Hola gente wuapa

Estoy nuevamente de regreso, esta vez es con una adapatación de la Peli Cansada de Besar Sapos con los personajes de Twilight de la magnifica Meyer por supuesto

Otra cosa muy importante es que en este fic es que cuento con la ayuda de una chica muy linda que es mi Beta Euge Ozan Beltran mil graxias por la ayuda que me estas brindado para que esta historia quede de lo mejor

Bueno espero que les guste y pues ya saben un review por si hay reclamos o sugerencias


Capítulo 1

Es viernes por la noche en la ajetreada, pero muy hermosa, ciudad de Nueva York y para ser mucho más exactos, enfrente de la magnífica vista que ofrece Central Park y la quinta avenida, se esta llevando acabó una fiesta en el edificio de la atractiva y muy encantadora diseñadora de interiores, Isabella Swan. Mejor conocida como Bella entre sus amigos y allegados, esta guapa mujer con apenas 25 años de edad, de tez blanca como la leche, cabellera castaña larga y ondulada, de unos impresionantes ojos del mismo color que el chocolate fundido y una sonrisa que enamora, pues sus labios son de un color rosado como el melocotón que te invitan a probarlos, combinado perfectamente con un bello cuerpo que hace a los hombres voltear a verla cuando esta pasa por su lado. Se está celebrando por adelantado su bien merecido reconocimiento como diseñadora del año, junto con su adorado novio, James Gigandet, un reconocido arquitecto de la ciudad, con el cual lleva una relación de tres años y con el que espera pronto contraer matrimonio, a pesar de las negativas de el por el momento. Ya que a pesar de las dificultades por las que han llegado a pasar como pareja, infidelidad la mayor, ha encontrado en el al hombre ideal.

James es alto, al menos más que ella, con un muy buen cuerpo que sin duda sabía lucir en esos elegantes trajes que solía usar para ir a la oficina. Con un rostro de lo más sexi pues contaba con unos ojos grises enigmáticos y una sonrisa como de comercial de pasta de dientes, además de un cabello rubio que lo hacía ser un hombre de lo más tentador, para desgracia de Bella, ya que él tampoco pasaba desapercibido para las féminas que lo rodeaban y que más de una ocasión esto le daba dolor de cabeza.

En la fiesta también se encontraba su mejor amiga y vecina, Alice Brandon, una chica de lo más entusiasta y divertida, que parece un pequeño duendecillo rebosante de energía a pesar de su tamaño de 1.56 cm. Alice tiene una carita de lo más angelical que está enmarcada por una corta cabellera negra con las puntas señalando en diferentes direcciones y que es completada por unos penetrantes ojos azules y una boca pequeña, a pesar de la velocidad que tiene al hablar. Alice es psicóloga y como bien lo manda su profesión, ha sido el paño de lágrimas de Bella y la siempre fiel amiga con la cual puede contar en cada uno de sus problemas, principalmente cuando la mayoría de estos son provocados por el novio de su amiga, el cual por cierto, no es santo de su devoción.

En el interior del bien decorado y espacioso departamento, la fiesta parecía ser todo un éxito: La música que ambientaba el espacio era de moda y se encontraba en un nivel de volumen esencial que permitía a los invitados charlar entre ellos pero también bailar. Bella estaba más que disfrutando de la noche ya que a cada momento recibía los halagos de su novio que la presumía con todo aquel con el que se toparan, diciendo y alardeando que su novia era la más hermosa y perfecta mujer que pudiera existir y que él era un hombre sin duda con mucha suerte. Sin embargo, al ser la anfitriona, tenía que estar visitando constantemente la cocina, pues los bocadillos y las bebidas desaparecían casi al instante que tocaban la mesa donde eran colocados, y en unas de esas ocasiones en las que Bella iba saliendo de la cocina se encontró con su amiga Alice.

—Se acabaron —cantó Alice con una sonrisa en el rostro y la bandeja de los bocadillos vacía en la mano.

— ¡Hay no! ¿Qué no les dan de tragar en sus casas o qué? —le respondió una sonriente y remilgosa Bella que se adentró nuevamente a la cocina.

—Oye wey, me tienes que pasar la receta de este bocadillo — dijo Alice adentrándose a la cocina con ella.

—No te la puedo dar.

— ¡Que egoísta eres!

— ¡Oye! No es mía, es de James.

— ¡Ah! James cocina —alegó Alice con cara sorprendida.

—Hizo como 357 bocadillos, como vez —contestó Bella orgullosa de su novio.

—Hay hija, tu novio me asusta, de veras.

Y justo en ese momento, como si lo hubieran invocado, James se hizo presente en la cocina.

—Señoritas—saludo con una sonrisa.

—James —respondió de manera amable Alice —, ¿es cierto que cocinaste?

—Sí, ¿Por qué?—expresó mientras se acercaba dejar un beso en los labios de su novia.

—Te quedo de pelos.

—Ah, gracias —comentó de manera arrogante.

—Pásame la receta, ¿no? —pidió Alice con cara de suplica.

El rio.

—Alice mi amor, eres muy linda, pero es una receta de la abuela —le dijo mientras se llevaba un bocadillo a la boca, para luego girarse hacia el cesto de la basura —Bella mi amor, voy a sacar la basura de una vez porque si no nos vamos a desvelar y luego nadie va a querer sacarla. De paso aprovecho y meto el coche al garaje— dio unos pasos hacia su novia despidiéndose de ella con un beso en la boca y ante la mirada de incredulidad reflejada en el rostro de Alice, dijo—Te amo, Cucha.

—Y yo a ti, Cuchi —respondió una muy feliz Bella, regresándole el beso y haciendo un tierno puchero a su novio.

A la salida de James, Alice no pudo contenerse más y tuvo que explicarle a su amiga la teoría psicológica que tenía pensada acerca de su amor mientras Bella se dedicaba a la preparación de otros bocadillos para llevar al salón y reintegrase a la fiesta.

—Hay Cucha, sabes que pienso que James es el típico caso de actividad culposa compulsiva, seguramente de una psiconeurosis propia de un subconsciente reprimido que se refleja en esas actitudes de carácter psicógeno que depende únicamente y exclusivamente de la acción de los complejos infantiles tempranos no resueltos.

—Y en español, ¿eso es? —interrogó a su amiga con una cara de no haber entendido nada de lo que acababa de hablarle.

—Amiga, conociendo los antecedentes polígamos de James que le sabemos, la verdad me resulta difícil creerle su nuevo yo.

—Dale chance, te juro que ya cambio —salió en defensa de su amor, pues esperaba con todo el alma no volver a pasar por lo decepción de una infidelidad de parte de James. Esta vez si no la soportaría y mucho menos perdonaría.

—Ya cambio, claro. Lo que tú digas —refutó Alice aun incrédula de que este hecho fuera a pasar, pero lo dejo por la paz. Lo que menos quería es entristecer a su amiga en esta fiesta tan importante para ella.

—Mhm, te lo juro —afirmó Bella con una carita de lo más tierna.

—Bueno te creeré por el momento, y pasando a otra cosa, por lo menos tu cuchi ya mejoro en la cama— al tener que responder esta pregunta, Bella se puso un poco nerviosa y agacho la cabeza, pues esta actitud de nervios se reflejó en su rostro con un sonrojo.

Sin embargo le respondió de la manera más firme que pudo:

—Sí, sí. Ahí va, ahí va —pero cuando levanto la vista de los bocadillos y se encontró con la mirada y sonrisa de triunfo de Alice, supo que no le había creído nada, por lo cual sólo le reclamó—. Ya deja de estar psicoanalizando y mejor ayúdame, para ver qué onda con los invitados.

—Ok, ahí vamos, ahí vamos —le dijo rápidamente—. No te enojes, ¿sabes que todo lo que te dijo es porque te quiero, verdad?

—Sí lo sé, pero ya vámonos.

Salieron al salón las dos muy animadas y siguieron disfrutando de la fiesta.

Bella no quería pensar en los antecedentes polígamos de su novio como decía Alice, pues esto siempre le provocaba regresar al recuerdo de la fiesta de disfraces que se dio en la casa de un amigo de James, donde se lo encontró saliendo de una de las habitaciones con una chica disfrazada de odalisca arreglándose la ropa. Esto provocó en ellos una pelea monumental en la que estuvieron separados casi por un mes y en la cual James hizo de todo para que lo perdonara, desde mandarle arreglos florales a la oficina hasta rogarle su perdón y jurarle que jamás lo volvería hacer, pues ella era todo para él. Y claro, ella termino concediéndole el perdón y regresando a la cómoda relación en la que se encontraban, donde rara, pero muy rara vez se hablaba de planes de matrimonio, a pesar de que James en algunas ocasiones se quedaba a dormir en su casa, como esta vez.

La fiesta término de la mejor manera: con los invitados satisfechos y felices, y con Bella y James rendidos, por lo cual se fueron directamente a la cama, para así estar frescos a la mañana siguiente, ya que tenían que trabajar en el caso de James y Bella tenía que presentarse en su oficina para saber los datos de donde se llevaría a cabo el evento de premiación donde resulto ser la ganadora de la mejor diseñadora de año.