Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.

Capitulo 10. Recta Final.

La casa era un movimiento constante, Carlisle con Edward, estaban asombrados al ver como Esme y Alice eran unas maestras al momento de organizar eventos, eran simplemente maravillosas. Mientras tanto Rosalie, dirigía las instalaciones en el patio trasero de la casa, también dejándolos asombrados por su espectacular comportamiento como directora de movimiento.

Carlisle y Edward sintieron un auto llegando a la casa, y unos segundos más tarde entraba Emmett, a la casa. Con una cara de preocupación. Las cosas estaban ya tensas por el evento en algunas horas, pero si todo salía como fue planeado, no ocurriría nada mal.

– Hola familia, la pieza restante acaba de llegar – dijo Emmett, que traía en sus manos unas carpetas – Y ¿dónde están las mujeres? – pregunto finalmente Emmett.

– Pues dirigiendo a los banqueteros y decoradores, de verdad que ahora me arrepiento de no haber ido a la oficina – dijo Carlisle.

– Ni que digas yo también me estoy arrepintiendo – dijo Edward.

– Pero como es entonces, si las mujeres están haciendo todo esto por ustedes – y dándose cuenta de que alguien le faltaba en la ecuación – y donde esta Bella… no la veo.

– Está en mi habitación durmiendo, llego muy cansada de la oficina, de verdad las emociones extremas y los cambios radicales de estas, no sabe llevarlos muy bien. Estaba muerta de cansancio – explico Edward.

– Bueno las carpetas que me pasaron, son estas; acá están los documentos de nuestros abuelos, y lo más maravilloso, son unas escrituras que… – no alcanzó a terminar Emmett gracias a la interrupción de Edward.

– ¡Las escrituras!, Dios las estaba buscando hace meses, en Inglaterra me fue imposible encontrarlas, en un fin de semana di vuelta los archivos de la biblioteca del abuelo, pero nada, y están solamente en el depósito del banco, quién lo diría. Pero es peligroso que dejemos estos papales en esta casa, sobre todo si viene Aro. No me sentirá tranquilo, además todas corren peligro – terminó diciendo Edward.

Y viendo las caras de su padre y de su hermano, supo que le encontraron la razón.

Las cosas estaban saliendo como estaba planeado, pero la hora avanzaba y Bella todavía no despertaba, la pobre debió haber estado molida.

– Voy a ver como esta Bella, y papá si puedes esconde estas carpetas, pensando de que Aro en cualquier momento se nos puede escapar de las vista y puede que revise por todos lados. Nos vemos en un rato, si pasa cualquier cosa, me avisan ¿ok? – dijo Edward.

Tanto Carlisle como Emmett asistieron, viendo subir por las escaleras a Edward, Emmett seriamente se dirigió a su padre – solo falta Jasper, a penas llegue, empieza la función – pensativo, pero a la vez sabiamente.

Edward, con cautela abrió la puerta de su habitación, se lograba sentir la rítmica y tranquila respiración de Bella en su cama, estaba profundamente dormida. Su cara era la expresión de la calma impávida y angelical. Sus facciones relajadas aseveraban a Edward, estaba relajada y a su vez estaba descansando profundamente. Tranquilamente Edward vio las cosas que estaban encima del escritorio, estaba en orden, lo único que deseaba prontamente era que todo esto acabara, cosa de poder marcharse con su mujer a su casa, sin que nadie más se entrometiera entre ellos y las cosas salieran tranquilas como esperaba.

En eso sintió un zumbido en el bolso de Bella, sin hacer ruido se acerca al bolso de esta y lo abrió, sacando la Blackberry, vio que había unos cuantos correos nuevos, varios mensajes de texto y una llamada entrante.

Era Jacob.

Con la rabia corriendo libremente por sus venas, y tratando de controlarse para no despertar a Bella, salió al balcón de su habitación, que justamente da hacia el patio interior de la mansión. Cuidándose de no dejar abierto el ventanal, contesto la llamada.

– Imbécil, no te basto con irte casi preso por agresión – contestó fríamente Edward, con el tono suficiente para hacer a cualquier pedir clemencia.

¡¿Dónde tienes a Bella? Necesito hablar con ella, no contigo maldito, ¡pásamela! – le grito rudamente Jacob por el teléfono.

– A ver Jacob Black, la cosa es muy simple, casi a prueba de tontos. Ella no quiere nada más contigo, y luego de la escena que hiciste en la oficina menos, ¿todavía no entiendes niño?, ella no va verte nunca más – respondió calmadamente Edward.

Tú no eres nadie para hacer esto, la familia de Bella nunca aprobará esto, Bella volverá a verme, es más volverá a mí, te lo aseguro. Charlie me ama, soy el yerno que él quiere para Bella. Tú eres nadie en comparación mía – dijo sobriamente Jacob.

– Ahora si me hartaste chucho de puta. Pero bueno seamos racionales. Si Charlie todavía te quiere es porque no sabe nada; y créeme que cuando lo sepa lo menos que querrá hacerte es matarte. Lo demás me lo dejas a mí. A si se me olvidaba decirte, fíjate tu, que si soy alguien para decirte y hacer todo lo que se me dé la gana. Sencillo, Bella es mi mujer y tú ni a un metro de distancia estarás de ella… – Edward no termino de hablar gracias a la interrupción de Jacob.

Cullen, pues te equivocas. Ahora mismo estoy en la entrada de tu casa, y no podrás evitar que vea a Bella – mientras tanto Edward con su otro celular, iba viendo las cámaras de seguridad de su casa. Alcanzando a comprobar que un individuo estaba entre los matorrales de la casa. Con cuidado regreso del balcón y miro hacia Bella, quien seguía durmiendo.

– Black, estás muerto – dijo fríamente Edward. No lo aguantaría más, Jacob Black ahora no tendría misericordia. Cortando la comunicación, inmediatamente con su propio celular, empezó a comunicarse con Seth, pero este no contesto. Urgido como estaba, ubico a Emmett, a pesar de estar en la misma casa, lo llamo a su celular.

Oye tonto, estoy en el primer piso.

– No es eso, es el puto de Black, está en mi casa; no quiero dejar sola a Bella puede que se despierte, pero necesito sacar a la escoria andante de ahí, puede que a la noche nos genere un problema.

Pero, como… lo dejaron libre. El maldito le pegaba a Bella, por el amor de dios. Ese estúpido debe estar detrás de las rejas ahora, no acá. ¿Te pudiste comunicar con Seth?

– No, Seth no me contesta, espero que lo haga más tarde. Pero ¿qué propones? Lo vamos a buscar o nos quedamos acá esperando que se compliquen más las cosas.

No se hermano, tu eres el agente, por mi lo dejaría solo perdido allí, total sabemos que Bella va a estar bien. Y cerca de ti y si van a tu casa, es porque vas a estar tu con ella. Trata de no sobre reaccionar. Tienes que ser fuerte por Bella también, acuérdate que eres su principal apoyo – término diciendo sabiamente Emmett. Sorprendiéndolo un poco más. Pero al mismo tiempo que su hermano terminaba, en su cama se empezaron a escuchar unos movimientos. Era Bella que se estaba moviendo entre sus sabanas, con sus manos refregándose los ojos, delicadamente se incorporo, de pronto vio la figura de su Edward.

– Amor… que pasa – preguntó con somnolencia.

– Nada, solo unas pequeñas complicaciones. Y cuéntame, lograste descansar algo, al menos – le pregunto Edward acercándose al borde de la cama por donde estaba Bella.

– Sí, pero me gustaría no tener este evento. Me siento incomoda con la presencia de Aro esta noche. Siento como si algo malo fuese a pasar.

– Tontita, amor, nada va a pasar mientras estemos juntos, yo te protegeré con mi vida.

– Y yo con la mía – dijo Bella, acercando su rosto al de Edward, quien a su vez le sostenía el delicado rostro a Bella. Y esta acercó su boca a la de él, y lo beso, juntando sus labios ambos suaves y carnosos, en una simple caricia, como si se estuvieran dando la bienvenida y a la vez un necesario buen día. O en este caso buenas tardes.

Rompiendo la caricia rápidamente, Bella se desenredó de las sabanas, y se acerco al armario de la habitación, sabiendo de ante mano que Alice le había dejado un bello vestido de Cóctel para la ocasión. Ambas querían pasar desapercibidas ya que sabían que no era la fiesta real en sí. Cuando esto ocurriera de verdad, los Cullen lo harían en grande, y sin escatimar. Pero aun así era necesario tener cuidados, no deberían arriesgar nada, la presencia de Aro es crucial.

– ¿Estás nerviosa? – le pregunto Edward, quien estaba detrás de ella, mientras la abrazaba sutilmente.

– Un poco, pero lo necesario para controlarlo, con quien hablabas por teléfono antes… – le pregunto Bella, mientras arreglaba la ropa con que se iba a vestir.

Edward se demoro en contestar, no sabía cómo comunicarle que las cosas se estaban complicando. La presencia de Jacob, de seguro pondría más nerviosa a Bella. No podía arriesgarla a tantos problemas y complicaciones. No aguantaría.

– Edward… con quien hablabas – la mirada de Bella al repetirle la pregunta se torno más severa y dura buscando una respuesta dentro del silencio de Edward – ¿quién era, Edward? ¿Por qué te callas ahora? Me estas poniendo nerviosa.

– Bella, siéntate, por favor, mira. Hace unos minutos, mientras dormías, vibro tu celular, y yo lo conteste.

– Y ¿quién era? – pregunto Bella.

– Era Jacob.

– ¡Pero, cómo! – dijo Bella exaltándose un poco, y poniéndose de pie – Edward, ese tipo debería estar lejos, es que no se dio cuenta, no lo quiero cerca. Me hace mal.

– Amor, vamos calma – Edward la tomo de los brazos, y con cuidado la volvió a sentar en la cama, abrazándola fuertemente contra él – yo antes muerto a que ese hijo de puta te toque un milímetro de cuerpo.

Bella estaba nerviosa de nuevo, pero Edward no se atrevía a decirle que Jacob estaba en la casa. Primero tenía que tranquilizar a Bella.

– Bella amor, te repito, mientras esté yo a tu lado nada te pasará. Mi vida siempre antes de la tuya, yo seré siempre tu escudo ante todo – le susurro Edward al oído, con el propósito de tranquilizarla y lo estaba logrando. Poco a poco, Bella se fue reclinando aún más en Edward. En eso sintieron unos suaves golpes en la puerta.

– Adelante – dijo Edward.

– Bella, cariño, creo que es necesario que te empieces a arreglar, ya es la hora – dijo delicadamente Esme.

– Bueno entonces yo me retiro – se excuso Edward fin de darle espacio a Bella, pero a la vez de ver el problema con Jacob.

– No, por favor quédate a mi lado, te necesito. No puedo hacer esto sola. Creí que era más fuerte pero no puedo. No puedo arriesgarme una vez más a enfrentar mis miedos sola – Bella fue tan clara que Edward entendió también lo que se leía entre líneas. Bella no aguantaría más presión. Él tenía que estar con ella.

– Calma no me voy a ningún lado. Aquí estaré contigo. Es más yo también me tengo que cambiar – en un tono que ayudo profundamente a Bella a tranquilizarse. Se sentía la tensión de estar en el final.

Por esto mismo Edward protegía tanto a Bella, lo había comprobado muy tarde. Bella no era buena como para ponerla en situaciones como esta. En las que la vida depende de un hilo, y que cualquier equivocación significa la muerte. El trabajo de toda una vida, como lo había sido su investigación dependía del actuar sin errores de ellos. Y Bella se estaba presionando aún más de lo que la situación requería.

– Mamá, si vez a Emmett, dile que me llame – le dijo Edward.

– Si no te preocupes, le diré. Pero por favor apúrense, que estamos contra tiempo.

Luego de que Esme saliera, Bella comenzó a cambiarse enfrente de Edward – y… que piensas hacer con Jacob, ¿te dijo donde estaba? Porque con la policía no creo que haya estado para poder haberme llamado – Bella resulto muy astuta, no dejaba pasar nada, de verdad la misión de Edward, de tranquilizarla se le estaba complicando.

– Sí tienes razón con la policía no estaba. Pero lo que pretendo hacer de inmediato es impedirle el acceso a ti – Edward la miro severamente.

– Pero no me has dicho donde está. Te debió haber dicho para dejarte así tan preocupado. Y no me digas que es por Aro, porque tú y yo sabemos que eso ahora no te preocupa para nada – le respondió también seriamente.

– Bella.

– Edward.

– De verdad si te lo estoy ocultando es por algo, hazme caso, será mejor – Edward trato una vez más de despistarla. Tratando de simplificar y no darle valor a la cuestión.

– Están complicadas las cosas entonces, haber donde podría estar para que te dejara así – Bella con una actitud pensante, desvalorando todos los intentos de Edward por cambiar el tema – tiene que ser un lugar muy cercano. La oficina, no, sería inútil, los guardias lo matarían. Mi departamento sigue en ruinas. Aquí, no habría llamado, hubiera subido de inmediato como sea… ¡NO!, sácalo de ahí, no permitas que entre a nuestro hogar, que no haga nada, es capaz de quemar nuestros sueños, ¡Edward, por favor haz algo! – casi grito Bella.

– ¿Por qué no soy capaz de ocultarte absolutamente nada? – se pregunto Edward, conteniéndola una vez entre sus brazos – junto con Emmett ya tome cartas en el asunto. No queremos que se acerque ni un centímetro. Así que deseábamos preparar las cosas para que se perdiera en los alrededores. Mi padre debe haber llamado a los de seguridad del country – explicó Edward.

– ¿Y la policía cuando empieza a llegar?

– Apenas llegue el primer invitado, la policía, acordonará sutilmente la mansión, dejando solo ingresar a los invitados. Y luego de inmediato empezarán a infiltrarse. Calma amor, todos estamos y estaremos protegidos – corroboro Edward.

– ¿Me lo prometes?

– Con mi vida.

– Y tú con la mía.

Todo estaba en ebullición, los invitados ya habían llegado. Los policías ya estaban infiltrados. Todos estaban atentos a cada movimiento extraño, Bella no se separaba ni un minuto del lado de Edward. Estaba nerviosa presentía que algo pasaría.

La tenía preocupada el hecho de que Jacob estuviera cerca de ella. Las cosas se estaban complicando sin presión alguna. A Bella le enojaba estar así, sentirse tan débil; dependiente de otras personas para sentirse segura. No era que no se sintiera segura con Edward, era como respirar estar con él. El problema era Aro y Jacob.

Sabía que en cualquier momento llegaría Aro. Y estaba preparada para aquello. La mano de Edward le transmitía un calor que le brindaba una seguridad que le permitía permanecer frente a lo que fuera.

– No hay ni sombra de Jacob, con Emmett, revisamos todos los alrededores. Si se acerca, de inmediato será detenido por la policía – dijo Jasper, dándole confianza a Bella. Que dentro de todo respiró más tranquila.

– Calma amor, todo va a salir bien – le aseguro Edward.

Bella no podía de dejar de pensar que algo malo sucedería, y Edward notaba que Bella estaba inquieta, era imposible que ella se tranquilizara. Y todo era culpa del chucho; cuando lo viera, sin duda lo mataría.

– Edward que vas hacer, en cualquier minuto llega Aro – le dijo Jasper, deseando saber que era lo que tenían que preparar.

– Esperar como un cazador espera a su presa. Calma y observando, como un buen cazador – Edward lo dijo casi siseando entre los dientes.

– Bella ven, mira te quiero presentar a unas personas – Alice trato de apartarla del lado de Edward.

– No Alice, de verdad, no quiero.

– Pero Bella esta es tu fiesta de compromiso, tienes que disfrutar – exigió Alice, sin pensar en la cara de malestar y preocupación que tenia.

– Alice, de verdad Bella no aguanta más presión. No molestes. Jasper – Edward se movió sutilmente entre las personas.

– Bella, vamos, de verdad te van a encantar estas personas – ahora llego a insistir Rose.

– ¡Chicas basta!, de verdad no quiero, lo único que quiero es irme. Dormir tranquilamente, sin nadie que me diga que en cualquier minuto pueden matar a Edward o a mí, esta no es una celebración, y ustedes lo saben. No pueden pretender que yo venga como un maniquí a actuar. No puedo, no soy así. Quiero estar con Edward, porque es con el único con quien me siento protegida. No lo voy a dejar, quedo claro – les respondió Bella completamente alterada. Sus ojos se estaban llenando de lágrimas, no podía aguantar más la situación.

– Genial. Felicitaciones chicas. Para la próxima que quieran una fiesta, ustedes serán el centro de atención, no nosotros – la expresión de Edward era de completa molestia, apretó a Bella contra su pecho, quien tenía su rostro escondido en él.

– ¡Pero no entiendo! – trato de empezar a decir Alice. Pero Jasper la detuvo.

– Alice no es el momento no insistas. Las cosas no están para fiestas. Acuérdate que esto es una simple suposición. – le dijo seriamente Jasper.

– Hijo, ¿están bien? – pregunto preocupada Esme.

– Mamá, necesito que te preocupes de la gente que valla entrando, en cualquier minuto Aro puede llegar, necesitas estar con papá por si cualquier cosa sucede – Edward ya estaba asumiendo completamente la faceta de agente. Estaba dando la bienvenida al final. Esme inmediatamente hizo caso.

Alice estaba con la cara impávida, de completo arrepentimiento. Ahora se ponía a cuestionar la situación de Bella. Lo cansada y estresada que podría estar; lo mismo que Rose. Y ambas se sentían culpables. Como amigas se estaban comportando indebidamente. No la estaban apoyando como debieran hacerlo las verdaderas amigas. Estaban complicando las cosas.

– Bella lo siento de verdad. No era mi intención presionarte más de lo que ya estas. No pensaba… – no alcanzo terminar Alice ya que Edward la cortó.

– Alice de verdad. Basta.

– Sera mejor que nos movamos entre los invitados. Vamos Rose – intervino Emmett con la intensión de liberar la tensión del ambiente.

– Vamos Alice, tenemos que ir afuera a conversar – sugirió Jasper, sin dejar lugar a alguna réplica.

Edward, abrazaba fuertemente a Bella, pidiéndoles a los dioses que recupere su compostura. Quedaba lo peor, el último enfrentamiento y ella tenía que brillar. No podía flaquear en esta instancia. En eso fija su mirada hacia la entrada y lo vio. Había llegado el final, Aro estaba en el marco de la puerta. Todavía no había notado la presencia de ellos. Edward se giro dando su espalda hacia la entrada y empieza a susurrarle a Bella en el oído – amor, llego Aro, vamos yo se que tu puedes hacer esto. Eres fuerte, eres maravillosa, eres mi mujer, tú puedes hacer esto. Vamos a hacer esto juntos. No me abandones ahora cariño. Queda el último esfuerzo – le decía mientras le daba besos en la frente. Bella respondió de buena manera. Era el final era ahora o nunca. Liberando completamente su rostro, Bella lo alzó hacia el rostro de Edward. Y este capto el mensaje. Edward acerco su rostro al de Bella, y los labios de ambos se juntaron una vez más. Y la paz que le trasmitió a Bella fue indescriptible, era lo que necesitaba, por fin podía sentir a Edward cerca de ella, con ella. Las manos de Edward subieron seductoramente por las curvas de Bella, hasta su rostro. La sujeto firmemente; mientras que los brazos de Bella abrazaron fuertemente a Edward por su cintura. Ambos se apretaban uno contra el otro, en un apasionado beso; la posición inclusive se veía complicada los cuellos de ambos curvos en una complicada expresión, y las piernas en postura de intimidad completa; intercaladas una con la otra.

Edward iba a intensificar el abrazo, cuando sintió la presencia de sus padres y un tercero. Aro. Con cuidado, fue terminando el beso, se miraron profundamente, y vio la confianza que ella necesitaba, vio en sus castaños, la convicción y seguridad que necesitaba para deslumbrar.

– Pero que más cándida demostración de romanticismo de los comprometidos. Estoy sorprendido, que rápido fue todo esto, no alcanzan a cumplir quince días de actividades dentro de la empresa. Y ya hay un compromiso, me pregunto si se conocían desde antes – dijo Aro ácidamente, pero en un tono distinto al iracundo de Félix. Era completamente sínico.

– Aro, que bueno que llegaste. No sé si has escuchado que la vida está llenas de sorpresas – Edward contrarrestando el ataque.

– Aro, por favor nos ofendes. Y sobre todo a mí, no soy una chica fácil, por favor todo menos eso. Con Edward, nos estamos comprometiendo quizás, pero todavía matrimonio no. Es más bien este compromiso para que este hombre de acá, respete la fidelidad. Aunque sea solo de pensamiento. – dijo Bella, quien sorprendió gratamente al círculo que estaba ahí.

– Así que tienes humor.

– Aro por favor, modales, Bella es una señorita, no creo que sea bien visto que estés haciendo estos comentarios – intervino Esme.

– ¡¿Modales, educación? , ¿Es lo que me pides?, cariño por favor, lo que ustedes me hicieron a mí es falta de educación y un ataque claro – respondió Aro levemente iracundo.

– Aro, por favor, ¿falta de educación? Que Félix, este lavando dinero, traficando y robando dinero de mi empresa, sea algo de mala educación. Aro por favor. No digas estupideces – hablo Carlisle, quien por primera vez lo hizo sin temor.

– Aro, no creo que sea el momento para recriminarnos por los errores de tu hijo simplemente seria fuera de tino. Esta es la ocasión para que compartamos más cosas, que nos conozcamos más – trato de razonar Bella, quien detrás de ella, estaba un orgulloso Edward. Simplemente su Bella estaba deslumbrando una vez más.

– Pero que diplomática querida. Y dime ¿Cómo conociste a Edward? Para que este amor sea tan fuerte, que lo lleves al compromiso, ya que con su antigua novia estuvo años y años, y la pobre no logro nada, y tú en tiempo record has logrado todo esto – Aro con el deseo de exasperar a Bella, para que callera.

– Bueno la manera en que nos conocimos, es muy intima, no es algo grato de contar a terceros – defendió Bella.

– En realidad no es grato contártelo a ti, Aro, seria evocar recuerdos que te molestarían – Edward empezó el juego retorico del final. Aprovechando para posicionarse detrás de Bella, abrazándola fuertemente por la cintura.

– Que recuerdos pueden ser Edward – dijo Aro aceptando el desafío.

– Muy fácil, no sé si recuerdas, la casa de la familia Cullen, la de mis abuelos en Inglaterra. Pues es chistoso. Fíjate que en el aniversario de este año, que fue como hace tres meses atrás. Bella estaba haciendo turismo americano. Paradójicamente, con la guía turística y se perdió, entro en el camino de acceso a la propiedad, ¿te acuerdas? Ese el de la curva maldita. Menos mal que era de día, y estaba cabalgando por la zona. Y de repente sentí un estruendo. Como el que debió haber sido aquella noche pero años atrás. Su auto quedo de la misma manera. Casi destruido. Menos mal que los frenos del viejo auto arrendado seguían funcionando. Y estaba con el cinturón de seguridad. Porque si no abría quedado igual que ellos… – dijo Edward tentando completamente al diablo.

– Inclusive en la empresa que me arrendo el auto me había recomendado un Land Rover. Pero yo me asuste por la grandeza del automóvil, y escogí un sedan simple – dijo Bella apoyando la mentira de Edward.

– No se adonde quieres llegar Edward – Aro trato de hacerse el tonto.

– Muy fácil Aro. El auto en que salieron mis abuelos esa noche era el tuyo – dijo Edward concretamente.

– No tienes forma de comprobarlo el auto quedo destruido…

– Mmm, no sé, si fueras más prolijo Aro, encontrarías las pastillas de carbono de los frenos del auto que saltaron despedidas. Es que luego del accidente de Bella, revisamos bien el área y encontramos parte de los frenos del auto arrendado. Por lo cual pensé que si se hubiera revisado más a fondo la escena se podrían haber encontrado piezas del automóvil, en ese tan particular tuyo – dijo Edward, sabiendo que Aro estaba cayendo en plena desesperación.

– En verdad ahora que lo pienso, ¿qué paso con tu automóvil, tan exclusivo primo? – pregunto inocentemente Carlisle.

Con todo esto la rabia de Aro surgió – no me vas hacer caer Edward, no lo vas a lograr.

– Y si te digo que encontré piezas del auto, tantas que hay una que demuestra que los frenos estaban cortados, y que había en una de las piezas del motor, con una inscripción con tu nombre. ¿Qué me dirías? – Edward, presiono ya las últimas válvulas.

– Imposible, yo queme ese auto.

– ¡Ja!, te tengo – dijo Edward mientras sacaba su arma y ponía detrás de él a Bella.

Todo fue una vorágine, los policías infiltrados testaban alrededor del círculo, apuntando a Aro, mientras se escuchaban unos gritos desesperados, Esme se junto con Bella.

Carlisle se alejo de la línea de fuego, los invitados que estaban cerca de la salida empezaron a huir. Edward miraba fijamente a Aro. Quien había caído en la desesperación. Pero algo sucedió, hubo un grito que lo alerto de sobre manera. Ya no sentía las manos de Bella en su espalda. Ya no sentía su aroma. Con su visión de perspectiva miro hacia Seth, quería confirmar que todo estaba listo para derribar a Aro. Seth asintió con la cabeza

– Aro, estas fregado, se inteligente y entrégate – exigió Edward.

– ¡Antes muerto!

– Aro no vale la pena. Los papales de la investigación ya están en poder del tribunal, no hay nada que hacer. Estas a punto de ser procesado. Se inteligente y entrégate – le reitero Edward. Pero este seguía preocupado por Bella, donde mierda estaba. No podía perderla.

– No, antes muerto.

Sintió nuevamente esa opresión en el pecho, entre tantos gritos no podía distinguir bien la voz de Bella, sentía a lo lejos la voz de Alice, de Rose, y los chicos, pero Bella y Esme nada.

– Entonces, a la cuenta de tres, 1… 2… 3 – conto Edward y se le tiro encima a Aro, Seth lo ayudaba, era quien le iba a pasar las esposas. Pero varios hechos sucedieron simultáneamente. Cuando Edward se le tiro encima a Aro, se cortó la luz.

Con Aro no hubo problema porque era un procedimiento que se lo sabía de memoria. Pero le alarmo el grito desesperado de su padre.

– ¡Linterna! – demando Edward, que de inmediato recibió una. Comprobó que Aro estuviera derrotado y disminuido por el resto del equipo de policías, cuando se dirigió corriendo hacia donde estaban sus padres. Con la poderosa linterna lograba iluminar toda la escena. Su madre estaba postrada en el suelo, su padre tratando de revivirla, los demás llegaron en un segundo a su lado, la cara de terror de Alice era evidente, Rosalie escondía su rostro en el pecho de Emmett. Edward se giro hacia Jasper y pregunto – ¿Y Bella?

– Jefe, el corte de luz fue provocado, la daremos en unos minutos más – dijo Seth desde el otro lado del salón.

– ¡¿Y BELLA? – grito más desesperado Edward.

– Al parecer, Jacob ingreso a la mansión… y… – Jasper no pudo continuar. El rostro de Edward se desfiguro por completo.

– ¡Como que al parecer, maldición Jasper, es mi mujer, ¿Dónde está?

– Jacob… le pego a Esme, y se llevo a Bella.

– Hijo de Puta, ¡Seth! Que acordonen el country, Bella se perdió, envíen al paramédico con mi madre ahora, que Rose y Alice suban, no quiero ataques de pánico, Seth te quedas a cargo, ustedes no se muevan de aquí.

– Jefe ¿no necesita apoyo? – pregunto Seth – le puedo mandar con Sam.

– No, voy solo, esta cosa ya es personal.

– Edward, hijo. ¿Estás seguro?

– Padre, se están metiendo con lo que no deberían, está en peligro la vida de Bella. Eso es imperdonable. ¿Por dónde se fue, lograste ver algo? – le pregunto Edward a Jasper

– Se fueron en dirección a tu casa. Pero no pude ver más. Lo lamento Edward, yo…

–Vete a cuidar a mi hermana – dijo fríamente, antes de echarse a correr hacia el interior del bosque que dividía los sectores de su casa de la casa de sus padres.

Lo bueno que el chucho no sabía que Edward se conocía esos terrenos como la palma de su mano. Corriendo ágilmente y alumbrando todo a su paso, logro descubrir como Jacob se había abierto paso entre los matorrales. Lo más seguro que Bella estuviera herida y Jacob arrastrándola por el suelo.

Apurándose un poco más, empezó a escuchar los sollozos de Bella. Estaba cerca, lo podía sentir, su mujer lo estaba llamando. Pero también sentía pasos detrás de él, antes que existiera otro herido se giro y se encontró con la cara de Emmett y Carlisle. Quienes también llevaban un arma, cada uno.

– Que hacen acá. ¿Por qué me siguieron? – susurro Edward.

– No podemos dejarte solo, no cuando la vida de Bella corre peligro, vamos adelante, yo también puedo escuchar sus quejidos – Emmett con la mirada decidida y apoyando a su hermano.

– Por lo menos me podrían haber dicho que sabían disparar – dijo Edward, liberando un poco de tensión.

– Nunca lo preguntaste hijo – le respondió Carlisle.

Estaban cerca, se dieron cuenta porque la voz de Bella se hacía más clara y potente. Ella estaba sufriendo, el chucho se podría empezar a considerar carne muerta.

– ¡Vamos camina, amor mío!, ya estamos cerca, y luego de aquí nos iremos adonde verdaderamente perteneces. A mi lado, nunca debiste haber salido de Forks, yo te dije. No necesitabas estudiar yo iba a satisfacer todas tus necesidades – le gritaba Jacob.

– ¡Por favor, basta, no mas Jacob; no quiero basta por favor! me haces daño. ¡JACOB! – grito desesperadamente Bella.

– Pero dime, Isabella ¿qué es lo que tiene él que no tenga yo? ¿Porque él sí y yo no? ¿Cuánto te pago? – la voz de Jacob estaba llena de rabia.

– Nada; para Jacob de hacerme daño y te seguiré al fin del mundo pero para. No más, no doy más. – dijo Bella completamente desfallecida.

– Dime que me amas. ¡Dilo! ¡Dilo maldición! – dijo Jacob alzando su mano con el arma sobre la cabeza de Bella, esta lo miraba con perplejidad, estaba resignada, el golpe venia, cerrando los ojos fuertemente espero el golpe. Pero este nunca vino. Solo se escucho un disparo que provenía de atrás de ellos.

Este disparo dio en el hombro de Jacob. Certero y limpio; Bella rogo porque fuera Edward.

– ¡Ni lo pienses maldito!, suelta o te mato – exigió fríamente Edward.

Carlisle trato de dirigirse hacia Bella, pero Jacob la levanto y la apunto con su arma, haciéndola gritar despavorida.

– O se alejan o la mato.

– Edward… – susurro Bella con largas lágrimas sobre su rostro.

– Jacob, vallamos con clama, vamos libera a Bella, ella está sufriendo – comenzó a dialogar Edward.

– Aléjate, deja de apuntarme – exigió Jacob.

– Jacob por favor, suéltame – pidió Bella completamente desesperada.

Jacob estaba perdiendo la paciencia, estaba muy presionado. Estaba perdiendo la razón. Prontamente algo sucedería contra lógica, Edward tenía que sacar a Bella pronto de ahí.

Pero todo se fue al traste, Emmett había avanzado un paso y Jacob perdió el control, apretó el gatillo y la bala se alojo en el cuerpo de Bella.

Edward estaba viendo todo en rojo, sin dudar un segundo se fue encima de Jacob, pero este fue más rápido que él, y dirigió rápidamente su arma a su boca disparándose inmediatamente.

– ¡No!, Bella – Edward corrió a donde estaba el cuerpo de Bella, todavía consiente – amor por favor no me abandones, vamos sigue con migo.

Levantándola rápidamente la tomo en brazos.

Carlisle, tomando la radio de Edward, pidió una ambulancia rápidamente. Llevarían a Bella al hospital.