Los personajes pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, la trama es claramente mía


Cap.12


Estaba nervioso, por fin me iban a presentar al vicepresidente de la empresa, aunque aun no entendía muy bien por qué era el vicepresidente, era el segundo mayor accionista y uno de los fundadores, no conocía la historia de cómo se había fundado la empresa, era un tema vedado para muchos y sólo sabía que Carlisle Cullen había sido uno de los iniciadores de la misma.

Me sudaban las manos y sentía que me temblaban las rodillas, ya antes me habían presentado a jefes de compañías importantes y no sabía cómo sería en esta ocasión, sólo no quería que mi empleo corriera peligro.

-Vamos hombre no estés así, Carlisle es un hombre un poco serio con los que no conoce pero seguro que le agradaras de inmediato-

-de acuerdo- Ángela se encontraba saliendo de la oficina y nos sonrío

-caballeros- nos saludo formalmente

-Ang está Carlisle ocupado?-

-Un poco pero puedo darles unos minutos a los dos-

-te lo agradeceríamos mucho- le afirme, asintió y volvió a entrar a la oficina, unos minutos después salió con una sonrisa que me tranquilizo un poco

-pasen, pero sólo cinco minutos, debe ir a una junta- asentimos los dos y entramos

Era un oficina muy grande y bien decorada, formal pero no impersonal, había un gran escritorio caoba en el centro del lugar y detrás de esta una silla de cuero negro, había un hombre no muy grande, se veía bastante conservado, de cabello rubio y ojos azules, portaba un traje muy elegante que le daba un porte soberbio pero a la vez casual.

-Carlisle- Emmett estrecho su mano fuertemente y le dio un ligero abrazo

-Emmett, dime que se te ofrece- se veía agradable después de todo, me daba una sensación de familia, lo mismo que me pasaba con Esme.

-Quiero presentarte a Edward Swan, es un protegido de Esme- le dijo burlonamente lo cual hizo que su expresión cambiara a una más relajada pero su escrutinio hacía mí seguía.

-Ya veo, mucho gusto Edward, yo soy Carlisle Cullen, veo que a mi esposa le agradaste-

-Esme es su esposa?- ella no lo había mencionado

-no lo menciono cierto?- negué con la cabeza aunque un poco apenado

-mi esposa es un poco distraída en ocasiones, bien no puedo continuar con esta charla pero espero que el sábado nos acompañes a comer, será algo informal pero en honor de la presencia de mi hija-

-muchas gracias, ahí estaré con gusto-

-bien, Emmett, Edward me retiro, nos veremos mañana- sonrío amablemente y salió tomando el portafolio y el saco que Ángela le daba.

Carlisle Cullen era de esos pocos empresarios que no perdían el piso ni su humildad aunque bien podría deberse a su maravillosa esposa.

Algo en él me hizo sentir un gran aprecio, como si formara parte de mi familia pero por supuesto no lo era, supongo era por el gran apego que tenía con Esme.

El día paso rápido y con mucho trabajo, pero al fin era viernes, en una semana más por fin me daría mi primer pago y podría pagar las deudas pendientes para poder regresar todas mi pertenencias a mi antiguo departamento, regresar ahí sin Bella y mi hija iba a ser duro pero era necesario, si quería recuperarlas necesitaba tener un lugar estable y seguro para ellas.


Era sábado y estaba en la gran entrada de la mansión Cullen, era grande y espaciosa pero siempre me sentía como en casa cuando estaba ahí.

La sala estaba vacía, no veía a la señora Cooper por ningún lado y tampoco a Esme.

Había llegado demasiado temprano, Carlisle seguro seguía en la empresa y Emmett aun no había llegado tampoco.

-Hola?, Alice, señora Cooper, Esme?- nadie me respondía, sería muy aprovechado de mi parte pero aun así subí las grandes escaleras, en las paredes habían varios cuadros.

Al subir me tope con un largo pasillo en el que habían varias puertas cerradas pero hasta el final de este había una con la puerta a medio abrir, la gran curiosidad que sentía me hizo dirigirme hacía allí.

Poco a poco me iba acercando al lugar, se veía una tenue luz proveniente de la habitación, empuje ligeramente la puerta y me encontré con la pequeña figura de Esme sentada en el borde de una gran cama que se situaba en el centro del cuarto, mi presencia claramente le sorprendió.

-Edward, no te oí llegar-

-discúlpame Esme, no debí entrar así-

-no te preocupes querido- note que Esme tenía lagrimas en los ojos así que me senté junto a ella y la abrace por los hombros

-Esme que sucede?- mi miro fijamente con lagrimas a punto de derramarse

-ves está cajita- me señalo un alhajero muy bonito que estaba rodeando con sus manos

-qué le ocurre?- no me respondió, en lugar de eso le dio cuerda y abrió la tapa de la cajita para que la tonada comenzara a salir, inmediatamente imágenes comenzaban a llegar a mi cabeza, la cajita, la suave melodía, un hombre, una mujer que me sonreían, yo no podía tener más de dos años, pero las imágenes se me agolpaban en mi cabeza, una habitación grande y de color azul suave, la misma mujer sonriendo.

Me sentía mareado, sentía que caería en cualquier momento.

-Edward, estás bien? Estás pálido- quería decirle que estaba bien a Esme pero mientras la melodía seguía sonando más imágenes se me venían a la mente.

Esme junto con Carlisle, un hombre que rodeaba cariñosamente a aquella hermosa mujer que antes me sonreían, de un momento a otro todo se volvió negro.


Abrí mis ojos lentamente, la luz blanca de la habitación me lastimo un poco pero no tarde en adaptarme a ella, lo primero que enfoque fue el rostro preocupado de Esme.

-Te sientes mejor cariño?-

-sí Esme gracias- me senté en la cama y los recuerdos vinieron a mí de nuevo

-Edward, que fue lo que viste?-

-Esme cómo sabes que vi algo?- Esme agacho su rostro que volvía llenarse de lagrimas

-ven Edward, acompáñame- me ayudo a levantarme lentamente y cuando estuve estable en mis piernas me tomo de la mano para guiarme fuera de la habitación, abrió una puerta que estaba cerrada con llave, ella habían una escaleras que daban hacia un tercer piso de la mansión.

Subimos las escaleras, en ningún momento Esme me soltó la mano, al final de las escaleras había un estrecho pasillo en el que teníamos que ir enfilados, pero no me soltó.

Con la misma llave abrió la puerta que se encontraba al final del pasillo, estaba muy oscuro, casi no se distinguía nada, Esme por fin me soltó para abrir una de las cortinas y dejar que la luz entrara.

Con la luz entrando por la ventana pude ver todo lo que se encontraba en aquel cuarto.

Cuadros, muebles, una cuna, todo cubierto por mantas que los protegían del polvo, poco a poco Esme fue quitando cada una de las mantas.

Primero destapo la cuna, era blanca con decoraciones azules, me acerque para acariciarla, era la misma que había visto en mi memoria, después un hermoso tocador de color bronce.

Había en el fondo de la habitación un gran cuadro, un pequeña esquina se asomaba lo que me dio muchísima curiosidad así que yo mismo me acerque para quitarle la manta que lo cubría, lo hice muy despacio, me daba cierto nerviosismo ver la imagen de aquel cuadro, pero Esme me ayudo y termino de destaparlo.

Era una pintura de una familia, muy feliz por lo que se veía, el bebé no tendría más de ocho meses, portaba un traje blanco con un pequeño moño negro, no me podía imaginar lo difícil que habría sido dejarle aquel moño, tenía poco cabello de un color rubio, y unos ojos totalmente verdes.

El hombre tenía un porte muy respetable, era el mismo de mis recuerdos, tenía unos ojos compresibles de un tono azul y cabello rubio, era parecido a Carlisle, vestía muy elegantemente pero no se veía pretencioso, el bebé le tomaba fuertemente uno de sus dedos con su manita y él abrazaba a la mujer.

La mujer era bellísima, la misma que había recordado, con un cabello de color muy parecido al mío extrañamente, ojos verdes y con la sonrisa más dulce que jamás haya visto, cargaba al bebé con toda ternura y recargaba su cabeza en el hombro del hombre con amor.

Era el retrato mismo del amor y la felicidad, sus ojos brillaban como sólo lo hacían los de aquellas personas que no podían pedir nada más, sentí mis mejillas mojadas, no sabía por qué pero tenía un fuerte nudo en la garganta y una presión en el pecho, me voltee para encarar a Esme y saber de una vez por todas que sucedía.

-Esme, quienes son ellos?-

-los has visto antes de desmayarte cierto?-

-no, bueno sí pero por qué? Quiénes son?- Esme se acerco a mí y fijo su mirada en el retrato

-Ellos son Anthony Cullen y Elizabeth Masen- volteo su rostro hacía mí

-Y ellos son tus padres, Edward- me dijo mirándome a los ojos

-mis padres- dije atónito y volviendo a mirar a las personas de aquel cuadro "mis padres"


Hola de nuevo, aquí estoy para darles un nuevo capítulo, espero que les agrade, diganme qué opinan, sé que muchos creyeron que Esme era la madre de Edward pero no, en el próximo capítulo se aclarara todo mucho más y ya pronto aparecera Bella, como saben trato de que los capítulos sean lo más largos posibles y esto es lo que sale, disculpen si no he podido actualizar antes, he tenido algunos trabajos de mi escuela y bueno no he tenido tiempo pero aquí les traigo la actualización, espero sus comentarios y muchas gracias por los que han estado dejando, me animan demasiado, los quiero, besos, nos estamos leyendo, An.