Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.

Sueños por Cumplir

Había perdido la noción del tiempo. No se acordaba cuando había sido la última vez que había visto sus ojos brillar con aquel matiz, que despertaba en él las fuerzas que ahora le estaban fallando. No podía rendirse ahora. El doctor la última vez que entro le dijo que ahora solo dependía de Bella. La biopsia estaría lista dentro de unos cuantos días. Pero la recuperación en sí, dependía de ella. Si ella realmente deseaba volver. Pero las cosas estaban complicadas. Ya había echado de la habitación muchas veces a sus familiares, por la insistencia de despegarse de Bella. Pero como no entendían que si la abandonaba ahora quizás no volviera. Nunca.

Todo estaba pasando tan rápido pero a la vez tan lento, era como si estuviera en un placebo, la sensación era de desesperación. Pero a su vez era de una insensibilidad que le provocaba la abstracción del mundo. No sabía si era de noche o de día. Había perdido toda sensibilidad, o conexión con el mundo exterior. No sabía lo que estaba pasando. Ni con los juicios a Félix ni a Aro, si Seth necesitaba su ayuda o algo por el estilo. En verdad no tenía idea de nada.

Pero entre sus lagunas racionales, estaba enterado de que su familia estaba haciendo turnos para velar por ellos, tanto por Bella como por él mismo. Se sentía la ropa más holgada también. Debe ser por la pérdida de peso, ya que no se estaba alimentando bien, pero en verdad quien podría, no había forma que pudiera hacerlo sacar de ese estupor.

Su cabeza no cesaba de pensar y de repetir en su cabeza las imágenes hipotéticas de sus sueños, de sus proyecciones con la mujer que seguía postrada en la cama, totalmente impávida. Si no fuera por el sutil movimiento de su respiración, y por la maquina que marcaba los latidos de su corazón, podría pasar perfectamente por un hermoso cadáver, pálido como la porcelana más bella posible.

En eso siente la puerta abrirse, unos pasos hacia la cama, pero la mirada de Edward no dejaba de contemplar la impavidez de Bella. A medida que los pasos se acercan hacia él, siente que hay más voces afuera. Siente una mano que se apoya en su hombro. Era su padre nuevamente.

-Hijo – dijo Carlisle, pero no pudo terminar.

-Vete – dijo con una profunda voz Edward.

-Edward, por favor, sal a respirar. Además esta Eleazar afuera con Seth, necesitan hablar contigo es urgente – dijo Carlisle tratando de sacar a Edward de esa pieza y de paso que pudiera alimentarse.

-Vete – dijo simplemente Edward. Con una sola palabra congelaba a todos.

La puerta se abre nuevamente pero esta vez son unos tacos de zapatos que se sienten entrar. Las pisadas también se acercaban a él. Las cosas estaban densas, las podía sentir, pero eso no se significaría que abandonaría a Bella, nunca lo haría. Antes muerto.

-Edward, es de importancia vital que salgas un momento al pasillo por favor. – dijo Esme, quien sonaba extrañamente fría. – necesitan hablar contigo sobre el desarrollo de los juicios, y sobre todo de una pregunta que te tiene Eleazar, hijo por favor, son 5 minutos.

-Mamá, no puedo, Bella, es más importante que cualquier cosa. –

-¿Más importante que tu propia vida hijo? O tu misión, por la cual has sacrificados años de tu vida, de tu familia – le dijo Esme esperando que este lograra por lo menos despegar la mirada de la cara de Bella.

-No lo entiendes. –

-Que no entiendo hijo dime, pruébame –

-Esme, calma, piensa como está Edward – la interrumpió Carlisle.

-Por eso mismo lo hago amor, porque ya no quiero ver a mi hijo morir agonizantemente al lado de un catre clínico – le dijo Esme, con los ojos sumamente llorosos.

-Mamá, te lo repito nuevamente al igual, que ayer, ante de ayer y desde el primer día que ingrese a Bella a este hospital – y levantándose de la silla, pero sin soltar la mano de Bella – Yo moriría por ella, no una vez, si no mil veces si fuera necesario. Y sé que esta Eleazar y Seth, pero me importa una mierda. No quiero salir, no quiero dejar a Bella, y que se vallan a la mierda los demás. En el caso tienen toda la información, tienen todos mis papeles y si quieren más que vallan a mi casa. Pero antes de moverme de acá, muerto. –

-Pero Edward, de verdad lo que estás haciendo no es sano, no podrás aguantar más… -

- Mamá no me hagas decirte algo que no quiero de verdad, no me voy a mover hasta que vea a Bella completamente recuperada. – dijo Edward con un tono irrevocable.

-Edward… por favor… -

-Vete, por favor –

-Edward… -

-Mamá Vete, por favor –

-Hijo –

-¡Ándate, déjeme tranquilo, váyanse de aquí! –

Esme salió de la habitación, con grandes lagrimas por su cara, los Cullen estaban perplejos, de verdad estaban muy preocupados por Edward, como también lo estaban sus compañeros de trabajo, iban para los cinco días en que Edward no había abandonado el lado de Bella. Los padres de Bella, estaban preocupados, todo dependía del desarrollo de Bella. Nadie sabía qué hacer.

-Edward no puede estar por siempre ahí adentro, se va a volver loco. – decía Alice, con un dejo de preocupación y de molestia porque también ella quería estar ahí adentro, pero las reglas del hospital decía que solo una persona podría estar.

-No Alice, Edward, sería capaz de pegarte si lo separas de Bella – dijo Jasper, advirtiéndola.

-No me importa pero no siempre puede estar ahí –

-Alice, déjalo, él quiere estar ahí, debe estar ahí. Cálmate. – le dijo su padre con mayor autoridad, callando por un rato el malestar de Alice.

-Es que ¡no!, todos deberíamos acompañar a Bella, nos deberíamos turnar, en estar con ella. No es justo, quiero estar con ella – dijo Alice buscando el apoyo en el resto de su familia.

-Alice, es que no piensas en ellos un minuto, deja de pensar en ti. Bella y Edward te lo han dicho repetidas veces, cuando lo estan pasando de lo peor, ellos mismo son su único apoyo. No podrías acompañarlo porque no los entiendes. No has pasado por lo que ellos han pasado. No puedes impedir a Edward quedarse allá adentro. Es como si sus sueños, su proyecto de vida dependiera solamente de un hilo. Todo depende de casi la nada. Solo del apego de Bella a Edward, no a nosotros. Todos sabemos que Edward le habla. Bella lo debe estar escuchando por lo tanto siente su apoyo. No debemos interrumpir eso – dijo Emmett, callándola completamente. Y haciendo que los demás lograran entender un poco más a Edward.

-Creo que será mejor que la mayoría nos retiremos, yo y Charlie, nos podemos quedar acompañando a Edward un rato más.

-No papá, ustedes ya se quedaron, nos podemos quedar Jasper y yo, no hay ningún problema, ¿verdad? – dijo al final Emmett queriendo confirmarlo con Jasper. Y este asintió con la cabeza.

-Ok, entonces nos retiramos todos, descansemos un poco. Espero que Edward salga pronto. – dijo Carlisle.

-Chicos por favor denle comida, no creo que se esté alimentando bien. – dijo Esme

-Si tiene razón no queremos a dos internados en vez de uno – dijo Renné

Al momento de retirase, Rosalie y Alice, le dieron a sus respectivas parejas un beso de despedida. Pero Jasper fue quien en el oído de su novia le dijo:

-Calma esa fierecilla. Y ponte en el lugar de Edward. Él está a punto de perder a la razón de su existencia. Piensa en él – le dijo a Alice, quien quedo con los ojos estupefactos de la impresión. Dejándola pensar en lo que de verdad Edward se estaba jugando.

Bella sinceramente era más que la novia del rato. Era su futuro, su sueño, su vida.

Era más de media noche, nada aparentemente había cambiado, Jasper y Emmett, estaban a lo largo de las sillas de la sala de espera pasando la noche, gracias a la consideración de las enfermeras del piso, estas les entregaron un par de mantas para que no se enfriaran y pudieran pasar mejor la noche.

Mientras tanto adentro no era mucho el cambio, Edward con un insomnio que ya tenía característica de crónico, se pronunciaba nuevamente esa noche. No había forma en que su cabeza no dejaba de pensar que sucedería si ella no resistiera, si ella se iba, él la seguiría inmediatamente. Sin ella no había nada.

-Vamos Bella, vuelve. Por favor, te necesito, vuelve amor…- el tono de Edward era casi irreconocible. Con mucha suerte se podía distinguir de un quejumbrado lastimero.

Pero Bella no se movía, solo se notaba el sutil, movimiento de su respiración. Nada más se movía en ella. Solo su pecho con el movimiento de la respiración.

Edward, se estaba rindiendo, estaba pensado ya en hablar con el doctor para evaluar la situación, que era más conveniente. En Bella, si quizás hubiera un método... algo raspo las mantas de la ropa de cama de Bella, al parecer eran unas uñas. Edward levanto la cabeza, y miro hacia Bella, sus ojos debajo de sus párpados, se movían. La mano de Bella, temblaba, se movía como despertando de una larga somnolencia. Edward se la tomo, con firmeza, y al mismo tiempo acuno su cabeza, y su boca muy cerca del oído de Bella. Estimulando el despertar, la quería de vuelta.

-Vamos amor, ven. Despierta Bella te estoy esperando, ven por mí, ven por nuestros sueños por cumplir, por nuestras vidas, vuelve amor mío… -

Bella devolvió el gesto de la mano, y empezó con el intento de abrir los ojos, la voz de Edward se sentía tan cerca, y deseaba tanto estar con él. Sentirlo, más allá de la voz que la acompañaba en la oscuridad. Necesitaba tocar su cuerpo, sentir que su aliento esta con ella, en su cuello, en su cuerpo, con ella, al interior de ella.

Aspirando fuertemente, y con mucho esfuerzo despego su parpado superior del inferior, y Edward luego de muchas horas y muchos días pudo ver nuevamente sus amados posos chocolate. Aquellas posas que nunca se cansaría de ver, nunca.

-Ed…ed…edw…edwa…Edward –

-Bella, amor volviste. – y Edward le beso la frente mientras se acariciaba la cabeza.

-¿Dónde estamos? – dijo Bella saliendo lentamente del letargo.

-Todavía estamos en el hospital cariño mío –

-¿Cuántos días han pasado?, ¿Qué ha pasado? –

-Te operaron, tratando de reconstruirte lo dañado por la bala. Lo hicieron y resulto bien, pero hubo una complicación. Encontraron algo raro en tu pulmón, lo extrajeron completo y la biopsia todavía no está lista habrá que esperar un poco. –

-Eso significa que puedo tener una enfermedad más grave, como cáncer… - dijo preguntando Bella.

-No sé, pero de verdad ni siquiera puedo pensar en eso. Ahora hay solamente que pensar en que pronto saldremos de acá, y empezaremos de nuevo. – dijo Edward muy cerca del rostro de Bella, mirándose profundamente, reencontrándose mutuamente.

Porque a pesar que no la había dejado ni por un minuto siquiera, se sentían como un reencuentro luego de un larguísimo viaje. Por lo cual fue imposible sostener aún más las pequeñas lágrimas que empezaron a caer a través de las mejillas de Edward. se sentía tan completo por fin, `por fin podía ver nuevamente a Bella, ella no lo había abandonado.

Bella como desde hace mucho tiempo, por fin encontró aquel reflejo en los ojos de Edward. Aquel que vio esa noche, la primera en donde se conocieron, o más bien se reconocieron. Porque desde el fon Bella sabía que su encuentro con Edward no fue fortuito. Era algo más profundo y fuerte. Quizás fue el destino o la misma vida. Pero estaba alegre. Ella misma se sentía cual fénix reviviendo de las cenizas. Y lo mejor de todo que estaba él ahí. A su lado, velando por su desarrollo, por su sueño, por su vida. Por ella misma.

Bella intentó acercó su rostro aun más al de Edward, lo extrañaba, lo necesitaba cerca. Pero Edward fue más rápido, y sus labios tocaron nuevamente el ceño de Bella, sus manos estaban unidas. Pero las corrientes que sintieron no fueron sutiles y suaves como el contacto que tenían, se sentía más acelerado el corazón de Bella, y Edward lo podía corroborar en las maquinas que estaban a un costado. Y en su rostro se formo una conquistadora y atractiva sonrisa. Era la primera hace días. Y eso Bella lo sabía fácilmente.

-Gracias – dijo Bella profundamente y mirando detenidamente a Edward.

-¿Por qué me agradeces? – Edward no entendía nada.

-Porque a pesar de todo, estás acá, no me lo puedo creer. Sinceramente pensé que tú con la familia, desarrollarían una especie de sistema de turnos para velarme. Pero creo que no fue así ¿verdad? –

-No, en realidad no. Digamos que me bajo mi fase protectora. Esa que todo Cullen lleva adentro. Pues bien, como también a veces sobre reacciono en algunas cosas. No pude abandonarte. No puede dejar que nadie te cuidara excepto yo. No me he movido de acá desde que llegaste luego de que la bala entrara a tu cuerpo. – le explico Edward. Quien perdido en aquellas lagunas de chocolate, le confesaba detenidamente sus fechorías. Mientras tanto Bella iba por las mismas. Tuvo conciencia de la primera parte de la conversación, pero luego esos orbes verdes eran magnéticos. Ella lo sabía, era imposible sentirse tan atraída a él como ella en ese momento. – Prefería estar yo y solamente yo a tu lado. Era y es súper injusto, porque yo te había metido en esto, yo te había arriesgado más de la cuenta. Porque caí rendido y preferiría y lo prefiero, nunca haberte metido en este embrollo. Solo dios sabe cuánto lo lamento.

-No está bien, yo te apoye. Siendo que debería haberme antes de cualquier otra pelea. Pero gracias Edward. Gracias verdaderamente por estar ahí conmigo cuando de verdad lo necesitaba. Gracias por no abandonarme, e inclusive – y estoy lo dijo acercándose seductoramente al oído de Edward. Quien emitió y suave pero audible siseo, perfectamente se logro escuchar en toda la habitación. Bella estaba volviendo a la vida.

-Buscare cualquier método para recuperarte y tenerte de nuevo sana y salva. Bella, haré todo lo posible, te lo prometo – dijo Edward.

-Mientras te tenga a mi lado todo estará bien. –

-Si yo también lo creo así. Será mejor que de aviso que despertaste, creo que tu doctor está de turno hoy en la noche. Espérame que no me demorare, más de dos minutos. Vuelvo, espérame. – dijo Edward que volvió a besarla sutil y suavemente esta vez en la boca.

Edward abrió bruscamente la puerta de la habitación, despertando bruscamente, a su vez a Jasper y a Emmett. Con una mirada iluminada les dijo al pasar que Bella había despertado. Y sin pensarlo dos veces entraron en la habitación. Mientras Edward se dirigía al mesón de las enfermeras para dar aviso de que Bella se había despertado y que le avisaran al doctor que estaba de turno.

-¿Bells? – pregunto temerosamente Emmett, al momento de ingresar a la habitación.

-¿Emmett? ¡Jasper!, chicos, estaban aquí también. No tenían porque… - dijo Bella sorprendiéndose por la presencia del hermano y cuñado de Edward.

-No podíamos dejarlos acá. En realidad en el día estábamos todos, pero los demás estaban muy casados para quedarse toda la noche de nuevo. – dijo Jasper explicándole.

-¿De nuevo? – pregunto extrañada Bella.

-Si hemos pasado toda la semana velando tu recuperación. Y por Edward también. Era un zombi completamente. – le dijo Emmett.

-¿Cómo zombi? –

-¿Acaso no lo viste? –

-Tiene el rostro completamente destruido o por lo menos la tenía. –

-Pero no te preocupes Bella, ahora todo saldrá bien y estarás de nuevo como si nada hubiera pasado y Edward de nuevo en acción ya verás. – dijo Jasper tranquilizándola y dándole apoyo.

-Gracias Jasper, de verdad muchas gracias. Me alegro mucho de verlos acá. Menos mal que Alice está descansando. O si no me tendría peor a mí. De verdad que ahora no la soportaría mucho estoy agotada. – dijo Bella quien en ambas manos tenía las manos de Jasper y Emmett en cada una.

Con esa imagen de cariño fraternal, Edward entró con el doctor. Bella ahí recién se fijo en la cara de Edward. En verdad era como si le hubiera pasado un camión por encima. Estaba como si hubiera rozado la muerte. Sus miradas se encontraron y se dijeron mutuamente nuevamente que no podían vivir el uno sin el otro.

-Señorita Swan, como se siente. – le pregunto el doctor a Bella.

-Mejor, pero tengo molestias, me duele mi tórax. –

-Es por la operación. Encuentro que deberíamos empezar cuanto antes con el trabajo post operatorio. –

-¿Y eso significa? –

-Trabajo de kinesioterapia, fuimos muy invasivos, por lo tanto tenemos que recuperarla cuanto antes. – dijo el doctor.

-¿Y la biopsia? ¿Cuándo estará lista? – pregunto preocupada Bella.

-Creo que pasado mañana estará lista, ahora necesito revisarte y podrás seguir durmiendo. –

-¿Y el alta doctor? – pregunto Emmett.

-Luego de la biopsia, con el grupo, no nos atrevemos antes. Pero esperaremos que nos diga y veremos cuál será el tratamiento final. – concretó el doctor.

El doctor termino de examinar a Bella y comprobar que estaba todo bien, en especial las partes adoloridas de Bella. Y luego el de corroborar que todos los datos estuvieran correctos. Les explico finalmente que era mejor dejar descansar a Bella. Ya que a primera ahora tendría que realizarle una serie de exámenes post operatorios importantes.

-Bueno es eso, buenas noches chicos, igualmente mi turno acaba a las 10 de la mañana por lo tanto yo mismo realizare los exámenes a la señorita Swan, así que tranquilos. – dijo el doctor marchándose de la habitación.

-Así que como si nada hubiera pasado. Una vez más Bella nos dejaste con la boca abierta y gratamente orgullosos de ti, buenas noches trata de descansar, mañana nos vemos tranquila que todo va a salir bien. – dijo Jasper despidiéndose de Bella, con un sutil beso en su frente.

-Sí, creo que será mejor que volvamos con la buena nueva y mañana con el resto venimos a verte cuando estés con más energía, Alice y Rose quieren ver como estas y tus padres también así que descansa hermanita, que se te viene un día arduo de visitas, todos te hemos extrañado. ¿Edward vienes? – dijo Emmett. Provocando que la cara de Bella se desencajara, completamente, Edward no se podía ir. No ahora. Emmett viendo su desatino continuo – lo siento hermana de verdad, no quería pretender de que Edward se fuera, pero… -

-Cállate Emmett, váyanse mejor, y vallan con la noticia, es mejor. Nos vemos mañana. – dijo secamente Edward.

-Lo siento, es solo que pensé… -

-No Emmett, no me moveré de aquí hasta que Bella no vuelva a la casa, váyanse que es tarde de verdad. Manejen con cuidado. – dijo Edward, quien con un abrazo muy fraternal se despidió de Jasper. Mientas que con Emmett, el gesto fue un poco más duro, en el sentido de que el golpe no fue tan sutilmente cariñoso, si no que fue fuertemente cariñoso, y en el oído de Emmett, Edward le susurró – Si escucho una vez más sus pretensiones de ustedes, de alejarme de Bella aunque sea por el beneficio de mi salud, no respondo, ¿ok? –

-Sí, nos vemos mañana calma. – se despidió Emmett, y ambos salieron de la habitación, dejando a Edward y a Bella en la habitación.

-¿Por qué reaccionaste de tal manera?, era una simple preocupación de Emmett por tu estado. – dijo Bella, a quien le había cambiado la cara, pero no le había abandonado el sentimiento de angustia por la hipotética posibilidad de que Edward se fuera, y la dejara sola.

-Porque desde que estás acá, todo el mundo pretende que te deje acá a cargos de otros, como si yo fuera capaz de continuar con mi vida lejos de ti. –

-Pero nada, de nada. ¿Dejaste todo abandonado? – pregunto Bella, un poco más extrañada de lo normal. Edward ni por la muerte de Tanya y de otros impedimentos, había dejado botado algo. Nunca se esperó ese tipo de reacción de parte de él. Especialmente nunca tan radical. Pero había resultado así, fue categóricamente leal con su postura de nunca abandonarla. Y ahora podía ver las consecuencias. Estaba con una cara de destrucción masiva increíble. Sentía igualmente un gran temor por su salud, no quería que se enfermara. - ¿Por qué no intentas descansar aquí conmigo? Estas destruido, y no me gustaría tener que seguir en este hospital porque tú estás internado. Por favor, ven te hago un huequito. Demás que cabemos los dos. –

Y la sonrisa de Edward se hizo presente como nunca antes. Este se descalzo, y con el cuidado de no tapar ninguna sonda de Bella, y escogiendo el mejor lugar donde acomodarse, ambos se recostaron en el catre clínico. Esta vez Bella abrazando posesivamente a Edward, quien a su vez la tenía acunada entre sus dos brazos, con un abrazo que la protegía pero a la vez le demostraba un gran amor, que le permitía dormir bien a pesar de la estreches de la cama.

Depositando un lindo y amoroso, cariñoso, especial meso en la coronilla de Bella, Edward le empezó a desear las buenas noches, pero fue interrumpido por Bella, quien no podía ni quería quedarse dormida.

-¿Qué pasará cuando salgamos de aquí? –

-Bella, tienes que descansar, mañana va a ser un día sumamente agotador. –

-Pero, es que no puedo dormir. Lo siento de verdad. Quizás tú desees dormir, pero no puedo. –

-Te entiendo, pero aun sí…-

-Respóndeme que pasará luego que salgamos de aquí… -

- Bueno el plan a grandes rasgos, es que vayas a la casa, tus papás se quedaran unas semanas más. Y de ahí…-

-Pero con el caso que pasa…-

-¡Ha! Eso, bueno este… se que Elesar está acá, por la fase de las declaraciones y se estan haciendo paralelamente los casos de Aro y de Félix, cosa que cuando terminen Aro sea deportado a Inglaterra nuevamente. – dijo de lo poco y nada que sabia Edward.

-¿Y tú?, ¿Cuándo tienes que declarar? – le pregunto inocentemente Bella, provocando que Edward se sintiera más incómodo.

-Este, la verdad tuve que haber declarado, ayer o anteayer, pero de verdad que no sé. Supe que vinieron Seth y Elesar, pero en verdad no sé. En realidad no me importaba. –

-¡Pero Edward!, es la misión de tu vida… -

-Pero tú eras, eras y serás siempre, escúchame, ¡siempre más importante! – Dijo Edward, cogiendo su rostro y juntando sus frentes, con el propósito de que sus miradas no estuvieran aparte – Tú eres lo más importante que cualquier cosa. No te iba a dejar acá sola, mientras el juicio se desarrollaba bien, esta todo listo, no ha pasado nada para que te culpes. Nada ni nadie me alejaran de ti, solamente tú, cuando digas basta. –

-Eso nunca pasará –

-Entonces si es así, el plan es que luego de que te recuperes bien, y tus padres se hayan ido, quiero, bueno, ver si existe la posibilidad, con el compromiso de que tú quieras verdaderamente, sin obligación alguna, siéntete con toda la libertad de decirme que no, si lo encuentras preciso –

-¡Edward dime! –

-Quiero que retomemos, ese viaje… la primera noche, la continuemos como debió haber sido… quiero, quiero que nos vallamos juntos por ahí, a reconstruir esa maravillosa suerte del destino. –

-¡Edward!, eso sería… fantástico. Pero solamente tú y yo. Ya veo que Alice, hace la treta para colarse. –

-De eso no te preocupes, nadie se nos interpondrá. Seremos solamente tú y yo, nadie más. Y ahora princesita, duerme. Y esperemos que pronto salgamos de aquí – dijo Edward.

Bella, con la cabeza llena de entusiasmo por el posible nuevo viaje, durmió deseando poder salir pronto de ahí, de verdad quería un tiempo con Edward, sin preocupación alguna. Edward, viendo que Bella se quedaba dormida con una sonrisa en su rostro, pudo respirar más tranquilo. Tenía que muchas cosas que averiguar ahora que Bella iba a salir del hospital. Esperaba que los secuaces de Aro, no tomaran represalias. Tenía que sacar a Bella de los Estados Unidos. Si sus teorías estaban en lo cierto, sería más seguro vivir en Inglaterra, y eso tendría que hablarlo con ella. Si es que ella quisiera. Porque si no era así tenía nuevas cosas que seguir pensando. Pero su cabeza ya le estaba pasando la cuenta. Tenía que descansar, dormir con su ángel al lado suyo, totalmente consciente de que ahora había empezado la fase de recuperación por fin.

Cuando salió la primera luz del sol, y la habitación se fue aclarando cada vez, más, se sintieron unos golpes en la puerta, haciendo que Bella y Edward abriera bruscamente los ojos. ¡Qué rica manera de despertase!, las miradas de ambos era categórica. Iban a matar a quien estuviera molestando tan temprano. Pero podía ser una sola persona con tanta energía desde tan temprano. Alice.

-Te juro que la voy a terminar matando. –

-No lo hagas. Primero quiero tener hijos antes que te tomen preso. –

-Muy graciosa no… espera como así de tener hijos… Bella –

-¡Bella Swan! –

-¡Alice Cullen Hale, estamos en un hospital por el amor de Dios!, ¡No grites! – dijo Bella con un dejo de molestia.

-Bella, pero… ¡ah! Yo… en realidad no he estado bien… amiga… yo –

-Alice, calma estoy bien, solo que… Edward ¿puedes llamar a la enfermera? –

-Si de inmediato, voy y vuelvo – dijo Edward despidiéndose con un beso en sus labios. Y dándole una mirada reprobatoria a Alice.

-Bella yo…-

-Alice, amiga, cuando entenderás…-

- Bella, yo quería estar aquí contigo…-

-Pero Alice, es que yo necesitaba a Edward a mi lado. Él me trajo de vuelta, él no permitió que me quedara entre la oscuridad. Él es. Siempre ha sido él, el motor de mi vida. –

-Pero si recién lo vienes conociendo, hay Bella, no estoy diciendo que Edward no valga la pena, pero los demás también teníamos derecho de estar acá. Si hasta tus propios padres no pudieron acompañarte. –

-Alice, tú no me estás escuchando. Edward era, es y será el único, es mi cable a tierra, por a quien lo seguiría hasta el propio infierno si fuera necesario. –

-Bella… -

En eso abrieron la puerta, era el doctor acompañado de Edward.

-Amor, vienen hacerte los exámenes. –

-Señorita Swan, buenos días. Vamos hacerles los exámenes de rutina. No se asuste, pero necesitaremos llevarla, necesita algo… -

-Sí, este desearía comer algo e ir al baño. –

-Lo lamento pero esas cosas las puede hacer solamente después de los exámenes. Bueno partamos en una rato volveremos. –

El doctor de la ayuda de unos enfermeros se llevaron a Bella en silla de ruedas hacia el piso en donde tomaban los exámenes. Edward se quedo esperando en la habitación. Con una Alice, sorprendida por la actitud de su amiga. Y en eso miro a donde estaba sentado Edward. Pensando, abstraído en sus pensamientos.

-Te la vas a llevar, ¿verdad? –

-¿Cómo Alice no te entiendo? –

-Te irás con ella nuevamente, te la llevaras quien sabe a dónde. –

-Alice donde valla, solo me incumbe a mí y a Bella. –

-Primero te irás de vacaciones. De una forma bastante secreta para que no logre colarme. Me cuesta comprender que Bella prefiera estar más contigo que conmigo. Y luego se viene lo peor, justo después de la resolución de los juicios. Ella y tú se irán, lejos. A vivir, solos, lejos de nosotros. –

-Alice, si me voy con Bella, será porque tenemos sueños por cumplir, sueños que no se conciben si no estamos juntos. Si no nos estamos acompañando el uno del otro. –

-¿Pero por qué tiene que ser afuera de los Estados Unidos? –

-Porque es donde más seguro estaríamos ella y yo. Luego del juicio seremos presa de muchos, aliados de Aro y Félix que desearan nuestra cabeza. Estaremos mejor lejos de aquí.-

-Pero será muy difícil vernos.-

-Pero Alice, la comunicación hoy en día siempre está ahí en menos de un segundo y además no nos iremos precisamente al monte Everest. –

-Va ser difícil verte partir nuevamente. –

-Pero siempre estaremos al otro lado del teléfono hermana. Te lo prometo. Ahí estaremos, cumpliendo nuestros sueños.

THAT IS IT

Gracias por esperar…. Y tanto tiempo más capítulos y nuevos vendrán… no se cuan constantes pero las ganas de escribir volvieron… nos vemos pronto….

CAMI….