Bien~Sé que me TARDE MUCHO en subir el omake ;_; mil disculpas. Últimamente no me eh sentido bien físicamente y emocionalmente -Algunos de mis amigos cercanos saben que estoy en un brake, pero me tome el tiempo para subir el OMAKE- El Omake es corto, cabe decir, pero espero que les guste ya que tiene algo de revelaciones.
Naruto No me pertenece, la Historia de este fic sí.
- ¡Ichiro! – Se escucho un grito retumbar entre las paredes rocas de donde se encontraba, era un terreno hostil.
Bien, ya lo tenía claro, alejarse de Eiko eh Ichiro era una mala idea y más cuando aun no conocía muy bien los terrenos de ese país ¡Era frustrante! Barrancos, rocas, sinceramente pensaba que el nombre de aquel lugar era menos literal.
Prefería por mucho estar en el país de las olas. Pero bueno, tenía 12 años tampoco era una experta ¡Es más! Ni si quiera tenia título oficial de ninja.
Y entonces, algo hizo que se parara bruscamente de su búsqueda; un color carmín que salía de las rocas, era liquito y aparentemente algo espeso.
Era sangre.
Titubeo un poco ¿Y si era una persona? Tal vez debería ayudarle pero tampoco tenía la obligación, de hecho, estaba entrenada para asesinar ¿Por qué ayudar a una persona? Y entonces pensó; Ichiro y Eiko le ayudaron, su tío Shiro le ayudo ¿Por qué no podía ayudar a esa persona?
Se acerco lentamente y comenzó a mover con cuidado las rocas hasta que pudo divisar una mata de cabello negro-azulado.
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No había sido fácil sacarle de ahí, era una ninja pero no era tan fuerte en la sección de fuerza bruta.
Aquella era una mujer herida, hermosa para sus ojos y de piel manchada de carmín que resaltaba en su color pálido. Estaba claro que aquella chica no sobreviviría mucho tiempo ya que su respiración era débil, al igual que sus chacras.
Si, chacras. No era idiota, aquella ninja estaba embarazada, Eiko le había enseñado algo de medicina ninja, no mucho pero si servible y por lo que sentía ella lo sabía, había gastado su chacra en proteger aquella criatura que extrañamente, le brindaba chacra ¿Cómo un feto podría dar chacra a su madre si apenas se formaba? Bueno, eso daba igual, tenía que buscar a Eiko eh Ichiro, ella le curaría y se podrían largar de aquel país tan… Horrible a sus ojos.
Bufo de exasperación con una media sonrisa en sus labios.
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Con aquella mujer en su espalda comenzó a caminar entre aquel lugar que le parecía espantoso. Dio un gran salto para poder observar de una mejor altura y solo suspiro observando de reojo a la persona que estaba en su espalda.
Tendría que dar explicaciones, pero estaba segura de que entenderían. ¡Hasta Shiro lo haría!
Y entonces unas voces se escucharon a lo lejos, gritando su nombre y retumbando con eco entre aquel lugar. Sonrió al reconocerlas y viro para encontrarse a ellos corriendo a toda velocidad hacia ella.
Sus rostros eran desconcertados.
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Ya habían montado su campamento en una pequeña zona con arboles (No muy extensa, ya que aun se encontraban en Iwa). Era de noche y la única luz y calor era de la fogata que brillaba en su máximo resplandor.
Ichiro dirigió su rostro a la joven que dormía sobre una frazada. A simple vista no parecía respirar, puesto que lo hacía débilmente.
Eiko ya había curado sus heridas, que eran de gravedad pero ahora estaban a la espera de ver su recuperación, ya que en cualquier momento podría morir.
Viro su rostro y miro a Eiko, que se encontraba sumida en sus pensamientos, callada y tranquila.
Aimi se mordió el labio inferior, no le gustaba el silencio ¡Nunca le gusto! Solo traía cosas malas.
Suspiro al leerle el rostro a Aimi, pero en parte era cierto. A ella tampoco le gustaban aquellos silencios.
– En un momento más le tomare la fiebre de nuevo – Comento tranquila mientras se levantaba del lugar y estiraba sus brazos.
– Tú… ¿Tú crees que muera, Eiko? – Pregunto, hundiendo su cabeza entre sus rodillas y dejando que sus largos cabellos rojos cayeran.
– Realmente no lo sé – Murmuro mientras se acercaba a ella; quien a pesar de todo tenía un rostro de tranquilidad. Sonrió sin saber la razón y después su sonrisa fue borrada de su rostro – Y si eso pasara, no tendría que preocuparnos o atormentarnos –.
Y de nuevo aquel silencio se apodero del lugar.
Eiko se sentó a su lado, para poder observarla más de cerca. Aquella mujer era un caso muy extraño.
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Sus manos pasaron por su rostro, quitando el flequillo azulado de su frente y poniendo la compresa fría en esta. Estaba ardiendo en fiebre.
La lluvia caía fuertemente sobre las tiendas de acampar, filtrándose un poco de gotas y frio. Aimi cerró sus ojos y solo se dejo acoger por el calor que Ichiro le brindaba con sus brazos. Seguía el silencio entre ellos, pero ahora no se encontraba con temor, si no de nervios.
Nervios de perder una vida, la primera vida que en toda su existencia desearon ayudar sin fines egoístas.
Un trueno resonó a la distancia para después que aquel cielo lloviendo fuese iluminado por un relámpago en este.
Eiko se mordió el labio inferior y resoplo su propio cabello.
Y entonces un sonido les saco de sus pensamientos
– Naru…
Era un solo murmullo, intento de hablarle a alguien quizás, pero ahí estaba, dando señales de que resistía y que probablemente ella misma supiera de aquello que estaba en su interior.
Eiko la observo por un segundo y pudo escuchar como quería repetirlo, más débil y casi sin éxito.
¿A quién estaba llamando?
– Me suena un buen nombre – Dijo él, con media sonrisa en su rostro – Me gusta – Hizo una pausa, analizando los rostros de sus compañeras y más que nada, familia – Podríamos llamarle así –.
Y Aimi sonrió a toda plenitud con aquellas palabras.
Eiko les miro sin entender ¿Acaso esa mujer se había convertido en una mascota? Aparentemente aquellos dos tenían problemas mentales.
Pero quizás ella tuviera más por sentir una conexión con aquella mujer. De hecho de dejaba de pensar que el que Aimi le encontrara, fuera pura cosa del destino.
Sí, Eiko Hitoame creía en el destino.
Paso un mechón violeta detrás de su oreja y miro a ambos fijamente, intentando mantener la calma.
– Quiero saber qué es lo que están tramando – Soltó sin más, sin dejar de mirarlos.
A ambos les recorrió un escalofrió por la espalda.
– Bueno… Realmente, Ichiro y yo pensamos que… – Pero sus palabras fueron calladas al ver como Eiko frunció el entrecejo – Pff ¡Ya, vale! Nadie le ah buscado, si quiera compañeros o aldea – Empuño sus manos, poniéndose de rodillas para ver a Eiko más de frente – No tiene a nadie, como… –.
– Como nosotros – Dijo determinado, sin titubeos.
Negó con la cabeza baja, sonriendo irónicamente y después se viro a verlos.
– Entonces ¿Ustedes creen que es una mascota? – Comento afirmando aquel pensamiento, frunciendo de nuevo el entrecejo y señalándola – Por más que no tenga a nadie, no podemos llevarla a donde nosotros, sería una carga en su estado actual –.
Ambos guardaron silencio durante unos segundos, que no fue tardado en disolver la Uzumaki.
– Podemos llegar al punto de encuentro con Shiro y asentarnos ahí durante un tiempo mientras…– Pero antes de terminar su frase, fue interrumpida.
– ¿Y cambiar el estilo de vida que llevamos? Aimi, somos mercenarios y tú más que nada sabes que está muy fuera de la realidad de lo que en verdad somos –.
– ¿Eso es lo que dirás? ¡Joder, Eiko! – Su tono de voz aumento, al igual que su molestia – Tú más que nadie aquí cree en el destino ¿Por qué no quieres creer esta vez? – Intento calmarse, reprimiéndose a si misma por levantarle la voz a Eiko – En alguna ocasión… nosotros estuvimos igual, y si bien nuestra vida no es perfecta… ¡Vivimos, Eiko! –.
Ichiro suspiro y sonrió observando la determinación de Aimi. Aunque no se viera muy amenudeo, Aimi era más madura de lo que parecía. Volteo a ver a Eiko que parecía meditar aquellas palabras y su sonrisa creció más.
– Naru, no suena tan mal – Susurro, virando su rostro sonrojada y bajándolo – Me eh vuelto blanda con ustedes ¡Tsk! –.
Y ambos solo atinaron a sonreír.
– Pero… Suena mejor Naru Matsuda ¿A que sí? – Comento sacándoles una sonrisa, Eiko bufo.
No la dejarían sola, ellos alguna vez estuvieron igual. Y por eso, para ellos el destino existía.
Pero… ¿Aquel nombre, de quien seria? Porque de algo estaban seguros, ese no era su nombre.
~O~
2 semanas después
Aquel lugar se suponía donde se encontrarían con Shiro, aquella persona que más que tío, comenzó a ser un padre para ella.
Sonrió al sentir la brisa fresca del viento golpear su rostro y revolver sus cabellos rojizos. Hacía mucho tiempo que no se quedaban así, tanto tiempo en un lugar. Eso le gustaba. Si bien amaba ser ninja, también le encantaba disfrutar su vida.
Realmente, parecían una pequeña familia. Ella tendiendo las prendas recién lavadas en el tendedero, Eiko haciendo el intento de cocinar algo comestible e Ichiro acomodando los utensilios ninja. Bueno, quizás no una familia común, pero ya se asemejaba mucho a una.
Comenzó a caminar hacia la pequeña cabaña, algo vieja y abandonada, pero ahí verían a Shiro, además, un techo donde dormir era demasiado pedir en sus circunstancias. Tarareaba una melodiosa canción, al ritmo de sus pasos y movimiento de su cabello cabe decir y paso por una de las habitaciones. La puerta se encontraba entreabierta por cualquier circunstancia y cuando estaba a punto de pasar de largo, se detuvo sorprendida.
En el fondo de la habitación, más específicamente en el futon que se encontraba en esta, aquella mujer de piel blanca y cabellos azulados se encontraba sentada en este, con mirada fija a la nada y sin brillo en su mirar.
Sus ojos estaban sin brillo, a pesar de ser aperlados en estos se mostraba la presente oscuridad; Desconcertada y abatida.
Ella solo sonrió y dejo que el canasto callera al suelo.
– ¡Eiko, Ichiro!
Y Fin del Omake ~ Bien, sé que es poco, pero realmente me ah gustado como ah quedado y si bien no eh aclarado mucho al menos ya está resuelto aquel encuentro del destino que aquel equipo eligió!
Espero que tu duda se haya disipado JhungYuki, Me alegro tener una nueva lectora.
Muchas gracias a todos por su apoyo, gracias por sus Reviews, me animan cada vez más a seguir escribiendo 3
Por cierto, si surgen dudas de el por qué Shiro etc. eso se resolverá más adelante ya que a mi parecer es un personaje importante en la trama (Creo que la mayoría lo son, joder) Así que espero que este pequeño omake les haya gustado y espero volver tiempo después con el segundo.
Yay~ Ahora si ya saben porque cojones la llaman Naru xD De hecho no era tan difícil de averiguar ¿Me equivoco?
Ahora hasta el próximo capítulo~ ¡Encuentro!
