Lalalalalalaalalalalala (?
Yay, ya eh llegado e_e Espero no haber tardado xD pero la verdad es que este capitulo me agarro al mismo tiempo que me instalaban (Sí, para mi fue una maldita instalacion) de los braquets -FUUUU- y en este mismo instante ando sufriendo los dolores dentales ;O; Sin mas espero que les guste el Capitulo n_n
Este capitulo va dedicado a mi Hermano Link y a Little ~ Verde everywhere (?
Naruto no me pertenece
Pero su corazón seguía acelerado, y no sabía la razón. Aunque, esa sensación no le desagradaba, es más, comenzaba a agradarle.
Y después de unos segundos, una pequeña sonrisa surco en sus labios, por lo que el rubio sonrió más ampliamente.
Pero bueno, ninguno de los dos se dio cuenta que estaban siendo observados por un pequeño sonriente desde la cama; Había despertado al oír con claridad a su madre y se despertó con esta escena.
Su sonrisa se combinaba entre tierna y siniestra, de oreja a oreja, mientras su pequeña cabecita ideaba miles de ideas.
Ya tenían un hogar, el se convertiría en ninja muy pronto y su madre y tíos estaban felices, todo en orden.
Entonces ¿Por qué no conseguir un nuevo papi? Además, el Hokage parecía ser buena opción para el pequeño; Era de buen parecido para su Mami, Jugaba con él y era el ninja más fuerte que haya visto, sin mencionar que le agradaba ¿Por qué no?
Además parecía que a su mami le agradaba ¡Era un plan perfecto!
Y antes de que sus padres se dieran cuenta, este quedo profundamente dormido con una sonrisa zorruna.
~O~
Ellos se encontraban abrazando con furor a su antigua compañera, permitiéndose llorar de felicidad, ya no de amargura. Al fondo se podía escuchar otro sollozo, era una mujer de cabellos negros y ojos rojizos que sollozaba al ver a su antigua alumna viva, con ellos. La observaba mientras sus sollozos resonaban en la sala. Y una de las personas menos esperadas se dejo llorar; Shino.
Shikamaru que miraba la escena como espectador, con una sonrisa en sus labios puso su mano en el hombro de Kurenai para apoyarla. No había sido nada fácil para los más cercanos superar el supuesto trágico desenlace que tuvo; Hasta el mismo podía decir que le tomo por sorpresa, también porque le había tomado gran aprecio a la Hyuga antes y después de la guerra, ya que ambos estaban al pendiente de Kurenai por una razón en común; Ella estaba embarazada.
Ahora aquel niño contaba con ocho años, y se encontraba correteando por el patio de la casa de Kurenai en conjunto del pequeño Rin, ambos se llevaron bien instantáneamente.
Naruto observaba la escena con una pequeña punzada de celos y aquella voz interior que tanto quería le decía que ya estaba desquiciado, y en parte era verdad ¿Cómo ponerse celoso si eran sus compañeros de equipo y más cercanos a ella? Era Ilógico.
– Alguna vez fueron más cercanos que tu, mocoso – Retumbo en su cabeza y el solo gruño por lo bajo.
En ocasiones odiaba que Kurama tuviera razón en la mayoría de las cosas.
Kurenai se limpio una lágrima mientras una sonrisa se asomaba en sus labios al ver el gesto del rubio; Aquel joven hiperactivo que ella conocía estaba saliendo a flote, junto con aquella actitud posesiva hacia Hinata, a quien consideraba como su hija.
~O~
Y así, el tiempo paso. Por algunos días la euforia de tener a Hinata Hyuga de vuelta y viva era tan grande que necesitaba ser vigilada por todo un escuadrón ANBU cuando salía, sin contar los encuentros con los viejos amigos que hacían que las lágrimas salieran a flote.
Básicamente nadie se quería separar de ella, querían recuperar el tiempo perdido además de que era una persona muy querida en Konoha. El cariño que nunca tuvo en su familia lo obtuvo con sus amigos y compañeros mientras crecía, haciéndose fuerte de corazón, aquellas personas eran su familia; Tal como le sucedió a Naruto.
Por otra parte, también les había caído de sorpresa el pequeño Rin y no tardaron mucho tiempo en deducir la razón de la existencia de este. Con solo ver sus ojos y actitud se podría decir rápidamente quien era el padre. Y el pequeño estaba feliz, porque no solo tenía a sus tíos Eiko, Ichiro y Aimi; Si no que ya tenía muchos más (que se autoproclamaron sus tíos al verle) y eso le hacía emoción, en ocasiones sus tíos le daban regalos, es decir que le darían muchos.
Y no es que fuera un niño codicioso, si no que eso era, un niño.
Porque aunque hubiera crecido con el amor de su madre y tíos, no se podría decir completamente que llevo una vida normal.
A ningún niño le gustaría ver a sus seres queridos al borde de la muerte, mas si él no pudiese hacer nada.
Había pasado alrededor de una semana; y debido al puesto de Hokage no había podido pasar tanto tiempo con su ya ahora familia, y la verdad comenzaba a entender porque Tsunade odiaba ser Hokage, aparte de las cuestiones personales.
Sonrió cuando el pequeño Rin se removió dormido y se abrazo a su madre, él parecía estar murmurando algunas cosas que no fue capaz de oír. Siguió en esa posición para después observar el cielo estrellado desde donde se encontraba; El tejado del edificio que daba directamente a la ventana donde dormían las personas que más quería.
A lo largo de la semana eso se había hecho un hábito para él, verlos dormir tranquilamente.
No le importaba si se pasaba la noche en vela, ya recuperaría el sueño en la torre Hokage. Además que con el trabajo y la constante frustración de Aimi hacia él era difícil estar cerca de Hinata y Rin.
No es que le tuviera miedo, quizás solo un poco, tenía un carácter demasiado explosivo y si bien se había acostumbrado a solo cuatro personas con ese carácter, no sabía si se acostumbraría a una extraña con el mismo carácter.
– No pensé que llegarías a espiar, Hokage sama – Una voz sonó a su espalda, con un tono burlón en "Hokage sama" sacándolo un poco de sus pensamientos para virar a observarla con una mueca de cansancio.
Sus cabellos se removieron con el suave viento y observo hacia donde él lo hacía.
Ninguno de los dos dijo nada durante un buen rato y a pesar de eso no era un silencio incomodo, pero ninguno de los dos aceptaría que disfrutaban de la compañía del otro.
Ella se acerco con agilidad hasta quedar a su lado, él intento ignorarla y solo le observo de reojo. Se sentó con cuidado a su lado, sin apartar su vista de la ventana que daba una vista relativamente buena hacia ellos.
Sonrió, recordaba bien el día que encontró a aquella mujer herida, ese día no pensó que sería muy importante en su vida. Le recordaba tanto a su hermana mayor; Hermosa, gentil, grácil. Ella había sanado aquellas heridas que aun tenia, y por eso le agradecía mucho.
Además le había dado un pequeño sobrino.
– ¿Fue duro? – Pregunto sin apartar su vista, cambiando su sonrisa a un rostro serio.
– ¿A qué te refieres?
– A perderla, idiota – Murmuro con un tono de burla, haciendo media sonrisa.
A pesar de todo, y aunque no se diesen cuenta, ambos se llevaban muy bien.
– No tienes idea – Respondió sin prestarle atención a aquel insulto de la pelirroja, a los que tarde o temprano se terminaría acostumbrando – Me sentía vacio –.
Su rostro se volvió hacia el cielo y sus ojos azules se cerraron tranquilamente, intentando alejar esos malos pensamientos de su mente y solo recordar las nuevas sonrisas que Hinata le brindaba, su contacto y aquellas risas traviesas departe de su hijo.
– ¿Sabes? De niño estuve solo, o eso pensé yo, así que me esforcé por llegar a ser Hokage y la gente me reconociera – Comento con una sonrisa, Aimi le escuchaba atentamente y se giro para observarlo – Yo no sabía que ya había alguien que lo hacía – Continuo para después abrir sus ojos y mirarla de reojo, y señalar a la ventana donde ambos habían estado observando – Me nombraron Hokage, tenía amigos verdaderos y a la mujer que me reconoció desde el principio, a la que amaba –.
Ella cerro sus ojos momentariamente, no es que aquella historia le hubiese llegado, no era como si le hubiera contado toda su vida, solo que se sentía identificada con él, tan solo un poco.
También estuvo sola parte de su niñez, hasta que encontró a su tío Shiro junto con Eiko eh Ichiro. También quería que la gente le reconociera, pero eso no pasaba, en los lugares que ella había estado le rechazaban; Buscaban excusas vagas para no aceptarla.
Hasta que parte de su felicidad llego, Junto con Eiko eh Ichiro, donde posteriormente se unió Hinata y Rin. Se sentía por primera (en mucho tiempo) vez en su vida en familia y aunque no lo quisiese admitir, ahora se sentía mejor.
Como no sentirlo mejor, las personas que alguna vez fueron allegadas a Hinata la aceptaron con tanta naturalidad y agradecimiento, tratándola como una persona de valor. En especial la matriarca Uchiha y la rubia Yamanaka.
Hasta podría decirse que la había acogido como su hermana menor.
– Creo que, padre tenía mucha razón – Susurro anhelante, para que una sonrisa saliera de sus labios – Konoha es un buen lugar –.
Él imito su sonrisa, volviendo a pegar su mirada hacia la ventana.
– ¿Él alguna vez vino? – Pregunto tranquilo, sin dejar de sonreír.
– No – Respondió con rapidez para después parecer meditarlo un poco – Pero… él tenía una hermana, mayor creo, que vivía aquí – Finalizo apoyando sus brazos en la pequeña barda de ladrillos.
La miro de reojo ¿Hermana? Él solo tenía conocimiento de dos Uzumakis en la aldea (Ahora cuatro) Su madre y él mismo. Así que eso sería técnicamente imposible.
– Piensa de vez en cuando – Susurro su voz interior con algo de burla cargada en su voz
Y entonces se fijo en el cabello rojizo de la Uzumaki.
Solo conocía una mujer Uzumaki (aparte de Karin) que tuviera el cabello de ese color y por lo que pudo deducir eran los genes.
– ¿Hermana? – Pregunto aun algo aturdido, dándose la vuelta para poder observarla mejor y algo en el le decía que probablemente sabia la respuesta a lo que quería preguntar – De casualidad… ¿Sabes cómo se llamaba? –.
Le observó extrañada ¿Por qué él quisiera saber eso?
– Pues… No estoy tan segura, creo que era Kushi-Kushida o algo así – Musito ya cansada, tenia sueño y no sabía por qué seguía ablando con él, es más, ni el por qué le respondía – ¿Puedo saber para qué quieres saber? –.
Escucho aquel nombre, casi acertado y sonrió de medio lado mientras Kurama bufaba.
– Algunas veces los humanos pueden ser más idiotas de lo que uno cree –.
Él no contesto a lo que ella solo bufo y se removió sus cabellos rojizos.
– Tú también eres un Uzumaki así que ¿Quiénes eran tus padres? – Le pregunto, recordando lo que él antes le había comentado, todavía extrañada por su actitud.
– Mi madre de hecho era Uzumaki – Comento tranquilo mientras se rascaba la nariz sin dejar de sonreír a medias – Y por cierto; es Kushina, no Kushida –.
Y aquellas últimas palabras, dejaron impresionada a la Uzumaki.
Después de todo parecía que eran primos.
~O~
Una pequeña luz se podia distinguir al final de aquel enorme pasillo, demasiado pequeña para la oscuridad que le rodeaba en aquel lugar. Los pasos retumbaban en las paredes, lentos y aparentemente no tenían prisa por llegar a su destino, hasta que llego donde salía esa pequeña luz, una puerta entreabierta y al parecer no dudo en tomar la perilla y entrar, cubriendo aquel pasillo de luz.
Aquel lugar parecía lujoso, velas encendidas en las paredes y un tapiz color violeta oscuro, con una alfombra que hacia juego con las paredes y cortinas.
Removió sus cabellos blancos y se acomodo sus gafas para seguir avanzando por la habitación. Un gran sillón se encontraba en la esquina de esta, con una gran ventana cubierta por una cortina de color oscuro.
La persona que ocupaba el sillón sonrió burlonamente mientras apoyaba su mandíbula contra su pulgar eh índice, mirando a un punto fijo de aquella cortina.
– Parece que hoy esta feliz – Menciono aquella voz, dejándose acercar un poco más al sillón.
Su sonrisa se extendió mucho mas, pareciendo ya algo más macabra.
– Creo que no hay que ser genio para adivinarlo – Comento entre divertido y molesto, cerrando sus ojos color musgo – Sera más divertido de lo que pensé –.
El peliblanco miro a su dirección algo extrañado ¿Más divertido de lo que pensó?
– Sabes que no dejare que les toques, Mepheshito – Advirtió con tono algo hostil, arrugando su frente un poco más de lo que ya estaba.
– Cálmate Shiro, no tiene nada que ver con esos mocosos – Movió su mano en señal de despreocupación, mientras un falso puchero aparecía en su rostro y se paraba en su asiento.
Sus cabellos morados se acomodaron al igual que su capucha blanca, tomo su sombrero y se lo coloco con delicadeza en su cabeza, sin quitar esa sonrisa molesta de su rostro.
– Esta noche partiré –.
Esta vez ese mocoso no se saldría con las suyas.
~O~
– ¡¿Estás listo? – Pregunto con sumo entusiasmo mientras daba un brinco en el aire, con una sonrisa de oreja a oreja.
– ¡Si, 'ttebano! – Chillo seguro de sí mismo, mientras imitaba al rubio entusiasta.
Y Mientras tanto, los que se encontraban allí solo miraban aquella escena con una gota de sudor en su nuca. Vale, entendían que podia haber entusiasmo por el primer día de academia del pequeño Rin pero, eso ya era exagerar ¿No?
Sí, ese era el primer día en la academia del "Pequeño remolino azul de Konoha" como le apodaron sus nuevos tíos y la verdad es que en vez de molestarle le agrado ¡Era pequeño y ya tenía su apodo ninja! Estaba seguro de que en poco tiempo superaría al Hokage.
Tsunade se sobo la cien al seguir escuchando mas chillidos por parte de esos dos; Muchos "'ttebano" y "'ttebayo". Era como una dinastía de Uzumakis que al parecer no desaparecería y por una parte no quería que desapareciera, también sabía que Kushina como Minato estarían orgullosos.
– ¡Vamos! ¡Vamos! – Forcejeaba tirando el brazo de Naruto (quien por ahora junto con Eiko, Ichiro y Aimi cuidaban de él) para moverlo del lugar, cosa que no consiguió – ¡Es tan pesado como fuerte! 'ttebano –.
Y entonces Ichiro se acerco y coloco su mano en la frente del pequeño, logrando que se calmara un poco.
– Tranquilízate Rin – Le dijo con una mueca burlona – Harás que el Hokage no quiera llevarte – Finalizo observando de reojo al rubio.
Una punzada de celos atravesó el pecho de Naruto y él sabía muy bien la razón, así que viro el rostro para observar a otro lado.
Aimi bufo exasperada y Eiko solo suspiro.
– Tu primo es idiota – Susurro Eiko mirando de reojo al rubio, y aquella palabra de un pelinegro llamado Shikamaru se le quedo en su memoria y sabia que le quedaba a la perfección al rubio; Problemático.
– ¡Hmp! –.
~O~
– ¡Increíble! – Volvió a gritar emocionado mientras su progenitor le seguía relatando aquella historia, la cual a él le pareció magnifica.
Él pequeño se encontraba en los hombros de Naruto, sonriendo y exclamando cuando algo interesante surgiera en la historia que le relataba el rubio, sus años de genin (Los cuales fueron muchos) y las muchas misiones peligrosas que enfrento.
– Y entonces cuando creíamos que aquel malvado rey estaba muerto ¡No era así! – Prosiguió con su historia sonriente, mientras el pequeño solo estaba atento a sus palabras y logros.
¡Era increíble! Cada día sentía más admiración por el Hokage.
– Naruto-san – Interrumpió el pequeño, observando el cielo con una sonrisa – ¿Cree que seré buen ninja? – Pregunto con anhelo, asomando su cabeza por un lado para poder ver al rubio.
No dudo por ningún minuto, estaba seguro de que sería un excelente ninja y quizás próximo Hokage. No porque él fuera su hijo, si no porque solo con haberlo observado anteriormente contra esos ANBUS lo dejaba claro. Su edad era de 5 escasos años y podía acabar con clones de ANBUS sin titubear y sin miedo; La respuesta era obvia.
– ¡Claro que sí! Te apuesto a que te convertirás en Hokage ¡'ttebayo! – Exclamo, haciendo que el entusiasmo del pequeño subiera de gozo.
– Seré un gran Hokage como usted – Afirmo sonriente y victorioso el pequeño.
El Hokage tenía fe en el ¿Por qué no se pondría feliz? ¡Le dijo que llegaría a ser Hokage! Y eso era un gran avance para él, las personas empezaban a reconocerlo.
~O~
Se sentía nervioso, como nunca en su vida ¿Por qué se sentía nervioso? Ni él mismo lo sabía.
Sus ojos seguían moviéndose de un lado a otro, quizás para encontrar una salida de aquel lugar con todos esos ojos mirándole. ¡Eran demasiados! Atentos a lo que estaba a punto de decir y los nervios subieron a su cabeza, al igual que la sangre.
Era la hora de presentarse frente a su nuevo grupo, en la academia.
– ¡Mi nombre es Rin y seré el próximo Hokage 'ttebano! – Soltó de pronto, dejando a sus compañeros impresionados y a otros no tanto.
– Tonto – Murmuro una voz femenina al frente de todos, a lo que el pequeño que estaba a su lado asintió con la cabeza.
– No cabe duda, Naruto – Pensó con un poco de júbilo al ver la reacción del pequeño.
No era la primera vez que Iruka veía esa reacción en los niños, de hecho era la segunda; la primera había sido el progenitor del pequeño que ahora tenía frente sus ojos.
Le sorprendió cuando su ex–alumno le comento, pero su sorpresa fue mayor al verlo con sus propios ojos, ambos eran tan parecidos, no solo en el carácter si no que también el físico.
Y pronto el aula se lleno de murmullos sobre aquel niño nuevo que se osaba proclamar el próximo Hokage, siendo un forastero.
Bufo exasperada y solo se levanto de su asiento, sorprendiendo a sus compañeros y al nuevo integrante del grupo hasta avanzar donde él se encontraba, a lo que la miro con una sonrisa.
Ella le tomo del antebrazo y lo comenzó a jalar hacia su mesa, quedando enfrente de toda el aula a quienes señalo con el dedo, haciendo mueca de enfado.
– ¡Oigan! – Chillo con reprimenda, a lo que toda el aula guardo silencio y posaron su vista sobre ambos – El es nuestro amigo, si se meten con él se meten con Ryuuji y conmigo – Sentencio para darse media vuelta y tomar asiento, dirigiéndole una mirada a Rin.
Definitivamente aquel año no sería tranquilo, y la verdad eso le agradaba. Había pasado demasiado tiempo y la verdad era que si extrañaba el carácter del rubio hiperactivo, ya ahora Hokage. ¿Aquel niño seria igual a su padre en sus días de academia?
Por ahora parecía que si, no solo por él si no por los gemelos Uchiha.
Aunque quitando de lado la melancolía seria más difícil trabajar con los pequeños; Quizás sería un caos total.
Pero… ¿A quién no le gusta un poco de caos?
…
…
Los murmullos se comenzaron a intensificar y ambos se dirigieron miradas, chocando entre sí. Rin sonrió como normalmente lo hace, una sonrisa cálida pero con un poco de desafío implicado; estaba claro que no se dejaría ganar ¡Menos aun cuando el Hokage tenía fe en él! ¡Seria como decepcionarlo!
Y él no lo decepcionaría, estaba seguro.
Él otro pequeño solo frunció el seño ¿Cómo aquel forastero se atrevía a proclamarse el próximo Hokage y también responderle de aquel modo? Estaba claro que no le importaba que los gemelos Uchiha se proclamaran sus "Defensores", no les tenía miedo, al menos no tanto.
Algunas veces los niños pueden ser más crueles que los propios adultos.
Pero la pregunta era ¿Por qué? Él no lo entendía, pero tampoco era miedoso para retractarse, ya que no lo hacía.
Ambos apretaron sus mandíbulas.
– ¡Forastero! – Termino por gritar al sentirse intimidado por aquella sonrisa, si bien era cálida también podía llegar a helar los huesos.
– ¡No lo soy! – Grito, apuñando sus manos al costado de su cuerpo pequeño, cerrando con fuerza sus ojos – ¡No lo soy! ¡Y algún día seré Hokage! –.
– ¡El Hokage nunca le daría el puesto a un forastero! –.
Algunas veces los niños son más peligrosos que los propios adultos.
Antes de que si quiera alguien gritara, un golpe se escucho entre la multitud de niños, dejándolos básicamente helados y sorprendidos.
Su sangre parecía hervir, apretó los dientes lo más que pudo por la furia, si, estaba furioso.
No parpadeo, parecía que si quiera respiraba y solo se quedo fijo, sintiendo la furia y mirando con enfado a él niño quien ahora se encontraba en el suelo, gritando por el dolor que ahora sentía.
– ¡Rin! –.
Escucho su nombre y pudo reaccionar, retrocediendo unos cuantos pasos de su compañero que se encontraba en el suelo, mirándolo con recelo y colocando su mano en su estomago.
Ambos gemelos se acercaron a su amigo, sin decir nada. Ella miro de reojo a su compañero y por una parte sabía que lo que Rin había hecho era bueno.
Pero por otra parte no, le entro culpa ¿Acaso no había prometido que ella le cuidaría?
– ¡Demonio! ¡Eres un demonio! – Exclamo con voz quebrada por el miedo, levantándose del lugar y señalándolo.
– Nadie te aceptara, a menos que vengas conmigo –.
Demonio, Demonio, Demonio.
Sus ojos se humedecieron, casi por desbordarse en lagrimas.
Y como si de un rayo se tratase, corrió de aquel lugar con temor, de sí mismo.
En ocasiones eso era lo único que podía hacer.
Pero por otra parte, era más parecido a su padre de lo que todos creían.
No era un cobarde ¿Verdad? Solo quería alejarse, quizás entrar a la academia no había sido una buena idea, quizás debía seguir entrenando por su cuenta, después de todo tampoco quería meter en problemas a Ryuuji y Arreichi.
Y entonces, choco contra algo que le hizo retroceder, vale, no dejaría de ser despistado.
Levanto un poco la mirada y se encontró con un gran hombre, que aparentemente le miraba molesto y con el seño fruncido, claramente molesto.
Titubeo un poco al mirarlo, para después bajar la mirada, supuso que tendría que ser educado, eso era lo que su madre le había enseñado.
– Lo lamento – Pronuncio algo apenado, intentando pasar a un lado del gran hombre y seguir con su camino, aunque no supiese a donde ir.
– Eh tu, mocoso – Dijo él gran hombre con tono de frustración en su voz, tomando y jalando con brusquedad el brazo del pequeño – ¡Discúlpate con respeto oh…! – Levanto su mano mientras sus palabras salían de su boca, asustando un poco a Rin, pero sus palabras fueron interrumpidas antes de que hiciera algo más.
Él sintió como una mano se posaba en su hombro, con delicadeza y por un momento no sabía si sentir más miedo o tranquilizarse, pero esa respuesta fue contestada al escuchar aquella voz que ahora le era familiar.
– ¿Qué trataba de hacer, Aogawa-san? – Hablo por fin, con voz impregnada de ira, pero manteniéndola tranquila. Sus ojos azules no se despegaron de aquel gran hombre en ningún segundo – Él ya se disculpo, así que creo que no hay problema ¿Verdad? –.
– ¡Hokage-sama! – Exclamo espantado, recobrando un poco la postura y soltando lentamente el brazo al mismo tiempo que una sonrisa falsa se formaba en su brazo – S-i, s-i no hay problema ¿Verdad niño? – Comento algo asustado de la mirada del rubio, ya que era imponente, demasiado.
Rin asintió con un suave movimiento de cabeza para después tragar saliva ¿Qué hubiera pasado si el Hokage no hubiera estado cerca?
Aparentemente nunca lo dejarían de proteger y eso lo desanimaba un poco, pero solo un poco.
Ambos observaron cuando el hombre se alejaba con pasos arrastrados, quizás con temor y eso le dio algo de gracia al pequeño, hasta que sintió la mirada preocupada del mayor.
Viro su rostro con rapidez y removió las lagrimas que quedaron acumuladas en sus ojos, intentando que no se diera cuenta, cosa que no paso.
Él sabía que algo andaba mal cuando lo vio corriendo por las calles, bien, cualquier niño correría pero ¿No se supone que se encontraba en la academia?
Pero cuando vio lo sucedido con aquel hombre, su furia pareció ser disparada hacia el cielo, no dejaría que nada le pasase ¡Eso estaba claro! Nadie le pondría un dedo encima a su hijo.
Pero también noto algo, sus ojos estaban humedecidos y aparentemente estaba a punto de llorar y eso hizo que su alma se partiera en pedazos y por primera vez experimento el sentimiento de preocupación hacia un hijo. Pero hay había otro problema ¿Qué se suponía que debía hacer? Sus padres habían muerto después de su nacimiento y si bien fue llenado de amor antes de que ellos muriesen, no sabía que hacia un padre en esas situaciones ¿Qué debía hacer? ¿Y si resultaba ser un mal padre?
Tenía miedo, pero eso no significaba que no haría algo, es más, daría su mejor esfuerzo con miedo o sin él.
– ¿Quieres hablar lo que paso, Rin? – Le pregunto tranquilo, haciendo referencia a sus ojos llorosos.
Él negó con la cabeza suavemente, intentando no mirar a Naruto.
Él suspiro, aparentemente ser padre era difícil, no pensó que tanto pero su sonrisa no se elimino de su rostro.
– Y si comemos ramen mientras me dices ¿Eh? –.
– ¿Ra-ramen? – Pregunto con un suave tartamudeo que para el rubio fue algo muy tierno, le hacía ver que Hinata estaba más que presente en su hijo.
Asintió con la cabeza, mientras tomaba su pequeña mano entre la suya y una chispa de júbilo se esparció por su pecho, sacando una sonrisa aun mayor en su rostro y así ambos comenzaron a caminar hacia Ichiraku.
Pero su preocupación no quedo hay, ya que aun había algo que le daba miedo, aquella conversación con Eiko había logrado perturbar la calma que sentía.
Miro de reojo a Rin, que lucía su enorme sonrisa, aparentemente la idea del ramen no era tan mala.
Después de todo, era su hijo.
~O~
Llevaban un tiempo caminando, pero aun así no se sentían cansadas ni mucho menos aburridas.
Por una parte era que pasaba tiempo con su vieja amiga y quizás sería la forma de cómo recobraría sus viejos lazos, aquellos que las unían tanto y que llegaron a hacerlas como hermanas.
Y por otra parte, ella disfrutaba el tiempo con la pelirosa. Quizás por que había sido alguien muy importante para ella y aun en ese momento lo sentía así, ya que sin ella Ichiro, Eiko y Aimi no se hubieran quedado en la aldea con ella. Además de que era una persona muy agradable.
Pero, aun no encontraban a Rin y eso le angustiaba.
Había estado toda la mañana en la clínica con Sakura, realizándole exámenes médicos y Naruto se había ofrecido a cuidarlo y llevarlo a su primer día en la academia pero ¿No había pasado ya demasiado tiempo?
Y aunque, le diese vergüenza admitirlo mentalmente, también deseaba ver a Naruto, su sonrisa.
Se mordió el labio al pensar eso, otra vez lo volvía a hacer.
Rezo a los cielos que Sakura tuviera razón.
– Mira, allá Hinata – Dijo con sonrisa de oreja a oreja mientras señalaba al puesto de Ramen, de donde se podían distinguir dos figuras comiendo ramen animadamente, sonriendo – ¡Te lo dije! Ese tonto es tan fácil de rastrear – Comento alegre por su triunfo.
Ella solo rio por lo bajo, dándole la razón.
Aunque Sakura sabía que toda su atención estaba centrada a aquellos dos que reían.
Pero no era para menos.
Y por alguna razón, ella sentía que emanaba de felicidad con el simple hecho de verlos juntos. Pero era frustrante el no saber porque sentía eso.
Y así ambas comenzaron a caminar hacia el local.
..
….
…..
….
YAY Capitulo 4 listo u_ú. Me siento tan nyan e_e Y tan mala a la vez xDDDDU. No sé, soy mala para el suspenso pero creo que la parte interesante empezara a verse, al igual que la vida de los personajes que eh creado (En lo personal mi favorito es Aimi) Y si es posible quiero aclarar lo de Shiro en unos capítulos más, ya que tiene mucha relación con el personaje "Malo", Aimi y Rin.
Y espero ansiosa aclarar el hecho preocupante y la charla de Naruto con Eiko, ya que es de suma importancia y creo que es allí donde Kurama también entra D8
También quiero agradecer sus comentarios y su ayuda, sin ustedes no me animaría a seguir escribiendo.
Ahora solo me queda escribir el próximo capítulo y no reprobar matemáticas, así que ¡Sayonara!
