado a ella. Ambos muslos estaban prácticamente pegados entre sí, la mano de Bella estaba en forma diagonal a su cuerpo sosteniéndola entre las dos manos de Edward, ¿qué es lo que estaba pasando?

– Hijo, que tienes pensado hacer – pregunto Esme.

Edward saliendo de las profundidades de sus pensamientos, dirigió su mirada a la de su madre – no sé, ¿Por qué?

– Podrías acompañarnos – por primera vez hablo Irina, quien se había mantenido en un segundo plano – podrías quedarte, con nosotras.

– No creo que sea posible Irina, tenemos que irnos, es mas mejor que nos vallamos ahora – dijo Edward muy resuelto, levantándose rápidamente y arrastrando a Bella a su vez, Edward quiso salir.

– Tu… así que eres tu – dijo Irina, con un brillo verdaderamente especial en los ojos, los cuales despertaban un temor más allá del posible tono que ocupara, sino más bien de los posibles secretos que podría esconder aquella mirada.

– Irinia, no. Ni lo pienses ni lo sueñes, ella es intocable para ti y tu lengua bípeda me oyes – dijo Edward en un tono que dejó reinando el silencio en toda la casa.

– Irina, vamos será mejor que nos pongamos a reposar, yo también estoy agotada vamos acompáñame – pidió Alice tratando de disminuir la tensión y la presión entorno a Bella y a su hermano.

– Llegamos tarde Eleazar, tanto Tanya como Irina, están totalmente cambiadas, son o mejor dicho ahora Irina esta tan… superficial, dime Eleazar que hice mal, que hice mal para perder a mis dos ojos, que hice, – Carmen termino en un tono mezclado con un llanto sutil que transmitió su pesar; aunque lleno de sentimientos, que brindan y desataban una pena profunda en el interior de su persona, recién ahí se pudo ver la verdadera situación que estaba viviendo Carmen.

Carlisle y Esme trataban de ponerse en su lugar, pero les era imposible, nunca pensaron lo simple que era perder un hijo, y sobre todo a Edward, quien estaba en la línea de fuego. Esme sintió una aprensión mas fuente que nunca, si perdía a Edward seria como el final del camino, y viéndolo con Bella, la presión aumentaba. Como madre sabía lo protector que era Edward, por lo mismo existía la posibilidad de que él mismo no se estuviera cuidando. No quería perder a quien recién había recuperado. Pero como si existiera una fuerza natural que rigiere los elementos, la mirada de Esme se topo con la de Edward, con la fría mirada de Edward. Se miraron por unos segundos y Esme reconoció en los ojos de su hijo la profunda decisión que acababa de tomar.

– Edward no lo hagas, va a ser peor – le dijo Esme tratando de que entrara en razón.

– Lo siento mamá, pero en esto no puedes meterte, además la decisión está tomada – le contesto fríamente, haciendo a Bella sentirse aún más extraña y acomplejada.

– Edward, hijo por favor escucha a tu madre.

– Lo lamento, pero en esta ocasión yo estoy a cargo y yo decido mi vida. Esta misión está en mis manos y nuestras vidas también, no quiero seguir arriesgando a más personas – Edward estaba muy decidido y Bella se esperaba lo peor. Su mente iba muy rápido entre las posibilidades de acción de Edward, el problema era que no sabía con que se enfrentaba.

– Edward se razonable, no te arriesgues más de lo debido, por favor, hazlo por Bella – Carlisle busco la oportunidad, para que Edward no escapara. Porque si se iba, ambos padres dudaban en que volviera.

– Lo siento; Eleazar, voy a estar disponible en el teléfono. Dentro de unas horas hablaremos, aprovecha de descansar ¿ok? – luego de esto no dio lugar para respuestas, sin soltar la mano de Bella salió del lugar, raudamente. Estaba contra reloj.

Edward y Bella entraron al auto, Bella estaba extrañada, muy extrañada, no entendía por lo que pasaba Edward y su mente, pero se le venía una cosa de aquellas – ¿qué pretendes hacer? – le pregunto Bella.

– Protegerte – le respondió a secas Edward quien la sorprendió por el hecho de entablar de inmediato un link de honestidad directa y reconocible a la primera instancia.

– ¿De qué manera?

– A mi manera.

– Y que pasa si no me gusta tu manera.

– No te pongas difícil ahora, por favor.

– Entonces tú no te cierres, y quédate conmigo, quiero que estés aquí conmigo, no me puedo tomar esto sola.

– ¿Como que no estoy contigo? Bella no entiendo.

– Físicamente lo estás pero lo que más me importa está a kilómetros de distancia, especialmente desde que llegaste con Irinia, es como si de verdad me hubieras abandonado.

– No me vengas con celos ahora Bella, es la peor situación en que los hubieras podido traer a colación.

– No son celos, Edward. Es algo más, no puedes negarme que desde que llegaste con Irina, tu mente voló lejos, sobre todo de nosotros. Solo atinaste a seguirme afuera porque no me podías perder de vista; pero cuando volvimos a la casa, estabas en otra sintonía, fuiste descuidados con tus padres, no confirmaste nada con Eleazar, y dices que tomaste una decisión; y como quedo yo, ¿cómo quedo al enterarme de que no me tomaste en cuenta?, ¿Dónde quedo nuestra relación de honestidad, compañerismo e igualdad en esto? – le dijo Bella que a medida que iba hablando se iba exasperando progresivamente.

Llegaron a la casa, Edward estaba sorprendido en verdad. Bella era realmente una buena observadora, tan buena como su madre, pero con la gran diferencia que gracias a dios no era su madre. Era su mujer, y que de lo poco que habían convivido bajo un mismo techo, lo conocía bastante, una vez más se reprocho internamente por subestimarla. De verdad se estaba encontrando con la horma de su zapato.

Bella entro hecha una furia camino a la casa, entro directo al living, eso era una señal de que los silencios no iban a ser ayuda al momento de someterla. Ahora por fin Edward estaba viendo una de las partes más atractivas de Bella, la furiosa. Que en Edward despertaban los deseos más profundos de su ser, pero como no, si era la única mujer que lo había prendado a primera vista.

Ambos entraron a la casa y era hora de que todo lo que se tenían guardado viera la luz.

– Quiero respuestas Edward, todo el día las he querido y te la he tenido que sacar con palabras sobre palabras, y créeme que no es mi estilo – quedándose al centro de la habitación Bella tomo una postura defensiva, sabía que Edward era difícil, lo conocía bien.

– Bueno, empecemos.

– Vamos, tú estás con la palabra.

– No te consulte, porque se tu respuesta, se lo que pensarás al respecto y es preferible que me hagas caso Bella.

– Y entonces como lo mantienes si sabes cuál es mi respuesta.

– Porque es lo mejor para ti.

– Tú no sabes que es lo mejor para mí en este momento; ¡lo acabas de demostrar, cuando te perdiste en tus pensamientos!, tu eres lo mejor para mi, estando conmigo, enfrentar esta situación contigo es lo mejor para mi – le dijo Bella quien estaba a punto de terminar en llanto, ya intuía lo que Edward pretendía.

Edward no aguató más, se acerco a ella y la abrazó. Ella con las manos en puño las posiciono sobre su pecho, y él la apretó contra sí mismo, con una de sus manos en su cintura y la otra en la cabeza.

– Ahora no es bueno que estemos juntos.

– Porque ahora no y antes… tan solo hace algunas horas si.

– No te quiero arriesgar más.

– Pero no me estás arriesgando, te tengo que apoyar, te quiero apoyar.

– No te quiero obligar a nada no puedo ser egoísta.

– Pero es que no te das cuenta, ¡lo estás siendo Edward!, alejándome de ti solo conseguirás que nos destruyamos, y que ellos te encuentren débil. No te va a ser mas fuerte si me alejas de ti – Bella lloraba y no podía parar, empezó a hipar, y para seguir descargando su rabia e impotencia empezó a golpear suavemente el pecho de Edward con sus manos en puño – por favor no, yo no puedo estar lejos de ti, no me puedes mandar a otro lado sin tu persona, es como caer en un abismo – despegándose suavemente del hueco de su cuello, Bella lo encaró – tú no sabes lo que fue verte entrar con Irinia y no poder encontrar tu mirada. Me sentí perdida, no te encontraba; tú mismo lo dijiste son tu otra mitad, pues bien yo no la encontré cuando llegaste, no estabas, no quiero, me rehúso, me rebelo a sentir nuevamente eso – el rostro de Bella era un rio de lagrimas por doquier, mientras que Edward no encontraba la razón de porque había tomado aquella decisión, no entendía como había podido hacer sufrir tanto a Bella. Por una tonta estupidez de estrategia, pero sobre todo él no se iba arrepentir, por ningún motivo, eso estaba prohibido.

– Amor por favor, no lo hagas, no lo digas por favor.

Bella le estaba suplicando, Edward no cavia de su impresión de verdad se estaba quedando sin respiración, una mano de Bella lentamente se abrió y los dedos tocaron los labios de Edward, haciendo que a este se le apretara aún más el corazón, de verdad lo destruía ver a Bella en esas condiciones, no podía.

– Bella, yo… yo quería que tomaras un vuelo hacia Inglaterra, que te quedaras allá tranquila y segura, encargada a unos agentes de confianza, mientras yo arreglaba todo. Y volvería a buscarte, no quiero que estés bajo el escrutinio de Aro y Félix, ya mataron a Tanya y no quiero ni pensar en lo que te podría pasar.

– No me va a pasar nada si estoy contigo; Tanya murió, porque estaba con la gente equivocada, tú y Eleazar lo confirmaron enfrente de mí. No podíamos hacer nada más. Tú no podías hacer nada. Pero tú nunca vas a tener la certeza de que nada me pasara en Inglaterra, nadie te asegura de que algún cómplice de Félix o de Aro, me mande a matar y tu no puedas hacer nada – con esas palabras Edward reflexiono, en parte Bella tenía razón. El problema era como la podría proteger mientras él hundía y destruía a Aro y a Félix; aun así el escenario era complicado.

– Aunque me adormezcas y me lleves engañada al aeropuerto encontraría la forma como volver, tú sabes que no me costaría mucho.

– Si lo sé, ahora lo sé, me doy cuenta de que me he topado con la hermosa horma de mi zapato. Eres mi tope. Nunca antes he estado en esta situación Bella, me tienes que comprender, nunca antes había necesitado proteger a alguien tanto como tú, eres mi mundo. Estamos con gente peligrosa, no te quiero arriesgar.

– Y no lo harás, mientras no me alejes de ti.

Edward junto sus frentes, buscando aquel refugio en sus ojos de chocolate, el único espacio de paz que existía en ese momento y para siempre, ella era su refugio, ahora empezaba un arduo camino al comprender que cuando uno asume que la una persona es su mitad, lo es en todo momento y circunstancia. Las esmeraldas de Edward estaban brillando como nunca antes, le transmitían a Bella un amor, y confianza indescriptibles, mientras ella con sus chocolates, hacia lo mismo, el brillo era mutuo y sublime. El calor estaba volviendo, al igual que aquella energía que los mantenía juntos como una atracción de imanes, como una ley propia del instinto animal, ambos sentían que estaban viviendo nuevamente, estaban reviviendo. En verdad que la muerte de Tanya los había afectado. Poco a poco, Edward fue subiendo la mano que tenía en la cintura de Bella, siendo consciente de las curvas de aquella mujer, la posiciono en su nuca al igual que la otra mano, y gentilmente levanto su rostro, su húmedo rostro. Las manos de ella encontraron su paraíso la nuca de Edward, en su cabello suave como la seda. Sus rostros estaban a milímetros de distancia, sus alientos se entremezclaban, era como un renacimiento de ambos, estaban volviendo a sus orígenes.

– Volviste amor, volviste a mi – dijo Bella antes de capturar los labios carnosos de un fantástico y embriagante sabor, se sentía como si estuviera en el lugar que según los regímenes del universo le imponían.

Mientras tanto Edward volvía a encontrar su razón de existencia, la encontró nuevamente, era como reencontrase así mismo. Su lengua entraba a su paraíso terrenal, mientras la boca de Bella le permitía el paso. Mientras sus caderas encajaban sutilmente, y sus piernas se intercalaban, dejando a sus cuerpos completamente en contacto. Pero esta vez no era ninguna batalla, al contrario era un movimiento más sutil, era lento y al compas de una bella danza que los elevaba a un nivel que para ellos era el propio éxtasis. Ambos no cedían, estaban adorándose mutuamente, sin que sus manos dejaran de hacer presión con el propósito de que sus rostros se mantuvieran juntos. Las manos de Edward se internaron en el cabello de Bella; estaba profundizando el beso una vez más, cuando de repente el timbre de la casa sonó. E inmediatamente ambos cortaron el beso. Bella interrogante fue soltando de apoco el cabello de Edward, y con el propósito de ella ir a abrir la puerta principal, Edward la detuvo – no, yo voy, arréglate un poco, tienes un poco corrida la ropa – dijo Edward todavía con la respiración acelerada, mientras Bella tomaba asiento en el sillón, tratando ella misma de acompasar su respiración.

Edward se dirigió hacia la puerta principal, pero con la precaución de revisar bien los autos que estaban a fuera. Abriendo la puerta, se topo con dos rostros que con gusto le daría la bienvenida a su casa y un tercero que de verdad le gustaría mandarlo a freír monos al África.

– Papá, Eleazar, detective Newton; pasen – dijo Edward.

– Hijo, el detective llego hace unos minutos y pido hablar con Bella, pero como ustedes se vinieron, pensé que era mejor traerlo para acá –le explico Carlisle.

Mientras Eleazar estaba sorprendido, era lo que siempre le había contado Edward, igual estaba orgulloso de su pupilo, estaba construyendo a partir de buenos cimentos, y sabía que al lado de Bella mejor iba a resultar esa construcción.

Los cuatro hombres llegaron al living en donde Bella estaba, esplendida, con una coleta, representando la perfección absoluta, nadie diría que hace unos segundos estaba devorándose apasionadamente y lentamente a Edward. Mientras él la admiraba nuevamente lleno de orgullo y de adoración.

– Me presento, soy el detective Newton, y tú debes ser Bella Swan.

– Isabella – dijo Bella en un especial tono frio. Mientras la cara de Edward se iba deformando a medida de que Newton irrumpía entrometidamente a la habitación y se acercaba a Bella. Edward empezaba a sentir lo que eran nuevamente los celos; el muy estúpido de Newton la trato de Bella, para cuando solo para los más cercanos era ese nombre.

– Pero tenía entendido…

– El nombre de Bella es solo para los más cercanos, Newton, o sea mi familia y yo, así que por favor respétala, acuérdate que estás en mi casa – dijo Edward en un tono frio que descoloco a Carlisle y a Eleazar; pues llego al terreno de juego el Edward sobre protector y celador.

– Edward por favor – dijo Eleazar tratando de tranquilizarlo pero en realidad sin éxito alguno.

Newton no cavia en su sorpresa al mirar la belleza de Bella, era increíble, esa mujer tenía una energía que lo atraía como nunca antes, era formidable. Pero estaba Cullen, y… ¿porque Bella estaba en la casa de Cullen?

– Detective Newton, de verdad que me agradaría más que me tratara de Isabella, como le dice mi pareja, no tengo la familiaridad con usted para que me trate como Bella – listo, estaba hecho, acababa de nacer la Bella señora tempano de hielo, que sabía que se complementaba de manera irremediable con Edward, definitivamente estaban hecho el uno para el otro.

Edward sonreía para sí mismo, su chica era genial, estaba haciendo lo que creía que no podía hacer, ella el estaba cortando la carrera al propio Newton, como nadie mejor lo podría haber hecho, sin duda era patético ver la cara de asombro y embobamiento de Newton, pero le representaba un gozo increíble.

– Bueno que necesitas Newton – quiso saber Edward con un tono entre gusto y orgullo por su Bella, pero a la vez de pesadez educada en contra de Newton, le irritaba que ese tipo estuviera en su casa.

– Interrogar a la Señorita Swan a solas.

– No creo que sea necesario, no tengo secreto que ocultar y me sentiría mejor en la compañía de Edward, si no es molestia – le dijo Bella, con una seguridad que intimidaba a los tres nuevos hombres en esa habitación. Menos a Edward, quien no podía disminuir el brillo en sus ojos por el orgullo de ver a su mujer con una fuerza y postura que nadie antes le había demostrado.

– Preferiría que no.

– Detective Newton, de verdad no he estado bien las últimas horas, y necesito a mi lado a mi novio, de verdad espero que no me niegue ese derecho, además no creo que le imposibilite hacer las preguntas, que yo sepa no hay porque restringir su presencia – dijo Bella con un poder de convencimiento que recordaba a los dos Cullen presentes, el porqué del puesto de Bella en la empresa, esa mujer estaba brillando como nunca antes.

– Sí, creo que no habrá ningún problema – Newton acepto la derrota de la posible instancia de tener a la señorita Swan solo para él.

– Bueno si puede ser así, papá y Eleazar por favor, espérenme en el escritorio todavía tenemos que hablar de algo importante.

– Edward – le interrumpió Bella – espera, tomen creo que es necesario que revisen esto – les dijo Bella, sacando del bolsillo trasero de su pantalón un sobre de Scotland Yard; el que había robado sutilmente del escritorio de Carlisle, Newton no se dio cuenta estaba preparando los papeles para la interrogación, Eleazar tomo el sobre y lo guardo inmediatamente. Carlisle y Eleazar salieron de la habitación y se dirigieron al escritorio de Edward previamente indicado por él.

Bella tomo asiento en el sillón, dejando notoriamente un espacio para que se acomodara Edward, mientras tanto el detective Newton tomaba asiento en un solitario enfrente del sillón. Edward volvió al lado de Bella y pasando su brazo por detrás de los hombros de ella, de manera protectora, se acomodó demostrando una seguridad que expelía su postura.

– Bueno empecemos – dijo Newton un poco intimidado, no sabía el porqué exacto, pero la miraba de Edward no dejaba de incomodarlo. Sutilmente a su vez Edward acerco una de sus manos a las de Bella, quien en el fondo estaba nerviosa, él lo sabía sus manos no habían abandonado los bolsillos del pantalón mientras le hablaba duramente a Newton y cuando se sentó, estas tampoco dejaron de moverse, ella lo necesitaba, por lo cual el tomo una. Y de inmediato Bella sintió el apoyo nuevamente, Edward estaba realmente con ella, no como en la casa de los Cullen, él había vuelto a ella.

– Señorita Swan, ¿dónde se encontraba al momento en que exploto su departamento? – comenzó Newton con el interrogatorio.

– Esa noche estaba en esta casa con Edward.

– ¿Por qué con el Señor Cullen si en esos días el tenia una relación con la Señorita Denali?

– Se equivoca detective – dijo Bella un poco incomoda – Edward termino esa relación antes de volver aquí a Chicago, él mismo se lo puede corroborar – dijo Bella buscando apoyo en la mirada de Edward.

– Newton, actualiza tus fuentes; cuando volvimos de Londres, ella y yo ya habíamos finalizado nuestra relación. Y si sigues pensando que estoy relacionado con el asesinato de ella, es mejor que vayas pronto donde tus jefes en vez de perder el tiempo preguntando estupideces – dijo Edward.

– Cullen.

– Edward por favor, deja al detective hacer sus preguntas, mientras más pronto termine mejor.

– Este, bueno si estaba aquí, como se entero de la explosión del departamento.

– Por el teléfono, Carlisle en realidad, Carlisle dejo un mensaje en la contestadora, y en la mañana cuando baje a hacer el desayuno, escuche el mensaje, y – termino un poco nerviosa, en verdad necesitaba hablar del tema con Edward necesitaba todavía decantar la traumarte situación.

– Creo que está bien amor, no mas; Newton al punto por favor, tenemos cosas que hacer – interrumpió Edward, no le estaba gustando que Newton pusiera tan nerviosa a Bella.

–Este… yo solo quiero saber las conexiones de la señorita Swan. Isabella, no tienes a ningún enemigo, a quien supieras que te quiera hacer daño o te haya amenazado.

– Newton te lo digo de verdad, esas preguntas se pueden responder fácilmente en una buena investigación, te pido formalmente que te retires, y se necesitas algo pregúntalo a través de Seth, quien estará al tanto de todo, pero por favor si necesita hacer preguntas inteligentes nos vuelves avisar de acuerdo.

– Edward.

– No amor, esto ya me colmo la paciencia, tenemos que descansar hemos tenidos unos días muy movidos, por lo mismo, por favor Newton.

– Yo lo despido Edward – dijo Bella tratando de retornar la diplomacia a la conversación y a la propia situación.

Newton nuevamente asumió el fracaso de su intento de averiguar más sobre Swan y Cullen, las cosas se estaban complicando. Al momento de salir, se iba a despedir de Bella, con el fin de convocar una cita en privado, quizás la podría disuadir, pero en vez de encontrarse con el rostro de Bella, sintió una fuerte mano en su cuello, que lo despego del suelo y lo azoto contra la puerta, se topo con la mirada iracunda de Edward.

– Si vuelvo a saber que te contactas de nuevo con alguien de los Volturi, yo mismo te matare; y eso será lo menos que hare. Cuida tu lealtad Newton, no estás jugando con principiantes, te tengo en la mira, si te vuelvo a ver cerca de Bella de nuevo, quizás… no vuelvas a ver la luz del sol, y ahora ándate antes que me arrepienta.

Lentamente soltó a Newton y este se dirigió al auto, por detrás apareció Carlisle, quien se acerco a su auto – vuelvo dentro de poco, con Esme.

– Si, necesito hablar con mamá – pero nunca perdió de vista a Newton, quien tenía una mirada de completo terror, Edward Cullen de verdad que no era un juguete.

Carlisle aceleró rápidamente y Edward entro arduamente, Eleazar le estaba explicando a Bella los temores sobre Newton. Y Bella no cavia en el asombro.

– ¿Crees de verdad que Newton está coludido con los Volturi? – pregunto Bella en un tono muy cercano al temor.

– Sí amor, pero eso estará controlado mediante Seth y otros contactos. Lo importante ahora es que te calmes.

– Edward los pasajes están listos – le dijo Eleazar.

– Este… las cosas cambiaron Bella no viajara.

– Pero como pretendes cuidarla; tu atención se disipará, ¡Edward piensa con la cabeza!

– No puedo dejarla marchar, la necesito, nos necesitamos. No puedo esto me supera. La necesito ver, es verdad puede que le pase algo; nunca tendré la seguridad de que estuviera completamente segura. Pero los boletos no los deseches, estaba pensando que sería bueno que mandaras a Carmen y a Irina, no es necesario que se queden en Londres, pueden ir al campo. Será mejor.

– Si tienes razón, además las otras identidades están listas, estaría más tranquilo si ella estuviera protegida, aun tengo mis dudas de que Bella se mantenga aquí – termino diciendo Eleazar. De verdad no estaba del todo convencido.

Eleazar estaba encontrando la lógica a los pensamientos de Edward, pero recién podía ver el estrecho y fuerte lazo que tenia Bella con Edward y viceversa.

– Edward, que hay que hacer ahora – le pregunto Bella.

– Mover las piezas, y mañana tú empezarás, iras a la oficina, y actuarás como si nada hubiera pasado, yo llegare por encubierto. Félix ira a tu oficina, muy seguramente a engatusarte pero yo estaré debajo en tu escritorio, protegiéndote. Pero creo que no te debo dar ninguna indicación, si me demostraste lo espectacular que eres para cortarles la carrera a los buitres.

– No te atrevas de dejarme sola en la oficina.

– Nunca amor, iremos juntos solo que yo entrare por otra entrada. Subirás el ascensor con Carlisle. Estarás bien, calma. Estaré contigo todo el tiempo – dijo Edward acariciándole la cara con el fin de tranquilizarla.

– Bueno Edward cual es el plan finalmente – preguntó Eleazar.

– Quiero que lleguen primero Carlisle y Esme.

Terminando de decir esto, fue como un designio divino, llegaron los patriarcas Cullen. Entraron de inmediato, estaban todos reunidos, los más importantes para Edward. Él único de pie, mientras Bella y Esme estaban sentadas juntas con las manos agarradas.

– Bueno el plan a seguir es el siguiente, con Bella mañana iremos a la empresa. Mientras tu papá conversaras con Aro, de cualquier cosa, lo más distractora posible. Eleazar, coordinarás todo para irte a Inglaterra, y estar lo menos posible en Londres, Aro tiene ojos en todas partes. Nosotros con Bella nos aseguraremos de que Félix, crea que esta todo miel sobre hojuelas, y terminaremos la recopilación de las pruebas, en la noche las entregare, y nos olvidaremos de esto – finalizo Edward, en una manera similar a un detective coordinado a su escuadrón.

Bella estaba confiando ciegamente en Edward, sus miradas se encontraron nuevamente y ambos se transmitieron la confianza y la complicidad que se estaba renovando, esa presencia era evidente. Ambos eran uno nuevamente. Edward quería ponerle fin a esto, quería reencontrarse nuevamente a sí mismo y ponerse a pensar en su futuro con Bella no quería perder más tiempo, la quería en su vida oficialmente y con todas las de la ley, pero en esa situación no podía.

Las piezas se estaban a punto de mover, el comienzo del final estaba a la vuelta de la esquina.